[Pr relativo][Entrenamiento Haki] Hay que estar chill de cojones
#21
El entrenamiento comenzaba a dar sus frutos, dándome cuenta de ello a medida que iba notando cada vez más y más el aura de Karl, por algún motivo iba siendo más sencillo llegar a ella. Concentrado, seguía con los ojos cerrados pero dejé de apoyar mis manos sobre la madera de la cubierta del barco de los Zodiacool, para enderezar más mi espalda y a continuación apoyarme sobre mis piernas, las cuales recogí y crucé.

De pronto y para mi sorpresa, comencé a oír la voz de Karl, confirmándome que efectivamente aquella aura azul y calmada le pertenecía. Ella a su vez notaba la añoranza que desprendía al recordar a mi hogar, a mis amigos y a mi madre a la vez que buscaba ese lugar seguro para poder vaciarme y conectar conmigo mismo. Efectivamente, todo estaba yendo sobre ruedas.

La comodoro me presentó la cuestión sobre si veía algo más en ella, sus intenciones y sentimientos. Por lo pronto sólo notaba esa calma oculta pero enseguida intenté concentrarme más y más, dirigiendo mi energía interna hacia ella, como si intentase alcanzarla con mi arena. Sólo esperaba que sin querer no lanzase algún ataque, a veces era complicado intentar separar mi energía interior con la energía del diablo que me otorgó mis poderes de arena.

Intentaba buscarle algún tipo de forma y sentido a aquella masa etérea azulada, intentando comprenderlo todo mejor y no quedarme simplemente en lo superficial. Paulatinamente empezaba a sentir y encontrar nuevas sensaciones, sentimientos diferentes a aquella calma inicial, como si tratasen de hablarme de alguna forma. No quería lanzar las campanas al vuelo pero... ¿quizás empezaba a notar algo de respeto?. Una amplia sonrisa enseñando los dientes se me dibujó en la cara, una sonrisa orgullosa por mí mismo y por la atmósfera que habíamos creado trabajando juntos — ¿Es respeto eso que siento, Karl? — Su aura seguía transmitiéndome pensamientos y sensaciones, comenzaba a notar también parte de orgullo. Orgullo hacia nosotros y hacia el trabajo intenso que estábamos haciendo en nuestra estancia en ese vertedero de isla. Al final siempre se pueden encontrar cosas positivas dentro de lo malo, la experiencia rodeado de residuos acabó siendo mucho mejor que en aquella isla paradisiaca de arena rosada. — Empiezo a notar también orgullo... creo... dios, a veces es complicado, hacía tiempo que no sentía cosas así hacia mí ¡kakahaha! —. Y la verdad era esa, era la primera vez que notaba algo así desde que empecé a vestir el uniforme azul y blanco de la marina.

Empezaba a sentir también que Karl era una aliada en quién confiar. A pesar de mi carácter impulsivo, yo seguía ondeando la bandera de la justicia retributiva. Así como por un lado pagaba con sentimientos negativos a aquellos que me habían abandonado, agredido o recriminado algo sin motivo, en esta ocasión debería pagarle a Karl con la moneda que se merecía. Podría confiar en que a modo de agradecimiento por todo ésto, también contaría con un aliado por mi parte, al igual que Fuguwu después de evitar que me ahogase en Momoiro.

En mi imagen mental el aura azulada de Karl se encontraba en frente de mí pero de pronto, aún concentrado en ella, comencé a notar a mi lado otro tipo de aura. En esta ocasión era una amarillenta que crepitaba de forma ruidosa, estaba convencido que ese aura pertenecería a Fuguwu — ¡kakahaha! — simplemente reí. No de una forma burlesca o bromista sino que reí de orgullo. Estábamos avanzando a pasos agigantados, no sé si motivados después de no querer repetir la derrota que sufrimos en Momoiro o qué, pero la mejora era bastante notable. Quizás en aquel barco se estaban empezando a plantar las semillas del futuro de la marina, quizás hasta podría conseguir que todo cambiase y se volviese una organización más justa, eficaz y fiable, una organización que ayudase al que lo necesitase, castigase a aquellos que merecían serlo y que ayudase a que la juventud no tuviese que pasar por lo que pasé yo desde la noche en la que abandoné Samba.


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#22
Eran increíbles. Desde luego estos chicos eran increíbles.

