Vulkan
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
40
110
40
123
42
140
55
65
32
65
Quizá las palabras menos acertadas de mi vida. Estaba claro que el diálogo no era mi fuerte y me tenía que dedicar más a la acción.
Por un segundo pensé que todo acabaría ahí. No solo había perdido el interés de los cazadores, sino que también el poco respeto que me quedaba. Lo hubiera dejado todo ahí de no ser por Joe.
Mi compañero me miraba con decepción en sus ojos. Le estaba fallando a quien debía cubrir el día de mañana y eso no me lo podía permitir. Tenía la obligación de reformular la jugada y poner todas las cartas en la mesa. Ya no por mi objetivo, sino por mi deber hacía mi compañero, por su respeto y recuperar mi orgullo tirado.
Cada intervención de los presentes, me dejó cada vez más hundido. Pero tras Joe se podía ver mi arrepentimiento en la cara. Cuando acabó estuve 30 segundos sin responder, simplemente me limitaba a mirar el suelo. Y con el planteamiento adecuado, volví a la carga levantado de la silla y alzando la voz lo suficiente para que tanto el marine como los cazadores desperdigados me escucharan:
-No, no joder. No me estáis entendiendo.- di un golpe en la mesa con el puño, no en gesto ofensivo, sino de rabia personal sobre mi mismo. - No estáis viendo esto con perspectiva y os estáis quedando en una superficie la cuál no he sabido expresar.
Que no se mantenga la idea equivocada de que quiero prestigio a través de la fuerza de otros, no es lo que quiero transmitir y siento si he sonado a eso.
Los 3 me conocéis prácticamente de hoy y habéis podido comprobar que no soy el típico que se queda rezagado y no lo da todo, aunque sea por pura frustración. Eso me lo tenéis que reconocer. Porfavor, dadme una segunda oportunidad para expresarme adecuadamente...- me volví a sentar y a calmar, esperando un poco de compasión y esfuerzo por parte de todos.-
-Mi propuesta no era la locura de dejaros trabajar a vosotros y nosotros recibir la gloria mientras miramos... - empecé a glorificar mi tono para transmitir fuerza a mis palabras. -Es la de luchar juntos contra enemigos a los que individualmente, no podríamos derrotar. Es que juntando nuestra fuerza y nosotros subiendo de escalafón en la marina, (ya que vosotros no queréis formar parte de la normativa)- dije entrecomillado con un gesto de manos. -consigamos poder y privilegios para poder hacer frente a objetivos y presas más grandes, más inalcanzables para un par de marineritos y para dos cazadores solitarios.
El tono bajó para continuar con algo más privado:
-Solo imaginad la magnitud de la alianza entre 2 cazadores como vosotros y marines de alto rango. Los 4 como cooperativa, podríamos derrocar a los más grandes piratas uno por uno... Solos somos fuertes, pero juntos seríamos invencibles. Marines contando con la fuerza de cazadores y cazadores contando con la logística de la Marina. Eliminemos a los buscadores del tesoro de Voi D. Rowned, saquemos a los Yonko de sus casas y demostremos que no tienen poder en el mundo del mañana en una batalla legendaria... Que me decís? Hoy es imposible, pero no mañana.
Ya no sabía que más decir. Los Yonko eran una locura. Pero una locura hoy, no mañana. No podía dejar más claras mis ideas. Me lanzaría solo o acompañado a mi gran batalla, pero tenía claro que me lanzaría. Por la justicia, por la gente y por mi madre. Ahora si había acertado con mis palabras. Ahora si podía descansar.
-Tomad, esto es un principio. - lancé un puñado de carteles de "Se Busca" de mi chaqueta a la mesa. Los que había recogido de los más buscados de la revista de la enfermería. - Se que podemos con varios de ellos. Pero estos tienen tripulaciones y algunos son más duros que nosotros en el mano a mano. Pero quizá podamos contestar si aportamos todos... Que me decís, hacemos piña? A nadie le viene bien una herida fatal para cazar a uno teniendo aliados y recursos para darles matarile a todos...
