[T3] [Aventura] El espectáculo debe continuar
#21
Atributos Personaje


Apreté el cuello con rabia mientras seguía ascendiendo, note que mi presa quería hablar, pero no levantaba las manos como le había pedido como señal de rendición, ascendí 6 metros más mientras esperaba que aquel tipo se rindiera, llegando a los 12 metros de altura, pero solo intentaba hablar y soltarse con todas sus fuerzas. Estaba a punto de dejarle hablar, pero entonces desde el suelo escuché un grito, era el rival de Sephirot que gritaba preguntando por su amo. 

Una breve imagen se pasó por mi cabeza, un chico delgado y moribundo, que compartió barco conmigo y siempre estaba al lado del capitán de los Oni, obteniendo un trato de favor, agradecido de su vida como esclavo, si se enteraba de una posible fuga, siempre intentaba evitarla y no paraba de repetir que "el amo era bueno, que él nos protegía", también recordé el día que ese pobre diablo se sacrificó para evitar que una bala impactara en "su amo" y también recordé las risas del capitán después. Se rio de aquel pobre diablo, no le importo una mierda, ni siquiera le dieron un entierro digno, para el capitán, había pasado lo que tenía que pasar, ese pobre chico era "un buen esclavo".

[b]- ¿Quieres hablar? ¿A él le dejas hablar?.[/b]- dije refiriéndome a su esclavo más devoto -¿Significan algo estas personas para ti? ¡NO! No significan nada, son insectos para ti, ¿verdad? Si todavía no estás dispuesto a rendirte, tendré que darte un poco más duro. 

Cabreada, lance a aquella mole más hacia arriba en el cielo, pero estaba seguro de que una caída desde aquella altura no sería suficiente para que aquel hombre se rindiera, despreciaba a la gente como él. Mis heridas externas se curaban rápidamente, pero la gente, como él, dejaban heridas imposibles de cerrar, aun con el cuerpo de mi enemigo ascendiendo por mi lanzamiento lance de nuevo mi mejor y único ataque especial:

- ¡PÁJARO OSADO!


En el aire debía de tener ventaja, mi intención era hacerle el mayor daño posible y seguir haciéndole ascender, lanzándome desde abajo hacia su posición, un metro y medio por encima de mí aproximadamente y atenta a los movimientos que pueda realizar el negrero, no sería la primera vez que me sorprende con su inteligencia, mi instinto me decía que no podía cantar victoria ni mucho menos.


aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#22
Atributos Personaje


Algo vio mi oponente que hizo que entrara en shock y se olvidara de nuestro combate, pues le preguntó a su amo que ocurría."Debe irle bien a Karl." Mientras me alegraba al pensar que Karl no estaba teniendo problemas con aquel tipo, un sentimiento de rabia invadió mi cuerpo"¿Y tú te has dejado herir por un perro?" Me pregunté a mí mismo como dejaba estar la situación así, en un intento de rabia moví mi brazo derecho aún ensangrentado, no podía utilizarlo el sangrando era constante, por lo que empuñe a Masamune con la zurda y la desenvainé, colocándome en una posición de ataque, era mi turno no iba a dejar que esto durase mucho más. 
Entonces el semi humano me miró y con un tono de clemencia me dijo que no quería volver a ser encerrado. Lo que hizo a continuación me dejó helado y sin tiempo para que pudiese evitarlo, juntó sus manos y se clavó ambas dagas en el abdomen.

-¡NO! ¡DETENTE! Le grité sin pensar, aquel pobre ser prefería morir a ser encarcelado de nuevo"¿Qué clases de horrores debió pasar para actuar así? No podía creer lo que estaba viendo, sentí pena por él, pero no podía permitir que sacase las dagas y muriese desangrado. Con el brazo derecho malherido no sabía si tendría la suficiente fuerza para evitarlo, además que tampoco podía abalanzarme sin más, era mi enemigo y podía volver a intentar atacarme. Así qué, no lo pensé demasiado, tenía que aprovechar que tenía ambas antebrazos juntos al clavarse las dagas en un mismo punto para atacarlo en ese punto y con suerte se vería obligado a soltar sus manos de las dagas. Sostuve con fuerza la empuñadura de Masamune con mi siniestra, era la primera vez que iba a utilizar ángel caído con mi brazo izquierdo en un combate real, pero sabía que era capaz de realizarlo, cualquier espadachín tan diestro y entrenado en el uso de la espada como yo era capaz de empuñarla con ambas manos como si ambas fuesen su mano dominante. Levante mi brazo izquierdo sobre mi hombro derecho y con un solo movimiento descendente y en diagonal ataqué ambos antebrazos. ¡¡¡ÁNGEL CAÍDO!!! Grité con fuerza, a la vez que veía como de ambos antebrazos del semi humano comenzaba a brotar sangre, por suerte pude evitar las venas de las muñecas.
-No pienso dejar que intentes suicidarte. Le dije con enfado al semi humano. Te di la opción de ser libre si colaborabas, elegiste luchar, acepta tu destino.

