[Pasado] [+18] El chocolate prometido
#5
Leyenda


Música ambiente

- Tranquila, que lo que no me termine aquí me lo voy a llevar. Aunque tenga que estar alimentándome a base de dulces durante una semana. - expliqué. Arqueé una ceja cuando la albina preguntó acerca de cómo pretendía quemarlo. - ¿Cómo va a ser, como siempre? - pregunté en mis pensamientos, extrañada. - Pues como siempre, la dieta del aguilucho. - expliqué, seria. Hice una pequeña pausa dramática, para darle emoción, por si Maeve no lo conocía y le generaba curiosidad. - Comer poco y sudar mucho. - hablaba completamente convencida.

Probé entonces el chocolate y los churros. Estaban realmente deliciosos. Además, el calor del chocolate me sentó de maravilla para paliar el frío que tenía a causa de habernos mojado camino a la cafetería. Saboreaba la comida con los ojos cerrados, para centrarme en los distintos sabores pero sobre todo para evitar aquel temido contacto visual. El chocolate estaba demasiado rico como para malgastarlo atragantándome por estar nerviosa.

- Eso es que vas a venir a salvarme y vas a cargarte a todos, entiendo - asentí, todavía con los ojos cerrados. Esbocé una ancha y sincera sonrisa. En realidad imaginarme aquello me hacía muy feliz. Juraría que además de mi mamá, nadie - Va a ser verdad que esto va a ser un cuento de hadas. La verdad es que lo de ser la asesina sanguinaria que salva a la bárbara princesa de los malvados cobradores de deudas te pega bastante. - dije, con el mismo tono de burla.

Mi broma fue interrumpida por nuestra "camarera favorita", Diana. Abrí los ojos, emocionada cuando escuché a esta comenzar a enumerar cosas y el olor de la comida comenzó a entrar por mi nariz - por fin, una enumeración buena - a decir verdad todo lo que nos mostraba tenía un aspecto maravilloso. Y no solo eso, si no que además olía fenomenal. Mis ojos bailaban entre los distintos postres, tratando de imaginarme el sabor de todos estos, mientras pensaba en cuál iba a ser el primero al que le iba a dar un bocado. Dejó también sobre la mesa un cuenco con pescado desmenuzado y otro con lo que parecía una extraña leche. Supuse que estos serían la comida de Mandarina.

No voy a mentir, el comentario acerca de nuestras caras bonitas me hizo tanta gracia que no reparé en la primera parte del comentario. - Muchas gracias Diana - le dije, sonriendo, antes de que esta se marchara.

- Yo creo que le has gustado a Di - hablé a mi amiga. - Seguro que es por tus ojos. - asentía, con los brazos cruzados. Era más que probable que en aquel momento simplemente estuviera hablando de mí misma sin darme cuenta. - Estoy segura de que si le miras fijamente a los ojos, le sonríes y le guiñas el ojo nos hace un descuento. - expliqué completamente seria - Bueno, o igual se desmaya. Si se desmaya nos podemos ir sin pagar. - a decir verdad, la idea sonaba bastante bien. Mi hilo de pensamientos y por ello de conversación fue interrumpido por mi pequeño hijo felino Mandarina. Este saltó del hombro de Maeve, acercándose a olisquear la comida. Por suerte estuve lo suficientemente hábil para evitar que le diera un mordisco  a la tarta de café. Le cogí suavemente, acercándole a sus cuenquitos de comida.

