[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Mushoku VS Patriota
#21
El disparo de Korg acertó y el tipo mega musculado azul rodó lejos, detrás de Korg. Veía el combate con calma. Era casi hipnotizante, pero no podía quedarme parado. Un grito me sacó de mi ensimismamiento. La rana que había sido mi paciente desde que le cortaron un anca me llamaba. De hecho, gritó mi nombre. Me giré hacia mi joven compañero y este me lanzó algo. Era un botiquín bastante completo. - Gracias, guerrero verde -. Mi voz tranquila y profunda salió de mi boca sin saber si llegaría a los oídos de mi compañero de tres patas. Corrí entonces hacia Korg, quedándome a treinta metros del monstruo azul. Korg volvió a disparar, acertando de nuevo. Otra batalla en la que no llegaba a golpear al enemigo, como con aquel marine pelirrojo de Lègance. El último golpe había sido clave, pero no podía permitirme de nuevo dar solo el último golpe en la batalla. El Tontatta disparó de nuevo, pero con mi buena vista de oso polar vi cómo la bala rebotaba en el hombre de metal. Era un fastidio. Le rebotan las balas, vuela, lanza rayos... Es que este bicho lo tiene todo para matarlo y llevármelo al barco para inspeccionarlo, pese a que ahora mismo me interesa más la psicología. Es menos cansada que sanar heridas, pero más complicada de especializarse. 

En ese momento, Rapax llegó a la posición que ocupaba yo. Lo miré y pude ver perfectamente que estaba bastante herido. Los golpes del enemigo le habían hecho mella. Es cierto que el peliblanco era un tipo impulsivo y descerebrado, que me fastidiaba cada vez que abría la boca y que su exceso de confianza nos podía matar en cualquier momento, pero también era necesario en la tripulación. Además, Ashura me mataría si dejaba morir al tipo feo de pelo blanqui azul. Era el momento de actuar como médico de la banda pirata de los Mushoku. El botiquín que me acababa de dar Gaeru podría ser más útil con él que conmigo mismo, pero era demasiado valioso para malgastarlo con Gin. Incluso con las quemaduras de Quezalli podría ser un desperdicio. Ya le pondría una pomada más tarde. Miré al feo compañero que había avanzado hasta mi derecha y con habilidad, sin que nadie que no tuviese buena vista lo notase, cambié el botiquín que me dio la rana por el que llevaba en el bolsillo cuando salí del barco. Conseguí restaurar sus heridas, al menos para una ronda más. Del resto ya me encargaría más tarde. 

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#22
El tipo raro de traje azul y metalizado, que parecía un robot fue golpeado por los dos disparos iniciales de Korg, lo que le había provocado pasar rodando por al lado mío incluso antes de que yo me elevase en los cielos. Pero ahora me encontraba en el cielo mirándolo como este había acabado a unos 33 metros de mi posición inicial antes de levarme en los cielos, con su espalda tocando el suelo y totalmente estirado, parecía que estuviese haciendo el ángel en el suelo, o así es como le llamábamos en mi pueblo a aquella postura. Aprovechando ese momento, decidí alejarme algo más del tipo y reunirme con los demás. Deje de mirar al robot y me lancé volando hacía la posición de Gaeru, Ben y Quetzalli Jr.

Durante el camino hacía encontrarme con los demás, me cruce con Rapax, el cual volvía a lanzarse contra el enemigo, cuando lo vi pasar me pare y me lo quede mirando. En ese momento escuche dos disparos, uno detrás de otro, pero no los pude ver, aún así supe que los había realizado el pequeño Tontatta. Mientras tanto yo seguía mirando a Rapax, el cual con un puñetazo con un puño izquierdo, el cual por una pequeña decima de segundo me pareció ver que deformaba y distorsionaba la atmosfera de enfrente suyo, para luego soltar una fuerte sacudida hacía el enemigo, el cual ya estaba en pie. "Así que también puede realizar ese tipo de ataques con su poder..." Me dije mientras veía como el peliblanco con mechas azules había deformado y distorsionado la atmosfera y no solo la había quebrado como habitualmente.

Pero el ataque de Gin no se había quedado solo en eso, después de su puñetazo con el puño izquierdo, lanzó dos mas intercalando sus dos puños, creando terremotos sísmicos por cada uno de sus puñetazos. Para luego de eso, realizar su típica provocación insultando a su rival y diciéndole que fuese a atacarlo.

