[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#51
Escenario de Helios

Colt, Milka y Billy observaban al vencedor del duelo, Helios, quién seguía sofocando al viejo Pork. El hombre rubio comenzó a incriminar, primero, al sheriff de estar juzgando al marine como si de un asesino se tratara y, segundo, de que el pueblo realmente no parecía estar tan “acostumbrado” a esta clase de duelos si su reacción había era la que era. Colt, ante esto, no se quedó callado.- Te equivocas. - Respondió, negando con la cabeza.- [No es que el pueblo no esté acostumbrando a esta clase de juicios… - Comenzó a explicar, pasando a señalarle con su dedo derecho.- Más bien, la gente no está acostumbrada a ver a gente tan poderosa. - Bajó la mano, llevándosela a la cintura, bajando entonces la cabeza.- Y seguro que muchos ni se habrán enterado de esa habilidad tuya… - Suspiró.- Y descuida, no pienso que seas un asesino. - Volvió a alzar la cabeza, señalándose ahora a sí mismo su rostro.- Simplemente,  suelo llevar esta expresión de seria siempre. - Terminó por concluir Colt, dejando paso a que Helios siguiera hablando.

Ante la petición de Milka, tras zarandear en el aire a un debilitado Pork, Helios la cumplió soltándole en el suelo, deshaciendo el control de su fruta. La mink vaca se agachó rápidamente para abrazarle y procurar levantarlo, haciendo que Pork rodeara con su brazo derecho los hombros y cuello de la cantante, todo mientras el marine encubierto recordaba, primero, los dos favores que le debían y en segundo lugar lo que quería: toda la información posible que pudiera conseguir sobre el pirata Nimda Leyos, comenzando a divagar y a hablar por los codos, dejando de prestar atención los tres conscientes testigos hasta que Helios comenzó a gritar alterado sobre la situación en la que se podía encontrar su amigo Gyojin, sobresaltando a todos los presentes.- Por mi parte, amigo, todo lo que sé es lo que te conté, que a mi hermano le robaron varios de los caballos que criaba en su establo, lo siento. - Se encogía de hombros el vaquero.- ¿A Holly también le robaron? - Preguntó al aire, cruzado de brazos, dando a entender que desconocía aquella información. Antes de que Billy contestara al sheriff, Milka irrumpió con lo que sabía sobre el asunto.

- En mi caso, fue el otro día-moo. - Miró hacia el cielo.- Era de noche, y yo acababa de terminar mi turno de canto en la taberna. - Descendió su mirada hacia Helios, todo con una expresión seria.- Conforme volvía a casa, me interceptaron diez hombres que, confiados de sí mismos, reconocieron ser hombres de Nimda, siendo su objetivo secuestrarme-moo. - Explicó, extendiendo su brazo derecho para dar un puñetazo en el aire.- Obviamente, les di a todos una buena paliza, haciendo que todos huyeran en el proceso. Por curiosidad, pude ver que salieron de la ciudad en dirección hacia el lago. - Afirmó, Milka.- ¿El lago Rubí? - Preguntó Colt intrigado.- Reconozco que no son pocas las veces que he husmeado por esa zona y nunca he sido capaz de encontrar nada… - Añadió, el sheriff, pasando a dirigirse a Helios.- Si, volviendo de camino a la taberna, giras antes hacia la perpendicular de la izquierda, si sigues andando en esa dirección, eventualmente acabarás llegando al Lago Rubí. - Señaló la dirección en la que explicaba que se situaba dicho lugar geográfico.- Está a una distancia considerable como para ir andando, así que os recomiendo que si vais a echarle un vistazo, vayáis preparados. - Terminó de explicar, mientras señalaba con la cabeza a Billy. Parecía que el cerco comenzaba a estrecharse.



Escenario de Overqwil


Overqwil escuchó atentamente el discurso y la explicación del apostador, interviniendo el gyojin lo justo y necesario como para no cortar de raíz el monólogo, a pesar de que Jack si fuera consciente de los comentarios de su nuevo amigo. En el momento en el que el hombre de chaqueta amarilla mostraba lo que parecía ser una pista del paradero de Nimda, por muy absurdo que fuera el precio a pagar, Overqwil estaba convencido de que debía hacerse con él, sacando de esta manera el fajo de billetes con los 200.000 berries que pedía Jack. El carismático hombre abrió los ojos de par en par cuando el gyojin le preguntó por su nombre.- ¿No me digas que no te he dado mi nombre, compadre? - Preguntó perplejo, para que después se le escapara una risa.- ¡RAHAHAHA! ¡Menudo prenda estoy hecho! - Exclamó para, acto seguido, levantarse y extenderle la mano a su compañero de apuestas.- Jack es mi nombre, ¡recuérdalo bien, compadre! - Se presentó formalmente, con una deslumbrante sonrisa, tras lo cuál, se volvió a sentar, dando un último repaso a las cartas, terminándolas de barajar.- Allá voy, empiezo conmigo. - Declaró, comenzando a repartir su propia mano, una por una, hasta sacar las tres primeras cartas del mazo, siendo estas un tres tréboles, un cuatro de picas y un diez de tréboles.- Hmm, complicado… - Reflexionó, al encontrarse en su mano un total de 17 puntos, ni más ni menos. Pero antes aquella situación, sonrió, sacando una carta más, dando así con un dos de diamantes.- ¡Wohoo!! - Celebró, sintiendo como su corazón iba a mil por hora, subiendo su puntuación hasta los 19 puntos.- Podría plantarme aquí pero… - Miró fijamente a los ojos de Overqwil, lleno de determinación.- La suerte se trabaja, ¿no crees? - Comentó, confiado y destapando su última carta, resultando en un as de corazones que dejaría su mano sentenciada en 20 puntos, a solo uno de la perfección.- ¡RAHAHAHAHA! ¡ESTO ES LO MÁS, OVERQWIL! - Exclamó, estampando su mano sobre la verde mesa.- Espero que estés a la altura, compadre, ¡necesitas un 21 o un 20 con menos cartas! - Recordó Jack a su contrincante, empezando a repartir sus cartas pero no teniendo la suerte esperada.