Lo pillaban todo a la primera, absorbían todo como una esponja y lo llevaban a la práctica en cuestión de minutos, no se cuanto tiempo estarían en la división, no sé cuanto tiempo podría disfrutar de su compañía, pero estaba empezando a encariñarme de ellos, además, notaba su agradecimiento sincero en sus auras y el orgullo que sentían. Era algo mutuo.

Aun así todavía quedaba mucho por andar y quería ver si realmente estaban preparados para lo que estaba por venir. Ya eran capaces de ver el alma de la gente, eran capaces de sentir su waki y el del resto, su energía y su poder. 

Pero el carácter de la gente a veces es engañoso y cambiante, debían de estar preparados para lo que fuera ¿Serían capaces de ver como mi aura cambiaba? ¿De leer mis movimientos? Íbamos a comprobarlo ahora, no les quería hacer daño y esperaba que lo entendieran, pero era el momento de ir al siguiente nivel y ponerles a prueba. Esperaba que lo pillaran sin tener que explicarlo.

Tenía a los dos a mi alcance y era el momento de actuar, primero daría un puñetazo mi diestra a fugutuwu en la cabeza y después me acercaría a Apollon a 5 metros de mí y le pegaría una patada usando mi waki de armamento a la altura de su cintura ¿Serían capaces de ver mis intenciones?

Tras pensarlo, me lanza a ello, primero el puñetazo al hombre pez para después ir a por Apollón. Si lo habían entendido, si lo habían pillado, tal vez y solo tal vez, serían capaces de adelantarse a mis movimientos y contraatacar. Nada me haría más feliz y me impresionaría más. A Jon el león le dejaría tranquilo de momento, parecía que le iba a costar un poco más que a los demás esta vez.

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Vitalidad: 6933 + 0 = 6933
Energia: 4171 + 0 = 4171
Espiritu: 1380 - 7 = 1373
#23
Orgullo.

Si, concordaba con Apolo, del aura de la comodoro Karl se podía sentir un orgullo que iba dirigido hacia nosotros.

Orgullo.

También lo sentí venir del aura de Apolo al momento que este reía fuertemente a su forma tan característica.

Orgullo.

Creo que desde hacia mucho tiempo no sentía este sentimiento tan fuertemente hacia mi mismo y hacia los demás. Estaba orgulloso de los logros que en este corto tiempo de haber ingresado a la división 21 había logrado gracias a uno solo de sus miembros.

Tanto Joe como Ryze son igual comodoros como lo es Karl. Si ambos tenían estas capacidades o similares podríamos crecer de forma exponencial como lo estábamos haciendo con este par de entrenamientos.

Quizás, solo quizás, aquella paliza que nos metieron en Momoiro había valido la pena.

Seguía atento a lo que pasaba a nuestro alrededor. James seguía concentrado, meditando. La verdad dado que había conseguido dominar el Waki de armamento junto con nosotros en aquel entrenamiento no ponía en duda que seria capaz de dominar el Waki de observación en este mismo entrenamiento.

De repente, sentí un cambio en ese inmenso orgullo que emitía la comodoro el cual, aunque no llego a ser reemplazado, mas bien fue desplazado por una intención bastante diferente. La de asestarme un golpe.

Sonreí.

Así que a esto se refería con detectar las intenciones. Con razón no habíamos tenido oportunidad Apolo y yo contra Marcia. Cuando uno es capaz de saber que alguien se acerca a uno con ganas de reventarle la boca es mucho mas viable adelantarse y preparar un contraataque.

En mi caso solo espere a que la comodoro lanzara aquel golpe con su diestra hacia mi cabeza el cual pude ver venir por lo que solo lo esquive inclinando ligeramente las rodillas para que el puñetazo pasara a escasos centímetros de mi cabeza.

“Gowowo wowowo, ¡esto es fenomenal!” – dije de nuevo orgulloso de lo que estábamos logrando.
 

 
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#24
La concentración y la mejora hacía que cada vez más las sintiese cómo la energía fluía entre las tres auras trianguladas. Estábamos mejorando a pasos agigantados pero sabía que eso sólo sería el comienzo, que habría muchos más secretos detrás y que tendríamos que esforzarnos no el doble, quizás el triple para lograr entender todo lo que el waki podía ofrecer.

