[EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo
#11
OST


Kisuke trataba de mantener el tipo y hacer como que nada pasaba, pero al no haber especificado a Beto que hacer, su trampa de barro había terminado por atrapar al antiguo pescador, que bien podría haber permanecido flotando en el aire para no pisar el suelo, pero no había caído en ese detalle. Tenía mucho que aprender aún de sus nuevos compañeros para poder coordinarse bien con ellos, de eso no tenía ninguna duda.

"Joder Kisuke, céntrate... pareces estúpido..."

El hombre parecía aliviado de ver al Gran Líder de la Revolución ahí, y sus emociones no transmitían al antiguo pescador ningún tipo de engaño y le estaba devolviendo la bolsa con su dinero. Kisuke seguía un tanto intrigado con aquel teatro que había montado aquel tipo, pero no podía permitirse el lujo de dudar. Ya estaban llamando demasiado la atención y tenían que empezar a averiguar cosas y moverse o la situación podría complicarse en exceso.

-Me parece bien que me devuelvas lo que es mío, mugriento-san... pero necesitamos res...

En ese instante, cortando las palabras de Kisuke, un sonido como de un trueno al tiempo que se oían los gritos de una guarnición de la guardia que les pedía identificarse a sus compañeros les sacó de situación completamente. El cuerpo inconsciente de Oxxy caía humeando por el pecho. Kisuke no daba crédito a lo que estaba pasando y enseguida aumento el radio de su Kenbunshoku reduciendo su potencia a la mera detección de presencias, puesto que el ataque ya le habían recibido, a cien metros con la mano en la empuñadura de Onikiba dispuesto a atacar, y fue entonces cuando una poderosa aura apareció en su radar. Aquel tipo debía ser el que había atacado. Llevándose la mano izquierda a los labios dijo:

-Se que lo has percibido, no salgas aún, sigue mi presencia si me muevo...

No sabía que hacer, quería hacer pagar a aquel tipo por atacar a su compañero, que además era el único recuerdo de Zorak que tenía, puesto que fueron amigos en el pasado, pero no podía permitirse el lujo de estropear su misión, y tenían que comprobar si podrían salvar a Oxxy, que cuanto menos, parecía gravemente herido. El hombre de la capucha le había recogido al caer del hombro de Beto y les dijo que le siguiesen al bosque. Sus emociones seguían transmitiendo a Kisuke que era sincero y honesto en su preocupación, parecía genuina su intención de hablar con ellos y explicarles la situación. Había que ser rápidos o podrían ser el blanco de otro ataque, el antiguo pescador no podía dudar.

-Beto deshaz tu técnica y sígueme. No te preocupes, el responsable de esto lo pagará muy caro, te lo juro.

Había tomado una decisión, confiaría en aquel hombre, a pesar de las extrañas tretas para contactar con ellos, pero el haki no le había fallado nunca y ahora le decía claramente que estaba diciendo la verdad, por lo que se pondrían en marcha siguiendo a aquel extraño hombre que parecía ansioso por hablar con él.

datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9690 + 0 = 9690
Energia: 4812 + 32 = 4844
Espiritu: 1913 - 17 = 1896
#12
Bajo la tierra que daba cobijo al mink, Don Bambú esperaba con impaciencia las órdenes para pasar a la acción, aunque lo que más esperaba era que hubiera una acción a la que pasar. Y lo cierto es que el grupito de guardias que se habían posicionado a la entrada del callejón poca acción representaban. No tendría gracia salir para encargarse de una gente con la que Beto mismo podría lidiar con facilidad. ¡Y eso que está ciego! Pero Don Bambú no sabía cuánto le pensaría en el futuro haber deseado más acción en aquel momento. Su deseo se cumplió con el retumbar de un trueno. —¿Qué ha sido eso? —Ninguna de las presencias cercanas había iniciado hostilidades todavía, pero eso no impidió que el aura de Oxxy se desvaneciera al instante, como si hubiera sido borrada del mapa. —¿Dónde está Oxxy? —El panda se sintió tentado de salir en ese mismo instante, pero las órdenes, por el momento, no eran esas. Quiso pensar que el mink se había salido del rango de percepción a una velocidad extraordinaria, pero algo le daba mala espina, así que extendió momentáneamente el Kenbunshoku hasta su máximo rango. No encontró de nuevo la presencia del mink felino, constatando una verdad que Don Bambú todavía no quería aceptar. Lo que sí encontró fue, sin embargo, una presencia extremadamente poderosa. Más que cualquiera de los miembros de los Toros Negros. —Mierda... Comandante, expanda su Kenbunshoku. Tenemos una presencia muy fuerte en la distancia. —No necesitó advertir a su superior, dado que en esos momentos el propio Kisuke estaba ya percibiendo la poderosa presencia en la distancia. Adecuándose a las circunstancias, Kisuke ordenó que Bambú no saliera todavía y que le siguiera desde bajo tierra si es la que empezaba a moverse. —Sí, señor. —Aunque se moría de ganas de salir para ver qué había sido de Oxxy, no lo haría en pos de no comprometer la misión todavía más. La llegada había sido abrupta. Las posibilidades de éxito menguaban por momentos. Pero el espíritu revolucionario se mantenía fuerte en las situaciones más desfavorables. —Oxxy está bien... —Una pequeña mentira para continuar el camino. En el fondo Don Bambú presentía que algo terrible acababa de suceder, pero no quería siquiera sugerirlo. Sin agregar nada más a la conversación, Don Bambú se dispuso a seguir a Kisuke allí a donde se moviera.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9864 + 0 = 9864
Energia: 5246 + 0 = 5246
Espiritu: 2373 - 195 = 2178
#13
No es mentira lo que se dice acerca del miedo. El miedo es algo terrible, capaz de nublar el juicio de cualquier ser vivo. Sin embargo, la luz de Dios, con la que me ha bendecido, me permite ver más allá de la bruma del miedo, y discernir aunque sea parcialmente la verdad de la mentira.

