19-12-2023, 12:44 AM (Última modificación: 19-12-2023, 12:45 AM por Peteiro Gorgullo.)
Me mantuve unos segundos con la mano levantada e intentando esbozar una sonrisa, entonces las dos tipas se fueron a una mesa ignorando por completo mi saludo.
—¡Pero que se han creído! Que puto maleducada es la gente, hay que joderse. —No sé, Balban, son muy raras, deberíamos andarnos con cuidado.
En ese momento la no enana me hizo un gesto para que me acercase y así hice, me acerqué a la mesa en la que se habían sentado, todos los sitios buenos estaban cogidos pero bueno, no es momento de quejarse por cosas así. Esta última hizo un raro intento de ligoteo con la pequeña tipa de la identidad secreta, mentiría si dijese que no pensé que se refería a mi con lo de bonitos ojos y pelo brillante, pero con lo de panda me di cuenta que no, a decir verdad si que se parecía a un panda, así pequeña y bebiendo cerveza, clásico de los pandas.
Después de que esto ocurriese, se presentaron en orden, Eaa y Maeve.
—No olvidaré vuestros nombres y caras, tened cuidado con lo que hacéis ¿me entendéis?
Maeve, la panda, se quitó la capucha y vi entonces su color de piel y sus ojos, quizás lo de panda iba por eso y no por lo de medir como 30 centímetros.
—Joder con la Maeve, no ha parado de beber desde que hemos entrado. —Hay gente con vicios, tampoco es que haga daño a nadie más que a ella ¿me entiendes? —Solo era una puta observación, deja de sacarle punta a todo lo que digo, gilipollas.
Solo quedaba su pregunta por responder ¿desde cuando mi ciudad de barro era el paraíso del alcohol? bueno, sea lo que fuere, lo mejor es ser honesto y decirle la verdad, que llevo viviendo aquí desde que tengo memoria.
—Si te refieres a la cantina, me ha traído Balban, si te refieres a la ciudad, desde que tengo uso de memoria- —Di que has venido hace una semana en un barco, o mejor, eres el único superviviente de un naufragio, el naufragio de un barco importante y de prestigio. —Pero... si, bueno, en realidad llevo aquí una semana aproximadamente, mi barco de... gente importante y con contactos naufragó y soy el... único superviviente ¿me entiendes? He pertenecido a un grupo muy selecto e importante... supongo. ¿me entiendes?
Intenté que no se notase demasiado el hecho de que no sabía de que hablaba, pero si ella había sido reacia a decirme siquiera su nombre ¿por qué iba a confiar en contarle mi pasado?
—¿Vosotras que? ¿amantes? - dije mientras me recostaba como podía en el incómodo asiento del establecimiento
Karmas nuevos de este post
• Mentiroso: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente. [Incompatible con Honesto]
19-12-2023, 01:32 AM (Última modificación: 19-12-2023, 10:59 AM por Eaa.)
Leyenda
Guía de Color:
Eaa
Habla (rojo)
Las palabras de la mujer me hicieron genuina gracia. Me habían comparado con muchas cosas, pero ella habia sido de las primeras personas que había hecho referencia a mis cuernos en vez de a mi pelo o estatura.
- ¡Ajá! - exclamé, al ver a esta quitarse la capucha.
Escuchar al gyojin hablar solo hacía que cada vez me pusiera más nerviosa. A pesar de ello, escuché atentamente lo que tenía que decir, aunque no le di mucha importancia a sus palabras. En verdad sí que me cuadraba su historia de que se codeaba con gente importante, aunque si era verdad que había sufrido un naufragio realmente tenían que darle un premio por acabar tan rápido en un estado tan deplorable.
- Yo, la verdad, venía justo de Ohara... - comencé a hablar. - Realmente me moría de ganas de ver la gran biblioteca, y... - escuché entonces la pregunta del hombre.
Esta hizo que me atragantara con la comida, tras tragar con gran dificultad lo que tenia en la boca y beber un sorbo de vino para que esta pasara mejor, no pude evitar reirme sonoramente.
- Pe... pero... - seguí riéndome, tanto que incluso me costaba respirar por momentos. - Ay... - me terminé la copa de vino, haciendo un gesto al camarero para que me trajera otra, mientras me secabs las lágrimas.
