[Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo!
#11
Se había dejado llevar por los movimientos gráciles de las bailarinas, pero tras grabar lo que seria parte del nuevo montaje que tenía en mente, escuchó a su amigo pedirle ver todo lo que tenía grabado.
— Por supuesto, illo, primero quiero preparar el proyecto que se me acaba de ocurrir y después podemos ver absolutamente todo juntos, y tú también Omi —el pequeñín se había alzado en el hombro de Gideon y miraba atento a las chicas bailando—. ¿Quieres preguntar a alguna de estas personas? Lo haría yo, pero ya sabes…
Gideon podía notar su pulso acelerado, su tic en el ojo aumentando y la ansiedad apoderándose de su pecho, no era fácil estar entre la muchedumbre. Mientras esperaba la respuesta de Kevin seguía mirando a las chicas bailando, recordando a su hermana para intentar bajar sus pulsaciones y calmar su mente. Gwen habitaba sus pensamientos casi todo el tiempo, la echaba de menos y quería hablar con ella, pero no quería llamar a casa y tener que contarles que no había conseguido nada aun. No quería decepcionar a su familia, no quería que vieran el desastre en el que verdaderamente se encontraba. Tenían que poner solución a aquello, pues no estaba siendo fácil para ninguno de los dos y las opciones para ganar dinero se les acababan. O se hacían con la cabeza de un pirata o se les acababa el dinero y tendrían que volver a sus antígenas vidas cabizbajos y con el alma más rota de lo que ya estaba. Gideon no quería alejarse de Kevin, no podía perder aquel vínculo y sabía que costara lo que costase podrían seguir adelante. Los PirateBusters podían con todo y si no, ya se las apañarían de alguna manera.
Pensó también en la idea de ver juntos todo el metraje que había grabado estos meses atrás, las pequeñas aventuras, los momentos íntimos, los entrenamientos... Todo eso formaba parte de lo que era su vida ahora, de su pequeña familia escogida, incluidas las personas que iban perdiendo por el camino, pero que siempre habitarían en aquellas imágenes y en su corazón. Iba a ser muy especial rememorar todo lo vivido junto a Kevin y Omi.
El pequeñín se había vuelto a colgar, dejando caer su cabeza en su pecho y Gideon, para seguir calmando un poco los nervios, le acarició con la punta de los dedos la frente. Miró a Kevin para escuchar atentamente su respuesta.

KARMAS

INVENTARIO
  Responder
#12
Gideon estuvo de acuerdo con el fantástico plan de Kevin de ver todo lo que llevaba grabado el pelimorado con el objetivo, junto al pequeño Omi, de rememorar, con melancolía y nostalgia todas las vivencias por las que habían pasado durante su viaje. No obstante, el espadachín prefirió reservarse ese placer una vez que hubiera acabado un proyecto con el que acaba de pensar, cosa que llamó bastante la atención del oficinista, sacándole una grata sonrisa que iba de oreja a oreja.- ¿U-un proyecto nuevo? ¡E-eso es fantástico! - Celebró en su cabeza el ver como su amigo parecía no haber perdido la motivación. Ver que Gideon seguía tomándose en serio su gran pasión hasta ese punto era algo que siempre hacía alegrar el espíritu de Kevin.

Seguidamente, el cineasta cuestionó si preguntaría a algunas de las personas allí presentes. Kevin sabía de sobra que el pánico social que tenía Gideon le impediría tener él mismo la iniciativa, así que ya contaba, sin problemas, con que él sería el que tendría que averiguar dónde mandar la carta que había escrito a Ryze. El oficinista, acarició de primeras con su diestra la cabecita del señorito Omi, quien estaba en el hombro de Gideon. Era increíble, teniendo en cuenta lo delicado que era para dejarse tocar por la gente, como a él le permitía el lujo de posar sus dedos sobre su suave y bello pelaje. Se notaba que el hurón le había cogido también cariño al pluriempleado. Después de acariciarle la cabecita, pasó la mano al hombro de Gideon.- N-no te preocupes, d-deja que yo me ocupe he he... - Declaró sonriente, mirando primero hacia su amigo, para justo después posar su vista en el escenario de las bailarinas.- P-pero mejor esperemos primero a que acaben aquellas s-señoritas de bailar... - Comentó, poniendo cara triste y de agobio.- Es-estoy seguro de que si preguntara a alguien ahora sobre d-donde echar una carta... Ay... - Su expresión empeoró.- M-me caería una buena bronca... - Suspiró, intentando cambiar su semblante a uno más positivo.- A-además así podemos disfrutar los t-tres de este bello espectáculo... - Dijo, sin apartar la vista de la increíble danza que las bailarinas estaban haciendo gala.