El hombre que ahora se encontraba frente a Kisuke, desde que sentí su aura me pareció una sin rumbo en la vida. Quizá era un hombre que había caído en las garras del engaño, creyendo que el fin justifica los medios. Pero ese pobre hombre estaba terriblemente equivocado. Sin embargo, en ningún momento sentí maldad en su corazón, por el contrario, lo que percibía de él era algo quizá parecido a la desesperación. Su aura era como la de una criatura asustada, atrapada en una jaula. Quizá por eso fue que le ofrecí consejo, pues nunca está de más ayudar a un alma a encontrar el camino correcto.

Pero mientras todo pasaba, algo ocurrió, algo que me dejo el corazón en la garganta. Un estruendo, solo eso pude llegar a percibir. Tras el sonido note como el aura de mi querido compañero Oxxy de desvaneció. Fue como si un pequeño Sol, que brillaba sobre mis hombros, se apagara de repente dejandome en penumbras. Fue imposible para mi saber que habia pasado, y el porque su aura se habia desvanecido de esa manera, pero mi corazón, incluso sin saber lo que ocurría se llenó de profunda tristeza. Y las lagrimas no pudieron evitar salir de mis enormes ojos.

Algo había pasado. Por mi buen oído sabía que no había sido algo cercano. Por lo que extendí mi haki 60 metros más, adicionales a los cuarenta que ya abarcaba. Cubriendo una zona de 100 metros en total. Aunque yo sabía que era inutil expandir mi Kenbun, lo hice igual. Percibir las auras era inutil sin poder ver el mundo y las intenciones más profundas de las personas. Tras expandir mi haki sentí una gran presencia, incluso más grande que las de mis compañeros. Pero no era adecuado atribuir nada a un aura tan solo por su tamaño. Sin embargo, la analice, tratando de comprender los sentimientos que emitía.

Kisuke interrumpió mi análisis ordenándome deshacer mi técnica y que lo siguiera. Pero lo que dijo luego fue inquietante. “No te preocupes, el responsable de esto lo pagará muy caro, te lo juro”.

— Entendido, amen —dije sin preguntar.

¿Por qué diría algo asi? ¿Por qué me llamó por mi nombre en lugar de llamarme por el seudónimo que habíamos escogido? ¿Qué era lo que alguien debía pagar muy caro?

Las emociones que en ese momento emitía Kisuke no hicieron más que preocuparme terriblemente. Pude sentir como el aura de Don Bambu también se perturbaba. ¿Dónde estaba Oxxy? ¿Por qué no lo escuchaba si él nunca solía callarse? 

Esperaba pronto entender lo que había ocurrido. Pero mientras tanto, deshice mi técnica y al mismo tiempo convertí mi cuerpo entero en arcilla, pasando de ser un gigante de 18 metros a ser un gran charco de “barro”. Sería más fácil para mí desplazarme siendo un charco que caminar normalmente.

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5117 + 0 = 5117
Energia: 3108 - 6 = 3102
Espiritu: 1020 - 40 = 980
#14
El ataque sobre el mink lince parecía tratarse de un mero capricho, pues Oxxy Coon era el único miembro de los Toros Negros que no tenía un precio sobre su cabeza, además de tratarse del más hábil del grupo en los temas referentes al sigilo. Ya fuera un capricho o no, el efecto de este fue palpable en los cuatro revolucionarios. Los tres que todavía seguían con vida no tardaron ni un instante en localizar a la que parecía la única presencia destacable en los alrededores. Los dos más longevos llegaron a la conclusión de que aquel hombre había sido el causante de la situación, mientras que el invidente monje se limitó a percibir y no juzgar. Una vez descubierta la ubicación del misterioso hombre, bien podrían haber ido y acabar con él, atacando todos a la vez mientras aprovechaban que éste se encontraba distraído yaciendo con su hermosa amante. Acabar con él no sólo hubiera servido para vengar la muerte de su camarada y amigo, si no que también habrían podido reducir drásticamente el poder militar de la guardia real a la que parecían tener intención de derrocar.

El comandante revolucionario optó entonces por la opción menos arriesgada. En vez de descartar la idea de tratar de salvar a su amigo y arriesgar la integridad del resto en un deshonroso intento de asesinato, hizo caso de las palabras del forajido y decidió que le seguirían al bosque, mientras prometía venganza al más alto de sus compañeros.

El gigante monje liberó a todos los presentes de su trampa de arcilla antes de comenzar a desaparecer en un charco de barro, lo cual para variar provocó otro escándalo entre los civiles de los alrededores. No fue así para el hombre de la capucha, pues tan pronto pudo moverse cargó el cuerpo del mink y tras hacer una señal al líder revolucionario comenzó a correr por el callejón, en dirección opuesta a la calle principal. La veintena de forajidos consiguieron noquear a los guardias que habían dado el alto anteriormente a los revolucionarios, no sin que cinco de ellos quedaran inconscientes en medio de la trifulca. Aquella pelea, sumada al sonido del impacto que había derribado a Oxxy, fueron suficientes para que dos de las patrullas de guardias se acercaran al callejón a apoyar a sus compañeros. El grupo de forajidos, quienes habían visto cumplida su labor de ayudar a su líder a escapar, optaron por hacer lo propio, recogiendo a sus compañeros inconscientes mientras se dispersaban para huir hacia el bosque.


