[Aventura T2] - Los Bandidos del Bambú
#1
72 de Otoño, País de Kano
Continuación a este tema


Kisuke llevaba ya unos días en la isla, a la espera de algún tipo de información por parte de Tao Hua, hasta ahora la información que tenía es la que este le había explicado en el propio barco durante el trayecto.

Tao Hua le había explicado previamente que sus almacenes de bambú estaban bajo continuo asedio y saqueo de unos bandidos de la zona y no había podido deshacerse de ellos. Los soldados del reino en esos momentos no estaban disponible debido a unos entrenamientos especiales, así que el comerciante tenía que recurrir a mercenarios o matones para poder mantener a raya a los bandidos. 
La cosa se había descontrolado en estas últimas semanas, y necesitaba a alguien fuerte que fuera capaz de terminar con los saqueos de una vez por todas. Kisuke había sido su elección para tan ardua tarea. 
Tras llegar a la isla y desembarcar, Kisuke optó por hospedarse en la propia playa, en una casa de servicio, pues Tao Hua le había invitado a ir consigo a su mansión, pero Kisuke no estaba acostumbrado a ese nivel de vida, prefería algo más humilde. 

En algún momento llegaría el momento de ir a “hablar” con los bandidos, y como le había dicho al comerciante, no tenía intención de matar a los bandidos, así que esperaba que no fuera necesario ser tan brusco en ese sentido. 

A primera hora de la mañana de ese mismo día, unos golpes llamaron a su puerta:

- ¡EH TÚ, EL MERCENARIO, ME HA ENVIADO EL JEFE PARA LLEVARTE AL ALMACÉN!
Aporreando la puerta, se encontraba un hombretón de aspecto desaliñado, por sus ropajes y su aspecto cansado, se podía deducir que era uno de los granjeros del comerciante, probablemente alguno de los que llevase más tiempo, debido a su edad. 
- VAMOS ¡QUE NO TENGO TODO EL DÍA!
La ronca y tosca voz del hombre sugería cierta urgencia en sus palabras, probablemente tendría que trabajar, como todos los demás días, para levantar un imperio del que no se llevaba ni una décima parte. Si los trabajadores del comerciante tuvieran sindicato, probablemente no actuaria de esa manera. 


Resumen

Granjero

Aclaración Off

Narrador
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#2
Atributos Personaje


Kisuke abrió la puerta con el ceño fruncido, con el pelo revuelto y el cigarro colgando de la boca. A pesar de que el hombre que le buscaba era alto, Kisuke era capaz de darle capones con la barbilla, así que echándole el humo deliberadamente en la cara al hombre, que en realidad solo hacía lo que le habían mandado, le espetó:

-Me cago en la puta, vejestorio, ni cagar a gusto puede uno-y mientras decía eso, se abrochaba el cinturón de los pantalones. Acto seguido sin salir aún de la casa, se agachó y recogió su katana que tenía apoyada contra el marco de la puerta por dentro.

El señor se limitó a mirarlo con el ceño fruncido y con un gesto de cabeza le indicó que le siguiera. Kisuke decidió no seguir discutiendo con el hombre, no le llevaría ningún lado, y, total, su momento "All Bran" había pasado ya. 

Le condujo a través de un sendero que había entre los arrozales situados en antiguas terrazas fluviales, hacia el este, alejándose de la costa, y en dirección a una informe masa verde que se veía a lo lejos. Se fijó en que había mucha gente trabajando en los campos de arroz, algunos demasiado jóvenes, otros demasiado ancianos. No le gustaba que se hiciese trabajar a niños o ancianos, pero, ¿quién era él para decir nada, si su padre lo llevaba a faenar casi todos los días cuando era época de abundancia pesquera? 

"Si se supone que el Gobierno Mundial legisla para todo el mundo, ¿por qué no establece unas edades mínimas y máximas de trabajo para la población?"

Aquella cuestión tenía una fácil respuesta.