Situados de esta forma parecía que sí se estaba formando un aquelarre entre nosotros, sólo nos faltaba unir las manos, cantar y abrir un portal a otra dimensión... o eso decía la lunática de Meiga A. Bruxa en Samba. Podía notar cómo el orgullo crecía dentro de Fuguwu, lo manifestaba y con ello también su felicidad. Lo mismo sucedía con Karl que estaba demostrando ser una buena maestra. Si me llegan a decir hace un par de semanas que yo acabaría haciendo estas cosas tan raras, pensaría que estaría hablando como un loco.

Las tres auras no manifestaban cambios por el momento, hasta que de pronto noté cómo la de Karl se iba acercando hacia mí. Seguía manifestando los mismos sentimientos hasta que de pronto, éstos cambiaron y demostraron una extraña hostilidad. Se avecinaba un ataque sorpresa.

El ataque lo vi llegar de sobra pero el haber estado tan concentrado en sentir las auras, sumado al relajamiento al que mis músculos y mente estaban sometidos, fueron un impedimento para intentar esquivar el golpe o al menos bloquearlo. El golpe seco hacia la cintura no fue muy duro pero el sobresalto hizo que me comprimiese y expulsase aire por la nariz, lanzando al suelo los tapones de arena que había creado anteriormente para no respirar ese aire de mierda. Mi nariz parecía una escopeta de feria disparando un corcho, al menos la situación era graciosa.

Mi concentración se rompió, abrí los ojos y me puse en pie. Parecía un paso atrás en el entrenamiento pero lo tomé de forma contraria, había visto la luz. — Ahora lo entiendo todo, ahora entiendo por qué no podía pillar por sorpresa a esa revolucionaria de mierda en Momoiro — Con esa habilidad podría sentir los golpes antes de llegar, tan sólo me faltaba pulir mi técnica y ser más ágil en combate — No me llega con desarrollar el waki... tengo que desarrollar mi cuerpo también. ¿Crees que podría llevar el waki hacia mis poderes logia? — Se me estaban empezando a ocurrir ideas. Yo no era muy rápido pero estaba acostumbrado a golpear demasiado fuerte. Tenía que usar el entrenamiento de Karl para combinarlo con mis poderes arenosos ya que era más fácil de desplazar simples sedimentos que un cuerpo musculado en sí. — Quiero ir más allá, ¿me sigues? — sonreí con demasiada confianza a Karl, ver progresos estaba alimentando a mi propia motivación y eso hacía que disparase mi potencial. Tenía la sensación de que estaba volviendo a nacer como luchador y eso sería de gran ayuda a la justicia, a mi justicia.



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Vitalidad: 4885 - 185 = 4700
Energia: 3385 + 0 = 3385
Espiritu: 924 + 0 = 924
#25
Al lanzarme a por mis compañeros pude ver como ambos sentían mis intenciones, Bububú, con un rápido movimiento de cabeza, esquivo mi golpe sin problema.

Sin embargo, Apolino, aunque claramente vio venir mi patada, no la pudo evitar. Bubudú estaba pletorico y Apolino tampoco pareció desanimarse con su "fallo" y me pregunto, tras volver a hablar del combate donde Ikirami les dejo tirados, sobre como podía llevar el Waki hacia sus poderes:

- Jum, buena pregunta, al no utilizar yo ese tipo de poder, no te sabría decir, tú eres un tipo listo, seguro que puedes combinar ambos poderes ¿Cuánto tardas en usarlos? ¿Eres más rápido moviéndote entero o con tu arena? Se me ocurre, por ejemplo, en el caso del segundo caso, que desplazaras tu cuerpo al ver venir el ataque. Por ejemplo, si mi golpe fuera a tu pecho ¿En vez de apartarte podrías generar ahí un agujero haciendo que el puñetazo te atraviese? ¿Eso seria posible? De todas maneras te pasaré una rutina de entrenamiento mañanera para que puedas mejorar tu agilidad si te parece.

Oye, no sé si era buena idea o no, pero en la teoría ¿Debería de funcionar?. Si a Apolino le parecía buena idea, más tarde le probaría de nuevo, a ver si era capaz de esquivarlo así, pero ahora no tenía sentido. 