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#23
El patriota se incorporó con toda la velocidad que sus circuitos consintieron tras tremendo golpe contra el suelo, mas no había terminado su contienda contra los Mushoku. Fue de nuevo el tirador de la banda pirata capitaneada por el demonio humeante quien tomó la iniciativa para atacar al ente mecánico con un certero disparo. Este disparo, directo al pecho del Patriota golpeó como bola de demolición y estalló de nuevo en un fogonazo luminoso que cegó los sensores oculares del robot, haciendo que su sistema de percepción espacial se reiniciara momentáneamente. Además la bala, cuyo poder había superado por mucho la capacidad del Patriota para amortiguar el daño, agujereó los sistemas de defensa del invento Marine dejando caer un líquido que bien podía ser sangre o aceite y comenzó a brotar poco a poco.  Una segunda bala, producto del desconcierto de la primera, impactó también en el Patriota incapaz de reaccionar y perdiendo la sobrecarga energética que estaba produciendo, dejando que un humo negro saliera de su boca mientras se recomponía. Sin embargo fue Rapax quien, esta vez cauto y desde la distancia, lanzaba varios golpes al aire usando el aterrador poder de la Gura Gura, primero con su Sacudida y después usando el poder bruto de la akuma no mi. Los temblores traspasaron el espacio hasta el Patriota quien, fruto del desconcierto y de la desorientación no pudo reaccionar al ataque del peliblanco. 

Todos los sensores del ente mecánico temblaron y se descompusieron haciendo que su capacidad de sincronización se mermara y funcionara con suma lentitud en comparación a lo que el Dr. Omp, su creador, ideó para ellos. Tras esto el luchador profirió unas palabras al Patriota que poco efecto tendrían sobre un ser sin sentimientos ni emociones que solo acata órdenes del Almirante a través de su sensor. Aunque centró su vista en él. Sus compañeros, sin embargo optaron por una estrategia más conservadora. El alado Tenoch Titlan se curó a si mismo, fruto de la pérdida de salud por los impactos del Patriota. De manera casi improvisada utilizó un botiquín de amplio tamaño para sanar algunas de sus heridas y volver a estar en forma para la batalla. La rana Gaeru, por su parte, se acercó al mink con gabardina, Ben Power, quien recibió de sus manos -o ancas- un botiquín que el oso polar usó de manera hábil y rápida sobre Rapax, que era el que más malherido estaba del grupo. Artur por su parte había tomado algo de distancia y se encontraba respaldando a Rapax detrás suyo en el aire, a unos metros por encima.

Los piratas habían hecho su primer movimiento coordinado y capaz, haciendo que el Patriota se viera en apuros por primera vez en su corta… “vida”. Tras esto se posicionó en guardia, avanzando su pie izquierdo y subiendo sus brazos en pose de pelea, cubriendo su mentón y costados mientras flexionaba un poco las piernas, invitando, de manera tácita a los piratas, a bailar con él una vez más.

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#24
Mi tarea como médico de abordo estaba cumplida. La salud de Rapax, pese a no estar completamente restaurada, estaba listo para un nuevo ataque, lo que no tardó en suceder. No le dio tiempo a darme ni las gracias que salió como una centella hacia el enemigo azul con placas metálicas, deformando el aire a su paso, pero no rompiéndolo como era costumbre. Finalmente acertó tres golpes terremóticos consecutivos. Mi vista no se apartó de esa escena. El impulsivo peli blanco (y azul) se cuadró frente al recién golpeado y soltó unas palabras.
 
Con mi formidable vista de mink oso polar pude advertir como el pie izquierdo del enemigo robótico avanzaba hacia adelante y me temí que venía otro ataque hacia Gin. No podía permitir que el capullo sin paciencia de mi compañero desperdiciara de una manera tan absurda un valioso botiquín mediano. Mi cuerpo reaccionó solo, chocando los puños y salí corriendo sin pensar. Mi cuerpo estaba extremadamente tenso y una especie de electricidad estática recorría toda mi anatomía. Mis sentidos se aumentaron y podía percibir mejor las cosas a mi alrededor. Mi velocidad era superior a la habitual y apenas podía reaccionar a tiempo, pues mis movimientos eran casi instintivos. En menos de lo que ni siquiera yo me esperaba, llegué al lado de nuestro metálico enemigo, pasando por la derecha de Rapax, y mis manos ya estaban en posición de ataque. Mis pulgares de ambas manos estaban pegados a los anulares y corazones y los meñiques e índice se estiraban fuera de mis manos. Ambas extremidades enfundadas en los guantes acertaron en las zonas azules del ciborgbro y se tensaron, dejando escapar fotones Norama directamente al cuerpo que estaban tocando. Tras esto salté hacia atrás en diagonal en referencia a la trayectoria que siguió mi ataque, quedándome ahora a siete metros del hombre metálico y a diez a la derecha de Rapax Gin. Mi vista no se apartaba del hombre que acababa de paralizar mientras mi cuerpo adoptaba una pose defensiva.
 
