30-12-2023, 09:18 PM (Última modificación: 30-12-2023, 09:24 PM por Viktor.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Viktor:
65 FUE
115 RES
147 DES
33 PRE
40 AGI
135 REF
38 INT
56 VOL
20 CH
149 CA
Vitalidad: 1842 / 1868
Energía: 1199 / 2009
Espirítu: 96 / 228
Nivel: 11
Blackmore todavía no había dicho su última palabra, ni clavado su último aguijón, como escorpión que se guarda un último pinchazo con veneno puro. Cuando ataqué al hombre herido sobre su brazo, este todavía tuvo tiempo de redirigir su látigo insignia con una potencia increíble. El golpe era previsible, pero se interponía entre mi espada y mi objetivo y no iba a parar. Continué cortando al párroco, recibiendo en el proceso un corte sobre mi cara, a la altura del pómulo derecho en dirección a mi frente. El dolor fue palpable, pero, dada la circunstancia, tenía que soportar como pudiera. Una vez me posicioné sujetando a Shimei Kaeru enfundada en una pose baja y dinámica. Mis piernas temblaban por el cansancio y las heridas acumuladas y me costaba mantener la atención plena sobre la actualidad; sin embargo, las palabras de Blackmore me pusieron los pelos de punta. Escuché estoicamente sin pestañear sus palabras, en parte proféticas, en parte amenaza para, finalmente, terminar con la vida del hombre con un último desenvaine horizontal. En un suspiro, la azabache hoja de Shimei Kaeru abandonó su funda para traspasar las arterias del cuello del párroco, seccionando sus vasos sanguíneos y tráquea, embadurnándose de un líquido vital rojo oscuro que en contraposición a la hoja negra apenas se percibían. El corte fue preciso y directo, haciendo que el cuerpo del hombre que yacía ya derrotado hace tiempo perdiera toda fuerza y se desplomara. — Quizás no sea su amigo. — dije mientras sacudía a Shimei Kaeru con un gesto fuerte de chiburi contra el suelo y esparcía la sangre del párroco sobre el mismo — Pero no soy un traidor de mierda. — sentencié mirando hacia la zona donde sabía que estaba Joe y enfundando de manera definitiva a Shimei Kaeru. Antes de nada, di una ligera parada a la mano sin vida de Blackmore, que soltó su látigo para que yo lo recogiera y lo anudara en mi cinturón. Tras esto, comencé a moverme hacia Joe. Me costaba andar y sentía aún un sangrado profuso en mi cuello, pero podía soportarlo. Encontré al marine en el suelo, desplomado, con la espalda sobre la pared y mink jirafa totalmente reventado. Joe se encontraba de nuevo en su forma humana y parecía estar muerto. En ese momento, para evitar que el frío generado a mi alrededor lo dañara si es que estaba vivo, desactivé mi forma híbrida, volviendo a mi estado humano y mi estatura habitual. Coloqué mis dedos en su cuello buscando el pulso y sentí su corazón, latiendo lento, pero, aún estaba ahí. Me apoyé sobre la pared en la que reposaba el Marine, presa del alivio por saber que no estaba muerto, y me percaté de que era ligeramente distinga y se encontraba hundida. Me levanté y la examiné detenidamente, buscando algún tipo de mecanismo, palanca o botón, empujándola en repetidas ocasiones con las manos, buscando ver si cedía más. A fin de cuentas, en este sitio, no podía ser imposible, visto lo visto hasta ahora. Tenía que salir de ahí y después ya veríamos. Aunque las palabras de Blackmore aún resonaban en mi cabeza.
Toda la info
Resumen
Recibo el ataque desesperado de Blackmore y escucho sus últimas palabras para cortar de forma profunda su cuello. Tras esto, cojo su látigo de su cuerpo inerte y marcho a por Joe.
Karmas
Sentidos aumentados: Vista. Código de honor: Incapaz de abandonar a un compañero o amigo.
Info bélica
Asumo el ataque de Blackmore, completando así mis acciones y ejerciendo el daño en él. Mi ataque es la técnica curtida Kararate Sora, ya vista anteriormente:[tecnicainvalida=viktor001] Esta es un desenvaine rápido que corta desde el costado derecho en dirección al cuello. Su daño es Arma+3,3xDestreza y cuenta con un bono de 20 puntos a la Destreza, dándome un valor de 163, suficiente para que los reflejos de Blackmore, 150, no puedan detectarlo y reciba el impacto según a la guía de combate avanzado.
