[Presente Relativo] - Arriba la birra, que es palíndromo
#1
Día 86 del año 14, Primavera - 7:34 p.m.
Corriente Akai - Isla Chika - Zona de Viviendas

Un día más y la misma historia que se venía contando desde hace semanas y semanas. Como iba siendo habitual en su rutina, un desaliñado Garnet se hallaba sentado en un taburete del que se había convertido, su lugar para ahogar sus penas, un antro vacío de no más de 100 metros cuadrados, con un par de mesas a cada lado de la entrada y con la barra frente a la misma, a 6 metros de la puerta que daba al exterior. Si no fuera porque no había ningún alma, a excepción del tabernero y el pirata, éste último destacaría por luz propia, no por su resplandeciente ánimo, sino por su sudadera rosa chillón, sus alas blancas a medio teñir de gris, y sus pantalones vaqueros. El skypiean estaba apoyado en la barra del bar, esperando a que el regente del local saliera de la cocina, que estaba justo detrás de la pared que daba al otro lado del barra.

Los minutos transcurrieron hasta que finalmente hizo aparición, aquel señor fortachón avanzada edad, calvo y con prominentes cejas y bigote, rubias como la cerveza que él mismo servía.- Hombre, hijo, si estás de vuelta, para variar, ¿qué? ¿Te pongo lo de siempre? - Dijo dicharachero el buen hombre, jodiendo una jarra de cristal que tenía en un mueble a mano.- Sí, lo de siempre, viejo.- Comentó, dando unos toques con el índice de su derecha en la superficie dónde apoyaba sus brazos.- Es que aquí no viene más peña nunca, ¿o qué? - Preguntó, arqueando su ceja izquierda, cabizbajo. El señor rió.- Que va, hijo, por alguna razón, desde que vienes al lugar la clientela habitual ha descendido. - Declaró, mientras empezaba a servir en el recipiente de cristal aquel líquido ambar, ese dulce néctar de los dioses espumoso que llenaba de gozo el alma.- Por qué será... - Desvió su mirada hacia la derecha, haciéndose el tonto. El dueño del local, en ese momento, sirvió el refrigerio cachondo a Garnet, situándose frente al pirata y apoyando su brazo derecho en la propia barra.- Y dime, hijo, ¿estás mejor después de la última vez que viniste? - Preguntó el señor, después del numerito que tuvo que presenciar. El pelirrojo con greñas suspiró.- Algo sí, para que mentir, pero esto sigue siendo una puta mierda, viejo... -  Agarró el mango de la jarra y se lo llevó a la boca para darle un buen trago durante varios segundos para acabar dándole un portazo a la superficie de la barra.- Está buena la puta cerveza, ¿es o no es? - Expresó su breve contento. Pintaba a que iba a pasar otra vez la noche hincando el codo.
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#2
La niebla venenosa envolvía el exterior de chika como un manto sofocante. Los vapores toxicos se arremolinaban entre las estructuras corroídas, haciendo que cada respiración de la gente corriente fuera complicada, ¿pero para mi? no tenía ni punto de comparación lo que sentía, pues ese lugar era practicamente como un campo recreativo para un ser con mis poderes, la toxicidad del ambiente no me afectaba por lo que podía dar paseos de forma tranquila por la superficie de la isla, ayudando en el reconocimiento para poder serle util a la división. Ademas, de que debido a mi tamaño pues bueno, apenas era visible para la gente.

Caminaba con una capucha gris impregnada en mi propio veneno para que cualquier cosa que hubiera sobrevivido en la superficie no se atreviera siquiera a tocarme, aunque... si bien mi fruta era util, no me libraba del picazón que sentía en mi piel al absorber las toxinas del ambiente, cada vez iba sintiendo como mis poderes se amplificaban de alguna manera, era... raro. Sabía que habia un sitio en los tuneles donde podía ir y tomar algo, por lo que no tardaría en volver a la zona residencial, ¿donde estarían mis compañeros? pues lo cierto es que no les había tomado mucha importancía, solo sabía que estaban por ahí en algun lado.

Llegar a la taberna aquella, o bar, lo que se suponiera que fuera, era una odisea, no estaba acostumbrado a caminar por los tuneles tan extraños que conformaban aquella red, trataba de esquivar a las personas para que no me pisaran, obviamente no iba exhibiendo mi uniforme de la marina, nunca se sabía cuando podría haber algun malechor ocultoi, pero bueno, trataba de llegar por una ruta segura, por suerte le pregunté a varias personas como se llegaba, así que no fue dificil encontrarlo. Finalmente y como yo mismo lo había presupuesto, tras cruzar varias esquinas llegaría, el ambiente estaba bastante vacío, perfecto para mi si me preguntaban. Entraría al lugar sin hacer mucho ruido, ventajas de ser tan pequeño supongo... aunque. El ambiente era algo opresivo, no por que hubiera algun tipo de veneno o toxicidad en el ambiente, sino por lo vacio que se encontraba, como... si no hubiera practicamente gente, era una presion vacía.

-Ubicación asegurada, iniciando entrada al edifico para tomar algo, de hecho. Murmuré en voz baja esperando que nadie me oyera, para mí misma y para nadie más, aunque... mientras cruzaba el umbral, en ese mismo instante, un destello rojizo y rosa captó su atención, al observarlo bien, era un chico de pelo largo, pelirrojo y con un par de alas. acaso... ¿Garnet?. la probabilidad de que ese sujeto se encontrara ahí eran muy bajas, pero.. eran probabilidades al fin y al cabo, al acercarse, escucharía a Garnet hablando con el tabernero mientras parecía que ninguno de los dos me había hecho mucho caso, asi que conseguiría subirme a uno de los taburetes a su lado sin que se diera cuenta, entonces sonrería levemente, Garnet acabó su frase con uno de sus tipicos: ¿es o no es?

