[Presente Absoluto] No todo está perdido
#11
Atributos Personaje



Uno menos. Papagondi cayó por completo al suelo con los ojos vueltos sobre si, seguramente si no estaba muerto le quedasen pocos instantes de vida. Recibir una cantidad de calor tan elevada y tan instantánea suponía un choque contra el organismo de los seres vivos y afectaba produciendo una alteración en el funcionamiento de diferentes órganos, lo que podía llevar a provocar - si no se instauraba un tratamiento adecuado - quemaduras a nivel sexterior y un fallo multiorgánico a nivel interior que podría conllevar a la muerte, dependiendo de las capacidades y las resistencias de cada persona. En el caso del pulpo y por cómo caía al suelo, posiblemente la temperatura que había alcanzado su propio cuerpo fuera lo que lo estuviera matando. Por parte de la dupla que quedaba, la respuesta fue inmediata y obviamente directa. Veían caer a un amigo, me reconocían como alguien hostil y peligroso y tenían no sólo que salvar a su camarada, si no dañarme lo suficiente como para que me marchase, me derrotasen, o consiguieran matarle. Y con la amenaza neutralizada, podrían tratar de salvarle la vida a su amigo... aunque a juzgar por el humo que salía de su boca, sería mejor si no gastaban recursos y esfuerzos.

Gracias a mi oído bien desarrollado no me hizo falta perder la atención del coloso de ébano frente a mi para poder escuchar a la espadachina blandir su acero y gritar, confiada y afirmando con rotundidad, que no me iba a llevar una mierda. Y cuán equivocada estaba... vaya si me iba a llevar. Por parte del hombre alado optó por aprovechar su gran altura e inclinarse para darme un cabezazo, un movimiento corto, preciso y rápido. Tan rápido que si no estuviera prestando atención no habría podido reaccionar a tiempo. Pero lo hice. No necesitaba más que contraer mis músculos para emitir pulsos de calor que me usaban como centro, y así lo hice, liberando una nueva ola de calor que si bien no era tan intensa como la anterior - ni abarcaba tanta distancia - no me hacía falta prepararla y podía emitirla con suficiente potencia como para trastocar de nuevo sus rendimientos físicos. Nadie trabajaba bien bajo la influencia del calor del mismo infierno.

El golpe de calor fue paralelo y simultaneo al movimiento de mi brazo, que partiendo de la posición de bateo inicial describió una parábola y un círculo perfecto, yendo primero a mi espalda el giro y ascendiendo hacia la cara del tipo de blanca melena, que se precipitaba hacia mi sin miramientos, impactando de lleno en esta con toda la potencia que podía ejercer, exprimiendo mis músculos al máximo, más allá de mis límites ordinarios, pues sabía que debía ejercer una brutalidad sin parangón aunque me supusiera un gran desgaste y no pudiera mantener mucho tiempo el ritmo, ya que prefería acabar las cosas rápido. Tan rápido como ambos movimientos, el suyo y el mío. Tan fuerte como el sonido del tañido de la campana fruto del impacto que se mezcló con mi propio grito de guerra, bramando el nombre de mi más poderoso movimiento.
— ¡ ¡ HELL'S BELLS ! ! — 

Tras el impacto - y fruto del mismo - mis pies se deslizaron unos centímetros hacia atrás levantando algo más de polvo del pavimento y se mezcló con el efecto de espejismo que daba la masa de calor entorno a mi, que se iba apagando progresivamente mientras yo desactivaba mi capacidad. Tenía que ser brutal, pero no estúpido. Debía ejercer mis movimientos y mis ataques en su justa medida para no confiarme y dejar abiertos puntos débiles. Y la espadachina que venía tras el hombre en llamas era uno de esos puntos débiles. No podía enfrentarme a los dos a la vez cuerpo a cuerpo... y si ella se acercaba lo suficiente podría suponer un problema si establecía una estrategia o un combo con su compañero, que seguro tendrían si estaban acostumbrados a trabajar juntos. Él era rápido, dudaba que pudiera seguirle el ritmo si no estaba plenamente concentrado en sus movimientos. Si ella era medianamente competente en batalla, podría aprovechar los huecos que dejaría en mis movimientos para asestar daños... complicados. Dos katanas podían hacer mucho daño.
De modo que debía sacar a la partida mi carta más poderosa, alzando el bate en paralelo al suelo y en dirección al hombre negro — ¡Ni un paso más! — le ordené con firmeza — No creo que tu novio pueda resistir otro golpe de calor — añadí, tratando de incomodarla un poco presuponiendo una relación — Si das un puto paso más, en el mejor de los casos en el que consigas matarme, vas a tener que enterrar a dos amigos — le advertí, completamente en serio. Si hacía el mas mínimo movimiento ofensivo hacia mí y no seguía mis instrucciones, liberaría una nueva oleada de calor, una vez tras otra, hasta que ellos cayesen muertos o yo lo hiciera por agotamiento.

