16-02-2024, 11:43 PM
OST
Kisuke no respondió de primeras a las palabras de la mujer, ciertamente era algo cierto y que a él le decían a menudo. Así que se limitó a seguir bebiendo y fumando, hasta que un borracho, bastante baboso por cierto, se acercó a la joven con intenciones bastante turbias, mirando de reojo se llevó la mano izquierda a Yamigiri y con el pulgar aflojó la hoja de la vaina, pronto a desenvainar rápidamente si la situación lo requería.
"¿Otro marrano al que tendré que dar un escarmiento?"
Pero en el momento en que puso la mano sobre el hombro de la mujer, Kisuke, que seguía la escena de reojo, vio el brillo acerado de lo que parecía ser un cuchillo o una daga en la mano de la joven. El pescador sonrió impresionado, su velocidad de reacción había sido muy buena y se veía que sabía como defenderse de los tipos como aquel, aunque no le sorprendía, una mujer como ella, atractiva y llamativa, debía de estar lista para espantar moscones a diario, ya fuese con sutilezas o con amenazas.
"Cojonudo, resulta que si sabe defenderse, debo haber quedado como un completo subnormal... kuhahahaha."
Aún así, no le importó mucho pero si se quedó mirando a la chica cuando se marchó el baboso y decidió que tenía que responder a lo que le había dicho al propio Kisuke. Así que con una sonrisa torcida de la que colgaba un cigarrillo, le dijo:
-Evidentemente no era mi intención amenazarla, señorita, y, visto lo visto, no es algo que hubiese podido conseguir, y he de decir que Caramierda es lo más original que me han llamado esta semana.
Dio una calada al cigarro antes de añadir:
-He comprobado por mi mismo que mi consejo era innecesario, así que le pido disculpas por eso. En realidad me ha impresionado su habilidad.
Realmente era sincero, el era hábil con su katana pero estaba seguro que no sería capaz de hacer algo como lo que había hecho la joven.
-De todas maneras, si no es mucha impertinencia, ¿qué busca el mapache en el cubo de la basura? Como alguien nacido y criado en el vertedero, puede que sea capaz de ayudarla.
Como ella misma había usado el apodo culero que él le había dado, se tomó la libertad de usarlo de nuevo. Aunque no lo pareciese, Kisuke era una persona curiosa y que le encantaban los misterios, por eso era un ávido lector, y aquella mujer era un misterio total y absoluto para él, porque, ¿cuántas veces ves a una mujer albina que parece una muñeca de porcelana en un tugurio mugriento como aquel? Y más aún, ¿cuántas podrían cortarte los dedos de una mano con la rapidez de un parpadeo?
-Me llamo Kisuke, y soy un pescador de Ballywood Beach.
Se presentó con una sonrisa amistosa, aquella mujer lo había conseguido, había captado su curiosidad; lo malo es que ya sí se había olvidado completamente de la dichosa palabra que era la contraseña.
"¿Otro marrano al que tendré que dar un escarmiento?"
Pero en el momento en que puso la mano sobre el hombro de la mujer, Kisuke, que seguía la escena de reojo, vio el brillo acerado de lo que parecía ser un cuchillo o una daga en la mano de la joven. El pescador sonrió impresionado, su velocidad de reacción había sido muy buena y se veía que sabía como defenderse de los tipos como aquel, aunque no le sorprendía, una mujer como ella, atractiva y llamativa, debía de estar lista para espantar moscones a diario, ya fuese con sutilezas o con amenazas.
"Cojonudo, resulta que si sabe defenderse, debo haber quedado como un completo subnormal... kuhahahaha."
Aún así, no le importó mucho pero si se quedó mirando a la chica cuando se marchó el baboso y decidió que tenía que responder a lo que le había dicho al propio Kisuke. Así que con una sonrisa torcida de la que colgaba un cigarrillo, le dijo:
-Evidentemente no era mi intención amenazarla, señorita, y, visto lo visto, no es algo que hubiese podido conseguir, y he de decir que Caramierda es lo más original que me han llamado esta semana.
Dio una calada al cigarro antes de añadir:
-He comprobado por mi mismo que mi consejo era innecesario, así que le pido disculpas por eso. En realidad me ha impresionado su habilidad.
Realmente era sincero, el era hábil con su katana pero estaba seguro que no sería capaz de hacer algo como lo que había hecho la joven.
-De todas maneras, si no es mucha impertinencia, ¿qué busca el mapache en el cubo de la basura? Como alguien nacido y criado en el vertedero, puede que sea capaz de ayudarla.
Como ella misma había usado el apodo culero que él le había dado, se tomó la libertad de usarlo de nuevo. Aunque no lo pareciese, Kisuke era una persona curiosa y que le encantaban los misterios, por eso era un ávido lector, y aquella mujer era un misterio total y absoluto para él, porque, ¿cuántas veces ves a una mujer albina que parece una muñeca de porcelana en un tugurio mugriento como aquel? Y más aún, ¿cuántas podrían cortarte los dedos de una mano con la rapidez de un parpadeo?
-Me llamo Kisuke, y soy un pescador de Ballywood Beach.
Se presentó con una sonrisa amistosa, aquella mujer lo había conseguido, había captado su curiosidad; lo malo es que ya sí se había olvidado completamente de la dichosa palabra que era la contraseña.
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