"Si los niños trabajan, no estudian, y no aprenden, por lo tanto, la población se vuelve ignorante. Y un pueblo ignorante es un pueblo manejable."

Era tan simple como eso, en cuanto a los ancianos, Kisuke supuso que se debía a que seguramente les pagasen menos con la excusa de que "trabajaban menos" aunque fuese mentira. Total, ¿quién iba a creer a unos muertos de hambre? Era más fácil creer al que te da de comer, si no, podrías ser tú el que te quedases sin comida.

Siguieron avanzando por el sendero durante unos cuarenta minutos, y Kisuke estaba en esas cavilaciones, cuando llegaron a la entrada de los campos de bambú. Eran un colosal terreno de cubierto por un frondoso bosque de bambús gigantes que, a simple vista, alcanzaban los 25-30 metros de altura. El sendero se adentraba en el bosque, y el antiguo pescador, supuso que los almacenes estarían en el corazón de aquel bosque, por practicidad más que nada.

Se adentraron en el bosque siguiendo el sendero y Kisuke notaba aquella sensación de agobio, con la camiseta pegada a su cuerpo y la frente brillante, perlada de sudor. 

"Mira que he vivido siempre a la orilla del mar, conozco la humedad, pero esto es insoportable."

Así que ni corto ni perezoso, se quitó la camiseta, se limpió el sudor de la frente y doblándola como una tira se la colocó en la cabeza a modo de bandana, para que no le entrase el sudor en los ojos. No notó mucha diferencia pero al menos se libraba de la sensación de la camiseta pegada, que ya era algo.

Tras cerca de casi otra hora, llegaron a un claro donde estaban los almacenes, tres edificios enormes de madera, que llenaban el claro, que tenía casi medio kilómetro de diámetro. Kisuke silbó al ver el tamaño de aquellos edificios y sonriendo con sorna dijo:

-Bueno, parece que el viejo bigote-rata, tiene mucho, pero mucho que cuidar... Entonces, ¿ahora qué hago?

La pregunta era genuina, ya había llegado al lugar donde ocurrían los problemas, pero ahora, ¿qué era lo que tenía que hacer?

turno 1
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#3
Kisuke y el granjero anduvieron hasta llegar a los almacenes sin ningún aparente contratiempo. El paisaje era realmente curioso, pues el horizonte de bambú hacía de este un llamativo paraje. Durante el camino vieron a todo tipo de gente trabajar en los campos, tanto a ancianos como a niños, pues Tao Hua tenía en su plantilla todo aquel que pudiera ser útil en el campo, tuviera la edad que tuviera. Mientras fuera productivo, le pagarían. Dichos trabajadores miraban a Kisuke mientras pasaba por la cercanía de los campos con cierta mirada curiosa. No sabían si se trataba de un futuro empleado más, o si sería algún tipo de inspector que les sacaría de esa situación tan precaria. Alguna de las chicas que trabajaban allí, apartaron la mirada avergonzadas cuando el joven se descamisó en mitad del camino. 

Los almacenes se encontraban en mitad del bosque de Bambú, en un claro donde estaban los 3 imponentes edificios, su situación era claramente estratégica, ya que el transporte del bambú sería algo costoso si se tuviera que hacer hasta fuera de los bosques. Si te fijabas en la zona boscosa, podías ver tanto bambú algo más verde y grueso, como trozos de un color más claro, pero también más fino. Aun así, todo ese bambú se utilizaría en un futuro para su tala y venta sin contemplaciones. 
Kisuke comentó que cuál era su papel ahí ahora mismo, que cuál sería el siguiente paso, a lo que el granjero respondió medio gruñendo;

- Vamos a ver a mi hijo, está en el almacén principal, él te explicará todo lo que sabemos sobre los bandidos.

El granjero acompañó a Kisuke hasta estar en la puerta del gran almacén central. El edificio podría medir perfectamente 30 m de largo y unos 10 de ancho, haciéndolo un edificio completamente rectangular. Era un almacén bastante alto, quizá de unos 6 o 7 metros. Tenía un portón doble que ocupaba casi toda la pared frontal por donde entrar y salir los carros y carretas con bambú. De ese mismo portón, salió un muchacho ciertamente joven y algo fornido. 