Varios minutos transcurrieron, cuando las chicas que estaban en boca y ojos de todos pararon de bailar, pudiéndose notar lo extenuadas que estaban por su respiración. Todos los presentes sin excepción arrancaron a aplaudir con fuerza, incluyendo al oficinista.- H-ha sido espectacular, ¡maravilloso! ¿A-a qué sí? - Comentaba con Gideon, a la par que no paraba de aplaudir. Cuando los aplausos y vítores cesaron, la gente empezó o bien a acercarse aún más a las bailarinas, quizás para pedirles autógrafos, o bien a alejarse del lugar y volver a retomar su rutina.- P-pues manos a la obra, G-gideon... ¿V-ves a alguien idóneo para que le p-pregunte? - Comenzó a mirar a su alrededor deteniéndose, por un momento, en el escenario.- ¿O qu-quieres que vayamos a ver a las bailarinas para p-pedirles un autógrafo? - Propuso el oficinista.
  Responder
#13
Kevin acarició la cabecita de Omi y Gideon pudo sentir cómo su hurón se agarró con fuerza a su hombro, estaba disfrutando de los mimos, lo que hizo sonreír tímidamente al espadachín. Tras esto el trajeado posó su mano sobre el hombro de Gideon y le aseguró que no debía preocuparse, que se encargaría de todo. Aunque primero quería esperar a que el espectáculo terminase, pues no quería llevarse una reprimenda de ninguno de los asistentes por preguntar. Kevin siempre tan correcto. Gideon admiraba lo bien que hacía las cosas, quizás había momentos donde se pasaba de servicial, pero sin duda era muy agradable tratar con su amigo.
El skypiean no eran tan correcto, de hecho se dejó llevar y encendió uno de sus cigarrillos, ya iba tocando, sin importarle si molestaba a su alrededor. Odiaba las muchedumbres, pero como a él y a sus compañeros nunca les había importado el humo no contaba con que alguien pudiese molestarse. Así que disfruto de lo que más le gustaba en el mundo, el tabaco y el arte.
Tras unos minutos las chicas terminaron su coreografía y la masa de espectadores estalló en una celebración. Kevin estaba entusiasmado y hasta Omi se dejó llevar para subirse hasta a su cabeza, situándose entre las antenas de Gideon, para observar mejor todo. Gideon rió, era la primera vez que el chiquitín se subía ahí estando en la calle, solía ser mucho más cuidadoso.
— Illo, la verdad que hacía mucho que no veía un espectáculo como ese, en Toroa teníamos algunos y los disfrutaba mucho… Ha sido muy bonito —le contestó a su compañero, el cual tras ello preguntó si veía a alguien a quien preguntar o si se acercaban a las bailarinas.
Acercarse a por un autógrafo era algo que le daba una vergüenza desmesurada, pero sabía que, con la propuesta sobre la mesa, se arrepentiría si no lo hacía.
— Bueno… si se lo pides tú…, yo me quedo detrás tuya. Quizás incluso nos pueden responder la duda, illo —Gideon estaba algo emocionado por lo de saludar a las chicas, pero sabía que ni media palabra podría lanzarles. Terminó su cigarrillo y se deshizo de él, llevaba consigo otra tabaquera vacía para echar las colillas allí y no llenar de porquería las ciudades que visitaban. Kevin ya le había echado la bronca por ello.
— ¿Vamos? —dijo cogiendo a Omi de su cabeza y colocándolo en su hombro— Lo que me faltaba es que te cayera desde ahí arriba, chosososo.


