18-01-2024, 06:04 PM
Durante su conversación, el chico trajeado le miraba con cariño y expresó que seguro que Gwen le quería tanto como Gideon lo hacía. No tenía duda, el corazón de su hermana no le cabía en el pecho, era la mejor persona que había conocido y que conocería jamás. Era todo dulzura.
Kevin observó la cala a la que habían llegado, para después girarse hacia él y Omi y proclamó que iba a intentar lo que habían estado hablando. El chaval no se quitó el traje, simplemente se encaminó hacia la orilla, de lo que sí se deshizo era de sus pertenencias, una vez hizo esto echó a correr. Gideon notaba cómo su parpadeo excesivo aumentaba conforme sus pulsaciones ascendían. El chico gritaba y cada vez sonaba más débil, no había duda de que Kevin poseía los poderes de una akuma no mi.
— Joder —dijo con temor Gideon—. Omi quédate aquí chiquitín, nuestro amigo Kevin necesita que lo rescaten, no tardaremos nada.
Gideon se deshizo de su camisa y de sus pantalones, quedando en ropa interior, no quería volver empapado a la posada. Omi se quedó sobre sus ropas y Gideon echó a correr hacia la orilla. Corrió hasta llegar a la zona donde había empezado a hundirse Kevin, le vio y buceó hasta él. Menos mal que sus padres le habían enseñado a nadar en esa misma cala años atrás, porque de no ser así habrían estado bien jodidos. Llegó hasta el chico, que tenía el cuerpo totalmente lánguido y tiró de él, ahora pesaba más, el mar lo estaba reclamando. Tiró de él hasta que llegaron a una zona menos profunda. Una vez en la orilla, Gideon le dejó tumbado y Kevin empezó a expulsar el agua que había tragado. Gideon respiraba aceleradamente y sus ojos no paraban de parpadear, hacía mucho que no sentía esa adrenalina. Sentía que estaba a punto de echar un pulmón por la boca, lo mismo eso de fumar tanto tampoco había sido de ayuda.
Kevin observó la cala a la que habían llegado, para después girarse hacia él y Omi y proclamó que iba a intentar lo que habían estado hablando. El chaval no se quitó el traje, simplemente se encaminó hacia la orilla, de lo que sí se deshizo era de sus pertenencias, una vez hizo esto echó a correr. Gideon notaba cómo su parpadeo excesivo aumentaba conforme sus pulsaciones ascendían. El chico gritaba y cada vez sonaba más débil, no había duda de que Kevin poseía los poderes de una akuma no mi.
— Joder —dijo con temor Gideon—. Omi quédate aquí chiquitín, nuestro amigo Kevin necesita que lo rescaten, no tardaremos nada.
Gideon se deshizo de su camisa y de sus pantalones, quedando en ropa interior, no quería volver empapado a la posada. Omi se quedó sobre sus ropas y Gideon echó a correr hacia la orilla. Corrió hasta llegar a la zona donde había empezado a hundirse Kevin, le vio y buceó hasta él. Menos mal que sus padres le habían enseñado a nadar en esa misma cala años atrás, porque de no ser así habrían estado bien jodidos. Llegó hasta el chico, que tenía el cuerpo totalmente lánguido y tiró de él, ahora pesaba más, el mar lo estaba reclamando. Tiró de él hasta que llegaron a una zona menos profunda. Una vez en la orilla, Gideon le dejó tumbado y Kevin empezó a expulsar el agua que había tragado. Gideon respiraba aceleradamente y sus ojos no paraban de parpadear, hacía mucho que no sentía esa adrenalina. Sentía que estaba a punto de echar un pulmón por la boca, lo mismo eso de fumar tanto tampoco había sido de ayuda.
