[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria
#51

Apolo se unió a mí y los dos cantamos un rato, amenizándome la guardia y relajándome. Me tocaba la primera guardia y menos mal, porque estaba completamente agotada. Poco a poco todos se fueron a dormir y yo me quedé de guardia.

La noche estaba tranquila y el silencio dominaba aquel lugar, solo interrumpida por el ruido de los pájaros y demás animales y el rugiente volcán. De alguna manera, su amenazante sonido era tranquilizador, la noche estaba despejada, excepto por el humo del propio de la amenazante montaña, haciendo que todas las estrellas brillaran al ser la única luz, nuestra propia hoguera para mantener a los animales alejados. Se podían ver todas las constelaciones y jugué a buscar formas en ella. En ella me pareció ver a todos mis camaradas caídos sonriéndome, en plan "Karlglass, hereda nuestra voluntad". Lo siento Sephirot amigo, pero dudo que pueda llegar a ser la mejor espadachina del mundo por ti. Pero si veo alguna pelirroja le miraré las tetas con el descaro que tú lo hacías con Ikirami. 

Vi una estrella fugaz y le pedí un deseo: "no perder a un camarada nunca más". 

A pesar de mi mala memoria, mis compañeros caídos siempre me acompañarían, calentándome el corazón en noches tranquilas como esta. A pesar del calor, la guardia fue relajante, salvo porque el ungüento de Fuguwu no parecía haberme hecho mucho efecto y seguía estando revuelta y febril incluso, aunque intentaba acostumbrarme al calor y a pesar de la noche seguía molestándome. Observando una vez más la noche e ignorando mi dolor de estómago, pensé "me podría acostumbrar a esto". 

Desperté a Fuguwu y me fui a dormir, en el cambio de guardia le comenté que seguía sintiéndome enferma esperando que me pudiera tratar de alguna otra forma. Menuda fénix estaba hecha. 

Me dormí casi al instante.


A la mañana siguiente fui la primera en levantarme y allí estaba Joe despierto, que había hecho la ultima guardia.

- Buenos días Joe, joder huelo a puta mierda, necesito un baño.

Dije oliéndome el sobaco.

- En fin, supongo que ahora que estamos todos juntos, podemos volver a visitar a los pájaros del lago, ese de nuevo ¿no? Voy despertando a los chicos.

Me sentía muchísimo mejor y descansada, aunque seguía sintiéndome débil y sucia. A ver si Fuguwu podía hacer algo más por mí, si no, aguantaría. Desperté a los demás y cuando estuvimos todos listos, salimos camino al ojo de nuevo, con fuerzas renovadas y el waki activado.

cajetín de rol


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10363 + 0 = 10363
Energia: 4329 + 820 = 5149
Espiritu: 1912 + 16 = 1928
#52
La noche dio paso a la mañana y, tras cumplir mi ronda de guardia y luego de despertar a Apolo, regrese a nuestro improvisado campamento a descansar logrando así despertar con energías renovadas. El sol del nuevo mundo nos regaló un nuevo día bañándonos con su luz al igual que una cascada baña a las piedras que se agrupan al final de la misma. Lamentablemente no había posibilidad para bañarse pues este era un lujo el cual nos era negado en nuestro campamento al pie del volcán en el cual descansábamos. Sin embargo, quizás hubiera la posibilidad de empezar el día sin tener el estómago vacío pues era bien sabido que Joe no solo resaltaba por sus actos heroicos sino además por su habilidad culinaria.
 
“Buenos días” – dije a Karl quien amablemente me había despertado, y luego repetí el saludo de forma que todos pudieran oírme mientras empezaba a guardar las cosas del campamento y revisar los suministros que nos quedaban en preparación para este nuevo día – “¿Alguna novedad durante sus guardias? La mía fue relativamente tranquila” – pregunte al resto de los miembros de la división mientras volvía a colocar los guantes de combate en cada mano – “Por cierto, Joe, ¿cómo sigues de tu mano? Si estas mejor, antes de empezar la marcha ¿nos puedes preparar algo de desayunar? Me temo que hoy será tan duro como ayer y hacer trabajo duro con el estómago vacío no es parte de mi entrenamiento diario, Gowowo wowowo” – reí con energías renovadas mientras terminaba de colocar mi capa sobre mis hombros y me fijaba que la mano del líder de la división mostraba notable mejoría con respecto a la noche anterior.   
 