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Sobre el Ataque

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#23
Togasu no sabía qué hacer. Estaba atrapado, sus brazos bucaban librarse del agarre de aquellas garras de pájaro, en vano. En la lejanía escuchó los gritos de su perro Keiges. "¡Cállate, eres un estúpido, estás dando la impresión de que soy débil!", en su mente echaba la culpa a su esclavo en vez de asumir que era él el que estaba siendo derrotado, y que Keiges no tenía nada que ver con ello. Aquello pareció enfadar aún más a la mujer pájaro, que comenzó a gritarle con desesperación y con una ira que solo poseían aquellos que conocían el mundo de la esclavitud.

Estuvo a punto de soltarse por sus propios medios, no obstante la mujer le soltó primero, lanzándolo al aire y pillándole completamente desprevenido. Mientras su cuerpo descendía en caída libre, su oponente embistió su cuerpo contra él en un movimiento ascendente, lo que volvió a empujar a Togasu hacia arriba. No pudo hacer nada para evitar aquel golpe, estaba desconcentrado y anonadado, sus propios pensamientos no le dejaban pensar con claridad para idear alguna estrategia. Estaba sintiendo en sus carnes como su imperio se desvanecía con la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Tras el golpe de la mujer, su cuerpo se elevó medio metro más hacia arriba, aunque rápidamente el propio peso le hizo volver a precipitarse hacia el suelo. Todo fue tan rápido que ni si quiera tuvo tiempo para hablar ni reaccionar a lo que ocurría.

Keiges, dejándose llevar completamente por la desesperación, se clavó sus propias dagas en el abdomen. Continuó sujetándolas por el mango, con la moral completamente destrozada y la psique hecha polvo, tanto que no sabía ni cómo reaccionar. Escuchó el grito del pelirrojo, pero lo ignoró, sus ojos estaban fijos ahora mismo en la figura lejana de Togasu. No imaginaba una vida sin él, porque tampoco la conocía, le habían educado como un perro fiel, uno que prefiría morir antes que ver a su amo herido de aquella manera. Su único sueño, toda su vida había sido construido alrededor de aquella figura, y sentía la inutilidad que representaba al no poder hacer nada por ayudarle. Habría salido corriendo hacia la mujer pájaro para atacarla si no fuera porque le sería imposible alcanzarla, y porque su propio amo se lo había prohibido.

No se dio cuenta de que Sephiroth se había lanzado a por él, con la katana sujetada por su mano izquierda, la alzó en el aire para después realizar un corte descendente y en diagonal sobre los antebrazos del humink. Aquel duro y profundo ataque le hizo soltar sus dagas de manera instantánea debido al dolor, dejándolas clavadas sobre su propio abdomen. Sus brazos comenzaban a sangrar con tanta intensidad que daba la impresión de que sus venas estaban deseando ser abiertas.

Keiges estaba derrotado. Con el dolor de sus brazos apenas podía moverlos, no podía sacarse las dagas del cuerpo y mucho menos empuñarlas para atacar. Cayó al suelo, bocarriba. Miró a su atacante a los ojos. — Remátame, por favor... pero no matéis a Togasu... — Tosió sangre, las heridas de su abdomen habían sido profundas y poderosas también. — Encerradle si queréis, pero no le matéis... por favor... — Su voz era un hilo que se desvanecía poco a poco, el color de sus ojos se apagaba. Pedía clemencia por el único ser al que había sentido aprecio, y por su propia vida, ya que no soportaría seguir vivo con la humillación de la derrota.



