08-06-2024, 11:11 PM
Sasha miraba como Ikirami se ponía a su derecha y miró con la ceja levantada como se presentaba al emperador de forma formal. — Que aburrida — pensó escuchando como estaba siendo de pelota. Entonces la semioni escuchó pasos de las escaleras viendo como Triana bajaba por ellas haciendo que sus ojos brillaran esperando que descendiera por la barandilla, pero para su decepción, no lo hizo haciendo que pusiera una mueca de desaprobación. Rápidamente, la mueca se le fue de la cara a rubia más joven al decirle que ya hablarían de lo de jugar. La adolescente mostró una sonrisa brillante e infantil pensando en que Triana se uniría a Garnet y a ella para jugar a pegar a Yojimbo cuando asome la cabeza en el suelo. Iba a ser muy divertido volver a pasar tiempo con los Alas Negras y no podía esperar para ello. Pero entonces, Sasha recordó cierto detalle así que se inclinó ligeramente hacia Triana. — Sohem ganó la pelea contra Yojimbo y no lo mató porque YO se lo dije — respondió con orgullo al tener razón. — Ya hablaremos del dinero que me debes de la apuesta — añadió dándole ligeros golpes con el codo imitando la forma en la que le había dicho de jugar.
La voz de Sohem captó la atención de la semioni, haciendo que sus ojos color ámbar brillasen de emoción. La rubia quería hablar de muchas cosas con él y volver a practicar con el kanabo para después ver el cielo lleno de estrellas mientras cenaban. La adolescente quiso proponerle una acampada, pero el emperador se adelantó a ella - ignorando su pregunta sobre Yojimbo - para darles la bienvenida a su palacio y saber los deseos. Sasha se llevó la mano derecha al mentón pensativa antes de dar su respuesta, como ella había llegado la primera debería ser quien lo pidiera antes. Pero no fue así, tanto Triana como Ikirami, además de Sohem, se adelantaron a la semioni, quien infló sus mejillas antes de mirar al mono sentado en el trono. — Yo me pido… — empezó la rubia con ansias de responder, pero parando al darse cuenta de como lo había dicho el resto. — Deseo la tecnología de Skypiea — contestó inflando el pecho y elevando el mentón. Al final había quedado para la última y se había repetido, pero ya se aseguraría de sacarle todo el partido posible - en su mayor parte para gastar bromas - pero lo usaría bien al fin y al cabo, pensaba con una gran sonrisa de oreja a oreja.
