[Pasado] [+18] - El mundo está borracho
#11
OST PARA LA ESCENA 

     —Esa contraseña es un atentado contra el buen gusto —le respondí—, imagino que deben usar una cosa así porque "patatas asadas" es algo que la gente podría pedir de verdad. Eso no lo hace menos ridículo, es normal que tu mente lo haya olvidado.
     El hombre no dejó nada de su cerveza, que para esto la había pagado. Bueno, en realidad no habíamos pagado. Ya haríamos cuentas después, si es que se acordaban allí. Si no, mis labios serían una tumba.
     —¿La verdad? Me la suda ese tipo. Aunque si le hundieses el tabique, seguramente le harías un favor: sería menos difícil mirarlo.
     Entonces, Kisuke se encendió un nuevo cigarro. De lo poco que había visto de él, quienes vendían tabaco no se iban a arruinar, desde luego. Alguna vez que otra había probado a fumar. Sin tener en cuenta las toses de las primeras caladas en las primeras ocasiones, no me había disgustado, pero no era un hábito que mantuviese. No me apetecía engancharme y gastarme el dinero en eso o, en el mejor de los casos, robárselo a alguien.
     —Por aquí —nos señaló Brenda cuando llegó a nuestra altura. Su ropa ajustada y sin mangas mostraba unos brazos tan definidos que casi se podría estudiar anatomía en ellos. 
     La seguimos, claro. No hacerlo a esas alturas era un tanto estúpido. Poco a poco, fuimos dejando atrás el jolgorio del salón de El Cascarón y nos adentramos en un pasillo solitario, igual de sucio, muy poco iluminado. Las grandes velas de la pared, dentro de unos farolillos deslucidos, alargaban nuestras sombras, tan separadas se encontraban entre sí las fuentes de iluminación. Titilaban. Las maderas del suelo crujían bajo nuestros pasos. Pronto, estos fueron lo único que se escuchaba.
     Desde fuera, nunca habría pensado que aquel lugar pudiese contar con un corredor tan largo. Tal vez conectase con otro edificio.
     Brenda continuaba liderando la marcha de tres —pues el sucio camarero se había quedado en su puesto—, con pasos firmes. De espaldas, era fácil confundirla con un hombre. Estaba segura de que esas manos meterían unas buenas hostias.
     Entonces, al llegar al final del pasillo, se detuvo. Este se abría hacia la derecha y hacia la izquierda, pero ella agarró un candelabro del centro y tiró de él. De inmediato, se escucharon los engranajes de algún tipo de mecanismo y los tablones de la pared comenzaron a ceder, abriéndose hacia dentro en bloque, haciendo las veces de puerta.
     Fruncí el ceño. Sí que se tomaban en serio la seguridad del mercado negro. Desde luego, así era fácil despistar a los guardias de la zona. A aquellos que quisieran hacer su trabajo, claro, y no formasen parte de la red de tráfico de armas a cambio de una buena suma.
     La musculosa mujer volvió a tomar la iniciativa. Nosotros, detrás de ella. 
     Cuando cruzamos el umbral, la extraña puerta se cerró a nuestras espaldas. Ahí dentro, un nuevo pasillo. Si la iluminación era pobre en el anterior, en este era casi inexistente.
     Sentí un escalofrío.
     Esto no me gusta.
     Aunque apenas tuve tiempo de pensar sobre el ramalazo de aparente intuición, porque enseguida cruzamos otra puerta y, esta vez sí, llegamos a una sala alumbrada con multitud de velas. Grandes espacios ocupaban las paredes donde se podía ver una vasta colección de armas de diferentes tipos.
     En el centro, una mesa cuadrada llena de objetos variados. Tres personas se sentaban a su alrededor, en sus respectivas banquetas. Dos hombres y una mujer. Uno de los tipos sonrió.
     Miré a Kisuke.
     —Vienen por el negocio —anunció Brenda, que también curvó los labios hacia arriba. Y su sonrisa pareció deslumbrar la estancia.


INFORMACIÓN
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] - El mundo está borracho - por Maeve Knox - 18-02-2024, 12:34 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)