OST de la escena (poner en loop)
La escena frente a mi era difícil de digerir. Allí estaba yo de pie en la cubierta de aquel barco, sosteniendo la cabeza del tal Peteiro en mis brazos, mientras la semioni sostenía a su frágil capitana en los suyos. La chica abría los ojos y decía palabras tan suaves que no llegaban a mis odíos. Las lágrimas rojas de la pelirroja no dejaban de brotar, a la vez que sorbía tratando de consolar a su compañera.
¡No, no, no!
La chica empezó a desesperar, mientras la sangre seguía pintando sus manos y el cuerpo de la albina, así como el suelo a sus pies.
¡Maeve, mírame, abre los ojos! Gin, deja a Peteiro. botiquín, hilo, Mandarina, agujas, alcohol...
La capitana perdía la consciencia mientras la chica pelirroja estaba nerviosa, asustada, preocupada y desesperada, pero intentaría hacer lo posible para ayudarla. Me pregunté si sentía culpa por las heridas de su amiga, pero no era el momento. Obedecí y corrí al interior del barco buscando lo que me había indicado. Puse con cuidado la cabeza en una cama y revisé todo el lugar. Mi mente iba a una velocidad dolorosa, mientras rebuscaba las repisas y rincones de aquel barco, a la vez que una imagen vino a mi mente. Mira pidiéndome que huyera, mientras yo, en mi impotencia la dejé allí, sabiendo el destino que le esperaba. La explosión a lo lejos mientras subía al bote. Las rojas columnas de humo de lo que fuera nuestro hogar. El dolor de que alguien de su vida por amor y no poder corresponderle...
Con lágrimas en mis ojos conseguí casi todo y corrí de vuelta a la cubierta "Aquí tienes. No encontré mandarinas, pero creo que esto servirá-Gin" La chica tomó los suministros. La albina sonreía con los ojos cerrados. No. Me dispuse a ayudar, pero la semioni me pidió que me diera vuelta, pues iba a atender a su capitana. Iba a protestar y ayudar. pero vi a la capitana: Ya pensaba que era bastante blanca, pero ahora mismo el único color en su cuerpo era el de la sangre mezclada con las rojas lágrimas de su amiga. Sabía que no debía disuadir a la chica. Era el último esfuerzo de una amiga desesperada. Yo mismo daría mi vida por traer a mi madre de vuelta aunque fuera solo un día. Ella merecía intentarlo. Este momento era suyo. Obedecí.
Me di la vuelta y caminé hacia la cubierta, tratando de limpiar mis lágrimas, mientras veía al cielo. -Una bandera hermosa- pensé mientras me acercaba a la borda. No había notado el frío que hacía hasta entonces. Había escuchado que las islas del Grand Line tienen sus propios climas. Tal vez estábamos cerca de un clima invernal. Odiaba el frío. Entonces pensé en lo que había pasado. Finalmente estaba en el Grand Line. La hermosa bienvenida que me dio aquel mar ahora era una dolorosa despedida -Vaya mar de maravillas- me dije en tono quejumbroso, sorbiendo y enjugándome.
El frío abrazo del Grand Line. Las cosas iban a complicarse a partir de ahora, y tal vez, la soledad no sea la mejor compañera para alguien como yo...
El llanto de la chica me devolvió a la realidad. Ya no quedaba en su cara maquillaje que sus lágrimas pudieran lavar. abrazaba desconsolada a su capitana. En aquel abrazo helado, la semioni irradiaba tristeza, miedo y dolor, aunque también irradiaba respeto, amistad, alegría hacia la mujer albina... Incluso algo más... Las lágrimas volvían a correr, y miré de nuevo al cielo, esperando alguna señal, pero algo entró en mi ojo. agachando la mirada traté de frotarme, pero volvió a pasar, ahora en mi hombro, mi nariz y mi mano. Pequeñas luciérnagas blancas caían del cielo, cubriéndo toda la extensión del barco.
El cielo también lloraba con nosotros.
Había empezado a nevar...
