Un suspiro leve delató el estado real de Bambú en aquel combate: se estaba cansando. Podía seguir peleando, claro, pero había empleado gran parte de sus energías en realizar todos aquellos movimientos, en desplegar su repertorio frente a su comandante con la esperanza de hacer justicia a lo que pensaba de él como contrincante. Había tenido suerte de poder contar con la ventaja del electro a lo largo de la pelea. Sin aquella técnica racial propia de la tribu de los mink, el samurái habría sido un adversario imbatible.
Su percepción extrasensorial le revelaba que Kisuke seguía vivo mientras Bambú se acercaba. Vivo pero débil. A aquella pequeña contienda no le quedaba mucho para el final y él también debía de ser consciente de esta circunstancia. Sin embargo ahí estaba, levantándose de nuevo. Empuñaba a Sode no shirayuki con su mano derecha, algo atípico pero necesario dadas las circunstancias. Caminaba erráticamente y miraba sin ver en dirección al panda. Sonreía. —Kisuke... —Dejó que su comandante se prendiese aquel cigarro en silencio, dándole tiempo de sobra para recuperarse de los efectos secundarios de su Maximum Luna. Pensó en si había algo que pudiera decir. Algo que expresase la admiración que sentía por aquel hombre que avanzaba renqueante hacia él y que esgrimía sus espadas con orgullo. No encontró las palabras y tampoco estaba seguro de que aquel fuera el momento de pronunciarlas. Kisuke había acortado la distancia a los cinco metros. Sus espadas absorbían la luz del atardecer con su recién adquirido color azabache y su percepción extrasensorial le alertaba de que se acercaba una poderosa ofensiva. Iba directo a su torso. Bambú sonrió ante la nueva tentativa de su superior, que verdaderamente había ido con todo en aquella pelea. Que le había reconocido como un rival tal que ni siquiera se contemplaba la opción de emplear las espadas como herramientas contundentes o de golpear otras partes del cuerpo donde el panda no sufriera tanto las heridas.
Antes de que el torbellino de espadas en el que se había convertido Kisuke llegase a alcanzar el torso del panda, éste lo imbuyó con la característica armadura azabache que ambos llevaban empleando toda la pelea. En el Nuevo Mundo no eras nadie si no la dominabas a la perfección. No fue ninguna sorpresa que la ofensiva del espadachín tuviera tal potencia que atravesase con escasa dificultad la defensa del mink, pero no esperaba menos. El golpe dolió, pero no tanto como para nublar sus sentidos ni impedirle el uso continuado de su manto eléctrico. Tampoco logró empujarle si bien Bambú tuvo que inclinarse hacia delante para evitarlo y sus pies acabaron medio enterrados en la arena de la playa. Recubrió su brazo izquierdo, mano incluida, con haki armadura avanzado para que el último golpe fuera decisivo. No necesitaba acortar distancias, no después de que Kisuke se acercase tanto para golpearle y no se alejase inmediatamente. Catapultó su izquierda a toda velocidad hacia el pecho del samurái, allí donde reposaba la herida provocada por Yugu Dimípalo hacía ya unos cuantos años en Sabaody. Si aquel puñetazo impactaba, el combate habría terminado.
Datos
Resumen
Recibo el torbellino de tres sables de Kisuke y contraataco con un puñetazo para rematar el duelo.
Bélico
Percibo tu movimiento con mis reflejos en el caso de todos tus desplazamientos y con mi Kenbunshoku medio en el caso de tu ataque. No me desplazo ni bloqueo tu ataque, sino que lo recibo directamente con el haki activado y las nalgas apretadas. Si no me equivoco, el 10% se sumaría al daño antes de aplicar la resistencia pasiva, con lo cual cambiarían un poco los cálculos, pero así aprovecho y ya introduzco los datos de mi haki en la ecuación.
2651 x 1,1 = 2916 - 974 (protección con haki armadura) - 300 (resistencia pasiva) = 1642 de daño cortante.
Este daño no llega a superar ninguno de mis umbrales, aunque sí que me renueva la hemorragia T2 que venía contando desde hace unos cuantos turnos, así que vuelvo a empezar la cuenta y me sumo otros 100 de daño para un total de 1742 que me resto este turno.
Kenbunshoku Haki (Medio)
Kenbunshoku Haki
Especial
4 huecos
Información
Requisitos: Nivel 25 • Kenbunshoku experiencia 1200
Daño: Ninguno.