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#25
Relajé un poco mi posición al notar que el bichajo de color azul fue severamente golpeado por los muchachos, pude notar a pesar de la distancia como brotaba de él una especie de líquido, ¿Sangre? Pense. ¿acaso esa mierda es una persona?, no lo parecía, no me habia puesto a mirarlo ni un segundo, pero parecía una persona, una fea, tal vez no tanto como el senpai, ademas disparaba rayos y tenía propulsores, parecía que hablaba o hace ruidos, Luego vi que le salía humo por la boca, ¿Acaso se habia comido una fruta del diablo?, yo soy un ignorante en ese tema, no se si existen dos frutas iguales, porque al ver el humo salir me acorde mi capitan. La verdad no me importa que mierda es, para mi es simplemente otro perro de la marina y como el perro que era lleno de rabia, habia que purgarlo.


Otra cosa que note es que el ataque de mi compañero, alto, pelo blanco y feo lo impacto, era evidente que el enemigo estaba en una posición vulnerable, muy vulnerable, tendríamos que acabar con el lo antes posible e ir a prestarle ayuda al capitan en la casa de subastas.

Baldur estaba en el aire aun, no podía ver a Ñorgo, El Doctor se habia lanzado a atacar una vez más, luego de sanar al senpai, yo seguía muy lejos de él, pero decidi correr en dirección a mi enemigo 25 metros, para posicionarme a una distancia donde podría accionar y no estar tan disperso del grupo y hablando fuerte y claro le comenté a mis compañeros. – Muchachos, esto no es una orden, es una recomendación, pero ese hombre debe estar en las últimas, yo no lo puedo alcanzar, pero los que puedan atacarlo, háganlo mierda, vamos que el capitan nos espera.

Sin dejar de mirar al “hombre” de azul, volvi a tomar posición de combate preparado para disfrutar de los ataques de mis compañeros, y para reaccionar en caso de que fuera necesario. Mientras lo miraba murmuraba en un tono tan bajo que solo yo podía escucharlo, “Entregare tu alma a mi deidad, que la santa muerte te lleve y te torture por toda la eternidad, tu humano azul de la marina, que atentaste contra mi vida y la de mis amigos, muere”.



Resumen


Belico


Gastos, Daño Recibido y Regeneraciones


Karmas Involucrados


Inventario


Para los Mushoku
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#26
El disparo de nuestro hábil tirador había sido certero, y la extraña criatura había chorreado un igualmente extraño líquido de su pecho, con lo que el daño que el robot había sufrido era más que evidente. Aquella ventana de oportunidad sí la pude aprovechar bien, pues mis ataques también sacudieron al monstruo lo suficiente para que le viera afectado. Aquello no tenía emociones humanas, eso era claro, aunque una parte de él pareciera estar hecho de partes vivas. Justo antes de mi arremetida, sentí el rápido actuar de nuestro médico de batalla, el Dr. Ben Power, quien había hecho algún tipo de remiendo a mis heridas con sus hábiles aptitudes. Había sentido un poco de alivio en mi cuerpo, aunque nada de la tensión había disminuído, pues no podía permitirme aflojar ahora, cuando al fin la criatura azulada se veía herida. Alguien debía cuidar a los novatos mientras el capitán no estaba. Si perdíamos a alguien no me lo perdonaría.

Por eso mismo fue que tras mis ataques busqué llamar la atención del monstruo, que aunque no había venido hacia mí, sí que había puesto su nebulosa mirada en mí. Perfecto. Así los demás no tendrían su atención, aunque eso no significaba que yo sería un saco de boxeo para él. Claro que no.



