[Presente relativo] Algo raro en la costa
#1
Las hojas de la densa selva se movían fieramente. Una gigantesca serpiente reptó a toda velocidad huyendo de la criatura, en proporción con el resto de la isla, pequeña. Se hurgaba despreocupadamente el espacio entre los dientes afilados con un huesecillo astillado por el mismo oso polar tras comer la carne que lo rodeaba. Caminaba entre las gigantescas plantas de la selva de la isla Kyodaina con una mano apoyada en la nuca, mirando hacia arriba, a las copas lejanas de los arboles. Empezó a oír un suave murmullo de olas, y pronto empezó a oler el caracteristico de las orillas del mar. Pensó que estaría bien pasarse por el lugar donde había arribado a aquel paraíso lleno de comida rica, diversión y tranquilidad a partes iguales. Llegó a la costa y oteó el horizonte, mientras el sol se ocultaba tras la linea imaginaria donde parecía acabar el mundo. Se tumbó en el suelo mirando hacia arriba, hacia el cielo. Las estrellas empezaban a brillar a medida que el cielo se oscurecía. De nuevo, tranquilidad. Era lo mejor que había sentido nunca. Pero empezó a echar de menos un poco de acción. Los animales gigantescos de la isla lo habían sorprendido al principio, pero se había a acostumbrado a ellos. Anhelaba la aventura que siempre quiso, desde pequeño. Se había olvidado de lo que había sentido cuando peleó contra aquel cabrón enano de la Marina. La emoción de tener la vida de alguien en sus manos, el objetivo de conocer a sus ídolos. Tenía que volver a ponerse en marcha. Se levantó del suelo y se sentó. Su expresión era de decisión y enfado consigo mismo. De repente oyó algo a lo lejos. ¿Pasos? No podía ser.
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#2
Un día más. Ya he perdido la cuenta. Realmente no es importante saber la cantidad exacta, pero si que es interesante organizar bien los siguientes pasos. Cosa que a Ashura le cuesta un poco más. Me he cansado, en todo este tiempo que llevamos juntos, en repetirle una y otra vez cual es nuestro siguiente movimiento. Y aunque le pone burrísimo, se centra demasiado en el hecho de salir de la isla. Con razón, no puedo juzgarle. Creo que lleva más tiempo que yo, y ambos llevamos más tiempo del que nos gustaría admitir. El conseguir una embarcación para escapar se está complicando, y las pocas amenazas que nos asaltan a diario ya se están convirtiendo en mero divertimento. No hay nada que nos entretenga. 
La noche está cayendo una vez más en la isla. Hemos dado vueltas y vueltas, al punto de que creo que los cocos se ríen de mi cuando paso a su lado. Me estaré volviendo más loco de lo que realmente estoy. El caso, me apetece dormir sobre blandito, y para ello es mejor una cama de arena que un montón de malas hierbas e insectos tocando la polla. Objetivo, la costa. Con suerte haríamos un fuego sencillo y podríamos descansar tranquilos. -Ashura, date caña. La noche se nos echa encima. Deja de entretenerte con lo que sea que estés haciendo y vamos. Empiezo a tener frío, ¿tú no?-
La sorpresa llega cuando llegamos a los límites de la isla. En mitad de la arena nos espera un ser. Una criatura sacada de un libro malo de ciencia ficción o porno furro. Me quedo parado en el sitio de lo sorprendido que me deja, observando atento con una mueca de incredulidad. Froto mis ojos, intentando averiguar si lo que tengo a varios metros de distancia es una ilusión muy original o una realidad poco creíble. Nop, ahí sigue. Está a unos 15 metros de nosotros. A su espalda, unos 5 metros de arena hasta dar con el mar. En mitad de la nada, sin naturaleza alrededor más que la infinita longitud de una playa desierta en ambas direcciones. Era imposible, pero ahí estaba. -Ashura, amigo... ¿¿Eso de ahí es un puto oso polar con traje y corbata??-

Comentarios
#3
- Ya voy, ya voy - Le contesté a Zarek - Las playas quedan por estos senderos de mierda - Le indiqué. Me guiaba bastante mejor que él, así que normalmente indicaba por dónde teníamos que caminar. La virtud de aquel lugar era que todos los bichos eran enormes, por ende, los senderos que creaban también lo eran.

