[Presente Absoluto] La invisible fuerza (Entrenamiento de Armadura)
#1
Día 2 de otoño, Año 13
16:15, Bosque Utsukushi Isla Chisi

Una vez salieron del área costera de la isla y se adentraron en la frondosa espesura el camino se hizo ligeramente más difícil. Don Bambú era capaz de avanzar a través de los helechos que de vez en cuando se entrelazaban en sus pies y saltar sobre las entrometidas raíces de los musgosos árboles gracias a que se había vuelto considerablemente más ágil con el tiempo. Su fuerza también le estaba ayudando sobremanera en esta empresa. Sin duda, el panda abriéndose camino a través de aquel enorme bosque tenía que estar ayudando a Kisuke de una manera u otra. Aunque lo que no pudiera apartar, romper, aplastar o eliminar el panda lo podía cortar el minúsculo espadachín sin mayor problema. La belleza de aquel lugar era magnífica. A lo largo del camino fueron muchos los coloridos animales que se encontraron, así como las coloridas flores que el panda se resistió a oler. La naturaleza solía ser sobria en su composición y el hecho de que en esta isla todo fuera tan colorido le daba un mal presentimiento. —Si es bonito no te acerques, no vaya a ser. —Le advirtió el panda. Aunque siendo sinceros, a Kisuke no le hacía falta tal advertencia. Por lo que había podido ver a lo largo de sus viajes con él, era un intelectual al mismo nivel o incluso superior que el panda.

Lo que buscaba Don Bambú para el entrenamiento era muy concreto y, de alguna manera, dependía un poco de la suerte. Quería un río y un pequeño claro, pero se conformaría con el río si aquella isla no dejaba sitio para aperturas al cielo en su frondosidad. Caminaron quizás durante un par de horas hasta que detectaron el inconfundible sonido del agua corriente y encontraron el río poco después. Era poco profundo y algunos peces de color arcoiris se dejaban ver nadando con la corriente. —Sigámoslo corriente arriba, a ver si vemos algún claro. Si no, pues nos quedamos donde sea. —Sentenció el mink avanzando sin pensárselo mucho. Alrededor del río el espesor de los helechos que cubrían el suelo era mayor, pero Don Bambú era un apisonadora semihumana. La arenilla de la que se componía el fondo del río tenía diferentes colores según el lugar en el que se encontrasen. A veces era de un azul tan claro como el del cielo y a veces de un rojo tan oscuro como el de la sangre. Panda se preguntó qué composición tendría para variar tanto de color.

Al cabo de media hora, ambos revolucionarios fueron recompensados con lo que el panda quería exactamente: un pequeño claro al lado del río. La apertura en el bosque no debía llegar a los 10 metros de radio y el río era más bien un riachuelo, pero la sensación que daba era la necesaria. Un pequeño remanso de paz cubierto de flores de brillantes y variados colores. Las flores le sobraban, honestamente, no se fiaba de ellas. El panda escogió la zona con menos flores y dejó sus cosas a un lado. —Bueno, pues aquí estamos. Honestamente el haki armadura se hace un poco difícil de evaluar. Es como si cubrieras tus manos de una película invisible de energía. Cuando yo lo uso no hace mis golpes más fuertes, sin embargo dicen que te permite tocar lo intocable. ¿Alguna vez has conocido a un usuario tipo logia? Sus cuerpos se transforman en elemento de forma casi involuntaria haciéndolos invulnerables a los golpes físicos. El haki armadura te permite superar esa protección. —Explicó el panda de erudito a erudito. —Sabrás que lo has manifestado cuando lo manifiestes. Es como un cosquilleo. —Hizo la demostración con su mano derecha. La recubrió de haki armadura, pero para Kisuke debía de ser invisible. —Ahora mismo lo he activado. Siento como si llevase un guante. Es raro. —Desactivó el armadura y sacudió un poco su mano. No era una sensación que le gustase mantener. El haki de observación le resultaba más agradable, aunque no era tan bueno usándolo como el armadura, muy a su pesar. Sin embargo, aquella energía que era capaz de emanar y que asustaba a todo el mundo se le daba de maravilla. Era como si estuviera expandiendo su fuerza de voluntad más allá de su cabeza y la usase para aplastar a sus adversarios.  —¿Alguna pregunta? —
#2
Kisuke estaba contento, por fin podría ponerse a entrenar aquella misteriosa fuerza llamada haki. Desde que en la Base de Báltigo habían hecho la primera intentona en tratar de aprenderlo, estaba seguro que era la línea a seguir que tendría que llevar su evolución como espadachín. Lo que había explicado Don Bambú en aquellos infructuosos entrenamientos, había despertado la curiosidad del antiguo pescador y le parecieron, tanto el de visión como el de armamento realmente útiles y con muchas posibilidades para ser realmente útiles a la hora de llevar a cabo su misión como miembro del Ejército Revolucionario.