Ante mis palabras pude ver que el monstruoso ser iba a hacer su movimiento. En cuanto vi el más leve movimiento en su pie izquierdo, arremetí. Esto no era un juego. De un salto borré toda la distancia que me separaba del robotrónico ser, llegando por su flanco derecho. Al instante le conecté un puñetazo sísmico con mi zurda en las costillas, las cuales no tenían placas de blindaje metálico y que, por la diferencia de alturas, representaban para mí un golpe diagonal hacia arriba. Otro golpe sísmico con la derecha y uno más, nuevamente con la izquierda. Las ondas de choque atravesaban el fornido y resistente cuerpo de la criatura, entrando por el costado derecho y saliendo por el hombro izquierdo de aquel extraño ser. Finalmente y sin dejar de mirar a mi rival en ningún instante ni darle la espalda, me alejé todo lo que pude de mi posición, terminando a la derecha exacta del monstruo, a 25 metros del mismo, con mis brazos en guardia y mis puños apretados. Teníamos que terminar con esto pronto. El capitán podría estar en apuros, y no teníamos ni un segundo que perder aquí.

Estás en todo el epicentro de la tormenta, maldito monstruo-Gin - dije al monstruo de Zafiro Alocado, esperando que la pesadilla terminara de una maldita vez.


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#27
Leyenda (Guía de color)


Desde mi nueva posición pude ver por el rabillo del ojo cómo el horrendo peliblanco usaba aquel devastador poder que poseía para deformar la realidad y golpear con la onda expansiva al hombre azul. A este le siguieron otros dos golpes al aire, aunque, los golpes al aire de este señor eran, por decirlo de alguna manera, peculiares. Si algo caracterizaba aquellos golpes era lo absurdamente aparatosos que eran. No me sorprendía lo más mínimo, sabiendo quién se encontraba al otro lado, aunque, si bien conocía la sorprendente (y fácilmente aprovechable) cualidad de aquel hombre para llamar descaradamente la atención, seguía sin ver, como buena persona que comprende las maravillosas virtudes de pasar desapercibido así como las de mantenerse alejado de potenciales peligros y miradas indiscretas, qué había de bueno en todo ello. Por mi parte no voy a negar que me venía de perlas que en aquel extraño grupo la gran mayoría fueran unos impacientes que se lanzaban de cabeza contra cualquiera, o que decidieran mostrar sus poderes a la primera persona que se encontraban en una isla desconocida.

Como si pareciera que estaba viendo el futuro, o que mis pensamientos habían influenciado de cierta forma al destino, pude ver al oso polar salir disparado hacia el azulado señor - Madre de dios, es que parece que les pagaran por ello o que se yo - me quejé, suspirando pesadamente mientras el animal de la gabardina corría envuelto en lo que supuse sería electricidad estática. Parpadeé dos veces, pues la última vez que recordaba haber visto algo así fue cuando llevé un jersey de lana a la granja a cuidar de mis pequeños. Me pararía a contar la historia completa, pero posiblemente fuera más dura de lo que más de uno pudiera soportar, además de que en este momento estaban sucediendo cosas más importantes, por lo que me limitaré a decir que terminó... mal.

Después del movimiento del doctor, pude ver al gran (y horrible) hombre que hizo el arma que iba colgada de mi cinturón saltar en dirección a la mole - ¿Pero tanto les cuesta esperar a que yo le pegue un tiro y les consiga una apertura? - volví a quejarme, negando con la cabeza. Si bien que los demás se llevaran toda la atención del momento me venía realmente bien, que fueran sin ninguna clase de cuidado me ponía realmente nervioso. Me rasqué la cicatriz de mi mano izquierda, mientras utilizaba mi mano derecha para coger una bala y cargarla en mi querido Whistle - Algún día de estos me voy a quedar calvo de tener que aguantar esto, ya verás - suspiré, antes de coger aire mientras levantaba la mirada, así como el arma, y comenzaba a apuntar al tipo azul.