KARMAS

INVENTARIO
  Responder
#14
Tal y como esperaba, a Gideon le había fascinado el espectáculo que habían presenciado, declarando que, desde Toroa había pasado bastante tiempo desde había disfrutado de un despliegue artístico como aquel. Kevin se sentía profundamente contento de ello, habían tomado una buena decisión de salir a pasear y perderse por la magia de Nanohana en vez de, tan solo, ir a enviar la carta a su amigo Ryze. Si algo empezaba a aprender el oficinista desde que se unió a los PirateBusters, era a que no todo en la vida tenía que estar dictado por el deber y las obligaciones, sino que estaba bien, de vez en cuando, salirse de lo preestablecido y disfrutar un poco de la vida.

Ante la idea de ir a pedirles un autógrafo a las bailarinas, Gideon, con su característica timidez accedió, añadiendo además a la baraja la carta de preguntarles, a ellas mismas, si sabían dónde y como entregar una carta para enviársela a alguien. Kevin asintió en con una sonrisa por la propuesta del skypiean.- ¡V-vamos, sí! - Respondió a su amigo, comenzando a caminar hacia las artistas, mientras Gideon movía a Omi de su cabeza al hombro para evitar cualquier posible incidente. Por fortuna, el tiempo que habían estado hablando había sido el suficiente como para que, la mayor parte de la marabunta que había alrededor de las chicas - con las mismas intenciones que el dúo de cazadores - se largara, quedando tan solo un grupo de 4 señores bastante fornidos - y que rondarían el metro noventa cada uno perfectamente - atosigando al par de chicas.

- Ey muñecas, no os habéis movido nada mal, ¿qué tal si venís con nosotros y nos hacéis un baile privado? ¿Os parece? - Dijo, con una voz grave, uno de ellos, con pelo de color grisáceo y una larga coleta con trenzas que asemejaba la cola de un escorpión, acercando su cara extremadamente a una de ellas y agarrándola a una de la muñeca izquierda con su diestra. Los otros tres individuos tenían la misma actitud que el portavoz de tan llamativo grupo. Kevin se estremeció al ver dicho comportamiento pues, sabía, que en cualquier momento y, ante una negativa de las bailarinas, se podía liar muchísimo, causando que su ojos izquierda empezara a temblar del nerviosismo y la ansiedad que podría causar llegar a un enfrentamiento ante un grupo de cuatro fortachones.- P-parece que esto del autógrafo se va a complicar... - Pensó, ajustándose las corbata con ambas manos y mirando de reojo a Gideon pues, algo dentro de él, aunque estuviera temblando de miedo, le gritaba que fuera a ayudar a aquellas dos bailarinas.

- ¡P-perdonad! - Exclamó el pluriempleado, situado a unos 3 metros del grupito, con la intención de llamar su atención, haciendo que tanto los cuatro hombres como las chicas, que parecían bastante tranquilas, todo había que decirlo, se girarán hacia el joven Fojobs, dando un pequeño brinco cuando recibió las miradas de los fortachones.- ¿N-n-no creéis que estáis m-molestando a estas s-simpáticas señoritas, c-caballeros? - Preguntó, con el objetivo de que intentarán ver a través de sus acciones, fueran conscientes de que lo que estaban haciendo estaba mal y se disculparan. Pero algo le decía que no sería así por lo que, lentamente, llevó ambas manos a sus martillos, sin sacarlos aún. Confiaba en que Gideon estuviera también preparado para lo peor.