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#24
Mi golpe había impactado ¡Bien! Aproveche la cercanía para asestar también un zarpazo a mi enemigo antes de que la gravedad hiciera su efecto, con la mala suerte de que le di en el culo. La caída de 15 metros debería de darme algo de tiempo, una persona normal acabaría muy muerta y malherida con esa caída, pero estábamos hablando de una mole de 4 metros que había sido capaz de dañarme. Tenía que planear mi siguiente movimiento.

Estaba algo más tranquila, después de desahogarme a hostias con mi enemigo, así que decidí echarle un vistazo a la situación, todavía disponía de unos momentos antes de continuar la batalla si era necesario. Eche un vistazo abajo y vi como Sephirot terminaba su batalla, o eso parecía. Desde las alturas podía ver como piratas intentaban huir abandonando a su capitán mientras otros saqueaban y robaban sin que nadie les parara, nos habría venido bien ayuda, la verdad, eran demasiadas cosas a las que estar atentos y controlar y el capitán de aquel circo de los horrores, decidí no perder un segundo, aquellos subordinados no parecían estar ni de lejos al nivel de su capitán.

- ¡Vuestro capitán ha sido derrotado rufianes! ¡Por la autoridad que me confiere el gobierno mundial y la Marina quedáis detenidos!

Música de ambientación para el post, Karl no se droga, la Marina dice NO a las drogas

Había unos cuantos piratas que eran los que habían lanzado las redes hacia la grada. Grácil y rápidamente volé hacia mi primer objetivo, un idiota agarraba por el pelo a una mujer inocente, golpeándole con mi garra izquierda, soltó a la mujer y quedo en el suelo, uno de sus camaradas sorprendido se dirigió a ayudarle, espada en mano, un golpe de mi ala basto para dejarle en el suelo, asustado, otro pirata intento vaciar su cargador en mi dirección, pero estaba tan asustado que no pudo ni una y solo pudo ver como le derribaba con mi cola, en esta zona no había más piratas.

Desde el pueblo venía otro grupo cargado con su botín, volé detrás de ellos, había dos más o menos juntos, con mi garra derecha agarre a uno por detrás de su cabeza y con la izquierda a otro y los estampe en el suelo dejándolos KO, cerraba ese grupo otro pobre diablo que intento entonces buscar su arma, pero lo que se llevó fue un aletazo en la cara, volando hacia el suelo, derrotado, un cuarto pirata soltó un gran saco lleno de dinero, joyas y otros enseres valiosos e intento emprender la huida, volé hasta plantarme delante de él y le di un cabezazo que lo dejo fuera de combate, me detuve un momento para ver que detrás de una caja se escondía otro pirata, que estaba recargando un trabuco, antes de que pudiera terminar de recargar, volé encima de su cabeza y le di un picotazo, desarmándolo y haciendo que cayera inconsciente. Parece que aquí había terminado.

Me detuve un momento para ver como otros 7 u 8 salían de la carpa del circo armados hasta los dientes, volé por encima de ellos y baje a toda potencia, embistiéndoles a todos, quedando también ellos derrotados, eran 8, cerca de ellos, otro pirata intento limitar mi movimiento lanzándome una red, pero lo pude ver a tiempo y esquivarla, me acerque a él y le clave mis garras en el estómago.

Estaba siendo rápida y eficiente y estaba disfrutando de ver lo que mi poder había crecido gracias a la fruta del diablo y mi entrenamiento. Escuche unos gritos ¡Por Togasu! ¡Vamos chicos! Un tío bastante grande se acercaba hacia mí corriendo, sin darse cuenta de que ninguno de sus compañeros le acompañaba en su carrera, esquive con facilidad su kanabo y le pegue una patada lateral que acabo fácilmente con aquel iluso, corriendo por el suelo con mis garras, pegue un aletazo a otros dos piratas que se habían quedado paralizados y salte para golpear con mi ala derecha y patear con mi garra izquierda a otros dos que habían decidido huir. 