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#28
Leyenda


Los golpes sísmicos del peliblanco con mechas azules dieron de pleno al tipo con traje azul y placas de metal, el cual además tenía un orificio en el pecho, del cual salía una especie de liquido. "¿Acaso, no es un humano con un traje robótico?" Me dije al ver ese liquido que le salía del orificio que le había realizado uno de los disparos de Korg. "Ese líquido no parece sangre, su color no es rojo..." Seguí razonando dándome cuenta en ese momento que realmente aquello no era un ser vivo, sino algo más parecido a un robot. "Ahora entiendo porque ese tipo estaba pudiendo darle pelea a estos monstruos..." Sentencie dejándome claro a mi mismo, que era normal todo lo que estaba sucediendo.
"Suerte que Korg ha podido traspasar su defensa, si no fuese por ese pequeñín..." Medite dándome cuenta, que aunque Rapax Gin y Ben Powder eran dos monstruos del poder, además de tener unos poderes realmente especiales y poderosos, en este caso, la inteligencia y sutileza del pequeño Tontatta, estaba siendo nuestra carta de triunfo, aquel que nos permitía tener varias aperturas de ataque. Por eso, alargue la mano, pero sin llegar a poder soltar palabra, al ver como el poderosos White Powder se lanzaba hacía el robot metálico, antes de que Korg realizase su siguiente movimiento. Después del gran Oso, vi saltar a Rapax Gin, apareciendo delante también del robot y lanzándole varios puñetazos.
"Hahahaha estos tipos están totalmente locos hahahahaha" Me reí mentalmente mientras una sonrisa se me dibujaba en la cara. "Ya he estado demasiado tiempo parado... es hora de que ponga de mi parte" Decidí cansado de estar en un segundo plano, sabía que aquel robot era mucho más poderoso que yo en todo, pero estaba cansado de estar en un segundo plano. Descendí rápidamente hacía el suelo y al llegar a él, flexioné fuertemente mis rodillas, cogiendo impulso para luego dar un gran salto hacía el robot, acortando la distancia que nos separaba, para luego agarrar con fuerza a pluma sangrienta y realizar un ataque horizontal al robot, justo en la parte del pecho que no tenía cubierta por su armadura metálica, sea efectivo o no el ataque, me muevo hacía la izquierda apartándome 6 metros del robot.
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#29
Al fin, parecía que aquella cosa estaba siendo afectada por los ataques de mis compañeros. Los disparos de Korg y los golpes del señor Gin. Que… ¿Él también tenía una de esas frutas que daban poderes? Como la de Oxxy. Ya que sus golpes parecían hacer temblar la misma tierra a su alrededor. 

Por ahora estaba observando el combate desde la lejanía, a aquel cyborg parecía no quedarle mucho, un par de disparos de Korg o unos golpes más del Señor Gin podrían acabar con ese monstruo. Pero para mi sorpresa el primero en lanzarse al ataque esta vez fue el doctor que tras aplicar las curas pertinentes al peliblanco, se abalanzó a por aquel marine informatizado. Tras el le siguieron más golpes de Rapax y finalmente, aquel ser alado de tez morena, también decidió lanzarse al ataque. 

Por una parte estuve por atacar yo también, ya que aquellas palabras de Tenoch tenían bastante razón, debíamos aprovechar para atacar con todo  aquel robot de color zafiro. Pero tenía una mala sensación con todo esto. El era solo uno y nos estaba dando guerra a la tripulación completa. En ese momento lo pensé lo de la purga de los marines iba enserio, no habían enviado a cuatro peleles a peinar la isla, la situación era crítica. “Joder” pensé mientras comencé a correr hacia delante, para finalmente realizar un pequeño salto y quedar algo cerca de Tenoch. Le miré mientras murmuraba palabras bastante inaudibles. -Quetzalli… Esto no me gusta, lo de la purga de los marines va enserio, espero que el capitán esté bien, porque te apuesto lo que quieras a que este ser azul que tenemos delante no es la única amenaza que hay en la isla, definitivamente esto es más peligroso que la casa que asaltamos~gero. -Mi tono demostraba preocupación, no por mi o por mi vida, está siempre me había dado igual, pero no quería perder a esta tripulación tan pronto, y pese a conocer la fuerza del capitán, no estaba cómodo con todo esto.

Me llevé la mano a la guarda de mi katana mientras no le quitaba el ojo a nuestro enemigo. Mi despreocupación se había convertido en seriedad. Me estaba dando cuenta de que estábamos en peligro real, y no iba a dejar que se llevaran a nadie otra vez. Debíamos darnos prisa, nuestra vida dependía de ello.

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#30
Los piratas, quizá confiados por los impactos sobre el ente biomecánico, comenzaron a aumentar su ofensiva tras los disparos e impactos de Korg y Rapax. El peliblanco, quien se había posicionado a larga distancia del Patriota lo increpaba para pelear, haciendo que la atención del robot Marine se acercara a su posición, quien, junto a Ben Power, el médico de los piratas Mushoku, estaba en la misma línea de visión pues este se había encargado hábilmente de curarlo como pudo en unos instantes. Sin embargo, poco restaba del tiempo del Patriota entre los piratas, ya por daños o por misión, el combate estaba a punto de finalizar.