Si bien empezó con un as de picas, que Overqwil asumió como un once, sus siguientes cartas fueron un ocho de corazones y, por último, un diez de diamantes, haciendo que la puntuación del gyojin sobrepasara con creces la puntuación estándar, perdiendo así automáticamente el duelo.- ¡Mecachís! ¡Casi estuvo eso, compadre! - Mostró una falsa lamentación, pudiendo apreciar como una sonrisa llena de picardía, mientras extendía su zurda hacia los 200.000 berries que acababa de perder el marine encubierto.- Ah, sí, ¿qué de que tengo reputación preguntabas, no? - Preguntó, retóricamente, mientras lanzaba hacia arriba, para cogerlo previamente, de forma reiterada el fajo de dinero.- Digamos que se me da genial desplumar a los compadres, ¡RAHAHAHAHA! - Soltó otra carcajada más, guardándose el fajo de billetes en su chaqueta.- Pero sabes, ¡me caes bien, compadre! Nadie se ha mostrado tan serio después de que le quitara tanto dinero, ¡me gusta tu temple! - Admiró la capacidad que tenía el gyojin para mantenerse tranquilo y calmado, agarrando el saco que le había agenciado al esbirro de Nimda.- 300.000 berries y es tuyo directamente, o 200.000 berries y seguimos jugando, ¡tú decides, compadre! - Propuso Jack a Overqwil, dándole la opción de conseguir directamente aquel misterioso saco de monedas. Ahora estaba en manos del marine si quería seguir jugando, o garantizar la misión.



Escenario de Karlglass y Viktor

Y todo se fundió en negro. La vida de Karabine, tal y como se podía esperar de un pirata que seguía ciegamente a un sociópata como era Nimda, acabó de una manera cruenta y desagradable. Su cabeza, cercenada y separada por completo de su cuerpo, lo último que pudo ver es el rostro lleno de sangre del Shichibukai, quién pensaba usar la muerte del esbirro del tiburón vaquero para enviar un mensaje. Usando la sangre desparramada y que chorreaba del cuello decapitado de Karabine, Viktor, cuál fino artista con su pincel, dibujó una sangrienta “V” en el terreno justo al lado del cadáver del desvivido pistolero. Con la única pista que podía vincularles a Nimda fuera de juego, Viktor y una cada vez más sedienta de sangre y justicia Karlglass, decidían dejar las afueras atrás y volver así hacia el pueblo, con el objetivo de reunirse con el resto del equipo.

Una vez que llevaron un buen trecho andado, cerca de diez minutos después, conforme volvían a entrar en el pueblo, estando ya cerca de la avenida que daba a la casa del Sheriff - dónde os encontrasteis con Karglos -, un grito que venía en dirección de la propia avenida - concretamente, a vuestra izquierda -, rompía el aire por completo.- ¡EPONAAAA! ¡VUELVE AQUÍ AHORA MISMO! ¡YA-HOO! - Gritaba escandalosamente aquella voz pudiendo observar, si os girabáis en su dirección, como una preciosa yegua de pelaje anaranjado y crin morena se dirigía cabalgando hacia vosotros, perseguido por el que parecía ser su dueño, separados entre sí de una distancia de 10 metros. ¿Qué harán nuestros sanguinarios y justicieros amigos ante tal situación?

