[Pasado] [+18] - El mundo está borracho
#21
OST DE LA ESCENA

     Kisuke manejaba la espada de forma magistral. En aquel momento, mi realidad estaba envuelta en nubarrones, como si todo cuanto me rodeaba fuese un sueño. Pero sabía que era real por mi cuerpo dolorido y pesado como una maldita losa. Desde mi posición, vi cómo se llevaba unas cuantas hostias, pero aguantó, estoico, cada una de ellas. Kahn no tuvo tanta suerte, pues su rival hizo de él dos pedazos simétricos al partirlo por la mitad. Tras haber presenciado lo que había en el interior de la cámara sangrienta, aquella visión no me impresionó.
     La cámara.
     Miré en esa dirección y vi cómo Brenda salía con el cuerpo en llamas. No sabía cómo estaba Kisuke, pero yo apenas tenía ya fuerzas para levantarme y volver a confrontarla. Entonces, la lagarta gigante se desplomó contra el suelo, quieta, siendo el único sonido que emitía el crepitar del fuego en su carne. Empezaba a oler a cocina. Por detrás, el agujero de la pared mostraba un resplandor que indicaba que esa loca no era la única que se había incendiado. A la pestilencia se le añadió un potente aroma a quemado.
     No vi a Kisuke acercarse a mí.
     Vaya imagen estaré dando, me reproché. Pensé que tenía que haber visto venir el movimiento de Brenda con la jeringuilla, todo habría sido muy distinto para mí.
     Fui a ponerme en pie, pero las piernas me fallaron de forma estrepitosa. Conseguí agarrarme a tiempo al mueble con el que me había chocado al salir volando.
     —Estoy bien —dije, aunque nadie me había preguntado. Era evidente que estaba mintiendo, pero mi terquedad se había adueñado de mis labios.
     Hice fuerza con los brazos y logré que las piernas no parecieran que habían perdido los huesos. Caminé un par de pasos. Olía a fuego y a carne chamuscada, y no solo por la desgraciada de Brenda. Marqué como objetivo el látigo, MI látigo, y pretendí caminar hacia él. Trastabillé. Necesité apoyarme en Kisuke para no caer al suelo.
     —Estoy bien —repetí.
     Utilicé las pocas fuerzas que me quedaban para matar la distancia que me separaba del arma. Mefisto lo había dejado encima de la mesa cuadrada y, con dificultades, pude llegar hasta él. Lo cogí en cuanto estuve cerca. Lo acerqué a mi pecho, sintiendo sus pinchos atravesar mi ropa. Lo abracé. Aquella era mi recompensa por adentrarnos en aquel nido de locos.
     Después, todo negro.


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RE: [Pasado] - El mundo está borracho - por Maeve Knox - 22-02-2024, 10:58 PM

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