[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco (Stage 03 - Central)
#11
Los proyectiles se colaron entre el hueco de mis katanas y lograron impactarme. Las prisas me estaban jugando malas pasadas y podrían costarme la vida. Todavía sentía la adrenalina del momento y no supe lo que había ocurrido hasta que el cerebro del tubo fue perforado. El líquido en el que se conservaba se tornó de un color rojizo e, inmediatamente después, todo se apagó. ¿En serio? Había sido una completa estúpida al creer que aquel genio habría tomado medidas más serias para proteger su laboratorio y a sí mismo. Si él había cometido el error de subestimarnos, yo había cometido el de sobreestimarle. Aquel disparo solo podía ser de Jolyne o de Tobías y apostaría a que la tiradora era la que se había ocultado tan eficazmente y había tenido la idea de disparar a lo que parecía ser el cabecilla. Había esperado que aquel cristal fuese mucho más resistente, pero teniendo al robot de guardaespaldas realmente no le había hecho falta. El factor sorpresa no era lo mío, así que o había manera de que yo atacase al cerebro sin que ese amasijo de metal me lo impidiese.

Tras ser perforado, las máquinas dejaron de emitir luz, y no solo las máquinas, todo se apagó, cámaras, luces, incluso el robot. Al parecer el cerebro era una especie de fuente de energía y, al perforarlo, tuvo lugar un apagón. Todavía no sabía si general o solo de la sala en la que nos encontrábamos, pero me bastaba. El robot cayó, o eso me pareció. El silencio era perturbador. Algo me decía que aquello no era el final. Tal y como me había indicado el cerebro, el verdadero doctor se encontraba más abajo, y no iba a ser tan sencillo acabar con él. De momento, estaba claro lo que debíamos hacer. Quería correr y salir de allí para comprobar cómo se encontraban los demás, pero dejar a aquel robot solo sería un gran error. No sabía si en cualquier momento podía encenderse de nuevo y suponer una grave amenaza. Ya había comprobado de primera mano de lo que era capaz y no pensaba permitir que se repitiera. Tampoco tenía más opciones, un ataque más y no podría aguantar.

—¿Jolyne? —pregunté con la esperanza de que fuese ella —. La oscuridad era total y no era capaz de sentir al robot ni a la persona que había disparado. Utilicé el poder de mi fruta para convertirme totalmente en fuego, una gran antorcha para iluminar la sala. Al comprobar que el robot se había apagado, no lo pensé dos veces. Salté hacia él con las katanas cruzadas frente a mí e imbuyéndolas en haki. Tenía ganas de probar la nueva técnica que había entrenado, pero este no era el momento. Ahora debía ir a lo seguro y aprovechar que no me encontraba sola. —Dale ahora —le indiqué para que fuésemos las dos a una al mismo tiempo que llegaba delante de él y descruzaba las katanas en su muslo derecho. —Trinidad.

Inmediatamente después, envainé mi katana derecha rápidamente y sujeté con ambas manos mi otra arma para continuar atacando a la misma zona realizando dos cortes, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Después de atacar, di otro salto hacia atrás para alejarme dos metros de él y disponerme a atacar cuando fuese posible. Si había suerte, aquel montón de chatarra permanecería apagado y podríamos deshacernos de él.

Info
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1952 - 1255 = 697
Energia: 5271 - 893 = 4378
Espiritu: 1376 - 622 = 754
#12
Estando enganchada a la rendija de la habitación como una zarigüeya fisgona, pude efectuar con éxito mi disparo hacia aquel siniestro tarro. El disparo salió tan limpio como cuando recibes el lamido de una vaca agradecida tras haberla llevado a pastar. No hizo falta un segundo tiro. La bala atravesó el cristal del tarro y se hundió de lleno en aquellos sesos que guardaban como si fueran cebollas. Al instante pude ver que empezaba a brotar de él lo que parecía sangre, dispersándose por todo el recipiente igual que haría el zumo de la remolacha. Como si fuera que una trucha recién sacada del río dando su último coletazo sobre la hierba, al cerebro le dio un pequeño espasmo, y todo se volvió oscuro.