- Este es mi hijo, Gromm. Él te dirá todo lo que necesitas saber, yo vuelvo al trabajo, que he perdido mucho tiempo con toda esta estupidez. - Gruñendo de nuevo, el granjero, el cual ni siquiera había tenido la educación de presentarse, se despidió de Kisuke volviendo por donde habían venido, supuestamente, a trabajar. 

- ¿Se supone que tú nos vas a ayudar? Te lo voy a decir claro. No queremos ayuda de nadie, si esos bandidos vuelven les destrozaremos nosotros mismos. - El joven se quedó mirando a Kisuke - Pero vamos, supongo que querrás "hacer tu trabajo", así que te cuento lo que sé - El joven parecía intentar ayudar a Kisuke, pero sus maneras no terminaban de ser las adecuadas - Asaltaron el almacén de ahí - Señalaba al almacén de la izquierda - Rompieron uno de los portones y se llevaron el bambú que había dentro. No tenemos nada más que decirte. Si quieres ir a mirar, tú mismo, poca cosa vas a ver ya. 

Gromm se quedó de brazos cruzados, esperando a que Kisuke fuese a mirar lo que le había dicho. El joven no parecía mal chico, pero estaba claro había algo en esa situación que no le gustaba.

Resumen

Gromm

Narrador
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#4
Atributos Personaje


Kisuke se quedó con el hijo del granjero, y mientras este le decía que no lo necesitaban y le indicaba cuál era el almacén, cosa bastante absurda, Kisuke se hurgó la nariz, mirándole con un gesto indescriptible, de pasividad y desdén absoluta. 

-Mira, guapito de cara, me importa una polla lo que me tengas que decir. Tu jefe me ha dicho que haga el trabajo a cambio de darme un viaje a Ohara, que es donde quiero ir, así que deja de calentarme la cabeza con tus gilipolleces.

Sacó un cigarro y se lo prendió, dando una profunda calada.

-En realidad, no me caes mal, me gusta la gente que no se anda por las ramas. Cuando todo termine, si quieres te invito a una cerveza.

Se giró yendo al almacén que le habían indicado, a paso lento y observando todo con mucho detenimiento. Se fijó en los portones donde no vio nada que le hiciese detenerse; los portones estaban destrozados, había muchísimas pisadas en la zona de la entrada, aunque también estarían mezcladas las de trabajadores, quien hubiese investigado, si es que alguien lo había hecho, y marcas ruedas de carros, algunas entraban pero era un batiburrillo de marcas ininteligibles para alguien que acostumbraba a estar en el mar y no en tierra y tenía las mismas nociones de exploración que Dora la Exploradora. 

-Joder, esto va a ser más complicado de lo que pensaba, si no aparecen a robar esos cabrones-dijo Kisuke rascándose la cabeza mientras daba una calada más al cigarro. 

En ese momento, se fijo en un trocito de tela azul, que había enganchado en un clavo de uno de los tablones que conformaban el marco de los portones. Lo cogió con una mano y vio que tenía una mancha de oscura que bien podría ser sangre. Se acerco a Gromm con el trozo de tela en la mano.

-He encontrado esto enganchado en un clavo junto al portón, ¿te dice algo esta tela? Parece que tiene una mancha de sangre.

De momento era lo único que tenía para intentar hacer algo con el problema de los bandidos. Esperaba poder sacar algo en claro.

Turno 2
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#5
Gromm no hizo mucho caso a las contestaciones de Kisuke, se limitó a asentir con mala cara. Hasta que Kisuke mencionó lo de la cerveza, en ese momento sus ojos se iluminaron un poco, y se pudo apreciar una pequeña mueca que se podría considerar sonrisa en su cara. 

