11-03-2026, 08:41 PM
Venimos de este tema
Los pasos sobre la tierra, tan silenciosos como uno supone.
Sus ojos buscaban el siguiente punto de apoyo, el siguiente metro que recorrer, esa esquina donde toca doblar.
Su respiración no era calmada, pero si constante. Un pequeño movimiento de su pecho que indicaba que su respiración estaba tan automatizada como cada zancada que daba. Sus ojos se mantenían en ese camino, fijos, sin parpadear, sin querer cerrarlos.
Un suspiro, la vista fija adelante, la sensación de sus ropas moviéndose contra su piel opacada por el pensamiento de simplemente seguir y seguir. El frío del ambiente ya no le afectaba, su cuerpo desprendía calor suficiente para no notar las bajas temperaturas pese a no ir abrigado.
De nuevo ese árbol, el de la forma extraña. Su vista se posó por unos instantes sobre esa planta antes de volver a enfocarse en el camino que recorría. ¿Cuántas veces lo había visto? ¿27? Alrededor de la número 22 había perdido la cuenta, dejó de buscar completar un número especifico de vueltas solo para centrarse en correr.
¿Vueltas? Si, por que en estos momentos solo podía pensar en correr, correr alrededor de toda esa finca tan rápido como pudiera. Mantener su concentración en el camino, que su cerebro solo sea ocupado por el pensamiento de “Seguir, seguir y seguir”. No era entrenamiento, había dejado de serlo luego de la primera hora. Su cuerpo simplemente obedecía a las ordenes de un cerebro que se consumía a si mismo sin saberlo.
- Más… más… -
Esas palabras salieron como un susurro, justo cuando necesitaba dejar salir aire, como si cada acción estuviera movida por instinto. ¿Qué tan rápido iba? Podía ver las cosas deformarse si intentaba verlas por el rabillo del ojo, pero aún así decidió acelerar aún más.No era suficiente, nunca era suficiente.
Sus pasos ya empezaban a quedar marcados en el terreno, formando un camino que solo él sabía lo que significaba. Dejó atrás los grande arboles para pasar a las plantaciones, podía agradecer que la finca tuviera un gran camino que la recorre desde afuera, perfecta para admirar cada paisaje.
O para olvidar aquello que le aqueja.
Un recuerdo, de ese papel que todavía se encontraba en su bolsillo. Apretó los dientes y sus cejas bajaron en el centro de su rostro. - Aún no… -. Volvió a acelerar. Dejó atrás la técnica perfecta que ocupaba hasta ahora, comenzó a sentir como sus piernas abandonaban el suelo y podía quedarse suspendido en el aire un segundo antes de aterrizar con el siguiente paso.
- Aún no… -
Más velocidad. Forzó a sus piernas a cooperar, a seguir por mucho dolor que sintieran, a no caer rendidas, al menos por un par de horas más. Mordió su labio ante el dolor, presionó la carne entre sus dientes con fuerza, caa vez más al mismo tiempo que su velocidad incrementaba. Quería gritar y no debía hacerlo, debía mantenerse callado ante los demás, no era más que un tipo ejercitando, no era más que…
Vayas donde vayas, estaremos ahí para apoyarte y defenderte
No pudo evitar caer.
Una piedra en medio del camino se interpuso en el camino de uno de sus pies, la concentración era tal que no notó como su cuerpo caía hasta que tuvo el suelo de tierra a centímetros de sus ojos. Su cuerpo rodó violentamente, incapaz de detener el movimiento que se había generado, culpa de esa velocidad que él mismo buscaba.
Incluso cuando su cuerpo dejó de deslizarse por el suelo no pudo quitarse de la cabeza que no podía detenerse ahí. Sus manos se apoyaron en el suelo y lo elevaron de nuevo, en un movimiento lo suficientemente fluido para ser el que también lo impulsó hacia adelante de nuevo. No podía quedarse quieto, no podía perder toda la velocidad que…
Cayó de nuevo. Sus piernas le fallaron esta vez, apenas pudo dar un paso antes de que perdiera toda la fuerza en su tren inferior y este lo dejara caer de cara a la tierra de nuevo. Tardó unos segundos de más en levantar su rostro, en volver a respirar y calmarse, usó sus manos de nuevo, esta vez para levantar su torso y permitirse mirar hacia atrás. Todo el camino que había recorrido bastantes veces esa noche, la piedra que lo hizo caer, los puntos donde su cuerpo había impactado contra el suelo blando y dejado marca.
Notó como sus palmas le ardían, levantó una para notar los raspones que se generó al impactar así, con la sangre levemente asomándose por sus poros abiertos. Sintió dolor en sus rodillas, en el costado derecho de su cuerpo, en su brazo izquierdo que había quedado debajo de todo su peso en un momento mientras rodaba. La garganta le ardía, había estado respirando una y otra vez sin detenerse, sus piernas apenas le respondieron en cuanto quiso levantarse.
- Mierda -
Tuvo que prometerse a sí mismo que no volvería a correr para obtener un poco de ayuda de su cuerpo.
Pensó que todo ese dolor lo haría olvidar esa carta, las letras escritas con calma sobre ella, el dolor que le causó la noticia.
Pero ahí estaba de nuevo, ni la adrenalina de la caída era suficiente para que esos recuerdos abandonaran su mente.
Respiró, miró al camino y simplemente se acercó a un árbol cercano, como mejor le fue posible. Se recostó contra el tronco y se dejó caer, desde esa posición podía ver el lugar donde todo el resto de la gente estaba descansando. Todas las luces de las ventanas apagadas, excepto por una. ¿Lo habrán visto? No, seguramente no, pues él no era nadie en ese lugar, y mucho menos significaba su dolor.
Agachó la cabeza y cerró los ojos, comenzando a soltar lágrimas poco a poco de estos, hasta que casi se convierten en un mar en su rostro. Su cuerpo le dolía, su cabeza le dolía, su corazón dolía, se sentía solo, tan solo como en esa isla, en ese bote frio y sin agua. Había convivido con la soledad desde hace años y aún así…
Nada podría devolverle lo perdido.

![[Imagen: CwHBiqT.png]](https://i.imgur.com/CwHBiqT.png)