Las luces se apagaron de golpe y las maquinas dejaron de emitir zumbidos y pitidos. Se hizo el silencio igual que en los momentos antes de llegar la tormenta, así que expandí mi haki de observación para tener más control de la sala mientras escuchaba a Triana preguntar mi nombre. Aún sin verme, parecía saber que yo había sido la causante de aquel disparo y, utilizando el poder de su fruta, iluminó la sala con su fuego. Ahora podíamos ver con más claridad al robot, que también había quedado inmóvil, estando de rodillas frente a ella.

Yo casi me había quedado sin aliento, igual que cuando me apunté a aquel concurso de comer tartas, y me estaba costando concentrarme sin tener aire en los pulmones. No aguantaría mucho más aguantando la respiración, así que me dejé caer al suelo y respiré hondo. Aunque no podía sentir nada dentro de aquel robot, Triana seguía estando alerta. Tan peligroso era, que me indicó que le atacara. Rápidamente le apunté a la espalda del robot, con cuidado de no darle a Triana, y de nuevo recubrí de negro tanto el arma como mi bala. Estando totalmente concentrada, apreté al gatillo al mismo tiempo que Triana le clavaba sus katanas. Tras esto, seguí con tres disparos más al mismo sitio. Como no sabía qué podíamos esperar ahora, me alejé hacia atrás unos cinco metros mientras recargaba el cargador, y quedé en guardia esperando más órdenes de Triana.

 
INFO

❝

¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5799 + 0 = 5799
Energia: 2977 - 776 = 2201
Espiritu: 2126 - 614 = 1512
#13
Yaciendo en aquel frío suelo del labo sobre sus propias rodillas, MDU01 quedó expuesto y vulnerable ante todo tipo de daños que las dos integrantes femeninas de los Alas Negras quisieran depararle.
La ofensiva comenzó con Triana realizando su ataque insignia que ya había empleado antes dos veces. La primera contra el robot, con mucha más fuerza que ahora, y la segunda contra la pared que la libró - a ella y a todos los que vinieron o podrían venir - de hacer uso del haki en todas sus vertientes. El corte dio de lleno en el muslo derecho del autómata, un punto bastante peculiar y particular dada la apertura de todas las zonas y puntos vitales importantes que Triana podía explotar si quisiera a su favor, pero no era la primera vez que atacaba a las piernas de los oponentes en su trayectoria y su experiencia. Quizá fuera un deje de la espadachina, tratar de incapacitar el desplazamiento de los objetivos y así dificultar su reacción en batalla. Una costumbre sucia digna de una pirata más que de una maestra espadachín, pero práctica y útil en exceso. Además, fue reforzado por otros dos cortes más y acompañado de un total de cuatro impactos de bala procedentes del rifle de Jolyne quien seguía las órdenes de su capitana, agujereando la espalda del autómata perfecto que estaba completamente a la merced de aquellas dos mujeres.

Tras el último espadazo, el sonido de unos pasos deteniéndose en la entrada de la habitación se hizo notar:
Tobías entraba en escena.

Las luces seguían completamente apagadas pero con Triana envuelta en llamas estando frente a frente al robot, ambos tiradores tenían un claro foco de luz para guiarse y apuntar sin problemas. El autómata seguía tendido en el suelo, con ligeros chispazos saliendo de las zonas en las que había recibido aquellos ocho impactos, y algún espasmo repentino a nivel muscular si es que se podía llamar así a sus fallos de hardware. ¿Sería este el final del Doctor Utakata? ¿O tendría algo más esperando y reservado para situaciones de emergencia como esta?. MDU01 parecía severamente dañado, pero no destruido aun ¿acaso podría hacer algo relevante dado su estado?
No sólo la violencia es capaz de hacer daño.





Información

Bélico

Turno
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13519 - 8728 = 4791
Energia: 11217 + 0 = 11217
Espiritu: 4110 + 0 = 4110
#14
Pese a los cortes y los disparos que Triana y yo efectuamos, el robot no hizo ni un solo movimiento. Había quedado completamente inmóvil, aunque se le veía algo dañado igual que una atracción de feria al final de temporada. O al menos eso era lo que parecía, ya que la habitación seguía completamente a oscuras salvo por la luz que procedía del cuerpo de Triana. Pensándolo bien, me recordaba bastante a las fiestas de la cosecha en las que quemábamos los espantapájaros más viejos. La luz y el calor eran igual de hipnóticos que las llamas de la capitana, pero me faltaba el olor a brasa y chamuscado. Bien pensado, con Triana habría sido bastante más fácil ahuyentar a los animales salvajes si alguno decidía venir a nuestros terrenos.