El hombre, con su cigarro encendido, fue hacia el almacén que le indicó Gromm, donde pudo investigar con más detenimiento las pruebas o los destrozos que hubieran dejado a su paso los asaltantes. El suelo estaba lleno de pisadas y marcas lineales que dejaban los carros al entrar y al salir. Todo eso podría ser tanto de los supuestos bandidos, como de los mismos trabajadores. Con esas pruebas no iba a sacar nada en claro. Al acercarse al portón, el cual estaba visiblemente dañado y maltrecho, tampoco pudo sacar ninguna conclusión en claro. Él había venido a repartir leña, no a hacer de detective. 

El hombretón se quejó en voz alta de la situación, ya que no podía sacar nada en claro. Lo que sí que fue capaz de ver en el marco de los portones, fue un pequeño trozo de tela azul, con una mancha que recordaba a la sangre. Si era de los bandidos, alguno se habría rascado con los portones y se habría hecho una herida. Esto eran suposiciones, ya que era lo primero que se le ocurriría a cualquier persona que viese estas misma pruebas. 

Fue hacia Gromm con el trozo de tela en la mano. Gromm estaba en la parte interior del almacén central, justo en la parte derecha del portón. Kisuke se le acercó preguntando si el granjero sabía algo de eso, a lo cual, sobresaltado, el chico le contestó:

- Mira tío, quiero que te largues de aquí, no pintas nada en nuestros campos. Si lo que quieres es ir a Ohara ya puedes ir al muelle y pirarte. - Se le veía notablemente nervioso, demasiado. 

Antes de que Kisuke pudiera hacer nada, el muchacho, del lateral de la puerta, sacó una vara de bambú de unos 2 m aproximadamente, fina como un bastón y la agarró como si de una arma se tratase. 

Amenazando a Kisuke, muy nerviosos, Gromm seguía con su discurso: - ¡Que te vayas, esto es cosa nuestra joder!
El chico se puso en una posición de guardia con el arma, adelantando una de sus piernas, donde se podía ver perfectamente su pantalón azul ligeramente rasgado en un lateral. Le faltaba un trozo de tela de unos 10 cm aproximadamente, y debajo del agujero que había en su ropa, se podía apreciar perfectamente una herida ya cicatrizando. 

La situación había cambiado por completo en cuestión de apenas unos segundos. De querer invitarle a una cerveza, a estar siendo amenazado con un largo bastón de bambú. 

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#6
Atributos Personaje


La reacción de Gromm sorprendió a Kisuke, aunque pensándolo fríamente, tampoco era de extrañar por lo que había podido ir viendo de camino a los almacenes. Así que siguiendo con su actitud altanera miró al chico, dio una calada más a su cigarro, viendo como tenía el pantalón del mismo azul que el trozo de tela, rasgado, arrojando la colilla la suelo y pisándola.

-Oye, oye, guapito de cara, ¿por qué te pones tan nervioso?-dijo llevándose una mano a la empuñadura de Yamigiri.-Parece evidente que tú sabes algo de todo esto, si me das una buena explicación quizá no haya que llegar a combatir.

Al ver que el chico se ponía en guardia y tomaba un bastón de bambú de unos dos metros de largo amenazándolo directamente e insistiendo en que se largara de allí.

-Mira, chaval, quizá para ti eso no signifique nada, pero di mi palabra de solucionar el problema que hay aquí. Eso no quiere decir que tenga que combatir, y solucionar el problema puede ser de muchas maneras. Pero si sigues con esa actitud, probarás la caricia de Yamigiri.

Aflojando a Yamigiri de su vaina con un movimiento del pulgar de su mano izquierda, y su mano derecha en torno a la empuñadura, Kisuke esperaba a ver cuál iba a ser la reacción del chico. No quería luchar en serio contra él, le caía bien, aunque no era el lápiz más afilado del estuche, quizá hubiese podido ocultar su implicación de alguna manera, pero esa actitud junto con la evidencia del trozo de tela y los nervios acuciantes que atormentaban al pobre Gromm, habían hecho que Kisuke supiese que él cuanto menos, sabía algo. 