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INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#52
Jack se levantó de la silla y extendió su mano hacia mí preguntándome perplejo si de verdad no me había dado su nombre, para luego soltar una carcajada. Me levanté también, extendiendo mi mano derecha para estrechar la suya en un apretón firme, cálido, el de un hombre que vivía por sus convicciones – “Overqwil” – respondí en voz alta. Tras sentarnos nuevamente, Jack dio un último repaso a las cartas, terminándolas de barajar, y declaró que empezaría consigo mismo. La suerte le tiro un 20 por lo que necesitaba un juego perfecto para ganarle. Sin embargo, la suerte rara vez estaba de mi lado y este día no sería la excepción. La suerte se trabaja, no es gratuita, y es algo que Jack parecía adoptar con gusto pues usó mis propias palabras contra mí mientras destapaba su última carta. El as y el 10 llegaron, pero separados por un ocho que destruyo toda posibilidad de hacer el juego perfecto. Jack mostró una falsa tristeza comentando que estuve cerca, mientras extendía su mano izquierda hacia los doscientos mil berries que acababa de perder, con una sonrisa llena de picardía. Luego me preguntó retóricamente sobre aquello de mi pregunta anterior, qué reputación tenía: la de desplumar gente, aunque yo ni plumas tenía, a lo sumo escamas. Estaba ligeramente frustrado, pero, conociendo mi suerte, acepte el resultado con tranquilidad. Jack comentó que le caía bien, que nadie se había mostrado tan serio después de que le quitara tanto dinero y que ese temple era algo que le gustaba de mí.
 
Agarró el saco que había ganado del esbirro de Nimda y me ofreció dos opciones. Trescientos mil berries y era mío directamente, o doscientos mil berries y seguíamos jugando a lo cual no dudé ni un segundo. La misión era lo primero. La División 9 era lo primero. Encontrar a Nimda Leyos era lo primero. Deslicé mi mano derecha hacia el bolsillo interior izquierdo de mi gabardina y saqué el fajo de berries que quedaba el cual, por suerte, sumaban trescientos mil berries exactos. Los coloqué sobre la mesa verde, empujándolos hacia Jack con dos dedos – “Desplumas gente, pero yo tengo que descamar a un tiburón.” – le dije sin atreverme a revelar más información al respecto. Jack asintió con aprobación, agarrando el dinero con su mano derecha mientras me extendía el saco con su izquierda el cual tomé con mi mano izquierda. Lo guardé en el bolsillo interior derecho de mi gabardina, pero mantuve mi mano izquierda sujetándolo desde fuera de la tela. Podía sentir el bulto contra mi costado, no lo soltaría ni por un segundo. Me levanté de la silla, ajustando mi sombrero vaquero con la mano derecha. Miré hacia la barra de la taberna donde el camarero limpiaba vasos a unos veintidós metros de distancia. Levanté mi mano derecha llamando su atención y le pedí una servilleta de papel y un lápiz con un gesto. Tras recibir los objetos, anoté cuidadosamente el número de mi Den Den Mushi personal en la servilleta con letra clara y legible la cual extendí a Jack – “Si alguna vez necesitas algo” – dije – “llámame e intentaré acudir.”
 
Luego del intercambio, asentí una última vez llevándome la mano al sombrero, me di media vuelta y comencé a caminar hacia la salida de la taberna. Mi mano izquierda seguía sujetando el saco a través de la tela de mi gabardina, y mi haki de observación seguía expandido a cien metros mientras recorría los veintidós metros desde la zona de juegos hasta las puertas batientes de la entrada. Salí por las puertas batientes hacia la avenida de doce metros de ancho llevando mi mano derecha a otro bolsillo de la gabardina de donde saqué mi Den Den Mushi llamando a Viktor – “Me han desplumado, pero quizás valió la pena.” – dije una vez contestó – “Estoy oxidado en esto de apostar ¿qué tal van ustedes?.”
 
Resumen

Haki

Calor y Deshidratación
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 + 0 = 13967
Energia: 9098 + 0 = 9098
Espiritu: 3399 + 55 = 3454
#53



Caminamos unos cuantos minutos mientras yo mantenia silencio, uno al lado del otro sin darnos demasiada prisa, en principio todo estaba bien en el bar y no habiamos recibido ninguna llamada. Nuestros pasos eran seguros y caminabamos como si fueramos dos peligrosos pistoleros. La violencia era tan tentadora, sin embargo, no era algo que debiera gustarme, pues era lo que queria evitar. No obstante, con los piratas era otra cosa, eran unos sociopatas y unos asesinos y la unica manera de pararlos era poniendose a su nivel, alguien tenia que hacerlo. Y ese alguien era la marina.

Volvimos por fin al pueblo y entonces escuchamos un grito - ¡ Alguien está en apuros !
Era perfecto para quitarme esas contradicciones, la marina no era como los piratas, nosotros nos dedicabamos a poner orden pero nuestro deber era el de ayudar a la gente tambien, esta era la oportunidad perfecta para redimirme por haber disfrutado de la muerte de aquel pirata aliado de nuestro objetivo. A unos diez metros de mi un caballo venia en nuestra direccion, escapando de su amo, no me lo pensé dos veces y fuí a interceptar al anima, un caballo desbocado era peligroso pero gracias a mi gran tamaño esperaba poder pararlo, avance un par de metros por delante de Viktor, junto al que caminaba y recibi al caballo como si fuera un defensa  en algun deporte o un ataque de un poderoso rival.

