[Aventura T2- Presente Absoluto] Una química explosiva
#11
¡PAFFFFFFFFF! - Es lo que percibió mi oído después de un impacto en mi rostro, de algo que era contundente, rugoso y de una textura desconocida. Mi reacción inmediata fue llevarme las manos a la cara y taparla. ¡AGHHHHHH! - Grité y una vez pasado el momento doloroso no sabía ni donde coño estaba. Mi cabeza daba vueltas, no sabía qué estaba pasando, donde estaba, porque me temblaba el cuerpo ... Aparte mis manos de mi rostro y pase la siniestra por la zona superior del labio, mi mano tenía un sabor a hierro y a mar cuando me percate que estaba sangrando, muy probablemente por el golpe.

Una vez que recuperé parcialmente la conciencia y mis sentidos busque rápidamente con la vista a Erika en su silla, no la vi, de hecho lo que pude fijarme es que gran parte del líquido de nuestras copas como unas cuantas aceitunas estaban desparramadas por el suelo. Al girar y no verla me empecé a preocupar, pero no me duró mucho porque al rastrear el espacio privado de derecha a izquierda pude ver un monstruo marino con varias extremidades y lo que parecía el vestido y cazadora que llevaba Erika. - ¿Quién cojones eres y porque llevas la ropa de Erika? - Exclamé a dicho monstruo. No recibí respuesta y de repente ¡BANG!, ¡BANG!, ¡BANG!, ¡BANG! Así sucesivamente aquella cosa estaba disparando a algo o a alguien. Necesitaba ver que había pasado con la función, pero el edificio estaba traqueteando, lo que me hacía muy difícil moverme.

Al levantarme de la silla me caí literalmente porque mi sentido del equilibrio no se había recuperado del todo, así que me acerqué arrostrándome como pude a la barandilla del palco, no quise molestar al monstruo mientras disparaba, así que apoye mis manos en la barandilla y eleve levemente mi cabeza hasta que mis ojos superaron la cornisa para poder ver con precisión lo que ocurría a mi alrededor.

Un grupo de una decena de personas estaban en el escenario observando los artilugios que aún seguían en funcionamiento, aproveche a observar con detalle más el escenario y ver si quedaba alguna saca más de aquellos polvos, podría ser interesante hacerse con ellos. Además, los tubos cristalinos seguían teniendo líquido burbujeante recorriéndolos. Seguí recorriendo con la mirada la platea, observe que parte del público estaba inconsciente, lo que me hizo pensar que alguien nos había envenenado. Solo he comido una única aceituna y me quedé dormido, ¿no?, Erika comió o bebió algo, no lo sé, no lo recuerdo. Seguí avanzando la mirada y lo que pude ver me hizo quedarme pálido, de hecho me provocó náuseas, el monstruo estaba atacando a la cabeza de todas aquellas personas que llevaban un uniforme dorado y por lo que puedo observar estaban atando a cada uno de los espectadores. ¿Por qué era el motivo? ¿Robarlos?

Al terminar los disparos los que estaban en el escenario se percataron de que alguien los disparaba, parece que la bocacha de las armas emitían demasiada luz como para ubicar los disparos, así que se parapetaron detrás de todo el enjambre de tubos y artefactos del escenario. Por mi parte, al ver tanta sangre y gente desmembrada, lo único que pude hacer es retirarme del balcón y volver al centro del reservado. Con las prisas, el traqueteo y mi equilibrio tropecé sobre la mesa, dejando caer todo por el suelo, las copas, el vino y alguna que otra aceituna, la náusea evoluciono a arcada y no pude controlarla lo que me hizo vomitar. - ¡¡¡BUARGHH!!!! - No se me iba de la cabeza todos esos cuerpos sin vida y los chorretones de sangre. Al levantarme me llevé las manos a los bolsillos del pantalón para poder sacar un pañuelo y limpiarme la boca, tras eso me recoloqué el traje.

Por último me posicioné en la esquina que más cerca que tiene el monstruo, la que da a la entrada del reservado, la cual tiene las cortinas por si me tocaba echar el ojo para saber si nos venía alguna persona más. El monstruo seguía en la misma posición, rodeado de casquillos, observando tanto la puerta del reservado como el resto del auditorio, - No sé si eres Erika, pero saben desde donde les están disparando. - Le dije a aquella cosa. - Si quieres hacerlos salir, simplemente dispara a los tubos, saldrá vapor y los quemará.

Información del turno

Contenido Oculto
  Responder
#12
Atributos Personaje


Estaba completamente excitada. Aquella sensación de poder apretar el gatillo era posiblemente de las cosas que más me gustaban en el mundo. Y más si era para abrirles la cabeza a la peña que se dedica a aprovecharse de los demás. Putas ratas asquerosas. El espectáculo que monté abajo era grotesco, pero me daba igual. Parece ser que los otros que estaban en el escenario se percataron de lo sucedido, dirigiendo la mirada hacia arriba, me estaban viendo, y parece ser que tenían miedo, pues su acto reflejo fue ponerse a cubierto de mí.

