[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria
#1

06:00 AM, día 79 de primavera, Año 16
Isla de Mystoria

El camino de la justicia es recto, firme, y camina con el paso prieto. Pero incluso los más aguerridos y rectos Marines encuentran muros que no pueden sortear, si no atravesar… no siempre usando la fuerza bruta.
Tras lo acontecido en Sabaody donde la antaño División 17 se vio involucrada en la catástrofe que destruyó un Manglar completo, los años habían pasado con un ritmo frenético para los Marines. El archipiélago, que era un crisol de razas y de tiendas, oficios, piratas y delincuencia, vislumbró el poder de un emperador del mar en primera persona. Odki Murray, quien se personó allí para confrontar al Almirante que acompañaba a la División 17, arrasó con todo lo que tuvo a su paso sin miramientos. No fue sin los esfuerzos combinados de la División 17, el Almirante, los Patriotas y el gremio de cazadores que los apoyaba que pudieron frenar momentáneamente la embestida casi titánica del pirata de barba rojiza y de esa manera salvar, por primera vez quizá en su historia, a más que ellos mismos: si no a todo el archipiélago. Esto les granjeó a todos el ascenso pertinente y el reconocimiento por su gran desempeño como Marines, haciendo que el Vicealmirante Nanashi los recompensara en el G-1, donde los miembros de la ahora afamada División 9 pasaron los dos siguientes años.
Apolo, quien había sido quien más perdiera en el archipiélago, pudo ocultar sus cicatrices y entrenar para con suerte en su próxima batalla, desarrollar todo el potencial que tanto sus compañeros como superiores sabían que tenía. Su ímpetu solo era superado por su poder latente y su peligrosidad como usuario de la Suna Suna no mi. Fuguwu, quien estoicamente había cumplido sus órdenes en la batalla y había sido un papel crucial junto a sus compañeros, pasó el tiempo entrenando y mejorando su poder con el Haki, llegando a convertirse en un notable usuario de este arte. Karl, quien había aplacado su nervio y rabia convirtiéndose en un valioso activo, no solo por su poder como usuaria de la fruta mitológica del ave fénix, si no como probablemente el miembro más leal de la División 9, había despertado su poder como reina y estaba lista para plantar cara a cualquier desafío junto a los suyos. Y por último, Joe, quien antaño fue nombrado el “Héroe de los Cabos Gemelos”, había encontrado la horma de su zapato cuando, tras consumir la nueva fruta que le acompañaría en sus batallas, frenó el ataque de un Yonko con la ayuda de su viejo amigo. Los antiguos poderes ya no servirían más y solo quedaba fortalecerse. Ganarse el apodo del “Héroe” fue sencillo, pero en el momento en el que defendió al Almirante validó de manera definitiva su apodo y se consagró como la promesa cumplida de la justicia. Tras dos años, los Marines se embarcaron en su nuevo navío, el O Redentor, en dirección a su nuevo destino, un lugar donde establecer su base y comenzar operaciones de manera eficiente.

Mystoria. Cuna de lo desconocido y lo salvaje.
Antaño quizás habitada, ahora era un páramo vacío donde solo algunos animales capaces de adaptarse al terrible calor ambiental habían podido prosperar. Este calor ambiental era perceptible desde cientos de metros de la costa, siendo pesado y molesto para todo aquel que se acercara sin la costumbre necesaria. La isla, de tamaño medio, poseía una forma característica de cabeza de elefante que era el reclamo perfecto para cartógrafos y aficionados a la geografía. Su extensión, que bien podría recorrerse en relativo poco tiempo por sujetos entrenados, constaba de un cuerpo principal y dos salientes en el sureste. En la cabeza del elefante, en la región noroeste, se alzaba un volcán activo que era la causa directa del enorme calor de toda la isla. Su lava tendía a esparcirse hasta los ríos cercanos y el mar a menudo, siendo la amenaza más poderosa del lugar. En el oeste, pegadas al mar, un entramado de montañas de gran altura e intrincados caminos se alzaba, solo permitiendo su paso a los más aventureros. A sus pies, un lago donde si hubiera algo de vida en la isla, sería el lugar que elegirían para vivir. Un lugar casi confortable y quizá la mejor opción para una pausa táctica, primero por el agua potable y segundo por su ubicación casi central en la isla. En el noreste, un enorme y profundo lago que hacía las veces de ojo del elefante. Un agujero hacia un infierno oscuro y desolado donde quien caía jamás retornaba. Finalmente, en la región sureste, dos cabos. Uno de ellos largo y que hacía las veces de trompa para la cabeza, llena de vegetación residual y de gran espesura. La otra, que formaba el colmillo del elefante, poseía una cordillera que lo dibujaba perfectamente en los mapas, siendo un extremo perfecto para ver el mar y el sol ocultarse -la base del colmillo- y el otro -la punta del colmillo- adornado con un edificio blanco. Un enorme pilar de piedra que se erigía como la única construcción no natural de la isla y que desentonaba con el paisaje salvaje y austero de Mystoria.