Solo por precaución, expandí mi haki de observación unos metros más por si había algo que se estuviera escapando de nuestro alcance. No quería recibir un susto en oscuridad plena y, por mi experiencia, eso nunca salía bien si no llevabas una escopeta encima. Habiéndome cubierto bien mis espalas, noté que Tobías estaba entrando en nuestra sala. Eso significaba que había ganado en su prueba, pero no sentí ningún rastro de Kenzo ni de Garnet. Tal vez ellos estuvieran liados con sus propios problemas o tal vez solo se habían perdido y estaban vagando por las instalaciones como casi me pasa a mí en los conductos de ventilación. Sea como fuere, al menos teníamos a Tobías para acabar con esa aberración de la naturaleza. Conociendo a Triana, esta no quedaría satisfecha hasta ver que solo quedaban de él los cables y unas cuantas chapas, así que todavía nos quedaba trabajo por delante.

Sin pensarlo mucho más, estando a unos treinta metros del robot —más o menos donde cabrían unas doce vacas pastando — y manteniendo el cañón de mi rifle apuntando hacia su espalda, volví a apretar el gatillo contra él cuatro veces seguidas. Sin saber siquiera si despertaría de nuevo, no iba a desaprovechar la oportunidad ni dar un segundo de tregua. Tras esto, volvería a recargar el cargador de inmediato.

INFO

❝

¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5799 + 0 = 5799
Energia: 2201 + 59 = 2260
Espiritu: 1512 - 689 = 823
#15
Atributos Personaje

Moverse a oscuras estaba resultando más lento de lo que deseaba el vaquero. Por muy recto que fuera el pasillo, no quería encontrar algún obstáculo que lo forzara a comerse el suelo o una pared. Un rumor se mezcló con el sonido de sus botas al caminar, era la voz de Triana, indicándole a alguién como proceder. No fue hasta llegar a la entrada de la sala y percibir su presencia, que Tobías descubrió que era Jolyne a quien hablaba la capitana. Las llamas que cubrían el cuerpo de la espadachina, deslumbraron levemente al carpintero. Al fin pudo ver la escena, estaban las dos enfrentándose a lo que se veía como un maniquí arrodillado, con la cabeza mirando al techo, inerte, con chispazos intermitentes alrededor de su cuerpo. Tenía que ser un rival formidable, el estado en el que se encontraba Triana hablaba por sí solo, y el hecho de que ésta siguiera atacando junto a Jolyne, también. La capitana se lanzó a por su oponente centrándose en la pierna de éste y un potente disparo más de Gatillo Loco impactó en la espalda de su objetivo. 

No había tiempo para saludar, ni tampoco para analizar mucho más la situación. Triana estaba a la derecha, cerca de la pared, Jolyne cerca del centro y el robot, de rodillas, más cerca de la pared derecha que del centro de la habitación. El joven barba naranja se sentía con fuerzas todavía, sin pensárselo demasiado, apuntó con su única mano, desnuda, a la cabeza de aquel ser estático. Ya preguntaría más tarde como habían llegado a aquella situación, lo importante era destruir aquel androide antes de que recuperara la consciencia. No quería imaginar de que era capaz. Cuatro disparos más de la pistolera de los Alas Negras impactaron sobre la espalda del susodicho. No había tiempo que perder. - Compressor. - Desde su posición en la entrada de la sala, Tobías lanzó su técnica sobre el cuerpo del autómata, generando una gran fuerza gravitatoria sobre éste, forzando que su cabeza, espalda y extremidades superiores, rebotaran tras el impacto. El vaquero comenzó a caminar hacia el robot, con la mano apuntando todavía, pudiendo ver cada vez más chispas salir de su cuerpo. No era momento para andar siendo benevolente, era un Shichibukai a quien estaban enfrentando, alguien que no tendría piedad si la situación fuera la inversa. - Fuzz. - Tobías se detuvo y concentró un campo gravitatorio hasta comprimirlo en el tamaño de una bala, saliendo propulsado hacia el androide que seguía de rodillas sobre el suelo. La sacudida provocó más espasmos en el cuerpo inerte y más fallos en las conexiones, haciendo saltar cada vez más chispas.

