"¿Y cuáles son los logros de vuestro frágil Imperio? Es un cadáver que está pudriéndose lentamente desde dentro, mientras los gusanos se retuercen en su estómago. Fue construido con las hazañas de héroes y gigantes, y ahora está habitado por cobardes para quienes la gloria de aquellos tiempos no es más que una leyenda casi olvidada. Pero yo no he olvidado nada, y mi sabiduría se ha extendido mucho más allá de las meras fragilidades mortales."
El mochi se esparce poco a poco por todo el campo de batalla. Ahora la pelea se hará en mi elemento. Pero todo esto no lo hago para inmovilizar a mi rival. Lo hago para comprobar cómo afectan las propiedades del mochi y el entorno a su cuerpo. Con claridad veo que, cuando sus pies se hunden en la densa capa blanca, estos se desvanecen al mínimo contacto, dejando a la víctima flotando estática. Ya tengo todas las piezas del puzzle que necesito.
El Oni se mantiene inmóvil e impasible ante mis palabras y acometidas. Apenas a movido su espada en todo lo que llevamos de combate. Su discurso no deja de ser pobre y zumbón. Desde que nos hemos encontrado no ha dejado de amenazar y burlarse de todo lo que hago o digo. En parte, me recuerda a mi, SHIHahaHAHaH
Pero sin duda peca de confiado. No lo culpo, con una fruta así, que te hace intangible a los ataques, no creo que haya tenido mucho apuro en estos mares. Pero eso lo ha convertido en un luchador descuidado y previsible.
Con su última burla y su última provocación, lo miro directamente a los ojos. Sigue en guardia, como todo el bendito duelo, esperando al contraataque. Yo me limito a sonreír como maníaco. Ya había demostrado ser más rápido y más fuerte. Solo seguía en pie por la intangibilidad de su fruta. Igualmente, un tipo así es lo que andaba buscando desde el camino de la isla del cielo. Un tipo descarado y asesino como yo. Un poderoso aliado con el que pudiera cumplir mis metas y hacer arder el mundo. Pero para convencerlo de seguirme, debía demostrar una valía difícil de mostrar contra un tipo virtualmente invencible como él. Solo me quedaba una carta, la astucia y la extorsión.
-¿Sabes? Tienes razón...- mi cuerpo empieza a bombear mochi a mis brazos, marcando más las venas y potenciando la musculatura. -Yo creo que va siendo hora de que zanjemos esto de una vez.- Las manos se deforman en mochi pegajosos hasta volver a formarse en unas manos tan grandes como las del propio Oni. -¡Este es el poder divino de los dioses del Caos. Esta es la bendición de Horus! Estos son... ¡¡¡LOS PODERES RUINOSOS!!!-
No espero medio segundo desde que termino mi grito de batalla en arremeter con todo contra mi rival. En esta jugada culmina todo el análisis y desvela mi mejor y última baza. Proyecto toda mi fuerza y velocidad en un desplazamiento agresivo, que tan solo deja una salpicada de mochi brutal al arrancar. En un visto y no visto, recorro los 7 metros que nos separan, planteándome en frente de él. Antes de que pueda reaccionar, cierro mis manos sobre las suyas que sostienen el mango de la espada, como si de un cepo se trataran. Cuando mis manos conectan con las suyas, estas se desvanecen en humo. Es ahí cuando mis manos se cierran contra la tsuka de su katana. Ya me imaginaba que el resultado fuera ese, pero por si acaso, yo había proyectado toda mi fuerza para que el movimiento saliera efectivo. -Te pillé- Tan pronto como llegué, me retiro. Con otro impulso, me desplazo para atrás 9 metros, está vez con la espada entre mis pegajosas manos. Golpe de efecto, rápido y eficaz. Como a mí me gusta.
Los músculos se relajan y las manos vuelven al tamaño original. La espada es enorme, pero tengo fuerza suficiente para manipularla y sostenerla. Aunque jamás sería capaz de blandir semejante cacharro. Mientras la miro, empiezo a descojonarme de mi rival y la situación. -SHIHahAhAHAHahA, ¿Esto si te deja en jaque, ehh? sHIHahaHAHaH.- Recuerdo entonces los salmos y las palabras de mi maestro y los padres de ceremonias. Reflejo la mis pensamientos para convencer a mi rival, igual que hizo Horus con sus hermanos. Total, el tener su espada quizá ayudaba a la negociación. Miro relajado al propietario de la misma mientras la dejo reposar con la punta clavada entre el mochi y el suelo. -Tus habilidades y carácter te convierten en una criatura temible. Pero he sobrevivido a seres mucho más peligrosos que tú, te lo aseguro. Además, queda en evidència que soy mucho mas fuerte y atlético. Tú no eres rival para mí, ni yo para ti. Quizá ahí está la mística de habernos encontrado. Si el rey de la selva comparte su corona, quizás podamos gobernarlos a todos.- suspiro un segundo. -Nuestro Dios, Horus Lupercal, no conquistó las estrellas solo.- señalo a Ashura con la mano derecha, mientras con la izquierda sostengo la espada que ahora se apoya del mismo hombro. El mochi de Ultramar se retira -Eres poderoso, Oni. Unamos nuestras fuerzas como iguales y hagamos la voluntad de la ira, la sangre y el terror a nuestro paso. ¿Que me dices?- entonces el dedo se convierte en una mano tendida.