-Podría serlo, pero como no la he probado aun pues no puedo asegurarte nada, ¿es o no es? de hecho. Mi pequeña voz monotona rompería el silencio del ambiente, probablemente atrayendo la atención. -Estadisticamente, Garnet, las probablidades de encontrarte aquí eran de 0,0032%, irónico. ¿no?. De hecho.

Daría un pequeño salto para poder subirme a la barra, mi aspecto era mas androgino que antes, me había cortado el pelo pero ese destelleante tono morado como el veneno seguía siendo mi pieza principal. 

-Deme un zumo de uva si tiene, todo lo morado que sea. de hecho... si tienes algo de veneno puedes echarselo tambien. de hecho. en ese momento me daría la vuelta para observar a mi viejo amigo, o conocido por lo menos. -Veo que el tiempo... desgasta hasta a todos, hasta a las variables mas constantes, pero tú... sigues vivo, me alegro. aunque dificil siendo un pirata bastante famoso. de hecho. Sonreíria picaramente mientras mi filosa pero atonica voz le llegaba a los oidos y metería mis manos en los bolsillos de la chaqueta despues de quitarme la capucha gris, tocando mi pequeña figurita de serpiente.

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#3
El sabor de la cerveza impregnaba los labios y papilas gustativas de un Garnet depresivo hasta que, una voz reconocible, proveniente de unos de los taburetes de su izquierda, se coló por los oídos del pirata.- ¿¿Esa voz?? -  Pensó, soltando la jarra en la barra mientras abría los ojos como platos y giraba su cabeza hacia el origen de la vocecilla monótona. Y allí estaba, si no lo veía no lo creía. Ese pelo morado, ese tono monótono, ese diminuto tamaño, no cabía duda, se trataba de Ryze.- ¡Y una polla! - Exclamó sorprendido, al no creerse de primeras que se hubieran encontrado de forma tan fortuita. Por su parte, parecía que Ryze también estaba un tanto sorprendido al señalar que, las probabilidades de encontrarse eran del... Bueno de un número muy bajo.

Al escuchar aquello, rio nasalmente, y al mismo tiempo que el tontatta daba un brinco para subirse a la barra, Garnet le daba otro trago a la cerveza.- Irónico, ¿huh? - Comentó levemente. Más que irónico, parecía ser obra del destino juntarlos en ese mismo lugar, sitio en el que, hace unos días, se juró buscar a la personita que tenía frente a él para preguntarle sobre las incógnitas que rodeaban a la marcha, ausencia y abandono de Ikirami. El pelimorado pidió al señor del bigote prominente un zumo de uva, a ser posible cargado de veneno, cosa que le hizo caer en la cuenta que Ryze, en la atmósfera de esta isla, se movería como pez en el agua. La tontatta se acabó girando mientras, con una sonrisa pícara, no sólo hacía alusión a su deplorable aspecto sino que parecía haberse dado cuenta, al fin, de que Garnet era una pirata, y uno famoso. El tabernero, al escuchar esto, mientras servía el zumito de uva del tontatta se sobresaltó. Observando perplejo al pelirrojo. Garnet, que se había puesto un poco alerta al escuchar las palabras de Ryze, se encogió de hombros mientras cerraba los ojos y volvía a llevarse otro trago de cerveza al buche.- Perdona, viejo, parece que si te espanté a la peña pueje... - Dijo, nada más acabar de beber, para después mirar de reojo a Ryze.- Así que ya lo sabes, ¿huh? ¿Vienes a capturarme o qué? - Preguntó, con desgana, fijándose más en su apariencia.- Por lo que el menda puede ver tú también te has hecho un cambio de look, ¿es o no es? - Comentó el pelirrojo con una leve sonrisa, volviendo a beber un poco.- Si vienes en son de paz, hay algo de lo que tenemos que hablar, y me huele que sabes por dónde voy, ¿es o no es? - Declaró, cortita y al pie, sus intenciones actuales.

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#4
Los días pasaban encerrado en los túneles de aquel vertedero, lo que hacía que mi apatía fuese creciendo. Caminaba por las galerías de aquella ciudad subterránea con mi skate en la mano, buscando algún lugar para patinar y entretenerme, pero parecía una misión imposible. Tras lo ocurrido en Momoiro, decidí ocultar mi uniforme de marine así que ese día me había vestido con una chaqueta universitaria azul, de mangas blancas, acompañado de unos pantalones cargos anchos negros.

La atmósfera y el ambiente de la isla estaban mermando en mi cuerpo, el haber respirado la toxicidad del exterior al llegar, acompañado del aire cargado del interior y todo lo que provoca el estar encerrado, hizo que mis ojos y mi garganta estuviesen sufriendo desde que llegamos, me picaban y estaban irritados. Mi cuerpo estaba acostumbrado a respirar el aire puro, limpio y fresco de las playas y eso hacía que me pidiese a gritos un cambio de isla.

Como el plan de patinar no estaba resultando lo más óptimo posible y ya de surfear ni hablemos, decidí acercarme a la taberna más cercana a ver si se me aclaraba la garganta y de paso mataba un poco el tiempo, ya que ese día no había tenido noticias de Fuguwu. Crucé las puertas del local y entré con total desdén, al no estar prestando atención a lo que me rodeaba, sólo me di cuenta de que estaba prácticamente vacío y allí había un hombre en la barra junto a un muñeco bailarín de esos con falda de hojas, yo qué sé, me picaban los ojos y me daba igual todo. Me senté en otro taburete, a la izquierda del hombre dejando uno de espacio y apoyé mi tabla encima de la barra para apoyar mi frente en éste. Levanté dos dedos y alcé la voz para que me oyese el camarero — Jefe, cuando puedas ponme un zumito de piña. A ver si así se me arregla un poco la garganta, que no veas qué rico ambientador tenéis en la isla ¡kakahaha!