La Division 9, a bordo de su navío, arribó a la costa este, justo en el centro de la isla, pudiendo anclar su barco sin problemas y desembarcando en el que podía ser su próximo hogar… o su tumba, ya que desde que pusieron pie en tierra se pudieron percatar de que sus Den Den Mushis no tenían nigún tipo de conexión con el exterior. Con una inminente tormenta en las proximidades que amenazaba con destruir cualquier navío en la mar, su única posibilidad era sobrevivir en una isla sin apenas recursos. Desde la posición de los Marines, al frente se extendía el enorme centro de la isla, con diversas colinas y lomas, a su izquierda la cordillera del colmillo con su imponente edificio abandonado y a la diestra el lago del ojo. Al fondo tras las lomas, se puede vislumbrar el volcán.

¿Cuál será el movimiento de los Marines?

Info

Contenido Oculto

Contenido Oculto




Contenido Oculto


Contenido Oculto
  Responder
#2
El primer rayo de sol atravesó las ventanas de mi camarote mientras abría los ojos con la disciplina que años de servicio y entrenamiento habían labrado dentro de mi como el mármol tallado que no pierde su forma. 0600 horas, en punto. Mis branquias se contrajeron ligeramente al percibir el aire más denso de lo habitual, cargado con una calidez que no provenía únicamente del sol matutino. Me incorporé de mi litera sintiendo ya las primeras gotas de sudor en mi frente. El calor de la isla se había filtrado incluso dentro del O Redentor, y sabía que el día sería más duro de lo esperado.
 
Desayuné algo ligero - fruta fresca y pan tostado - suficiente para mantener fuerzas sin cargar el estómago con este calor. Extendí mi uniforme sobre la cama, tomándome mi tiempo para revisarlo. El traje verde con sus patrones laberínticos se veía bien bajo la luz. Tracé las líneas familiares mientras me vestía, ajustando cada pliegue. La capa blanca de Comodoro fue lo último, el peso del rango se asentó sobre mis hombros como siempre. Revisé mi equipo médico con cuidado. Cada kit encontró su lugar en mi mochila, junto con las vendas que guarde bien enrolladas, al igual que los ungüentos en sus frascos, y los antídotos en sus jeringas listos para hacer usados en caso de emergencia. Añadí dos raciones de comida y me puse los guantes de combate. Mi Den Den Mushi fue a parar a uno de los bolsillos del uniforme, aunque dudaba que sirviera de algo en esta isla tan aislada.
 
Recorrí las cubiertas cerrando ventanas y asegurando puertas, pero sin echar pestillo. Mis compañeros podrían necesitar refugio, y no sería yo quien se lo negara. Me detuve en la cubierta principal y dejé que mi Haki de Observación se expandiera como ondas sobre el agua, abarcando ciento cincuenta metros a la redonda.
 
Busqué a Apolo con la mirada y me acerqué al cabrestante con una sonrisa – “Buenos días, Apolo. ¿Listo para otra aventura?” – le pregunté mientras tomaba posición en uno de los brazos de la maquinaria.
 
Espere a que me contestara a la vez que él manejó los controles principales mientras yo ayudaba con el mecanismo. El anclaje del O Redentor requería trabajo coordinado, y después de tantos años juntos, sabíamos trabajar en equipo sin complicaciones. El sonido metálico de las cadenas bajando resonó sobre el agua mientras asegurábamos el galeón. Una vez terminado el anclaje, intercambié una mirada con Apolo y asintiendo con la cabeza me preparé para desembarcar el primero.
 
Mis botas tocaron la arena húmeda con un chapoteo. El agua del mar me llegaba hasta los tobillos, tibia incluso a esta hora. A pesar de estar acostumbrado al calor intenso, la atmósfera de Mystoria me hizo hacer una mueca. Este calor era diferente, más allá de lo que había experimentado antes, sofocante de una manera que me recordó inmediatamente al enfrentamiento con Sohem. Esa misma sensación opresiva, como si el aire mismo tratara de asfixiarme. El aire pesaba, denso y húmedo de una forma que no tenía que ver con el océano. Tuve que concentrarme para respirar normalmente, sintiendo cómo cada inhalación requería más esfuerzo del habitual. El sudor empezó a bajar por mi cara en regueros constantes, y la capa comenzó a pegarse a mi piel como una segunda capa húmeda. Podía aguantarlo, sí, pero este calor traspasaba incluso mi resistencia natural.
 
Desde la orilla, Mystoria se extendía ante mí como un desafío misterioso. Las lomas del centro ondeaban bajo el calor, creando espejismos que distorsionaban todo. A la izquierda se alzaba lo que parecía ser una cordillera, aunque los detalles se perdían en la bruma térmica. A la derecha, al fondo, tras las lomas, una silueta rojiza coronaba la región noroeste de la isla. Mi Haki siguió pulsando, captando los latidos acelerados de mis compañeros mientras bajaban del barco. Sus emociones se mezclaban con esa determinación férrea que siempre caracterizó a la División 9.
 
Me ajusté los guantes una vez más, sintiendo el material familiar contra mis palmas. La aventura había empezado, y esta nueva isla nos esperaba con su abrazo sofocante y todos esos secretos ocultos tras las ondas de calor.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
  Responder
#3
La travesia hacia nuestro destino no habia sido corta, pero tampoco excesivamente corta.
Al fin llegabamos a donde se supone que ibamos a establecer la base.  De momento hasta asegurar el lugar iba a dejar que Joseba se quedara en el barco.