- ¿De dónde has sacado que somos amantes? - pregunté. - A decir verdad tenía más cosas en común de las que creía con pandita, pero ya te digo yo que aunque nos conociéramos de más de... - me quedé un rato pensativa, intentando calcular cuanto tiempo llevaba en la cantina - quince minutos, ni de coña seríamos amantes. - finalicé - Imposible - dije, gesticulando y negando con la cabeza. Sin saber por qué sentí la necesidad de dejar claro que era imposible. Posiblemente porque pensaba que la joven podría hacerse alguna idea equivocada.
- A lo que iba. Yo estaba muy bien en Ohara, pero decidí que era mejor visitar alguna otra isla, y así terminé en esta deprimente ciudad en la que no para de llover. - expliqué. - Aunque, a decir verdad, igual no es más divertida de lo que pensaba.
Aclaracion
Eaa se sonroja con las pregunta de Peteiro. No está muy claro si por la pregunta en sí, del alcohol o si es a causa de atragantarse y reirse, pero es un hecho que ella no se da cuenta.
No sabía bien cómo ponerlo, así que pongo aquí la aclaración. Si alguien me da sugerencias al respecto me ayudaría mucho ^^
Info para posts Futuros: Eaa lleva tapado el hombro derecho con la ropa (el izquierdo en principio también). Si alguien intenta destaparle el hombro derecho por cualquier razón, ella va a tratar de impedirlo a toda costa.
Karmas
Los anteriormente mencionados y diría que a raíz de terminarse la copa de vino empieza a afectar el Karma:
—Tranquilo, tu cara tampoco es fácil de olvidar —respondí cuando escuché al gyojin soltar un comentario amable por enésima vez. Era extraño, porque tan pronto se mostraba educado como un auténtico idiota. No sabía si sentirme molesta o fascinada por tan errático comportamiento.
Luego habló de vicios. Solo, por supuesto. Ya me estaba empezando a acostumbrar a ese tipo de cosas por su parte.
—¿Balban? ¿Quién es Balban? —pregunté cuando le escuché contar su historia. Una vez más, era extraño lo que decía—: ¿Desde que tienes uso de memoria? ¿Solo te acuerdas de la última semana? —continué, haciendo alusión a sus explicaciones.
A pesar de su tendencia al insulto —y critico yo, precisamente, que mi lengua se asemeja a una daga afilada—, su conducta singular, su olor a barranco y su mirada cautivadora, estaba empezando a caerme bien. Por el momento. Era una criatura sorprendente. Y, debido al lugar donde crecí, la gente sorprendente tiende a llamarme la atención.
—Iba a decir que debió de ser jodido para ti haber estado en un naufragio pero, en fin, creo que te las apañas bien en el agua —continué.
Después habló Eaa. Justo cuando iniciaba su historia, Peteiro —para no perder la costumbre— dijo una gilipollez nueva: que si esa chica y yo éramos amantes.
Abrí mucho los ojos y despegué los labios para responder, pero la pelirroja comenzó a armar un espectáculo primero. Se reía, tosía, hacía ambas cosas a la vez y todo esto con la cara roja como la sangre de un recién apuñalado. Le asomaban a los ojos lágrimas de risa. No entendía muy bien el histerismo y, sin embargo, me contagió la estupidez. También sonreí y, sin pretenderlo, una pequeña risa escapó de mi garganta. Tanta payasada solo podía ser efecto de la cerveza. Al menos, en mi caso.
Ella empezó a hablar sobre Ohara, pero a mí me parecía más interesante el punto anterior.
—¿Cómo que imposible? —fingí ofensa, pero las pequeñas carcajadas me traicionaban—. Claramente, no sabes lo que dices. —Y como las estupideces van de la mano unas con otras, me propuse llevar a cabo una mayor, la madre de las estupideces desde que había entrado en la cantina—. Nunca digas nunca... —Y coloqué mi mano izquierda sobre su rodilla derecha, tan cerca estaba la chica enorme de mí. En comparación, mi mano parecía minúscula. Avancé un par de centímetros sobre su pierna y luego, dejando que mis carcajadas estallasen, retiré el contacto—. Tranquila, Cuernitos, no eres mi tipo.
Estas mierdas no me avergonzaban. Al menos, cuando la persona que estaba al otro lado no me... gustaba. Y la última vez que sucedió eso fue hace mucho tiempo. No, no quería que esos recuerdos regresaran en ese preciso momento. Se me cortó la idiotez de pronto, al menos en mi fuero interno, porque de cara a ellos seguía manteniendo una sonrisa. Mis muros continuaban funcionando bien.