Zarek y yo hacíamos una dupla extraña, pero había una sinergia entre nosotros, parecíamos hechos a medida. El destacaba dónde yo me quedaba corto y viceversa. Todo el tiempo que llevábamos allí varados me había hecho conocerle un poco. Teníamos una visión del mundo parecida. Yo quería matarlo todo, él también. Yo quería sumir el mundo en el caos, él también. Hasta nuestro objetivo era el mismo. Los primero días pensé en matarle, si no fuera porque sabe navegar sin duda alguna lo habría intentado de nuevo, pero el tiempo había hecho que le encontrase valor y sinceramente, tenía mucho peso en mis objetivos. Zarek sin duda era útil y yo creo que él pensaba lo mismo de mi, por que si no, se habría marchado.

Caminaba al lado de Zarek cuando llegamos a la linde de la selva y la arena de las playas empezaba a predominar en el paisaje. Iba mirando mi Katana, ahora sin funda, la había perdido en una batalla, creo que la maldita viscosidad que suelta mi socio la perdió en una de esas inundaciones suyas. De repente Zarek se paró, me choqué con él. Su pregunta me devolvió al mundo mortal. Observé a la distancia, la penumbra ya se había instaurado y las estrellas y la luna iluminaban el mundo. A 20 metros las olas rompían contra la orilla, a 15 una enorme bestia se interponía entre el mar y nosotros. Me froté los ojos pensando que era una alucinación.

- Joder Zarek, tienes razón - Contesté atónito y en voz alta - Me cago en mi puta madre, te lo dije, esas putas setas eran alucinógenas, ¿Qué coño te pasa en la boca? - Desde luego que las setas que habíamos comido no eran alucinógenas y aquel enorme oso polar era igual de real que Nicolás, pero eso era algo que no sabía. Nunca voy a olvidar el día que Zarek me dió un trozo de mierda de mono y me dijo que era chocolate, algo le pasaba en la boca a ese cabrón  - Yo nunca he comido oso con gabardina ¿y tú? - Pronuncié, Zarek sin duda ya sabía cuales eran mis intenciones.

- ¿De verdad tienes que pelearte con todo lo que se mueve puto ogro de los cojones? ¿Incluso con una visión por ir puesto de setas alucinógenas? - Me dijo Nicolás. 

- Cállate Nicolás, esto es como cuando vimos al voz de pito rosado, este bicho no lo he matado - Le contesté brusco y agarrando con ambas manos la katana. 


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ASHURA - INVENTARIO
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#4
Los pasos se habían acercado bastante. El buen oído de Ben había funcionado, pero por si fuera poco, también venía acompañado de un fuerte olor a sangre. El oso se giró para descubrir en aquel atardecer, ya casi sin luz, con el sol poniéndose en la línea del horizonte, a dos figuras que parecían, por sus expresiones faciales, tan sorprendidos de encontrar a alguien más en aquel paraíso como el propio oso polar. Uno de ellos, el más alto, con lo que parecían cuernos asomando en la cabeza, agarraba una espada con ambas manos. El otro, hipertrofiado y algo más bajo que el mini blanco, tenía una mirada de incredulidad mezclada con una ida de oya bastante interesante. Si de algo estaba Ben Power seguro, es de que que aquellos tipos Ibán con intenciones de hacer amigos. Ben no era un tipo que se apresurase normalmente, pero si aquello se alargaba, podrían complicarse la noche. No estaba seguro de qué luna habría esa noche. Eran dos contra uno. No era la primera vez que se encontraba en aquella situación y sabía lo que tenía que hacer, pero aquellos dos no eran normales. En cierta manera, tenían ambos unos ojos que intrigaban a Ben. Se puso en guardia, con su puño izquierdo a la altura del hocico y el puño derecho en frente del pectoral. En un ágil movimiento, extendió ambos puños, de donde salió un rayo Noroma directo hacia el más alto de los dos, el que estaba asiendo su katana y parecía el más preparado para atacar. -Quietos. No quiero problemas. Me llamo Ben Power. ¿Quiénes sois vosotros y qué hacéis en esta isla?- dijo el oso polar volviendo a ponerse en guardia sin quitar ojo del más bajo con cara de loco. Algo seguro es que no eran Marines y en caso de que fuesen cazadores de piratas, no tendrían interés, pues Ben no tenía recompensa por su cabeza. 