Cerca de aquellos cobardes, otro tipo grande, esta vez con un látigo intento agredirme, bloquee su látigo con mi zarpa y tire de ella para acercarle hacia mí y golpearle con un ala, dejándole fuera de combate, junto con aquel tipo había otros 3 con pinta de animales salvajes, como el rival de Sephirot, con toda la delicadeza que pude fui dejándolos fuera de combate

otros 4 tipos me agarraron dos por las alas y dos por las garras, intentando acabar con mi avance y retenerme, haciendo uso de mi fuerza me liberé de ellos y salieron lanzados hacia atrás, quedando en el suelo derrotado. Volví a echar el vuelo, ya no quedaban piratas a simple vista, estaban todos en el suelo inconsciente o sin poder moverse, pero desde el aire me pareció ver un destello, posicionado encima de una de las cajas y tumbado con un rifle, un solitario y delgado pirata intentaba apuntar a Sephirot por detrás para dispararle, volé rápidamente hacia él hundiendo mis garras en su espalda. Volé cerca de mi compañero, quedándome en el aire detrás de él: 

-¡Sephirot! ¿Estás bien? ¿Te han herido? Me acabo de ocupar de la tripulación de este tipo, pero creo que voy a necesitar tu ayuda para detener a su capitán. - 

Estaba exhausta por el esfuerzo realizado y esperaba que mi compañero me echara un cable. 


aclaraciones


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#25
Atributos Personaje


Me estaba pidiendo, tumbado bocarriba, mientras escupía sangre por las heridas ocasionadas que lo rematase a cambio de no matar a su amo."Maldito bastado, ¿así juegas con la gente? No te vale con capturarlas, privarles de su libertad y torturarlas, que las haces depender de ti de tal forma que no tienen vida propia..." El asco y el odio que me hacía sentir aquella situación se vio reflejado en mis ojos y mi voz. -No voy a matarte y por más que quisiera tu amo acabara entre rejas, soy un marine y me debo a la ley, no puedo asesinarle. El semi humano estaba moribundo, apenas parecía tener fuerzas ni voluntad para continuar, sus heridas podían ocasionarle la muerte si no se las trataba a tiempo, por lo que tendríamos que atenderle una vez lo apresáramos.

En esa situación él no era un problema para mí, por lo que aproveche la ocasión para agacharme, sin dejar de mirarle y recoger a Kinen ni del suelo, con mi mano derecha por la cual aún corría sangre que caía al suelo. Con un movimiento seco de mi brazo, la sacudí para limpiar lo máximo posible la sangre de la hoja y la guardé en la vaina "Me va a costar un mundo limpiarla y dejarla como nueva". Seguía sosteniendo a Masamune con la mano izquierda, pues el brazo derecho aún sangraba y me costaba moverlo sin sentir algo de dolor. Anduve hasta colocarme a la altura de la cabeza del semi humano. -¡No mueras! Le pedí mientras con dos movimientos de muñeca le golpeé dos veces con el reverso de la hoja en la cara. "No quiero matarte, pero no puedo dejar que sigas consciente, ya que podrías ser un problema" Pensé a la vez que tenía la esperanza de dejarle inconsciente un rato después de golpearle en la cabeza. Al mirar hacia las gradas me di cuenta de que el bullicio se había acabado, no sabía si eso era bueno o malo, pero también vi que los trozos de madera que hacían de soporte del graderío estaban unidos por cuerda, así que desanudé una para utilizarla para apresar al semi humano el cual aún sequía tumbado en el suelo, lo que aproveche para amarrarle las manos por detrás de la espalda para que no pudiese atacar en caso de intentarlo.

En ese preciso instante escuché como Karl me hablaba desde mi espalda, me giré y vi como volaba dos metros por encima de mi cabeza. -Si tengo una herida en el brazo derecho, la cual no para de sangrar. Le dije mientras miraba el charco de sangre que había dejado. ¿Por eso no se escuchaba más bullicio? Buen trabajo Karl, eso hace que podamos acabar esto sin prisa. Le felicité mientras me fijaba en todo lo que ocurría a diez metros, justo donde debían estar luchando Karl y Togasu -De acuerdo Karl, acabemos con esto juntos.

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Daño y Gastos
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#26
Keiges no vio cumplido su deseo, pues lo que Sephiroth hizo fue darle un par de golpes con la katana envainada justo en su zona más sensible. Aquel ataque final le hizo perder la consciencia, pero no lo mató, negándole al humink su última voluntad. Sus ojos se cerraron, y su mente obvió completamente lo que Sephiroth comenzó a hacer con su cuerpo, quién rápidamente comenzó a maniatarle con una cuerda por detrás de la espalda. La sangre seguía corriendo por el abdomen del medio mink, pero... no moriría, al menos no de momento.