Coste: 15 de Espíritu por cada metro de expansión
Efecto:
Permite percibir las intenciones de cualquier ser vivo a un metro de radio por cada 10 puntos de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite identificar las intenciones hostiles de cualquier ser vivo en tu radio de acción, aumentando así el área en el que puedes percibir los ataques inminentes.
Coste: Torso completo: 300 de espíritu
Cabeza 100 de espíritu
Brazos o piernas: 100 de espíritu
Manos, pies o arma: 50 de espíritu
Efecto:
Permite al usuario endurecer su cuerpo o armas para defenderse o imbuir sus ataques para impactar con más fuerza.
Enfriamiento:
Ninguno.
Tu dominio aumenta y tu aura se fortalece. Eres capaz de recubrirte de busoshoku endurecido y con él, defenderte o atacar con más poder. Al utilizarlo, todo aquel que posea Haki puede ver como tu cuerpo o arma se recubre de un color negro característico. Esta técnica puede usarse en las cuatro extremidades, cabeza, torso o herramientas, contando un gasto por cada parte utilizada.
Código: busoshoku002
Aprovechando la cercanía entre ambos, ya que no te alejas después de tu último ataque y no me llegas a interrumpir acciones de ningún tipo, te ataque con un golpe blanco directamente en el pecho, donde tienes la cicatriz del almirante. El daño de mi golpe blanco es el que sigue:
(Fuerza + Guantes T4 + Haki armadura medio) x 1,1
445 + (80 + 178) + 487 = 1309 de daño eléctrico
De este daño reduces 100 puntos al ser daño elemental, quedando el total en 1209.
Obviando el entumecimiento que te provoco, este daño sería suficiente como para dejarte por debajo de tu umbral de utilidad, finalizando el combate.
Electro
Mink
7
Información
Requisitos: Mink Nivel 8
Daño: Ninguno.
Coste: 230 de energía por turno
Efecto:
Aumenta en 50 puntos la Agilidad y en 15 los Reflejos. Provoca entumecimiento con los impactos. Causa daño eléctrico.
Enfriamiento:
Dos turnos.
El usuario Mink potencia su cuerpo con energía eléctrica, aumentando sus capacidades físicas y dañando de forma elemental a sus rivales, además de provocar problemas de coordinación por la energía desprendida.
Código: electro001
Gastos
Vitalidad:
-1642
-100 (Hemo T2 1/10)
Energía: -191
+39
-230
Espíritu: -507
+93
-300 (Haki armadura en torso)
-150 (Haki armadura en brazo y mano izquierda)
-150 (Kenbun medio en radio de 10 metros)
Karmas
Beligerante, Fanatismo
Off
A no ser que me coma un Fran Perea dual extralímite que hayas preparado en hide durante tu turno, este es el final. Si así fuera, aún quiero hacer por lo menos un turno más de postbélico.
Esta vez si consiguió conectar, pudo sentir como sus espadas vulneraban el poderoso haki de armamento del mink, pero no era su mejor técnica, ni mucho menos, por lo que el daño fue bastante superficial. No había esperado tampoco acabar con él con aquel movimiento, pero no pudo si no sentirse decepcionado de su debilidad, de su incapacidad para mantener un duelo igualado siquiera contra su hermano de armas. Aquella sensación era muy frustrante, la recordaba muy bien. No se sentía así desde la invasión de Viktor y Sohem y la posterior misión de rescate de Zorak. Tenía un largo camino que recorrer aún para ponerse al nivel de los mosntruos del Nuevo Mundo, incluyendo a su peludo amigo.
"Se acabó..."
Justo en el momento que pensaba esto, un nuevo golpe del Mariscal en el pecho, que le cortó la respiración y le trajo el recuerdo sempiterno de la herida producida por el Almirante Dimípalo. Apenas pudo detectar el movimiento del puño negro aproximándose a su pecho, y, su capacidad para recubrirse con armamento tampoco sería suficiente para protegerlo, aunque el daño que recibiese, posiblemente ya le impediría moverse más. Mientras boqueaba tratando de recuperar la respiración, cayó de rodillas, soltando ambas katanas que cayeron al suelo con un sordo golpeteo. Notaba el agudo dolor del pecho, entumecido por la descarga eléctrica que siempre acompañaba los golpes del mink. Su vista nublada, apenas le permitía ver la silueta de su compañero y no se sentía con fuerzas ni para ponerse en pie una vez más.