Resumen del turno
Inventario
Karmas
 
Akuma no mi
Gastos
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2813 + 0 = 2813
Energia: 1439 - 40 = 1399
Espiritu: 264 + 0 = 264
#5
La situación es completamente surrealista. Cuando le comento a mi camarada sobre lo que ven mis ojos cansados, parece que coincide conmigo. Es un puñetero oso polar, con corbata y gabardina. En cualquier otro lugar civilizado te digo que es un Mink que se busca la vida o intenta encajar con el resto de razas civilizadas. ¿Pero en esta isla? Lo creíble es encontrar bestias salvajes, animales trajeados. Y encima un oso polar. ¿Ese bicho no estaba ya extinto? No es raro que alguno de nosotros vea cosas que no son. Joder, Ashura habla con un coco desde que lo conozco. ¿Pero los dos lo ver lo mismo? Y además un oso trajeado. En una isla desierta. Entonces el Oni da con la posible respuesta. Las putas setas del medio día... ¿Eran alucinógenas? Imposible, si no tenían sabor alguno. Ya las habíamos probado antes. ¿Por qué cojones tenían este efecto esta vez? Vale que sean rojas, con un tono llamativo y puntos blancos. Pero de eso, a ser tóxicas ... Joder, hablamos del hombre humo y el elegido de los Dioses del Caos, es imposible que esas mierdas nos afecten. Sea como fuere, lo más gracioso de todo es que la alucinación no parece tener muchas intenciones de dialogar, y se pone a la defensiva de primeras.
En un momento, el oso blanco se coloca en guardia. Es un bicho grande, más robusto que yo. Su defensa es poco ortodoxa, con una mano en la nariz y otra más baja frente al pecho. A este tío le habían enseñado a boxear monjas de caridad. Yo estoy a punto de descojonarme vivo, pero entonces toma la iniciativa. Sin mediar palabra, junta los brazos, con intenciones de hacer algo, apuntando a Ashura con sus manos. Si ya no permito que me falten al respeto, menos que se lo falten a mi puto aliado. Le voy a enseñar al comemierda peludo una lección de respeto. 
No puedo ni un segundo y salgo disparado a toda velocidad, impulsado por mis alas a máxima potencia, en un salto poderoso, homicida y jodidamente épico. La arena salta tras de mi, y en un parpadeo ya estoy lanzando mi ataque. La diagonal se forma perfecta desde mi posición hasta la boca de su estómago, recorriendo los 15 metros de distancia como un jodido misil continental a propulsión, de cabeza y sin frenos. Un clásico de Zarek, si señor. -CABEZAZO ATÓMICO, CHUPA POLLAS, SHIAHAHAHHAH...- grito mientras vuelo en lo que empieza la temporada de caza de osos blancos con de culo.