- Ya es tuyo capitana, no creo que aguante muchas embestidas más. - El vaquero se detuvo a unos veinte metros del autómata, se recolocó el sombrero y mantuvo la guardia por lo que pudiera pasar. La falta de energías comenzaba a hacer mella, solo esperaba que aquello terminase pronto, no iba a ser de demasiada utilidad tras liberar tanta fuerza gravitatoria en tan poco tiempo, pero siempre se puede hacer algo.


info
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3507 + 0 = 3507
Energia: 1844 - 1359 = 485
Espiritu: 1802 - 56 = 1746
#16
No sabía qué esperar, la situación era demasiado oportuna, un golpe de suerte de los que no solíamos tener, pero ahí estaba, el momento perfecto para deshacernos de aquella máquina de matar. Cuando deslicé el filo de mis katanas por su dura y fría piel de acero creí que despertaría. Que abriría sus ojos sin vida y se lanzaría a por mí. En cambio, permaneció inmóvil, sin mostrar dolor ni signos de que aquellos cortes le habían causado algún daño, y seguramente así fuese. Si al doctor le hubiese salido bien la jugada, habría tenido una gran ventaja con los robots. Eran resistentes, potentes e incansables, características en las que superaban a los seres humanos promedio, pero las personas teníamos algo con lo que no había contado el doctor: voluntad. Un corte de luz había bastado para apagar las máquinas, sin embargo, de haberse tratado de una persona habría hecho falta dejarle inconsciente o acabar con su vida y no habría cesado en su empeño hasta entones.

Tal y como imaginaba, no tardé en comprobar que la causante de los disparos que había provocado aquel caos era Jolyne. Mientras atacaba, cayó del techo en su forma más asquerosa. Por suerte, ya me había acostumbrado a que la tiradora se nos apareciese de maneras insospechadas. Estaba convencida de que algún día me encontraría con una verdadera aberración y creería que se trataba de ella. Lo peor es que tendría razón. Ambas hicimos lo posible por reventar aquella chatarra, aunque no lo conseguimos tan rápido como deseaba. Tras nuestra ráfaga de ataques, continuó inmutable en su lugar. Jolyne no se lo pensó dos veces y volvió a apuntarle con su arma. Para estorbar lo menos posible me aparté de delante del robot para ponerme a uno de sus lados, de manera que delante de mi quedaba la puerta de la estancia. En ese momento vi a Tobías entrar a la sala. Era un alivio saber que estaba bien, ya lo había visto por las cámaras, pero ahora podía confirmarlo. Jolyne disparó de nuevo por la espalda, esta vez cuatro veces, y Tobías no se quedó atrás. Acababa de llegar, pero sabía perfectamente lo que debía hacer. Utilizó el poder de su fruta para aplastarle contra el suelo y dispararle con su propia mano. Tras esto, me dio la señal para que continuase lo que habían empezado.

Ya segura de que Tobías la zona cercana al robot, volví a atacar. Estaba agotada, pero no iba a parar hasta saber con seguridad que aquella máquina no podía ponerse en pie. Todavía sujetando mi katana con ambas manos, la coloqué en posición horizontal delante de mí y de un salto me desplacé de nuevo, esta vez para colocarme delante de Tobías. No quería interponerme en el punto de mira del tirador, pero no me quedaba más remedio. —Quai D`Orsay —dije justo antes de realizar un giro completo, apuntando con mi arma hacia la cabeza del robot. Aquello generaría una corriente que empujaría a los que se encontraban alrededor, pero mi única intención era dañar todo lo posible a aquella máquina infernal y alejarla de mis dos compañeros.

Info
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 697 + 0 = 697
Energia: 4378 - 839 = 3539
Espiritu: 754 - 522 = 232
#17
Abrí los ojos de súbito.
El proceso de resincronización de emergencia se había llevado a cabo con éxito.
Activé mi Kenbunshoku expandiéndolo por toda la estancia al momento de volver en mi, pues era plenamente consciente de que si había sufrido el apagado de emergencia que había sufrido era porque mi núcleo, el cerebro orgánico de mi cuerpo original, había resultado dañado.