Sohem
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
570
427
595
156
156
306
208
725
640
442
Antonio se levantó hacia la barra llevándose mi jarra de cerveza. No podía creer que hubiera funcionado, pareciera que aun tenía dotes para dar órdenes. El señor del bigote que tenía toda la cara de llamarse Kelvin se dirigió al muchacho pelirrojo, que tenía toda la cara de llamarse Arturo, reprendiéndole severamente sobre que ese no era su estilo de justicia y rollos de marine de esos. Algo bastante interesante, la verdad, pues pareciera que el más mayor de los dos era el más cabal y más cuerdo en ese aspecto. Por su parte, el pelirrojo comenzó a hablar de nuevo sin recibir la atención de ninguno de los presentes. Antonio se había ido a la barra, y tardaba en volver. Kelvin estaba de pie mirándolo con gesto de desaprobación y yo estaba completamente reclinado en la silla mirando al techo. Desde su perspectiva podrían ver por primera vez mi mentón y las líneas de mi mandíbula, que por suerte, si estaban bien afeitadas en esta ocasión y no había rastro de ningún tipo de vello facial.
Entonces, para cuando el chaval motivado terminó de hablar y de volver a contar lo que para él era un plan sin fisuras, suspiré profundamente.
— Mira chaval — dije sin llegar a mirarle aún — Deberías hacer caso a tu amigo y tratar de labraros un camino por vosotros mismos — contesté, sincerándome lo máximo posible con aquellas palabras. A fin de cuentas eran dos pipiolos que poco o nada podrían importarme.
— Los cazadores de recompensa tenemos trabajo porque existe gente como vosotros — y entonces sí dirigí mi mirada tras mi casco hacia él — Marines novatos que no valen un duro... — dije apoyando los codos sobre la mesa — ...y que no tienen ni puta idea de cómo funciona el mundo — añadí, señalándole con el índice de la diestra — Los cazadores nos agrupamos en grandes Gremios y no necesitamos de contactos de la Marina para acceder a más o menos recompensas, sean más o menos grandes — entonces puse el dedo sobre los carteles que puso en la mesa — Esto lo reparte el periódico — y deslicé el dedo lateralmente para apartarlos — Y están en todos los tablones de todas las tabernas como esta — maticé, volviendo a cruzarme de brazos.
— Nosotros tenemos la fuerza que buscas. Tú me ofreces un cargo que no sabes ni si vas a poder llegar a oler... Yo trabajo sólo y no acepto "pagarés" y me llevo la recompensa y un pago extra si me contratan por mis servicios — negué con la cabeza y giré el cuello en dirección por donde se fue Antonio para buscarlo — Un mocoso con delirios queriendo guardaespaldas — chasqueé la lengua — Largaos de mi vista, y escucha más a tu compañero — maticé de nuevo, sin mirarlos — Vuelve cuando un cofre de oro respalde tu oferta — finalicé, y levanté una mano chascando los dedos para intentar llamar la atención de mi alargado y moteado nuevo amigo.
Taka
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
125
105
55
30
100
110
45
65
18
60
Me quedé parado frente a la barra con la mano izquierda sobre ella mientras miraba embelesado a los dos ancianos jugando. Debían tener la edad de mi madre, aproximadamente, si siguiera viva. No podía parar de pensar en ella en ese instante, en cuánto la echaba de menos. De repente el local se volvió silencio para mí, todo se nubló y solo existían aquellos dos entrañables señores disfrutando de una bebida y su juego. Ni siquiera pude dar cuenta de la camarera, que me llamó la atención varias veces.
- ¿¡Qué quieres, joven!? ¡Joven!… ¿¡QUÉ TE PASA!? - el tono de la camarera se fue incrementando y tornando en enfado poco a poco hasta volverse un grito medianamente audible.
Yo seguía en un mundo alterno donde no había nada más. No era capaz de reaccionar ante los estímulos. En mi cabeza, estaba deambulando entre los bosques de mi isla natal, de camino a casa tras la jornada de trabajo. La sensación de esfuerzo físico, la carga de trabajo, la pobreza, el hambre… todo se calmaba con la compañía del único ser humano que jamás me juzgó. Quien siempre estuvo cuando lloré de niño y no comprendía mi naturaleza. Mi madre siempre fue, en cierto modo, mi refugio y mi hogar, y desde su muerte, había almacenado la rabia y frustración. Era solo cuestión de tiempo que el vaso terminara por rebosar.