Aclaraciones

Bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2466 + 0 = 2466
Energia: 1491 - 70 = 1421
Espiritu: 453 + 0 = 453
#6
Observaba fijamente al elegante mamífero cuando una explosión de arena me salpicó. Hijo de puta, se me quería adelantar. Zarek había emprendido el ataque más rápido que yo, bueno en realidad él era mucho más rápido que yo con los pies. Había aprendido una cosa, mi cuerpo pesaba mucho, pero seguía siendo fuerte y aunque me costara más yo también podía saltar. Tensé los músculos de mis piernas durante un leve momento para así después de que Zarek despegara, saltar yo también generando una segunda explosión de arena. Mi cuerpo es muy pesado, por lo que no llegué ni la mitad de lejos que Zarek y lo hice 4 veces más lento que él. Así que, para cuando yo estaba aterrizando, generando pequeña polvareda en en el suelo arenoso de la playa, pude ver como él ya estaba posicionándose entre la guardia del oso y había recorrido todo el tramo que nos separaba. Chisté irritado. Nada más tocar el suelo el tren inferior de mi cuerpo empezó a perder la forma desde mi cintura hasta el suelo. Una capa de finos hilos blancos empezaba a bailar, entrelazándose y formando un manto de humo que caía sobre la arena. Me impulsé con la fuerza de mis poderes mientras, con impotencia observaba como Zarek arremetía con un cabezazo en la boca del estómago del nuestro rival.

Joder, aquella situación me hizo pensar en lo imbécil que es la gente. Era la primera vez que tenía que acercarme a alguien, siempre se habían acercado a mi. También me hizo pensar en lo jodidamente imbécil que era yo, era la primera vez que me había tenido que acercar. ¿Cómo cojones no va a escapar la gente de mi? Tendría que poner un remedio a eso, pero en otro momento. Recorrí el tramo que separaba ellos tras mi caída lo máximo que pude, el humo que desprendía dejaba una pequeña estela de bruma detrás de mi. 

- ¿Puedo unirme? - Dije acercándome a ellos, separado por 4 metros del combate y 9 de la orilla de la playa. En ningún momento había soltado el agarre de la katana. En realidad aquella ilusión de un oso con gabardina me daba pena. En el cielo no había ni una sola nube, pero parece ser que el pronostico para esta noche era un tormenta de hostias y yo me debatía entre infligirle dolor o actuar con desdén. 

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ASHURA FRUTA - INVENTARIO
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#7
¿Pero que había sido aquello? El que menos preparado estaba para atacar había alcanzado a Ben de un salto y le metió una hostia tan terrible que el oso polar vio su mente nublada y no pudo reaccionar más que para poder ver las alas que le habían pasado por completo inadvertidas dada la cara de maníaco de aquel tipo que había hundido su cráneo en el cuerpo del oso. Salió un hilo de sangre de la boca del Mink, que dió un paso atrás. Por el dolor. -Dije que no quería atacar. No trataba de dañar a nadie. ¿Quién coño sois y que hacéis en esta isla? Por Dhanna, decidme que no sois putos marines.- El oso polar mantenía una voz tranquila y profunda, pese al dolor. Sabía que no iba a recibir respuesta alguna de aquellos sujetos. La acción del más pequeño había hecho que dejase de ver por completo al hombre de los cuernos con espada en mano. De repente fue consciente de que estaba también a su lado. No había visto nada del ataque ni del desplazamiento. El oso polar se limpió la comisura de la boca con la manga de su gabardina. Miró al de la espada que no la había envainado, pese a la obvia superioridad del pequeño con cara de psicópata. Pidió unirse. Lo que me faltaba. Si con uno me hubiera sido complicado, con los dos va a ser casi imposible. Están a otro nivel.  No tenía dudas de que si se enfrentaba a ellos sería lo ultimo que hiciera. Tenía que idear una estrategia y rápido.