Me asee y sali del camarote y en cuanto sali me quise volver para dentro, llevaba dos minutos fuera y ya estaba sudando a mares. Mares. lo que no habia ne esa isla, porque eso que se veia no era un mar sino un hervidero, me cago en la puta que calor. Me volvi a Marineford, una polla iba a ser yo destinada a este puto infierno de calor.

Hacia mas calor que en la comunion de Sohem. Habia luchado en mil lugares, viajado a mil sitios, me habian esclavizado, me habian pegado, me habian abandonado y habia estado en lugares horribles a lo largo de toda la vida. Podia convertirme en un puto pajaro de fuego, DE FUEGO, LLAMAS, CALOR, pero el calor que hacia en la cubierta del barco mientras Fuguwu y Apolo se encargaban de que el barco quedara anclado de forma segura, no lo habia vivido nunca, era como si el cabezaqcubo me lanzara sus ataques de nuevo. 

Estaba tentada a decir que una polla, que hasta aqui, que yo no iba a montar una base en aquel infierno que si estaba deshabitado por algo seria, pero pensando en el cabezacubo, si me acostumbraba a este calor tal vez sus ataques hicieran menos mella en mi si algun dia podia tener una revancha. Habia pasado mucho tiempo ya desde que perdi conttra el y ahora contaba con algo parecido a "su poder" capaz de tumbar a la mayoria de gente con la que me habia cruzado desde entonces, pero las ordenes eran ordenes y la vida de la marina era asi. Pensandolo "en frio" si era posible pensar en frio en el infierno en el que teniamos que desembarcar, un poco de calor, bueno, mucho calor, no iban a detenerme, el nuevo mundo era asi. 

Vi como fuguwu desembarcaba sin problema en aquella aguas burbujeantes, desde luego no tenia pinta de ser esas aguans en las que se te hiela el coño, pero yo era usuaria y no podia hervirme en mi propia salsa. Asi que me transforme en mi forma completa y grite buscando a Apolo y Joe.

- Aerolineas Karlglass listas para zarpar, llamando a los pasajeros Joe y Apolo. Proximo destino, el infierno. Repito, llamando a los pasajeros Joe y Apolo, destino infierno. por favor, dirijanse a bordo lo antes posible.

Antes de llegar al destino pude ver que la isla no era demasiado grande y estaba llena de vegetación, parecia tener la forma de un elefante, pero estando ahora mas cerca no tenia ni idea de por donde empezar a explorar asi que le dejaria las ordenes al jefe Joe. Una nueva aventura esperaba, yo seria el escudo de la division y esperaba estar a la altura de las expectativas.El nuevo mundo esperaba y mis alas estaban preparadas para volar sobre el.

- Cuando subas Joe, espero instrucciones. No tengo ni idea de por donde empezar.


resumen

fruta

gastos


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder
#4
Poco a poco la luz natural empezaba a iluminar el cielo y, con ello, comenzaba a entrar en la sala de navegación de nuestro nuevo amigo, O Redentor. Había pasado la noche entera allí encerrado, descansando a duras penas con pequeñas cabezadas que me podía ir permitiendo, controlando que nuestro navío no se desviase de su trayectoria o que no acabase perdido en sabe dios qué caótico peligro que las aguas y el clima del Nuevo Mundo ofrecían. Para nuestra suerte teníamos un buque extraordinario, así que las fuertes corrientes no podían hacer que el meneo se sintiese dentro y pudimos tener una travesía tranquila.

En el horizonte ya podía vislumbrar el cacho de tierra que sería nuestro destino, Mystoria, la primera isla del Nuevo Mundo sobre la que pondríamos nuestros pies y a la que habíamos sido destinados para establecernos. Poco sabía yo sobre ese terreno, lo único que podía notar era que cuanto más se acercaba el barco más notaba el calor en el interior, algo extraño. Con el rumbo del barco fijado y dirigiéndose hacia la costa este de la isla, dejé que éste siguiese avanzando y empecé a preparar mis cosas.

Sobre la mesa de la sala apoyé mi mochila y comencé a llenarla de bártulos: mi den den mushi, vendas, un antídoto, un par de botiquines y una crema rara que parecía que servía para las quemaduras... o algo así. Fuguwu sabría mejor qué hacer con todo eso. También metí dentro mi log pose y a la mochila acoplé mi skate, la cual cerré, cogí con mi mano derecha y comencé a presionarla contra mi pecho el cual llevaba desnudo pues debido a la temperatura, sólo llevaba los pantalones del uniforme. Como de costumbre, todo empezó a hundirse hacia mi interior, como si las arenas movedizas de un desierto pudiesen tragarse todo, hasta que pude almacenar mis cosas para ir más cómodo. Acoplé mis punteras a mis piernas y también me puse los guantes de combate, tirando de ellos hacia el interior de mis brazos mientras abría y cerraba mis puños para ajustarlos bien. Con mi diestra cogí la media máscara azul que había comprado en Water 7, me eché el pelo hacia atrás con mi zurda y me la coloqué tapando la mitad derecha de mi cara.