Esperando a que me trajesen mi clásica bebida, empecé a intentar aclararme la garganta carraspeando de forma muy sonora, llamando la atención y sin vergüenza alguna como si estuviese en mi propia casa. Cada vez hacía más ruido, parecía un gato intentando expulsar una bola de pelo de su tráquea, hasta que finalmente escupí disimuladamente un poco de arena bajo mis pies. Al poco rato el camarero llegó y me ofreció el zumo — Yo no entiendo cómo podéis vivir aquí, sin acritud y con todo mi cariño, eh. En plan... da igual — Di un trago a la bebida y volví a apoyar la frente encima de mi skate, suspirando
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#5
Mierda de la mierda, que puto asco de isla.

No quería imitar al comodoro Karl. Simplemente estábamos en una isla de mierda y sentía que me llevaba la misma mierda. El ambiente tóxico de la isla hacia que la piel me picara, los ojos me escocieran ligeramente, y la lengua la sintiera casi escaldada.

Era nuestro día libre y aun así era inimaginable como podría disfrutarse un día así. Un día donde ni siquiera podía escapar al mar a liberarme de mis cargas y hacer introspección. Para lo poco o mucho que sirviera últimamente.

Llegada la tarde decidí abandonar el campamento de la división. Igualmente éramos pocos los que quedamos, no veía rastro de Apolo y tampoco de Ryze. Aunque este último era fácil de perder si tengo que ser honesto.

Deambulando por los estrechos pasajes de la ciudad subterránea en la que nos encontramos me encontré con lo que casi podría catalogar como un oasis en el medio de un desierto. Un bar. O el intento de uno al menos.

Claramente no era el bar de Zanators, aquel el cual por fuera era el típico bar de pueblo en medio de ninguna parte, pero que por dentro sorprendía el nivel de detalle. Desde los vasos de un vidrio que parecía tan cristalino que casi reflejaba el cálido brillo del lugar, pasando por la barra construida de una madera oscura y gruesa, recordaba esas cantinas del viejo oeste, hasta las paredes cubiertas de fotos en blanco y negro mostrando paisajes que denotaban que ese lugar era mucho más que un simple bar.

En comparación, el lugar donde me encontraba era un local deplorable.

El local era apenas un antro vacío de no más de 100 metros cuadrados, con un par de mesas a cada lado de la entrada y con la barra frente a la misma, a 6 metros de la puerta que daba al exterior. Frente a la barra se encontraba un ser alado de sudadera rosa chillón, sus alas blancas a medio teñir de gris, y con vaqueros estaba apoyado en la barra del bar se hallaba sentado en un taburete. Frente a él, del otro lado de la barra, un señor fortachón avanzada edad, calvo y con prominentes cejas y bigote rubias se encontraba hablando con el élitro.

Prestando mayor atención algo – o más bien alguien – capto mi atención al segundo siguiente. Ryze, comodoro de la división 21 (parte 1 de 3) se encontraba encima de la barra. ¿Conocía al alado de algo? Quizás eran amigos. Tenía la sensación de que debería saber mas de la historia de la división, pero esta gente era dura y no se habían abierto nada a los nuevos.

El tabernero le sirvió un zumo de uva a Ryze.

Antes de poder reaccionar un rayo dorado cruzo la puerta del local. Solo que claro, no era un rayo, era el Apolo, vestido de incognito nuevamente (que genio y figura que está hecho) entrando con total soltura como si no supiera lo que estaba pasando. Cabía la posibilidad que no lo supiera, pero no me podía engañar a mí, estaba convencido que todo era parte de un plan teatral de descubrir que estaba pasando aquí.

Pidió al tabernero un jugo de piña se sentó a la izquierda del élitro dejando un taburete de espacio entre ellos.

Fue en ese momento donde agradecí mi preparación antes de salir de la tienda. Momoiro me había enseñado a no ir resaltando como Marine en tierras que no domináramos. Ya no era un simple soldado raso, y además, pertenecía a la división del héroe. Debía estar a la altura de las circunstancias. Es por esto que había previsto un cambio de imagen.

Vestido con una camisa veraniega con estampados de palmeras y soles, haciendo juego con un short de mezclilla, desentonaba completamente del uniforme de la marina el cual estaba acostumbrado a llevar. La principal desventaja de este atuendo es que no podía pasar por un simple Gyojin turista perdido en una isla toxica – como si tal cosa fuera a suceder nunca en la vida – sin dejar de lado mi equipo médico. Sin embargo, había podido guardar algo importante en los bolsillos traseros de mis bermudas y el den den mushi en mi bolsillo delantero.

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Con toda la seguridad en mi mismo entre al bar lo mas normal posible. Mientras me acercaba a la barra me quedé viendo al tabernero al cual le dije mi orden una vez cerca de él – “Ponme un poco de agua fresca jefe, que sea de mejor calidad de la que hay en las orillas de la isla, Gowowo wowowo” – reí con naturalidad de mi pésimo chiste.
Cerrando la brecha que faltaba para llegar a la barra me senté al lado derecho del compañero alado, dejando igual que Apolo un taburete de distancia entre nosotros. Voltee a la izquierda para ver claramente a los demás comensales del bar a los cuales salude con un sencillo – “Buenasss”.
 