Tras unos instantes, unos borrachos que estaban a mi lado, se movieron bruscamente, seguramente por la ingente cantidad de alcohol en su torrente sanguíneo que impedía mantenerse en pie. Tal fue el golpe que al chocar con mi hombro, el hombre cayó de culo y se levantó hecho una furia y dando voces.
- ¡TE VOY A MATAR MESTIZO DE MIERDA! - exclamó el borracho mientras se levantaba y buscaba en las mesas algo con lo que golpearme o ensartarme.
Yo, mientras tanto, estaba conteniendo al demonio. Sentía como sus uñas arañaban la puerta que permanentemente apuntalaba con fortaleza mental y entrenamiento. Aunque todo se estaba volviendo rojo a mi alrededor, y yo… quería satisfacer sus deseos.
A fin de cuentas es lo que soy.
Sólo si es Sohem el primero en acudir a calmar a Taka, éste se tranquilizará.
Joe
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
400
383
126
126
467
433
238
445
430
200
09-09-2023, 12:31 PM
(Última modificación: 09-09-2023, 06:15 PM por Joe.)
Parecía que estaba todo ya dicho por ambas partes. El joven Vulkan estaba callado, mirando al suelo, hasta parecía que estuviera arrepentido por las palabras que dijo, se notaba que no estaba cómodo. Realmente pensé que la conversación había acabado. Mi intención no era ser duro con él, al fin y al cabo es muy joven, como Minato o Sephiroth, los 3 llenos de sueños y ambiciones, y en cierta manera no les culpo, es lógico que aspiren a ser algo más. Pero las palabras de Vulkan fueron desacertadas. Me dispuse a decirle que nos fuéramos del sitio para hablar con el a solas mejor, sin Sohem y Taka delante. Pero tras esto, Vulkan de nuevo se levantó de la silla y volvió a la carga.
Esta vez se expresó de mejor manera. Se le notaba que estaba con rabia por dentro porque no se le ha entendido la primera vez. Habló, en resumidas cuentas, de formar equipo con los dos cazadores para dar caza a los piratas con recompensas, y ambos salir beneficiados de ello. Pero de nuevo Sohem le dio un golpe de realidad con sus palabras directas y dañinas, que en parte agradecí. No hay nada mejor que ver la verdad con el dolor - Joven... - Le dije a Vulkan mirándole y poniéndole la mano derecha en su hombro - Esta es la realidad. No tienes que darle más vueltas. Quizás has ido a dar con el cazador que menos se deja llevar por las palabras de otros, pero en todo lo que dice tiene razón. Ellos no necesitan nuestra ayuda directamente, ¿pero sabes qué? Nosotros tampoco necesitamos la suya. Lo único que nos queda es seguir mejorando, y avanzando hacia delante, solo nosotros, con nuestros compañeros, como marines - Le dije con determinación a Vulkan - No te martirices por ello. Aprende y mejora - Intente consolar a Vulkan con mis palabras, ya que, aunque fuera verdad, las palabras de Sohem eran muy dañinas para alguien tan joven. La verdad que poco tacto tenía el cazador, pero yo ya entendí de sobra que le importamos un pimiento, ni siquiera se acordaba de nosotros tras lo de esta mañana, por lo que no me iba a molestar.
De repente, en la taberna se escuchó un gran alboroto. En la barra, donde se encontraba Taka al lado de dos ancianos jugando y apostando, pero también otro grupo de hombres borrachos estaban a su lado. - ¡TE VOY A MATAR MESTIZO DE MIERDA! - Le gritó el hombre a Taka. Me acerqué rápidamente al hombre ebrio por detrás de él y le agarré del brazo izquierdo con mi brazo derecho, estaba montando un gran escándalo y sin motivo aparente. Pues Taka que le vi de espaldas, estaba tan calmado mirando a los ancianos jugar - Caballero, si va a montar este escándalo y fastidiar el buen rato al resto de gente es mejor que salga a tomar el aire conmigo - Le dije al hombre borracho, mientras tiraba de él hacia la salida para sacarle de allí - ¡Vamos Vulkan! - Grité al joven para que me acompañara
Vulkan
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
40
110
40
123
42
140
55
65
32
65
09-09-2023, 10:30 PM
(Última modificación: 09-09-2023, 10:58 PM por Vulkan.)