No obstante, quien aún no estaba del todo recuperada era Karl, lo podía notar no solo con mi haki de observación el cual expandí en un radio de 130 metros, si no en su semblante claramente molesto y en el estado de deshidratación que aún era observable para aquellos como yo entrenados en las ciencias médicas. Acercándome con precaución, pues nunca se sabe lo que pueda desencadenar la furia de la Vicealmirante particularmente tomando en cuenta su condición actual y el bendito calor constante de la isla, extendí hacia ella mi mano agarrando con suavidad su muñeca y tomando así su pulso. Por suerte no era nada grave, simplemente tendría que dedicarle más tiempo de lo que estaba acostumbrado para su recuperación pues, luego de la quemadura de Joe y dando por sentado que los poderes de la semioni solían curarle de cualquier herida, había descuidado su tratamiento. Permitiendo que terminara sus preparativos para nuestra marcha, empecé a mezclar nuevamente hiervas medicinales que portaba conmigo para preparar un remedio, esta vez más potente que buscaría poner de una buena vez fin a su precario estado de salud. Esperando que terminara de acomodar sus cosas le acerque amablemente la nueva infusión que había preparado diciéndole – “Siento mucho que esto no tenga el mejor sabor posible, pero créeme que te hará bien, la medicina mientras más mal sabe más efectiva es, o eso solía decirme mi madre hace mucho tiempo atrás.” – esperaba que, al igual que últimamente estaba ocurriendo, mis palabras fueran suficientes para aceptar el tratamiento que claramente necesitaba.
 
Mientras Karl terminaba de acomodar sus pertenencias y ajustar su equipo para la marcha, me mantuve cerca observando discretamente su estado. Cada vez que se agachaba para recoger algo, notaba cómo se movía más lento de lo habitual, claramente no recuperada del todo. Aproveché esos momentos para acercarle mi cantimplora – “Otro sorbo, Karl” – le decía suavemente, cada pocos minutos, sin sonar insistente pero manteniéndome firme en el tratamiento. Cuando la vi secarse el sudor de la frente con la manga, inmediatamente saqué un paño limpio de mi kit médico y se lo ofrecí – “Este está más limpio y absorbe mejor” – le expliqué mientras le daba unas palmaditas suaves en el hombro para verificar su temperatura corporal al tacto. Sus movimientos eran algo rígidos, señal de que aún tenía calambres musculares leves. Sin hacer mucho alboroto, preparé una segunda mezcla más ligera en una cantimplora pequeña – “Esta es para el camino” – le dije, colgándosela del cinturón – “Cada veinte minutos, un sorbo pequeño. No importa si no tienes sed.” – me aseguré de que sus correas y arneses no estuvieran demasiado apretados, pues la deshidratación podía hacer que incluso la presión normal se sintiera incómoda – “¿Te sientes mareada cuando te agachas?” – le pregunté mientras ella verificaba su equipo.
 
Durante toda la mañana fui la sombra de Karl, estando pendiente de su estado físico durante la marcha rumbo a nuestro siguiente objetivo.
 
Resumen

Curaciones

Belico

Gastos

Atributos

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9361 + 0 = 9361
Energia: 2601 + 2010 = 4611
Espiritu: 2754 + 3 = 2757
#53
La noche pasó relativamente tranquila, incluso para Apolo, que tuvo que lidiar con algún tipo de criatura de la zona, que no le supuso ningún problema.


La noche me envolvía con apenas un poco de fresco, dado a que seguíamos cerca del volcán. No había más compañía que las rocas, donde me senté sobre una piedra plana, la espalda erguida, con la mirada en todos lados por si algún peligro podría salir. Entre mis manos, mi navaja, mientras la pasaba una y otra vez con una piedra más pequeña en forma de aguja, mientras me miraba de vez en cuando la marca que se me había quedado en el brazo por coger la piedra. El sonido del metal era lo único que rompía el silencio. No había árboles que crujieran ni maleza que se agitara, tan solo la fortaleza que Apolo hizo con la arena, y todo lo demás un basto y desértico páramo. Poco a poco, la noche iba desapareciendo con los primeros rayos de sol. Detuve el movimiento de la mano, guardé la navaja y me levanté de la piedra para despertar al resto de los compañeros. Cuando me di la vuelta, Karl estaba ya despierta, acercándose y diciendo que necesitaba una ducha — La necesitamos todos, yo creo... Mi olfato me lo está confirmando — Dije con un tono humorístico.

Karl se acordaba de lo que teníamos que hacer — Correcto, vamos a volver aquel sitio, y ver que hay dentro de aquel nido acuático que vimos... Estoy seguro de que esconden algo. Ves a despertarles y pongámonos en marcha — Al cabo de un par de minutos, Fuguwu se acercó preguntándome por mi herida y si podía hacer algo de desayunar para así poder comer algo todos antes de partir — La herida está bien, no me duele, pero esta bonita marca creo que se me va a quedar para siempre... — Dije entre risas — Y en cuanto a lo del desayuno, hmmmm... Me temo que no puedo hacer nada... Aquí no hay ni siquiera vegetación aunque fuera para hacer una ensalada sencilla... — Dije mientras me cruzaba de brazos

— De todas maneras, donde vamos si que encontraremos algo de alimento seguro, eso sin contar que no nos topemos con otra manada de hienas, la cuales ya sabemos que su carne al menos jugosa es. Así que, mientras vamos para aquella zona, os comento. Hay un lago, en el cual habitaban dentro unas criaturas con alas. No era aves, pero lo parecían, era raro... Digamos que defendían su territorio, no nos hicieron nada, pero estaban pendientes tanto de Karl como de mi. La cosa, es que creo que ahí dentro hay una de las piedras que buscamos. Y en esta tarea, entras tu, Fuguwu. No solo eres el único sin una fruta del diablo, si no, que eres un gyojin, tienes una capacidad increíble de nado. Me gustaría que te adentraras dentro y pegases un vistazo a ver si ves algo. Los demás te cubriremos las escamas por si pasase algo, pero en un principio, no debería... Solo hay que, bueno... razonar con esas criaturas, las cuales parece ser que nos entendían de alguna manera... —

Le comenté a Apolo y Fuguwu un poco la situación de todo esto, mientras viajábamos hacía allí, esperando que pudiéramos encontrar algo.

