[PASADO] Mushoku se muere, no se nace.
#11
Esto era una pesadilla, ahora era mitad caballo, mitad águila de oro y plata ¿Qué mierda había pasado?, pude ver una cosa roja pasar girando ¿Era mi hermano de otra madre?, si su risa particular fue la que me aseguro de que era el, me pregunto que me pasaba y yo lo miré y le dije. – No tengo idea de que mierda me pasa, no te rías y no te voy a dejar montarme, no soy un caballo. – En ese instante mire mi tren inferior, claro que soy un caballo empecé a gritar otra vez. - ¡PUTA MADRE SI SOY UN CABALLO!, DOCTOR AYUDA POR FAVOR. En ese instante se acerco el terremotos gin senpai y me llamo ¿Carajito? Que mierda era un carajito me cuestione, me dijo que me calmara que seguramente esto era por la fruta del diablo que me había comido y en ese instante recordé que cuando aprendí el haki de observación había un algo dentro de mi aura como retenido ¿Acaso era esto? El senpai me pregunto cómo me sentía, sopesé un segundo mi respuesta y le dije. – Sinceramente, excelente, tengo unas ganas terribles de salir a volar. – Mire la burbuja y continue. – Aunque ahora claramente no lo puedo hacer, pero que sensación más rara, es mi cuerpo, siento todo mi cuerpo, es increíble. Gire mi cabeza para ver a Baldur salir a la cubierta y sonreí feliz, estaba vivo, eso me alegro mucho.


Lo que no me esperaba era la reacción del capitán, quien le comento al doctor si había que amputar, ¿Amputar qué? Fue lo que me pregunté, abri los ojos como platos cuando vi que se arremango el brazo donde tenia la espada, ¿Acaso me quería cortar al medio?, Esta loco, el capitán se volvió loco pensé. El senpai me pidio que me calmara, pero yo ya estaba un poco más tranquilo, pero si deje de aletear porque parecía peligroso, el feo de pelo azul le dijo al capitán que no habia necesidad de mutilarme y que le iba a mostrar algo al capitán que le iba a buscar más que cortarme a la mitad a mí, yo me pregunte que puede ser eso, Porque no HAY NADA en este mundo que el capitán ame más que cortar cosas, ya sabia yo que no era un comunista porque Rapax llego despues de mi y en un estado peor, entonces que seria eso que le quería mostrar.

Gaeru haciendo gala de su amor fraternal por mi salto a defenderme y amenazo al capitán, asi que me aclaré la garganta y hablé. -  jefe, no hay que apuntar nada, soy un puto caballo con 4 alas, imagina las posibilidades y Gaeru. – Dije mirando a mi hermano de otra madre. – Gracias Hermano, pero bájate, algo dentro de mi sabe que puedo volver a la normalidad.
Me quede fijo mirando al capitán de nuestro navío, mientras esperaba que Gaeru se bajara para poder retomar mi forma original.


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#12
Leyenda


Al llegar a la cubierta, la escena que me recibí fue, por decir poco, surrealista. Todos estaban reunidos, pero algo en ellos había cambiado. El capitán Ashura “El humitos” parecía estar en shok, de su cabeza emanaba una gran cantidad de humo, como si esta estuviese apunto de explotar. Korg "El Timonel" parecía más inquieto de lo habitual y tanto Gaeru "La Rana" como Rapax Gin “El peliblanco azulado” hablaban a gritos con ¿Quetzalli Jr...? bueno, Quetzalli ahora tenía la apariencia de un caballo, al menos su parte inferior del cuerpo.

“¿Qué narices?” pensé, completamente anonadado al ver la extraña transformación del enmascarado, ahora una criatura equina. Su torso y cabeza seguía manteniendo las características de Quetzalli Jr, pero su piernas y movimientos eran inequívocamente los de un caballo. "¿Esto será culpa de la fruta que se comió?" Especulé mientras avanzaba hacia ellos con cautela.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Ese es Quetzalli Jr? - Pregunté en voz alta, rompiendo la tensión palpable en el aire. Todos se voltearon hacia mí, algunos con sorpresa, otros con alivio, pero en sus rostros se veía una mezcla de inquietud y determinación. Antes de que alguien pudiera responder, decidí mirar a mi alrededor buscando respuestas y fue entonces cuando ocurrió: mis pensamientos quedaron eclipsados por lo que mis ojos empezaban a captar.

