04-06-2024, 10:50 AM
Leyenda
Entrecerré levemente los ojos, mientras mi mirada se perdía en el pequeño torbellino que se había formado en la copa de vino por el movimiento circular de mi mano izquierda. - Sería un lío si alguna de las dos se cae del barco - hablé en bajo, reflexionando sobre posibles sucesos que pudieran darse e hicieran que la capitana o yo cayéramos al mar. - Antes no teníamos problema porque... - me quedé en silencio, parando el movimiento de la mano. Suspiré levemente antes de acercar la copa a mis labios - Que delicia - cerré los ojos, centrándome en el sabor del vino. Había venido a este lugar a escuchar un concierto, descubrir si me gustaba la música y tratar de conocer un poquito mejor a quien, sin ningún tipo de dudas, era la persona más importante de mi vida. No para ponerme triste pensando en sucesos del pasado que podrían haberse dado de forma distinta.
- Seguro que le encanta - me reí, dejando la copa vacía sobre la mesa, junto a la botella. - Debería llevarme luego la botella a casa sin que se den cuenta - miré a la butaca del otro lado de la mesa, la cual estaba vacía. Pude notar como mis mejillas comenzaron a sonrojarse tan solo con pensar en que Maeve podría malinterpretar la invitación como alguna especie de cita, o algo del estilo. Me levanté de mi asiento algo nerviosa y, tras coger una de las bandejas con aperitivos, me acerqué a la barandilla. Parecía que había algo de ajetreo en la zona inferior, así como bastante movimiento por la zona del escenario - Qué raro, pensaba que estaba a punto de empezar - pensé mientras comía algunos de esos aperitivos. Estaban realmente deliciosos. Era bastante evidente que a la gente del local le interesaba que las personas que utilizaran estas salas se llevaran la mejor impresión posible del lugar. - Luego le voy a pedir la receta al camarero - me aparté de la barandilla, dejando la bandeja medio vacía sobre la mesa. Una furtiva idea cruzó entonces mi mente. Me acerqué a la pared de mi izquierda, despacio. - Seguro que la gente aprovecha estos sitios para tratar temas secretos, o hacer tratos turbios - había leído historias parecidas en varios libros. Realmente no se escuchaba prácticamente nada, pero si cerraba los ojos y me concentraba, podía tratar de escuchar aquello de lo que hablaban en la estancia contigua. De repente, un ruido hizo que casi se me saliera el corazón por la boca del susto. Alguien llamaba a la puerta. - ¿Sí? - pregunté, apartando levemente el pelo de mi cara y dirigiéndome hacia la puerta, respirando con cierta dificultad. Abrí la puerta y allí estaba el mismo camarero de antes. - Buenas, lamento mucho interrumpirle - saludó, jadeando, mientras agachaba levemente la cabeza. Se le notaba bastante cansado como si hubiera estado corriendo de un lado a otro sin parar. Le iba a decir que no hacían falta tantas formalidades pero continuó hablando antes de poder decirle nada. - Ha habido un pequeño contratiempo, y lamento decirle que la función va a tardar un poco más de lo previsto en comenzar - habló entonces. - ¿Qué ha pasado? - pregunté con curiosidad - Si puede saberse, claro - el hombre se quedó en silencio unos instantes, valorando si contarlo o no. Finalmente, tras un poco de insistencia y de prometerle que no iba a contar nada a nadie decidió contármelo - Parece ser que no encuentran uno de los violines de la orquesta - comenzó a hablar, algo preocupado. - El mánager de la orquesta dice que alguien se lo ha sustraído, pero no sería la primera vez que alguien simula un robo para que el seguro se haga cargo y con el dinero saldar sus deudas personales - suspiró todavía nervioso - Pero aunque sea mentira, ese tipo de rumores podrían dañar la reputación del local - giró levemente la cabeza hacia la puerta debido al ajetreo que había en el pasillo. - Lo siento, me tengo que ir ya. Muchas gracias por su comprensión y relájese. En un par de minutos vendré a traerle más comida y bebida, y también les daremos una compensación por haberles hecho esperar - dijo rápidamente antes de salir de la estancia corriendo - Pues vaya - suspiré, alejándome de la puerta y comenzando a mirar las distintas paredes de la estancia. - Bueno, toca esperar entonces
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