- Bueno, aunque Apolino no haya conseguido esquivar mi golpe, he sentido como veias también mis intenciones. El problema está claro, venía, por otro lado, como hemos hablado. Como veis esto tampoco es un arma infalible, si no entrenas todo tu cuerpo y tu mente, acabarás también mordiendo el polvo. Y como bien sabéis, el enemigo también conoce muchas veces los caminos del Waki, así que tened cuidado y apoyaros mutuamente. Tengo otro ejercicio en mente, pero tengo que prepararlo, esperadme aquí un momento por favor.

Me dirigí hacia mi camarote y cogí tres cajas, se me había olvidado traerlas esta mañana. Dos de ellas estaban vacías, pero en una había una pequeña ratita víctima de Josebas, que de alguna manera había sobrevivido a sus feroces ataques. Las cajas eran de cartón y del mismo tamaño y forma, pero solo en una de ellas había un ratón. Volví con el resto y dejé las cajas en el suelo y me puse a explicar el ejercicio:

- Vale, sois capaces de sentir el Waki de alguien grande y fuerte como yo ¿Pero sois capaces de ver el Waki de todo ser vivo? En una de estas tres cajas hay un pequeño animal moribundo, víctima de mi gato, pero con vida, es un ser diminuto y además le queda poco de vida si no le suelto de nuevo a su hábitat, cosa que haré fuera del barco. Quiero que me digáis en qué caja esta. 

El ratón estaba en la caja de mi izquierda, yo podía sentirlo sin verlo, podía sentirse un pequeño hálito de vida desesperado dentro de ella, estaba segura de que los chicos lograrían verlo también.


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#26
El paso del tiempo parecía un secreto bien guardado por el cielo. La bruma tóxica que cubría el ambiente era densa como un manto de plomo, inmóvil y opresiva, negando a los ojos cualquier evidencia del sol. Aunque las horas transcurrían, la luz no parecía cambiar; permanecía en un estado inerte, como si la mañana se hubiera quedado atrapada en un limbo eterno.

En cualquier otro lugar, el calor del mediodía habría dejado su huella, con sombras encogiéndose y el brillo del agua intensificándose. Pero aquí, bajo aquel techo opaco, la diferencia entre las horas era imperceptible. El cielo continuaba siendo una mancha gris sucia, uniforme e implacable. Incluso los sonidos del entorno como el rumor del oleaje y los ocasionales crujidos del barco carecían de la calidez que usualmente acompaña a las tardes.

La única señal de que el día avanzaba era el leve cambio en la densidad del aire y el hambre que empezaba a notar, aunque quizás esto último también venía acentuado por haber vomitado al inicio del entrenamiento. A medida que el tiempo pasaba, la atmósfera parecía hacerse más espesa, más pesada, como si la toxicidad que flotaba en el ambiente cobrara fuerza con cada minuto.

En algún punto, sin aviso ni fanfarria, la mañana se convirtió en tarde. No hubo rayos de sol que anunciaran la transición, ni sombras que se alargaran para marcar la llegada de un nuevo momento. Solo mi reloj interno, afinado por la disciplina y la práctica (y mi estomago), notó el cambio: un pequeño ajuste en su percepción del tiempo que me decía que el día avanzaba, aunque el mundo a mi alrededor se negara a mostrarlo.

La comodoro Karl nos pidió un momento para preparar la siguiente fase del entrenamiento. Durante su ausencia aproveché para entablar conversación con Apolo quien se había quedado cerca.

“Parece que tenias un buen truco guardado para evitar el olor a mojón que hay en el ambiente, ¿eh Apolo?” – dije con una sonrisa en el rostro. Había notado como tras recibir el golpe de la comodoro Karl habían salido disparados dos corchos hechos de arena de sus fosas nasales.

Luego de unos minutos la comodoro Karl reapareció ante nosotros llevando consigo 3 cajas idénticas entre ellas. Dejando las cajas en el suelo nos indico que en una de ellas había un ratón al que tendríamos que detectar usando el Waki de observación.

Antes de iniciar el ejercicio me percate de que James seguía sentado en el mismo sitio donde inicio la primera fase del entrenamiento. “Creo que a James tampoco le ha afectado el ambiente tóxico, más que concentrado yo creo que se ha quedado dormido, gowowo wowowo.” – dije en voz alta para que me pudieran oír tanto Apolo como la comodoro Karl.

En principio, esta fase del entrenamiento sonaba sencilla. Aunque me daba curiosidad ver qué forma tendría el aura de un ser tan pequeño como lo es un ratón.  
 