INFO
  Responder
#15
Kevin accedió a preguntarle él a las chicas, era todo un alivio tenerle consigo en aquel paseo.
Fumó con tranquilidad su cigarrillo mientras le seguía desde cerca, la gente ya se estaba apartando de la zona, dejando a las bailarinas respirar un poco más, aunque seguían junto a ellas cuatro hombres. A Gideon no le gustaba un pelo las pintas de aquellos cuatro, tenían pinta de estar increpando a las chicas y sólo la idea le repugnaba al skypiean.
Una vez ya lo suficientemente cerca como para oír la conversación escucharon como uno de ellos les ofrecía unirse a ellos y hacerles un baile privado, mientras la agarraba de la muñeca. Gideon sabía perfectamente lo que eso significaba y sus sentidos se agudizaron, el parpadeo exagerado de sus ojos volvió como cuando enciendes de un momento a otro un interruptor en medio de la noche. Colocó la mano libre del cigarrillo sobre el mango de Blockbuster, quizás sacar el arma allí en medio no era lo mejor, pero si esas chicas no querían tener nada que ver con esos tipos, Gideon se encargaría.
Al espadachín no le gustaba llamar la atención, pero si había alguien (ya fuese animal o persona) en problemas y él podía ayudar, lo haría. Además, había recordado el encuentro con Arisu en la isla de Drum, no quería ver a esas chicas en una situación similar.
Su amigo a su lado, se ajustó la corbata y procedió a hablar. A veces Kevin le echaba huevos al asunto y a Gideon aquella faceta del trajeado le encantaba. Una vez lanzó la pregunta, colocó las manos en sus martillos, él también estaba preparado para lo que se podía venir.
El grandullón se acercó a ambos y sobre todo a Kevin, cara a cara.
— Canijo, ¿por qué no te encargas de tus asuntos? —escupió en el suelo, muy cerca del zapato de Kevin y se apartó un poco para mirar a Gideon— Tú, anda llévate al pringado este o le zurramos entre todos.
Gideon no era una persona que se dejara llevar por los comentarios hacia su persona, pero eso de insultar a Kevin e increpar a las muchachas había hecho hervir la sangre del skypiean, así que sin soltar una palabra actuó.
Escupió su cigarrillo a la zona donde estaban los otros tres, sin importar donde cayese, estos se apartaron lanzando insultos. Al espadachín no le llegaban las palabras, estaba concentrado en aquel hombre de pelo grisáceo y aquel peinado que lo único que hacía era que resultase más caricaturesco. El pringado aquí era él.
El pelimorado podía aparentar no estar tan en forma como estaba, debido a que su cuerpo era bastante fibroso, pero no necesitaba mucho para noquear y más cuando sabía donde atacar. Así que, segundos después de haber lanzado su cigarrillo, estaba asestando un codazo directo a la napia del grandullón, seguido de una patada en el pecho. Al tener que revisar su nariz, el oponente no podrá agarrarte la pierna, le había dicho mil veces su padre. Y tras eso desenvainó la espada. Si hacía falta, la usaría. Omi se había agarrado todo este rato con fuerza a su brazo, tenía que pensar qué hacer con él si tenía que usar la espada, aunque el pequeñín tenía todo bastante estudiado de otras ocasiones.

KARMAS

INVENTARIO
  Responder
#16
Tal y como podía esperar Kevin de alguien que se dedicaba a, muy probablemente, acosar a mujeres, aquellos fortachones no se tomaron para nada bien la pregunta del joven Fojobs. El que parecía el cabecilla, se acercó a los dos cazadores, pero sobre todo al oficinista, hasta el punto de quedar cara a cara, desatando esto un ataque de nervios en el cazador, que agarró ambos martillos tembloroso.- C-calma Kevin... Si no te muestras s-seguro, no le d-darás ninguna esperanza a ninguna de las chicas... - Intentaba relajarse en su cabeza el empresario, pero no era sencillo. Este tipo de confrontaciones siempre se le hacían bola. Tras algunos segundos sintiendo el apestoso aliento de ese grandullón, éste le dijo, a modo de amenaza, que se encargara de sus asuntos, para acabar escupiendo al suelo, casi encima de uno de sus zapatos. Y si esto no era suficiente, cuando le amenazó a Gideon con, llevárselo de allí o, de lo contrario lo zurrarían entre todos, algo le decía a Kevin que, con esa gala de agresividad, no podían permitirse que ese trío de gamberros se salieran con la suya, por mucho que le costara al pluriempleado.