Resumen

Karmas

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#6
La sorpresa de Garnet al darse cuenta de mi presencia era algo que me esperaba algo mas... fascicante, no se emoció demasiado, pero bueno, algo era algo. Con mi caracteristico tono de voz neutro, agarré el vaso de jugo que había pedido segundos antes y le dío un buen sorbo, sin apartar la mirada del pelirrojo, evaluando su reacción y dejando que el silencio creara algo de tensió entre ambos, con una sonrisa apenas perceptible me fué imposible no responderle: 

-De hecho, las estadisticas de que te preocupes son bastantes bajas, no te preocupes, si viniera a capturarte. Garnet, ya estarías esposado... ademas, no quiero causar disturbios en el bar, ya tuve suficiente con los sucesos recientes de momoiro, de hecho. El tabernero, claramente se notaba incómodo por la presencia tan incomoda que se estaba creando y por mis palabras, retrocediendo un poco, como si quisiera desaparecer, Garnet, por su parte, Rio por lo bajo, aunque se notaba que tenía una pizca de amargura. -Vi necesario el cambio de look, ahora que finalmente terminé mi ¨Transición¨ aunque lo cierto es que de momento en el barco solo lo sabe Karl, de hecho. Nos hemos hecho muy amigos estos dias, de hecho.

Ladeé la cabeza ligeramente observando a Garnet cuando este dijo lo de que tenian que hablar, aunque sabía que era obvio de lo que quería hablar, opté por dirigir un poco la conversación. -Yo he venido a confirmar teorías, Analizar el comportamiento de la gente... y ahora que te he visto aquí, quería observar si el ¨Gran Garnet¨ seguía siendo ese invididuo al que... bueno, una véz consideré mi amigo, y he de decir que no decepcionas, sigues siendo igual que siempre. de hecho. Me volvería a encoger de hombros, suspirando, por que sabía que era momento de mencionar a la pelirroja... esto no le iba a gustar nada de nada al pobre gatito. -Sobre Ikirami... hace menos de una semana recibimos un ataque en Momoiro, bastante probable que el periodico lo mencionara o lo vaya a hacer dentro de poco, orquestado por un grupo del ejercito revolucionario justo el mismo día que nuevos reclutas se unían a la división, Karl y yo matamos a una de ellos.... me gustaría decir que fue por accidente, pero sería hipocrita de mi parte, Joe se enfrentó a su lider.... Ikirami estaba con los nuevos... Garnet... yo... no se como pasó, pero Ikirami dejó que los nuevos reclutas se llevaran la paliza de sus vidas y luego la mandaron a otra base sin despedirse, no tengo ni la mas remota idea de que ha sido de ella, lo siento. 

Me quedaría inmovil, mis dedos tamborileaban levemente sobre el vaso con un poco de nerviosismo, mis ojos no pestañeaban. -Se han ido tanto sephiroth como Ikirami de la división, Karl lo está pasando muy mal... están siendo dias duros, nyejejeje... pero bueno, tenemos 3 nuevos miembros. 

En ese momento dejaría mi vaso sobre la barra y observaría como un Rubio había entrado, ¿Apolo?, ¿como había llegado el a ese lugar? y al poco rato, entraría... ¿Fu... gu... fugu? ¿uwuguf? no me acordaba del nombre del Gyojin pues tampoco era algo que me importaba, pero era su superior así que tenía que ser amable con ellos.

-Hola chicos, os presento a Garnet, Garnet, estos son Apolo y... a... Fug...fuwugu... gufuwu... Fuguwu, si. son dos de los nuevos reclutas de la división, parecen prometer... 

trataría de mirar lo menos posible al pobre Fuguwu, pues su cara me resultaba repulsiva. 
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#7
Se palpaba la tensión en el ambiente, y no tanto por el hecho de que Ryze hubiera descubierto la verdadera identidad de Garnet, sino por el tema que pensaban tratar en cuestión de segundos. El tontatta declaró - o bromeó, según el pirata - que en caso de ir en calidad de marine, ya estaría más que capturado y esposado, haciendo que Garnet riera nasalmente mientras negaba con la cabeza. Eso le recordaba que en Momoiro le propuso al pelimorado hacer un combate de entrenamiento para ver de que pasta estaba hecho. Aunque ahora que sabía que era un criminal, igual de entrenamiento tendría poco la contienda.

Garnet escuchaba atentamente al diminuto marine, sin apartar la vista del nítido reflejo que le proporcionaba la superficie del ámbar líquido, mirándole de reojo en ocasiones, tanto a él como al pobre tabernero, que cada vez se veía que pintaba menos en su propio local. Cuando comentó que había logrado terminar su transición, el pelirrojo en el fondo de su ser se alegró, igual no tanto como hubiera querido, pero al menos había alguien dentro del bar que había podido cumplir algunos de sus objetivos. Después de que le dijeran de hablar, el marine le dijo al pirata que tenía el propósito de confirmar algunas teorías. Garnet dio un sorbo a su refrigerio cachondo, y miró a Ryze, con la ceja derecha arqueada.- ¿Teorías? ¿De qué habla este? - Pensó extrañado. No sabía muy bien a que se refería, cosa que le dejó confuso, y que "afirmara" que - como el llamaba - el "Gran Garnet", su amigo, seguía siendo el mismo, le descolocó.- Veo que hoy estás de guasa, ¿es o no es? - Dijo, con una sonrisa más forzada que el candado de una caja fuerte. No comprendía que parte del Garnet que conoció hace meses seguía vigente en el Garnet actual. Sin esperanza, sin motivación, sin música, sin churri, descuidado a más no poder... Simplemente, era un sinsentido.