Con todo preparado empecé a beberme un café que había traído horas antes y el cual ya estaba frío, y mientras el barco estaba a punto de llegar a la costa, oí a Fuguwu saludándome — Buenos días, ¿Joe ha quemado la cocina? ¿Karl está enfadada otra vez? Hace demasiado calor de repente ¡kakahaha! — Alcancé con mi diestra la capa de comodo y la volé hacia mi espalda para colocármela — Estamos a punto de llegar, encárgate de anclar el barco, yo volaré y plegaré las velas. Parece que habrá una tormenta cerca y, si llega a la costa, los mástiles podrían colapsar, ¿me sigues?

Dada la orden protocolaria para atracar el navío, me dirigí hacia la cubierta. Tras abrir la puerta y notar una ráfaga de aire extremadamente caliente, puse una cara mustia — Oh no —. De repente era como si hubiese metido la cabeza en las brasas de un churrasco... sólo que el churrasco éramos nosotros. El aire se notaba muy denso y pesado de respirar y lo poco que podía ver hacia el interior de la isla, se veía distorsionado por la ola de calor, como si hubiese sido intoxicado. El haber crecido en una isla tropical me daba la ventaja de poder resistir el calor mejor que una persona que hubiese crecido en otras condiciones pero aún así, el calor era demasiado incómodo. Alcé la mirada y vi a Karl sobrevolando el barco, gritando y diciendo que habíamos llegado al infierno. Definitivamente se había vuelto loca... pero tenía razón. Transformé mi tren inferior en arena y salí propulsado hacia las velas del barco, las cuales con una fácil maestría comencé a plegar mientras Fuguwu se encargaba del ancla.

Asegurado el barco y siguiendo en el aire, me dirigí hacia mi compañera — ¿Por qué en la Marina nos quieren hornear todo el rato? Ni siquiera veo chiringuitos por la costa, Karl, ¿qué se supone que tenemos que hacer? Podría decir que me suda hasta el culo... ¡pero soy de arena y no sudo! ¿me sigues? — con mi diestra aparté mi media máscara, enseñándole la herida al fénix — pero se me derrite hasta la cara ¡Kaaaaaaarl! ¡kakahaha! — tras bromear, volví a colocarme la media máscara — ¿Algún plan? No veo especialmente bien y no hay nada que me llame la atención, no sé por dónde deberíamos empezar



Resumen

Akuma no Mi

Cambio en atributos

Gastos

Karmas aplicados
  Responder
#5
Por lo que parecía, estábamos apunto de llegar a tierra.

Me encontraba en mi despacho, terminando de vestirme. Me puse mi capa de Vicealmirante, junto a una camisa negra entera, con el símbolo de la Marina destacando. También cogí mis pertenencias de siempre que no podían faltar y me dirigí al baño para terminar de asearme. Mientras me miraba en el espejo, por mi mente, pasaron lentamente todos los recuerdos de estos últimos dos años en Marineford. Por fin, teníamos nuestro propio barco, y aunque era algo extravagante para ser un barco de la Marina, me encantaba. Fue decisión de Apolo, y eso me bastaba para aceptarlo fuera como fuera. Los entrenamientos con Fuguwu, el cual en poco tiempo se ha vuelto extremadamente fuerte, y aunque por rango sea su superior, no deja de ser uno más, como yo, alguien del que puedo aprender. Y Karl, la cual es mi mano derecha y en la que confío ciegamente en todo, sin necesidad de preguntarla nada. Éramos menos que la última vez, era muy consciente de ello, pero, sentía que estábamos más unidos que nunca, y eso era muy importante. Y además, hemos pasado a ser la División 9, algo que, parece un dato sin importancia pero, nada más lejos de la realidad. Estábamos entre las 10 Divisiones de la Marina más importantes, y teníamos que dar la talla.

Por el sonido del exterior, parecía que estábamos atracando en algún sitio, además, pude escuchar a Karl llamándome a mi y a Apolo. Sabía que mis compañeros estaban pendientes de ello, por lo que no me preocupaba en absoluto, confiaba en ellos, así que una vez arreglado, salí de mi camarote y, madre mía. El calor era bastante insoportable. Estoy bastante acostumbrado a estas temperaturas y las aguanto bien, pero aún así, aquello se sentía horrible.

Me dirigí al grupo, el cual estaba hablando tranquilamente entre ellos ya en la orilla de la isla — Buenos días a todos — Dije mientras me terminaba de abrochar las mangas de la camisa — Este calor es insoportable, madre mía... — comenté mientras miraba desde el barco a la isla. No conseguía divisar nada interesante, tan solo naturaleza. Pero, si que había algo que me llamaba la atención y pude detectar — En este sitio... parece que hay un volcán. Puedo oler el azufre de este en el ambiente... — Dije mientras andaba lentamente algunos pasos por la arena — No sé que es lo que habrá aquí en esta isla, pero, que haya la presencia de un volcán no sé si es bueno o malo — Dije mientras me colocaba la mano derecha en la barbilla — Hmmm, por el momento, creo que deberíamos ir juntos hasta un lugar más profundo de la isla, a ver que encontramos. Pero no bajéis la guardia ni un solo segundo — Me giré para mirar a todos a la cara — Y si pasa algo que nos pone en peligro, no dudéis. Atacamos todos juntos, ¿entendido? — Dije de manera seria. No iba a permitir que nos pasase algo a alguno de nosotros. Y entonces, me fijé que, detrás de mis compañeros, a lo lejos, había una especie de edificio blanco, que la verdad, no pasaba desapercibido en absoluto.