El cielo, o lo que debería ser el cielo, era ahora un espectáculo imposible. - ¿Qué coño? ¿Dónde narices estamos? ¿Y que narices a pasado? - Exclamé, mi mente luchando por procesar lo que veía. El barco, el Niebla de Guerra, estaba navegando no sobre el mar, sino dentro de él. Alrededor nuestro, el agua se extendía en todas direcciones, peces de colores nadaban tranquilamente junto a nosotros, moviéndose como si fuéramos parte de su mundo. El barco parecía protegido por una gigantesca burbuja que nos permitía respirar y movernos en este reino submarino, un milagro de ingeniería o magia que no entendía pero que agradecía en ese instante.

Miré hacia arriba y, a lo lejos, el sol aún era visible a través del agua, su luz refractada creando patrones danzantes que iluminaban nuestro entorno. Era un espectáculo hermoso y aterrador a partes iguales. “¿Estamos navegando por dentro del agua?” Pensé, tratando de encontrar lógica en lo que mis ojos percibían.

Mis ojos se posaron nuevamente en mis compañeros, en sus heridas, sus transformaciones y sus rostros cargados de emociones. Había preguntas que necesitaban respuestas.
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#13
El tren inferior del enmascarado se había vuelto equino y todo se agitó de repente. Gritos por todos lados. Ashura quería amputar y Gin pedía calma al resto, comentando que, seguramente fuese la fruta del diablo que se había comido en mi propia mano tras robársela al viejo zorro. Mis ojos se encendieron. Me había olvidado de aquel detalle. Me había robado en mi hocico y ahora se estaba transformando en caballo. Las ganas de lanzarlo por la borda se reavivaron, pero con aquella burbuja sería imposible sin morir. Agarré al capitán con ambos brazos para que no me quitase el gusto, pero lo atravesé cual humo. Me puse delante suya entonces - Déjamelo a mí, que soy el que tiene que recetar. No hay cura. Diagnostico claro. Eutanasia por ladrón. Esa era mi jubilación. -  Gaeru se subió a lomos de su novio en ese momento y ofreció cortar a su propio capitán por la mitad y pidiéndonos que hiciésemos que entrara en razón. ¿En razon? Si era él quien quería enfrentarse al más sádico de la tripulación. De todas formas, no se lo tomé en cuenta, pues acababa de atravesar por exactamente ese sitio al mismo demonio.
 
Quetzalli Jr. Me pedía ayuda sin comprender la situación. “Merecido te lo tienes, por sin vergüenza” pensé mirándolo con furia, pero más tranquilo. Parece que tras eso se dio cuenta de lo que había pasado y se calmó, entendiendo que era una transformación reversiva e instó a la rana de tres ancas a bajarse de él. Artur volvió de su descanso, al parecer bastante recuperado y sorprendentemente vestido. - Tranquilo, hombre pájaro. Se te explicará todo después de curar la enfermedad que parece tener este insensato. - No quitaba mis ojos del centauro alado con oscuridad e intenciones claras de amputar.


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#14
Leyenda (Guía de color)


El demonio de humo parecía haber ignorado por completo lo que le acababa de decir - ¿Para qué cojones pregunta si luego no hace ni caso? - me pregunté, encogiéndome de hombros. Recordé entonces una conocida imagen que se componía de un dibujo de lo que se suponía era una rata. Se suponía, porque más que una rata eso parecía una patata gris con una lombriz. Junto a ese supuesto animal estaban escritas las palabras "me lo esperaba" y "no me sorprende". Ahora mismo yo era esa rata, o esa patata gris. Bueno, ahora mismo y casi todos los días, siendo completamente sinceros.