Finalmente el cuerpo de Togasu cayó de plomo contra el suelo, no sin antes recibir un último zarpazo por parte de su alada compañera. El golpe fue duro, pues se encontraba a bastante altura, y la herida de sus garras profunda. Dejó salir un quejido de sus labios mientras intentaba recobrar la compostura y la dignidad que había perdido. Le costó un poco ponerse en pie por culpa del mareo, sin embargo lo consiguió, dejando en el suelo un hueco de varios centímetros provocado por la caída. Miró a su alrededor, intentando reubicarse y entender lo que sucedía, pues en el aire no había tenido tiempo para fijarse y ser consciente de todo. No daba crédito a lo que observaba. La mujer pájaro comenzó a hacer estragos entre sus hombres, muchos de los cuales ya habían salido corriendo, asustados por el espectáculo que se estaba montando y otros estaban siendo directamente derrotados. No obstante, su mirada rápidamente se centró en Keiges, aquella figura tumbada sobre el suelo.

Sin pronunciar palabra, comenzó a caminar hacia él, con paso firme, seguro, confiado. Su rostro era un témpano de hielo, su mandíbula tensa, sus músculos a punto de explotar. Cuando llegó hasta él, le miró desde la altura que su cuerpo le proporcionaba, evidenciando una vez más la superioridad que ejercía sobre él. ¿Estaba muerto? Se agachó enfrente suya y llevó una de sus manos hacia su cuello, agarrándole como si quisiera ahogarle, aunque realmente lo que hacía era intentar valorar si aún tenía pulso. Efectivamente, era débil y lenta, pero su sangre seguía bombeando dentro de aquel cuerpo inmovilizado.

Se levantó de nuevo. — Mírate... qué miserable. Debería acabar con tu vida yo mismo, en este instante, solamente por haber roto tu promesa. Después de todo lo que he hecho por ti... — Estaba tan decepcionado con su subordinado, con su mascota, que dejó incluso de mirarle a la cara, dándose la vuelta. Aquel animal ya había dejado de ser problema suyo. Frente a él, se ergían las figuras de dos marines imponentes y fuertes. Un poderoso y diestro espadachín y una mujer alada, tremendamente rápida y dura. — No mentiré, habéis demostrado ser unos dignos rivales, tenéis mi respeto. — Con un poco de suerte, podría intercambiar algunas palabras con ellos antes de enzarzarse en una batalla de nuevo. No le convenía, pues ahora eran dos contra él, quizás podía ganar tiempo. — Mirad alrededor, ya no tengo tripulación, ya no supongo una amenaza, felicidades, habéis conseguido vuestro objetivo. — Expandió sus brazos, uno a cada lado. — Hagamos un trato, dejadme salir de aquí. Quedaréis como héroes frente a la marina igualmente, podéis llevaros a este chucho como prueba de la hazaña que habéis librado aquí... y esta gente os rendirá culto como si fuerais dos dioses. — Quizás conseguía sacar algo de todo eso, intentando apelar a la compasión que parecía haber demostrado sobre todo el espadachín al dejar con vida a su subordinado. — Si me dejais escapar, no volveréis a saber de mi. — Mentía claramente, pero quizás, con suerte, le creían.



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#27
Atributos Personaje


Vi como a lo lejos aquel hombre negro de cuatro metros se acercaba andando, con un semblante serio, su rostro no reflejaba ningún tipo de sentimiento o intención, pude haber actuado en cualquier momento, pero quería ver cuál era su objetivo, ahora éramos nosotros los que teníamos la ventaja numérica y no podíamos desperdiciarla por precipitarnos.

Al llegar a nuestra altura pasó de largo de mí y fue directo a mi espalda donde se encontraba su subordinado, me giré para no perderle de vista con los dedos de mi mano tensos agarrando con firmeza la empuñadura de Masamune por si tenía que actuar, se quedó unos segundo ahí plantado mirando con desdén a su subordinado inconsciente, se agachó y le agarró del cuello en ese momento estuve a punto de atacarle, pero me limite a observar que no hiciese nada raro. En seguida le soltó y se levantó de nuevo hablándole como la escoria que seguramente le consideraba, con cada segundo mi sangre hervía cada vez más, era alguien al que no podía perdonar, ansiaba con todas mis fuerzas acabar con él y erradicar tal escoria del mundo.