AHRIMAN DE LOS MIL HIJOS
El mochi se esparce poco a poco por todo el campo de batalla. Ahora la pelea se hará en mi elemento. Pero todo esto no lo hago para inmovilizar a mi rival. Lo hago para comprobar cómo afectan las propiedades del mochi y el entorno a su cuerpo. Con claridad veo que, cuando sus pies se hunden en la densa capa blanca, estos se desvanecen al mínimo contacto, dejando a la víctima flotando estática. Ya tengo todas las piezas del puzzle que necesito.
El Oni se mantiene inmóvil e impasible ante mis palabras y acometidas. Apenas a movido su espada en todo lo que llevamos de combate. Su discurso no deja de ser pobre y zumbón. Desde que nos hemos encontrado no ha dejado de amenazar y burlarse de todo lo que hago o digo. En parte, me recuerda a mi, SHIHahaHAHaH
Pero sin duda peca de confiado. No lo culpo, con una fruta así, que te hace intangible a los ataques, no creo que haya tenido mucho apuro en estos mares. Pero eso lo ha convertido en un luchador descuidado y previsible.
Con su última burla y su última provocación, lo miro directamente a los ojos. Sigue en guardia, como todo el bendito duelo, esperando al contraataque. Yo me limito a sonreír como maníaco. Ya había demostrado ser más rápido y más fuerte. Solo seguía en pie por la intangibilidad de su fruta. Igualmente, un tipo así es lo que andaba buscando desde el camino de la isla del cielo. Un tipo descarado y asesino como yo. Un poderoso aliado con el que pudiera cumplir mis metas y hacer arder el mundo. Pero para convencerlo de seguirme, debía demostrar una valía difícil de mostrar contra un tipo virtualmente invencible como él. Solo me quedaba una carta, la astucia y la extorsión.
-¿Sabes? Tienes razón...- mi cuerpo empieza a bombear mochi a mis brazos, marcando más las venas y potenciando la musculatura. -Yo creo que va siendo hora de que zanjemos esto de una vez.- Las manos se deforman en mochi pegajosos hasta volver a formarse en unas manos tan grandes como las del propio Oni. -¡Este es el poder divino de los dioses del Caos. Esta es la bendición de Horus! Estos son... ¡¡¡LOS PODERES RUINOSOS!!!-
No espero medio segundo desde que termino mi grito de batalla en arremeter con todo contra mi rival. En esta jugada culmina todo el análisis y desvela mi mejor y última baza. Proyecto toda mi fuerza y velocidad en un desplazamiento agresivo, que tan solo deja una salpicada de mochi brutal al arrancar. En un visto y no visto, recorro los 7 metros que nos separan, planteándome en frente de él. Antes de que pueda reaccionar, cierro mis manos sobre las suyas que sostienen el mango de la espada, como si de un cepo se trataran. Cuando mis manos conectan con las suyas, estas se desvanecen en humo. Es ahí cuando mis manos se cierran contra la tsuka de su katana. Ya me imaginaba que el resultado fuera ese, pero por si acaso, yo había proyectado toda mi fuerza para que el movimiento saliera efectivo. -Te pillé- Tan pronto como llegué, me retiro. Con otro impulso, me desplazo para atrás 9 metros, está vez con la espada entre mis pegajosas manos. Golpe de efecto, rápido y eficaz. Como a mí me gusta.
Los músculos se relajan y las manos vuelven al tamaño original. La espada es enorme, pero tengo fuerza suficiente para manipularla y sostenerla. Aunque jamás sería capaz de blandir semejante cacharro. Mientras la miro, empiezo a descojonarme de mi rival y la situación. -SHIHahAhAHAHahA, ¿Esto si te deja en jaque, ehh? sHIHahaHAHaH.- Recuerdo entonces los salmos y las palabras de mi maestro y los padres de ceremonias. Reflejo la mis pensamientos para convencer a mi rival, igual que hizo Horus con sus hermanos. Total, el tener su espada quizá ayudaba a la negociación. Miro relajado al propietario de la misma mientras la dejo reposar con la punta clavada entre el mochi y el suelo. -Tus habilidades y carácter te convierten en una criatura temible. Pero he sobrevivido a seres mucho más peligrosos que tú, te lo aseguro. Además, queda en evidència que soy mucho mas fuerte y atlético. Tú no eres rival para mí, ni yo para ti. Quizá ahí está la mística de habernos encontrado. Si el rey de la selva comparte su corona, quizás podamos gobernarlos a todos.- suspiro un segundo. -Nuestro Dios, Horus Lupercal, no conquistó las estrellas solo.- señalo a Ashura con la mano derecha, mientras con la izquierda sostengo la espada que ahora se apoya del mismo hombro. El mochi de Ultramar se retira -Eres poderoso, Oni. Unamos nuestras fuerzas como iguales y hagamos la voluntad de la ira, la sangre y el terror a nuestro paso. ¿Que me dices?- entonces el dedo se convierte en una mano tendida.
Aclaraciones
Bélico
Off de pequeñas aclaraciones