Y hablando de churris, Ryze sacó el tan aclamado tema, uno que el pelirrojo quería escuchar pero que, a la vez, sentía que era mejor dejarlo cerrado en un cajón de por vida. Quería saber lo que había ocurrido pero, ¿y si la verdad era demasiado dolorosa como para poder soportarla? En su estado actual, es decir, emocionalmente inestable - más de lo normal -, a saber que podía ser capaz de hacer. El tontatta procedió, entonces, a relatar lo sucedido, detallando en como los marines, de forma análoga a lo que les pasó a los Alas Negras, sufrieron un ataque por parte del ejército revolucionario, destacando el cómo Ryze tuvo que asesinar a la persona que fue tras ellos y como Ikirami se quedó impasible, viendo como unos nuevos reclutas recibían tremenda golpiza para que luego fuera trasladada sin tan siquiera despedirse de ellos. A pesar del robótico e invariable tono de Ryze, al músico no le era difícil notar que aquello había sido también duro para el marine. Sin embargo, escuchar esas palabras de Ikirami, ese comportamiento por su parte, hacía que su sangre hirviera. Cada palabra que salía de la boca del tontatta, la fuerza con la que el músico agarraba el mango de la jarra aumentaba.- Necesito beber - Se dijo así mismo, volcando la jarra hacia su boca, con tanta velocidad y brusquedad que la cerveza se le salía por la comisura de los labios, mientras Ryze añadía que tanto Iki como Sephi se fueron de la división, comentando que Karl, la pájara, también lo pasó mal y que contaban ahora con tres nuevos miembros.- No entiendo una puta mierda, Iki no es así... - Dijo al terminar de beber, apoyando con fuerza el recipiente sobre la barra.- No era así... - Añadió, rechinando los dientes, notando un pinchazo - cual puñal - en su pecho y en la boca del estómago, a la par que sentía como su cólera y tristeza luchaban por hacerse con el control de la psique de Garnet. Para más inri, el alcohol empezó a subirle y a afectarle. No podía comprender como todo el amor que se profesaron quedó en nada.

Quería seguir hablando del tema, sacar todo lo que llevaba en su interior hacia fuera, quizás desahogarse con Ryze le venía bien. Sin embargo, a diferencia de todas las veces en las que había ido al bar, esta vez parecía que había decidido asistir más gente. Como si este fuera el único bar de toda la isla.- Tch - Chasqueó la lengua, al escuchar la puerta del garito abrirse. Encarando el culillo de la cerveza que le quedaba Garnet observó como, primero, dejando un espacio entre ellos, a su izquierda, a unos tres metros de distancia, se sentó un guaperas rubio que vestía con ropa bastante casual. Le llamó la atención que iba con un skate, apoyándolo sobre la barra, para después pedir un zumo de piña y quejarse sobre las condiciones de la isla y del local.- Pues ya ves. - Respondió, con desgana, tras reírse nasalmente, debido a la ocurrencia del comentario del rubiales. Por otro lado, a su derecha, dejando otro hueco entre ellos y también a tres metros, se sentó otro paisano, siendo esta vez un gyojin con algunos pinchos, de piel amarilla que vestía un conjunto bastante veraniego. Parecía alguien más calmado que el rubio del zumo de piña, hasta el punto que pidió un simple vaso de agua y, al contrario que el otro paisano, saludó a las desdichadas almas de la taberna.- Eyyy... - Saludó con desgana también, levantando la jarra para acompañar el saludo, y terminar por beberse el culillo que le quedaba al recipiente.- Viejo, al menda ponle más birra. - Pidió, adelantando la jarra vacía el borde opuesto de la barra.

En ese momento, Ryze saludó a los dos recién llegados, como si los conociera de algo, presentándolos como Apolo y Gufuwu... O Fuguwu. Cuando comentó que eran compañeros de su división y, por tanto, marines, el pinchazo que estaba sintiendo hasta ahora en el pecho, se tornó abruptamente en un ardor, que subió como la espuma hacia su cabeza, empezando a hinchársele la vena de su frente.- ¿Huh? - Miró tanto a Apolo como a Fuguwu, para acabar mirando a Ryze, apoyando su barbilla en la barra.- Estás seguro de que no vienes a echarme el guante, ¿o qué? - Preguntó con un sonrisa al borde del desquicio. En ese momento, el camarero le sirvió su jarra, corriendo Garnet a cogerla ipso facto, para acabar levantándose del sitio, alejándose de la barra mientras le daba un buen trago a la cerveza. Cuando avanzó 4 metros, quedando a unos 5 de Apolo y Fuguwu, se detuvo - tanto de beber como de caminar -, dándose la vuelta para encararlos.- Ya veo que los perros del gobierno están siempre salvando a la peña, ¿es o no es? - Dio otro trago.- ¿No deberíais estar deteniendo manifestaciones o callando a peña hasta la polla de vuestra dictadura? - Preguntó con retintín tras dejar de beber, sin soltar la cerveza.- Bah, la verdad que me la pela PUAJAJAJAJA - Rio a carcajadas, empezando a estar ya borracho.- Por los perros del gobierno.- Miró hacia su cerveza.- Por mi hundida carrera musical - Alzó la jarra hacia arriba.- Y por Ikirami, que me ha dejao' plantao' PUAJAJJAJA - Terminó por beberse casi todo lo que quedaba de bebida, limpiándose acto seguido, pasando su brazo izquierdo por su boca, los restos de líquido y espuma que le habían quedado. Con suerte, la pasivo agresividad de Garnet hacía que le dejaran tranquilo o, mejor aún, que le dieran un motivo para liarse a hostias. Si no se desahogaba mediante palabras, lo necesitaría hacer mediante actividades físicas.