Se adentraron en el bosque, una jungla espesa y colorida, y aunque Kisuke era un hombre alto y corpulento, era pequeñito al lado de su compañero, por lo que el mink que iba delante, iba abriendo camino a través de la frondosa y fragante vegetación de aquella hermosa isla. Como buen guía, le lanzó una advertencia a Kisuke que asintió de acuerdo, puesto que había leído alguna vez sobre los mecanismos de defensa de las plantas.

-No te preocupes Bambú-sensei, soy consciente de ello.

Pareciera que el panda anduviese buscando algo en concreto, quizá algunos elementos naturales que pudiesen necesitar para su entrenamiento, o simplemente el tener abastecimiento de agua, por ejemplo. Pronto encontraron un arroyo y el mink propuso seguir curso arriba del mismo para buscar un claro. Kisuke se sorprendió al ver los colores de la arena fluvial que había en las márgenes y en el fondo de las aguas cristalinas, no era lo habitual y le intrigó mucho que la arena tuviese colores tan poco usuales. Sin duda alguna aquella isla era misteriosa, y, aquello era emocionante pero también algo inquietante. Tendrían que estar alerta porque aquella isla podría ser una caja de sorpresas, tanto buenas como malas.

Tras un rato más caminando, encontraron un pequeño claro de unos diez metros de diámetro, sin duda, correspondiente a un antiguo meandro de aquel pequeño arroyo, puesto que apenas había un poco de plantas herbáceas y alguna colorida flor antes de que la jungla se alzase de nuevo con toda su majestuosidad. Entonces Don Bambú empezó a explicar como era el haki de armamento, el busoshoku haki. Kisuke abrió mucho los ojos intentando ver o percibir, sin éxito, esa "película" que recubría la mano del mink. Al parecer no aumentaba el poder de los golpes pero permitía tocar a los usuarios tipo logia. Por fortuna para ellos, hasta aquel momento, no se habían encontrado con ninguno, pero sin duda terminarían por hacerlo y necesitaban una manera de poder contrarrestar la intangibilidad de esos usuarios. Le gustó que le diese una comparativa con algo real como el hecho de llevar un guante, eso le permitiría saber cuando estaba alcanzando ese poder. Encendió un cigarrillo para reflexionar, necesitaba procesar esa información.

Entonces recordó un detalle crucial por lo que lanzó su pregunta al mink.

-Una cosita, yo peleo con espadas, si el busoshoku recubre el cuerpo, ¿de qué me sirve?Quiero decir, ¿de qué me sirve conocer este haki si cubre el cuerpo pero yo peleo con espadas? ¿El haki de armamento puede recubrir mis armas o cómo funciona eso?

La verdad no había pensado en eso hasta aquel momento y era algo importante, Kisuke solo había peleado con espadas y no se veía capaz de cambiar su estilo de pelea. Era algo preocupante, la verdad y esperaa que aquel útil poder pudiese aplicarse a sus armas.

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#3
Su compañero reflexionó brevemente amparado por el fragante aroma del tabaco y entonces dio con una duda legítima. Sin duda era importante conocer los límites del haki armadura y como el panda no empleaba armamento de ninguna clase, no tenía mucha idea. Sin embargo decidió hacer la comprobación. Buscó alguna rama en los alrededores y la sostuvo en su mano con firmeza, concentrándose en ella. Sintió cómo su mano derecha se envolvía en aquella misteriosa protección invisible y cómo ésta se expandía casi sin esfuerzo por el palo que estaba sujetando. —Sí, funciona. Puedo sentir cómo la rama se cubre con mi energía. —La agitó sin demasiada destreza, ya que no era diestro en el combate con ningún tipo de arma. —Podría tocar a un logia con ella, aunque si te soy sincero, no creo que le hiciese daño con una rama. Tú en cambio podrías despedazar a alguien intangible con este poder. —El panda desactivó entonces el haki armadura y arrojó la rama al río. El chapoteo del agua corriente al recibirlo le resultó agradable, como el propio agua tuviese cualidades que resultaban atractivas frente a más sentidos que la vista. Verdaderamente un lugar peligroso aquel en el que se encontraban.