 
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#27
El ser el único de la división que poseía los mismísimos poderes de la naturaleza manifestados en una logia por un lado me hacía único, por el otro sin embargo, hacía que no pudiese pedir consejos a usuarios más experimentados. Me tocaría aprender y controlar este tipo de misterios por mí mismo, quizás con un método de ensayo y error o quizás echándole imaginación. Escuchaba pensativo los consejos que Karl me daba pese a no estar segura, lo cual era algo bastante entendible ya que yo tampoco tenía ni idea de cómo podría convertirme en un fénix o usar esas llamas azules que en vez de quemar, curaban. — Hmm... apartarme generando un agujero en mi cuerpo... suena factible, quizás hasta podría ser un tipo de rueda, estoy más que acostumbrado a moverme encima de ellas. ¿Mis poderes? — sonreí mientras hablaba a la vez que, tras un sonido leve explosivo, me desintegré instantáneamente en una nube arenosa para acto seguido volver a recomponerme en el sitio — son totalmente instantáneos. Al principio ser intangible era una sensación extraña, pero me he adaptado bastante bien a mi akuma no mi. Me he adaptado tanto que incluso soy capaz de moverme mucho más rápido con ella que con mis piernas. En cuanto a la rutina de entrenamiento... me gustaría intentarlo. Apolo Bahía, el humano que entrenó como un semioni ¡kakahaha! — alcé los brazos al cielo, en mi cabeza la idea era espectacular.

Pese a que el waki fuese un arma excepcional, Karl nos avisó de que no sería un arma infalible, cosa que pudimos comprobar en nuestro enfrenamiento contra Marcia. A pesar de que ella se pudiese anteponer a prácticamente todo, atacando desde varios ángulos, sí que Fuguwu y yo logramos conectar un par de golpes que le picaron. Al fin y al cabo el trabajo en equipo era importante pero si el gyojin y yo conseguimos poder sincronizarnos sin habernos conocido, creo que en un futuro podríamos aspirar a cosas muy importantes.

Karl se fue durante un momento así que aproveché para hablar con Fuguwu. Parecía sorprendido con el truco que me guardé bajo la manga para evitar que el aire tóxico irritase más mis fosas nasales. Por suerte no podía oler nada, pero el picor que me producía era bastante incómodo, pocas cosas desesperan más que un picor constante en la nariz que nunca se va. — ¡kakahaha! Cada vez le saco más partido a la arena — extendí mi mano y de la palma comenzaron a salir sedimentos de color ámbar, moviéndose aleatoriamente, expandiéndose y comprimiéndose, como si fuesen la masa de un pizzero — no soy escultor pero cada vez me desenvuelvo mejor creando cosas, incluso otras más peligrosas porque si alguien se pasa de listo — le di forma a la arena convirtiéndola en un pequeño puñal con el cual di una pequeña estocada al aire, deshaciendo el arma blanca poco después haciendo que la arena cayese sobre la cubierta — le apuñalo las costillas. ¡Kakahaha! En realidad no sé si esto funcionaría pero seguro que puedo engañar a alguien con ello — sólo la idea de poder vacilar a alguien me parecía bastante graciosa.

Al rato Karl volvió con tres cajas las cuales dejó en el suelo, en frente de nosotros. Tocaba seguir con el entrenamiento y con ello se nos presentaba un nuevo ejercicio. En esta ocasión teníamos que encontrar en cuál de ellas había un pequeño animal moribundo, como si todo fuese plan de un trilero macabro. — ¡Me cago en la puta! — me llevé las manos a la cabeza — tenemos que ser rápidos, no quiero que palme el bicho. ¿Fuguwu, tú sabías curar paranoias, no? — instantáneamente me senté delante de las cajas cerrando los ojos, apresurado con no perder tiempo por si la vida del animalillo dependía de nuestra velocidad.

Me concentré lo más rápido que pude, utilizando la mayor cantidad de energía que podía y rápidamente comencé a sentir cómo empezaba a manifestarse una pequeña energía desde una caja. Parecía que era un ratón o un animal similar. No sabía cómo pero parecía que en casos de extrema urgencia, el waki era capaz de manifestarse de forma más exitosa y potente. De no ser porque mis poderes de arena me impedían sudar, me daba la sensación de que estaría chorreando debido a la tensión.