El enmascarado de las alas se transformó en un centauro raro. Mira, eso sí que no me lo esperaba. Se puso a gritar como loco, lo cual era de esperar pues le había brotado todo un caballo - ¿Por qué cojones cada cual es más raro que el anterior? - suspiré mientras negaba con la cabeza. Para sorpresa de nadie, la primera reacción del gigante con cuernos fue sacar a pasear su Machete Ponzoñoso (otra vez la rata). Le pidió consejo a Ben mientras se disponía a partir en partes plurales al hombre de cuatro alas y seis extremidades. Aunque, si las alas contaban como extremidades serían diez extremidades, alas incluídas. Para variar, el feo peliazul se plantó delante del único ser en ese barco más feo que él, diciéndole que no mutilaría al enmascarado. Como de costumbre, utilizaba un tono y una elección de palabras bastante curiosos, como si creyera que tenía inmunidad contra los machetazos o algo por el estilo. Tras decir aquello nos miró a Ben y a mí y nos pidió que le ayudáramos a que Ashura no mutilara al otro. ¿Por qué la gente me miraba a mí cada vez que quería que el tipo gigante se calmara? Era como si me pagaran para mantener a raya al tipo de los malos humos, o peor todavía, como si creyeran que tengo alguna especie de poder milagroso que me permitiera hacerlo. Para seguir con la misma tónica, Gaeru hizo exactamente lo mismo, pero sin echar a correr dentro del barco. El pobre Artur llegó a cubierta y como era de esperar, el chaval estaba más perdido que un pulpo en un desierto. Normal, si se acababa de despertar seguramente y lo primero que veía era el jaleo que se había montado y nada más, porque estábamos bajo el agua.

Parecía que nadie quería quedarse sin poner de su parte para calmar aquel jaleo, porque el oso de la gabardina no tardó en hacer uso de su argumento de autoridad para ofrecerse a eutanasiar al amigo - Parece que están todos cada vez más tocados del ala, madre de dios - miré al lado, antes de moverme hasta la barandilla junto al timón - A ver, panda de mendrugos ¿Acaso no entendéis que si por alguna razón rompéis la burbuja que rodea al barco no se salva aquí ni el apuntador? - pregunté, nervioso a la par que molesto - Bueno, diría que se salva el chico solo - señalé al anfibio samurai - No me pagan a mí para hacer que no os matéis entre vosotros - les dije - Qué cojones, ni siquiera me pagan - caí después en la cuenta - Pero bueno, eso da igual. La cosa es que no sé vosotros, pero yo no estoy muy por la labor de espicharla en un sitio más oscuro que el sobaco de un grillo. Así que podéis dejaros de tonterías de amputaciones o ajusticiamientos por latrocinios pasados hasta que lleguemos a nuestro destino y ya una vez allí si vemos que nos falta comida, si queréis podéis comprobar si la carne de centauro sabe bien - me quedé unos instantes pensativo, rascándome la cicatriz de mi mano izquierda - ¿Aunque, comer carne de mitad caballo mitad hombre con alas cuenta como ser mitad caníbal?


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#15
"Vamos. Rápido"

Como una bala corrí a trompicones por el pasillo de las habitaciones, atravesando las de todos. Pasé por la de Ben y me detuve a mirar su Wanted. "Qué curioso cómo le queda la gabardina" No. No tengo tiempo para analizar la moda del oso polar ahora. Si no me apresuro, van a picar en cachitos al pobre de Quetzalli y va a ser el paralítico de Poco y Nada. Qué bueno estar en los Mushoku, pero qué mierda que todos los días Ashura quiere picar a alguien nuevo. Era increíble, el tipo casi se muere y al despertar, lo primero que quiere es matar a uno de los suyos.

Llego frente a la puerta de mi camarote y abro la puerta de un empujón, haciéndola batirse contra la pared por la brusquedad. Entro y entonces saco el cofre que hay bajo mi cama y retiro el seguro. Abro la tapa y allí veo mis cosas: Mis hilos y agujas, que solo Quetzalli conoce... "Si lo matan, el secreto muere con él...No, no. Pobre Rahahaha" Río entre dientes, pero luego sigo sacando telas, hilo, y cosas de aquel baúl, hasta que en el fondo encuentro la caja de madera negra. "Lo que tengo que hacer por evitar los arranques del capitán". Abro la caja solo por ansiedad y para confirmar que sigue allí. Sí. Allí está. Bueno, qué carajo. Mejor que sea útil ahora que luego de que conviertan al chico en parrilla.

Cierro la caja nuevamente y la lelvo conmigo bajo el brazo. Repito el camino de regreso a zancadas y abro la puerta nuevamente. Me encuentro con Korg poniendo orden en el despelote, y diciendo a Ben que no es el momento de pelear por robos... ¿Acaso Ben se había unido al bando de los pica-gente? Lo que faltaba. Tan bien que le queda la gabardina, pero tan mal que le queda la pérdida de cordura.