Toda la info
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8412 + 152 = 8564
Energia: 4928 + 504 = 5432
Espiritu: 2110 + 100 = 2210
#54
Con mayor o menor dilema aquella noche había servido para que la división se reagrupara y les había dado el tiempo suficiente a "recomponerse". Aquella misión no era la glorificación de la justicia, allí el bien o el mal dejaban de lado su protagonismo para que el instinto animal, exento de moral, se enfrentase contra una de las divisiones más prometedoras que la institución de acción visible del gobierno mundial había visto emerger en los últimos años. 
Aunque esta división distase mucho de los cánones establecidos por la marcialidad de la marina, aquel grupo había conseguido lazos que hacían que sus peculiaridades se convirtiesen en fortalezas. Y bajo la defensa de Apolo, quién enfrentó solo a la bestia en pos de que sus compañeros descansasen, el grupo se permitió esa noche de descanso que tanto necesitaban. 
Karl, bajo sus febriles pensamientos mirando a las estrellas rememoró ¿o quizá encontró? a sus compañeros caídos, y ellos, desde el cielo le devolvieron la mirada, pues aún siendo Karl totalmente temperamental y mucha veces presa de sus propias emociones estaban orgullosos de lo que había conseguido en pos de la justicia.

Todos los días sale el sol, Mystoria no escapa de esa regla del cosmos y es así como el astro rey se elevó sobre la oscuridad y empezó a iluminar el salvaje lugar que nuestros protagonistas intentaban domar y el cual estaba siendo el escenario de aquel viaje. 
Fuguwu, quizá junto a Joe el más cabal de la división atendió con diligencia y delicadeza a su amiga semioni, que se mejoraba lentamente de aquella gastroenteritis severa que le había entrado a cuenta de haber tomado agua en mal estado infectada con bacterias necrófagas, e coli y heces fecales de animales, pues, de no haber sido una mezcla tan severa alguien con su capacidades regenerativas nunca se hubiera visto en aquella tesitura. 
Guiados por el bastión Joe, una vez más, el grupo avanzó por el angosto lugar que era la isla. Los ruidos de la naturaleza acompañaron a sus pasos y conversaciones y tras tres horas de caminata nuestro grupo llegó de nuevo al lago contra con el cual se habían dado de frente con anterioridad. 
Tras el paseo agotador y extenuante al que se habían visto obligado a seguir tras llegar a aquella isla desolada, la división frenó frente al lago. 

Cerca de ellos quedaba el lugar en el que Karl aterrizó y se vio infestada por una prole de arácnidos, que de haber sido otro animal común la hubieran devorado al instante. El lago reposaba con una calma extraña, solo desde su interior se podría entender que un corriente guiaba a las bestias antiquísimas que nadaban en el agua dulce, animales que habían sobrevivido en un equilibro perfecto guiados por la templanza de algo que escapaba a la comprensión humana, una piedra angular que mantenía aquel pequeño caldo de cultivo de vida y del cual muchas de las criaturas de la isla habían emergido para dominarla por completo. Mientras el grupo de justicia y paz observaba los alrededores el cielo se turbo con el aleteo de miles de aves de diferentes tamaños y formas que pasaron por encima de ellos, con tan mala suerte de que una de ellas le cagó a Joe Joestar en la coronilla. No hubo tiempo para pensar como ni por qué y mucho menos como de certero había sido el pájaro para dejar aquel resto del pescado que había sido la cena en la cabeza de Joe, pues, el cielo pareció oscurecerse. 

Aquel lugar tenía un depredador Apex, un ser que mantenía junto a la esencia de los artefactos que buscaban el equilibrio sobre la pirámide alimenticia y ese depredador funcionaba en manadas, los Hydravia, los cuales, con rápidos aleteos se presentaron en un semicírculo delante de la división y defendieron de manera leal el lago a sus espaldas, los graznidos de aquellas aves sonaban coma el goteo del agua similar al de los gorgoritos, sus fuertes alas generaron frente a los marines un pequeño torbellino en el agua y con la fuerza de sus impulsos el vendaval movió las ropas de los que no las tenían completamente ceñidas. Aquellos graznidos eran un aviso. 

"Marchaos"

La lealtad de aquellas aves por su hogar se sentía como una presión en el pecho, como una pregunta para los curiosos, en caso de que la división no se diera la vuelta, tendrían que enfrentar al grupo de Hydravias y asumir los riesgos que supondría. 