Por fortuna de Kevin, Gideon estaba de su lado quién, tras lanzar su cigarrillo al suelo, en un despliegue de agilidad, consiguió propinarle al cabecilla un codazo en la nariz para, seguidamente, asestarle una patada en el pecho.- ¡G-gideon! - Exclamó, con los ojos brillando de emoción al ver lo increíblemente guay y badass que era su amigo cuando la situación lo requería. La pelea podría haber acabado allí pero, lo cierto era que no había hecho más que empezar.- ¡Serás cabrón! ¡Te vas a enterar por meterte con el jefe! - Gritó uno de ellos, con pelo afro de color cian, al skypiean, sacando una navaja de uno de sus pantalones, mientras su otro compañero, de pelo mohicano de color rosa, también se dirigía hacia el pelimorado, crujiéndose los nudillos de sus manos.- ¡M-miércoles! Van a por Gideon... - Maldijo Kevin en sus pensamientos, agarrando con firmeza sus martillos. Cuando la salud de su amigo estaba en juego, ahí era cuando no se podía permitir dudar. Se dirigió hacia ellos, entonces y, cuando los tenía a su alcance, desenfundó ambos martillos con absoluta rapidez, golpeando, primero, al hombre de pelo afro con su martillo izquierdo en su costado derecho, abanicándolo de derecha a izquierda, y al de pelo mohicano en el mentón con su martillo derecho, realizando una trayectoria ascendente con él.- Ughhhh... - Se quejó el señor de pelo afro, cayendo de rodillas, al igual que su compañero.- G-gideon, yo me encargo de ellos, ¡t-te dejo ese otro señor a tu recaudo! - Confío en que su amigo tendría la situación bajo control. Cuando ellos dos trabajaban juntos, Kevin sentía que eran imparables.

INFO
  Responder
#17
A su lado Kevin se había emocionado con el despliegue que acababa de hacer el peligrado, el cual casi no se creía cómo sacaba toda esa valentía cuando no era capaz ni de tener una conversación medianamente coherente sin tartamudear de primeras. Cuando alguien, y sobre todo un amigo, corría peligro Gideon se transformaba en una fiera que sacaba uñas y dientes.
El ataque del skypiean había desatado la violencia del grupo, uno se acercaba a él con una navaja en mano, que pensándolo tenía poco que hacer con la katana de Gideon, pero si conseguía acercarse lo suficiente podía ser letal; otro de ellos se crujía los dedos como preparándose para asestarle un puñetazo. El Espadachín estaba preparado para atacar con Blockbuster, pero le habría gustado no tener que llegar tan lejos, no quería formar tal espectáculo delante de las dos chicas, las cuales se habían quedado paralizadas, probablemente por miedo a que alguno de esos indeseables intentara cogerlas de rehén.
En ese momento Kevin martilleó a los dos que se le acercaban, había sido una estrategia buenísima y que le permitía centrarse en el grandullón, de hecho así se lo pedía el trajeado. Por tanto se apartó de la pelea de su amigo y se dirigió a donde se encontraba el hombretón, se cogía la nariz aún sentado en el suelo. Así que con la agilidad que caracterizaba a Gideon se subió sobre él y le acercó la katana al cuello. Aquí no valía achantarse, ya no era el asustadizo y tímido skypiean, con Blockbuster en la mano los miedos se esfumaban aunque fuese sólo por unos minutos.
— Illo, te voy a dar dos opciones, es fácil de entender imbécil, la primera es que os retiréis y hagamos como si no hubiera pasado nada, la otra es que peleemos. Creo que te conviene una más que otra, tú dirás —Gideon lo soltó todo con frialdad, pero con rapidez, el pulso lo tenía acelerado y esperaba que el contrincante no se coscara de ninguna de las señales. Apretó con más fuerza el cuerpo del hombretón con sus rodillas. El inútil había subido las manos y dejaba expuesto ante la katana tanto su cuello como sus muñecas, no era tan valiente como hacía creer.

KARMAS

INVENTARIO
  Responder
#18
Gracias a que Kevin había podido encargarse de los dos esbirros del que parecía el líder de ese grupo de tres, Gideon pudo concentrarse plenamente en el hombretón que aún seguía sentado en el suelo y quejándose por el golpe anterior que le dio el skypiean en su nariz. El pelimorado aprovechó esta apertura para, subirse a él y mantenerle su katana alrededor de su cuello, pidiéndole que se rindiera y largaran de allí, si es que no quería sufrir más daño.- ¡Q-qué guay qué eres Gideon!! - Pensó Kevin, echando brillitos por sus ojitos por lo molón que era su amigo en situaciones como esta... Aunque también reconocía que algo de miedo le daba. En ocasiones como esta, el trajeado agradecía ser el amigo del cazador y no tener que enfrentarse a él.