Miré al hombre alado. A juzgar por las quemaduras de su cuerpo y su respiración los daños asumidos habían sido considerables... ¿pero cómo cojones se quemaba un hombre que portaba fuego en sus hombros? ¿esas alas eran fruto de una akuma no mi? ¿qué poderes podía tener?. Me surgían suficientes dudas como para conformarme con matarlo y... ¿cobrar su recompensa? ¿tendría recompensa? Siendo amigo de Papagondi podría ser posible pero ¿cuánta?. Y más importante aun ¿era este su potencial? ¿podía hacer más? Su velocidad era realmente sorprendente, y su tamaño y su condición y forma física me sugerían que podía ser un gran contendiente cuerpo a cuerpo, pero ¿por qué me generaba curiosidad ver lo que podría llegar a ser?. Volví a mirarla a ella.

— Dudo que puedas hacer nada por el calamar... Así que atiende las quemaduras de tu amigo, marchaos y dejadme que me lleve lo que he venido a buscar — le ofrecí con calma sin bajar el arma, chasqueando una vez la lengua — Vosotros por un lado y... 'nosotros' por el nuestro — añadí, refiriéndome a Papagondi al usar el "nosotros" — O a lo mejor prefieres que morir con honor y por la amistad y todas esas mierdas — me encogí de hombros — Tú decides — sentencié finalmente, dándole verdaderamente la opción de elegir a la mujer rubia. Ya tenía mi objetivo cumplido frente a mi. La avaricia de querer ampliar mis posibles recompensas - pues no podía saber si tenían una por sus cabezas o no - podría llevarme a un enfrentamiento mucho más duro, difícil o con consecuencias más desagradables para mi, aun pudiendo vencer. La mejor opción era marcharme con lo que tenía y ya. Esperaba que ellos valorasen vivir un día más por encima de poder darle una sepultura a su amigo.





Información


Bélico
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#12
No sabía qué hacía ese tío con la temperatura, pero era extremadamente peligroso. Yamamura no fue capaz de atacarle, el cazador se adelantó y le golpeó con su arma. La situación se complicó en cuestión de segundos, lo que me obligó a frenar y, muy a mi pesar, considerar sus palabras. Miré de reojo a Peixe, era más que probable que el enmascarado tuviese razón y no solo con el pulpo. El calor era asfixiante y nos había causado quemaduras importantes, no sabía cuánto más podría resistir ni cuánto aguantaría Yamamura, que ahora era mi prioridad. Quería ver cómo el capitán era capaz de rescatar a sus compañeros, pero ahora era yo la que tenía que salvarle.

Si dejaba que el cazador se llevase a Peixe Yamamura no se lo tomaría nada bien, pero mucho peor sería que acabase muerto. No me quería creer que Peixe había perdido la vida. Era mucho más reconfortante pensar que tan solo estaba inconsciente y acabaría encarcelado no por demasiado tiempo, aunque no era capaz de llegar a creerme esa historia. No tenía más opciones, podía jugármela y tirarme a por él. Tal vez conseguía cortarle en pedazos en poco tiempo, pero si volvía a hacer lo del calor estábamos todos muertos. Además, aunque consiguiese vencerle eso no garantizaría que Yamamura sobreviviese. Sus heridas eran bastante graves y necesitaba atención médica inmediata.

Por algún motivo, el cazador nos estaba dando la oportunidad de escapar con vida con la única condición de que le dejásemos llevarse el cuerpo de Peixe. Si realmente pudiese acabar con nosotros lo haría para ganar todas nuestras recompensas o al menos la de Yamamura, que era la más alta. Incluso podría llevarme a mí, que era la menos pesada y la que le resultaría menos complicado transportar. También era posible que fuese un cazarrecompensas bastante inútil y no nos hubiese reconocido. Sea como sea, no me podía arriesgar. Peixe no iba a aguantar su ataque y no íbamos a hacer nada con su cadáver. Aquel tío era un ser despreciable, acabar tan fácilmente con la vida de una persona, sobre todo alguien tan alegre e inocente como Peixe, no tenía perdón. Solo quedaba la venganza, pero no estábamos en condiciones de cobrárnosla. Por el momento aprovecharía su error de dejarnos con vida. Error en primer lugar por no cobrar nuestras recompensas y, en segundo lugar, porque esto no acabaría así. No estaba del todo preparada como médico para ayudar a mis compañeros, pero esto no se volvería a repetir.

—Lárgate de aquí ahora mismo —le dije aguantando el dolor por las quemaduras y esperando a que cogiese a Peixe para acercarme a Yamamura y curarle cuanto antes. No pensaba envainar las espadas hasta que viese cómo se marchaba por si intentaba jugárnosla.