Info
  Responder
#55
La medicina que me había dado Fuguwu sabía a mierda y me la fui tomando según me dijo,  pero me sentía bastante mejor y con fuerzas renovadas al fin. 

- Tus remedios saben a mierda, pero funcionan, es increíble que me tengas que curar a mi amigo. 

La travesía fue igual que la del día anterior, con mucho calor, pero el no irme cagando encima ayudaba bastante. Hicimos el camino de vuelta igual que por donde habíamos venido, con Joe y conmigo liderando el camino hasta llegar hacia donde había aterrizado el día anterior cuando decidí ir a explorar sola. El ambiente era diferente. Parecía que el haber recogido esas piedras hiciera que la misma isla nos maldijera. Podía sentir como si todo a nuestro alrededor se volvía más hostil, como si alguien o algo nos estuviera vigilando constantemente, queriéndonos advertir de que estábamos haciendo algo que no debíamos, como si quisieran amedantrarnos u amenazarnos.

Al llegar al lugar, mis sospechas se hicieron realidad, los pájaros que vivían en el lago y que anteriormente parecían querer solo defender su territorio, ahora estaban dispuestos a atacarnos para sacarnos de su territorio y generaron un torbellino que pudimos sentir todos en nuestras carnes. Me dirigí de nuevo a Fuguwu 

-Joe cree que en el fondo del lago hay una piedra. Lo dejamos en tus manos. 

Me convertí en mi forma hibrida y pegue un grito para llamar la atención de las bestias, dispuesto a defenderme

-  ¡ Venid a por mi pajarracos, yo soy aqui el depredador jefe cabroneeeeeeeeees !

Con el Waki activado me preparé para defenderme de cualquier movimiento que hicieran esas bestias, posicionandome por encima y delante de mis compañeros. Quería llamar la atención de los pajaros y dejar que Fuguwu se adentrara en su territorio, nosotros fuera les mostraríamos a esas aves quién mandaba ahora en este mojón de isla. La división 9 tendría nuevas mascotas, pues esas bestias iban a ser domadas. 


cajetín de rol


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10363 + 0 = 10363
Energia: 5149 + 30 = 5179
Espiritu: 1928 + 16 = 1944
#56
Me desperté ligeramente cansado en cuanto salió el sol, volviendo a colocarme mi capa de comodoro a los hombros tras haberla usado como almohada. Mi guardia había tenido un ligero altercado pero, por suerte, sólo se quedó en eso y el resto de la noche pudo ser tranquila. Me habría gustado poder dormir más pero la prioridad era resolver el problema de aquella isla, más aún cuando ya a primera hora de la mañana ésta te recibe con un abrazo volcánico. Era realmente incómodo.

Caminábamos de vuelta al lago que vi desde lo alto del faro, cuando Karl voló hacia él. Los vicealmirantes nos dijeron que no pudieron sacar nada en claro del lugar, pese a ser sospechoso viendo la forma de esta isla. Por suerte ahora podríamos ir con Fuguwu, el único que podía manejarse bien en ese territorio. Joe lideraba nuestra pequeña caravana, yo le seguía desganado y casi caminando arrastrando los pies, debido al no haber podido dormir bien. La caminata no era muy larga e íbamos notando que nos íbamos acercando al lugar, puesto que la vegetación que escaseaba en aquella isla, cada vez iba aumentando más y más.

Finalmente llegamos al lago. Yo seguía dándole vueltas al tema de por qué esta isla parecía tan paranormal, con estas piedras extrañas y lo que había sucedido el día anterior en las cuevas. Pensaba en qué sucedería esta vez si encontrábamos otra piedra, ya que con la lunar la montaña se convirtió en un laberinto y con la de fuego, Joe casi se convierte en churrasco. No me dio tiempo a reflexionar mucho, pues de la nada empecé a escuchar sobre nosotros el aleteo de muchísimos pájaros, seguido de una oscuridad que tapó el cielo pese a ser temprano por la mañana. Tras ello fue el turno de la aparición de unas aves majestuosas (pero intimidantes) que emergieron del lago como si estuviesen protegiendo algo, que nos recibieron con un vendaval — VamoOoOos noOoO me joOoodas — intenté decir en alto con mi boca bailando erráticamente por la corriente de aire, intentando no salir despedido en forma de arena como aquel día en Sabaody, mientras sujetaba mi capa con una mano. Tras ello expandí mi waki de observación a cincuenta metros a mi alrededor, notando la hostilidad — ¿Pero qué cojones les habéis hecho a esos pájaros para que estén así? — Alcé la voz hacia los vicealmirantes, ya que no me apetecía tener que pelearme nada más despertarme.