Comienzo del análisis preciso y simplificado:
Tres personas en la habitación.
Triana Tempesta, objetivo principal; debe ser entregada con vida. Resistencia máxima prevista: Un golpe simple.
Tobías Murray, bonus secundario; posible rédito económico en negociaciones con el Yonko. Resistencia máxima prevista: Un golpe.
Jolyne Jones, desechable. Presunta culpable de los daños cerebrales por ángulo, posición, arma y estado de la misma. Resistencia máxima prevista: No más de un golpe a máxima potencia.
Trazando variables... limitando procesamiento cognitivo a las soluciones más obvias.... calculando parámetros y posibilidades..... eligiendo objetivo más factible....... Jolyne Jones, objetivo seleccionado, ataque con arma de fuego....... Entrando en modo de combate.

Las luces de mi cuerpo se tornaron rojas y las acometidas de mis rivales se disponían una tras otra buscando acabar conmigo aprovechando mi estado deteriorado pero, mi fabuloso Kenbunshoku Haki alimentado por mi propia inteligencia masiva y los años de experiencia trabajando en campo abierto contra criminales de toda índole me permitían analizar el terreno y poder ver venir sus ataques con relativa comodidad. Protón Turbine se activó en mis pies y me elevó a toda celeridad cinco metros del suelo, haciendo que los cuatro disparos que Jolyne había emitido pasasen de largo impactando contra la pared y dándome margen para abrir mi ventana de acción. Moví mi brazo izquierdo hacia ese mismo flanco y disparé un virote hacia el estómago de la molesta lagartija de los Alas Negras — La muerte tenía un precio — dije tras emitir el proyectil dando por seguro el éxito de aquel impacto recubierto con mi Busoshoku que empujaría a la Skypieana y entonces - sin dejar de volar - viré hacia el lado contrario en dirección a Tobías, cargando el brazo derecho hacia atrás posicionando los dedos como si fuera una zarpa de un tigre y recubriendo esa extremidad de Busoshoku también — ¡Pentigrama! — bramé con más potencia impactando con aquel improvisado zarpazo contra el pecho del sucesor de Barbarroja que lo desplazaría hacia mi izquierda en esa posición - el flanco donde estaba Triana - llevándolo casi a chocar contra la pared, quedando a trece metros de esta, tendido en el suelo completamente inconsciente.

Entonces miré mis daños comprobando que en mi estado de recuperación de conciencia habían decidido atacarme cortándome el muslo y perforándome la espalda, según mi análisis de impactos interno. Sin duda incapacitar el cerebro había sido una desventaja, pero todos los errores te hacen más fuerte. Y de este aprendería, investigaría un cristal más reforzado para la vasija cerebral y aumentaría el protocolo de defensa. Este error no saldría al mundo ni me evidenciaría de ninguna manera, pues pensaba acabar con todos a excepción del dúo con la sangre heredada especial, y ocupar los periódicos nuevamente como el legendario cazador que había sido toda mi vida. Mi método de financiación, y otra de mis pasiones secretas. Aplastar a mis enemigos con el poder de la ciencia.
— No es algo tan trivial como el ojo por ojo, pero la lógica me obliga a rehaces mis cálculos y valorar el margen de acción de todos los individuos y he subestimado a uno de vosotros — dije comenzando a generar una concentración de energía en el reactor de mi pecho, aumentando el brillo de este exponencialmente al máximo, apuntando a Jolyne con él y preparándome para volarla en pedazos con un láser de última potencia — No habrá más errores, Tempesta. Esto termina aquí, despídete — finalicé, juntando todos los dedos de las manos en las yemas, colocando el agujero que se creaba entre ellos frente a la luz de mi pecho para dirigir el haz de impacto de luz que estaba a punto de emitir en cuanto terminase de cargarlo.
Fin de la partida.