— Fijaos allí, hay una especie de... ¿Faro? ¿Qué os parece si vamos allí? Quizás encontremos algo interesante... — Sugerí al grupo. No quería tomar decisiones precipitadas por ser el líder de la División. 

Toda la información
  Responder
#6

Cuando los marines pusieron sus pies en Mystoria pudieron hacerse eco de lo que realmente les esperaba. La cruel nada, mezclada con fuego ambiente era lo único que parecía recibirles en la deshabitada isla. Joe, quien poseía un olfato muchísimo más desarrollado que sus compañeros pudo percatarse del intenso olor en la lejanía. Un olor característico de azufre y salitre que procedía de la enorme montaña al otro lado de la isla. El humo casi debía ser casi como un gas pimienta en la nariz del Vicealmirante Joestar. La playa, que comenzaba a subir la marea de manera cada vez más violenta por la tormenta aledaña, no poseía sonidos más allá del vaivén del mar. Un silencio casi opresivo y amenazador roto en momentos puntuales por el crepitar de las rocas cercanas, muestra de la imponente deshidratación de la isla por culpa del calor. Las plantas, que bien podrían nutrirse en parte de este agua, eran casi inexistentes, siendo pequeñas y estando retorcidas hacia las pocas fuentes de agua existentes en la zona. Sus hojas, aunque verdes en su mayoría, poseían pruebas de quemaduras por el calor. Si alguno de los presentes hubiera sido ducho en naturaleza habría reparado en que había huellas cercanas que presagiaban animales  fauna. Huellas de cánido de gran tamaño se desplazaban por la playa en busca de animales varados para comer, aunque fuera carroña. El terreno a su alrededor se distorsionaba por el calor y lo único perfectamente visible e inmutable era la tormenta en el océano.

El faro -aunque los marines aún no sabían que lo era- se erigía estoicamente sobre la cordillera a su siniestra. Su imagen retorcida por el calor era lo único que aparentaba ser medianamente humano en la isla. El ascenso era pronunciado, sus incesantes cuestas rocosas hacían el ascenso complicado y la División 9 subía sin problemas hasta que tras una hora de subida implacable por los acantilados del faro, alcanzaron la cima, llegando a los pies del faro. El faro blanco de Mystoria, que ahora era perfectamente reconocible, era una estructura cilíndrica, a priori perfecta salvo por las inclemencias de la naturaleza y su abandono, siendo de un blanco impoluto en sus inicios, ahora tapado en parte por la maleza que se intentaba adueñar de él. Una única puerta permitía el acceso a este, cerrada en apariencia pero con poca fuerza podía ser forzada. Desde sus inmediaciones, Joe, con su olfato, podría detectar un olor difuso y pútrido en todo el ambiente, más allá del remanente lejano del azufre. Este olor, aunque sutil, era tremendamente extraño en la zona y desentonaba con los olores de la isla, conduciendo a unas piedras del acantilado tras el faro. En su interior, una única estancia que parecía indemne al paso del tiempo, de blanco inmaculado, con una escalera de caracol que ascendía los cuarenta metros de altura del faro. En su cámara superior -que no poseía linterna, faro o antorcha, si no que estaba en la cúpula más alta del mismo- solo había un pedestal blanco de forma cuadrada con cinco hendiduras. Una barandilla adornaba la habitación y dos ventanas permitían que la luz del sol entrara en la estancia, así como visualizar desde una perspectiva privilegiada los sitios más emblemáticos de la isla, como la cordillera, ambos lagos y el volcán. Dentro del faro, la sensación térmica se hacía más apacible pero no descendía lo suficiente para sentirse cómodo. Lo más llamativo de la habitación, sin duda, era su mural. Un enorme mural pintado con un desgaste gigantesco pintados con dibujos simples cinco elementos: una montaña, una hoja, una porción de agua, una llama y un sol.

¿Qué significaba? ¿Había alguna manera de encender el faro y avisar a la marina de que estaban allí?

Info


Contenido Oculto
  Responder
#7
Al desembarcar mi atención se desvió hacia algo más preocupante. Según Joe, el aire llevaba un aroma de azufre en el ambiente.
 
“Si es verdad lo que dices y Joe,” – anuncié con tono serio – “esto puede ser peligroso. En concentraciones altas puede causar irritación respiratoria, mareos, y en casos extremos, problemas más graves. Avísenme si alguno siente molestias en la garganta o dificultad para respirar.”
 
Al final, decidimos ir a donde Joe nos había indicado. Durante todo el trayecto mantuve mi Haki de Observación extendido, barriendo constantemente los ciento cincuenta metros a nuestro alrededor. El ascenso por los acantilados rocosos se hizo eterno bajo el calor implacable de Mystoria. Cada paso requería un esfuerzo adicional, no solo por la pendiente pronunciada, sino por ese calor que parecía succionar la energía directamente de nuestros cuerpos. El sudor empapaba completamente mi uniforme, y más de una vez tuve que detenerme para ajustar la capa que se pegaba a mi espalda como una segunda piel húmeda. Las rocas bajo nuestros pies irradiaban calor, y el aire mismo distorsionaba la visión creando espejismos que hacían el ascenso aún más desorientador. Este ambiente superaba cualquier cosa que hubiera experimentado antes y lo empezaba a notar en mi energía la cual se veía ligeramente drenada.
 