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ACLARACIÓN
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#8
Terminando de hablar con el camarero, una voz familiar retumbó en mi tímpano llamando mi atención. Ojeé de un lado a otro recorriendo la amplitud de la taberna sin ver a nadie hasta que por fin, me di cuenta de que me hablaban desde la barra. La sorpresa para mí fue ver que lo que estaba junto a la figura del hombre alado no era una muñeca tropical de esas que bailan, sino que era nada más y nada menos que nuestro compañero... ¿capitán? ¿comandante? ¿comodoro? ¿cuál había sido el rango con el que se presentó? no lo recuerdo, pero vaya, Ryze estaba allí también.

Más sorprendido me hallé cuando mencionó el nombre de Fuguwu, el cual había aparecido también por el lugar. No entendí muy bien por qué a Ryze le costaba tanto pronunciar su nombre pero cuando vi la imagen del Gyojin, me cambió la cara — ¡Kakahaha! — reí en alto al ver que también decidió cambiar su outfit, optando por un look más playero, combinando con el estampado de mi skate. De haberlo visto en otro lugar, pensaría que también habría vivido en Samba, mi isla natal. Tenía pensado dirigirle la palabra hasta que Ryze siguió hablando, el hombre alífero resultó llamarse Garnet pero la verdad es que su nombre no me sonaba para nada. El problema fue que nuestro diminuto compañero siguió dándole a la lengua y nos presentó como reclutas de la Marina, lo cual hizo que yo golpease mi frente contra mi tabla apoyada en la barra — A tomar por el culo — resoplé y volví a alzar la cabeza, echando mi pelo hacia atrás y mirando a Fuguwu a los ojos, incrédulo ante la situación — primero la pelirroja nos echa la bronca por no haber ido de incógnitos en Momoiro y ahora desvelan quiénes somos, creo que esta vez soy yo el que no está siguiendo la lógica de este grupo ¡kakahaha! — sólo esperaba que el haber desvelado nuestras identidades, no acarrease el tener que volver a montar el festival del club de la lucha en esa isla. Definitivamente no me apetecía más hostilidad por el momento, quería estar tranquilo aunque fuese un rato.

No sabía si Garnet era un local de la isla o a qué se dedicaba pero el ver que la vena de su frente comenzaba a hincharse al enterarse de que éramos marines, sumado a su comportamiento posterior, era un tanto extraño. La verdad es que no era una reacción normal pero quizás estuviese justificada por algún suceso en su vida, quizás alguien del cuerpo le hizo algo ya que hay de todo por ahí y si no, que me pregunten a mí, que se la tenía jurada a ese puto traidor de João. Me puse en alerta cuando Garnet decidió levantarse del sitio, ya que al final uno no sabe cómo puede reaccionar un extraño... y más aún cuando va bebido porque empezaba a notarse que las partículas del alcohol estaban empezando a hacer una batucada dentro de él.

El pelirrojo comenzó a hacer un discurso con unos tintes un tanto irónicos y con un poco de resentimiento mientras seguía bebiendo. Yo no entendía por qué allá dónde fuese, siempre éramos catalogados como "perros del gobierno", quizás la organización hubiese creado una imagen nefasta sobre nosotros... o quizás tenía una película montada en su cabeza, pero si a mí se me podía catalogar de muchas cosas, desde luego que ser un perro del gobierno no era una de ellas. También hablaba de detener manifestaciones y dictaduras pero desde luego que yo no tenía poder alguno sobre nada, por eso me dedicaba a simplemente vivir a mi manera. El detalle que más captó mi atención fue cuando mencionó a una tal Ikirami, la cual le dejó plantado. Al oír ese nombre volví a beber de mi vaso de zumo, vaciándolo completamente — Camarero, llénalo de nuevo, si me haces el favor — señalé el vaso y miré fijamente a Garnet pensativo, mientras pasaba la lengua por delante de mis dientes superiores. "Así que Ikirami", pensé. — ¿Sabes? Te voy a contar una historia increíble, llena de emociones. Esta historia relata las aventuras de nuestro héroe, un marine... de hecho diría que incluso un apuesto marine. Tras un largo viaje, nuestro héroe llegó un día a las costas de una isla muy extraña, de color rosa. En la playa más cercana, una mujer le estaba esperando, era pelirroja, tetuda y vestía con una camisa blanca y una falda negra. Decía llamarse Ikirami y que era la segunda al mando de una división de un tal Joe — en ese momento, el camarero había vuelto para rellenar mi vaso de zumo, el cual agarré por la parte superior con la yema de mis dedos, moviéndolo en círculos y jugando con él mientras me concentraba —. La primera misión que la pelirroja ordenó a nuestro héroe fue un tanto extraña... desnudarse le pedía, algo que era incomprensible y que no pensaba hacer... pero más incomprensible fue que esa misión fue interrumpida cuando una mujer intensa con las piernas más largas que la despedida de un borracho decidió atacarle a pesar de que él sólo quería tomarse algo en un bar. Nuestro héroe casi muere ahogado en el mar de no haber sido por la valentía de cierto Gyojin que allí le acompañó... ante la mirada de una impasible pelirroja que no sólo decidió no ayudarle, sino que encima les dejó plantados porque no volvieron a saber nada de ella. — Di un pequeño trago al vaso para posteriormente volver a posarlo en la barra y seguir girándolo con la punta de los dedos, a la vez que lo miraba fijamente, para chasquear finalmente la lengua — poco después nuestro héroe decidió preguntarle a ese tal Joe, el cual estaba a cargo de la pelirroja, por qué había sido abandonado ya que alguien tenía que dar la cara — sonreí ampliamente de forma un tanto irónica — y la respuesta fue un puñetazo delante de todo el mundo, como para demostrar autoridad.

