04-04-2024, 11:37 PM
Kisuke comento que no era usuario, el conocimiento lo había adquirido a través de libros, cada vez me caía mejor, concluyo diciendo que el bibliotecario del árbol lo había considerado erudito.
Definitivamente las apariencias engañan, quien sería capaz de pensar que tras esa fachada de borracho despreocupado se ocultaba un ávido lector, aunque pensándolo fríamente no era yo precisamente el mejor para juzgar eso. Se notaba el cariño que tenía por su katana, esta tenía un color negro que a las horas en las que estábamos y aun estando cerca de ella era difícil de ver.
Luego comento sobre Ridel y de si era mi maestro, fue ahí cuando me di cuenta de que había hablado sin pensar, mi mirada se volvió triste y me apoye sobre la barandilla del barco, mirando al horizonte.
"Si, lo era..." Un suspiro se escapó de mis labios. "Por circunstancias de la vida, que tienen que ver con el cabronazo de Griffith... asesino a mi hermana pequeña y a mi padre."
Era sencillo hablar con Kisuke, no era del tipo de gente que te juzga sin escuchar la historia ni presiona para que se la cuentes. Quizá el habernos criado en la misma isla y a la sombra de los ricos tuviera algo que ver con que me sintiera tan a gusto como cuando charlaba con Jerry.
"Era un maldito loco hijo de puta. No sé si habrás escuchado de "las líneas" un grupo de ladrones que reside en el East Ballywood, llego a lo más alto cargándose a todo el que tuviera que pisar. Incluidos sus discípulos..."
La verdad es que odiaba a Ridel y más aún las últimas palabras que este dijo cuando murió, esas palabras que sacaron a relucir el respeto que tenía por su antiguo amigo y mentor.
"Debería haberle sonsacado información antes de acabar con él, si tan solo me hubiera controlado... Pero nombro a Maeve... y sabía de nuestra relación..."
Conocía de sobra el monstruo que vivía dentro de mí, ese monstruo que demandaba sangre religiosamente, el monstruo que Maeve me enseño a domar hace cuatro años y el mismo que ahora intentaba apaciguar tras la charla con el Mariscal.
"Kisuke... si llega el momento en el que tenga a tiro a Griffith..." gire mi cabeza y lo mire a los ojos. "Si me sobrepaso..."
El hombre que tenía delante respondería por mí por cualquier cosa que hiciera y me caía lo suficientemente bien como para intentar que no se metiera en problemas y menos después de dar la cara por mí
Definitivamente las apariencias engañan, quien sería capaz de pensar que tras esa fachada de borracho despreocupado se ocultaba un ávido lector, aunque pensándolo fríamente no era yo precisamente el mejor para juzgar eso. Se notaba el cariño que tenía por su katana, esta tenía un color negro que a las horas en las que estábamos y aun estando cerca de ella era difícil de ver.
Luego comento sobre Ridel y de si era mi maestro, fue ahí cuando me di cuenta de que había hablado sin pensar, mi mirada se volvió triste y me apoye sobre la barandilla del barco, mirando al horizonte.
"Si, lo era..." Un suspiro se escapó de mis labios. "Por circunstancias de la vida, que tienen que ver con el cabronazo de Griffith... asesino a mi hermana pequeña y a mi padre."
Era sencillo hablar con Kisuke, no era del tipo de gente que te juzga sin escuchar la historia ni presiona para que se la cuentes. Quizá el habernos criado en la misma isla y a la sombra de los ricos tuviera algo que ver con que me sintiera tan a gusto como cuando charlaba con Jerry.
"Era un maldito loco hijo de puta. No sé si habrás escuchado de "las líneas" un grupo de ladrones que reside en el East Ballywood, llego a lo más alto cargándose a todo el que tuviera que pisar. Incluidos sus discípulos..."
La verdad es que odiaba a Ridel y más aún las últimas palabras que este dijo cuando murió, esas palabras que sacaron a relucir el respeto que tenía por su antiguo amigo y mentor.
"Debería haberle sonsacado información antes de acabar con él, si tan solo me hubiera controlado... Pero nombro a Maeve... y sabía de nuestra relación..."
Conocía de sobra el monstruo que vivía dentro de mí, ese monstruo que demandaba sangre religiosamente, el monstruo que Maeve me enseño a domar hace cuatro años y el mismo que ahora intentaba apaciguar tras la charla con el Mariscal.
"Kisuke... si llega el momento en el que tenga a tiro a Griffith..." gire mi cabeza y lo mire a los ojos. "Si me sobrepaso..."
El hombre que tenía delante respondería por mí por cualquier cosa que hiciera y me caía lo suficientemente bien como para intentar que no se metiera en problemas y menos después de dar la cara por mí