Antes de que a alguien más se le ocurra hacer algo, y en vista de que conozco mi voz y sé que no estoy para gritos, hago un arco con mi índice y pulgar derechos y, metiéndolos en mi boca silbo lo más fuerte que puedo para llamar la atención de todos. Estoy allí de pie y me toca ahora a mí hablar. Comienzo a caminar al centro de la cubierta.

-A ver-Gin. No sé ustedes pero vengo de tener un día de mierda. Estoy seguro de que ninguno de los aquí presentes tuvo un paseo feliz por Sabaody- Miré a todos conteniendo el empute de solamente recordar el día de hoy- Esta mañana un robot me pateó la cara, voló sobre mí y me disparó con su rayo laser-Gin, Me derribó, un viento de mierda me mandó volando directo al frente de un Vicealmirante de la marina. ¡Sí! El que tiene el poster de dos páginas de sus tetas en la página central del periódico, el capitán nosequé- Seguía avanzando pasando junto a Ben- El tipo me derrotó y por poco termino preso. Luego llega un yonko y vuela la isla-Gin. Y estoy seguro por como llegamos todos al Niebla que ninguno la tuvo divertida hoy-Gin - Mi respiración era agitada, y ya tenía la vena quaker (la del cuello) brotada a punto de explotar. 

Me detuve entonces frente a Ashura a menos de un metro y lo miré a la cara.

-Tú llegaste hecho mierda, Demonio-Gin y te moriste un rato ahí de pie. Si no es por el Doctor, habrías quedado moñeco ahí mismo. Y apenas te despiertas ves que el muchacho tiene tremendos poderes nuevos, DE SU FRUTA - Alcé mi índice y abrí los ojos como un profesor explicando la lección todo efusivo- ¿y se te ocurre matarlo? Dime una cosa, Demonio - Me acerqué a escasos centímetros de la cara del cornudo- ¿De qué te sirve estar vivo si estás bien pinche pendejo?

Sin esperar a su respuesta, tomé la caja negra y la solté en el suelo frente a mí y me agaché a abrirla, suspirando- Quería esperar a llegar a la Isla Gyojin para enseñarles esto-Gin. Pero como parece que nos vamos a matar antes de llegar, igual se los enseño ahora. Total así se enteran de la sorpresa-Gin

Metí mis manos en la caja y saqué la enorme tela negra envuelta y caminé con ella a la baranda opuesta a la que estaba Korg, para así quedar a la vista de todos. Veía que el chico caballo ya no pataleaba, así que al menos él se había calmado un poco. Ya en la baranda volví a mirar a mis compañeros y finalmente les dije:



-Lo de hoy fue un abreboca de lo que nos espera en el Nuevo Mundo-Gin. No va a estar fácil y confío en que si el Demonio no nos mata antes, nos va a conducir a la muerte más loca que podamos tener-Gin. Pero aún así, tenemos que enfrentar al Nuevo Mundo juntos. Somos una banda pirata y no podemos seguir atentando contra nuestras propias vidas, con tanta gente que ya nos quiere matar-Gin. Debemos luchar juntos, bajo el mando del Capitán Ashura, y bajo la misma bandera.

De una brazada entonces, extendí por el aire la enorme tela, que ondeó hasta quedar totalmente extendida en el suelo frente a todos, revelando la imagen de una calavera con cuernos rojos y espadas cruzadas bañadas en sangre. Una bandera apropiada para hacer temer a nuestros enemigos, una bandera respetable para quienes se han hecho con la fama de ser los piratas más odiados. La bandera que ondearía en nuestras victorias o en nuestras tumbas. 


Jolly Roger de los Piratas Mushoku


Miré nuevamente al capitán, y con expresión seria, le dije: Aquí está un estandarte digno del Mata-Heroes.