-Siento decepcionarte, Pandita... pero tu Comandante no puede blandir más la espada... al fin y al cabo, solo soy un humano... kuhahahaha...
Si, así era, solo era un hombre, puede que fuerte, con una poderosa habilidad de akuma no mi y diestro en el manejo de la espada. Pero sentía que la brecha se iba incrementando con la gente más poderosa. El abismo que les separaba era cada vez más notorio y no sabía como acortarlo. Seguiría trabajando en su akuma no mi, mejoraría su sincronización con su manejo de la espada, pero, no estaba seguro de poder acortar la distancia que le separaba de ellos. Se sentía frustrado, decepcionado de si mismo y, sobre todo, indigno del puesto que ostentaba. No tenía fuerzas ni para tenerse en pie, estaba herido y golpeado por todos lados, mientras que su amigo tenía algunos cortes, pero bastante superficiales, y apenas se notaba cansado a pesar de haber usado el electro en todo el combate. Su vista se iba aclarando poco a poco, pero le escocía el ojo derecho de la sangre que se le había metido, y aún le escurría, desde la ceja.
-Es embarazoso pedirte esto, peluchito... pero me temo que me vas a tener que llevar tu al cuartel... kuhahaha
Su risa se mezclo con una tos mezcla del cansancio y de los golpes recibidos en el pecho sonando a estertores sanguinolentos. Escupió un esputo de sangre a la derecha y se palpó torpemente el pecho, concluyendo que era probable que tuviese alguna costilla rota, aunque no tenía idea de medicina, pero en su experiencia, ese tipo de cosas solían estar relacionadas.
-Volvamos a casa... Ya nos hemos divertido bastante, ¿no crees?
Y se levantó torpemente con las pocas fuerzas que tenía y caminó trastabillando varias veces hasta llegar donde estaba Yamigiri, a la que recogió y envainó. Después recogió las otras dos katanas e hizo lo propio, y, de nuevo, sus rodillas flaquearon, haciéndole hincar una de ellas, la izquierda, en la arena de la playa. Su respiración era muy pesada y tenía el cuerpo empapado de sudor y sangre. Sin dudas necesitaría un buen baño.
Información
Resumen de turno
Kisuke se toma el postre y ya se da por satisfecho pidiendo que le lleven a la cama a echarse la siesta después de tremenda comilona.
karma
Honesto
Amante de los combates
Beligerante
Lealtad
Épico
Vicio: fumar
Risa excéntrica: kuhahaha
Poder Oculto
información bélica
Akuma no mi
Susu Susu No Mi
Logia
4
La Susu Susu no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en hollín.
Especificaciones
El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar 60 Puntos en Control de Akuma (CA), esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en hollín, le costará mantener contacto directo con las personas sin transformarse y no será capaz de controlarlo a voluntad hasta alcanzar ese punto. Una vez el usuario llegue a 60 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de 20 de energía por turno y por extremidad. Con 200 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de 50 de energía por turno. La velocidad de expansión del hollín es igual al 70% del CA del usuario.
Control de Akuma: • 60 CA: El usuario puede transformar partes de su cuerpo por 20 de energía. •200 CA: El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de 50 de energía.
Ventajas:
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.
• El usuario puede desprender partes de hollín y controlarlas a distancia.
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de 40 de energía cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 70% del Control de akuma.
• El usuario también podrá desprender una pequeña parte de su cuerpo y adherirla a otros materiales, pudiendo darle la forma de hollín en reposo sobre la superficie, o una forma a su elección (de tamaño aproximado a un pájaro mediano, aunque puede ser cualquier tipo de animal) Esta masa de hollín será una extensión de sus oídos y de su boca, por lo que el usuario podrá escuchar o hablar por ella. Se pueden realizar hasta 5 de estas creaciones, que costarán 16 de energía cada una. Se pueden controlar a 1 metro de distancia por cada 5 puntos en CA.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Código: susu
En este turno, evidentemente, al quedar por debajo del umbral de utilidad, no puedo seguir combatiendo por lo que me limito a narrar el estado tanto físico como anímico de Kisuke.
Gastos y daños
En este turno, solo entran los gastos del daño recibido. Al terminar el bélico considero irrelevante poner las regeneraciones. Mi vitalidad se reduce en 1209PV.
off
Buen combate Pandita, espero en la próxima poder darte una batalla más interesante.