Bélico
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
#13
Mi cuerpo se inclinaba hacia el enmascarado a toda velocidad mientras intentaba aguantar el calor que nos rodeaba. Tenía una habilidad curiosa y peligrosa... ¿habría comido una Fruta del Diablo como yo o emitiría esa temperatura con algún dispositivo extraño? Quizá fuera lo segundo, por eso iba con esa máscara tan extraña, quizá llevaba algún tipo de traje especial para aguantar las altas temperaturas, o vete a saber qué. Pero fuera lo que fuese deseaba de corazón tener esa habilidad que estaba demostrando tener aquel tipejo. Sonreí durante un instante en el que creía que mi cuerpo iba a ser capaz de resistir ese ambiente abrasador, pero nada más lejos de la realidad. Detuve mi movimiento porque sentí por un momento que si seguía moviéndome iba a morir, algo no iba bien. Notaba como el aire caliente se metía por mi nariz y me quemaba por dentro, incluso notaba como mis extremidades temblaban y los ojos me quemaban, como si estuvieran a punto de derretirse.

Me detuve porque no podía más, pero como un rayo algo me golpeó con una fuerza abrumadora. Hice todo lo posible para no moverme ni un milímetro de mi posición, pero no fui capaz, al menos no del todo. Aquel golpe sorpresa no me desplazó del sitio, pero terminé por hincar la rodilla izquierda en el suelo. El caliente sudor que recorría mi cara se mezcló con la sangre que me había provocado aquel golpe, sangre que parecía comenzar a hervir casi nada más salir de mi cabeza. Aquella mezcla comenzó a meterse dentro de mis ojos, me dolía todo el cuerpo y no me sentía con fuerzas de continuar peleando. Me limpié los ojos con la manga de mi camisa y vi a Peixe de cerca, parecía estar muerto. Mientras aquel enmascarado hablaba con Triana le toqué la cara a aquel gracioso y vivaracho pulpo.

-Al final no pude salvarte amigo mío... -susurré mientras le cerraba los párpados para que pudiera descansar en paz. -Lo siento mucho.

Hoy había muerto una gran persona, alguien que no quería problemas. Ya sabemos a qué nos exponemos cuando nos declaramos piratas. Mi sueño egoísta había matado a Peixe, tenía mucho en lo que pensar.

Con una facilidad sorprendente me puse en pie, proyectando una gigantesca sombra sobre aquel tipo que ocultaba su rostro, ya que el Sol se encontraba a mi espalda. Le miré fijamente, me hubiera encantado verle la cara pero no fue posible. Me giré, dándole la espalda y comencé a caminar con tranquilidad hacia Triana.

-Envaina las espadas, nos vamos nosotros. -le dije, casi sin fuerza en mi voz mientras me acercaba a ella. -Lo siento... -me disculpé cuando estuve a su lado, dejando caer mi mano izquierda sobre su hombro derecho. -No he podido...

Ahora no sólo tenía sudor y sangre recorriendo mi rostro, las lágrimas se hacían hueco y una herida en lo más profundo de mi corazón se abría, fría y dolorosa. Nos fuimos de ahí, dejando el cuerpo de Peixe en el suelo.

Información
  Responder
#14
Sonreí abiertamente tras mi casco, ladeando ligeramente la cabeza y manteniendo el kanabo en posición horizontal y paralela al suelo. El gran hombre negro dedicó unas palabras y un gesto al calamar del suelo, aparentemente en señal de despedida. La rubia me dijo en un tono muy desagradable que me largase del lugar en ese mismo instante mientras empuñaba sus dos katanas... podía entenderla. Tenía que estar muy dolida y triste por haber perdido a su amigo, pero no estaba mostrando el agradecimiento que compensase la generosidad con la que les estaba regalando un día más a los dos.
— Cuidado... — advertí y chasqueé la lengua — ...no hagas que me arrepienta — le dije a la espadachina con seriedad y en un tono tranquilo, viendo como su compañero se levantaba con rapidez y me hacía retroceder un paso cambiando el agarre del kanabo, quedando en guardia mientras su sombra me tapaba del sol. Realmente era muy grande. Pero muy estúpido si quería seguir peleando, arriesgándose a morir para salvar a su amigo.

En esa situación necesitaba otra vez mantener a uno de los dos a cierta distancia para evitar el dos contra uno, el suficiente tiempo hasta que uno de ellos cayese al suelo, pero ¿a por quién iría? Él parecía más herido que ella, y estaba relativamente más cerca, pero quizá si se levantaba así es porque las apariencias me engañaban y podía seguir dándome pelea mucho más rato. Apreté los dedos en el kanabo cuando él decidió darse la vuelta, haciendo que abriese los ojos como platos. Se dirigió hacia ella  y le colocó una mano en su hombro, diciéndole unas palabras claras de retirada y rendición, comenzando ambos a caminar marchándose de allí, lentamente y caminando juntos deshaciendo el camino que habían hecho por las áridas tierras de este lugar. Mantuve la posición durante unos minutos hasta que estuvieron más lejos que cuando Papagondi los reclamó, y relajé los músculos y la postura para dar unos pocos pasos hacia el cuerpo del gyojin.