Intenté agarrarle de la crin , rodeando su cuello y posicionando mis pies con la intención de plantar mis pies en el suelo correctamente para evitar que me derribara. Yo era mas grande que el caballo, mucho mas. Y era fuerte. Intenté calmar a la fiera. - Soooo bicho soooo, calma, calmaaaaa

El vaquero que gritaba buscando al caballo lo habia llamado de alguna forma ¿COmo era su nombre? - Soooo huevonaaa calma calma, ea ea ya estaaaa

Seguia empujando, intentando detener al animal mientras este relinchaba e intentaba liberarse de mi. Intenté sentir los sentimientos tanto del caballo como del vaquero con mi Waki,con la intencion de ayudar. De alguna manera sentia una conexion especial con el animal, yo empujaba, el me empujaba, los dos nos empujamos juntos, era algo maravilloso, pero ante mi poder, ningún animal se salva. El DenDen de Viktor empezó a sonar, pero yo estaba ocupada. 

resumen

otros


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#54
Caminamos durante un rato. Durante el paseo caminé por delante, de manera constante y marcando el paso con el mechero en mi diestra. Cada ocho pasos, cuando mi siniestra tocaba el suelo, cerraba el mechero con un clic que resonaba entre Karl y yo. No hubo palabras, ni creo que hicieran falta. Tenía mis propios pensamientos y tenía mucho que pensar sobre lo que había pasado. La pista había resultado no ser fructífera y solo nos quedaba rezar por que Apolo o Fuguwu hubieran sacado algo de sus líneas de investigación. Por un lado, el apostador parecía tener algo interesante que ofrecer, pero no tenía mucha fe en la cantante. Pero, quién sabe, me suelo equivocar, hay que confiar en la habilidad de la División de mi amigo.

Volvimos a entrar al pueblo, por la avenida que caminamos inicialmente con el falso Sheriff. Fue entonces cuando, de manera sorpresiva, un grito no llamó la atención y, desde nuestra zurda alguien pedía a su interlocutor que volviera junto a él. Mirando hacia la zona mientras continuaba andando con el mechero en la mano, observé una yegua naranja corriendo como alma que lleva el diablo hacia nosotros. Me daba bastante igual, era un caballo, teníamos una misión y tampoco era un peligro. Karl sin embargo dejó que la gaviota que lleva dentro saliera a flote y, gritando que alguien estaba en apuros, saltó a frenar a la yegua desbocada placándola y haciendo que se frenara en seco, gracias al tamaño y fuerza de la Marine.

Karl intentó calmar al animal susurrándole. La escena era ridícula, pero supongo que era parte de la esencia de la División 9. No tuve mucho tiempo de prestar atención pues, acto seguido mi Den Den Mushi comenzó a sonar. — V. — contesté sacándolo del abrigo y poniéndolo delante de mi. Era Fuguwu, decía haber perdido dinero por estar oxidado en las apuestas. Su mensaje fue claro. — Recibido. Recoge al sambista de secano y nos vemos en diez. — espeté para acto seguido girar hacia Karl. — Hay que moverse, Karl. Era Fuguwu. — dije, esperando que Karl terminara lo que estuviera haciendo y pudiéramos proseguir.


Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12645 + 0 = 12645
Energia: 8107 + 230 = 8337
Espiritu: 4263 + 129 = 4392
#55
La infiltración y mis enormes dotes artísticas y escénicas empezaban a dar sus frutos: poco a poco empezaron a hablar. Que el sheriff hiciese hincapié en que el pueblo jamás había visto a gente tan poderosa como yo, cuando no había hecho nada especial ni me había esforzado, me hizo arquear una ceja al mismo tiempo que llegaba a una conclusión: Nimda Leyos y los suyos se estaban aprovechando de gente desprotegida. ¿Tan cobardes eran para no plantarle cara a peces más grandes?. Seguía escuchando con atención a las palabras de los locales, Billy no tenía nada más que ofrecerme que lo que ya me había contado en la taberna, pero Milka sí desarrolló más su intento de secuestro. En horario nocturno, una decena de hombres trataron de llevársela, ¿podrían ser el tipo de grupo que actúa de noche mientras se esconden por el día?

