[Pasado] - Chicken Run
#1
Día 61 del año 13, Primavera - 2:13 p.m.
Corriente Akai - Isla Momoiro - Playa del Orgullo - Frog Guild

Había transcurrido un día desde que Garnet tomó la decisión de ocupar el puesto que faltaba en la banda como cocinero y es que, ¿cómo era posible que fueran unas ocho personas a bordo y ninguno de ellos no tuvieran apenas noción en el campo gastronómico? Era inadmisible la dieta tan pobre y poco equilibrada que estaban teniendo los Shogun Gari desde que decidieron unirse a los Alas Negras bajo la misma bandera y, después de preparar sin demasiada dificultad un plato de lo más básico, el músico - y ahora también cocinero -  se veía preparado para tomar ese rol.

El skypiean acababa de volver al Frog Guild después de pasar otra noche en secreto con Ikirami. La verdad que, quitando Sasha - a la que no tardó en confesarle su relación con la marine -, Garnet desconocía si los demás miembros de la banda sospechaban algo o si, tan siquiera, se preguntaban porque pasaba el pelirrojo todas las noches fuera.- No le harán mucha gracia, pero en algún momento tendré que soltárselo, pueje...- Meditaba Garnet, bajo el pensamiento de que, en una tripulación y, aún menos, en una familia, no debía haber secretos.- Beh, de poco sirve comerse el tarro...- Comentó en alto, momento en el que empezó a rugirle el estómago.- Y hablando de comer...- Se miró a la barriga, llevándose su diestra suavemente - pues no quería hacerse daño en la cicatriz de su zona abdominal - a dicha parte del cuerpo.- Esta peña querrá llevarse algo a la boca seguro, puejeje...- Alzó la mirada al frente, mientras se dirigía primero a su camarote, con el objetivo de cambiarse de ropa, o mejor dicho, quitársela por completo para ponerse, en su lugar, un delantal que le cubriría todo el torso, abdomen y cuádriceps, dejando toda la parte trasera de Garnet en volandas.- COLEGUIS, ¡HOY SE COME! ¿ES O NO ES?- Exclamó a los cuatro vientos, esperando que alguien que estuviera en el barco le escuchara, a la par que abría la puerta de la habitación y salía a la cubierta.

El siguiente objetivo sería ir a la despensa. De poco servía tener planeado un plato en concreto si no había existencias de los ingredientes requeridos para dicha comida. Sería mejor bichear primero de que disponía Garnet para, a raíz de esa información, improvisar algún plato.- A ver, que tenemos por...- Abrió la puerta de la despensa lentamente, observando con detenimiento todos los alimentos que había en el lugar.- ...Aquí...- Terminó de formular la frase. Para sorpresa del músico, la despensa estaba bajo mínimos. Con todo lo que comían Sasha, Jolyne y Kenzo, no era para nada de extrañar, esos tres devoraban y zampaban todo lo que se encontraba a su paso.- Alucino penecillos...- Se llevó la mano derecha a la frente del disgusto.- ¿Qué coño voy a preparar... SI NO HAY UNA MIERDA HUH?- Se terminó de alterar, saliendo directo a la cubierta nuevamente, encontrándose de bruces con Jimba, la gallina.- ¡JODEEEEEEEEEEEEER!- Gritó, presa de la ira, haciendo que la gallina huyese despavorida por el susto del grito. Desde luego que, si había alguien en el barco en esos momentos, estaba seguro de que habría escuchado todos los improperios de Garnet.

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#2
Apenas había amanecido, y alrededor de mi cama se podían ver bolsas y cajas vacías de comida con algunas migajas de galletas y pan, ya que había saqueado la despensa aquella madrugada. Muchas noches me entraba un hambre voraz que me hacía ponerme tan hambriento que podía comerme un Rey Marino, a pesar de que apenas lograba distinguir los sabores. Creo que eso me pasaba porque me quemé la lengua con una sopa super caliente y picante que mi maestro me dio un día de duro entrenamiento. Pero de cualquier manera, a pesar de no tener apenas sabor, tenía muchísima hambre siempre.

Llevaba ya treinta días en mi ya querida tripulación, y lo que me daba pena, es que apenas había hecho algo interesante con ellos. Me pasaba los días entrenando para ganarle un combate a Yojimbo. De algún tipo de manera tenía ganas de vencerle en una pelea, aunque creo que eso estaba extremadamente lejos debido a lo imponente que era, y su fuerza… Era como luchar contra una erupción volcanica, y yo era como… Como si fuera un pequeño vaso de agua intentando controlarlo. Tenía que convertirme en, como mínimo un huracán para siquiera igualarlo, y todavía me quedaba mucho…

Salí a la cubierta después de beber agua del grifo del baño, vistiendo simplemente con mis pantalones rotos y sucios debido a mis continuos entrenamientos. Por mi torso y rostro se podían ver numerosos rasguños, cortes y pequeñas cicatrices causados también por mis intensos entrenamientos, pero aquello era algo que no me preocupaba, solo significaba que estaba mejorando y endureciendo mi cuerpo, que poco a poco iba siendo más duro y resistente, y estaba tremendamente orgulloso. Hice unos estiramientos mirando el agua del mar, cuando escuché la voz de Garnet, que nos avisaba para comer. Sonreí ampliamente porque a pesar de que había arrasado con la cocina apenas unas horas antes, tenía hambre.