Mientras el pelimorado estaba centrado el hombretón, Kevin fue hacia los otros dos, ataviándose la corbata en el proceso.- P-por favor, os pido que os rindáis tal y como dice mi amigo... - Dijo, tragando saliva entre medias y preparando los martillos en caso de pasar al ataque.- N-no me gustaría t-tener que volver a golpearos... - Declaró, sin ánimo de sonar como una amenaza. Los dos esbirros, que estaban de rodillas, empezaron a levantarse de nuevo, lentamente, a la par que se giraban para encarar al oficinista.- ¡Jefe! Ni pienses rendirte ante estos pánfilos... Ugh... - Soltó el hombre de pelo afro, mientras adoptaba una pose de combate.- Nosotros nos encargamos de este mindundi - Sentenció, lanzándose inmediatamente hacia el pluriempleado, con la intención de clavar su navaja en el estómago del oficinista, al igual que lo hacía su compañero de pelo mohicano, pero con el objetivo de propinarle un derechazo en su costado izquierdo.- ¡P-porras! - Exclamó Kevin, al observar que tendría que seguir combatiendo, agarrando con firmeza ambos martillos. Los subió a la altura de su cabeza con alta rapidez para, después de haber alcanzado ese punto, hacerlos descender con fuerza, estampando el martillo de su derecha en la hoja de la navaja que se dirigía hacia su abdomen - haciendo que se resquebrajara -, y con el de su izquierda golpeó el puñetazo del hombre con pelo mohicano, causando que gritara de dolor ante el daño que había recibido.- Serás... - Maldijo el del pelo afro, lanzando al suelo lo que quedaba de su arma de filo.- L-lo siento, espero que me p-perdonéis... - Se disculpó, tembloroso, a la par que cruzaba sus brazos - en forma de equis -, para darle un "mamporrazo" en la cabeza a cada uno.- Ugh... Mierda... - Los secuaces cayeron al suelo, perdiendo la inconsciencia, dejando tan solo en pie al jefe que se batía contra Gideon.- ¡M-MIÉRCOLES!... E-espero no haber sido el responsable de d-dos homicidios... - Se llevó las manos a la cara, alterado. Quizás se había pasado de fuerza...
  Responder
#19
No podía ver lo que hacía su amigo, pero sí que podía escucharlo, así que mientras mantenía su mirada fija en el grandullón, escuchaba a Kevin pidiéndole a los otros dos que se rindiesen educadamente. Qué gran corazón tenía, hasta para los más rufianes. Gideon ni tenía ganas de llenarse la ropa de sangre, así que pedía con todas sus fuerzas que el hombretón que tenía bajo él se rindiese. Sin embargo, el hombre tenía otros planes, acercó un poco más su cuello a su katana y escupió, su saliva cayó en el pantalón de Gideon, el cual hizo una mueca de asco.
— Venga, atrévete —le retó.
No le estaba dejando otra opción al espadachín, si tenía que mancharse se mancharía. Así que sin pensárselo cortó con cuidado tanto las muñecas como el cuello del hombre.
— Creo que ni tu ni yo queremos que lo haga más profundo, illo, estas marcas te servirán para recordar que no tienes que meterte con los Pirate Busters —el valor de Gideon seguía con él, aunque sus ojos empezaron a parpadear más acelerados.
El hombre intentó zafarse de la pierna de Gideon, pero este apretaba aún mas el pecho, haciendo que le costara respirar a su adversario. De fondo podía escuchar a Kevin, había dejado inconscientes a los otros dos, así que no quedaba mucho más que hacer. El jefe miró hacia sus compañeros y con asco miró a Gideon.
— Seréis imbéciles… Vale, vale, me rindo antenitas, deja que me lleve a esos dos.
El skypiean decidió confiar en que no sería una trampa y se bajó de su pecho, sin envainar la katana por si la necesitaba. El hombretón se tocó donde había sido cortado y maldijo en susurros. Fue a por los otros dos y les golpeó la cara para que despertaran. Solo uno de ellos lo consiguió.
— Que sepáis que si me topo con vosotros os haré pedazos —dijo mientras cogía a su otro compañero y su grupo se alejaba.
— Illo, Kevin, ¿estás bien? —se acercó a su compañero, no sin antes envainar a Blockbuster y mirar cómo se encontraban las chicas, parecían estar bien. Omi se había escondido en su bolsillo particular y ahora asomaba su cabecita.

KARMAS

INVENTARIO
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)