Día de compras. [Presente Absoluto]
#21
No pude hacer otra cosa que sonreír ante las palabras de Kenzo. Era evidente que no iba a cesar en su intento de derrotar a aquel marine cegato, que no me iba a dejar ahí mientras él escapaba a un lugar seguro, pero yo tenía que intentar que los días de aquel crío no acabasen dentro de una mugrienta cárcel llena de varoniles presos, de cuerpos surcados por cicatrices, rostros taciturnos y modales ralos… -Diablos, no suena tan mal- no pude evitar pensar mientras que el marine, tras esquivar a Kenzo, comenzó a hablar, balbuceando algo a lo que no presté atención. Parecía ensimismado, como si algo en la distancia hubiese llamado su atención.

- Es que hablas tanto marichocho, con palabras tan raras…que me pierdes-dije, contemplando la misma luna que el mink, brillante y plateada, coronando el cielo nocturno de la ciudad arcoíris. Durante nuestro encuentro la plaza se había mantenido solitaria, incluso aquella okama, la camarera del bar cercano a nosotros, proseguía su sueño abrazada, en equilibrio precario, a su escoba. Tras lo que parecía un poema, el marine decidió marcharse y dejarnos allí, escabulléndose por uno de los estrechos callejones de la ciudad. Segundos más tardes, mientras me incorporaba del suelo y me alzaba tambaleante, vi como una estela de luz y humo se alzaba hasta el cielo, colapsando en una huella de perro luminosa que resquebrajo el cielo de cristal nocturno. Abrazado a la gran herida sangrante que me había propiciado en último lugar, le dediqué una mirada a Kenzo, que se encontraba a pocos pasos de mí, levemente herido pero entero. Una enorme sensación de paz me embriagó, puesto que, independientemente de lo que me hubiese ocurrido a mí, el maldito crio saltarín seguía vivo y libre, al menos por el momento-. No venía solo… y si se ha ido de esa forma, quienes han caído han sido compañeros suyos.

No podía estar seguro de la integridad de la banda. Estaba claro que la marina nos había localizado en la isla de Momoiro y querido capturarnos para llevarnos a la justicia, pero Yojimbo y los demás eran huesos demasiado duros de roer, por lo que no me extrañaba que hubiesen acabado con la vida de alguno de esos "zodiaculo".- Aún así estoy intranquilo -dije en un suspiro, sentándome en una de las sillas de la solitaria terraza próxima a nosotros, quejándome de la profunda herida-. Déjame reposar unos segundos y marchémonos de aquí, puede que no sea la última visita de la noche. Tenemos que encontrarnos con el resto de la banda, y Triana tiene que curarme esta herida. Hay que agradecer que ese perro ciego no ha tocado mi hermoso rostro, el capitán estará contento.


Resumen

Daño

Personaje
[Imagen: rvCfBMF.png]

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 279 - 50 = 229
Energia: 1914 + 0 = 1914
Espiritu: 814 + 0 = 814
#22
Sin haberlo esperado, aquel mink se movió, haciendo que me chocara de bruces contra el suelo y estampando la cara en el suelo. Aquel golpe me dolió, pero no había tiempo para quejarse. Apoyé ambas manos en el suelo y cuando traté de hacer una flexión para levantarme, el marine me atacó en la espalda, haciéndome una herida en forma de "X", y provocando que cayera de nuevo al suelo. Cerré las manos y apreté los dientes, reprimiéndome un grito de dolor. Sin embargo, miré al mink, que parecía dispuesto a terminarnos. ¿Es que acaso este era el fin? Desde luego que no podía serlo. ¡La historia del pirata más grande de todos los tiempos sólo acababa de empezar!

Miré a mi nakama Aspros mientras el perro hablaba, pero sentí un leve mareo que hacía que todo se moviera y diera vueltas. Maldita sea... No podía tener tiempo para esto. Intenté levantarme, pero caí de nuevo al suelo. Cerré los ojos, y haciendo acopio de todas mis fuerzas, me levanté mirando y encarando al marine. Dijo que había gente que había muerto, pero que la nuestra aún no. Sonreí aliviado cuando dijo eso, pero dí un paso hacia adelante, decidido y lleno de confianza. -¡Desde luego que nos volveremos a ver! ¡Vaya que sí!- Dije mientras comenzaba a marcharse. Pero grité tan fuerte que me escucharon en toda la isla. -¡PERO ME VOLVERÉ TAN FUERTE QUE NO SERÁS RIVAL PARA MÍ Y ENTONCES SERÁS TÚ EL QUE PRUEBE MIS PUÑOS! ¡PROMETO QUE ME HARÉ TAN FUERTE QUE NO SABRÁS NI DONDE METERTE!- Grité, más lleno de rabia que de confianza.

Acto seguido, me doy la vuelta y suspiro aliviado al ver que Aspros también se había levantado. -Vaya paliza nos ha dado. Pero al menos estamos bien, que es lo que más importa. ¡Shajajajajajajajajajajaja!- Me acerqué a él y escuché lo que me dijo. -Bueno, ha venido con sus amigos, pero nuestros nakamas les habrán reventado, ¿No?- Pregunté, con el ceño fruncido mientras me cruzaba de brazos. -¿Deberíamos de ver si están bien? ¿Tenemos médico en el barco? Creo que esta herida en la espalda va a hacer que me desmaye si no me lo ven pronto...- Dije con una tímida sonrisa.