Me giré y salí corriendo hacia donde se encontraba mi nuevo nakama, para encontrarmelo dando gritos como un loco. -Si Garnet, he sido yo. Estoy en epoca de crecimiento porque tienen que salirme muchos más pelos en el sobaco y en el pecho para convertirme en un hombre que os proteja a todos sin necesidad de que el capitán se manche las manos. Por eso como mucho, aunque no saboreo. Ayer comí pan con jabón, y no me supo a nada, pero luego cagué líquido. ¿Tendrá algo que ver con lo que comí?- Decía mientras andaba y me sentaba de un salto en la encimera, mirándole a los ojos. -Creo que no queda más comida, pero estaría chulisimo saltar al bosque a buscar algún animal que cazar para comernoslo. Pero tiene que ser grande, que Jolyne come mucho. Y bueno, yo más. ¡Además Yojimbo tiene que comer sus plantas! ¡Hay que traer cesped! ¿Has probado cesped alguna vez? Yo si, lo vomité ¡SHAJAJAJAJAJAJAJA!- Crucé las piernas en el lugar en el que estaba y me crucé de brazos. -Estoy bajo tus ordenes, tu dirás que quieres que haga. ¿Quieres alcohol y emborracharte? Puedo darte.- Dije sin saber si él sabía que era usuario de akuma no mi. Quien sabe, quizás podía ser todo mucho más divertido con alcohol.

Resumen


Karmas
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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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#3
Sasha se encontraba tumbada en su cama mientras iba pasando las páginas del cómic que estaba leyendo, de vez en cuando, alargaba la mano hacia una bolsa de pequeñas grageas de chocolate de diferentes colores y se metía un buen puñado de estas en la boca. Las había encontrado en la despensa, no sabía a quién pertenecían, pero ahora ya no eran suyas. La semioni se había enganchado a aquellas historias de ficción desde hacía relativamente poco, pero se estaba planteando hacerse la colección de aquella joven rubia con poderes - los cuales no eran de una fruta del diablo, sino que, había conseguido los poderes gracias a una picadura de hormiga - y también había descubierto otra colección de cómics sobre un extraño mink erizo de color amarillo muy rápido. Estaba en la mejor parte de las aventuras de Ghost-Ant y se notaba por la voracidad en la que comía el pequeño snack de antes de la comida, pero frunció el ceño al no notas más de las adictivas y ricas grageas de chocolate. La adolescente infló sus mofletes y tiró al suelo de su camarote la bolsa mientras apoyaba el cómic en su pecho mirando el techo. Ahora que se habían unido a los Alas Negras le iba a tocar compartir camarote. Sasha se incorporó mientras miraba el basurero que era el lugar donde dormía, Triana no la dejaría tener el camarote así, pero confiaba que Jolyne se pondría del lado de la semioni.
 
El gritó de Garnet la hizo rodar los iris por la cuenca de sus ojos, parecía que no podía disfrutar de sus últimos días de intimidad en su camarote. No le gustaba eso de ser responsable, pero tal vez le pasaba algo al skypiean. Después de soltar un fuerte y pesado suspiro por el cansancio mental, cogió su kanabo con la mano derecha y lo arrastró por el camarote desordenándolo más si eso era posible. La rubia se asomó por la cubierta encontrándose a la gallina de los Alas Negras originales pasar por delante de ella - la cual pudo esquivar de milagro - sorprendiendo a la joven. — ¡¿Pero qué cojones estás haciendo Garnet?! ¡¿Es que una chica no puede leer sus cómics en paz?! — preguntó con un deje de enfado al verse interrumpida y encontrarse al animal de golpe. Sasha acabó de salir de su camarote solo con un top azul oscuro dejando su abdomen al aire y unos pantalones muy cortos negros, se había quitado el calzado para estar más cómoda en su cama. La larga melena rubia de la semioni caía como una cascada dorada por su espalda y sus inseparables gafas de sol estaban en su cabeza, pero sin llegar a que toquen en los cuernos de la chica.
 