Finalmente, se dirigió a nosotros, haciéndonos un resumen de la situación, como si no fuésemos conscientes de ello, abrió los brazos y prosiguió con su discurso, estaba intentando convencernos de dejarle libre y podríamos quedarnos el mérito llevándonos al semi humano."Acaso te crees que voy a creerme tus mentiras." Este tipo solo podía darme asco mis pensamientos se reflejaban en mi rostro, tenía el semblante serio mirándole directamente con desdén y desprecio, tenía ganas de que acabase el discurso, ya no había oportunidades, todo estaba decidido y él en cuanto dejara de hablar iba a probar mi acero. Así fue, mis músculos ya tenían ganas de que liberase la tensión, durante su discurso me había preparado para que todo mi cuerpo reaccionase con un ataque en cuanto dejase de hablar. No volvereís a saber de mí. Esas fueron las palabras con las que acabó su discurso y en cuanto acabó de recitarlas, desde mis piernas inicié un impulso que continuo con todo mi cuerpo, dándole a mi ataque más velocidad y fuerza, quería que probase en sus carnes toda mi destreza en un solo golpe. Este iba dirigido a su pecho. ¡ÁNGEL CAÍDO! Grité con rabia y fuerza el nombre de mi técnica y con un corte en diagonal atravesé su pecho descubierto, pues Togasu seguía con los brazos abiertos.
-¡Tss! ¿Acaso crees que voy a dejar que escapes y vuelvas a tratar a alguien más así? Le dije con odio mientas con un leve movimiento de cabeza, señalé al semi humano.

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Sobre el Ataque

Gastos
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#28
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Estaba algo exhausta cuando le pedí ayuda a Sephirot, entonces nuestro enemigo paso por delante de nosotros como si nada, por un momento me sentí aterrada ¿A pesar de caer desde esa altura y los golpes que le había dado seguía como si nada? No le perdí de vista. Estaba a la defensiva, podría haberme golpeado y haberme hecho mucho daño, pero no lo había hecho, en lugar de eso ese ser despreciable fue hacia su esclavo, aquel que lo había dado todo por él, dispuesto a entregar su vida por aquel pedazo de trozo de mierda y lo trato como un ser sin valor y nos lo ofreció a cambio de dejarle escapar, no solo a él, sino a todos sus compañeros ¿Qué se había creído? Mis llamas ardían más que nunca, en ese momento perdi el miedo, conocía a la gente como él y estaba claro que era conocedor de que tenía la batallas perdida y esto era un intento patético por salvar el pellejo, me sentí orgullosa de mí misma, por primera vez estaba siendo capaz de realizar el trabajo para el que me había alistado, por primera vez, estaba haciendo justicia y haciendo del mundo un lugar mejor, pero habia que terminar el trabajo

Me dispuse a atacar, pero en ese momento Sephirot, que estaba justo delante de mí, realizo un movimiento casi imperceptible dirigiéndose hacia nuestro enemigo en común, yo no tarde en reaccionar, volé hacia el costado de Togasu y mientras recibía el ataque de Sephirot, yo volé hacia su costado y le ataque de nuevo con pájaro Osado. 

 Escuche como Sephirot le hablaba con una rabia descomunal, sentí que era un compañero confiable, cada día que le conocía veía más cosas buenas en él. Era raro verle atacar el primero y más antes de que lo hiciera, yo ¿había sido imprudente? Tal vez, pero era lo que había que hacer. 

- Bien dicho compañero, si este pedazo de trozo de mierda se cree que va a salirse con la suya, está soñando, ríndete hijo de la gran puta. Mi compañero te quiere entre rejas y créeme que es lo mejor que puede pasarte, no creo que me echara la bronca si yo acabara matándote aquí mismo. Si no te rindes solo te queda más sufrimiento y humillación, el mismo que tú has proporcionado a esta pobre gente durante toda su vida como esclavos, te lo devolveremos multiplicado por cien. Este es mi último aviso, la próxima iré a matar. 