Las pistas llevaban hacia un punto específico, el tal Lago Rubí, el cual hizo que chasquease la lengua algo molesto. Otra vez estaría cerca del agua, lo que me resultaba bastante problemático. Por suerte teníamos a Fuguwu a nuestro lado, aunque la última vez que le hicimos investigar dentro de un lago casi no lo cuenta. — "¿Qué habrá sido de aquellas dos inmensas aves que bailaban con mi música?" — Pensé. Mi mente empezaba a distraerse enlazando conceptos. Agité levemente mi cabeza y volví en mí mismo, mirando y atendiendo a la explicación del sheriff que se encontraba dándome las indicaciones para llegar a ese lugar. — Entendido, por allí se va al lago, te sigo. Tocará prepararse, entonces — Acto seguido, me senté en el suelo, estiré mis piernas colocando mi diestra por encima de mi zurda y llevé mis manos por detrás de mi cabeza entrelazando los dedos para tumbarme, a la vez que bostezaba sonoramente. — Y bien sheriff... ¿cuándo hay más problemas en este pueblo: por el día, o por la noche? — Hacía mucho calor pero me encontraba a gusto. Miraba las nubes pasar, las pocas que había, mientras mi mente creaba formas: una tabla de surf... esa otra parecía una palmera... y aquella incluso tenía la forma de la cara de Karl cuando se enfadaba. — kakahaha — empecé a reírme solo, de forma lenta y sutil, encontrándome relajado en el suelo de la avenida. Pensar en tener que volver a caminar tan lejos me estaba dando pereza, pero como me había quedado solo no podía hacer nada más que resignarme ante mi destino y tumbarme un rato a la bartola. — Se está muy tranquilo en este pueblo — dije al aire, por si el sheriff y los demás seguían conmigo. Al rato oí las puertas de la taberna moverse y, dirigiendo mi mirada hacia ellas, vi a Fuguwu salir mientras se comunicaba por den den mushi. — ¡AAAAAAAAAH! — empecé a gritar. — ¡Overqwil, amigo, por fin te encuentro! ¡AAAAAAAAAAH! — intentaba aguantarme la risa, mientras el drama se apoderaba de mí. — Lo siento, he perdido el duelo y me han cosido a balazos... — alcé una mano hacia el cielo. — No quiero irme, señor Overqwil... — mi mano empezó a descomponerse en arena que caía al suelo, siguiendo esa descomposición hasta mi hombro. Cada día compraba boletos para que mis compañeros me premiasen con una paliza.

Resumen

Bélico

Gastos

Calor

Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
Energia: 7262 + 53 = 7315
Espiritu: 2819 + 0 = 2819
#56
Escenario de Helios y Overqwil

En el interior de la taberna, el sentido del deber y la justicia se imponían ante el azar y los juegos de apuestas pues, lejos de intentar conseguir aquel saco de monedas que Jack aseguraba tener algo cuanto menos interesante, el gyojin decidió no jugársela más y pagar más dinero para afianzarse, de una vez, con su objetivo. Al extenderle Overqwil los 300.000 berries, Jack entendió a la perfección que, la hora de jugar, había terminado, al menos con el apostador que tenía delante de él. Gustosamente, Jack agarró el fajo para, inmediatamente después, introducírselo en el bolsillo interior izquierdo de su chaqueta.

Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro del hombre que portaba ropajes amarillos, mientras procedía a acercarle, empujando con su siniestra, el saco que le había arrebatado al esbirro de Nimda, un saco que podía parecer contener a primera vista, monedas de 100 berries normales y corrientes pero que, prestando la suficiente atención, se podía ver como había una en cuya cara, en vez del símbolo de una calavera, estaba grabada la de un tiburón.- Todo tuyo, compadre. - Declaró el hombre, al mismo tiempo que veía como el gyojin se guardaba inmediatamente su recompensa en su bolsillo, levantándose en el acto y mirando hacia la barra, captando la atención del camarero quién, por azares del destino, entendió a la perfección la petición de Overqwil, llevándole ipso facto una servilleta y un lápiz que el marine encubierto usaría para anotar su número de Den Den Mushi, extendiéndoselo a Jack, quién sujetó el papel con ambas manos y lo guardo con tranquilidad en su bolsillo.- Eso está hecho, rahaha - Sonrió, respondiendo a su despedida silenciosa, asintiendo con su diestra agarrando el ala de su sombrero para así ver como Overqwil salía de escena al exterior.

Mientras Overqwil hacía una llamada al Shichibukai, indicándole que su trabajo estaba finalizado, Helios escuchaba atentamente toda la información que había conseguido por parte de Colt y, sobre todo, de Milka, preguntando al sheriff, con una actitud tranquila y sosegada - hasta el punto de tumbarse - sobre el horario en el que la criminalidad era más notoria.- De noche suele ser cuando los esbirros de Nimda tienen más actividad, sí…- Aseguraba Colt, mirando con cierta molestia al hombre de arena por su actitud despreocupada.- Aunque de normal suelen ser muy precavidos, debieron confiarse mucho con Milka. - Meditó, viendo como la despreocupación de Helios parecía incrementarse, no teniendo un límite aparente.

En el momento en el que la aparición de Overqwil llamó la atención de Helios, y este comenzó a hacer una obra llena de dramatismo, Milka, al observar su interacción con un gyojin, recordando las palabras del hombre de cabellos rubios, corrió directa hacia el marine.- Disculpa-moo. - Se paró ante el pez globo antropomórfico.- No sé si eres tú, pero Helios nos ha hablado sobre que tiene un amigo gyojin capaz de revisar las heridas de mi marido... - Prosiguió la mink vaca, desviando su mirada hacia un deplorable Pork.- Por favor, ¿podrías curar sus heridas? - Rogó por el bienestar del viejo Pork, dejándolo en manos del experimentado y curtido en medicina, Overqwil.