Cuando el robot azul y plateado se dispuso a entrar en guardia, Ben Power, quizá por algún tipo de acto reflejo o por un simple sentimiento suicida, se lanzó hacia él activando el característico poder de la raza Mink, el Electro, recubriendo su blanco e inmaculado pelaje de una electricidad estática que aumentaba sus capacidades físicas y neuromotoras mas no lo suficiente. Rapax, que quizá sintió o vio el movimiento de su médico de abordo, o simplemente decidió que era el momento de atacar de nuevo, emprendió la marcha a gran velocidad contra el Patriota, recorriendo las decenas de metros que los separaban y adelantando a Ben por el camino dada la diferencia entre la velocidad de ambos. El oso polar, que parecía haberse quedado sin fuelle, golpeó al aire unos metros antes de colisionar con el Patriota, quien ya en guardia, enfrentaba de nuevo y por última vez al peliblanco.
Cuando Rapax Gin arribó a la posición del robot biológico, este ya se encontraba en posición de pelear pues, aun con la vertiginosa velocidad del luchador, la distancia entre ellos había consumido la pequeña ventana de ataque que el robot había cedido, estando ahora preparado para reaccionar. El Patriota, recuperando su primer movimiento y, casi como si de un deja vu se tratase, golpeó con su diestra una feroz y rápida Python Kick al peliblanco en el mentón a gran velocidad, cortando su ofensiva y saliendo despedido hacia el frente en diagonal un par de metros con la ayuda de sus turbinas de tobillo. Su aterrizaje agazapado entre ambos luchadores lo posicionó en un lugar ideal para realizar una nueva técnica, el Java Swipe. Dando un rápido y potente giro sobre sí mismo, asistido por los impulsores de los tobillos, el ente mecánico golpeó las piernas de los dos piratas al mismo tiempo con furia y potencia, haciendo que ambos cayeran al suelo de inmediato, Gin con su cara hacia el suelo y Ben boca arriba.

Sin pensar ni un segundo tras detener el giro, Patriota ejecutó su última y más poderosa técnica para rematar al oso polar quien, indefenso en el suelo como un animal malherido, era in capaz de percibir este último ataque. Los brazos de Patriota se alzaron por encima de su cabeza y bajaron súbitamente con los puños entrelazados en el pecho del médico del grupo. El impacto fue brutal. Prácticamente quinientos kilos de pura masa magra y mecánica se desplomaron con el impulso de un martillo neumático sobre el esternón de Ben Power quien pudo sentir un potente crujido en este. El impacto se escuchó en todo el escenario y provocó que el oso polar se retorciera de dolor.

Fue entonces cuando el Patriota, quien ya había recibido las órdenes de retirada en caso de peligro del Almirante Gukuro, y sintiendo que todos sus hermanos Patriotas habían sido derrotados tomó la directriz por banda y optó por abandonar la pelea. Impulsado por sus turbinas de Aquiles, el Patriota comenzó a volar en vertical metros y metros hasta alzarse más allá de lo que los piratas podían percibir si no tenían un agudo ojo y localizó al Almirante para volver con él, guiado por su Control Consol. — Protocolo fallido. Volviendo a la matriz. — dijo con su robótica y chistosa voz mientras comenzaba a volar a alta velocidad hasta la base, abandonando a los piratas a su suerte.

Tanto Korg, como Tenoch Titlan como Gaeru pudieron observar el desenlace del combate desde la distancia pues ninguno de ellos había osado acercarse en última instancia al ser robótico. Artur por su parte, quien había permanecido en un segundo plano durante toda la pelea había optado por avanzar a pelear en el último compás del enfrentamiento mas su distancia del rival y su baja capacidad para acortar la distancia le impidió llegar a él, golpeando al aire en un intento vano de aportar algo a la pelea. Gin, quien malherido pero consciente, podría levantarse y asistir a su compañero. Aquel que había sobre estimado sus habilidades quizá y se había lanzado sin pensar al combate contra lo que era obviamente un rival que lo opacaba en poder y habilidades, sufriendo así las consecuencias. Su pecho, que si bien no llegó a recibir un daño lo suficientemente letal como para quebrarse, se había fisurado y jamás volvería a ser el mismo, dejando así un punto vital y debilitado de manera permanente en el mink que jamás olvidaría este combate.

El Patriota abandonaba el lugar de combate y solo los piratas decidirían si era momento de lamer sus heridas, recomponerse o… continuar.

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