Pues hasta aquí. Me iba sin nada, pero ya no me iba con el mal sabor de boca y la vergüenza de mis propias palabras, sino con el orgullo alto y el apoyo de un camarada.
Dejé de lado la palabrería chunga del enmascarado. No sé que querría hacer con su vida, pero no cabía duda que ese no era el momento. El futuro diría donde nos volveríamos a encontrar y en que posiciones.
Por otra parte, Joe fue amable y sabio, como llevaba siendo todo el día. Sus alegatos siempre eran para mejor y empecé a sentir por un segundo, un lado de fraternidad que no había sentido nunca. Se me fue rápido, pues por encima de todo estaba el deber, y aquí no te puedes encariñar ni con el apuntador.
Y por parte de Taka... Taka estaba a su bola pensando en sus cosas.
La situación parecía acabar aquí, en una charla tonta y un paseo de vuelta. Pero la cosa no terminó tan rápido como se creía.
Mientras Taka, la Jirafa cornuda, parecía pensar en si había apagado el gas de la cocina al salir, un borracho escuálido y sin nada mejor que hacer que morirse del asco, amenazó al gigantón.
Yo apenas pude intervenir, pues Joe se disparó en dirección a la trifulca y comenzó a tirar del alcohólico con un sermón y claras intenciones de evitar el conflicto.
Yo recibí la orden de retirarme... Pero algo me parecía más urgente. La gente en su mayoría empezó a increpar y expandir el aura de odio hacia el cazador alto. La intervención de Joe encendió a las muchedumbres alcohólicas y racistas de que el que tenía que irse era el "mestizo" ese y no su amigo.
- Marines, llevaos al caramierda ese, dejad en paz a nuestro cole... *hip* colega, joder...
- Eso, el mestizo fuera, no queremos raritos por aquiiii
- Mestizo, que tu madre le gustaban los demonios raritos o que?
En ese momento lo vi...
Para darle más énfasis, recomiendo poner esto de fondo en otra pestaña para seguir leyendo el final Haz click
Yo no tenía esa habilidad de mis superiores para poder ver las intenciones ajenas, pero el tipo alto seguía inmóvil por el momento en la barra, con la mirada perdida. Los insultos caían y ante la templanza del hombre, en cualquier momento la situación podía dar un vuelco. Esta situación era una bomba que podía estar a punto de estallar
- Joder, joder, joder...- pensaba con preocupación - si este tío cruza la línea nos lleva a todos por delante...
Una orden generalizada iba a encender más el problema, así que fui directamente al afectado. Me acerque hasta casi hacer contacto y lo animé como pude, mirando alto a su rostro:
- Tío, ni los escuches, vamonos de aquí. Te invito a lo que sea en otro lugar, no vale la pena.
La alerta de una matanza podía llegar en cualquier momento, solo esperaba que fueramos lo suficientemente fuertes para contener a la bestia hasta que los refuerzos llegaran si todo explotaba.
Sohem
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
570
427
595
156
156
306
208
725
640
442
12-09-2023, 02:48 AM
(Última modificación: 12-09-2023, 02:53 AM por Sohem.)
La situación se tornó tan variopinta que parecían las bizarras aventuras de Taka, si lo veías con el otro que no sabía si tenía un gran bigote, una extraña barba, o - por qué no - un prominente cabello nasal muy desagradable, y sumado al pelirrojo que vivía con la percepción de la realidad completamente alterada, hacía que cuanto menos este gallinero fuera más entretenido que cualquier cosa que pudiera estar pasando en cualquier parte de esta isla. Pero no estaba interesado en participar en las macabras aventuras del lugar.
Permanecí sentado viendo como Taka tenía una disputa con algunos de los presentes en el establecimiento, Kelvin intentaba calmar las aguas y el pelirrojo se unía para... hacer las cosas peor. Los ánimos se estaban caldeando y yo, que sólo quería tomar algo tranquilo en un bar y pasar un rato de la noche antes de irme a dormir y marcharme al día siguiente a un lugar más tranquilo, empezaba a notar como la sangre de las venas de mi sien y mi cuello se arremolinaba bombeando con fuerza previendo una explosión de ira. De modo que entre la confusión me levanté, agarré mi arma y la estrellé contra la mesa partiéndola en dos, produciendo un escándalo suficiente como para que toda la atención del establecimiento se centrase en mi y el bullicio cesase por unos instantes.