Una vez la demostración quedó hecha, el panda decidió que era un buen momento para que el entrenamiento comenzase. Él había entrenado de una manera muy concreta: golpeando muñecos de entrenamiento y meditando. —Creo que podríamos empezar con un poco de combate para animar el espíritu combativo, aunque me resulta muy difícil contenerme en plena pelea, como ya sabes, así que creo que lo mejor es que me ataques tú y yo te bloqueo. Sin armas por ahora, aunque si notas que eres incapaz de concentrar tu energía espiritual en tus ataques al no portar arma alguna podemos probar con una espada en su vaina. Lo que tú prefieras. —El panda entonces adoptó una postura equilibrada. Sus piernas se doblaron ligeramente para darle flexibilidad a la hora de moverse y sus pies se plantaron firmemente en el suelo a una distancia suficiente como para dificultar que el panda se moviera al bloquear los fuertes ataques de su compañero. Alzó su zarpa derecha abierta, apuntando con sus almohadillas a su compañero y cerró su izquierda en un puño invertido pegado a su cadera. Sólo restaba saber qué haría Kisuke ahora.

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#4
Kisuke observó atónito como el mink agarraba una rama y, según lo que le dijo, aunque no pudo verlo ya que era algo invisible, el haki pasó de su cuerpo a la susodicha rama que sostenía con firmeza. Aquello implicaba que era probable que sus katanas se cubriesen con su haki y le fuese realmente útil en combate. Evidentemente, y tras lo ocurrido en aquel "entrenamiento" en Báltigo donde acabaron hechos unos zorros, a pesar de que Kisuke empleó el lomo de sus espadas, lo más prudente era empezar combatiendo con unos palos o algo así.

-Sí, supongo que tienes razón, pero prefiero usar un par de palos, ya que sería muy raro habituarme a combatir sin armas y luego usar las katanas, sobre todo a la hora de moverme... pero mejor no acabar como en Báltigo en plena jungla... kuhahahaha.

Miró a su alrededor buscando algo que pudiese serle útil para aquel entrenamiento. Por fortuna, al tener una jungla a la que recurrir, los palos eran algo accesible sin duda. Recordó que en los dojos donde se solía enseñar kendo, según había leído, se hacían espadas de bambú que se empleaban para que los alumnos pudiesen practicar con el mínimo riesgo y con un material que simulaba más o menos el peso y la movilidad de una katana real. Por eso se fijó en una zona de la linde del bosque en la que se apreciaban unos cuantos bambús.

Se acercó a los árboles de bambú, y cortó con Yamigiri dos varas de un metro cada una. Envainó de nuevo su katana y sostuvo con firmeza ambas varas de bambú, moviéndolas y haciendo una serie de gestos habituales cuando combatía para ver si podrían servirle. Tras unas pequeñas pruebas rápidas moviendo y agitando las varas, sonrió satisfecho y se volteó hacia Don Bambú.

-Pues creo que estas varas me podrían servir, aunque te apuesto cinco mil berries a que acaban destruidas antes de una hora... kuhahaha.

Giró sus muñecas haciendo girar sobre su mano las varas y, aunque notó la diferencia con respecto a sus katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, sonrió al notarlas más o menos de manera similar. Se colocó ligeramente de lado con la vara derecha alzada en vertical delante de él y la izquierda paralela al suelo cubriendo su pecho.

-Cuando quieras, Bambú-sensei.

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#5
El panda rio ante la mención de lo sucedido en Báltigo. Aunque hubiera acabado hecho una mierda debido a la paliza que le habían dado sus compañeros lo cierto es que había podido darlo todo, lo cual no siempre era posible en el entorno inmediato de panda. Incluso había descubierto un nuevo poder que le resultaría muy útil en algún momento. —¡Honhonhonhon! Sí, mejor no acabar como en Báltigo, aunque la próxima vez ganaré. —Dijo con una sonrisa llena de afilados dientes. Don Bambú no estaba dispuesto a quedarse atrás ante sus compañeros. Además tenía que mantener el tipo para cuando se reencontrase con Garnet. Aquel muchacho se estaba volviendo demasiado fuerte y no quería quedarse atrás. ¿Dónde quedaron aquellos Cabos Gemelos en los que el muchacho mostraba admiración tanto por Panda como por Kovashi? Hoy en día Don Bambú casi tendría que admirarle a él. Qué cojones, le admiraba ya. Y a sus compañeros del Ejército, pero no se quedaría atrás, ni mucho menos.