El hombre de la capucha, quien conocía a la perfección las calles y callejones del pueblo, comprobaba de vez en cuando que Kageyama no le hubiera perdido el rastro - ¡Oh, que guapo es! - dijo una joven, casi desmayándose al ver al líder revolucionario correr. Debido a las prisas y al tener las manos ocupadas por cargar al mink, el hombre no pudo evitar que su capucha cayera hacia atrás, dejando de esa forma a la vista su característico rostro, haciendo que los lugareños le reconocieran. - ¡Si es el mismo Robin! - un señor señaló al hombre de la capucha cuando pasaron a su lado - ¡Oh, es Robin de los Bosques! - un niño llamó a sus amigos, para que admiraran también al famoso forajido. Durante el trayecto hasta salir del Pueblo Bayo, los revolucionarios no encontraron ningún guardia, pues además del conocimiento y la pericia del hombre que les guiaba, los civiles que encontraban por el camino también les ayudaban a moverse por las calles para no ser interceptados.

Tras algo más de un cuarto de hora de intensa carrera, el grupo alcanzó a salir del pueblo y entrar en el bosque. El bosque estaba poblado en su mayoría por abedules y robles, los cuales con el pasar de los años habían alcanzado unos tamaños colosales, superando en su mayoría los veinte metros de alto, aunque en el corazón del bosque los había incluso que llegaban a la treintena. Una vez alcanzaron el bosque, se permitieron reducir algo el ritmo e incluso el mink panda podía abandonar su estratégica posición, pues parecían estar ya relativamente a salvo. Aun así, el tal Robin les instó a seguir, pues hasta que no llegaran al campamento no podrían estar completamente tranquilos. Caminaron por el bosque algo más de una hora, sorteando todo tipo de obstáculos naturales, por un camino que se les haría realmente complicado repetir, aun con las grandes dotes para la orientación que poseían el mink y el humano. Pudieron escuchar, primero el gigante y algo más tarde el resto de miembros como alguien silbaba rítmicamente, como si tarareara una canción, aunque seguramente hubieran sentido con anterioridad la presencia de aquellos hombres quienes estaban haciendo guardia en lo alto de los árboles


- Ya estamos en el campamento - dijo el hombre, permitiéndose descansar mientras se dirigía a los revolucionarios - Ahora podrán tratar a vuestro compañero, y mientras le tratan os contaré todo - sonrió, notablemente cansado por no estar acostumbrado a correr cargando un peso mayor que el suyo. Según cruzaron lo que parecía el umbral, pudieron ver con mayor claridad el campamento. Se encontraba en un claro del bosque, al cual para acceder había que cruzar un pequeño arroyo. En el centro había un hoguera, alrededor de la cual parecía estar organizado todo el campamento. Junto a la hoguera, una improvisada cubierta protegía varias mesas de las inclemencias del tiempo. A lo largo de las lindes del claro, en las copas de los árboles y a los pies de estos, había numerosas cabañas de todo tipo de tamaños, en las cuales varias personas parecían estar trabajando en la fabricación de cierta variedad de utensilios, desde flechas, arcos y botiquines hasta pequeñas bolsas con piedras.

Tan pronto cruzaron el arroyo, un par de hombres se acercaron a ellos. El primero de ellos, de unos cincuenta años, tenía una frondosa barba de color anaranjado, la cual se juntaba con el pelo que le restaba en los laterales de la cabeza, pues la parte superior la ocupaba una gran y brillante calva. Iba vestido con una camisa y un pantalón amarillos, los cuales cubría parcialmente con una túnica acolchada y bastante desgastada. El otro hombre, quien al lado del primero parecía más joven todavía, tenía el pelo de color rubio y una complexión delgada. Su vestimenta consistía en una túnica corta de color rojo, unos pantalones marrones y unas botas del mismo color rojo. En su espalda, portaba un escudo, así como un mangual de bastante buena calidad - Sí que habéis tardado, Robin - dijo el hombre mayor, analizando levemente la situación - ¿Se ha complicado algo? - el hombre de verde le interrumpió entonces, bajando de su espalda al mink lince - Luego te cuento, Stutely, pero antes hay que tratarle - los otros dos hombres cogieron el cuerpo sin vida del revolucionario, dispuestos a llevarle a la tienda que hacía de enfermería. El más joven le tomó el pulso, algo que a causa de las prisas por llegar al campamento el primero no había hecho - Tío, ya no... - el joven habló, antes de mirar a los revolucionarios. Abrió los ojos en un gesto de sorpresa, aunque continuó hablando - ¿Era vuestro amigo? - preguntó, algo dolido. Habían perdido a bastante gente a lo largo de los años, pero tener que informar a otras personas de ese tipo de sucesos le seguían siendo complicados. El hombre mayor comprendió al momento lo que sucedía, por lo que intercedió - Lamento deciros esto, pero no hay nada que podamos hacer por salvar a vuestro amigo - dijo con seriedad. Aquellas palabras hicieron que Robin se llevara la mano a la cara, sin poder contener las lágrimas, fruto de la culpa de sentirse causante de aquel trágico desenlace - Viendo la herida que tiene creo que me hago una idea de qué le ha sucedido... no se si saber esto os ayudaría a encontrar consuelo, pero os puedo asegurar que vuestro amigo no ha sufrido - tras unos breves instantes para recomponerse, el hombre de verde se dirigió nuevamente a los Toros Negros - Os debo muchas respuestas, que prometí os daría cuando llegáramos al campamento y pudiéramos tratar a vuestro amigo - comenzó a hablar, agachando la cabeza al terminar aquella frase - Es posible que queráis llorar primero a vuestro compañero. No conozco vuestras costumbres, pero si precisáis de cualquier cosa, o queréis darle sepultura, puedo hacer llamar al Padre Tuck - ofreció - Sé que no es gran cosa, pero, si no os importa, me gustaría dedicar la comida de hoy a vuestro compañero, pues es una forma que tenemos aquí de honrar a nuestros hermanos que caen luchando contra la tiranía del rey y sus secuaces - explicó, antes de mirar al hombre mayor, recibiendo una respuesta afirmativa por parte de este - Stutely y mi sobrino Will Scarlett os guiarán por el campamento y os proveerán de lo que necesitéis, ya sea agua, comida o útiles. Cuando estéis listos, os esperaré en mi cabaña para contaros todo - se despidió, antes de alejarse apesadumbrado.