Desde el desembarco y durante todo el trayecto, Karl no dejaba de quejarse del calor durante la subida, y no podía culparla. Intente mantenerme cerca de ella durante todo el trayecto para que no terminara mandando todo “a la mierda” (como creo diría ella).
 
“Intenta ignorar el calor Karl” – le dije con voz calmada – “igual y si lo ves como un entrenamiento para enfrentar a Sohem le veas razón a soportar este infierno.”
 
Mi Haki captaba su frustración y agotamiento, pero también esa determinación férrea que siempre la caracterizó. Solo necesitaba un momento para recuperar el control. Cuando finalmente alcanzamos la cima y nos adentramos en el faro, suspiré aliviado al sentir una ligera diferencia térmica. No era mucho pues el calor seguía siendo opresivo incluso dentro de la estructura de piedra blanca, pero cualquier alivio era bienvenido después de esa hora de escalada infernal. Mi mirada se dirigió entonces hacia el interior de la cámara superior. La escalera de caracol se alzaba ante nosotros, y arriba, esa habitación circular con su extraño pedestal llamaba mi atención. Una vez que subimos, me tomé un momento para revisar cada detalle de la estancia.
 
El blanco inmaculado de las paredes contrastaba fuertemente con el exterior deteriorado del faro. La barandilla que rodeaba la habitación estaba en perfecto estado, como si el tiempo no hubiera pasado por aquí. Las dos ventanas permitían que la luz solar iluminara todo el espacio, ofreciendo vistas privilegiadas de la cordillera, los lagos y el volcán a lo lejos. Me acerqué al mural con curiosidad genuina. Los cinco elementos pintados (que parecían representar una montaña, una hoja, el agua, una llama y al sol) mostraban un desgaste considerable, pero aún eran perfectamente reconocibles. Estaban dispuestos de manera que sugerían algún tipo de patrón o secuencia. Tracé con la mirada las cinco hendiduras del pedestal cuadrado, potencialmente diseñado para recibir algo específico. El significado se me escapaba completamente.
 
Mi Haki siguió pulsando suavemente, monitoreando tanto a mis compañeros como los alrededores del faro. Desde las ventanas, la vista privilegiada de toda Mystoria se extendía ante nosotros, con sus peligros y misterios esperando bajo el calor distorsionante que seguía siendo nuestro enemigo más persistente.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

Karmas y Atributos

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9361 + 0 = 9361
Energia: 4611 - 166 = 4445
Espiritu: 2805 - 34 = 2771
#8
Joe fue el último en llegar y, tras reunirnos, nos informó de que debería haber un volcán cerca por el olor a azufre que detectaba. A pesar de estar en una posición alta, no podía ver muy lejos debido a la distorsión del intenso calor que hacía en el paisaje por lo que, si el volcán estuviese cerca, eso podría implicar a que también hubiese un río de lava. Rezaba porque no lo fuese, el barco estaba preparado para aguantar la posible tormenta pero no creo que fuese ignífugo. Tras ello, la opción de nuestro líder fue sugerir acercarnos a un edificio blanco, en una altura — Me parece buen plan... aquí lo único que puedo ver es que la marea está subiendo y que nos puede pillar una tormenta.

Se notaba que en esa isla poca civilización podría haber, apenas había vegetación y los caminos eran escarpados y si hubiese una ciudad cerca todo estaría mejor preparado. Subir aquella cordillera con el método tradicional era un trabajo y esfuerzo innecesario por mi parte por lo que, aún propulsado por mi propia arena, me desplazaba por el aire a unos diez metros por encima de mis compañeros. Así no tendría que caminar y quizás podría ver algo. Ojalá ser de arena me ayudase a evitar el calor infernal, pero no era así por lo que notaba cómo mi energía se agotaba más rápido que de costumbre.

Tras la hora de caminata ya estábamos cerca del edificio. De cerca ya podía verse que se trataba de un faro por lo pude ver que tenía una puerta. De forma impulsiva debido a la curiosidad que me provocaba saber qué podría haber allí dentro, me fui adelantando al grupo — Tranquilos muchachos, soy experto cerrajero, lo tengo todo bajo control ¿me seguís? —. No había puerta que se me pudiese resistir, tan sólo bastaba con deshidratar cualquier superficie para que ésta se desintegrase ante mí. Posé mi diestra sobre la puerta pero al comenzar a aplicar fuerza, ésta comenzó a ceder y empezó a abrirse — Olvidadlo, no hace falta ¡kakahaha! — La puerta realmente no estaba cerrada así que pude evitar el destrozarla. Una vez abierta, dejé que mis compañeros entrasen primero.

Lo que más me sorprendió en la primera impresión, era ver el blanco inmaculado que tenía el faro viendo las condiciones y situación de la isla. Lo que menos me apetecía, era tener que subir sus largas escaleras de caracol hasta la cima — Nos vemos arriba, ¡que camine otro por mí! — y, con una sonrisa extendiendo los dedos pulgar y meñique de mi diestra, con un saludo surfero hacia el grupo comencé a ascender por el aire al igual que había llegado hasta allí.