Esperó pacientemente a que Kisuke encontrase herramientas adecuadas para aquel entrenamiento. Al parecer el bambú formaba parte de la flora de aquella isla, aunque era un bambú extraño. En las partes más altas del mismo había flores de todos los colores y la propia madera del mismo era de un verde brillante casi amarillo que contrastaba con el habitual verde oscuro o incluso marrón del bambú común. —Bueno, esperemos que no se rompan honhonhonhon. —El panda reafirmó su postura defensiva y esperó el ataque inicial de su compañero. —Concéntrate en imprimir tu espíritu en tus ataques, como si parte de tu ser fuese con ellos. —Le indicó. No planeaba iniciar las hostilidades, ya que debía ser Kisuke el que atacase en aquella ocasión. Sin Don Bambú empezaba a dar golpes era muy probable que se encendiese y acabasen como en Báltigo. Se encontraba actualmente a dos metros del samurái. Sin duda, con su enorme habilidad con la espada, le costaría ver percibir sus ataques, pero tenía que intentarlo. Recibiría golpes de buena gana si eso ayudaba a Kisuke a despertar el armadura.

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Vitalidad: 5326 + 0 = 5326
Energia: 2482 + 0 = 2482
Espiritu: 1061 + 7 = 1068
#6
Don Bambú se puso en guardia y le indicó que atacase a Kisuke. Pensándolo fríamente era lo que más sentido tenía dado que era Kisuke el que tenía que aprender a manejar aquel haki de armamento, el busoshoku haki, así que cerró los ojos durante un segundo y respiró profundamente, concentrando toda su mente en las varas de bambú, como le había indicado el mink. Vació su mente e intentó concentrar toda su mente en aquellos palos de madera como si fuesen sus katanas. No era algo que le resultase ajeno, puesto que una de las máximas del camino de la espada era hacerse uno con su espada, volcar todo tu ser en ellas y sentirlas como una parte del propio cuerpo.

"Esta vez lograré despertar el haki."

Sin pensar, metió una de las varas en su cinto, tensó sus músculos, e impulsándose con las piernas y agarrando la otra vara con las dos manos, se abalanzó sobre el mink golpeando dos veces, primero con un golpe ascendente vertical buscando romper la defensa del panda desde abajo y después girando sus hombros con un golpe horizontal desde la izquierda del panda que buscaba impactar en las costillas de su maestro. No quería empezar con técnicas puesto que no quería forzar mucho los límites de las varas. De momento solo haría movimientos simples y sencillos viendo como progresaba el entrenamiento, era mejor ir paso a paso así que en función de como avanzase el entrenamiento ya vería como hacer.

Retrocedió un par de metros mirando las varas y con cara de desconcierto.

-¿Qué se supone que debo sentir? Porque no he notado nada diferente a cuando uso mis katanas de manera normal. Sé que es pronto pero me preocupa no notar que estoy progresando. ¿Hay algo que me indique que voy avanzando?

Eso era una de las cosas que más le preocupaba puesto que era algo diferente aprender a moverse y utilizar una katana nueva o entrenar su estilo de combate. Esto era algo completamente nuevo y no tenía idea de que era lo que marcaba el progreso, así que esperaba que el panda pudiese aclararle esas dudas.

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#7
Tal y como el panda esperaba, los movimientos de Kisuke fueron tan ágiles que fue completamente incapaz de reaccionar a pesar de que estaba preparado y sabía que los ataques iban a comenzar inmediatamente. Con un duro golpe, Kisuke desvió la zarpa derecha del panda y aprovechó ese hueco generado para propinarle un segundo golpe en las costillas. Pudo sentir cómo sus músculos de acero y su mullido pelaje pandil le protegían de la brutalidad de su compañero, pero dicha brutalidad era demasiado poderosa. Don Bambú fue herido, aunque levemente. Sin duda el sujeto que tenía delante era un auténtico animal en lo relativo a la fuerza. Estaba completamente seguro de que no sería capaz de derrotarle en una pelea todavía y aun así quería intentarlo. Sin embargo no debía contraatacar, no. No todavía. El maestro debía enseñarle a su alumno lo prometido. Ya habría tiempo de pelear en otra ocasión. Tras aquellos ataques, el enorme panda deshizo su postura de combate, inspiró todo el aire que pudo y lo expulsó lentamente, tratando de controlar sus impulsos. Sentía un dolor palpitante tanto en sus costillas como en su zarpa derecha, pero fue capaz de mantener la mente fría y readoptar su postura defensiva. De poco le serviría, pues Kisuke era tan rápido con sus espadas que sería completamente incapaz de reaccionar. No lo necesitaba, sin embargo. Ofrecería gustoso su cuerpo como saco de boxeo si eso hacía brillar con más fuerza al Ejército Revolucionario. Ante las preocupaciones de su compañero, Don Bambú adoptó un tono tranquilizador. —Saldrá cuando salga, compañero. Yo no noté nada hasta que lo conseguí. Es una cuestión de continuar con el ejercicio hasta que sale. Mantén la concentración y continúa golpeándome. No creo que sea capaz de bloquearte, pues todavía eres muy rápido para mí, pero puedo soportar el dolor de tus golpes si eso te ayuda a mejorar. —Hizo una leve pausa en la que aprovechó para volver a concentrarse en su adversario. —Cuando quieras.—