—Con respecto a mí, siento decepcionaros: mi historia no es tan interesante como las vuestras —mentí como una bellaca—, deambulo de un sitio a otro buscando lugares para visitar. —En este caso decía la verdad, pero omitiendo las partes en las que me dedicaba a delinquir—. Encontré esta bonita isla, me encanta la lluvia. —Deslicé mi mano derecha por el pelo para ahuecarlo, pues tal vez se veía aplastado por haber llevado la capucha. Con este gesto, di por finalizado el breve relato sobre mí. Cambié de tema una vez más—: Ohara, ¿eh? ¿Qué eres, una ratita de biblioteca o algo así?
Entonces, me percaté de que había algo raro en el ambiente. Me llevó unos segundos darme cuenta de que era porque el grupo de borrachos había dejado de cantar. No es que su canción fuese un goce para los oídos, me temo que lo contrario, pero al menos hacía de aquella cantina un lugar más alegre. Ahora se me antojaba más mediocre. En realidad lo era.
—...un grupo de marines —alcancé a escuchar, de pronto, desde la mesa más próxima.
—Bah, no creo —respondió otro hombre cercano.
No pude entender mucho más, pero aquello fue suficiente como para quedarme alerta. Tal vez fuese casualidad y estuviesen hablando de cualquier otra cosa, pero pecar de precavida suele funcionar en algunos casos. Sin dejar de mirar a mis acompañantes, intenté captar algo más de aquella conversación. El jaleo de aquel tugurio no me lo ponía nada fácil.
RESUMEN
Maeve continúa hablando con Peteiro y Eaa tras escuchar sus breves historias de cómo llegaron allí y resumir ella la suya (modificada), no sin antes intentar molestar a Eaa tras la pregunta de Peteiro de si eran amantes. Al poco rato, la mujer logra captar un diminuto fragmento de una conversación cercana. Hablan sobre marines. Esto, de inmediato, la hace ponerse en tensión, aunque procura seguir enfocada en sus acompañantes.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti.
Exceso de confianza: Tienes una opinión exagerada e inamovible de tu propia valía y aptitudes aún en situaciones en las que corres el riesgo de ser derrotado, haciéndote inmune al amedrentamiento de cualquier tipo, excepto el Haki del Conquistador.
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
Rivalidad: El personaje no puede tratar amistosamente con nadie de determinada facción - Gobierno Mundial y Marines (AÑADIDO AHORA)
Animadversión: Hay algo que no toleras en los demás, ya sea una forma de gesticular, de hablar, un acento, lo que sea, y cuando alguien lo tiene te es imposible soportarlo, por lo que no podrás relacionarte con él de manera amistosa - Tocarla cuando le hablan (AÑADIDO AHORA)
Si en algún momento procede señalar otro karma porque empieza a ser relevante en el tema, lo agregaré en este apartado en los siguientes posts.
La incomodidad de estar sentado podía conmigo, me estaba matando, mientras las "amigas" ponían excusas me levanté de golpe, Balban se levantó conmigo.
—A ver, fantasma de los ojos azules... bueno, negros, Balban es mi mejor amigo ¿me entiendes? y no analices tanto lo que digo... - dije con un tono medio amenazador para justo después cambiar al tono más amable que podía salir de la boca de una barracuda- por favor.
Doña Panda quiso volver a hablar del amorío que tenían esas dos pero acto seguido dijo que no era su tipo, miré a Eaa con cara de preocupación y tristeza, la pobre lo tiene que estar pasando mal, se lo que es que te den una noticia así de golpe, pobre individua. — No te preocupes amiga, ya vendrá otra ¿me entiendes? la vida sigue. — Lo de estas dos es raro de cojones — Ya me he dado cuenta, va a ser que somos los únicos cuerdos ¿me entiendes? — dije un poco más bajo y mirando a Balban en mi hombro
Maeve contó algo sobre que le gustaba la lluvia y preguntó a la otra por cosas suyas, tampoco es que me interesase demasiado, de hecho, no me interesaba nada de nada, la señorita falta de melatonina acabó de hablar y mientras la chica vacuna se disponía a responder pude fijarme como la bajita parecía estar perturbada por algo... intenté analizarla pero lo único que hice fue mirarla raro y demasiado cerca, teniendo en cuenta claro, que ahora yo estaba de pie.