En lo alto no vi el sistema convencional que conocía de los típicos faros, sólo vi un pedestal en el centro con un mural en una de las paredes. Me acerqué al mural y pasé mi mano derecha por los dibujos, sin entender absolutamente nada de lo que estaba viendo. — Una roca, una hoja, el sol, el mar y una llama — decía para mí mismo mientras oía los pasos de mis compañeros ascendiendo por las escaleras, estando cada vez más cerca. En cuanto llegaron, me giré hacia ellos — Lo he entendido — de mi mano derecha empezaron a bailar dos pequeños sedimentos de arena como si canicas se tratasen — esa roca me dice que si apedreo al sol, quizás lo pueda apagar y así dejará de hacer tanto calor en esta puta isla ¡kakahaha! — empecé a bromear referenciando al suceso que vivimos en Sabaody, resultando un recuerdo menos traumático a medida que los años pasaron — No tengo ni idea de qué debemos hacer... quizás vosotros saquéis algo más en claro — Levité hasta una de las ventanas del lugar, la abrí y volé hasta el exterior — A lo mejor podemos sacar algo en claro desde esta posición, ¿me seguís? — Y acto seguido, tras expandir mi haki de observación a doscientos metros a mi redonda, comencé a otear el horizonte a mi alrededor, esperando que desde lo alto del faro, en lo alto de aquella cordillera, pudiese ver algún punto de interés que pudiese ayudarnos.

Resumen

Bélico

Cambio en atributos

Gastos

Karmas aplicados
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8218 + 0 = 8218
Energia: 4417 - 181 = 4236
Espiritu: 2070 - 105 = 1965
#9
Bajamos de la isla tras ignorar mis compañeros mi amable petición de llevarles a tierra, bajando cada uno por sus propios medios. 

Una vez desembarcamos, Joe sugirió ir a lo alto de la isla para verla mejor, parecía haber un pico en lo alto que nos podría servir para saber mejor donde estábamos y además, al parecer estábamos en una peligrosa zona volcánica, o al menos, Joe podía oler a azufre, lo cual explicaría el putísimo y horrible calor que hacía en aquella isla. 

- Pues vamos allá, Mr Danger, antes de que se os derritan las pelotas con este putisimo calor. 


Dije mientras volvía a mi forma normal, aunque mis llamas no quemaban ni generaban combustión per se, me daba cosa que hubiera cualquier reacción química y provocara cualquier desastre, pero pronto me arrepentí, aquella subida era horrorosa y con el calor me estaba poniendo de mala hostia, aunque Fuguwu calmo mis constantes quejas haciéndolo ver como un entrenamiento que valdría para enfrentarme a Sohem algún día.

- Siempre sabes qué decir Fuguwu, me cago en la puta. Me voy a volver loca aqui. 


Me concentré en no perder la cordura canturreando una canción, al estilo de mi amigo Apolo mientras intentaba no fatigarme demasiado. a mí me gusta el flow de la cucarachaaaa cuando hace así hace así que puto calor sus muertos... a mí me gusta el flow de la cucarachaaaa

De alguna manera al fin llegamos a la cima y allí había un edificio sin protección alguna al que Apolo nos invitó a entrar tras vencerse la puerta. Una vez dentro subí con mis compañeros una escalinata hacia arriba y nos encontramos con que el faro no tenía mecanismo alguno, sino un puto mural que supongo que contendría las instrucciones para poner en marcha el aparato.

- Desde luego sería buena idea, aunque mejor sería congelar ese puto volcán de alguna manera, así no hay quien piense Apolo. Al menos aquí hace algo menos de calor. ¿Qué clase de lugar es este? Nunca he visto un faro más inútil. Yo con este calor no puedo pensar, tengo frito el cerebro.


Apolo abrió la ventana y levito hacia ella, sugiriendo que desde allí tal vez podríamos ver mejor nuestro siguiente movimiento. Joe había acertado haciéndonos venir hacia aquí, al menos la caminata no había sido en balde, teníamos una posición privilegiada desde donde ver toda la isla.

- Sí que parece un elefante, la isla está. Mirad allí, en la otra punta se ve un volcán, Joe tenía razón con lo del azufre. Y eso parece un gran lago, como los ojos del elefante. Voy a llamar por Den Den Mushi para informar de que hemos llegado a la isla.


Pero el Den Den Mushi estaba... literalmente como muerto de calor, todos los que llevaba, inútil.

- Me cago en la puta, esto no funciona, este parece un buen lugar para acampar, pero necesitamos provisiones. Yo tengo aquí comida para aguantar unos días, pero nos queda poca agua. ¿La del lago será potable? Al menos será mejor que morir deshidratados.


Teníamos que movernos y yo tenía las capacidades de mi fruta y podía volar, así que era la opción perfecta para explorar, el calor me estaba matando, pero aún me sentía con fuerzas y era la más grande pero ágil de la sala.

- Escuchad, los putos caracoles, estos son inútiles, pero a pie tardaríamos muchísimo en llegar al ojo. Voy a por agua allí, mejor una gastroenteritis a morir de sed en este infierno. Esperadme aquí e intentar ver si podéis arreglar estos aparatos o algo y preparaos para pasar la noche. Si no vuelvo en un día venid a buscarme, que querrá decir que el calor o lo que haya en la isla ha acabado conmigo.