Resumen


Personaje
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1497 - 1326 = 171
Energia: 1099 + 142 = 1241
Espiritu: 213 + 0 = 213
#23
Aquella noche en la isla de Momoiro el color de la justicia fue opacado por el de la libertad más absoluta.
Los intrépidos miembros de los Alas Negras había, no sin mucha suerte de su parte y la mano del destino, sobrevivido a uno de los encuentros más peligrosos de su historia. Ahora que habían acogido bajo sus 'alas' a la siempre perseguida por la desgracia tripulación de los Shogun Gari, parecía que habían conseguido romper la maldición al conseguir sobrevivir todos. Claro que había habido pérdidas, heridas y grandes cicatrices, tanto físicas como emocionales, pues había tanto uno que perdía su brazo, otro que casi sufría el mismo destino con su ojo, y alguno más que tendría tocado su orgullo al no haber podido hacer absolutamente nada. Pero igualmente tenían el beneplácito de la fortuna, concretamente dos de ellos, quienes al derrotar a su enemigo podrían ver cómo la endiablada naturaleza de las akuma no mi se habría paso ante sus ojos y mostraba una nueva oportunidad en su camino.

Aspros y Kenzo habían sentido el incesante dolor de la derrota inminente. La vulnerabilidad de no haber podido hacer nada contra un enemigo que, sin ser el más poderoso de su grupo - aunque tampoco el más débil - era claramente superior y había manejado la situación a su antojo. La suerte les había sonreído al otorgarles un oponente con un carácter calmado y principios fuertes y sólidos, pues si el otro mink o alguno de los dos humanos que acompañaban al can hubieran sido los que hubieran entrado en este conflicto con ellos, no lo estarían contando. Divo e infante habían estrechado sus lazos y habían descubierto sus debilidades... y sus fortalezas. Esa decisión y lealtad a su capitán era encomiable y realmente a tener en cuenta, y no pasaría desapercibida en los informes del mink a sus superiores. La tripulación de los Alas Negras tenía muchos talentos dormidos que, por la fuerza o por el destino, habrían de despertar tarde o temprano y - como pavos reales - mostrar sus auténticas plumas.

Ahora, al término de la noche, los miembros del Zoodiacool restantes se replegaban al barco de la Marina de incógnito para marchar con absoluta premura y celeridad hacia la próxima isla, huyendo de las represalias del Ejército Revolucionario por atreverse a aparecer en su territorio... represalias que quizá, otros Marines iban a sufrir en sus propias carnes al permanecer demasiado tiempo en territorio hostil.

Los Alas Negras tratarían de replegarse, pero muchos de ellos estaban heridos y podrían acabar por perder la vida si no se gestionaban bien los recursos y habilidades de los integrantes de la banda... ¿conseguirían salvarse todos? Fuera como fuese, el susurro de las leyendas en el viento indicaba que esa misma noche su barco zarparía hacia la siguiente isla sin distinción. Los pocos conscientes, el Capitán, sus dos tiradores, uno de sus navegantes y el infante, debían replegarse y atender a los heridos a la mayor celeridad posible, y con la misma premura, marchar para evitar que los remanentes de la justicia que aun permanecían escondidos en la isla pudieran acabar el trabajo que sus compañeros habían dejado inconcluso.

Así, los engranajes del destino giraban un poco más y los caminos de aquellas personas tomarían giros y curvas que, más adelante, en algún lejano día del futuro, determinarían el final de su viaje como un éxito o un escalón para los demás.





Fin de la invasión.

RESOLUCIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN:
  • Se os otorgará recompensa por combate por estas invasiones, con los resultados contemplados en guías.
  • Debéis hacer un tema social (preferiblemente conjunto) para reagruparos todos. En vuestro barco.
  • El tema no podrá extenderse más de una semana off rol desde este día. De darse, recibiréis otra invasión.
  • Tenéis que tener en cuenta los tiempos, los turnos, las heridas y las consecuencias de estas peleas. A continuación.
  • Todos debéis linkear los stats de este tema en el siguiente que vayáis a abrir todos juntos.

Combate VS Hayato Kiba
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#24
Cita:Según la guía de Reputación, Hayato se ha retirado del combate, quedando éste en empate. Por lo que, tanto Aspros como Kenzo reciben un multiplicador x4. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten o resten vuestra reputación
Aspros Obtiene:
  • Calidad del rol: 1,75
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1
  • Rolear acorde a las guías: 1,50

  • Total: 6,25

  • Reputación conseguida: 24 x 4 = 96 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (21+3) x (6,25/2) / 1,5 = 50 PM
Kenzo Obtiene:
  • Calidad del rol: 1,75
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1
  • Rolear acorde a las guías: 1,50
  • Total: 6,25

  • Reputación conseguida: 24 x 4 = 96 + 15 (Karmas) = 111 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (13+5) x (6,25/2) / 1,5 = 37,5 PM -> 38 PM
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