Resumen
Increpo amablemente a Maeve e intento consolar a Eaa por su desamor, luego me fijo en que Maeve está un poquito distraída e intento, sin éxito, analizarla
20-12-2023, 02:18 PM (Última modificación: 20-12-2023, 02:25 PM por Eaa.)
Leyenda
Guía de Color:
Eaa
Habla (rojo)
Piensa (morado, cursiva)
Escuché el comentario del gyojin acerca de su amigo, hasta que sentí algo en mi pierna. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, desde mi rodilla, llegando hasta mi nuca. Sentí como se me erizaban los pelos de los brazos, mientras esta movía la mano.
Mantuve la respiración y me tensé, casi de forma instintiva, hasta que esta finalmente quitó la mano. - ¡Pero qué haces! - exclamé, casi levantándome de la silla al apartarme. - Ni se te ocurra volver a hacer eso. - le dije, aunque estoy muy segura de que la mujer estaba demasiado ocupada riendose como para hacerme caso. Me encogí levemente, hasta que vi que Mandarina estaba algo alterado por mis acciones. Le cogí en brazos, acariciándole suavemente.
- No, si tú tampoco eres mi tipo, pandita... - pensé, mientras a la vez que calmaba al felino me calmaba yo también.
Escuché las palabras de consuelo de Peteiro. - Gracias Peteiro - le sonreí - No te preocupes, tampoco me interesa.
- Pues sí, me gusta leer, pandita. - le respondí, algo seca tras lo acontecido. Realmente que esta me tocara la pierna no me había gustado un pelo. Seguía teniendo mal cuerpo. Aunque levemente, me temblaban las manos y una pierna y mi apetito había desaparecido por completo. En aquel momento Mandarina era mi único consuelo y se lo hacía saber por medio de los mimos que le daba.
- ¿A vosotros os gustan los animales? - pregunté, interesándome, intentando distraerme con algo - ¿Maeve, Peteiro,... Balban?
Resumen
Eaa tiene un ataque de pánico cuando Maeve le toca la pierna, reviviendo viejos traumas. Consigue calmarse gracias a su gato Mandarina. Agradece las palabras a Peteiro antes de responder a la pregunta de Maeve y después les hace una pregunta a estos (Balban incluído, aunque no sabe ni donde está) con la intención de pensar en algo diferente y calmarse.
Karmas Relevantes
Trauma => Que le toquen la pierna le recuerda los traumas a Eaa. Como no es exactamente el trigger del trauma, me he tomado la libertad de que no le afecte a tanto grado.
Demasiadas cosas asociadas a esa palabra que, a la vez, formaba parte de mí como un miembro más.
Escuché a Peteiro pedirme que no lo analizase. Aquel no era mi trabajo, no soy loquera ni investigadora y tampoco me interesa, pero supongo que le incomodó que ahondase en sus aparentes incongruencias. Una vez más, no era de mi incumbencia.
Con respecto a Eaa, parece que no recibió muy bien mi broma. No la culpo, si me hubiesen hecho lo mismo probablemente ya tendría el látigo en la mano. Luego me dio una advertencia. Joder, cómo están los ánimos por aquí, pensé.
Y por estas cosas es que no suelo socializar. No se me da bien.
Peteiro se había levantado de su silla hacía unos segundos y yo, en la mía, me preguntaba qué coño estaba haciendo compartiendo mesa —por idea mía, por cierto— con gente con la que no tenía nada en común. Bueno, una puede no tener nada en común con otras personas y aun así, por alguna razón, congeniar. Pero ni eso. Aquello era una estúpida pérdida de tiempo.
En fin, traté de agudizar el oído una vez más para espiar la conversación de los tipos de la mesa de al lado, pero o habían bajado la voz o el ruido del resto de borrachos había aumentado. Ambas, tal vez.
Ya no sonreía. Ya no me divertía. Tampoco es que estuviese teniendo la noche de mi vida antes, pero dejé de verle sentido a todo aquello.
Eaa contó que le gustaba leer. Enhorabuena.
—Sí, son simpáticos —respondí, con el mismo tono de voz que había recibido, a la pregunta de la tipa enorme.