Una vez sentí ese pequeño hilo de vida a través del cartón, miré a Karl fijamente moviendo el cuello levemente hacia mi derecha con cara de agobio, para indicarle que el ratón estaba en la caja de su izquierda. No lo expresaba con palabras por si la prueba teníamos que pasarla tanto Fuguwu como yo pero esperaba que así me entendiese. Al fin y al cabo no quería que por mi mala pata se terminase la vida de aquel pobre animal que no tenía la culpa de nada.


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#28
Cuando volví con las cajas, Fulfumu animado se puso a bromear sobre Jon Blanco. Me gustó, hasta ahora aunque era un marine más que capacitado y dirigente, se le veía demasiado recto, demasiado serio y eso si bien era profesional, no mostraba confianza, me alegraba que por fin se animara a hacer bromas no solo con Apolino sino también conmigo, que no me viera como a su superior, aunque me mostrara respeto, sino como su compañera en la que podía confiar.

- Jajajaja desde luego, si no se ha dormido tiene mucho en lo que meditar, dejémosle de momento, hay una vida en juego.

Apolino estaba nervioso y me señalo con la cabeza la respuesta correcta a mi pregunta, ya solo faltaba que el nuevo bromista terminara el ejercicio.

- Pero fukutruku, hay una pequeña vida animal cuya supervivencia ahora mismo depende de ti, no se cuanto más podrá aguantar en la caja sin que la curemos y si Apolino nos perdonará en el caso de que el pobre animal pierda la vida, el ya tiene una respuesta ¿Cuál es la tuya? ¿ En cuál de las tres cajas está el moribundo ser?

Yo estaba también algo nerviosa, si bien si el rato fallecía sería el almuerzo de Joseba, no me gustaba que matara animalitos, aunque bien es cierto que todos los barcos grandes suelen tener algún gato por ahí, según me contó una vez Daison, al parecer precisamente para evitar que pequeños roedores comieran de las provisiones de los barcos y evitando también plagas. De hecho el gato común existía por todo el mundo desde tiempos ancestrales según él me contó, gracias a los viajes marítimos y este motivo. Aun así no me gustaba que Joseba fuera por ahí comiendo ratones y quería que la vida de este pequeño y valiente guerrero fuera salvada por nosotros, pero no dependía del todo de mí, sino del recluta Futupuyu, que aún no había contestado en que caja estaba.

Estaba seguro de que lo conseguiría, o eso esperaba, si fallaba, también soltaría a la criatura dándole una segunda vida, pero si acertaban, los dos habrían ya comprendido todo lo básico del sistema de Waki que yo dominaba, estaríamos pronto al mismo nivel y no dudaba de que eran capaces de superarme pronto de hecho. 

- Y bien, señor pezunio ¿Dónde está el ratón? ¿Izquierda, derecha o centro? 

A Pesar del olor y del mal ambiente inicial, estábamos haciéndolo de nuevo genial, muy pronto ya no tendría más que enseñar a estos dos y ya solo quedaría Jon el León por aprender. Podía ver el nerviosismo en el Waki de Apolino, pero no había nervios ni duda en el de Chtulu, solo curiosidad y alegría, estaba seguro de que lo conseguiría y los próximos entrenamientos con ellos serian en el bar aprendiendo a beber cerveza y otras bebidas espirituosas conmigo.

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Vitalidad: 6933 + 0 = 6933
Energia: 4171 + 0 = 4171
Espiritu: 1373 + 7 = 1380
#29
Observar a alguien como Apolo con la Suna Suna no Mi en combate es como ver al mismo desierto tomar vida y atacar. Nunca había imaginado que la arena, algo tan mundano, pudiera convertirse en un arma tan letal y flexible. Es increíble cómo da la versatilidad de transformar el entorno en su herramienta, ¿tendría el potencial de crear tormentas que ciegan y cortan? Estaba convencido que si alguien pudiese lograr una hazaña de aquel calibre sería sin duda alguna Apolo.

Es frustrante y fascinante a la vez. No importa cuánto intentes alcanzarlo, parece que se convierte en arena antes de que tu ataque siquiera roce su piel. Esa habilidad de desvanecerse y reaparecer desde cualquier lugar con arena, es como tratar de atrapar agua con las manos. Sin duda, la Suna Suna no Mi no solo otorga poder; también exige un entendimiento profundo del entorno y del tiempo. Su versatilidad no tiene igual. Pero incluso el desierto tiene sus límites, y es ahí donde entra el verdadero desafío: usar el haki para equilibrar la balanza.