Volví a beber y a dirigir la mirada hacia Garnet, ya sin estar en alerta porque parecía que él no estaba dispuesto a atacar — Hablas de perros del gobierno... definitivamente yo no soy uno de ellos — cada vez que esa organización era nombrada, la imagen de Tainara siendo atacada por agentes vestidos de negro recorría mi cabeza en bucle, era algo que no perdonaría jamás — yo sólo ayudo a quién merece ser ayudado y castigo de igual forma al que merece ser castigado. Digamos que me gusta tener una balanza bien equilibrada — terminé de beber el segundo zumo— efectivamente, como ha dicho Ryze, mi nombre es Apolo — empecé a señalar los dedos de mi mano izquierda, con el índice de la mano derecha como si estuviese contando— "Soldado, sargento, contramaestre..." — no llegaba a recordar el orden de los rangos de la marina — Contraalmirante de la marina y leyenda en activo y adoptada del West Blue, así es — no me acordaba de mi rango pero había que dar una buena impresión — Si dices ser músico... te habría encantado visitar mi isla natal ¡kakahaha! — seguro que si esa reunión hubiese sido en una taberna durante las fiestas de Samba, habría más positividad en el ambiente que metidos en esta isla llena de mierda hasta arriba
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#9
Tras pedir mi vasito de agua, me di cuenta de que al camarero no se le notaba muy cómodo, supongo que el grupo de gente que se había juntado no era lo más común ya que hay un enano, un alado, un pescado y un humano. Si ve convertirse a este ultimo en arena seguro se desmaya el pobre camarero.

Sin embargo, me sirvió un vaso de agua vertiéndola desde una jarra de plástico opaco. El agua era relativamente cristalina, por lo que asumí que no sería mayor problema beberla.

El alado me regreso el saludo con desgana con un simple “eyyy” levantando la jarra como parte del saludo y bebiéndose el contenido por lo que yo le regresé el gesto e hice fondo a mi sabroso vasito con agua.

“Goooowooooo, que sabrosa es el agua cuando no esta intoxicada, casi un manjar en el paladar, aunque si estuviera acompañada de un poco de whisky seguro sabría mejor” – dije con soltura, para luego agregar: “camarero, hágame el favor de ponerme otro vaso de este delicioso, claro y refrescante líquido.”

Mientras el camarero le servía mas cerveza al alado, Ryze, quien se encontraba cerca de él, le soltó como si fueran amigos que se conocieran de años que tanto Apolo como yo éramos los nuevos reclutas de la división. ¿Nos estaba tomando el pelo acaso? Yo ni tengo.

Garnet – así se había referido Ryze al alado – no se lo tomo de buena forma y le reclamo a Ryze si no era que le estaba tendiendo una trampa. Estas palabras me hicieron caer en cuenta que no era un civil cualquiera, seguro Garnet fuese un criminal buscado, pero yo no tenia idea de que tanta recompensa tuviera o que tan peligroso podría llegar a ser.

“Gracias Ryze por tirar a la mierda mis esfuerzos de disfrazarme como mi abuelo Gufuwu cuando se iba de birras con sus colegas” – pensé para mis adentros. Ryze ni siquiera tuvo la decencia de voltearme a ver cuando me delato como marine frente a Garnet, ¿nos estaría tendiendo una trampa a mí y a Apolo? Después de lo sucedido con Ikirami ya me esperaba cualquier cosa de esta división.

Por lo menos a Apolo le hizo gracia mi outfit pues rio por todo lo alto luego de verme. Sin embargo, su felicidad se fue por el desagüe luego de que a Ryze se le fuera la lengua, igual que la mía. Notablemente enojado, Apolo me volteo a ver a los ojos con cara de exasperación por lo que había pasado. Yo pensaba exactamente igual que Apolo, esta gente traía algo en contra de nosotros ya que tanto Ikirami como Ryze nos estaban vendiendo a sabrá Dios quien carajo.

“Hombre Apolo, que gusto verte aquí, al menos se que no estoy solo con esta gente de la división que nos tocó, Gowowo wowowo, ¿a que sí?” – dije igual de exasperado que Apolo. “¿Te ha gustado mi outfit? Tiene un poco de inspiración en tu skate no voy a mentir, es que desde Momoiro pienso que está bien chido”.

Mientras decía lo anterior, vi de reojo como Garnet se alejaba de la barra, pero no le dirigí la vista aún. Pasado unos segundos, Garnet empezó a despotricar un discurso que la verdad no venía a cuento y que honestamente ni me interesaba, terminando el mismo ofreciendo lo que imaginaba sería un trago de la última cerveza que le puso el camarero por los perros del gobierno, su hundida carrera musical, y por Ikirami quien le había plantado.

No entendía nada. Digo, no era algo nuevo con esta gente de la división, pero de verdad no me enteraba de nada. ¿Como que le había dejado plantado Ikirami? Si tanto Ikirami como Ryze le conocían y este último se había presentado a la supuesta cita que parecía ser esto, no podía ser mala persona o un criminal buscado. Nada de lo que pasaba tenía sentido.

Aun con mi mirada fija en Apolo, vi como este se daba la vuelta a la barra (tras pedirle un refill al camarero) para dirigirse a Garnet. Por alguna razón, yo siguiendo de frente a la barra, me dio por seguir las palabras de Apolo dando palmadas a la barra a un ritmo que suena “tumpa tumpa, tumpa tumpa” al inicio lento, complementando cada palabra de su discurso hacia Garnet con un “tumpa tumpa” en la mesa el cual le daba mejor ritmo.