De hecho, la gente a la que no le gustaban los animales me daba asco, pues solían no tener respeto por ellos y cometer verdaderas atrocidades. Y los animales, a diferencia de los humanos y otro tipo de seres, no conciben la maldad. Por eso, en la mayoría de las ocasiones, la gente no me daba ninguna lástima. Yo incluida, que nunca fui un ángel. Aunque, por supuesto, a mí sí me quiero.
Terminé mi cerveza de un trago y la dejé sobre la mesa. Me puse en pie.
—En fin, ha sido un placer conoceros a los dos —pura cortesía—, pero me tengo que marchar. —Nadie me obligaba—. Espero que tengáis una muy bonita noche, Eaa y Peteiro.
Comencé a andar.
No había dado ni dos pasos cuando, de pronto, la puerta de la cantina se abrió.
Cinco marines uniformados cruzaron el umbral.
Me detuve en seco.
RESUMEN
Después de la respuesta de Peteiro y de la actitud (aunque comprensible) de Eaa, Maeve se da cuenta de que aquella reunión improvisada no iría a ningún puerto. Por cortesía, responde a la pregunta de la chica y se despide de ambos con intención de marcharse. Cuando lo está haciendo, un grupo de cinco marines entran por la puerta del local.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti.
Exceso de confianza: Tienes una opinión exagerada e inamovible de tu propia valía y aptitudes aún en situaciones en las que corres el riesgo de ser derrotado, haciéndote inmune al amedrentamiento de cualquier tipo, excepto el Haki del Conquistador.
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
Rivalidad: El personaje no puede tratar amistosamente con nadie de determinada facción - Gobierno Mundial y Marines
Animadversión: Hay algo que no toleras en los demás, ya sea una forma de gesticular, de hablar, un acento, lo que sea, y cuando alguien lo tiene te es imposible soportarlo, por lo que no podrás relacionarte con él de manera amistosa - Tocarla cuando le hablan
Si en algún momento procede señalar otro karma porque empieza a ser relevante en el tema, lo agregaré en este apartado en los siguientes posts.
Cuando me levanté mi intención principal era irme del lugar, antes de que empezase siquiera a moverme y tras intentar analizar a Maeve, se levantó, tenía intención de irse también, que incómodo, nos íbamos a despedir para andar en la misma dirección, comenzamos a andar casi en paralelo cuando ella de golpe frenó, a la vez, entraban unos marineritos por la puerta, di un par de pasos hasta ponerme totalmente en paralelo con la chica de metro y medio. — Anda, mira - dije señalando al grupo de marines - pero si son del gremio - miré a Maeve - deberías presentarte a marine, la mayoría son algo antipáticos, encajas en el perfil ¿me entiendes? — Parece que por fin tenemos un poco de diversión Peteiro — ¿Has oído Maeve? - apoyé mi mano en su hombro - Balban dice que nos vamos a divertir ¿me entiendes?
Espero que de verdad doña antipática entendiese, porque yo no se a que se refería Balban, podía sentir como mi cuerpo subía de temperatura, para ser exactos mi cabeza, me estaba empezando a doler el cerebro, supongo que el olor a cerrado hace estragos, o quizás la cerveza que no me he tomado, quien sabe. Miré a la mesa, donde aún estaba Eaa con su lindo gatito.
— No se donde pretende ir panda pero puede ser divertido si vamos los tres ¿me entiendes? hacemos actividades juntos, después de todo os quejabais de lo aburridas que son vuestras vidas de mierda ¿no?
Comencé a oír una risa que cualquiera que la conociese sabría al instante su procedencia, nadie en el lugar parecía haberse dado cuenta pero yo si, era Balban, se estaba riendo.
— Ay Peteiro, siempre tan subnormal, va siendo hora de que me toque a mi divertirme
Mis fosas nasales empezaron a percibir un olor a azufre muy fuerte, pero MUY fuerte, la cantina entera estaba siendo imbuida por el olor. ¿Me entiendes? jijiji.
Aclaraciones
Solo Peteiro huele el azufre, está todo en su mente, esquizofrenia paranoide mal llevaba, ya sabéis.
Resumen
Peteiro acompaña a Maeve un par de pasos hacia adelante, le agarra el brazo y le insta a unirse a la marina, llama la atención de Eaa y luego Balban comienza a decir cosas raras y malvadas de pequeño demonito
21-12-2023, 10:28 AM (Última modificación: 21-12-2023, 11:10 AM por Eaa.)