06-07-2026, 11:12 PM (Última modificación: 06-07-2026, 11:14 PM por Max D. Bambú.)
Y el ataque impactó. Su gigantesco puño, todavía más ennegrecido por el haki, colisionó con su habitual fuerza titánica contra el pecho de Kisuke, cortándole la respiración y poniéndole un punto final a aquella pequeña contienda entre mariscal y comandante. Notó cómo el peso de Kisuke se cargaba sobre su puño mientras sus rodillas se doblaban, perdiendo las fuerzas para mantenerse en pie. Bambú abrió su mano para sujetarle por el pecho y hacer el descenso algo más gentil. Sus espadas cayeron sobre la arena y se hundieron ligeramente en ella por su propio peso. El brillo eléctrico del panda se fue apagando poco a poco hasta desaparecer por completo y en su mirada no había más que preocupación por Kisuke. Después de todo, no se le daba nada bien controlarse. ¿Había sido este último golpe demasiado para el comandante? Pero él le hablaba, demostrando que todavía estaba consciente y podía respirar. —¿Decepcionarme? —Entendía de dónde venía aquel sentimiento. Él mismo sintió algo parecido cuando Sohem le derribó ni más ni menos que de un único golpe en el pecho. Su caída favoreció el secuestro de Zorak por parte de los cazadores y la necesidad de rescatarlo de la marina, en el último momento, de un destino aciago. Tardó mucho tiempo en dejar de culparse por aquella derrota. En dejar de maldecir su propia debilidad una y otra vez y de considerarse indigno del Ejército en un ejercicio de tóxico flagelamiento. Entendía por qué Kisuke se sentía así, sin embargo... —Jamás podrías decepcionarme, Kisuke, pues nuestras derrotas no nos definen ni nos quitan valor. —Le respondió con seriedad, sin un ápice de duda en su mirada. —La Armada Revolucionaria nació porque una persona dijo basta y declaró una guerra abierta contra el Gobierno Mundial. Nosotros no somos los ganadores, somos los derrotados que no se rindieron. Y tú, amigo mío, siempre luchas hasta el final. —Recogió sus espadas del suelo y se las colocó en su mano izquierda, dejando la derecha libre para que pudiera recuperar a Yamigiri cuando se levantase. —No puedo estar más orgulloso de estar bajo tu mando y no cabe un ápice de decepción junto con tanto orgullo. —Ayudó a su camarada a levantarse después de que escupiera sangre y lo acompañó a recoger a su amada Yamigiri y cuando estuvo listo se agachó, permitiéndole agarrarse a su cuello por la espalda y lo levantó para cargarlo hacia casa.
Empezó a caminar despacio, asegurándose de que Kisuke estaba bien amarrado y que no se caería por el camino. Sus espadas enfundadas en sus vainas y ajustadas en su cinto y todas sus posesiones en orden. Cuando estuvo seguro de que todo estaba en orden, aceleró el ritmo poco a poco, acercándose cada vez más al final de la playa. —Además, esto sólo significa que estamos empates. Todavía no se me ha olvidado la paliza que me disteis en Báltigo Zorak y tú hace años, honhonhon. —Aquel no sería un gran alivio para el comandante, ya que aquella pelea terminó siendo un dos contra uno del que Bambú salió sin consciencia y bastante malherido. —Ánimo comandante, se sentirá mejor después de un baño caliente y mañana cenaremos con los jovenzuelos que recorrerán el camino que hemos pavimentado con nuestro sudor y nuestra sangre. —Todavía tenían mucho que enseñarles a aquellos reclutas tan verdes para que madurasen en excelentes miembros del Ejército, pero era un trabajo que valía la pena hacer. —Se alegrarán de saber que paga usted, HONHONHON. —
La luz del atardecer se había extinguido ya por completo, dejando un cielo todavía azul, pero cada vez más oscuro en el que iban apareciendo poco a poco pequeños puntos brillantes. El ensordecedor sonido de la marea se quedó atrás del dúo revolucionario conforme el panda avanzaba, cada vez más deprisa, por entre los árboles para llegar cuanto antes a Ciudad Kamome, donde habitualmente se hospedaban ambos. Hoy salía victorioso de aquel enfrentamiento con su comandante, pero quién sabía si el día de mañana sería capaz de repetir tal hazaña.
Resumen
Tampoco cabe un resumen con tanto orgullo, hombre ya.