Escenario de Karlglass y Viktor

La pareja que acababa de presenciar y ser partícipe respectviamente de la decapitación de un pirata, se dirigían hacia el pueblo cuando, la voz de un ciudadano de a pie en apuros en adición a la figura de una yegua dirigiéndose hacia ellos, causó que el lado más lleno de justicia de Karl floreciera, animándose a detener a aquella potra, aparentemente, salvaje mientras Viktor era testigo de aquella proeza y respondía la llamada de Fuguwu, o sea Overqwil.

La yegua, que había sido detenida por una entidad inexpugnable como lo era la semioni, se retorcía de forma angustiada al ver como su cuello era rodeado por los brazos de Karl. Sin embargo, la sorprendente tranquilidad de Karl parecía hacer mella, poco a poco, en la testarudez del animal, calmándose paulatinamente hasta que, finalmente, la persona que parecía pedir que la yegua regresara, entró en escena, quedándose a un escaso metro de la preciosa cuadrúpeda. Era un hombre alto y musculoso, con una melena rubia que le llegaba hasta los hombros y con una barbilla perfectamente pronunciada y cara de ser alguien aguerrido. Vestía ropajes de color beige en su mayoría, destacando su amplio sombrero - como no podía faltar en esta ciudad -

-¡Por fin decides parar, Epona, ¡ya-hoo! - Vociferaba aquel misterioso transeúnte, pasando a mirar en ese entonces a la increíble mole que parecía haber detenido a su yegua, quién relinchaba y parecía haberle cogido cariño a la semioni.- ¡Buena captura, moza! Esta potra salvaje no suele confiar en nadie de primeras, ¡así que has tenido que caerle bien! - Admiró el buen hacer de la marine, sacando una caja de tabaco de su bolsillo derecho de su pantalón, extrayendo un cigarrillo de esta e introduciéndoselo en la boca.- Mi nombre es Holly, Holly Clyffo, aunque algunos me llaman Hol. - Se presentó, mirando tanto a la semioni como al propio Viktor.- ¿Sabes? Veo que tienes maña con los caballos y no os he visto nunca por aquí. Justamente llevo un establo, el Hol’s Horses, ¿necesitáis alguno para moveros, forasteros? - Preguntó interesado el vaquero, quedando expectante ante la respuesta de Viktor y Karlglass.

HOLLY CLYFFO


INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#57
El caballo se calmo por fín, era un caballo precioso la verdad, y su dueño la verdad es que también, era un rubio con pinta de canallita que además me ofreció un pitillo y me habló amablemente ofreciéndonos sus servicios, al parecer se llaman Colt o algo así y era dueño de un establo. Abrumada por su belleza, sus musculos y su aparente cercanía le conteste algo sonrojada -Howdy bellezón, muchas gracias aunque creo que  soy un poco grande para cabalgar a este pobre bicho,  que por cierto es preciosa. dije mientras me acercaba de nuevo al caballo para acariciar su crin. - Y tu eres buen jinete ¿podrias cabalgar cualquier yegua, dando igual el tamaño? 

Quería seguir conociendo al vaquero sexy pero Viktor me llamaba - Joder, mierda de la mierda de la mierda, no puede tener una un momento de intimidad y tranquila pero la vida de marine era así y el deber llamaba. - Un momento guapo me disculpé para retomar lo importante de verdad que era la misión y me acerqué de nuevo a Viktor - Pues no se donde hay que moverse pero este amable caballero nos ofrece caballos Viktor, yo no puedo cabalgar en uno de estos preciosos animales pero el resto..¿Que se cuenta nuestro amigo? 

Seguía con el Waki activo por lo que pudiera pasar, pero me apetecia conocer mas a fondo al guaperas y sus animalitos. Al final el amor esta donde menos te lo esperas al final, o eso dicen, pero mis pasiones mas bajas tendrían que esperar. -¿Donde tenemos que ir entonces? 

Estaba bastante contenta, no solo habíamos terminado ya con uno de los camaradas de nuestro objetivo si no que ahora estaba sola rodeada de dos bellezas, el rubio y el de pelo plateado casi hacían que me sofocara. O tal vez era el puto calor que seguía haciendo en esta maldita isla, pero bueno, estaba bien cambiar de ambiente de vez en cuando, sobretodo cuando daban ganas de lamer el ambiente. 

resumen

otros


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#58
Karl atrapó a la yegua sin ningún problema. Al final la diferencia de peso y de altura, y ni que hablar de la fuerza, era un rango inexpugnable para la yegua. Tras tranquilizarla y reducirla como buenamente pudo mi compañera, la figura que perseguía al animal se acercó a nosotros. Resultó ser un hombre alto y musculado con un sombrero vaquero y ataviado, con un traje amarillo y verde ceñido en su parte a los brazos. También poseía un característico sombrero como casi todo el mundo dentro de este pueblo. Incluidos nosotros para qué mentir. El hombre se acercó a alabar a mi compañera. Comentó con ella prácticamente nadie era de la confianza del animal y que por lo tanto sole hacía pensar que éramos gente de confianza también. Se presentó como Holly, y tras eso advirtió que nunca nos había visto en el pueblo. Además, tuvo la gentileza de decirnos que llevaba el establo local y que si necesitábamos algún tipo de montura podrían ayudarnos.