El cálculo para esta técnica sería: Arma: 40+(1x115)+(0,4x163)=220,2 Multiplicador: 3,3x163=537,9 TOTAL: 220,2+537,9=758,1 PV Como el atributo de Resistencia de Blackmore supera los 100 puntos, mitiga esa cantidad, siendo el daño final 658 PV con el redondeo. Este ataque impacta en el cuello, en horizontal, buscando seccionar arterias. No voy a enumerar ni describir estados generados por este daño, ya que, si restamos el daño final, 658 PV a los PV restantes, da un valor de -204, que supera ampliamente el doble atributo de Voluntad de Blackmore, por lo que este moriría en el acto según la guía de combate avanzada en el punto 4 sobre los Umbrales. Además de que en este turno también sufriría el daño de hemorragia que refuerza esto.
Cita:Puntos de vida (Vitalidad) Si tu vida entra en un valor negativo igual o superior a dos veces tu Voluntad, tu personaje muere.
Blackmore sufre 708 PV de daño (658 de mi técnica + 50 Hemorragia Grado 2). Muere. Por mi parte, a partir de este turno comienzo a regenerar 44 de vida en vez de 33 al salir de combate, haciendo que la hemorragia me quite 6 puntos de vida si no me curo, esto, con mi vida actual serían todavía más de 40 turnos sin morir.
Tras la muerte de Blackmore - ira - tu destino fue completamente sellado.
Un acto de ensañamiento que rozaba el disfrute personal - lujuria - al punto de llegar a ser realmente difuso si pudiste matarlo antes, y no lo hiciste por mero placer carnal.
Ni siquiera tus palabras - soberbia - podrían limpiar la hoja de tu espada, que aun sin gotas de sangre habría por permanecer sucia de igual modo. Tus actos recogiendo su arma - avaricia - sólo dificultarían tu entrada al reino de los cielos, pero era algo que no debía preocuparte si eras capaz de vivir lo suficiente como para olvidarlo y disfrutar en este plano. Tu necesidad de consumir una fruta para obtener más poder - envidia - te habían llevado a hacer cosas que habían seccionado tu destino para con el hombre que yacía frente a ti, prácticamente muerto, inconsciente e indefenso. Tras acortar vuestra distancia, enfocaste tu atención en tratar de lograr algún atajo - pereza - mas que en deshacer tus pasos y ahora tus ansias de poder, el feroz apetito del lobo que vivía dentro de ti - gula - se habría paso por tu carne y tu sangre buscando desgarrarte lentamente hasta poder apoderarse de ti.
Pero era cosa tuya si alimentabas a ese lobo, o no.
La losa tras Joe, que él mismo con su cuerpo había desplazado ya un poco al recibir la explosión suicida de Hawk, cedió con tus movimientos y se accionó un mecanismo que la deslizó cinco centímetros hacia atrás y después completamente en horizontal para ocultarse tras la propia pared a su lado, revelando un arco de piedra de dos metros que conducía directamente con una escalera de caracol ascendente, cuyos peldaños se perdían en la distancia y la oscuridad más absoluta, sin ni una sola gota de luz a excepción de un tímido brillo al final de tan sinuosa torre. ¿Una salida de emergencia? ¿Una forma para Blackmore para entrar o salir de su propia oficina? Sin duda, podría serlo, ya que la entrada a este lugar estaba tan oculta y guardaba tantos secretos entre sus paredes que bien convenía mantenerla tapada de ojos indiscretos y manos sueltas.
En caso de ascender por la extensa y eterna torre tú sólo, apenas tardarías una decena de minutos en llegar a la luz al final del 'túnel', pero hacerlo cargando a un hombre como Joe con tan fornido pecho y masa de músculos, podría costaros casi una media hora, ya que el camino era angosto, oscuro y complicado. Y aunque nada te dijera con un cartel luminoso que ese era el camino, tenías muy pocas alternativas. Así que era momento de escoger.