Del interior de mi guante izquierdo dejé caer la piedra lunar hacia la palma de mi mano derecha. La observaba a la vez que miraba hacia el lago, pensando en que esas piedras hacían cosas extrañas, puesto que en cuanto logré cogerla en la montaña, la cueva cambió completamente como si de un hechizo se tratase. — Fuguwu, lleva esto contigo si te metes en el agua — le pasé la piedra — tiene la forma de la luna... y la luna controla las mareas — No tenía ni idea de qué estaba reflexionando pero mis conocimientos de navegante no me daban para mucho más, aunque por suerte siempre me quedaba mi labia y lo importante era mostrar convicción y seguridad — Y si no sirve de nada pues al menos tienes una linterna, ¡kakahaha! ¿me sigues?

En cuanto me di cuenta, Karl ya estaba sobrevolando la zona con intenciones de pegarse contra los pájaros, como un borracho con mal beber a las cinco de la madrugada. — ¿PERO QUÉ HACEEEEEIS? — Miré a los pájaros que defendían el lago — ¡No venimos con intención de pelear! — Cierto era que mi intención no era la de combatir, pero visto que en esa isla todo era hostil, estaría preparado para contraatacar a la mínima — ¡Mirad ésto, dejaos llevar por el ritmo! — Empecé a generar una esfera de arena del tamaño de un balón, dejándola caer sobre mi pie derecho — Esto es un caso perfecto para el comodoro Bahía, ¡Samba da Bahía! — bajo el lema de que la música amansa a las fieras, empecé mi show a ver si conseguía que al menos Fuguwu pudiese bucear... además de que a través de la música pudimos salir de la cueva infinita — Ê María Nega, bebê, você sabe o valor do dimbê — comencé a cantar, haciendo malabares con las dos piernas con el balón de arena — Você tem a mão calejada, você sabe fazer feijoada — acompañé mi espectáculo con golpes secos con mis manos a mi pecho, improvisando un timbau que seguía el ritmo del auténtico reino de Samba — Você baila toda molhada, não tá nem aí pra dinheiro. Vem María bate o pandeiro, pra você tudo é fevereiro... ¡Vem, María Caipirinha! ¡Te te te te te! ¡Vem María para a Bahía!... — Seguía con mis habilidades futbolísticas, trayendo mi cultura a Mystoria — Todos juntos, pájaros, ¡Samba da Bahía, Apolo Bahía! .... — Y ahí seguí, cantando y haciendo malabares con una pelota de arena, rezando para que la música volviese a funcionar y no me llevase otro cañonazo.


Resumen

Bélico

Cambio en atributos

Gastos

Karmas aplicados
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8218 + 0 = 8218
Energia: 3054 - 86 = 2968
Espiritu: 1723 + 45 = 1768
#57
Emprendimos la marcha sin mayor dilación luego de recoger el campamento, en todo momento mantuve el haki de observación activo a 130 metros para que durante el trayecto no nos tomara desprevenidos algún animal desconocido. El día era una calca del anterior, soleado, caluroso y sumamente húmedo, haciéndome sudar nuevamente incluso antes de iniciar la marcha hacia nuestro siguiente destino, el lago cuyas aguas habían enfermado originalmente a Karl. Mi petición al líder de la división, Joe Joestar, de que nos preparase algo para desayunar fracaso estrepitosamente dada la notoria ausencia de ingredientes alrededor de la base del volcán. Este condenado calor en otros ecosistemas daría mucha más vida y aumentaría la proliferación de plantas y distintas especies para poder preparar algo, fuera de la evidente lógica razón de que estar al pie de un volcán no ayudara al crecimiento de absolutamente nada, estaba claro que había algo más raro en esta isla, algo que – según el todo poderoso líder – podría estar relacionado con las piedras que estábamos buscando y de las cuales ya habíamos conseguido dos, al igual que el faro que visitamos el día anterior. Fuera como fuese, nos saltamos el desayuno y emprendimos una marcha que duro hora y media hasta llegar al lago.
 
Durante todo el trayecto estuve atento a Karl quien, para nuestra buena fortuna, empezaba a dar señales de por fin salir de aquella infección que había cogido por ingerir el agua del lago al cual nos acercábamos, aunque se quejaba, y con mucha razón, del sabor de aquella medicina – “Igual a mí me parece raro tener que curarte he de decir, por lo visto tus poderes no son antibacteriales. Pero sobre el sabor, poco puedo hacer en esta isla sin civilización” – le dije a modo de excusa respondiendo a su queja. Tras llegar al lago su mejoría era notable y pude centrar mi atención en lo que nos había traído a este lugar, buscar otra de las piedras misteriosas de la isla. Por lo visto, Joe creía que en el fondo del lago había una de ellas y era lógicamente el indicado (y probablemente el único) para obtenerla.
 
