Parecía responder a mi provocación. Esos metros que nos separaban no eran una distancia ni lo suficientemente corta como para no poder esquivar ataques celéricos, ni lo suficientemente larga como para poder prever sus movimientos con soltura, pero, - y tratando de mantener un perfil bajo con mis habilidades para no abarcar zonas muy extensas y provocar la ira del Emperador - podía cubrir aquella distancia con una medida preventiva. Al comenzar Cipriana su respuesta y su movimiento, bamboleé el brazo derecho de atrás hacia delante, con un movimiento circular lateral y paralelo al suelo, llevando el puño desde mi espalda hacia el frente y abriéndolo cuando estaba en esa posición, liberando una llamarada de fuego fragmentado en esferas dispersas que cubrieron diez metros de lado a lado y avanzaron hasta treinta metros hacia adelante por las escaleras.
— ¡ ¡ FALL BALL ! ! — grité mientras liberaba aquellos pequeños meteoritos, bañando con el poder ígneo que me caracterizaba el cuerpo cicatrizado de aquella mujer, confiando en que, con un esfuerzo como aquel, sería suficiente para derribar a alguien como ella, que si servía a alguien tan débil como el alado de fuego, no podría soportar mucho más que él.
Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, de entre la explosión de fuego producida por aquella metralla, Cipriana emergió katana en ristre para realizar un tajo vertical descendente hacia mi muslo izquierdo, con tal fuerza y potencia que llevó mi rodilla al suelo, haciéndome postrarme ante ella y dejando brotar el líquido carmín de mi cuerpo por la herida recién hecha. No sólo había conseguido herirme, si no que había conseguido hacerme sangrar, y la incredulidad después de tanto tiempo sin ser herido asoló mi rostro mientras miraba el corte. Alcé la vista mientras llevaba la mano derecha, libre, al corte y comenzaba a aplicar presión en la herida tratando de levantarme de nuevo o frenar la hemorragia. Chasqueé la lengua de nuevo — ¡Cuidado, cerda! — grité visiblemente molesto, tratando de levantarme finalmente sin bajar mi arma de mi hombro, ignorando la herida y el corte de la misma para centrar toda mi atención en ella, en su tren superior, previendo sus posibles movimientos. Se acabó en jugar con medias tintas. Desde el principio tuve que acabar con ella con todo lo que tenía. Pero no volvería a cometer ese error.
— ¡ ¡ FALL BALL ! ! — grité mientras liberaba aquellos pequeños meteoritos, bañando con el poder ígneo que me caracterizaba el cuerpo cicatrizado de aquella mujer, confiando en que, con un esfuerzo como aquel, sería suficiente para derribar a alguien como ella, que si servía a alguien tan débil como el alado de fuego, no podría soportar mucho más que él.
Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, de entre la explosión de fuego producida por aquella metralla, Cipriana emergió katana en ristre para realizar un tajo vertical descendente hacia mi muslo izquierdo, con tal fuerza y potencia que llevó mi rodilla al suelo, haciéndome postrarme ante ella y dejando brotar el líquido carmín de mi cuerpo por la herida recién hecha. No sólo había conseguido herirme, si no que había conseguido hacerme sangrar, y la incredulidad después de tanto tiempo sin ser herido asoló mi rostro mientras miraba el corte. Alcé la vista mientras llevaba la mano derecha, libre, al corte y comenzaba a aplicar presión en la herida tratando de levantarme de nuevo o frenar la hemorragia. Chasqueé la lengua de nuevo — ¡Cuidado, cerda! — grité visiblemente molesto, tratando de levantarme finalmente sin bajar mi arma de mi hombro, ignorando la herida y el corte de la misma para centrar toda mi atención en ella, en su tren superior, previendo sus posibles movimientos. Se acabó en jugar con medias tintas. Desde el principio tuve que acabar con ella con todo lo que tenía. Pero no volvería a cometer ese error.
Resumen
Gasto y daño
Técnica
Inventario

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)