"Mierda si con esto no se le olvida lo de picar al caballo, no sé qué más hacer"


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#16
Leyenda (Guía de color)


Rapax Gin no tardó en llegar a cubierta, cosa que hizo saber a todos a través de un silbido realmente molesto - Madre de Dios, ¿tanto le cuesta decir 'Holis, ya he vuelvido', o algo por el estilo? - me quejé, llevándome el dedo índice de mi mano derecha al oído del mismo lado, frotándome levemente pues aquel estridente sonido había hecho que me retumbara la cabeza. Contó sus peripecias en el archipiélago. No únicamente la parte que ya conocía acerca de aquella mole que les dejó para el arrastre a Ben y a él, si no que parecía haberse encontrado con un pez gordo que, a juzgar por el deplorable estado en el que había llegado al barco, también le había dado de palos - Pobre tipo. Si siguen dándole una detrás de otra le van a acabar dejando feo como al de los cuernos - pensé, lo cual hizo que se me escapara una risita. La historia que había contado me recordó mi encuentro con aquel mink león con el que me había encontrado. Aquel encuentro que me había costado una herida bastante fea, a decir verdad. Recordé aquello que había mencionado Ashura antes de salir del barco hacia la casa de subastas. Lo que comentó de algún obsequio por matar marines. No es que quisiera yo nada por matar a un marine, ni que fuera un cazador, pero tampoco era tan tonto como para rechazar un regalo.

Iba a preguntarle al demonio de humo acerca de aquello cuando el hombre de pelo blanco abrió la caja que llevaba, extendiendo en el suelo de cubierta lo que parecía una bandera. En esta, una calavera con cuernos rojos, con humo saliendo de la boca y con no uno si no dos machetes ponzoñosos detrás - Una bandera, sí... ¿Y qué haces que no la pones ya en su sitio? - dije, mirando el trozo de tela con una sonrisa - Habrá que lucirla, ¿no? IS IS IS IS



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#17
Gin apareció dando un estruendoso silbido. Me callé y presté atención a lo que tenía que decir el horrendo hombre de pelo blanco. Me crucé de brazos y miré hacia otro lado cuando paso por mi lado. Me tuve que contener para no arrancarle la cabeza de cuajo cuando empezó a hablarle directamente al capitán muy cerca de su cara. Era una falta de respeto, que se la pasaría con cualquiera de los nuevos reclutas. Incluso me sentaría a ver plácidamente como se mataba con los demás, pero no con Ashura. Lo único que le salvó al peli blanco azulado fue que de su boca salieron puras verdades. Como las de Korg, justo antes de la llegada de Rapaz, el cual se negaba a tener que calmar la ira de nadie. Pero a lo que iba, Rapaz tenía razón. Habíamos tenido todos un día de mierda. Quizá por eso, y por la sorpresa de la transformación en jamelgo de cuatro alas del enmascarado Quetzalli Jr. nos habíamos puesto así. Era hasta normal nuestra reacción. De hecho, en mi cabeza solo pasaban formas de tortura al medio caballo.

En medio de su discurso, el hombre que había llamado nuestra atención y había faltado al respeto a su propio capitán, sacó de una caja negra una bandera, mostrándononla a los demás. Sonreí. Era bonita, la verdad. Nos representaba. Parecía que no era al único al que le gustaba la nueva insignia, pues el pequeño tirador le dijo que la pusiera inmediatamente en su sitio, para que la vieran todos los que estuvieran debajo del agua como nosotros. Me parecía absurdo, pero bueno, cuanto antes se colocará, mejor, supongo.

Acabó el discursivo que se había marcado diciendo que ese símbolo era digno de Ashura el mata héroes. Seguía sonriendo. De alguna manera, ese gesto y ese dibujo habían provocado en el fondo de mi alma un nuevo y escalofriante sentimiento. Ahora tenía más ganas aún de matar a todo lo que pillase por delante. Hacerme más fuerte, buscar nuevas estrategias para los combates y destrozar a cualquier enemigo bajo esa nueva bandera.

Algo hizo un click en mi cabeza y cambié la expresión de mi rostro. Miré hacia Quetzalli y caminé hasta él. Con mi gran zarpa lo agarré por la parte superior de la cabeza, poniéndome a la altura de sus ojos, decidido a qué me mirara directamente y le quedará todo bien claro. - Esa fruta no era para ti. Como vuelvas a agarrar de mi mano algo que me pertenece no te salva ni Dahnna. ¿Lo entiendes? Ademas, me debes mucha pasta por esa fruta. Ya hablaremos en otro momento de la forma de pago - le solté la cabeza y me volví hacia donde estaba el regalo de Rapax. Ahora debía ocuparme de revisar las heridas del resto.
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