La escena frente a mi era difícil de digerir. Allí estaba yo de pie en la cubierta de aquel barco, sosteniendo la cabeza del tal Peteiro en mis brazos, mientras la semioni sostenía a su frágil capitana en los suyos. La chica abría los ojos y decía palabras tan suaves que no llegaban a mis odíos. Las lágrimas rojas de la pelirroja no dejaban de brotar, a la vez que sorbía tratando de consolar a su compañera.
¡No, no, no!
La chica empezó a desesperar, mientras la sangre seguía pintando sus manos y el cuerpo de la albina, así como el suelo a sus pies.
¡Maeve, mírame, abre los ojos! Gin, deja a Peteiro. botiquín, hilo, Mandarina, agujas, alcohol...
La capitana perdía la consciencia mientras la chica pelirroja estaba nerviosa, asustada, preocupada y desesperada, pero intentaría hacer lo posible para ayudarla. Me pregunté si sentía culpa por las heridas de su amiga, pero no era el momento. Obedecí y corrí al interior del barco buscando lo que me había indicado. Puse con cuidado la cabeza en una cama y revisé todo el lugar. Mi mente iba a una velocidad dolorosa, mientras rebuscaba las repisas y rincones de aquel barco, a la vez que una imagen vino a mi mente. Mira pidiéndome que huyera, mientras yo, en mi impotencia la dejé allí, sabiendo el destino que le esperaba. La explosión a lo lejos mientras subía al bote. Las rojas columnas de humo de lo que fuera nuestro hogar. El dolor de que alguien de su vida por amor y no poder corresponderle...
Con lágrimas en mis ojos conseguí casi todo y corrí de vuelta a la cubierta "Aquí tienes. No encontré mandarinas, pero creo que esto servirá-Gin" La chica tomó los suministros. La albina sonreía con los ojos cerrados. No. Me dispuse a ayudar, pero la semioni me pidió que me diera vuelta, pues iba a atender a su capitana. Iba a protestar y ayudar. pero vi a la capitana: Ya pensaba que era bastante blanca, pero ahora mismo el único color en su cuerpo era el de la sangre mezclada con las rojas lágrimas de su amiga. Sabía que no debía disuadir a la chica. Era el último esfuerzo de una amiga desesperada. Yo mismo daría mi vida por traer a mi madre de vuelta aunque fuera solo un día. Ella merecía intentarlo. Este momento era suyo. Obedecí.
Me di la vuelta y caminé hacia la cubierta, tratando de limpiar mis lágrimas, mientras veía al cielo. -Una bandera hermosa- pensé mientras me acercaba a la borda. No había notado el frío que hacía hasta entonces. Había escuchado que las islas del Grand Line tienen sus propios climas. Tal vez estábamos cerca de un clima invernal. Odiaba el frío. Entonces pensé en lo que había pasado. Finalmente estaba en el Grand Line. La hermosa bienvenida que me dio aquel mar ahora era una dolorosa despedida -Vaya mar de maravillas- me dije en tono quejumbroso, sorbiendo y enjugándome.
El frío abrazo del Grand Line. Las cosas iban a complicarse a partir de ahora, y tal vez, la soledad no sea la mejor compañera para alguien como yo...
El llanto de la chica me devolvió a la realidad. Ya no quedaba en su cara maquillaje que sus lágrimas pudieran lavar. abrazaba desconsolada a su capitana. En aquel abrazo helado, la semioni irradiaba tristeza, miedo y dolor, aunque también irradiaba respeto, amistad, alegría hacia la mujer albina... Incluso algo más... Las lágrimas volvían a correr, y miré de nuevo al cielo, esperando alguna señal, pero algo entró en mi ojo. agachando la mirada traté de frotarme, pero volvió a pasar, ahora en mi hombro, mi nariz y mi mano. Pequeñas luciérnagas blancas caían del cielo, cubriéndo toda la extensión del barco.
El cielo también lloraba con nosotros.
Había empezado a nevar...
![[Imagen: GGT7d9e.png]](https://i.imgur.com/GGT7d9e.png)