A nuestra llegada a la base del lago, una fauna diversa nos dio una bienvenida un tanto… curiosa, por llamarlo de alguna forma. Miles de aves que volaban en perfecta formación coordinada eclipsaron al sol por un instante generando una sombra pasajera la cual agradecí por breve que fuera, para luego bendecir al vicealmirante barbudo con la mayor de las fortunas – “Gowowo, tienes suerte, Joe” – le dije entre risas cuando vi la mancha blanca en su cabeza – “Dicen que cuando un pájaro te caga encima es señal de buena fortuna. Es tan raro que te pase justo a ti, ¿sabes? De todos los lugares donde podía caer, te eligió a ti. Eso tiene que significar algo bueno.” – le di una palmada en el hombro y me dispuse a acercarme al lago, sin embargo, al acercarnos a 30 metros de la orilla de este pude ver como unos seres irreconocibles (al menos para mi) de escamas plateadas y azules se formaban en semicírculo en la orilla con una actitud amenazadora la cual mi haki de observación me confirmaba al igual que los graznidos de las mismas bestias – “Pero ¿qué les pasa a estos bichos? Apenas y nos hemos acercado al lago y ya están a la defensiva, si no hemos hecho nada.” – exclame en voz alta algo perplejo ante la bienvenida sin igual que nos daban aquellos raros seres mientras sentía como la capa que llevaba a mis espaldas era movida como una bandera izada contra el viento – “No me parece adecuado increpar a los oriundos de este manantial” – dije, pensando que estaría traicionando mis principios al actuar de la misma forma que los humanos lo habían hecho múltiples veces en mi hogar natal. Seguidamente, Apolo extendió hacia mí la piedra que habíamos conseguido juntos – “Gracias Apolo, la llevare con cuidado, a ver si su luz me guía al fondo del lago y rodeare el lago para entrar al otro lado mientras ustedes mantienen la atención de quienes lo protegen” – y, tras tomar la piedra luna la cual Apolo me ofrece de buen agrado y guardarla en un espacio que se formaba entre la base del guante que llevaba en mi mano derecha y mi antebrazo (reajustándolo en el proceso para que se mantuviera firme tomando en cuenta el pequeño bulto que ahora se incorporaba además de mi antebrazo), regrese sobre mis pasos la vez que Karl emprendía el vuelo y empecé a rodear el lago manteniéndome a 100 metros de distancia de la orilla del mismo en todo momento con el haki de observación aun activo a 130 metros a mi alrededor.
 
Luego de un tiempo, perdí de vista al escuadrón y a los seres que protegían su hogar de forma honorable y, pasado otro momento más, quizás unos 30 minutos o así, les pude ver a lo lejos como figuras diminutas, del otro lado del lago que ahora había rodeado por completo llegando a la orilla este del mismo. Aquel cuerpo de agua era inmenso, casi tan ancho como el mismo volcán de la propia isla, y seguramente alojara mas vida en su interior por lo que tendría que ir con cuidado para evitar meterme en un enrolló del cual ninguno de mis compañeros me podría sacar, por lo que, luego de ajustar bien mis provisiones, sacar la piedra lunar de su refugio para mantenerla ahora en mi puño izquierdo firmemente cerrado, y asegurar que mis guantes estuvieran firmes me acerque con cuidado a la orilla del lago y comencé a adentrarme lentamente, pendiente de cualquier ser que pudiera captar con mi haki de observación dentro del radio de 130 metros que mantenía expandido. Nade suavemente rumbo al centro del lago, procurando no ingerir nada de aquella agua que había enfermado a Karl, permitiendo que mis agallas procesaran el oxígeno del agua lo cual me permitía “respirar” sin problemas a diferencia del resto de mi equipo. Al acercarme al centro, pude distinguir (gracias a la tenue luz que generaba la piedra luna la cual seguía firmemente agarrada en mi mano izquierda) una corriente que se formaba cerca del mismo la cual era inusual en un cuerpo de agua que debería mantenerse estático, inerte, al no estar conectado con el mar.
 
Seguí dicha corriente hasta el fondo del lago con la esperanza de que me guiara hacia la tercera de las piedras que estábamos buscando.
 
Resumen

Belico

Gastos

Atributos

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
  Responder
#58
Llegamos al lago, otra vez, pero ahora todos juntos. Si aquellas criaturas estaban por allí y seguían siendo hostiles, al menos ahora podíamos lidiar mejor con ellas siendo más. Un montón de aves pasaron por encima nuestra, con la mala suerte, de que una de ellas, literalmente, me cagó en la cabeza - Me caguen sus mue... - me iba a quejar, hasta que Fuguwu me dijo que eso simbolizaba buena suerte, y que algo bueno me iba a pasar - Pues a ver si es verdad, y esa suerte la podemos encontrar aquí y ahora... Nos vendría bien... - Comenté mientras me limpiaba la cabeza, sabiendo un poco lo que iba a pasar a continuación.

Y en efecto, de nuevo, del lago surgieron las criaturas aladas que Karl y yo vimos con anterioridad. Apolo preguntaba que qué fue lo que les hicimos para estar así - Hmmmm... Digamos que perturbé su descanso ayer, aunque desconocíamos que vivían dentro del lago... Aunque parecen agresivas y hostiles, no nos hicieron nada, pero ahora es diferente... - Comenté preocupado.

Karl se transformó en su forma híbrida para llamar su atención, y Apolo se puso a distraerlas con sus bailes. No sé, si algo así iba a funcionar - Necesitamos algo más grande... - Murmuré para mi mismo, mientras me alejaba hacía atrás de mis compañeros, a unos 30 metros de lago. 