Todo el show no terminó ahí, pues Sasha pudo apreciar la voz molesta del nuevo integrante de los Alas Negras. Habla sobre que le tenían que salir muchos pelos, ser el hombre que les proteja a todos y sobre cagar líquido por comer jabón. La semioni se llevó la mano izquierda a la cara y viendo que no pasaba nada dejó su kanabo apoyado en la pared de al lado de la puerta, dentro de su camarote antes de cerrar la puerta. El niño hablaba mucho y no le interesaba nada de lo que decía ¿Qué hacía en el Frog Guild para empezar? Se suponía que se quedaría en El tango de la sultana. — ¿Por qué está el niñato aquí con la gallina? Yo no voy a hacer de niñera — dijo la rubia a Garnet cruzando los brazos bajo su pecho dándose por fin cuenta de como se estaba paseando el - ahora también - cocinero de la tripulación. — Se lo diré a Tobías y a Triana — fue lo único que le dijo antes de mirar a Kenzo. — Y yo no necesito que nadie me proteja. Soy superfuerte enano — contestó chasqueando mal la lengua ante lo insultada que se había sentido por ese renacuajo y giró la cara con dignidad al sentirse insultada de nuevo por el menor de la tripulación. — Para estar aquí haciendo el gilipollas me voy al camarote ¡Y como os pongáis a beber alcohol y a jugar con el timón os mato!  — contestó enfadada dispuesta a volver a la comodidad de la pocilga donde dormía. Los hombres eran muy raros, o tal vez, solo lo eran aquel par que estaban con ella en aquel momento.
 
  

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#4
Su compitruena no tardó en responder a los frustrantes gritos del skypiean, preguntando con molestia la razón detrás de las vociferaciones de Garnet, y quejándose de la dificultad que estaba teniendo para terminar de leer su tebeo debido a las continuas distracciones que aquella banda suponía. Cuando salió a la cubierta, el pelirrojo pudo apreciar, no sólo que llevaba su pelo suelto en una larga melena, sino en como el outfit de la semioni estaba compuesto - obviando sus inseparables gafas de sol molonas - por un top azul marino que, junto a sus pantalones cortos negrizcos, dejaban enseñar bastante su cuerpo, haciendo que el músico de la banda arqueara una ceja y sonriera con picardía al verla vestida así.- Puejeje, parece que está tomando de ejemplo al menda en eso de ir enseñando carne, ¿es o no es?- Pensó con orgullo, un sentimiento que, más adelante, le jugaría en contra pues no tardaría en aparecer ese mocoso de la banda que había apadrinado, por algún extraño motivo, Yojimbo.

Ante las quejas de Garnet por ver el estado crítico en el que se encontraba la despensa, Kenzo, con toda su pachorra, admitió haber sido él el que se había zampado la comida al declarar que estaba en etapa de crecimiento.- ¿Huh?- Acercó su rostro de manera intimidante al benjamín de los Alas Negras. El pirata estaba ciertamente molesto, de primeras, por el hecho de que por su culpa se hubieran quedado bajo mínimos pues, ese niño comía como mil demonios. Pero es que luego, encima, cuando mencionó que tenían aún que salirle más pelos en el pecho y el sobaco, no pudo evitar caer en la delicada época en la que se encontraba el chaval para, seguidamente, volver a posar su mirada en una Sasha que iba algo más ligera de ropa de lo que normalmente solía ir.- ¡Y una polla como una olla!- Calumnió en su mente, abriendo la boca y poniendo los ojos en blanco, haciendo caso omiso, prácticamente, a todo lo que estaba diciendo Kenzo. Garnet cerró con fuerza la boca, hasta el punto que los dientes rechinaban y frunció el ceño hacia el morenito, mientras se imaginaba a su dulce e inocente Sasha arrasando con tripulaciones piratas, con cantos guturales y heavy metal de fondo.- Como le pongas un dedo encima a mi hermanita...- Susurró hacia Kenzo con los ojos completamente inyectados en sangre.

Justo en ese preciso momento fue que el chiquillo le propuso alcohol para emborracharse, causando que a Garnet le cambiara la expresión súbitamente, quedándose con cara de circunstancia y parpadeando varias veces.- ¿Cómo que tienes alcohol? ¿Desde tan crío le das al bebercio? PUAJAJAJAJA- No pudo evitar soltar una carcajada al imaginarse a Kenzo pillándose una buena cogorza a su edad. Sasha entonces preguntó que que hacía él junto a la gallina de los Alas Negras en su barco para añadir que ella no pensaba hacer de niñera.-Al menos mi compitruena parece que lo ve como un niño... - Suspiró de alivio, girándose para encarar a la semioni.-Por lo visto dejarnos sin nada de papeo...- Respondió mirando de reojo al chaval mientras le apuntaba con el pulgar de su siniestra. Seguidamente, tras posar la rubia sus ojos en el músico, soltó que se lo diría a Tobías y a Triana.- Eso, ¡díselo!- Asintió el pelirrojo, sin saber muy bien a lo que se refería la grandullona.