- Les pido disculpen a Robin - dijo Stutely - Es un joven muy capaz, y aunque sus métodos a veces son algo poco ortodoxos, valora las vidas de la gente por encima de todo, lo cual hace que le afecten personalmente - analizaba levemente a los revolucionarios - Lamento que esta sea la forma en que nos conocemos, pero igualmente me presento. Yo soy Will Stutely, un artesano a quien Robin salvó de ser ejecutado, y este es su sobrino, Will Scarlett. Como bien os ha dicho, estamos a su completa disposición.



Info
#15
OST


Kisuke echó a correr detrás del encapuchado en cuanto se liberó la técnica de Beto. Sin lugar a dudas, la habilidad del gigante era muy útil, pero aún tenían que aprender a coordinarse bien. El antiguo pescador estaba que hervía de ira y de preocupación, como es lógico, puesto que uno de sus hombres había sido abatido en plena misión. No había tenido mucho tiempo para profundizar su relación con ninguno de los nuevos miembros de su grupo, pero eso no quería decir que no tuviese ninguna empatía ni velase por la seguridad de ellos como líder del escuadrón. Sentía que aquello había comenzado muy mal, y, a pesar de que iban corriendo a tratarle, no tenía muchas esperanzas por como había caído a plomo el pobre mink.

"Joder... no puede ser que pierda a otro compañero..."

Mientras corría siguiendo al hombre encapuchado, que se giraba constantemente para asegurarse de que le seguían, la gente les iba diciendo cosas, pero Kisuke los ignoraba. Lo único que si captó y llamó su atención fue el posible nombre de su "nuevo amigo", que al parecer se llamaba Robin. Al parecer se trataba de un forajido bastante famoso, lo cual reducía más las posibilidades de que se tratase de algún tipo de trampa. Alguien considerado un forajido en un reino, es porque estaba en contra de ese reino, aunque eso no garantizase que fuese una buena persona, evidentemente. Cuando alcanzaron el bosque Kisuke ya dio por hecho que estaban fuera de peligro y no creía necesitar de que Panda siguiese oculto. Se llevó una vez más el dedo índice a los labios y susurró:

-Puedes salir, Panda, no es necesario que sigas oculto...

Tras haber bajado el ritmo al entrar en un bosque, se empezó a escuchar un silbido demasiado melódico para tratarse del trino de los pájaros. Debía de tratarse de algún tipo de señal de los forajidos, así que siguió con su haki activo en un radio de setenta metros, por si acaso. Había que seguir siendo precavido, y más aún después del ataque que había sufrido Oxxy. Robin anunció que habían llegado al campamento, y, tras cruzar una especie de portal hecho con las ramas de los propios árboles, vieron una serie de cabañas a nivel del suelo y alguna entre las ramas de los árboles. Al parecer había bastante gente en aquel lugar, otra señal más de que la situación en aquel lugar no era normal en un país contento y en paz.

"Aún es pronto, pero parece que los informes no estaban desencaminados..."

Tras cruzar un arroyo dos hombres se acercaron a ellos, uno de mediana edad, con una incipiente calva y barba anaranjada, y le otro un muchacho delgado que parecía aún más joven que Robin. Intercambiaron unas palabras, mientras Kisuke terminaba de acercarse a ellos, y al ver el rostro de ambos al cargar con Oxxy y tomarle pulso, los temores del antiguo pescador se volvieron una realidad. Oxxy estaba muerto, y no había podido hacer nada para impedirlo.

"He vuelto a fallar..."

Kisuke se mordió el puño ahogando un grito de frustración, rabia y tristeza, pero rápidamente recuperó la compostura, al fin y al cabo, era el líder y tenía que mostrarse entero. El hombre de la calva les informó que su amigo no había tenido tiempo ni de sufrir, y que les acompañaba en el sentimiento. Robin parecía muy afectado y parecía que se sentía en parte responsable por lo que le transmitían sus emociones a Kisuke.

-Gracias por sus palabras....mmmm.... ¿frente amplia? Y, tú, andrajoso-kun, no te culpes, la culpa es enteramente nuestra porque si nos han atacado es porque el plan que elaboré no fue lo suficientemente bueno... así que no te martirices...

Empatizaba con aquel muchacho, era duro sentirse responsable de la muerte de alguien. Así que aceptó con un asentimiento la oferta que les hicieron para comer y descansar antes de pasar a la parte de las explicaciones. Tenía que pensar también en como reestructurar su plan, aunque sentía que primero tendría que escuchar lo que aquella gente tenía que decirles. Tenía sus sospechas, pero al fin de cuentas, no había que apresurarse.

-Oxxy era un buen muchacho, nunca nos dijo que quería en caso de que muriese en cumplimiento de su deber, su propia muerte era algo que no contemplaba... Así que como aquí estamos en medio de la naturaleza, lo mejor será incinerarlo y esparcir sus cenizas por el bosque... Creo que sería lo más adecuado para él.

El hombre calvo trató de disculpar a Robin, aunque no era necesario, realmente se veía muy afligido por lo de Oxxy. Y, finalmente, se presentó ante los tres revolucionarios, como William, un artesano salvado por Robin de ser ejecutado. Kisuke inclinó la cabeza con deferencia y se presentó, tanto a él como a su escuadrón:

-Imagino, porque sois vosotros los que me habéis contactado, pero... yo soy Kisuke Kageyama, Gran Líder del Ejército Revolucionario, Comandante del West Blue, y líder del Escuadrón de los Toros Negros... y estos son Max D Panda, Mariscal del Ejército Revolucionario y Beto Matashita. Y si, tras comer y descansar estamos dispuestos a escucharos... necesitamos saber qué ocurre en esta isla.