- Chicos... Cuidado... - Dije avisándoles, y sin más dilación, comencé a transformarme en mi forma completa, la cual ya sabía que adquiría un tamaño descomunal, pero que por suerte, ya tenía controlada.


Me situé delante de las criaturas del lago, mirándolas fijamente, con mi haki de observación activado en 50 metros alrededor, mirándolas fijamente, casi desafiándolas, haciéndolas entender de que aquí el depredador apex éramos nosotros, pero no queríamos hacerlas daño, solo conseguir una piedra que Fuguwu iba a buscar y marcharnos de aquí.

Info
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8564 + 152 = 8716
Energia: 5432 - 140 = 5292
Espiritu: 2210 - 650 = 1560
#59
Tras un pequeño periodo de tiempo, los marines, que habían pasado la noche como mejor pudieron, llegaron a su destino. El lago este, que hasta ahora había sido un remanso de paz y tranquilidad para sus acuáticos habitantes, los Hydravias, parecía haberse vuelto un nido de serpientes dispuestas a morder a todo aquello que entrara sus dominios. Los marines habían aprendido a la fuerza que la fuerza, valga la redundancia, no siempre es la solución. Aunque no sería la única lección que las acuáticas aves les enseñarían hoy. Una vez allí, y tras la amenaza tácita de la fauna local, Karlglass fue la primera en reaccionar. Tras indicar a su compañero Gyojin, el único en poder nadar sin morir en el intento, que Joe creía que había algo en el fondo, fuera una piedra o no, se convirtió en su forma híbrida del majestuoso Fénix y comenzó a increpar a los Hydravias. Estos la observaron y respondieron a su provocación con más gritos. No parecía que la artesana les cayera muy bien, por alguna razón que no se entendía. Graznidos y voces incomprensibles para la mayoría, pero, que aquellos con la suficiente inteligencia o conocimientos sobre el mundo podrían identificar con el acento característico de uno de los integrantes de la división. El siguiente fue Apolo, quien, primero, otorgó a su compañero médico la Piedra Lunar que tanto les costó conseguir, decidió distraer a los Hydravias a su particular manera. Primero comenzó a los pájaros que parecían enfrentarse verbalmente a Karlglass y tras llamar su atención, comenzó a bailar su peculiar Samba mientras recitaba versos. Los animales quedaron atónitos ante aquel hecho. Poco a poco, los pájaros acuáticos, antes absortos en su discusión con el Fénix, comenzaron a fijar sus ojos en el navegante de la división 9 y mantenían sus “bocas abiertas”. Poco a poco y uno a uno, se posaron en el suelo, delante de él y, alzando sus alas por encima de sus cabezas, comenzaron a moverse rítmicamente al son del rubio de arena, imitando sus movimientos como si de un carnaval se tratase y Apolo fuera el alfa de aquella improvisada obra artística. 
Incluso graznaron haciendo voces similares a Bahía mientras se movían a su alrededor. Joe, que era mucho más cauto, pudo observar, después de advertir a sus compañeros y convertirse en su versión de mayor tamaño, la forma completa del Genbu, como los pájaros lo ignoraban a pesar de ser una amenaza gigantesca. La cara del vicealmirante debía ser un cuadro.

Fue entonces cuando Fuguwu pudo, en un momento de distracción, introducirse al agua de una zambullida, lejos de la zona. Sin embargo, la zambullida alertó a los danzarines pájaros que, tras girarse al unísono, dejaron de lado su baile y se metieron al agua rápidamente. Allí pudieron encontrar a Fuguwu quien, con su haki de observación, intentaba escudriñar las entrañas del lago. Lamentablemente, nada que tuviera aura se encontraba allí. Sí pudo ver, sin ningún problema, en el mismo fondo más profundo del lago, una piedra que resaltaba sobre las demás. Su tenue fulgor azulado la hacía casi un faro en la oscuridad de la sima acuática. Sin embargo, pudo sentir el peligro ceñirse sobre él mientras la asía con su mano libre e intentaba ascender pues, las aves en el agua eran terribles cazadores y lanzaron ondas de corte desde todos los ángulos, haciendo imposible para el médico de la división esquivar la marabunta de cortes causa de las ráfagas de agua comprimida lanzadas desde las bocas de los Hydravias. Cuando este quisiera volver a la superficie y acudir a sus compañeros, estos le podrían ver lleno de cortes y sangre, como si de una guerra volviera. Los Hydravias parecían quedarse en su hogar, seguramente molestos, y esto, junto a la adquisición de la Piedra del Agua, podría ser motivo suficiente de alegría para que los marines comenzaran el día con buen pie. Lamentablemente, este pronóstico se truncaría cuando Fuguwu quisiera devolver a su compañero la Piedra Lunar, pues, en algún momento de su inmersión, quizá por los fuertes cortes, debió soltarla momentáneamente y en su mano solo portaba un pequeño palito con forma de banana.

¿Y ahora qué?