A juzgar por la respuesta de Maeve, parecía que mis palabras le habían molestado. Pensé en cómo podía disculparme y explicarle la situación, puesto que mi intención no era en ningún momento molestarle. Cuando volví de mis pensamientos, vi que me había quedado sola en la mesa. Bueno, sola no, Mandarina estaba sobre la mesa, frente a mí, cogiendo con la uña uno de los trozos de carne y acercándoselo para comerlo.
- No me he despedido - pensé, algo preocupada, buscando a estos con la mirada. No me costó verlos, puesto que no eran precisamente una pareja discreta. - Bueno, yo tampoco paso muy desapercibida - me reí, yo sola.
Escuché las palabras de Peteiro, el cual me invitaba a unirme a ellos. Cogí mi bolsa, hice a Mandarina meterse dentro de mi abrigo y me levanté, dispuesta a acercarme.
- Muchas gracias, Peteiro, pero estoy bastante cansada. Demasiadas sensaciones distintas demasiado rápido para mí. Sois los tres muy interesantes. La verdad es que me habéis caído bien. - Me acercaba lentamente a ellos. - Siento mucho lo de antes, Maeve. Es que no me gusta que me toquen. Me hace recordar cosas que no quiero. Aun así ha sido culpa mía porque tendría que haberlo dicho - sentía como me sonrojaba lentamente, avergonzada por aquellas palabras. - Me habéis caído muy bien. Si queréis mañana podemos ir a dar una vuelta, o tomar algo. Os invito yo. - una sonrisa se dibujó en mi rostro a medida que llegaba a donde ellos estaban - Pasadlo bien, yo voy a lavarme y...
- a mimir. - fue lo único que salió por mi boca, mientras pasaba al lado de estos en dirección a la puerta. No tardé mucho en darme cuenta de lo sucedido.
- Eaa, eres realmente patética. - me decía la voz de mi conciencia - Deja de hacer el idiota y ve ahí a despedirte como es debido. - aceleré el ritmo, agachando la cabeza enormemente avergonzada por tal patética actuación. En aquel momento deseaba que la tierra me tragara, o irme a dormir y no volver a ver a esas dos personas nunca más. Tenía cierto miedo de volver a encontrármelos y que se hubieran molestado, o peor aún, que se burlaran de mí por ser tan patética.
Aparté bruscamente a uno de los hombres que había frente a la puerta, el cual estaba en mi camino.
- ¿Qué crees que haces, monstruo? - exclamó, enormemente molesto.
Me dio completamente igual lo que este dijera. Yo tan solo quería volver a mi habitación a quitarme todo ese barro y mal olor y luego descansar por fin.
Cuando la primera gota de lluvia cayó sobre la blanca piel de mi rostro, me di cuenta de que me había confundido de puerta.
- Perfecto, Eaa. No solo has hecho el ridículo, si no que ahora tienes que volver a entrar y hacerlo otra vez. - me dije, enfadada conmigo misma.
Me giré y abrí la puerta bruscamente, para entrar y dirigirme a la puerta lateral, la cual llevaba a la recepción. Quien sabe si por suerte o por destino, el hombre al que había empujado antes se disponía a salir, seguramente para increparme, llevándose un portazo en la cara.
- ¡Zorra cornuda! Me ha partido la nariz - exclamó, llevándose las manos a la cara y cayendo al suelo.
Sentí entonces como alguien me agarraba del brazo. - Tú te vienes con nosotros, tarta de fresa cornuda. Te vas a arrepentir de lo que acabas de hacer cuando estemos en el calabozo.
- ¿A quién has llamado tarta, gilipollas? - me giré, amenazándole, viendo entonces que se trataba de un marine, y que estaba rodeada de ellos
Leyenda
Guía de Color:
Eaa
Habla (rojo)
Piensa, pero cree que está diciéndolo en alto (rosa, cursiva)
Piensa (morado, cursiva)
NPCs
[b]Marine 1 (AKA Voldemort) (amarillo)[/b]
Marine 2 (azul)
Resumen
Eaa se siente mal por su respuesta anterior y piensa en cómo disculparse. Cuando se da cuenta está sola en la mesa. Se siente mal entonces por no disculparse, y aprovecha que Peteiro le llama para ir, despedirse y luego ir a la habitación. Se despide vagamente y va hacia la puerta avergonzada. Empuja a un marine y cuando sale se da cuenta que se ha confundido de puerta, y al volver a entrar le parte la nariz al mismo marine sin querer.