Primero quería escuchar la posición de esta gente y lo que tenían que contarle antes de revelar por completo su misión. Aquella gente parecía haber sufrido bastante pero había que asegurarse antes de iniciar nada que llevase a conflicto con un reino entero y pudiese haber más víctimas.

datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9690 + 0 = 9690
Energia: 4844 + 0 = 4844
Espiritu: 1896 - 17 = 1879
#16
Obedeciendo las órdenes de su superior, Don Bambú empezó a seguir al grupo de gente que acompañaba a Kisuke y Beto en dirección contraria a la calle principal. El panda tenía severas dificultades para seguir el ritmo del grupo desde el subsuelo, pero una vez salieron del pueblo y empezaron a adentrarse en el bosque —como Don Bambú apreciaría una vez saliera de debajo de la tierra— Kisuke dio la orden y Don Bambú golpeó la superficie terrestre desde abajo con un potente puñetazo para abrir un boquete y salir de un salto. En su rostro se apreciaba una rabia contenida únicamente por su increíble disciplina militar. Fue entonces cuando se vio alejado de la aldea y medio rodeado de árboles, siguiendo a un grupo de desconocidos hacia un destino incierto. Como no parecía haber presencias en las cercanías, Don Bambú redujo su Kenbunshoku a 100 metros de radio. No se le escapó el detalle de que un hombre que no era de los suyos estaba cargando con el cuerpo sin vida de Oxxy. No necesitaba que llegase ningún médico a verlo, porque Oxxy no emanaba aura alguna y eso sólo podía significar una cosa. Incluso las personas inconscientes emanan aura. —Voy a matar al que ha hecho esto. —Se lo decía más a sí mismo que a la multitud que le rodeaba, pero lo decía con absoluta seriedad. Así como había enemigos a los que habitualmente les mostraba compasión, también había de los que no merecían contención alguna.

El grupo se adentró en el bosque y una serie de melódicos silbidos se superpusieron al canto habitual de los pájaros. Bien pudieran haber pasado estos silbidos por el canto de algún ave en particular, pero que debían de tener algún significado oculto, quizás de identificación entre iguales. El que cargaba con Oxxy dio la bienvenida al grupo al campamento y aseguró que el mink recibiría tratamiento. Don Bambú aguardó en silencio mientras otros hombres llegaban para hablar con el que parecía el líder del campamento. No le quitó ojo de encima a Oxxy hasta que finalmente confirmaron lo que era evidente: no había nada que pudieran hacer. —Por lo menos no ha sufrido. —Su tono neutro no daba mucho pie a la interpretación. Don Bambú se quitó la bata de científico, bastante mancha de tierra ya; los guantes y los accesorios en general. —Supongo que no hay mucha infiltración que podamos hacer ya. —El tal Robin hizo la promesa de comida, respuestas y sepultura. Kisuke aceptó las dos primeras y aventuró que lo más adecuado con Oxxy sería una sencilla incineración. No le conocía de casi nada, para qué mentir. Habían pasado poco tiempo juntos y nunca habían hablado de qué hacer en caso de muerte. —La incineración para lo más adecuado, sin duda. —Ante la presentación del grupo, el panda se mordió ligeramente el labio inferior para contenerse. No le gustaba mucho que le llamasen D. Panda, pues ese era el nombre heredado de su padre marine. —¿Sabéis quién ha hecho esto? —Dijo señalando a Oxxy, aunque Kisuke pretendía ser algo más sutil con el tema.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9864 + 0 = 9864
Energia: 5246 + 0 = 5246
Espiritu: 2178 + 195 = 2373
#17
De la tierra venimos y en tierra nos convertiremos, o como en mi caso, en arcilla. Mi cuerpo se desplazaba convertido en una masa de arcilla sin forma definida. Mientras me mantenia en esa forma podía sentir la presencia y emociones de Kisuke, gracias a eso pude seguirlos. La tristeza que sentí en su aura era tan grande que no podia evitar compartir ese dolor.

Fallé en proteger a Oxxy. Quizá no lo conocía tanto, pero no merecía un final tan desafortunado. Aunque quién era yo para juzgar los designios de Dios. Dios da y Dios quita. La vida y la muerte estaban en manos de nuestro creador. Durante el paso por el pueblo, seguí analizando cada una de las auras de las personas. Me sentí aliviado de ver cómo la gente de aquel lugar parecía ayudarnos. Definitivamente, el Señor siempre pone ángeles en nuestro camino. Las personas tenían miedo, era claro, pero podía ver en ellos una luz de esperanza, de resiliencia.

Estuvimos un buen rato alejándonos de donde estábamos antes. Podía escuchar aves, árboles que se movían por el viento, y además de eso, silbidos. Definitivamente los silbidos eran una forma de comunicarse en este lugar. Todo parecía que estábamos en alguna clase de bosque.

Don Bambú prometió ir por venganza. Su aura se sentía demasiado turbia y llena de rabia. No quise decir nada, de momento. Recé en silencio por Bambu, para que su alma no se perdiera en un camino que no le traeria paz alguna. Mi creencia es que Dios juzgará a cada uno según sus obras, eso incluia a quien le habia hecho aquello a Oxxy.

Me mantuve todo el tiempo en forma de barro, para no destruir cosas con mi tamaño. Mientras escuchaba todo atentamente pude ver como Robin estaba apesadumbrado, quizá se sentía responsable por lo ocurrido. Pero en la vida, a veces, las cosas simplemente pasan sin que podamos hacer nada. Simplemente era cuestión de aceptar el plan de Dios.