— Te lo advertí — le dije a quien fuera que estuviera escuchando, si es que lo había — Te dije que estuvieras 'Calladito y a mi vera' — dije mientras con la punta de la bota giraba su cuerpo para colocarlo de cúbito supino y poder ver su rostro — Y aun teniendo la oportunidad de escapar, lo haces dejando un rastro... gritando, pataleando patéticamente y prácticamente obligándome a perseguirte — añadí y me acuclillé para ponerme a su altura y ver su cara semicalcinada, más de cerca, mientras buscaba entre sus ropas dinero u objetos de valor que poder expropiar — Tal vez si te hubieras quedado en ese barco de Marines te hubieran entregado vivo... molido a palos, pero vivo... — y negué con la cabeza — ...que era exactamente como te iba a entregar yo — y apoyé la punta de Ein Hauch en el suelo para usarlo de soporte y levantarme — Tal vez tus neuronas no daban para más... qué se yo — suspiré con pesadez mirándole el cuerpo completo en un barrido general — No me juzgues. No disfruto de cazar a un retrasado... pero tengo que comer — añadí alzando el arma por encima de mi hombro y mirando en dirección a los que se alejaban — Si te hubieras quedado quieto en el encuentro con el gigante, ahora estarías vivo en la cárcel de algún sheriff de por aquí... y si hubieras escapado de una forma inteligente, quizá estarías celebrando con tus amigos... — y volví a suspirar, agarrando el kanabo con ambas manos y volviendo a mirar al pulpo — Quizá en otra vida — sentencié, y bajé con toda la dureza y fuerza que podía el kanabo hacia el pecho del gyojin, buscando aplastar sus órganos para cerciorarme de su muerte y, si aun se aferraba a la vida con esas quemaduras, ahorrarle sufrimiento.

Tras el impacto del arma, que levantó algo de polvo del pavimento la alcé junto a las tripas y la sangre de aquel ser y la sacudí en el aire antes de guardarla en su hebilla a mi espalda, agachándome para buscar en el cuerpo y cargarlo de nuevo al hombro, con pesadez y un incipiente malhumor. Por algún motivo estaba enfadado por haber tenido que prácticamente incinerar a este tipo... y un poco quizá por no haber podido desempeñar un mejor rendimiento contra los otros dos. Tal vez estaba perdiendo unas recompensas interesantes. Tal vez podría volverlos a ver. Tal vez esto haya sido un nuevo comienzo.



Info
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#15
¡Combate Completado!
Cita:Según la guía de Reputación, Sohem ha matado a Peixe, ha derrotado a Yojimbo y ha logrado que Triana se rinda. Por lo que obtendría un multiplicador de x6, x5 y x4 respectivamente. Yojimbo y triana obtienen x3 y x4 respectivamente. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten vuestra reputación.

Sohem Obtiene:
Calidad del rol: 2
Personaje:  2
Estrategia: 2
Rolear acorde a las guías: 1
Total: 7
  • Reputación conseguida: 4x6 = 24 de reputación (Peixe)
  • Mugiwaras conseguidos: ((11+0)x(7/2))/1,5=25,66= 26 Puntos Mugiwara
  • Reputación conseguida: 10x5= 50 de reputación (Yojimbo)
  • Mugiwaras conseguidos: ((11+0)x(7/2))/1,5=25,66= 26 Puntos Mugiwara
  • Reputación conseguida: 11x4= 44 de reputación (Triana)
  • Mugiwaras conseguidos: ((11+0)x(7/2))/1,5=25,66= 26 Puntos Mugiwara

Total Reputación: 118+5+10(Karmas) = 133 puntos de reputación
Total Mugiwaras: 78 puntos Mugiwaras
Bono por asesinato: 4x2 = 8 puntos de atributo
Botin de Peixe: 132300 Berries + Porra T1 (Cuchara de madera gigante)



Yojimbo Obtiene:
Calidad del rol
: 2
Personaje: 2
Estrategia: 1
Rolear acorde a las guías: 1
Total: 6
  • Reputación conseguida: (11x3)+5+10= 48 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((10+1)x(6/2))/1,5= 22 Puntos Mugiwara

Triana Obtiene:
Calidad del rol: 2
Personaje: 2
Estrategia: 1
Rolear acorde a las guías: 1
Total: 6
  • Reputación conseguida: (11x4)= 44 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: ((11+0)x(6/2))/1,5= 22 Puntos Mugiwara
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)