Una sensación muy desagradable recorrió mi espina dorsal en cuanto noté algo sobre el hombro. Sabía que era Peteiro, el gesto acompañaba a sus palabras sin sentido —una vez más— que me relacionaban con los marines. Y en otras circunstancias lo habría fulminado con la mirada (como mínimo), pero las idioteces en ese instante me preocupaban menos que aquellos deshechos uniformados.
Aunque por fin estábamos de acuerdo en algo de lo que ese gyojin y su amigo decían: nos íbamos a divertir.
La adrenalina del recuerdo de hacía un par de noches activó mis músculos, preparándolos. Los arañazos que los restos de aquella mesa de Los Tres Osos me habían causado en los brazos reclamaron su protagonismo.
El hombre pez continuó hablando, pero apenas lo escuché. Sí me percaté de que Eaa se había levantado del asiento —que, a su lado, parecía de juguete a pesar de soportar su peso— y también inició su conversación. Decía que le caíamos bien, que no le gustaba el contacto físico y luego proponía hacer alguna actividad al día siguiente. Vaya, pensé, quizá no sea tan insulsa después de todo.
Aunque lo que sucediese aquella noche guiaría, irremediablemente, el rumbo de lo que podríamos —o no— hacer tras un nuevo amanecer.
Luego se fue. Parecía no darse cuenta de la panda de malnacidos que aún permanecían en la puerta de la cantina. La otra opción era que le importasen una mierda. Aquel perro sarnoso se dirigió a ella de muy malas formas, pero Eaa lo ignoró como una campeona, abandonando el bareto. Mi antigua compañera de mesa, no obstante, regresó y fue cuando sucedió lo más gracioso de la noche: le estampó la puerta en toda la cara.
Sonreí de placer.
Hasta que vi cómo, haciendo honor a sus miserables disfraces, el marine afectado gritaba como rata boba mientras que otro la sujetaba de su enorme brazo, haciendo un ridículo espantoso, tal era la diferencia de tamaño.
Cuando Eaa se giró, furiosa, sentí una punzada de satisfacción y curioso orgullo.
Ante el repentino rifirrafe, la cantina se quedó en tétrico silencio.
—¿Ves? Te dije que los marines estaban merodeando por las calles desde hace un par de días. —Ahora sí pude escuchar perfectamente al tipo de la mesa que ya no me quedaba tan al lado, aun cuando había bajado la voz.
—¿Qué has dicho, zorra de mierda? —escupió el marine que aún trataba de reducirla por el brazo.
—Qué suerte tenemos, ¿eh? —dijo otro de los sucios arrogantes.
—¿Suerte? ¡Suerte será si no se me queda la nariz torcida! —le rebatió el imbécil de la nariz sangrante por el portazo.
—¡Cállate, Terry! —Por las formas, el que primero habló de suerte parecía ser el idiota de mayor rango—. Sí, sí, suerte. Veníamos buscando una cosa y hemos encontrado otra. —Después, miró a Eaa—. ¿Tú qué eres, una putita revolucionaria?
Puede que no conociese a esa oni a pequeña escala (o lo que yo pensaba que era una oni), pero, sin duda, me resultaba más agradable su compañía que la de ese grupo de hijos de puta. Incluso cuando, minutos antes, me había levantado para huir de tan extrañas compañías. Pero eran mis extrañas compañías, al menos por esa noche, y un puñado de gilipollas vestidos de blanco no iban a arruinar la posibilidad de tener más conversaciones pintorescas con ellos. Aunque la probabilidad de volver a encontrármelos fuesen poco más de cero.
Coloqué mi mano derecha sobre mi látigo metálico revestido de pinchos, que yacía sobre mi cuerpo a modo de cinturón. Hazlo, hazlo, hazlo —me pedían mis ansias—, hazlo, hazlo, HAZLO. El único uniforme marine que merece la pena es el que se tiñe de rojo.
—¡Eh, pedazos de mierda! —voceé—. ¿Quién os ha invitado a la fiesta?