Info
  Responder
#60
El fulgor azulado en el fondo del lago llamó mi atención como insecto que se ve atraído a un foco de luz. Desde mi posición suspendida en el agua, pude ver claramente cómo lo que imaginaba era la piedra agua se distinguía de todas las demás rocas del lecho gracias a su resplandor el cual cortaba a través de la penumbra del lago. Descendí con cuidado, aprovechando mi naturaleza de gyojin para moverme sin esfuerzo por las profundidades, mi Haki de Observación no detectaba ningún tipo de aura en el agua por lo que de momento todo parecía ir tal cual como lo había planeado. Cuando finalmente llegué al fondo y cerré mi mano libre alrededor de la piedra, sentí su superficie lisa y fría contra mi palma, pero mi satisfacción se desvaneció bruscamente cuando sentí el peligro ceñirse sobre mí. Aquellos seres que pensaba seguían entretenidos con el resto del equipo habían detectado mi zambullida y ahora se movían bajo el agua con una velocidad mortal que rivalizaba con la mía. Instantes después pude sentir como múltiples ataques empezaban a cortarme desde todos los ángulos sin dejarme ninguna posibilidad para esquivarlos por lo que apuré mi ascenso sin mirar atrás. Los cortes no eran nada que no hubiera soportado antes, pero lo suficiente para convertir el agua a mi alrededor en una nube rojiza. Cuando finalmente logré sacar la cabeza del agua y nadar hacia la orilla donde mis compañeros me esperaban, la hemorragia era evidente pero manejable. Sin embargo, fue cuando quise revisar mis pertenencias que me di cuenta de la pérdida. La Piedra Luna había desaparecido. En algún momento durante el ataque, entre los cortes y los intentos desesperados de esquivar, debí haberla soltado. En mi mano solo quedaba un pequeño palito con forma de banana.
 
"Demonios marinos" – exclamé con exasperación, sintiendo una mezcla de frustración y fastidio que superaba el dolor de mis heridas – "No puedo creer que la haya perdido."
 
Sin decir nada más, ni esperar respuesta de mis compañeros (¿acaso Apolo estaba cantado hacia el lago? bueno, tampoco era algo raro, a decir verdad), me volví hacia el lago donde los seres escamados habían regresado a su danza, pero claramente permanecían alertas. Aseguré cuidadosamente la piedra agua dentro de uno de mis guantes, ajustándola bien para que no se me escapara como su predecesora. Luego, respiré profundo y comencé a cubrir todo mi cuerpo con Haki de Armadura. Mi piel se volvió del color negro metálico característico, creando una coraza que mitigaría el daño de los ataques que inevitablemente vendrían. Sin más dilación, me zambullí nuevamente en las aguas del lago, esta vez completamente blindado y listo para soportar aquellos ataques de quienes protegían su hogar. Si bien no tenía derecho alguno para lastimarles pues solo estaban protegiendo lo que por derechos les correspondía, tampoco era tan tonto como para dejar que me volvieran a lastimar sin poner ninguna defensa. Una cosa es preferir un enfoque pacífico y otra muy diferente es escoger uno suicida.
 
Con mi cuerpo completamente cubierto por el Haki de Armadura, descendí rápidamente hacia el fondo del lago. Las criaturas escamadas reaccionaron de inmediato, lanzando sus ondas cortantes desde múltiples ángulos, pero esta vez sus ataques se estrellaron contra mi defensa metálica sin causar daño real. Pude sentir la presión de los impactos contra mi piel endurecida, pero el dolor era mínimo comparado con la primera vez. Mi armadura sostuvo perfectamente mientras exploraba el lecho del lago con la vista. El brillo característico de la piedra luna destacaba entre las rocas del fondo, su resplandor plateado inconfundible incluso en la penumbra acuática. Me dirigí hacia ella con movimientos precisos, manteniéndome alerta, pero sin hacer movimientos bruscos que pudieran provocar más ataques innecesarios. Recogí la piedra y la aseguré cuidadosamente en el otro guante, verificando que estuviera bien ajustada. Con ambas piedras elementales protegidas, inicié mi ascenso y tras romper el agua nadé hacia la orilla donde mis compañeros esperaban. El Haki de Armadura se desvaneció gradualmente mientras salía del lago, dejando mi piel con su color amarillo natural con toques de café. Una vez en tierra firme, pude sentir cómo la adrenalina comenzaba a disminuir y el dolor de los cortes de la primera inmersión regresaba con más intensidad. La hemorragia, aunque manejable, seguía siendo un problema que necesitaba atención.
 
“Karl” – le dije mientras me acercaba a ella, mostrándole los cortes que manchaban mi uniforme de rojo – “¿Podrías devolverme el favor?” – extendí mis brazos para que pudiera ver mejor las heridas mientras esperaba su respuesta. En realidad, yo podía curar perfectamente estas heridas con unas buenas vendas, pero son este tipo de acciones las que mejoran la relación con el equipo.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

Atributos

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9361 - 1033 = 8328
Energia: 4611 + 0 = 4611
Espiritu: 2757 - 600 = 2157


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)