— Perdón... — dije poniéndome el kanabo al hombro — ...me he tropezado — añadí, mintiendo descaradamente, metiendo la mano en mi bolsillo y sacando un saco con mil berries, y lanzándoselo al posadero, blandiendo mi lengua en una única frase — Por las molestias — mientras me dirigía hacia la puerta del lugar caminando despacio aun con el imperante silencio tras el impacto de mi arma, acompañado tímidamente de algún susurro. Rumores en el ambiente fruto de las habladurías de los mares.
— Vámonos, Zasca — dije parado en la puerta, abriéndola con una mano y girándome para mirar a mi cuellilargo acompañante, esperando que me acompañase fuera del recinto y pudiéramos irnos de allí, librando nuestras cabezas de una recompensa y pudiendo seguir dedicándonos a nuestro oficio un día más... o eso esperaba — He recordado que nuestros aguerridos acompañantes Marines ya nos han indicado donde están los embarcaderos — añadí, haciendo referencia a Kelvin y a Arturo, los dos marines que habían originado esta situación consciente o inconscientemente.
Mi personaje tiene 31 de Reputación. Según la guía de Reputación soy un "Rumor" y algunos empiezan a conocerme por donde he pasado.
Cita:Rumor (11~50): Alguien empieza a conocerte por donde has pasado.
Reacciono rompiendo la mesa por mi karma Colérico, que aunque no haya tenido una provocación como tal, el descontrol de la situación se estaba tornando desagradable para mi, y gasto 1.000 berries para pagar al tabernero y que no se moleste, considerándolo dinero de más por una mesa.
Taka
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
125
105
55
30
100
110
45
65
18
60
Hay gente que tiene suerte y otros, echan la lotería hasta que les toca. Para desgracia de los borrachos, ellos eran de la segunda opción.
El marine del bigote se había levantado enérgicamente y se había dirigido a por el primer borracho que me increpó, agarrándolo férreamente del brazo, arrastrándolo fuera del local. Sin embargo, los problemas no terminaban ahí. Pese a que uno de los nuevos conocidos de uniforme había intervenido para calmar el altercado, parecía que todo se iba a seguir torciendo.
El pelirrojo de los marines se había levantado ipso facto en cuanto percibió que otros borrachos y civiles empezaron a criticarme por haber hecho que su amigo fuera expulsado del local. Algunos incluso atacaron de manera verbal a mi madre. Mi madre.
Me hervía la sangre por dentro. Mis ojos verdes comenzaban a llenarse de sangre y la esclerótica blanca inmaculada se tornaba rojo a medida que mi furia crecía, por la presión de la sangre en mis cuencas oculares. Mi mano, que reposaba sobre la barra de madera, comenzaba a tensarse y apretar el borde, haciendo sonar levemente esta por la tensión de las fibras de madera.
Entonces Vulkan se dirigió a mí directamente, intentando calmarme. Sus palabras resonaban en mi cabeza con eco y no fue hasta que escuché un golpe y un sonido de algo rompiéndose que reconecté. Miré hacia Sohem, había roto por alguna razón una mesa, se acercó y pagó por ella con desdén y desde la puerta me invitó a salir porque ya teníamos la información de los embarcaderos. Quizá solo era para salir de allí, o me había perdido algo de la conversación. Por la razón que sea, asentí levemente con un gruñido y me moví hacia la puerta, dejando tras de mí la masa de enfurecidos ciudadanos.
Ahora, ¿dónde está el del bigote?
Joe
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
400
383
126
126
467
433
238
445
430
200
12-09-2023, 10:56 PM
(Última modificación: 12-09-2023, 10:59 PM por Joe.)
Cogí del brazo al sujeto que se puso a insultar a Taka y lo saqué afuera de la taberna. Apestaba a alcohol a más no poder, incluso se meó encima de los pantalones. La imagen era bastante bochornosa y dantesca. Le grité a Vulkan que saliera afuera conmigo, pero parece ser que se quedó dentro del local por algún motivo. Era muy complicado saber que pasaba dentro desde fuera con todo el jaleo que había, aunque logré percibir un ligero ruido de golpe a una mesa. A saber, otro borracho liándola por menos de nada.