Sin duda, había algo más detrás del llamado por Tao Hua "problema de los bandidos", y Kisuke ya tenía alguna ligera idea de por donde podían ir los tiros, lo cual hizo que su desconfianza con el comerciante se viese aumentada. Tenía claro que debía llegar al fondo de aquella cuestión. Sin variar su postura de guardia, le lanzó una última advertencia a Gromm:

-Por muy fuerte y hábil que seas con ese palo, no tienes nada que hacer, guapito de cara. Cuéntame que está pasando en este lugar.

Aunque lo dudaba, esperaba haber sido lo suficientemente firme e intimidante para que el chico cediese, pero no tenía muchas esperanzas de ello, debería ver como lidiar con aquella situación.

turno 3
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#7
Kisuke se tomó la situación con cierta calma, lo cual ayudó bastante a Gromm a poder centrarse un poco. Seguía agarrando el bastón con fuerza, pues no podía bajar demasiado la guardia. Que Kisuke hubiese puesto las manos listas para desenvainar, avivaba un poco la desconfianza del chico hacia él. 

- ¡Cállate y lárgate!... - Se le veía ya no nervioso, sino algo temeroso al respecto, estaba empezando a arrepentirse de haberse encarado con Kisuke - No... No pintas nada aquí...

Los nervios estaban a flor de piel, no podía mantener la guardia más de 1 segundo sin mover ligeramente su cuerpo por los propios nervios que le provocaba la situación. Al final, desistió. 
- Vale... - Bajó el bastón hacia el lado derecho de su cuerpo, clavándolo verticalmente en el suelo en perpendicular a su brazo. - Te diré lo que ocurrió, pero mejor vamos dentro... Ven- El chico se podía seguir viendo ciertamente atormentado tanto por la situación como por los remordimientos que tenía por todo lo ocurrido.  Gromm le hizo señas a Kisuke para que le siguiese hasta dentro del almacén, hasta una pequeña salita que podía ser perfectamente el sitio de descanso de los empleados. Era una pequeña habitación de aproximadamente 3 m x 3 m con 2 sillas claramente antiguas, y una cesta con fruta cerca de pudrirse. 
Aun en el estado que se encontraban los útiles de aquella habitación, la poca suciedad y rastros de trabajadores que había en esa sala, ponía dos opciones sobre la mesa; o había algún encargado de la limpieza muy hábil, o esa sala de "descanso" no se usaba. 
- Fui yo... - El chico se sentó cabizbajo en una de las sillas, la cual sonó como si solo por sentarse Gromm encima, se hubieran roto bastantes astillas en esta. - Quería conseguir algo, sacar algo más de dinero para mi padre... - Gromm empezaba a sonar ciertamente triste - Iba a robar bambú y venderlo sin que se enterase el jefe, para sacarnos un pequeño extra y poder hacer que a la larga mi padre deje de trabajar, ya has visto que está muy mayor... - La tristeza, se tornó llanto - No pude ni siquiera robar nada, destrocé las puertas para que pareciese algo hecho por bandidos y maleantes, pero llegado el momento no fui capaz de llevarme nada... - Sollozaba ligeramente, pues no era un llanto de alguien triste o dolido, era un llanto de alguien arrepentido e impotente - ¡NO FUI CAPAZ NI DE ROBAR EL BAMBÚ QUE YO MISMO RECOJO, JODER! - Levantó la cabeza para mirar fijamente a Kisuke - VAMOS, HAZLO, PÉGAME UNA PALIZA SI QUIERES, SOY EL HOMBRE AL QUE BUSCAS, ¡YO SOY EL CULPABLE DE ESTO! - Con los ojos llenos de furia e impotencia, seguía mirando fijamente a Kisuke, esperando la respuesta de este hombre, fuera cual fuera el resultado. 