Mientras mi compañera parecía hablar con él, yo terminaba de hablar con Fuguwu, quien todavía no había colgado. Tras unos instantes la semioni se acercó diciéndome que si queríamos caballos y que a dónde iríamos. Entonces tracé el plan, traté de ceñirme a lo planteado inicialmente. — No nos vendrían mal monturas. Sí, tiene algo disponible para ti genial, si no, nos apañaremos los demás y tú podrás volar. — asevere señalando con la cabeza a la yegua. — Seguimos el plan inicial. — devolviendo la cabeza hacia el den den mushi — Nos vemos en el punto de encuentro, desde ahí nos organizamos. V, corto.— dije en voz alta esperando que mi compañera lo entendiera.

— Buen hombre, agradecemos su gesto. Tenemos unos amigos que estaban tomando unos tragos y vamos a tener que desplazarnos en breve. Cuando nos reunamos podríamos pasarnos por allí y ver esas excelentes monturas. — Tras esto, giré mi mirada hacia el vaquero y saludé utilizando mi sombrero tirando de la visera hacia abajo para acto seguido girarme y dirigirnos de nuevo hacia el punto de encuentro, la entrada del pueblo.



Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12645 + 0 = 12645
Energia: 8337 + 230 = 8567
Espiritu: 4392 + 0 = 4392
#59
Viktor concluyó la llamada confirmando que nos veríamos en el punto de encuentro antes de colgar. Al concluir la llamada, guardé mi Den Den Mushi en el bolsillo de la gabardina con la mano derecha mientras mi izquierda seguía sujetando firmemente el saco a través de la tela. El punto acordado era la entrada del pueblo, donde habíamos llegado inicialmente, según lo que acordamos antes de iniciar la misión. Vi a Apolo tirado en el suelo a unos cuatro metros frente a las puertas de la taberna, en medio de la avenida, con una mano alzada dramáticamente hacia el cielo mientras gritaba mi nombre inventado, intentaba aguantarse la risa mientras el drama se apoderaba de él, pero al momento en que su mano empezó a descomponerse en arena algo se apodero de mí. Quizás fue la tensión acumulada del duelo con Jack, o quizás fueron los trescientos mil berries perdidos. Probablemente era simplemente que Apolo era mi amigo y su estupidez era contagiosa.
 
Corrí hacia él gritando – “¡Noooo!” –aunque mis habilidades en las artes escénicas dejaban mucho que desear, cubriendo los cuatro metros en segundos mientras Apolo se convertía en arena- “¡No mueras!” – grité mirándole a la vez que me arrodillaba junto a los restos de arena de Apolo, extendiendo mi mano derecha hacia el montón de polvo como si pudiera detener su desintegración. Mi mano izquierda seguía sujetando el saco en mi gabardina. Sin poder contener más la pésima actuación, empecé a reír – “Gowowo wowowo” – a carcajadas, lo que liberó toda la tensión que había estado cargando. Me senté en el suelo junto a él, todavía riendo, sacudiendo la cabeza ante nuestra estupidez – “Solo contigo puedo dejar de ser soso” – le dije mientras recuperaba el aliento, algo que era 100% verdad. Con Apolo podía ser un idiota y no me sentía mal por serlo y eso valía más que todo el dinero que había perdido en la mesa de Jack.
 
Tras ese momento de idiotez, escuché lo pasos de la mink vaca que había estado cantando en la taberna quien corría hacia nosotros desde aproximadamente ocho metros de distancia a nuestra derecha. Se detuvo a un metro de donde yo estaba sentado en el suelo, ligeramente agitada, y pregunto si yo era el gyojin capaz de revisar las heridas de su marido. Desvió su mirada hacia Pork, el hombre pelirrojo de poncho naranja que nos había encontrado junto a Billy cuando entramos a Ciudad Escarlata quien estaba de pie a unos cinco metros de las puertas de la taberna, visiblemente herido. Me levanté del suelo inmediatamente, sacudiéndome el polvo del pantalón con la mano derecha – “Por supuesto que puedo curarle” – respondí con voz calmada, volviendo al modo serio. Pork nos había ayudado al inicio. Tanto él como Billy habían sido amables y, más allá de eso, yo era médico, mi deber era curar a los heridos. Caminé los tres metros que me separaban de Pork, manteniendo mi mano izquierda sobre el saco en mi gabardina. Con la derecha, abrí el maletín médico que siempre llevaba colgado del hombro izquierdo bajo la gabardina para luego arrodillarme frente a Pork a medio metro de distancia, dejando el maletín abierto a mi derecha y tras evaluar las heridas de Pork con ojo profesional comencé a curarle.
 