Estaba ya afuera de la taberna, saqué al borracho y lo puse delante de mí - ¿A usted le parece normal ese tipo de comportamiento, caballero? - Le dije seriamente. Instantáneamente, me interrumpió y se puso a chillar - PeeeRpp tttu qqqieeen te creess *HIP* qeu eressss pauraaa decirmeee a miijkj nadddaaa pppaqayaso - El sujeto no podía casi ni hablar, no se le entendía absolutamente nada de nada - AAA MMMIII NADIE ME DICCCEEE NAAADAAA. QUIERO CANTAR, SOY CANTANTE - Acto seguido el hombre se puso a dar voces en la calle, haciendo un triste intento de cantar algo, pero solo decía palabras sin conexión y sin sentido. Me estaba hirviendo la sangre su comportamiento. Por lo que decidí cogerle de nuevo de los dos brazos con los míos, y ponerle enfrente de mi cara, mirándonos fijamente a la cara.
- Caballero, soy un marine. Puede que no sea nadie, ni para usted, ni dentro de la Marina. Pero cuando uno de nosotros le dice que tiene que acatar una orden, tiene que hacerla, le guste o no. Y si tiene algún problema, le llevo ahora mismo al cuartel y se lo explica a los superiores - Una vez acabé de hablar, el hombre se me quedó mirando a los ojos, como con un poco de miedo. Obviamente, llevarle a un superior por esto es tontería, pero quise meterle el miedo. Cosa que no funcionó. De repente, el hombre volvió a cantar - JJUEEEEEEEEGOOO, CON MI MELOCOTONEEEEROOOOOO - Me rendí. Estaba tan cansado del día que le solté de los brazos inmediatamente - Haga lo que quiera, pero a esta taberna no entra al menos en lo que queda de noche - El hombre siguió cantando, hablando mal, le sudaba tres pares de cojones cualquier cosa. Era imposible negociar con él. Así que al menos mientras se quedase fuera, yo ya estaba satisfecho, así dejaba a la gente de dentro en paz, y fuera a lo mejor alguien se tomaría la justicia por su propia mano. Era lo mejor para el hombre cantarín. El tipo cantó y se cayó al suelo, pero él seguía feliz, como si nada.
Suspiré levemente. Me saqué un cigarro de la cajetilla de metal del bolsillo de mi camisa, y un zippo plateado con el grabado de un pulpo que usaba gasolina para encenderse. - Esperaré a que salga Vulkan - Pensé, mientras fumaba en la puerta tranquilamente, contemplando aquel hombre borracho perdido, hacer un baile raro mientras estaba tirado en el suelo.
Vulkan
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
40
110
40
123
42
140
55
65
32
65
El bullicio no cesaba. La gente no dejaba de crispar el ambiente y la acción todavía no había estallado, pero no debía quedar mucho. La gente continuaba vociferando sandeces de un tipo gigante que los podía matar a todos. O eran muy valientes o muy estúpidos.
Mis intentos de suavizar el tema bélico que se iba a desencadenar parecían no llegar a nada. Al contrario, la situación estaba escalando. La tonalidad de los ojos del coloso empezaron a cambiar y la madera de la barra, agarrada por la mano de Taka, empezó a colapsar de la presión ejercida.
Di un par de pasos atrás. La mano en la carcasa del arma, amartillando el revólver antes de la acción. No sabía si todo esto era propio de los onis, los semionis o las jirafas, pero tenía que estar alerta.
Y de repente, se obró el milagro...
Las palabras pueden cambiar el mundo, en eso estamos todos de acuerdo. Pero los actos de los más fuertes siempre tienen más peso que cualquier discurso. Eso lo iba a tener grabado a fuego de esa noche en adelante.
Sohem reventó la mesa de un golpe, donde solo pude ver la maza entre las astillas y escuchar el sonido del impacto tras el posterior silencio...
- Vámonos Zasca- dijo con más autoridad que ningún capitán de la marina, tras pagar la pesa y lograr la paz en el bareto.