— La incineración es un rito adecuado, amén —dije mientras hacía que mi enorme cabeza saliera del charco de barro para hablar. En mi rostro las lágrimas salían como cascadas de mis ojos—. El cuerpo es solo el recipiente del alma. Ahora su espíritu está en las manos del Señor. Amén.

Hice una pausa para pensar cuales serían las palabras adecuadas para una plegaria. Tras meditar un instante, volví a tomar la palabra.

— Que el Señor te reciba en sus brazos, querido hermano. Que tu alma descanse en paz, y que tu espíritu, sea un faro de luz para todos aquellos que te amaron —dije como si estuviera hablando con Oxxy—. La voluntad de Dios es un misterio. Por favor, Oxxy, querido amigo, acompáñanos en espíritu a izar la bandera de la revolución en esta isla. Cuídanos desde el más allá. Amén

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5117 + 0 = 5117
Energia: 3102 - 6 = 3096
Espiritu: 980 + 20 = 1000
#18
Cada uno de los miembros de los Toros Negros reaccionó de distinta manera a la fatídica noticia referente a su amigo mink. El miembro más reciente fue quien se mostró más entero, no porque no le importara la vida de su camarada, compañero y amigo, si no por su forjado carácter como hombre de fe. Don Bambú también se mostró bastante entero al recibir la noticia, en parte porque durante el trayecto hasta el campamento se hizo a la idea de cuál sería el desenlace de aquella situación, afirmando que mataría al asesino de su amigo. Quien pareció pasarlo peor con aquello no fue otro que el líder del grupo y Comandante de los Ejércitos del Oeste, Kisuke Kageyama. Y no era para menos, pues no sólo acababa de perder uno de los últimos recuerdos de su buen amigo Zorak, si no que encima había sido siguiendo su plan en una campaña que él había decidido llevar a cabo. A pesar de ello, el antiguo pescador fue raudo ahogando sus sentimientos para mostrarse lo más neutral posible. Llorar era humano, al igual que mostrar debilidad, pero alguien con su estatus no podía permitirse ser humano, o por lo menos no en ese sentido y en público ¿Qué pensarían sus subordinados. No. ¿Qué pensarían aquellos forajidos, gente común y corriente que ponían su vida en juego para luchar por una vida mejor, si alguien tan importante y admirado como Kageyama, quien había plantado cara a un Almirante de la Marina, se derrumbaba en un momento como ese? La gente podría verse más motivada todavía en su lucha si le veían levantarse tras la caída, pero lo más probable era que se diera el caso contrario, que perdieran toda esperanza y la moral se derrumbara. Y el hombre moreno lo sabía bien. El nombre que se había labrado le impedía mostrar el más mínimo atisbo de debilidad frente a aquellos a los que había ido a salvar.

El grupo optó por incinerar a su compañero caído, cosa que notificaron al hombre que les acompañaba - Entonces pediré que hagan los preparativos para incinerar a vuestro amigo a la caída del sol - explicó Stutely con seriedad pero tratando de ser lo más cercano posible. Pidió a un par de compañeros que cargaran con el cuerpo sin vida del revolucionario para que pudieran preparar la incineración, mientras continuaba con los tres hombres - Respecto a tu pregunta, Max, a juzgar por las palabras y la reacción de Robin, así como por la herida, estoy seguro de quién ha sido, pero no me compete a mí revelaros tal información - negó levemente con la cabeza - Conozco a Robin desde que era un mero infante, por lo que sé que eso será lo primero que os diga - miró al líder del grupo. El hombre de pelo naranja era un hombre realmente astuto, por lo que no le fue para nada difícil sacar sus propias conclusiones sobre qué había llevado a un comandante del Ejército Revolucionario y a lo que parecía su gente de confianza a tratar de infiltrarse en un reino como aquel, con la situación que estaban viviendo - Sé que precisáis de respuestas, pero no hace falta ser adivino para ver que necesitáis descansar no solo física sino mentalmente también - explicó el hombre, antes de llevarles a una cabaña algo alejada que antes se utilizaba de almacén, pero que ahora ya no contaba con un techo - Esperad un poco aquí, voy en busca de comida y agua - el hombre se marchó, volviendo en unos dos minutos acompañado con tres jóvenes mujeres. El hombre sonrió ante la reacción de los revolucionarios, pues las tres jóvenes no sólo vestían exactamente igual, si no que las tres eran idénticas, siendo el factor diferencial entre ellas aquello que portaban. La primera de ellas portaba varios odres con agua, mientras que la segunda y la tercera cargaban con rudimentarias bandejas con pan y carne de liebre. La primera dejó los odres junto a los revolucionarios, en una improvisada mesa, antes de ir a ayudar a Stutely, quien además de con un barril de cerveza cargaba con tres jarras - Muchas gracias Dima, siempre tan considerada - sonrió el hombre - Esa es Lei - respondió la que llevaba la carne - Pero no le digas nada Rian, que no se había enterado - se empezó a reír la joven que ahora llevaba las jarras vacías, haciendo que las otras dos también se rieran. El hombre suspiró, soltando una risita - No se cómo hace Robin para reconoceros a las tres - una vez dejaron las cosas en la improvisada mesa, las tres chicas se marcharon - Gracias Stutely por dejarnos ayudarte - dijo Rian, sonriendo - Os dejamos recuperaros a solas. Si necesitáis cualquier cosa no dudéis en pedirlo. Volveré en una hora para llevaros donde Robin - explicó antes de irse.