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#29
Togasu se mostraba aparentemente derrotado. Dentro de su cabeza, era cien veces más preferible hacer un trato con los marines y que se llevasen a su tripulación antes de entrar en la cárcel, o de acabar muerto. Sin embargo, su labia y sus mentiras no sirvieron de nada contra la pareja. El espadachín pelirrojo realizó su ataque nada más Togasu terminó de hablar, y fue tan rápido que el pirata ni si quiera pudo verlo venir, era como si un relámpago hubiese impactado contra su cuerpo. En ese momento entendió cómo Keiges había sido derrotado, su oponente era demasiado poderoso. Pero eso no fue todo, porque la mujer pájaro se unió a la ofensiva junto con su compañero y atacó justo después de él, embistiendo con su cuerpo el costado derecho de Togasu.

El dúo de marines atacando a la vez fue demasiado poderoso para que el pirata pudiera esquivarlo o reaccionar de ninguna manera. Eran demasiado rápidos, demasiado fuertes, y ahora además estaba completamente solo. Togasu se encogió ligeramente sobre su propio cuerpo, acariciando la herida de su pecho con el brazo, manchándose completamente de su sangre. Acabó cediendo, arrodillándose en el suelo debido a la creciente debilidad que se apoderaba de él, como si su energía se escapase a través de sus heridas. Los dos compañeros se dirigieron a él, ahora sí, lanzando unas cuantas amenazas para obligarle a rendirse, "la próxima iré a matar", dijo la mujer. "Lo dudo mucho", pensó Togasu, viendo cómo habían tenido clemencia con su compañero dejándole inconsciente en lugar de acabar con su vida. Tenía un as en la manga.

Aprovechando que estaba cerca de Keiges, justo a su lado, agarró el cuerpo de su subordinado, colocándolo por delante del suyo y levantándose del suelo. Con una mano agarraba su cuello encadenado, mientras que con la otra sujetaba su torso contra el de él, como si de un escudo humano se tratase. Le arrancó del pecho las dos dagas que se había clavado a sí mismo y que seguían ahí, provocando un par de salpicaduras de sangre y un quejido por su parte, aún dormido, había sentido ese dolor. — ¿A matar? Ja... jaja... qué va... — Tosió un poco de sangre, el espadazo del marine había sido una herida profunda. — Conozco a los marines como vosotros... no mataríais ni a una mosca. — Acarició el rostro de su mascota, señalándolo como ejemplo perfecto. —  Pero no os va a quedar otra... ¿Queréis derrotarme? Tendréis que pasar primero por encima del pobre chucho. — Togasu había empezado a moverse, lentamente, hacia su costado derecho, buscando una posible vía de escape, una forma de huir de aquella isla del demonio. Quizás, usando a Keiges como rehén, conseguía salir de allí. De todas formas, era la última baza que le quedaba.



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#30
Aun con la que se había llevado y a pesar de mi amenaza, que iba muy en serio, ese tipo no se dio por vencido, malherido y confundido agarro a su esclavo inconsciente y empezó a cacarear. Yo recordé al pirata que lance al mar y a los dos que vinieron a por mí en el callejón y con los que acabe en la iglesia, además de todas las muertes y asesinatos que había presenciado durante toda mi vida, que eran más de la que deseaban, ese tipo no sabía con quién estaba jugando, no era una marine de escuela que entra con un rango alto y es el tercer hijo de un noble, era una chica de un pequeño pueblo del Eastblue cuyas mayores muestras de afecto las había tenido con mis compañeros estas últimas semanas y cuyo mayor sufrimiento lo había causado gente como a la que me estaba enfrentando ahora. No iba a permitir que hiciera más daño.

Noté la desesperación en el cobarde pirata y la inseguridad de sus actos, nunca le habían puesto tan al límite, estaba seguro de ello, estaba al lado de mi enemigo y antes de que terminara de hablar, aproveche que estaba tan solo a medio metro de mí y con rapidez agarre a su víctima del torso y tire con fuerza de ella, arrebatándole a ese desgraciado su escudo humano. Me alejé unos 3 metros y me dirigí hacia mi compañero

- Sephirot, acaba con el ahora, o cumpliré la promesa que le hice. 

Dicho lo cual me aleje 3 metros más y deposite con cuidado al esclavo en el suelo, me fije en su cara, herida y magullada, su rostro expresaba una tranquilidad inusual, pobre criatura. Tras esto, volví mi atención en Sephirot y mi enemigo, si tenía que volver a actuar, no sería para dejar inconsciente o capturar a mi enemigo, me aseguraría de que no hiciera daño a nadie nunca más. 

aclaraciones


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