[Pasado] [+18] El chocolate prometido
#7
Leyenda


Música ambiente


- Pues que los pan... - iba a explicarle el razonamiento detrás de llamarle Pandita, pero a medida que esta continuaba hablando podía percibir su enorme enfado. Parecía como un gran incendio, que iba consumiendo los dulces que tenía cerca y creciendo de forma abrumadora. Comprendí entonces que echar leña al fuego era posiblemente lo peor que podría hacer, por lo que me mantuve en silencio, escuchando atentamente sus palabras. Se me daban extremadamente mal ese tipo de situaciones. Bueno, no acostumbraba a hablar con casi nadie, y Maeve era posiblemente la primera persona a parte de Mamá con la que había ido a pasear y merendar (en este caso desayunar).

Se hizo un incómodo silencio. Bueno, no era un silencio propiamente dicho, debido a la música que sonaba en la cafetería. Aunque, siendo sincera, en completo silencio la música no hacía más que empeorar las cosas todavía más. No me había percatado de lo aguda y repetitiva que era, pero ahora que lo había escuchado no podía quitarme ese ahora desagradable  y monótono sonido de la cabeza.

Abrí los ojos al escuchar la respuesta a mi anterior pregunta. Saqué a todo correr mi libreta, para apuntar en ella la fecha. Entonces, Diana llegó, tan animada como siempre. - Ya estás fastidiando el momento... otra vez. - pensé, sin decirle nada. Era innegable que el buen ambiente que en algún momento había rodeado nuestra mesa había desaparecido prácticamente por completo. Y en el momento en que parecía que este iba a volver a generarse, gracias a los intentos de la mujer de ojos bonitos de panda, había aparecido nuevamente para volver a llevar el ambiente al punto de partida, o más atrás todavía. Si hubiera que medir en una escala del uno al diez el grado de buen rollo y maravillosidad (si eso existe) en nuestra "Cruzada en Busca del Chocolate Prometido" hubiera sido algo así:
  • Un 6/7  antes de llegar (6 para mí, 7 para Maeve, a ella le gusta la lluvia) 
  • Un 12 de 10 cuando empezaron a llegar todos los dulces y los comenzamos a probar.  Realmente deliciosos en todos los sentidos.
  • Un 8/3 durante la conversación sobre pandas y cabras (definitivamente a Maeve no le gusta que le llame Pandita, no se por qué si es algo bonito)
  • Luego a un 4 cuando respondió a mi pregunta sobre su fecha de cumpleaños
  • Y ahora se encontraba en un 3/"Cállate pelochicle folladulces o te dejo como un queso con una cuchara" de 10.
Parecía una montaña roshwana, a decir verdad. Una caótica montaña roshwana en llamas.

Hablaba de algo de éramos gente famosa. Le arranqué lo que tenía en la mano, sin siquiera mirarlo. Tiré tan fuerte de ello que la pobre camarera se quedó con tan solo la esquina de los carteles. Los puse en la mesa, haciendo que las cosas que en ella habían se tambalearan. No estaba enfadada, tan solo infinitamente molesta, pero era innegable que mi única amiga lo estaba, y mucho, tanto que podría saltar y arrancarle la tráquea a mordiscos para dejar de escuchar su aguda voz. La joven pelirrosa era realmente agradable, pero su infinita positividad se estaba cargando nuestro maravilloso y ansiado desayuno. Firmé uno de los carteles y se lo extendí a la joven. - Toma, aquí tienes. - respondí, seria. - Ahora déjanos a solas. - interrumpí a esta cuando iba a hablarme. - Estamos ocupadas con una cosa muy importante. - más que importante era un asunto de vida o muerte. En concreto su vida y la de toda la gente de ese local. Mi mirada se centraba en Maeve, en concreto en sus manos y en cómo esta jugueteaba con uno de los cubiertos. Estaba completamente alerta por si tenía que evitar que acabara convirtiendo a la camarera en un colador.

Me relajé cuando escuché a la joven alejarse, entre lágrimas. Posiblemente nadie le había respondido así en la vida, pero a mí me importaba más bien poco. Le acerqué entonces a Maeve mi cartel de se busca. Sí, había firmado el suyo con mi nombre sin darme cuenta. - Yo que sé, por si quieres dejar más huella todavía. Cuando nos vayamos a ir se lo damos, o se lo dejamos aquí en la mesa. - dejé también la pluma. - Perdón, pero es que no tenía muchas ganas ahora de que nos tengamos que ir a bañar, y como sabrás, el rojo se quita bastante mal. - bromeé. Levanté entonces el brazo. Me golpeó en la cara el pestazo a mi propio sudor. Lo peor de entrenar. - He cambiado de idea. Si vuelve y dice alguna tontería, se pone a cantar, o hace una enumeración infinitamente larga y absurda de cualquier cosa yo misma la agarro y después de que la destripes nos la comemos. Y le birlo las recetas - me reí, echando el cuerpo hacia atrás en el sillón. Obviamente estaba bromeando, aunque en cierto modo las estúpidas enumeraciones de Diana me enfermaban. Hice un poco de fuerza con mis pies, reclinándome. Me acordé entonces de lo que estaba haciendo antes de que nuestra "amiga" pelirrosa llegara. Perdí el equilibrio, pero de alguna forma terminé sentada normal, en vez de en el suelo patas arriba como seguramente debería estar.

- ¿Habías dicho 82 de verano, no? - pregunté, sacando otra pluma de mi bolsa y apuntando en grande en una de las hojas vacías de la libreta. Dejé muy claro que era una fecha crítica y también anoté a un costado, en letra mucho más pequeña, las palabras lasagna espinacas y tarta. - Qué casualidad - dije, algo animada. - En esa fecha nació el escritor Jav Meadow. - expliqué. Me acordé entonces de que seguramente mi amiga no conocería a aquel escritor - También nacieron Penny Cross y Jessie Dawn. - añadí. - Esas sí que sabes quiénes son, ¿no? Son dos actrices mundialmente famosas.  - sonreí, antes de apuntar las palabras descubrir regalo junto a lo anterior.

- El cumple de mi pequeñín es dentro de poco, quedan... - me quedé un rato pensativa, haciendo cálculos. - Algo menos de treinta días. - sonreí, animada. - En menos de treinta días va a tener un año ya - dije. - Bueno, seguro que ya tiene un año, pero va a hacer un año de que llegara a mi vida y de que la hiciera un poquito más feliz - como no, tenía que matizar las cosas. Me acordé de que llevaba el regalo de Mandarina en la bolsa. - ¿Quieres ver el regalo que le voy a hacer? - pregunté y le acerqué la bolsa. Mandarina en seguida se activó y se dirigió hacia esta. Le cogí al vuelo antes de que se zambullera entre mis cosas. - ¿Me puedes decir qué te parece? - pregunté, deseando genuinamente saber su opinión al respecto. - Está abajo del todo, en una bolsita. Cuidado que no lo vea Mandarina, que quiero que sea una sorpresa.


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[Pasado] [+18] El chocolate prometido - por Eaa - 26-02-2024, 11:44 AM
RE: [Pasado] El chocolate prometido - por Maeve Knox - 26-02-2024, 03:35 PM
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RE: [Pasado] [+18] El chocolate prometido - por Eaa - 06-03-2024, 02:01 PM

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