Pudo observar de cerca como Sasha se encontraba moderadamente molesta, al contestarle, de mala manera, a Kenzo que ella era capaz de protegerse así misma al ser superfuerte, cruzándose Garnet de brazos y asintiendo - en silencio - con la cabeza ante aquellas palabras que eran verídicas. De hecho, aún no sabía de que era capaz ese pequeñajo, ¿en que estaba pensando Yojimbo para llevarlo con ellos? Era una pregunta que aún escapaba a su comprensión. Finalmente, la adolescente a punto de volver a su espacio personal, amenazó con matar a los dos si se ponían a beber y a jugar con el timón del Frog Guild y, aunque la idea de pillarse un pelotazo era tentadora, era casi la hora de comer y no tenía ninguna materia prima con la que preparar algún plato rico.- Parad el carro, coleguis... Va siendo hora de jalar algo y no hay nada de comida, así que hay que hacer algo con esto si no queremos morirnos de hambre, ¿es o no es?- Dijo el pelirrojo, dirigiéndose tanto a la semioni como al mocoso que había arrasado con la despensa. Desde luego que si alguien tenía que pagar por los platos rotos era Kenzo, pero contar con más "mano de obra" nunca venía mal, pero conocía muy bien a Sasha, y si veía recoger comida como una tarea aburrida...- Nanai... Se raja seguro...- Pensó Garnet.

Entonces, una idea se le vino a la mente, chasqueando los dedos de su derecha.- Ya sé, ¿os hace una competición entre los dos? Quien me traiga primero algo para comer será el ganador de la gran prueba de Garnet, o sea, el menda, ¿es o no es?- Comentó sonriente, pensando en lo genuinamente genial que era tanto él como su plan, todo mientras una impasible e intrépida gallina Jimba se paseaba entre los tres tripulantes de los Alas Negras.- Ah, y cuando os pueda cocinar algo, que no se te olvide traer ese alcohol tuyo y todo zanjado, tronqui.- Se dirigió hacia Kenzo, señalándole con el índice de su zurda. No había nada como una buena bebida alcohólica con el estómago bien lleno.
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#5
Una vez que apareció Sasha, Garnet se acercó muchísimo a mi cara, con sus ojos inyectados en sangre. Yo me eché para atrás con el ceño fruncido, mientras escuchaba su murmullo, en el que me decía que ni se me ocurriera ponerle un dedo encima a su hermanita. Bueno, de hermanita tenía poco, porque era mucho más alta que él y que yo juntos. Crucé los brazos y choqué mi frente con la suya, sin echarme para atrás ante nada ni nadie. -Yo no tocaré si ella no me toca a mí primero. Si ella da fuerte, yo doy mucho más fuerte porque soy un verdadero guerrero.- Dije mientras me echaba hacia atrás y continuaba con la conversación.

Parecía que no sabía que tenía un super poder. -Oh, Garnet. Yo es que tengo un super-poder. Puedo generar alcohol de mi interior, y además el alcohol nunca me afecta. Mira, te muestro.- Agarré un vaso que había a mi derecha y tras inflar un poco mi pecho, escupí alcohol hasta llenarlo hasta arriba, para acto seguido ofrecerselo, con una sonrisa en mi rostro. -Es verdad que parece asqueroso, pero esta bueno. Hay mucha gente que le gusta y me pedía jarras de mi alcohol. A quien le guste el alcohol, aquí hay gratis para todos mis amigos.- Dije, mirando con alegría a mi extravagante nakama.

Giré la cabeza al escuchar como Sasha entraba en la cocina con tan mal humor y como lo pagaba conmigo. Fruncí el ceño y no dudé en responderle. -Tu no tienes que ser niñera de nadie. Llevo cuidándome yo solo desde que murió mi madre.- Le miré a los ojos y le dediqué una sonrisa llena de malicia. -Además, decidle a Yojimbo y Triana lo que sea. Eso no va a cambiar el hecho de que no hay comida en este momento ¡Shajajajajajajajaja!- Miré a Garnet, quien parecía intentar encauzar algo para que hicieramos algo por la tripulación y no nos siguieramos peleando la semioni y yo.

Aquella competición me parecía bien. Era bastante competitivo, por lo que casi cualquier reto que me propusieran lo iba a aceptar. En este caso, el primero que trajera comida era el ganador. Salté de la encimera y me puse de pie en el suelo mientras me llevaba las manos a la cintura. -¿Cuándo empezamos, Garnet? Por mi ya, aunque claro, habrá que esperar a que Sasha se vista, porque va casi desnuda. ¿Es que no te han enseñado modales, Bestiasha?- Dije, refiriendome a Sasha con aquel mote que no me terminaba de convencer.

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Alas Negras
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