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Vitalidad: 5326 - 492 = 4834
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#8
Don Bambú tanqueó los golpes de Kisuke muy bien, a lo que el pescador sonrió impresionado, aunque no sorprendido, sabía de lo duro que era su compañero; lo había podido comprobar en Báltigo, y no le cabía duda que después de recuperar su tiempo en blanco tanto en Little Garden como en el extraño suceso de Skypiea que les había comentado, no tardaría en superarle y en convertirse en un monstruo en batalla.

Su compañero le explicó que cuando lo despertase lo notaría; aquello no era muy ilustrativo pero confiaba en su amigo y decidió concentrarse en seguir golpeando y atacando hasta que lo lograse. Sabía bien que no iba a ser fácil, no en vano ya intentaron en Báltigo entrenar el haki de manera infructuosa, pero ahora estaba dispuesto a intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo.

Decidió seguir usando solo una de las varas, puesto que en su mente sonaba más lógico empezar por lo más simple que es usar solo un arma; ya seguiría después con el nitoryuu, por lo que se concentró en sujetar firmemente la vara con ambas manos y puso toda su mente en aquel trozo de madera como si fuese Yamigiri, aunque evidentemente no lo sentía igual. Su mente se vació y dirigió todo su pensamiento hacia el bambú que sostenía firmemente y sintió en sus manos las protuberancias de los anillos de la madera, cada irregularidad en la superficie con la que tenía contacto, parecía que estaba sintiendo al menos con sus sentidos terrenales, mucho más que antes, sus sentidos debían afilarse quizá antes de dar el paso a los sentidos "extrasensoriales".

-Continuemos entonces, Bambú-sensei.

Se lanzó con un paso largo atacando desde abajo a la derecha de su compañero buscando golpear su cadera derecha, y, tras impactar, giró los brazos golpeando en el hombro izquierdo del mink en un movimiento fluido pasando desde el primer golpe diagonal ascendente que golpeó en la susodicha cadera, a uno descendente vertical impactando en su trapecio izquierdo.

-¿Es posible que los sentidos se agudicen como paso previo al despertar del haki? Lo digo porque tengo la sensación de que mi sentido del tacto es más agudo que antes. No sé quizá sean imaginaciones mías.

No estaba seguro de aquello pero al ser un hombre tan literal necesitaba de este tipo de cosas para notar que iba progresando, por eso su mente buscaba siempre explicaciones a todas las cosas que no lograba comprender, eso había alimentado su curiosidad y había puesto de manifiesto su avidez a la hora de cultivar su mente; podría ser que en este caso también le fuese de utilidad aunque esperaba no importunar a Don Bambú con preguntas absurdas.