Información

Bélico

Turno
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4791 + 0 = 4791
Energia: 11217 - 6784 = 4433
Espiritu: 4110 - 1125 = 2985
#18
En el momento en el que Jolyne iba a disparar a MDU-01, éste recobró el sentido y desapareció frente al vaquero. Tobías, que estaba preparado para lanzar su técnica, dio un paso atrás instintivamente mientras extendía más su Kenbunshoku. La velocidad de aquella máquina era endiablada. Además, la iluminación de aquella inmensa sala estaba limitada a luz que seguía emitiendo el fuego que recubría el esbelto cuerpo de la capitana en funciones de los Alas Negras, por tanto, la mejor opción era guiarse con su Haki. La estrategia cambió de la ofensiva a la defensiva, Tobías tenía en mente su siguiente movimiento, pero tenía que ver claramente las intenciones del androide del Shichibukai. Era muy distinto a los otros dos que conocía el vaquero, por lo que dedujo que era el más fuerte de todos. No solo por eso, era el destinado a enfrentar a Triana. En cuanto percibió su presencia, ya estática, a varios metros de altura, el carpintero se preparó para atender su ofensiva. Apuntaba a Jolyne con su brazo robótico y no titubeó para dispararle. A Tobías no le dio tiempo a reaccionar por las dudas. No sabía qué tipo de tipo de proyectiles usaba aquella máquina, si lanzaba rayos como Leftie, su técnica no serviría de nada. La impotencia que sentía el vaquero era demoledora, no podía proteger a su compañera. El impacto empujó hacia atrás a la joven de pelo rosa, a la vez que MDU-01 volvía a desaparecer de la vista del pirata de barba naranja.

Tobías notó entonces como la intención de aquel androide era cargar contra él. Podía seguir su acción a duras penas. Ahora no había otra opción, tenía que apostar por aquella defensa. Tanto si fuera a cargar contra él, como si fuera a dispararle desde cerca aquel proyectil que no había llegado a identificar, como si fuera a lanzarle un rayo láser, no quedaba otra que intentar detener ese ataque. Si él caía, no podría defender su siguiente movimiento, fuera dirigido a quien fuera. No perdió el tiempo. - The Brick. - El joven barba naranja generó un campo gravitatorio a un metro delante suyo. Solo logró ver al robot, con sus ojos, cuando se estampó contra aquella distorsión gravitacional. MDU-01 salía disparado en dirección opuesta al vaquero. Tobías no quería perder esa oportunidad. A veces la mejor defensa es un buen ataque. En el momento en el que el robot cambió forzadamente su trayectoria, el vaquero comenzaba a correr a toda velocidad en la misma dirección hasta que no pudo más. Su intención, a demás de ofensiva, era posicionarse más cerca de su oponente para así poder proteger a Triana, en caso de que aquella máquina cargase contra ella. Ella era la última esperanza para terminar con aquella obra maestra de la ingeniería. En cuanto el androide chocó conta lapared del fondo de la sala, el vaquero actuó de nuevo, ya estático, más cerca del centro e la sala. - Compressor. - Una potente fuerza gravitatoria comprimió fugazmente la cabeza de MDU-01 contra su pecho, haciendo saltar alguna chispa de más en la zona afectada. 

Tobías estaba agotado, poco más iba a poder hacer ya para ayudar a sus hermanas. Todo dependía ahora de ellas. Al final solo se había salvado a sí mismo, estaba preocupado por el estado de Jolyne y Triana no parecía haber simplemente conversado con Utakata, como era la idea. Todo aquello, no solo estaba preparado para poner a prueba las habilidades de los piratas y aprender de ellas. Las intenciones del Shichibukai eran las de acabar con su tripulación, o al menos eso pensaba el vaquero.



info
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3507 + 0 = 3507
Energia: 485 - 30 = 455
Espiritu: 1746 - 954 = 792
#19
Ya me imaginaba que aquel robot no se quedaría completamente quieto mientras acabábamos con él. Se elevó a unos cinco metros del suelo y aprovechó para atacar desde ahí. Primero disparó a Jolyne y luego fue a por Tobías. Ni siquiera se molestó en quitarme de en medio, debía saber que ya estaba en las últimas. Aun así, no pensaba dejar de pelear hasta caer inconsciente. Aquella situación se estaba alargando demasiado y no nos encontrábamos en una posición ventajosa por lo que, cuanto más tiempo perdiésemos con aquello, más probabilidades tendríamos de acabar mal parados. Ya me notaba cansada además de herida. Jolyne imaginaba que podría aguantar un poco más y Tobías parecía que acababa de venir de otro combate que le había dejado algo agotado. Además, ahora el robot tenía una fijación por mis dos compañeros y Estaba convencida de que trataría de quitárselos de en medio lo más rápido posible.