Gracias, Karl, Apolo. A veces siento que el destino me pone en estas situaciones para alcanzar mi objetivo – Fugowo – y me lleno de esperanza.

Pero no es momento de enfocarse en el futuro, sino de centrarse en el presente. Había una vida que dependía de mi (y de Apolo) y como médico no podía ignorarle, aunque se tratara de un pequeño animalito. Enfocándome nuevamente en detectar las auras de los demás pude ver como claramente el aura de la comodoro Karl empezaba a reflejar ciertos matices que interpretaba como de nerviosismo, pero estos no eran nada en comparación con el nivel de nerviosismo que se desprendía del aura de Apolo la cual casi gritaba que debíamos salvar a aquel ser.

No era por ser insensible, tan solo era que mi entrenamiento como médico exigía mantenerme en calma en situaciones de vida o muerte pues somos nosotros – los médicos – los que podemos llegar a salvar y esto requiere de la mayor de las concentraciones.

“Coincido con Apolo, siento un aura pequeña y temerosa venir de la caja que esta a su izquierda, comodoro.” – aseveré con voz calmada tras identificar el aura del animalito que se encontraba en la caja.
 

 
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#30
Teníamos una situación de urgencia entre manos, la vida de ese pequeño animalillo dependía de cómo fuésemos capaces de manifestar el waki para detectarlo y ayudarle. Hoy sería ese animal pero quizás en un futuro tendríamos que salvar a algún necesitado de la misma forma, por lo que adaptarnos rápido a esta habilidad era clave. Sin embargo, parecía que James se había quedado dormido porque seguía sin reaccionar. A lo mejor la noche anterior estuvo de rave por los túneles de este basurero, sus constantes vitales daban a entender que estaba muerto en vida, en una situación de la hostia.

Karl aseguró que yo ya tenía mi elección tomada, era el turno de Fuguwu del cual sus habilidades sanitarias dependía la vida del pequeño ratón. Tras haberme concentrado sentado en el suelo, me erguí con cierto nerviosismo, observando fijamente a Fuguwu con las mismas sensaciones. Al haber perdido los tapones de arena, volvía a respirar sin querer por la nariz y eso provocó que de nuevo empezase a notar aquel picor constante e insoportable. Con el pulgar y el índice de la mano derecha, presioné los laterales de mi nariz a modo de pinza para evitar estornudar, me tapé con la mano también la boca para evitar hacer el mayor ruido y no romper la concentración de Fuguwu. Yo le miraba nervioso, como apresurado porque diese por fin una respuesta y me movía en el suelo como si las piernas me estuviesen ardiendo. Estábamos en una misión de vida o muerte, el futuro de ese roedor dependía de nosotros.

Pronto la respuesta que era requerida comenzó a ser manifestada por Fuguwu a través de palabras que me fueron tranquilizando. Él también notaba el aura del ratón emitirse desde la misma caja que me hablaba a mí. Teníamos que estar en lo correcto pues era imposible que habiendo tres, ambos fallásemos eligiendo a la misma... a no ser que hubiese un engaño preparado. Empecé a dar golpes con las palmas de mis manos a modo de alarma, como si quisiese meterle prisa a mis compañeros — ¡Venga, seguro que hemos acertado! Curad al bicho, ¡vamos, vamos, vamos, vamos! — Volví a generar dos tapones de arena para evitar el picor nasal y acto seguido esperé. En esa ocasión yo no podía hacer mucho más ya que mis habilidades eran la de orientarme y ser capaz de que un barco fuese capaz de navegar de forma segura, y tampoco tenía ningún tipo de habilidad especial para la cura como Karl. Lo único que podría hacer sería disecar a ese ratoncillo con mis manos pero estaba seguro de que a nadie de los que estábamos ahí nos apetecía ver algo así.

Mientras esperaba a que mis compañeros actuasen, me dirigí a la comodoro — Supongo que con este truco nuevo podríamos ayudar en misiones de rescate, ¿no? Localizar gente atrapada en cuevas, en escombros de terremotos y cosas así, ¿me sigues? — Estábamos enfocados a usar estas habilidades en combate pero me parecía oportuno el poder orientarlas a algo más heroico.


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