Me decidí entonces a probar las tartas. En concreto la Red Velvet. No conocía la tarta para nada, pero no me fue demasiado difícil identificarla (simplemente descarté las que sí que conocía y fue la que quedó). Por un lado me daba un poco de miedo la tarta, puesto que aquel color rojo intenso, sumado a las truculentas historias que había escuchado de mi acompañante, me daban un poco de mala espina. Todo aquello desapareció de un plumazo cuando di el primer bocado. - Maeve, Maeve - le llamé, con cierta efusividad. - Esta tarta es una maravilla. Creo que te va a encantar. - le dije y le acerqué el plato. - Prueba, prueba. - le ofrecí, animada, antes de acercarme la tarta de vainilla, antes de apartar nuevamente a Mandarina y dejarle comiendo su pescado. - ¿Oye, crees que podremos convencer a Diana para que nos de la receta? - pregunté, genuinamente interesada. La idea de preparar esa tarta en su cumpleaños era realmente tentadora. Me acordé nuevamente de que no sabía cuándo iba a ser aquel día. - Difícil hacer una tarta de cumpleaños sin saber cuándo es. - pensé. - Por cierto, ¿cuándo es tu cumpleaños? El mío es el 14 de Invierno, y el de Mandarina el 41 de Otoño. - sonreí. - Bueno, técnicamente no es su cumpleaños, pero es cuando me lo encontré en un callejón. - necesitaba matizarlo - ¿Recuerdas aquel hombre que dije que maté? Pues fue ese día. - expliqué. - Bueno, era de noche. - acaricié al animal, feliz al recordar aquel fortuito encuentro. - Esque claro, si no se cuándo es tu cumpleaños será complicado el tema de prepararte lasagna de espinacas y una tarta. - solté una risita.

Estaba esperando a su respuesta cuando escuché a la pelirrosa acercarse, tarareando una canción. Estaba extremadamente animada, no se si por haber visto a Maeve o porque yo hubiera pedido una porción de cada postre, aunque diría que la primera sin miedo a equivocarme.

- La, la, la... - cantaba, mientras recogía los platos vacíos que íbamos dejando, puesto que Maeve se había terminado el helado sin darse cuenta. - Normal, con lo buenos que tienen que estar... - le acerqué a la camarera el plato que en algún momento contuvo la porción de tarta de vainilla, así como el de los churros. - Más postres dulces para las dos besties más dulces de Ciudad Murkhold - aquel comentario me empalagó hasta a mí. - Esta vez hay muffins de chocolate, pera, blueberry, pasas y este normal. - fue dejándolos en la mesa, uno por uno, mientras seguía tarareando. - Oye, Diana, ¿qué son más monos, los pandas o las cabras? - pregunté. En cierto modo era una pregunta con doble sentido, tratando de esa forma confirmar mi teoría de que le gustaba Maeve. La joven pelirrosa nos miró a ambas, suponiendo que tramaba algo con esa pregunta. Tampoco es que yo fuese la persona más sutil, de hecho todo el tema de indirectas, dobles sentidos y lo demás se me daba extremadamente mal. Se quedó un buen rato mirándonos, en silencio. - Me encantan los dos - respondió, haciendo un dos con una de las manos mientras nos sonreía. - Pues vaya - su respuesta me decepcionó un poco, puesto que demostraba que mi ingeniosa pregunta no había servido para nada. - Los pandas son muy monos y adorables, y dan ganas de abrazarlos, y las cabras también son muy cute, y además con leche de cabra se hace el queso y más cosas. - explicó después. Antes de decirle que esperara un poco para la próxima ronda y de que esta se fuera, le pedí otro vaso de agua sin gas y sin hielos. El chocolate me daba mucha sed, bueno, el dulce en general.

- Te lo dije, le gustan tus ojos bonitos - hablé, orgullosa como un detective que acaba de resolver el caso de su vida.



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[Pasado] [+18] El chocolate prometido - por Eaa - 26-02-2024, 11:44 AM
RE: [Pasado] El chocolate prometido - por Maeve Knox - 26-02-2024, 03:35 PM
RE: [Pasado] El chocolate prometido - por Eaa - 26-02-2024, 05:18 PM
RE: [Pasado] El chocolate prometido - por Maeve Knox - 27-02-2024, 06:16 PM
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RE: [Pasado] [+18] El chocolate prometido - por Eaa - 06-03-2024, 02:01 PM

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