El hombre mayor volvió pasada casi una hora, llamando a la maltrecha puerta antes de entrar - Espero no importunaros - se dirigió a ellos - No quería tampoco que os hicierais la idea errónea de que estamos intentando ganar tiempo para no deciros nada. Es por eso que vengo a llevaros donde Robin - explicó al grupo. Tras esperar a que estos se alistaran, el hombre les llevó hasta la cabaña de su líder - No hay nadie - la voz del hombre que habían conocido en el callejón se escuchó cuando su improvisado guía llamó a la puerta. El otro, haciendo caso omiso a las palabras de su amigo, abrió - Vamos a entrar - a medida que la puerta se abría los tres revolucionarios pudieron fijarse en que el interior de la cabaña estaba hecha un desastre. Pero no un desastre mantenido en el tiempo, si no más bien como si alguien hubiera desordenado lo que hasta hacía un rato era una habitación impoluta, pues las cosas que acostumbran a ir sobre las mesas de trabajo, tales como pluma y tinteros, se encontraban en el suelo justo al lado de ésta. De la misma forma, a mitad de camino entre la puerta y la mesa había una capucha verde, y junto a esta un arco y un carcaj de flechas, todo en el suelo. Al fondo de la cabaña, boca abajo en un improvisado catre, estaba el hombre a quien habían ido a ver y del que esperaban bastantes respuestas, tumbado boca abajo. éste se levantó de un salto tan pronto vio a los hombres entrar en la cabaña, frotándose la cara como si intentara ocultar los claros signos de que había estado llorando - Han decidido que van a incinerar a su compañero. Ya he pedido que preparen todo para hacerlo esta noche. Han comido, bebido y descansado, y ahora esperan poder hablar contigo - El hombre más joven asintió, mirando después al trío revolucionario - Muchas gracias por permitirme desahogarme. Lo prometido es deuda - agradeció agachando levemente la cabeza, antes de continuar - Quien mató a vuestro amigo no es otro que el capitán de la guardia real, el capitán Jamonada - habló con total seriedad. Antes de que estos pudieran decir nada, Robin continuó hablando - Bueno, Jamonada no es su nombre real. Es un nombre que alguien le puso a modo de burla hace años, pero siempre le llamamos así, por lo que ya nadie que no sea un perro del rey recuerda su nombre - explicó - Ahora que sabéis quién le ha hecho eso a vuestro amigo, he de contaros cuál es la situación, pues eso es lo que queréis saber, ¿no? - preguntó, mirando a su compañero, quien asintió. ¿Qué más iban a querer, si habían ido allí a ayudarles después de que les hubieran pedido ayuda? - Hace años este reino era próspero, pero entonces el Rey Ricardo murió de una extraña enfermedad, y entonces su hermano ocupó el trono - suspiró, notablemente enfadado - Bueno, el capitán y el actual rey fueron quienes dijeron que el Ricardo había enfermado, pero todo el mundo sabe que le envenenaron, y se aseguraron de que nadie del exterior se enterara de su complot - siguió hablando - Desde entonces, el rey Juanito gobierna con puño de hierro, y nosotros hemos estado luchando para intentar que la gente pueda vivir con la mayor dignidad posible, saqueando convoyes reales o recaudadores de impuestos, para devolverle el dinero a la gente, mientras acogíamos aquí a aquellos que luchaban por la libertad - finalizó su explicación - Cuando os vi llegar al puerto del Pueblo Bayo he de decir que me sentí realmente aliviado a la par que feliz, porque parece que por fin habían podido llegar nuestras peticiones de ayuda - el hombre cogió aire - Tenemos un plan para poder librar al reino de la tiranía del rey y bueno, supongo que como Ricardo murió sin herederos, lo mejor sería que nadie ocupara el trono - se rascó la cabeza, algo nervioso - Lo que quería decir es que tenemos un plan. Llevamos meses preparándonos y reuniendo información, pero no teníamos la capacidad para llevarlo a cabo - miró a los dos revolucionarios mayores que él, pues suponía que estos serían mejores estrategas que él y los suyos - Si tenéis alguna pregunta, yo os responderé a todo lo que deseéis saber, o si preferís puedo contaros el plan para liberar al pueblo - finalizó, con una mirada llena de decisión



Info
#19
OST


Como cabría esperar sus camaradas estuvieron de acuerdo en la incineración del cuerpo sin vida de Oxxy. Era lo más lógico y lo más práctico al mismo tiempo, a fin de cuentas no tenían tiempo que perder. La ceremonia tendría lugar a la puesta de sol según les dijo el señor pelirrojo con la incipiente calva. Les dijo que tenía una ligera idea de quien podría estar detrás del asesinato de Oxxy, pero que sería mejor que fuese Rob el que les comunicase todo, así que, sin decir nada más, aparecieron tres muchachas idénticas que debían traerse un extraño juego de identidades aprovechando el hecho de ser trillizas, trayendo agua y viandas para los tres revolucionarios. Su haki de visión, al no estar acostumbrado a sus auras no era capaz de diferenciarlas, realmente, lo cual era bastante sorprendente.

"Es interesante ver que el haki también tiene sus limitaciones aunque a veces parezca un poder omnipotente."

Pensaba en esto mientras bebía y comía, tratando de apartar su mente de lo que había acontecido en Pueblo Bayo y centrando su mente en lo que estaba por venir. Por lo que había visto al llegar a aquel asentamiento furtivo, no era poca gente la que estaba allí, y que, seguramente, eran considerados forajidos como Rob Eso parecía un indicativo claro de que una buena parte de la población había sido segregada y seguramente perseguida. No importaba el motivo, aquello era suficiente para que tomasen acción, aunque quería escuchar antes que era lo que tenía que decirles Rob y si concordaba con aquellos informes que le llegaron en la isla Gyojin.

-Veremos a ver que nos dice esta gente, pero tiene pinta que no estábamos errados al solicitar intervenir aquí, chicos...