Resumen del turno
Inventario
Karmas
 
Akuma no mi
Gastos
Offrol
[Imagen: 6BbPnnH.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2813 - 392 = 2421
Energia: 1399 + 13 = 1412
Espiritu: 264 + 0 = 264
#8
Impacto directo. Como una bala de cañón, le pego un cabezazo al oso que lo dejo tiritando. Víctima del dolor, este solo es capaz de dar un paso atrás y escupir sangre por la boca. -¡Cojonudo!- pienso mientras aterrizo de forma ortopédica frente a lo que, evidentemente, no era una alucinación. Sabía que las setas no habían provocado la aparición de la criatura, pero sin duda era un descubrimiento que me llenaba de interés. Osea, en la isla habían lobos salvajes, insectos gigantes y decenas de bichos lovecraftianos para tener pesadillas un puto mes. ¿Pero un oso trajeado a la luz de la luna? Da igual que sea un hombre pegajoso que le habla a un hombre intangible que le habla a un coco... Un oso polar el la playa con corbata y gabardina nos supera con creces. 
A todo esto, yo no reparo en continuar la paliza. Si él se había puesto agresivo primero, él se lo había buscado. En estos mares no hay otra ley, y menos en la selva. O eres lo suficiente fuerte como para poder atacar primero, o eres demasiado débil como para que el fuerte no dude en atacar primero. ¿Moraleja? No salgas a la mar siendo un florecilla piratucho amigo de todos, o vendrá la muerte blanca a reventarte el culo y ya no habrá sitio para la amistad y las "alianzas". Si embargo, si eres interesante, tal vez puedas ser útil y evitar una ejecución prematura...
A punto de lanzar un par de puñetazos en los riñones y terminar de manchar la gabardina de rojo por completo, el oso tiene a bien hacer una pequeña pausa. Una especie de alto al fuego y de intento de diálogo. En cualquier otro momento, el intento de parar el combate para hablar me habría incitado todavía más a sacarle los dientes a guantazos, pero las palabras del tipo me dejan pensativo. Quizá las palabras que usa, su expresión o su tono invariable... Pero hay algo que me frena en seco antes de terminar la pelea. Lo que es una sonrisa diabólica se convierte en un rostro serio, con los ojos achinados buscando respuestas que no soy capaz de encontrar. Lo que iba a ser un croché en la boca, es una mano que me rasca la barbilla. -Vale, este tipo acaba de insultar a la Marina. Por muy bien vestido que vaya, no es del gobierno... ¿Pero por Dhanna?¿Como que por Dhanna?- mis pensamientos son cortos en el tiempo. Segundos que se pierden evitando que al mink le caiga la de Dios. Pero lo que quizás a mí me resulta un misterio... Al diablo le sudan los huevos, y nadie tiene los huevos más gordos que Ashura.

Aclaraciones
#9
Mientras avanzaba escuchaba sus suplicas y recorrí 2 metros. Las volutas de humo dejaban un sendero de bruma a mi paso, todo estaba listo y yo ya había decidido cual sería el destino de aquella alucinación. ¿Marines? Quizá sí, podría que fuéramos marines pero no en nomina, no éramos perros a los que sus amos azuzaban en cacerías, pero sí, por otro lado teníamos algo en común con aquella organización:  Zarek y yo obligamos al mundo a seguir nuestras leyes. Igual hubiera sido mejor que se encontrara con marines, por lo menos hubiera existido la posibilidad de que lo capturaran, con nosotros solo existe un final: la muerte.

Vi como Zarek paraba el puñetazo. Raro, muy raro. ¿Le había pasado algo? ¿Había conseguido dañar a Zarek sin que yo pudiera verlo? Putas alucinaciones y putos sus poderes oníricos incomprensibles, de seguro le había hecho algo a Zarek. Si Zarek muere sería una putada, es el único ser en la tierra que he encontrado que comparta mi manera de ver el mundo. Sería una perdida bastante importante, además la viscosidad esa es útil, asesto más golpes cuando esta cerca y le necesito para navegar, o por lo menos para que me enseñe. De todos modos, si muere no cambiaría nada, al igual que si yo muriera, mientras uno de los dos siga en pie nuestra voluntad seguirá avanzando y llegará un poco más lejos la destrucción. Pero una alucinación... ¿Qué más da? Es fruto de nuestras machacadas mentes, estoy completamente seguro que con cada vida que arrebatamos nuestra demencia conquista un poco más de nuestra psique y nos convierte un poco más en monstruos, relegando nuestras emociones a simples recuerdos que ver con nostalgia, parecido a cuando creces y recuerdas la inocencia con la que un día viste el mundo de crío. Pero la realidad es cruel y yo lo soy más, un ser egoísta y el adalid de la tiranía, solo los fuertes prevalecen y yo sigo vivo.  