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#8
Atributos Personaje


Kisuke podía apreciar como con cada palabra que le decía al chico, este aumentaba en su nerviosismo y su temblor se hacía más reseñable. Parecía que Kisuke había dado en le clavo al respecto de por donde podían ir los tiros con aquella situación, pero había muchas cosas que seguían sin encajar. Siguió al joven sin retirar la mano de la empuñadura de la espada y, una vez dentro de la sala, contempló como el joven se hundía y parecía más un chiquillo asustado que un matón o un maleante. Parecía que la cosa iba a ser más complicada que apalear a unos simples ladrones.

-Comprendo la situación, Gromm, pero necesito saber más de todo esto. Entiendo perfectamente que quieras ayudar a que tu padre deje de trabajar, pero hay cosas que siguen sin encajarme.

Señalando al almacén y sacando un nuevo cigarrillo que le ayudase con su deducción dijo:

-No comprendo que Tao Hua hablase de robo en el almacén si no robaste nada. Que conste que te creo, dudo que seas capaz de robar nada a nadie, pero si él habla de robo es o porque falta material o porque está intentando estafar a algún seguro, aprovechando que reventaron la puerta.

Se calló un momento, emocionado porque se dio cuenta que estaba acercándose al quid de la cuestión.

-En ese caso, ¿tenéis registro de TODO lo que entra y sale del almacén?¿Has notado algo raro en el registro si es que se lleva a cabo?¿Podría verlo?

Kisuke miró esperanzado a Gromm porque estaba convencido que había dado en la clave para averiguar quien estaba detrás de aquel asunto del robo del bambú, si es que hubo robo en primer lugar. Lo que si tenía claro era que el chaval era incapaz de robar tanto como de pegarse de verdad con él mismo. Dio una calada más reflexionando, pensando en donde le llevaría aquel hilo de acontecimientos.

-La cosa está clara, para que te tranquilices, chaval. Tengo claro que tú no has robado nada, si acaso eres culpable de destrozar una puerta, pero nada más. Si hubo robo realmente, tendré que encontrar a los auténticos ladrones, si no lo hubo, tendré que presentarle a Yamigiri al Bigote-rata.

Esperaba no tener que hacerlo en realidad, pero no era descartable y dijo esto con una siniestra sonrisa. Parecía que su primera aventura fuera de su isla iba a ser más compleja de lo que esperaba, pero no le preocupaba, sólo haría lo que tenía que hacer, como siempre.

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#9
Kisuke se tomó las cosas con mucha más serenidad de la que Gromm esperaba. El muchacho de hecho ya se había mentalizado para ser llevado ante la justicia. Pero no iba a ser necesario; Kisuke había encontrado algo por donde tirar y parecía que el tema era algo más peliagudo de lo que parecía en un principio. 
Tras un breve descanso mental para Gromm, para poder centrarse un poco, le explicó mejor la situación a Kisuke. El muchacho parecía tener ciertas esperanzas puestas ahora en Kisuke, ya que quizá todo esto acabase con la precariedad de su trabajo.

