Voy caminando con calma, masticando lo que me queda de la pata de un insecto gigante que maté horas atrás. Su carne es jugosa, pero apenas tiene sabor. Nada tiene sabor desde hace tiempo. -Mhee, esto me sabe a mierda...- tiro el pedazo lejos -Necesito algo dulce. Algo con sabor a verano... Tal vez una fruta o un helado.-
Desde que me adentré ayer en la selva, apenas el sol se ha dejado ver. La densidad de la vegetación es tal, que si se filtra algo de luz en las cotas mas bajas de la jungla, es un milagro. Y tampoco he sido bienvenido, al contrario. Aunque no me haya supuesto desgaste alguno, la fauna ha sido hostil hasta más no poder. Al menos, por esa parte, el suministro de alimento no falta. Aunque es una comida insípida y sin cocinar. La creencia de que alguien viva aquí es nula, pero el que haya conseguido establecerse, sin duda, tiene mis respetos como mínimo. A todo esto se suma el problema de que la Marina debe estar al caer. Tarde o temprano rescatarán a la muchacha de la playa y sabrán que me encuentro en la isla. Para ese entonces espero haber embarcado bien lejos o tendré que enfrentarme a otro problema. Pero bueno, problemas del Zarek del futuro.
Mientras sigo perdido en el camino y en mis pensamientos, soy sorprendido por unos haces de luz distantes. Me llaman la atención gratamente, y soy atraído como un mosquito. Me voy acercando más y más, apartando vegetación, lianas y ramas a mi paso, creando un sendero hacia lo que parece ser un claro en mitad de la nada. No obstante, se oye un susurro proveniente del mismo destino al que voy. Alguien tiene una discusión, un varón, pero solo oigo una voz. Estaba acostumbrado a animales salvajes, pero quizá estaba frente a un aliado o un enemigo mayor. -SHIHahAhAHAHahA...- río. Nada de amedrentarse, al contrario. Me pica la curiosidad por saber quien narices estaría en mitad de una selva tan hostil. ¿Un superviviente? ¿Un residente? Sea como fuere, tenía que ser fuerte para estar allí con vida. O fuerte o muy afortunado.
Ni corto ni perezoso atravieso la maleza hasta llegar a lo que, efectivamente, era un terreno despejado. Aunque la sorpresa de lo que me encuentro, era más que evidente, y seguramente compartida. Un hombre que mide casi tres veces lo que yo, recostado sobre una criatura esquelética que hace el doble que él. A su lado, una katana negra tan grande como yo, quizá más. Era un ser monstruoso, con cuernos demoníacos y un olor a sangre que invitaba a escapar de allí. Tenía unas telas que no había visto nunca, aunque parecía no tener mangas. Era una criatura exótica para mi y con unas pintas amenazantes con su cara de pocos amigos. Lo miro fijamente, de arriba abajo, aunque estuviera tumbado. En silencio. Una parte de mi quiere saltar a la batalla simplemente por la emoción de la misma. Pero contengo mi sonrisa característica y mis intenciones, pues un poco más a la derecha del sujeto, hay un objeto de valor que tiene todo mi interés.
-Oye, tú, cara sepia...- alzo el brazo izquierdo y señalo al Pequeño Nicolás -...¿de dónde has sacado ese coco? Quiero uno y tengo hambre.-
Aclaraciones
Importante

![[Imagen: ZomboMeme_07062024052540.jpg?ex=6663cfad...ea8088925&]](https://cdn.discordapp.com/attachments/1135982516902297614/1248478466131890186/ZomboMeme_07062024052540.jpg?ex=6663cfad&is=66627e2d&hm=dfa7d0c842d0677c5e1c626e57ba23999b860d8c6f8341e69ba35e6ea8088925&)