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#9
Don Bambú estaba completamente concentrado en su compañero y en sus movimientos. Ya que le estaba entrenando para dominar el haki podía aprovechar de paso para intentar percibir sus movimientos. Kisuke dio la señal de que iba a comenzar y dio un paso hacia delante inmediatamente. Don Bambú pudo percibir perfectamente cómo se acercaba y esto le hizo ponerse en la máxima alerta. Tal vez en esta ocasión podría ver cómo Kisuke movía la vara de Bambú y protegerse por lo menos del ataque. No fue este el caso, sin embargo. Si bien el samurái era considerablemente lento cuando se desplazaba, en el momento en el que comenzaba a agitar aquella improvisada herramienta se convertía en un huracán imprevisible de golpetazos. Notó el calor en su cadera derecha y seguidamente en su hombro izquierdo. Su postura defensiva se desconfiguró ligeramente, pero rápidamente la recuperó al poder soportar el dolor de los golpes que estaba recibiendo. Kisuke planteó de nuevo una duda. Lo cierto es que el panda no recordaba tal cosa en su entrenamiento, pero el haki le parecía algo tan personal que cada persona podría manifestarlo de maneras muy diferentes. Algunos a través de imaginarse enemigos intangibles delante y otros a base de la pura concentración. Kisuke, que parecía ser una persona que buscaba siempre algo real a lo que aferrarse más que algo puramente espiritual, podría estar percibiendo el haki como algo físico. —Aférrate a esa sensación y continúa golpeando. Es posible que podamos pasar a la segunda fase del entrenamiento pronto si sigues por este camino. —Ordenó el panda con seriedad. Esta ocurrencia era extremadamente rara, dado que Don Bambú siempre tenía muy en cuenta, aunque le dijeran que no, el rango en el Ejército Revolucionario que ostentaban sus compañeros. Jamás en circunstancias normales se le ocurriría darle una orden a Kisuke. No obstante, el hecho de haber recibido ya algunos golpes le estaba encendiendo bastante. Verdaderamente Don Bambú no era la persona más adecuada para entrenar a otras personas en el dominio del haki si ello implicaba algún tipo de entrenamiento físico. Confiaba en que Kisuke podría despertar la espiritual protección del haki armadura antes de que Don Bambú sintiese la necesidad de contraatacar en aquel pequeño enfrentamiento.

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Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4834 - 492 = 4342
Energia: 2482 + 0 = 2482
Espiritu: 1068 + 0 = 1068
#10
Don Bambú le indicó que siguiese igual, que iba por buen camino. Kisuke no estaba del tdo convencido de que estuviese progresando, pero no iba a rebatirle a su maestro; era preferible seguir sus indicaciones y continuar como hasta ese momento. Al parecer esto era solo una primera toma de contacto, una primera probada para alcanzar a despertar el busoshoku haki, el haki del armamento.

-Sigamos entonces, Bambú-sensei.

Se colocó de nuevo en posición, aunque esta vez sacó la otra vara, quizá era momento de usar el nitoryuu, a ver si podía acelerar el proceso. Giró su muñeca haciendo un círculo con la vara que sujetaba con la mano izquierda mientras la derecha la enarbolaba en alto.

Cerró los ojos un instante para concentrarse de nuevo y de nuevo sintió la madera de las varas de bambú de una manera muy intensa. Tensó los músculos y comenzó su ataque con la vara de la mano derecha golpeando el brazo derecho del mink a la altura del codo con un golpe horizontal, buscando romper su guardia y con la mano izquierda buscó golpear en la corva derecha del panda. Justo antes de entrar en contacto con la parte de atrás de la rodilla del mink, notó un ligero cosquilleo alrededor de su mano izquierda, y no se debía al haber golpeado a Don Bambú, aquella sensación se produjo antes del contacto. Además el golpe que asestó sonó de una manera ligeramente diferente a los anteriores.

Retrocedió un par de pasos y se miró la mano. No veía nada, pero si sentía un ligero hormigueo alrededor de su mano y el antebrazo izquierdo, como si algo invisible estuviese recubriendo su mano. En ese momento, se dio cuenta de que había dejado de respirar y empezó a resollar rompiendo a sudar, lo que rompió su concentración e hizo que aquella sensación desapareciese.

-Joder... arf, arf... parece que he conseguido algo... pero... arf, arf... no estoy del todo seguro de que es.

Se inclinó hacia adelante apoyando las manos en las rodillas dejando caer las varas, tratando de recuperar el aliento y regularizar de nuevo su respiración. Parecía como si hubiese entrado en un estado de concentración superior al que normalmente conseguía y había dado un importante paso en su entrenamiento, pero era muy consciente de lo prematuro de todo aquello. Alzó la vista para mirar a su maestro, buscando su "evaluación" de aquello, con unas grandes gotas de sudor cayendo de su barbilla al suelo.

-Esto es difícil, y agotador... ¿cómo lo ves, Bambú-sensei?

Se agachó a recoger de nuevo las varas y las sostuvo nuevamente, notó que del esfuerzo y la concentración le temblaba el pulso ligeramente, así que vació su mente de nuevo tratando de regularizar su respiración y calmar su cuerpo y su mente.

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