No había precio para lo que acababa de ver. Sólo podía pensar en que sucede cuando un objeto imparable se choca contra uno inamovible... Ahora solo faltaría encontrar el segundo...
El sonido volvió cuando estos se fueron del local. Parecía ser el único, allí parado en el centro, que entendía la gravedad de la situación de que estos dos estén fuera del margen de la ley, y de la suerte que teníamos de que no tenían intención de cruzar la línea... De momento...
- Toma hijo, te sentará bien.- Se me acercó un viejo vestido de trapos, con una pierna de menos y un tatuaje adornando su cuello de un ancla negra. Las arrugas de su rostro anunciaban su muerte inminente y su tono de voz era tan aspero como la edad aparentaba. Un viejo lobo de mar sin gloria ni lugar donde caer muerto.
Me ofrecía un baso de líquido transparente, con peste a alcohol de una calidad paupérrima.
- Creo que lo necesitas más que yo- Insistió.
Lo recogí mientras miraba como los dos cazadores se iban. Me acerqué el baso a la boca y el olfato me lo rechazó.
-Joder señor, ¿que bebe usted que sigue vivo?- Le pregunté con cara amarga rechazando la bebida como si fuera la primera vez que tomaba algo.
- Niño, vas a tener que beber más como este... - y señalando a la puerta mientras los cazadores cerraban siguió - ... Y vas a tener que luchar contra más como esos si llevas ese uniforme. Si tienes caca ves al baño, pero no manches más el uniforme.
Miré la bebida con resignación. Acto seguido miré al frente con determinación y me la bebí de un sorbo, limpiando mis labios con la manga.
- Gracias señor, estaba de locos- lancé el baso a la mesa mas cercana y sin dejar de mirar al frente, salí del local con la cabeza alta.
-Buen servicio soldado- oí del viejo desde la lejanía, con tonos de orgullo y satisfacción.
Sohem
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
570
427
595
156
156
306
208
725
640
442
Alpaca entendió mi mensaje y me siguió hacia la puerta, que sostenía mientras escuchaba la conversación del exterior. Kelvin, el hombre del extraño bigote formado por su cabello nasal exclusivamente - o al menos así me lo parecía a mi cada vez que lo miraba - discutía con un borracho. El otro, Munchlax, o Colchas, o Moonkan o algo así, el pelirrojo, estaba hablando con un vagabundo que le ofrecía un trago y posiblemente estaba intentando drogarle para violarlo en un callejón cuando se quedase dormido, o vender sus órganos para pagarse un puestón de fin de semana. Negué con la cabeza al ver que se bebía el vaso... pobrecito. El mundo se lo iba a comer vivo.
Tras llegar Tanga hasta mi posición abandonamos la taberna en dirección a los embarcaderos — Ahora gracias a ese puto espectáculo tenemos que buscar otro sitio para dormir — dije abnegado, saliendo de allí y mirando al marine, deteniendo mis pasos un instante — Rodéate de gente con más cerebro y menos vísceras que ese tipo — le advertí, señalando con el pulgar por encima de mi hombro hacia el interior del bar — Y buscad una plaza tranquila y cómoda en este Blue — aconsejé también — Si se os ocurre recorrer el mundo vais a ser el desayuno de alguien que no pueda sentir la lástima que nosotros sentimos esta tarde en la playa — concreté, y asentí con la cabeza — Que tengas una tranquila y próspera vida, señor del bigote — dije, finalizando mi discurso y comenzando a caminar obviando todo lo que pudiera acontecer después, metiendo ambas manos en los bolsillos y dirigiéndome hacia el puerto.
— Podemos pasar la noche en cualquier cubierta, con un poco de suerte, tendrán lonas para proteger la embarcación de una posible tormenta y estaremos a cubierto — dije al aire, esperando que Trancas pudiera oírme — Y mañana deberíamos separarnos para cubrir más terreno — maticé — El primero que consiga contactar con el gremio que hable con el otro... ¿tienes un Den Den Mushi? — pregunté, vagamente interesado, más que para llamarle, para saber si él sabría contactarme a mi y no perder la oportunidad de ser reclutado por un gran gremio para poder hacerme un nombre, el suficiente tiempo hasta lograr ser más fuerte y poder montármelo por mi cuenta.
|