El alivio tras revisar las heridas y comprobar las constantes vitales de Joe fue notorio y solo empañado por la sorpresa del lugar. La enorme torre en la que nos encontrábamos y que a primera vista parecía no tener salida, resultó ser una especie de puerta trasera a la oficina del párroco. Tras empujar la losa que soportaba el cuerpo sin fuerzas de Joe, esta se hundió más y oí un mecanismo que parecía accionarse, liberando tras unos segundos un pasaje tras él. Lo observé desde fuera durante largo tiempo y, con la mano derecha en la tsuka de Shimei Kaeru entré unos pasos para investigarlo con la seguridad de quien ha conquistado el lugar antes de decidir huir por él. Se trataba de un pasaje de un par de metros con una larga escalera enroscada al fondo. Era más que posible que fuera la salida o que al menos me alejara de unos posibles refuerzos que acudieran a ayudar a Blackmore, sin éxito, pues ya yacía estaba sin vida junto a su escritorio. Desde la mitad del túnel asumí la disyuntiva que se me aparecía. Pese a que no tenía una increíble y profunda relación con el Marine, era imposible para mí dejarlo allí. Era un buen hombre que merecía más que fallecer en un lugar como aquel. Nunca abandoné a ningún amigo ni compañero y no sería esta la primera vez, aunque pesaba sobre mi cabeza la estúpida estrategia que urgí en un momento de lucidez y que seguramente me posicione en contra del Marine de manera irreversible. Aun así, no podía dejarlo allí. Estaba débil y probablemente necesitara atención médica inmediata. Yo no es que estuviera mucho más en condiciones, pero, era una responsabilidad moral sacarlo de aquel infierno. Con decisión volví hacia Joe y, cogiéndolo de un brazo y de las piernas, lo elevé y cargué sobre mis hombros en perpendicular, dejando todo su peso sobre mí y dirigiéndome al túnel. Comencé a ascender las escaleras con la esperanza de llegar al exterior y desde ahí, si no era posible llegar al pueblo o al barco de los Marines, al menos hacer un fuego y darle primeros auxilios a Joe y vigilarlo hasta que esté fuera de peligro para acabar dejándole algún mensaje, aunque fuera escrito en la arena o raspado en una piedra, pidiéndole perdón y que se reúna conmigo cuando se recupere. Tenía mucho que explicarle.
Tras optar por abandonar la sala de Blackmore perdiste la oportunidad de hacerte con planos, planes, listas, contactos, mapas y grandes cantidades de oro que descansaban en aquel habitáculo. Así como de intentar buscar las posibles reencarnaciones tanto de su fruta como la de su sobrina, si es que sabías cómo funcionaba verdaderamente una Akuma No Mi, sin duda ambos tesoros cuantiosos y jugosos en el mercado negro y que muchos - muchos - magnates de negocios habrían pagado fortunas por poseer. Después de todo ¿quién no quiere tener la suerte de su lado? Aunque tú no podías saber que los poderes de Blackmore eran "pura suerte", quizá otro podría identificar la fruta por ti. El caso es que habías perdido una de tus mayores oportunidades de amasar una pequeña fortuna y conseguir acceso a una red de información que de otra forma te llevará incluso años llegar a vislumbrar. Blackmore no era un cualquiera, si no un artífice clave dentro de la banda de los Dalton. Uno del más alto calibre, algo como un ejecutivo dentro de la organización y encima era un ex-funcionario que había trabajado y conocía bien la prisión de Impel Down. No haber investigado y recorrido la sala había sido un error que tarde o temprano lamentarías, y tu nuevo olfato de depredador no había sabido rastrear.
Una pena, pues en cuanto comenzaste a ascender los peldaños de la torre cargando el aparatoso y fornido cuerpo de Joe, una de las losas bajo tus pies accionó el mecanismo para cerrar de nuevo la compuerta de la sala, y selló las consecuencias de tus actos bajo el denso crujir de la roca maciza que se arrastraba, sumiéndoos en la más completa y absoluta oscuridad haciéndote más dependiente del sentido del tacto de lo que fuiste jamás. Podrías sentir los peldaños, perfectamente simétricos entre si y como en su angulación y giro. Podrías sentir las paredes retorciéndose contigo para ascender hacia aquel punto lejano de luz, como la pequeña brizna de esperanza que os esperaba al final de aquel angosto ascenso... y cuando lo hubierais recorrido, podríais destapar lo que se descubría como una gran rueda de madera, cubierta, que emulaba ser la tapa de un pozo viejo en el desierto adyacente al pueblo, por la parte trasera de la iglesia, como a una hora de camino.
Cuando salisteis podías observar como pequeños destellos de luz reflejaban el tímido escondite de la cúpula de cristal de la habitación de Blackmore, oculta a la perfección entre las dunas para todo aquel que no supiera que había de buscar algo en ese lugar. El viento agitaba las mareas de arena, zumbaba en tus oídos y te traía la libertad y la frescura del aire puro, acariciando tu nueva cicatriz, tus cabellos y tu piel, agitando el frondoso y tupido bigote de Joe quien, herido, permanecía inconsciente. Su vida dependía de ti. Su cuerpo estaba en tus manos. Quizá podías poner fin a su aventura y su carrera, o quizá podrías tratar su dolor y cuidar su cuerpo... quizá privabas al mundo de un marine más, que murió en una trampa, o quizá salvabas a un futuro héroe que podría cambiar las cosas en los días venideros.
E hicieras lo que hicieras, tú, Viktor Evans, hoy serías una sombra más. Un buscavidas que acompañó a un hombre sin fortuna para arrebatarle la suya a un tercero, obteniendo la tuya propia en un bocado. Un lobo solitario en medio del desierto, que acababa de escapar del infierno.
Aventura Finalizada.
Gracias por confiar en mi como narrador, espero que os haya gustado.