Encendió un cigarro mientras esperaba a que el señor Stutely regresase al cabo de una hora, más o menos, y les condujese hasta una cabaña que debía ser la del líder Rob, que de entrada, y de manera absurda negaba estar allí, aunque el Stutely le ignoró y pasaron a la estancia. Ciertamente estaba todo revuelto y algunas cosas rotas por ahí; Kisuke se fijó en el arco y las flechas que estaban en el suelo en medio de la habitación, y supuso que su anfitrión era un arquero diestro si había sido capaz de guiar y proteger a toda la gente que había allí. El muchacho no se anduvo con rodeos y, tras agradecer a los revolucionarios que le permitiesen desahogarse, lo que era evidente dado el estado de la estancia, les soltó el nombre del causante de la muerte de su compañero, un tal Jamonada. Kisuke se quedó un tanto pillado, no esperaba un apodo, pero bueno, no tenía motivos para dudar de Rob, al menos según su haki de visión. Según lo que les contó ese hombre era el capitán de la guardia del rey, que, junto a este, mataron al anterior rey, Ricardo, y desde entonces el reino había caído en el despotismo y el absolutismo, y ellos habían podido sobrevivir de asaltar convoyes reales y robando lo que podían a la clase privilegiada que sometía a la gente llana del país. Por lo que decía habían mandado peticiones de ayuda y Kisuke supuso que eso fue el detonante de mandar a informantes que elaboraron toda la documentación que le llegó a él. Eso cuadraba, no había duda. Terminó su explicación diciendo que tenían un plan y que verles llegar había supuesto un soplo de esperanza para aquella gente.

-Bien, es evidente que ya estamos metidos hasta las trancas en la situación de este país, puesto que uno de nuestros compañeros ha sido asesinado por el tal "Jamones"... No obstante, veníamos a investigar unos informes que nos llegaron y si eran verídicos, tomar acción... Por lo tanto, puedes contar con nosotros... ¿Cuál es el plan?

Miró serio al joven forajido esperando que les explicase el plan. Necesitaban el máximo de información posible y si podía aportar algo para poder llevar a cabo ese plan lo haría, pero aún necesitaban más información, por lo que sin dar tiempo a contestar al joven preguntó.

-Sería estupendo si pudieses contarme cuanta gente y como están distribuidos los hombres del rey, su guardia y combatientes, sobre todo los más importantes, así podremos saber a qué nos enfrentamos...

datos
#20
Panda asintió con solemnidad ante las palabras del peliverde calvo y aceptó que fuera Robin el que le confirmase la identidad del asesino de su camarada. —Puedo esperar un poco, no te preocupes. —Estaba en la naturaleza del panda mantener la cabeza fría. Invitaron al grupo a descansar en una cabaña cercana y Stutely anunció que iría a por comida y agua. Fue entonces cuando tres trillizas idénticas hicieron aparición. A Max le sorprendió que no fueran solamente idénticas físicamente, sino que espiritualmente le era imposible diferenciarlas. Tal vez si investigaba sus auras en profundidad encontraría diferencias entre ellas, pero por lo pronto le estaba resultando imposible. Qué característica tan curiosa, tener a alguien tan parecido a ti que incluso el haki tiene dificultades para diferenciarte. Stutely pareció darse cuenta de su sorpresa, por la sonrisa que mantenía mirando a los revolucionarios. Tras una cómica conversación entre el peliverde y las muchachas, los dejaron solos para comer y descansar en paz.

El descanso sentó al panda de maravilla. No es que estuviera excepcionalmente cansado. De hecho estaba bastante bien de fuerzas, pero el estrés de haber perdido a un compañero en menos de un segundo le había agotado físicamente. —Verdaderamente hace falta nuestra presencia. Oxxy no era débil precisamente. Que haya muerto así... Las gentes de esta isla tienen que librarse de la persona que lo ha hecho. —Comentó el panda ante la intervención de Kisuke en pleno descanso. Se encendió un cigarro con su amigo, aprovechando la situación y que hacía tiempo ya que no daba una calada. Al cabo de un rato, Stutely regresó y los llevó hasta la cabaña de Robin. El aura del líder estaba ligeramente alterada, por lo que Bambú podía percibir. Esto se confirmó en cuanto el grupito entró a la cabaña, que estaba hecha un desastre, y se encontró con Robin sobre su catre, como si estuviera llorando. Era trabajo de cada uno gestionar sus propias emociones sin ser juzgados, así que Bambú no hizo comentario alguno al respecto. Pronto Robin empezó a hablar de lo que verdaderamente les importaba. El nombre del asesino, o al menos su apodo, era Jamonada, capitán de la guardia real. La historia del reino era curiosa, pero quizás demasiado habitual en las monarquías. Había un rey justo y bueno que murió en circunstancias extrañas y ahora su hermano, curiosamente el sucesor al trono, se estaba comportando como un déspota. Probablemente el capitán de la guardia real fuera el que perpetuase a esta figura en el trono. Robin tenía un plan para librarse de esta monarquía absolutista de una vez por todas, pero hasta ahora no tenía los medios para llevarlo a cabo.

Dejó que Kisuke hablase primero en calidad de representante, pero una vez su comandante dijo que ayudarían, Don Bambú sonrió y chocó sus puños, haciendo saltar un par de chispas. —Cuenta con nuestra ayuda, camarada Robin. Jamonada pagará caro sus crímenes y el rey Juanito será derrocado. —Podía sentir la contienda cercana. La emoción del combate. La satisfacción de la venganza. El recuerdo de Oxxy perduraría en otra victoria revolucionaria sobre la tiranía de los hombres malvados. En cuanto Kisuke empezó a hacer las preguntas pertinentes, Panda escuchó en silencio y como le pareció que las preguntas eran bastante pertinentes y completas, se permitió no agregar nada.

Datos


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)