[Presente relativo] - Rumbo al horizonte
#1
Día 53, 10:15h, primavera, año 12
West Blue | Ohara | Pueblo Engan



     Mientras caminaba bajo la luz del sol, aquella que bañaba todo cuanto sus ojos podían alcanzar, advirtió de que su corazón siempre había pertenecido a aquel pequeño pueblecito situado entre dos montañas. El valle siempre le acogía como los brazos de una madre amorosa que celebraba su regreso a casa. Quizá con no tanto cariño como la propia, la verdadera, la que lo esperaba en la casa, junto a sus hermanas, siempre con una sonrisa en el rostro. 
     Ahora, todo esto no eran más que ranuras en su memoria. Ahora, todo quedaba en su cabeza.
     Ronny recordaba la sonrisa de su madre, Karla, pues siempre vencía la oscuridad con su luz.
     Incluso en momentos como el presente, donde el joven carpintero convertido en soldado a la fuerza yacía entre los cadáveres de sus compañeros, vivo a duras penas. Las tropas enemigas los habían dado por muertos a todos, sin preocuparse por comprobar si dejaban un hálito de vida a sus espaldas antes de abandonar el lugar.
     ¿Cómo seguir adelante sin ellos? ¿Cómo vengar sus muertes, tan injustas como tempranas?
     El combatiente recordó a su madre una vez más. No podía ocasionarle el dolor de perder a un hijo, no cuando la muerte de su padre hacía apenas un año estuvo a punto de borrar la sonrisa de Karla para siempre, de sumirla en una espiral de tristeza infinita. No, debía volver a casa. Y lo haría cuando consiguiese vengar a sus compañeros caídos, hermanos de otra sangre.
     Así es como Ronny Waltz inició su propia cruzada. 
     Así es como nació Masacre.


     Coloqué una hoja seca que encontré a mi lado junto a las del libro que sostenía entre mis manos, de modo que pudiera cerrarlo sin perder el avance. Que el avance había sido tan solo la introducción de aquella historia. Si volteaba la página, los siguientes párrafos comenzaban con "Capítulo 1: Acero".
     Quizá podrían tener razón todos aquellos que defienden la lectura como un modo de entretenimiento, ya que según qué conjuntos de letras puede secuestrarte y hacerte viajar a esos mundos que nacieron en la imaginación de otra persona y se te permite visitarlos y disfrutarlos. Lo que yo había leído no estaba mal, pintaba interesante. Corazón de Fuego se llamaba el libro. Por supuesto, no lo compré. En esta ocasión, tampoco lo robé. Simplemente me lo encontré encima del césped donde ahora estaba sentada. No sabía si alguien lo había perdido o si lo habían dejado a propósito, pues parecía nuevo. Al verlo, me había entrado la curiosidad y lo había abierto, a ver qué tenía por ofrecerme. Parecía que Masacre no era el protagonista de la historia, sino el villano, pero la autora había decidido plasmar esa brevísima presentación primero.
     Hay veces que el protagonista coincide con ser el vilano, no son incompatibles. Y todos somos el villano en la historia de alguien. Son términos muy difusos. Estaba segura de que, en mi caso, mucha gente me había otorgado ya ese título.
     En cualquier caso, no creía que siguiese leyendo aquel libro. Lo guardé en mi bolsa de cuero marrón, donde no había problemas de espacio. Tal vez a Eaa le gustase, ya le pediría un resumen cuando lo hubiese devorado, si lo hacía.
     Me puse en pie, colocándome de nuevo la capucha y bajando las mangas por mis brazos, pues me disponía a abandonar la sombra. Me eché la bolsa al hombro y me dispuse a hacer lo que en realidad había venido a hacer al Pueblo Engan: comprar —o no— las últimas cosas para poner a punto La Rémora Fatua. Si todo salía bien, partiríamos de Ohara dentro de algunas horas.
     Eaa me había dado una lista no tan corta de ingredientes para almacenar en la bodega y Peteiro simplemente me había dicho que le trajese lo que me pareciera bien. Y yo pues, bueno, si veía también algo que fuese de mi gusto, me lo llevaría al barco. Teníamos una bonita suma de dinero de nuestras últimas incursiones en otras islas, pero nadie dijo que tuviese que utilizarlo siempre en mis próximas adquisiciones.
     ¿La razón por la que había sido yo la encargada de esta tarea? Me había ofrecido, quería estirar las piernas, disfrutar un poco de tierra firme antes de aventurarnos de nuevo en el mar. 
     Nuestro próximo destino nos acercaría a un lugar del que dicen que solo los más fuertes sobreviven. Me recorrió un escalofrío de anticipación.
     Vamos allá.


INFORMACIÓN
     


Mensajes en este tema
[Presente relativo] - Rumbo al horizonte - por Maeve Knox - 18-03-2024, 10:27 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)