No... No hubo ningún robo, puedes ver las entradas y salidas en el libro de recepción que está en el estante al lado de la puerta. - Gromm se fue directo hacia el libro y empezó a ojearlo por los días cercanos a lo que debería ser el robo.  
-Como puedes ver no hay nada raro, pero esto Tao Hua ni lo sabe ni le importa. - El muchacho se recompuso un poco más 
-Cuando hice lo que hice, tuve que buscar alguna excusa para no ser castigado, así que me inventé lo de los bandidos.
El chico puso cara como de que se le estuviera ocurriendo alguna idea -Pero ahora que lo dices, cuando se lo comenté a Tao Hua, no me preguntó ni siquiera por la cantidad, y tampoco se veía demasiado afectado por ello, de hecho, se fue de cabeza a buscar a alguien como tú para solucionarlo... Quizá es lo que dices, puede aprovecharse de tu estancia aquí ante el emperador para poder cobrar por todo lo que en teoría fal- Así que no había ningunos bandidos, ¿eh? - Una voz conocida vino desde el exterior del almacén, interrumpiendo a Gromm
- Pues Kisuke, ya puedes encargarte del culpable, lo tienes delante, aquí y ahora, que para eso te pago. - El origen de la voz no era nada más y nada menos que Tao Hua, el comerciante - Kihihihihi, ¡ahora podré cobrar por todo lo que me has hecho!, y ¡encima te entregaré a la justicia!, que ganas de ver la cara de tu padre cuando te vea encadenado - 
El hombre sonaba más alegrado de lo que debería estar un hombre en su situación, incluso parecía alegrarse de que el culpable fuera uno de sus trabajadores- KIHIHIHIHIHI - La risa del comerciante era estridente y molesta, recordaba en cierta manera a los ruidos que hacían algunos roedores. - No sabes cuanto dinero voy a hacer con esto, un almacén destrozado con toda la mercancía del interior, y encima un trabajador delincuente y amotinado.
El Hombre se acercaba desde el exterior al portón del almacén, quedándose tan solo a unos 3 m de donde estaban Gromm y Kisuke. 

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#10
Atributos Personaje


Kisuke notó rápidamente el cambio de actitud en el tono del muchacho. Ahora que sabía que Kisuke le iba a escuchar, parecía tener ciertas expectativas en el pescador. No iba a ser Kisuke el que le sacara de su error, no iba a ayudarlo así sin más solo porque le contase; el viajero tendría que sopesar todo lo que le contase y ya vería que hacía. 

"Al final parece que me he metido en un jaleo mayor del que esperaba."

Como Kisuke había deducido, el registro del almacén no indicaba ningún material faltante, y Gromm le explicó que estaba en lo cierto, que Tao Hua iba a aprovecharse de que le hubiesen reventado el portón. Al parecer, el tipo era más avaro aún de lo que aparentaba.

"Siempre es lo mismo, la gente cuanto más tiene, más quiere y la avaricia acaba consumiéndolos."

Como si la conversación lo hubiese invocado, Tao Hua apareció riéndose como un lunático, y pavoneándose de haber acorralado al muchacho para que cargase con las culpas y además el poder cobrar el seguro. Sin duda alguna, pensaba usar al muchacho como cabeza de turco de la situación y además sacar tajada, humillando al padre de este, que por lo que parecía, debía de haber alguna rencilla personal entre ellos.

Kisuke miró al comerciante con una mezcla de indiferencia y asco.

[Imagen: images.jpg?ex=65ce8a05&is=65bc1505&hm=f5...975e9c607&]

-Te equivocas, bigote-rata. Tú me contrataste para solucionar un problema con unos bandidos que te robaban, pero ni hay robo, ni hay bandidos, sólo un chaval desesperado porque su jefe es un avaro y un explotador.

Se acercó más a Tao Hua hasta quedar a metro y medio de él, y dando otra calada al cigarro, le echó el humo deliberadamente en la cara al comerciante. Aflojó con el pulgar de su mano izquierda a Yamigiri mientras le decía:

-Más te vale tener una buena explicación para esto, señor comerciante, porque si no es así te apuesto lo que quieras a que conocerás de cerca el filo de Yamigiri.

[Imagen: Foto_desenvainar_espada.webp?ex=65ce8c2b...b98be3e24&]

Poniéndose en posición esperaba la respuesta del comerciante, aunque dudaba que fuese a quebrarse como había hecho Gromm, por una sencilla razón, los que ostentan algún tipo de poder, no son capaces de ver donde llegan los límites del mismo, lo que les hace tener una percepción de sus propias capacidades más alta de lo que en realidad es.

"Esa es la razón por la que los poderosos deben caer, porque la gran mayoría no sabe lo que implica el manejo de esa clase de responsabilidades, solo piensan en si mismos y nunca en el colectivo, por eso son inútiles."

El asunto de los bandidos que había llevado a Kisuke a Kano estaba a punto de llegar a su punto álgido.

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