Tras Apolo contarle su historia a Garnet, con la cual me sentí bastante familiarizado, terminé el último “tumpa tumpa” y aplaudí a Apolo mientras me giraba para ver hacia a Garnet.

“Gran historia Apolo; permíteme presentarme igual Garnet. Mi nombre es Fuguwu, Gufuwu era mi abuelo por lo que no te lo tomo a mal Ryze.” – dije mirando de reojo a Ryze – “Pertenezco a la división 21 igual que Apolo y Ryze, y estoy buscando a mi hermano Fugowo quien fue secuestrado hace mucho tiempo ya, mi único objetivo es encontrarle y rescatarle, es por eso que me uní a la marina”.

Tomando el segundo vaso de agua que me sirvió el camarero lo alcé en dirección a Garnet para luego añadir: “A tu salud Garnet, si tienes a bien me gustaría saber mas sobre tu carrera musical la cual dices que esta hundida, ¿eras parte de una banda o ibas de solista?”.

Después de todas las cosas que habían sucedido en Momoiro había aprendido a intentar ser menos cerrado, que la disciplina no lo es todo, y que a veces vale la pena relajarse para oír la historia de un desconocido, particularmente si este está borracho pues seguro lo haría divertida y verdadera.



OFF

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#10
- Josebas, últimamente siento que eres el único que me entiendes.

Mi gato ya había crecido, había pasado cantidad de tiempo desde que le conocí en Kakutatsu siendo solamente una bolita de pelo negra, ahora era todo un gatazo gordo y perezoso al que le gustaba abrazarse a uno de mis dedos y atacarlo fieramente a base de mordiscos y rápidas combinaciones de arañazos con sus patas traseras. No me importaba, de hecho me encantaba que lo hiciera.

- Aunque me pregunto si tu me abandonarías también si alguien viniera con más comida que yo, al fin y al cabo, eres solo un animalillo.

Aquella isla me agobiaba, no podía salir al exterior, pues el aire era tóxico y tampoco transformarme y volar para relajarme, algo que últimamente me gustaba más hacer, vivir sin ver la luz del sol, o sentir el aire y la lluvia sobre mí era triste y los ojos y el cuerpo me picaban hasta el punto de involuntariamente rascarme hasta hacerme heridas que eran rápidamente sanadas por la habilidad de mi fruta.

Era mi día libre, así que me vestí de civil y abandone el campamento para tomar algo de beber, ya había fichado una taberna donde emborracharme sola y olvidarme de todo el mundo y estar sola. Últimamente, no había hablado con nadie y sentía a Joe algo distante, aunque me gusto la hostia que le dio a nuevo.

Seguía sin estar interesada en los nuevos reclutas, no paraban de soltar bordarías y eran raros, Leoncio ya pagaría por no aceptar mis órdenes y el otro capullo chuloplaya no entraba en razón ni a base de hostias. Por último estaba el pez raro, que de momento aportaba lo mismo a la división que un bote de unas sardinas en lata ¿Sería el también comestible?

Había dejado de realizar mi rutina diaria de entrenamiento incluso, correr por aquellas calles llenas de basura no haría más que generarme algún tipo de enfermedad en vez de fortalecerme, así que fui andando a mi objetivo, aquella taberna era de lo poco reseñable de aquel subterráneo, de hecho no parecía un bar, parecía una especie de edificio administrativo rollo ayuntamiento por lo grande que era, era entendible ¿Qué ibas a hacer en aquel lugar? O bien estudiabas hasta convertirte en una erudita o bien te emborrachabas hasta quedar muerta y yo bien sabia que muy lista no era, aunque intentaba poco a poco aprender del mundo escribiendo de vez en cuando a Dyson, otra de las personas que me habían abandonado a lo largo de mi vida, pero con la que mantenía relación.

Habría quien diría que ese era el típico bar de pueblo, pero la realidad es que tenía unas dimensiones enormes con un alto suficiente para que pasaran 2 gigantes por sus puertas.

Entre de buena gana esperando tomar un trago tranquilo, cuando me di cuenta de que era de todo menos tranquilo, había un notas que me sonaba armando alboroto y hablando mal de la marina ¿Pero esto que es? ¿Ese tipo se piensa que puede decir lo que quiera o qué? Era cierto que esta isla no estaba afiliada al gobierno y que además, no estaba de servicio, pero no iba a pasar eso por alto, mi tristeza se podía solucionar a base de hostias a un mindundi sin problemas. El tipo era extraño y tenía alas como los habitantes de la isla del cielo ¿Por eso me sonaba?

Pero antes de acudir a su encuentro y ponerme a darle de hostias me di cuenta de que no estaba solo, Ryze, El pez feo y el chuloplaya estaban ahí de chill con el notas ese soltando mierda por la boca y no solo eso, SE LA PELABA LO MAS GRANDE. Intente mantenerme calmada, pero, aunque no podía escuchar desde la entrada que decían mis compañeros, parecían hablar tranquilamente con aquel tipo que se había cagado en la marina.

-QUÉ COJONES PASA AQUÍ ME CAGO EN LA HOSTIA. QUIEN COJONES ES ESTE TIPO Y QUE MIERDAS TIENE CONTRA LA MARINA.


Menuda banda teníamos de división ahora, lejos quedaron lo que yo pensaba que eran buenos tiempos, pero me dolía ver que Ryze había quedado con los nuevos y no me dijera nada y encima no hiciera aparentemente nada para evitar que ese tío escupiera mierda sobre nosotros, avance a paso firme y cabreada hasta quedarme a 5 metros de la espalda de aquel desconocido con alas.

resumen

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