Y me lancé por la ventana para después volver a mi forma completa y volar desde lo alto en dirección al ojo con agua. Si todo salía bien volvería al faro con las cantimploras y todo lleno, eso si sobrevivía a este calor. O tal vez descubriera algo útil, quien sabe. Pero la decisión estaba tomada, no serviría de nada estar ahí en el faro como una idiota perdiendo el tiempo.

resumen

efecto calor

fruta

gastos








-


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10363 + 0 = 10363
Energia: 5299 - 170 = 5129
Espiritu: 2598 + 0 = 2598
#10
A todos les pareció bien la idea de ir a aquel extraño edificio blanco, así que, sin dudar nos dirigimos hacia allí.

El camino no fue algo fácil. Primero, llegar hasta la zona donde se encontraba, un paseo sencillo, pero que con el calor abrasador que hacia en aquel lugar se convertía en una autentica odisea. Apenas había vegetación y flora debido a las altas temperaturas. Era un páramo desolado y apagado, totalmente desolado. Pero, de alguna manera, llegué a pensar que este sitio era como una fortaleza, un sitio al que cuesta adentrarse si uno no está acostumbrado — ¿Una fortaleza, eh? — Pensé mientras caminaba, pero no era el momento, le daré una vuelta más adelante.

Tras una hora andando, por fin estábamos cerca de aquel edificio, acostado sobre un acantilado que gritaba peligro y miedo. El cansancio se empezaba a notar, era señal de que pronto tendríamos que descansar, y quizás allí. Llegamos a la puerta, y parecía que esto era un faro, al menos ya teníamos la certeza de que lo era. Apolo se ofreció a abrir la puerta, diciendo que se le daban bien estas cosas — ¡Cuidado Apolo, no sabemos que puede haber detrás de la p...! — Pero rápidamente, sin esfuerzo apenas, pudo abrirla, supongo que no estaría en las mejores condiciones. Resoplé un poco aliviado de que no pasase nada tras abrir la puerta — Por mis barbas, Apolo... Ten más cuidado la próxima vez, no sabemos que trampas puede haber en esta isla — Comenté mientras no dejaba de oler aquel terrible olor — Huele a descomposición... A podrido por aquí cerca... Y eso no es buena señal... Andar con muchísimo cuidado — Tras aquello, todos subimos a la parte de arriba de aquel faro, la cual se hacia mediante una especie de escalera de caracol bastante larga — Ojalá ser una serpiente como antes y poder subir — Pensé, pues subir aquello a patita tras toda la caminata y este calor infernal, no iba a ser de agrado.

Mientras subíamos pude percatarme de que, este edificio estaba muy bien conservado, como si las condiciones extremas o el paso del tiempo no hubieran hecho mella en el, hasta que llegamos al final. Una habitación, un pedestal, un dibujo en la pared. Me acerqué lentamente al pedestal, escuchando como Apolo bromeaba, Karl se quejaba, y Fuguwu permanecía en silencio. Los que podían volar, salieron por la ventana para poder intentar ver algo desde tal altura — Buena idea, vosotros que podéis volar intentad ver alguna ubicación o cosa extraña, tenemos que estar al tanto. Tened mucho cuidado — Dije sin desviar la mirada de aquel lugar, confiaba en ellos plenamente.

— Mira, Fuguwu — Dije a mi compañero — En la pared hay 5 símbolos: Tierra, agua, fuego, planta, y un sol. Y tenemos un pedestal totalmente vacío... — Fui diciendo la información poco a poco, para ver si podía llegar a un punto — Hmmm, ¿No es raro que algo así esté dentro de un faro? Quiero decir, no es lo habitual, pero... Estoy seguro de que estas construcciones activan la luz del faro de alguna manera, la pregunta es, ¿como? — Pasaba mi mano por todas las partes del pedestal, desde por encima, por los laterales, intentando encontrar alguna pista, alguna cosa que destacase, incluso miré cerca de su pie, por abajo — Fuguwu, ¿puedes inspeccionar el mural? Haciendo lo mismo que hago yo, quizás encontremos algo — Le pedí a mi compañero.

— Lo que más me llama la atención es como están colocados esos dibujos... Y eso me trae un recuerdo a la mente de cuando era pequeño y jugaba con los niños. Había un juego infantil, llamado "Nomekop", cada uno se inventaba que era una criatura, y se atribuían un elemento... "Yo soy de fuego... Yo soy de agua...", y así — Dije mientras seguía inspeccionando el pedestal — Se hacia con antelación, para que no hubiera trampas, y luego se "peleaba", ya sabes, con la imaginación. Y entonces habia elementos que ganaban a otro, como por ejemplo... — Señalé al dibujo de la pared — "El fuego gana a la planta", o "el agua gana a la tierra"... ¿ves por donde voy? Pero lo que no entiendo es el sol en el medio, ¿será un elemento que gana a todos? ¿Tendrá que ver con el calor sofocante que hace en esta isla? Estoy dando vueltas a que puede ser... Aunque estás hendiduras en el pedestal... ¿Habrá que poner cada elemento en ellas? ¿Pero cual es el sol? —

Toda la información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10460 + 0 = 10460
Energia: 5432 - 10 = 5422
Espiritu: 2310 + 0 = 2310


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)