Empecé por sus heridas que le estaban causando un sangrado mientras, limpiando los cortes con antiséptico para luego vendarlos con una gasa limpia hasta que la hemorragia se detuvo. Luego apliqué todo un botiquín médico grande en el vaquero hasta que le vi visiblemente mejor, empezando a recuperar un poco del color que había perdido – “Evita esfuerzos físicos intensos o se volverán a abrir tus heridas.” – le recomendé al terminar de curarle – “Pero fuera de eso, sobrevivirás.” – sentencié, tras lo que cerré el maletín, me levanté, y me giré hacia Apolo que estaba a unos cinco metros detrás de mí – “La tropa nos espera. Es hora de irnos.” – caminé hacia él mientras ajustaba el maletín médico en mi hombro izquierdo. Mi mano izquierda volvió inmediatamente a su posición sobre el saco en la gabardina. No lo había soltado durante todo el tratamiento médico, simplemente había trabajado con una sola mano.
 
Necesitábamos reunirnos, teníamos información que compartir y un saco misterioso que revisar. Y, por supuesto, un tiburón que cazar. Comenzamos a caminar por la avenida de doce metros de ancho hacia la entrada del pueblo tras despedirnos de Pork, Billy, y los demás.


 
Resumen

Haki

Calor y Deshidratación

Inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 + 0 = 13967
Energia: 9098 + 0 = 9098
Espiritu: 3454 + 55 = 3509
#60
Fuguwu, o mejor dicho, el intrépido Overqwil, acudió rápidamente a mi llamada al mismo tiempo que mi brazo derecho se descomponía en partículas de arena que caían y se mezclaban con el terreno de la avenida. La atmósfera creada por las artes escénicas le contagiaron y, como si una musa le inspirase, me acompañó arrodillándose a mi lado mientras aclamaba al cielo mi muerte. — ¡Kakahaha! — empecé a reírme un par de segundos después de oír su risa. — No eres soso, amigo — comencé a hablar a la vez que la arena mezclada con la arcilla del terreno, volvía a mi cuerpo dando forma a mi brazo de forma progresiva, como si de un hechizo que invertía el tiempo se tratase. — soso es Gukuro... aunque también temiblemente fuerte. Me pregunto cómo le estará yendo a mi íntimo amigo. — No éramos amigos, pero ambos podíamos soplar muy fuerte y ese vínculo ya era más que suficiente. Poco tiempo nos dio Milka, que ya se había abalanzado sobre Fuguwu para pedirle que curase a su marido.

Mientras mi compañero se acercaba para ocuparse del insensato Pork, me levanté del suelo para darme unas palmadas por la parte trasera de mi pantalón, ya que mi ropa se había manchado con el polvo arcilloso del terreno. Me saqué también mi chaqueta larga de cuero y comencé a sacudirla — Entonces la banda de Nimda es precavida y se mueve por la noche — Me dirigí al sheriff, mientras me colocaba de nuevo la chaqueta para a continuación quitarme el sombrero con mi mano zurda y así poder peinar mis cabellos dorados hacia atrás con la diestra. — Sólo espero que nadie de aquí esté compinchado con ellos y nos esté intentando hacer el lío. No nos gustan que nos hagan el lío, no es bonito ¿me sigues?. — Volví a colocarme el sombrero, ya con mi pelo bien peinado.

Fuguwu volvió de curar a Pork, sus habilidades médicas estaban a otro nivel y remendar un cortecito era algo que podía lograr con un chasquido de dedos. Mi compañero me avisó de que el resto nos estaba esperando... y a decir verdad, es cierto. ¿Por qué no estaban Karl y Viktor con él? ¿Qué me había perdido? — ¿Veis como no era para tanto? — alcé la voz para hablar al grupo — Si sólo estaba jugando ¡kakahaha! — miré a Fuguwu. — el viejo Pork se... tropezó y se cayó contra una mesa. — miré a mi alrededor ligeramente, la avenida estaba completamente desértica. — Una mesa de... ¿a... re... na...?. — Me rasqué la nuca. — Está bien... paró con el pecho mi rankyaku. Pero la culpa es suya, de repente se obsesionó con querer pelearse conmigo y me apuntó con una pistola. ¡Será burro kakahaha! — Tras reírme ligeramente, me estiré y bostecé sonoramente para quitarme la pereza de encima — Movámonos pues. No sé cómo habrá ido a ti, pero he conseguido algo de información. Os pondré al día. El dentudo de Nimda hoy está de suerte, tenemos que darle un concierto privado. — Tiré de mis guantes desde la muñeca hacia abajo para ajustarlos y así ponernos en camino hacia el punto de encuentro en la entrada del pueblo.

Resumen

Bélico

Gastos

Calor

Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
Energia: 7315 + 78 = 7393
Espiritu: 2819 + 0 = 2819


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