RESUMEN
Peteiro le pone la mano en el hombro a Maeve mientras se dirige a ella, y la única razón por la que la mujer no se revuelve es porque su odio a la Marina es mayor. Después, observa la escena de Eaa con ese grupo y cómo, tras reventarle a uno la nariz con la puerta, la insultan e intentan arrestarla. A Maeve le hierve la sangre y, tras escuchar a esos tipos, termina cediendo a sus impulsos: comienza a gritarles de mala manera.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti.
Exceso de confianza: Tienes una opinión exagerada e inamovible de tu propia valía y aptitudes aún en situaciones en las que corres el riesgo de ser derrotado, haciéndote inmune al amedrentamiento de cualquier tipo, excepto el Haki del Conquistador.
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
Rivalidad: El personaje no puede tratar amistosamente con nadie de determinada facción - Gobierno Mundial y Marines
Animadversión: Hay algo que no toleras en los demás, ya sea una forma de gesticular, de hablar, un acento, lo que sea, y cuando alguien lo tiene te es imposible soportarlo, por lo que no podrás relacionarte con él de manera amistosa - Tocarla cuando le hablan
Si en algún momento procede señalar otro karma porque empieza a ser relevante en el tema, lo agregaré en este apartado en los siguientes posts.
El ambiente no era todo lo espacioso que podía ser para lo hostil que se estaba volviendo, había unas mesas, unos taburetes, entre los guardias y yo había vía libre de acción, nada nos interrumpía, detrás de mi a la derecha se encontraba la barra del bar donde el camarero reposaba, aquel día, para variar, era un día húmedo y frio, nada nuevo en isla lluvia.
Peteiro estaba a punto de cometer crímenes contra el pueblo de Murkhold ¿y qué? como si me importase, que cojones si me importase, lo estaba incitando yo a hacerlo, cuando la rabia y la sed de sangre llegan, el cuerpo de Peteiro es solo un vehículo y yo su conductor, a partir de ahora mando yo.
Ante la preguntita de Maeve, ordené a Peteiro una respuesta — Algo ingenioso, ya — ¡La que os va a dar esta! — He dicho ingenioso... en fin, imbécil, corre hacia ellos.
El ansia, las ganas de dolor, de producirlo y de sentirlo, la vocecilla de Balban, necesitaba eso, le hice caso y corrí lo más rápido que pude hacia los tipejos.
— Lo ensayado, salto y a la cara
Y eso hice, corriendo hacia uno de los guardias salté y le asesté un puñetazo en todo el centro de la cara, derribándolo de inmediato, en ese momento algunos guardias más que al parecer, esperaban fuera, entraron a ayudar a sus compañeros, uno de estos nuevos, con la furia de haber visto un puñetazo tan bonito, asestó contra mi con su arma.
— ¿Crees que puedes darme con e- — No lo esquives, siente el dolor
Y eso hice, hay ocasiones que no entiendo por qué hago caso a Balban, pero lo hago, el guardia furioso me dio un golpe bastante rico, de esos que llenan el corazón y el alma.
— ¡Si! ¡DOLOR!
Al pequeño diablillo le gustaba esa sensación, mentiría si dijese que a mi no, es de las pocas cosas que disfrutábamos juntos.
— ¡Pero que cojones te has creído! No sabes o que has hecho puto pez - dijo otro de los guardias mirándome con bastante asco.
Aclaraciones
Combate
Nos enfrentamos a una horda de nivel 1, 10 guardias. 100 PV, 50 de daño, 10 de movimiento.
Empiezo atacando a uno, hago un salto para pegarle, es un salto cinemático como quién dice, no tiene como objetivo llegar a ningún lado ni pegar desde más arriba, de todas formas mi potencia de salto (FUE+AGI) ahora mismo es de 52, más que suficiente para el metro/medio metro que necesito saltar.
El golpe: Es un golpe blanco, un puñetazo, en el momento de hacerlo tengo 31 de FUE, así que hago 31 PV, la vida máxima de la horda es 100 PV.
Su ataque: Me la suda, tengo flagelante y la resistencia por debajo de 50, me como todo el daño, 50 PV (50% de VIT máxima de la horda), hay que tener en cuenta que 50 PV es algo más de 3 veces mi voluntad, por lo cual se ralentiza y detiene mis golpes etc, es un golpe solitario así que no me afecta en ese sentido, ya rolearé que me duele la cabeza o algo.
creo que no me dejo nada, si se me ha pasado algo decídmelo y lo edito.