- DOLOR - El filo de mi katana destelleó en la noche, para los ojos menos entrenados se desvaneció difuso e impactó por el flanco que Zarek había dejado abierto hacia el lado desde el que había llegado. Recorrió la carne y la abrió sin problemas, surco la piel y como si mi fiel espada fuera un hortelano cosecho la sangre y la voluntad de aquel ser para entregársela como diezmo a su señor (yo). A mis ojos ese oso estaba muerto. 

- Tenemos que irnos de esta isla Zarek, ya ni nuestras mentes son capaces de ser un enemigo para nosotros - Dije serio observando como el oso empezaba a aturdirse, siempre que pegas lo suficientemente fuerte como para acojonarlos pierden un poco de la chispa en su mirada, para mi, es como si dieran un paso al más allá y su alma empezara a difuminarse del mundo de los vivos. Es como arrebatarles un poquito de su esperanza. 


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ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3816 + 0 = 3816
Energia: 1858 - 199 = 1659
Espiritu: 570 + 0 = 570
#10
Aquellos dos parecían no querer cruzar ni una palabra. El de las alas blancas que había atacado primero, lanzó al oso polar un segundo ataque hacia la mandíbula tras el intento de calma del mink. Tenía que esquivarlo fuese como fuese, si le daba otro golpe como aquel no lo contaba. Como antes, el ataque fue demasiado rápido y Ben no tuvo oportunidad de esquivarlo, pero algo raro pasaba. La sonrisa macabra que había mantenido aquel lunático hasta el momento se tornó en un rosto serio que podría dar aún más miedo. El puño de aquel ser sediento de sangre parecía haberse ralentizado de repente, justo al llegar a la zona de abajo del hocico de aquella cabeza recubierta de pelo blanco. por un momento, pareció que le había lanzado un rayo Norama muy flojito, que apenas le había afectado más que a la fuerza, pero el mink no había hecho nada. De todas formas tras el golpe, los reflejos del mink actuaron y saltó hacia atrás justo cuando el puño lo tocó, pues aún con la duda de su rival en el último segundo, no había podido esquivarlo. Sus pies cayeron a cuatro metros de donde la espuma que dejaba las olas rotas desaparecía y retrocedía con el vaivén del mar, calmo, ajeno a toda pelea que hubiera en el agua. La Luna brillaba intensa y redonda sobre ellos, pero Ben no la había visto. No quería verla. Sabía que si se transformaba, podría ser su perdición. Aún no controlaba su forma Shulong y aquellos dos no iban a dejarle vivir, de una manera u otra.

En el momento que los pies del oso tocaron la arena de nuevo un humo al lado de su principal enemigo pareció transformarse en el compañero de este el cual lanzó un tajo con su espada, que, si no llega a ser por el salto tratando en vano de esquivar el puñetazo, más caricia que puñetazo del más bajo de los tres, hubiera partido en dos al oso polar. Ese sí hubiera sido su fin. Parecía increíble, pero el zumbado que casi le destroza los órganos internos de un cabezazo prácticamente le habría salvado la vida. Tenía que reaccionar y los rayos Norama no iban a funcionar con aquellos sujetos. Tenía que buscar otra forma de pelear contra ellos. Ben se lanzó hacia el pequeño, que parecía finalmente más peligroso y lo agarró con ambas manos. Una voz tranquila y profunda volvió a salir de la boca del mink polar. -Zepo - Atrapó entre sus potentes brazos las alas, el tronco y las extremidades superiores de su rival, inmovilizándolo y levantándolo ligeramente del suelo. 

Información del turno
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Vitalidad: 2421 + 0 = 2421
Energia: 1412 + 13 = 1425
Espiritu: 264 + 0 = 264


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