Todo sucedió extremadamente rápido, cuando fue a por Tobías chocó contra algo que le hizo rebotar. Nada más ver que se dirigía a la pared del fondo de la sala, transformé la parte inferior de mi cuerpo en llamas más etéreas que las que las que ya había generado para iluminar la sala y corrí hacia él. —Flor de Cano—. Tras llegar a la mitad del recorrido, unos 20 metros, salté para terminar de llegar a la pared contra la que acababa de chocar mientras desenvainaba mi otra katana. Traté de posicionarme frente a él, ligeramente hacia mi lado derecho, menos de un metro, pero lo suficiente como para no tapar por completo la visión de Tobías. No sabía si querría o podría continuar atacándole, pero debía tener cuidado al estar combatiendo junto a los dos tiradores, no quería estorbarles poniéndome en medio ni tampoco llevarme un balazo accidental.

Al estar a menos de dos metros de él y con mis katanas cruzadas en forma de equis, las descrucé en su cabeza. —Trinidad—dije ya notando cómo mis fuerzas se agotaban y estaba llegando al límite. No nos quedaba mucho tiempo. En otra situación me habría preocupado más, pero ahora tenía una confianza ciega en Jolyne y Tobías y, por supuesto, en Garnet y Kenzo, que estuvieran donde estuviesen sabía que harían lo posible por llegar a esta sala o, al menos, por acabar con aquella máquina si se la encontraban. No pensaba permitir que me llevasen a ningún lado, pero sabía que ellos tampoco y que no estaba sola.

Info
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 697 + 0 = 697
Energia: 3539 - 960 = 2579
Espiritu: 232 - 72 = 160
#20
La calma se rompió después de que hiciera mis cuatro disparos. Como un rayo en mitad de una tormenta típica del sudeste que arrasa con campos y cosechas, aquel robot ascendió unos metros esquivando todas mis balas. Lo había hecho a una velocidad increíble, tanto que solo pude sentirle gracias a mi haki de observación, con el que pude mantenerme alerta y guardar la última bala que me quedaba en el cargador. Tan rápido como pude, le apunté con mi rifle nuevamente, y bastó con unos segundos para que supiera que al levantar la mano izquierda iba a dispararme un virote. Pero… Un momento. ¿Había oído bien? Si mis oídos no estaban tapados por cera, acababa de escucharle decir que la muerte tenía un precio. Fue tan rápido el pensamiento que no pude ni gesticular una mueca de desagrado. ¿Acaso intentaba robarme mis propias frases? ¿Y qué sería lo próximo? ¿Sentarse en mi mesa, comerse mi comida, sacar a pasear a Jimba o apropiarse de mi ansiado premio Detalles de Madera Juveniles? ¡No podía permitirlo! Esa técnica de combate era cosa mía. La había perfeccionado yo con el sudor de mi frente y de mis dedos.

Recubriendo de negro tanto el rifle como la última bala que me quedaba en el cargador, disparé en cuanto él lo hizo para intentar darle a su virote. Por desgracia, nadie mejor que yo sabía lo fuerte que era uno de mis disparos — aunque solo fuera una copia cutre de ellos —, y sabía que no podría desviarlo por completo con las fuerzas que me quedaban. Aun así, lo único que me quedaba era intentar reducir el impacto sin agotarme por completo. Si no terminábamos pronto, acabaría tan cansada como un perro viejo después de olfatear hasta el último matojo del brezal, y eso no nos convenía.

Si todo salía bien, mi bala alcanzaría el virote antes de que me diera y haría que éste perdiera parte de su fuerza. No tenía nada que perder. Una vez apretado el gatillo y mientras el robot estaba yendo a por Tobías, aprovecharía para cargar el cargador por completo. Confiaba en que tanto Triana como Tobías pudieran apañárselas por el momento, porque bastante tenía yo con la que me había caído. Con suerte, Garnet y Kenzo estarían al caer y nos ayudarían a terminar con todo esto. Que, por cierto, ¿dónde se habrían metido?
 
INFO

❝

¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5799 - 1254 = 4545
Energia: 2260 - 238 = 2022
Espiritu: 823 - 494 = 329


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 5 invitado(s)