Empecé un poco recobrar la cordura y el pensamiento, mientras jadeaba con mi respiración. Juraría que escuché a alguien a mi lado que me decía algo, giré la cabeza lentamente, y para mi sorpresa, Choto estaba despierto, mi pulpostia funcionó y conseguí que volviera a la realidad - Heh, hola pelo arbusto, ¿Qué tal la siesta? ¡IAHAHAHA! - Le dije en tono jocoso mientras me reía escandalosamente. Mientras me decía algo de vapor y hacerlos quemar, estaba siendo consciente de que podía ver mi forma híbrida, y descubrir que era una usuaria, aunque el mismo ni siquiera estaba seguro de si yo era Erika.

Giré de nuevo la cabeza y vi otra vez como aquellas ratas seguían escondidas tras todas esas máquinas raras. Con lo que me dijo Choto, y mi cabecita loquita, en mi mente se me encendió la bombilla - heh... - Hice una pequeña risa nasal - Soy yo, pipiolo. Enhorabuena, ya sabes que soy usuaria de una Akuma no mi. Aunque así no soy tan bella como de costumbre y eso me jode que flipas - Dije tranquilizándome mientras uno de mis tentáculos inferiores accedía al interior de la bolsita que tenía atada en la cintura a mi espalda, y sacaba una bala diferente - Estos hijos de puta no son científicos ni hostias en vinagre. No sé qué son, pero desde luego no traman nada bueno ¡Joder! - Intenté resumirle a Choto mientras descargaba las balas con el otro tentáculo inferior a Shock y la sustituí por la otra que saqué de la bolsita.

- Por allí abajo, en aquella cortina, se fue el viejo de la bata blanca con más peña - Apunté al escenario con mucha calma y pasividad - Hay que ir tras él, esa rata no se va a ir de rositas, eso te lo aseguro. Así que si quieres ir bajando, ves, yo me quito de en medio a esos tontos - Sin mover un músculo, solo los ojos miré a Choto - No te preocupes por mí... - A continuación, activé mi mimetismo, pasando completamente a ser invisible, tanto yo, mi ropa como mis armas - ... Yo estoy ¡DE PUTA MADRE! - Rápidamente, volví a mirar al escenario con Shock apuntando. Aunque esta vez, me dirigí a una de las máquinas que había allí, que tenía tubos y cosas raras.

- ¡OYE, PUTAS RATAS, ESTOY ARRIBA! ¿OS GUSTA LA PÓLVORA, VERDAD? - Apreté el gatillo lentamente y con suavidad - ¡IAHAHAHAHA! ¡PUES COMED PÓLVORA! - Y ahora, lo apreté del todo, saliendo aquella bala que metí en Shock, yendo directamente a aquella máquina rara, y en cuanto la rozó un poco, un resplandor e hizo boom. Todo el escenario se convirtió en una bola de fuego a unos 5 metros de diámetro. Haciendo estallar aquellas máquinas, y con aquellos asquerosos allí en medio.

Me quedé en el balcón contemplando aquella escena mientras sonreía y disfrutaba el espectáculo - ¡Bonita actuación de arte y ciencia la de antes! ¡La actuación de la pólvora me encargo yo, iahahahaha! - Tras esto, volví a recargar a Shock con las balas de antes para estar preparada. Sin nadie a la vista que pueda tocar las narices, era el momento de bajar allí abajo y ver qué coño pasaba. El viejo de la bata blanca no iba a escapar de mí. Ni en sueños.

Toda la información
  Responder
#13
Tras haber acabado con los primeros rufianes, uno de vosotros tomó una decisión peligrosa, incitada a su vez por el otro. Disparó directamente hacia uno de los artilugios del escenario, con una precisión digna de admiración. Lo que aconteció a continuación, os perseguiría en forma de pesadillas durante mucho tiempo.

En un abrir y cerrar de ojos, una explosión surgió con su origen en el destino de la bala y continuó seguida de más explosiones, engullendo el escenario por completo en una bola de fuego que a punto estuvo de alcanzaros incluso a vosotros. Si la muerte de los anteriores sujetos había sido un espanto, la de aquellas pobres almas que estaban siendo purgadas por el fuego era, probablemente, la peor que uno podía imaginar.

Trozos de carne chamuscados y fragmentos de cristal llegaron a distintos puntos del salón. Sobre vuestra mesa, ahora descansaba una mano con tres dedos faltantes, con la piel roja y ennegrecida en varios puntos. Estaba claro que muchos fallecieron en el momento de la explosión, pero los gritos y chillidos de agonía os indicaban que algunos de ellos sobrevivieron al estallido inicial, aunque no al fuego que lo acompañaba, pues sus voces cesaron a los pocos segundos. A su vez, un olor a carne asada con distintos aromas frutales os inundaba las fosas nasales, un olor nauseabundamente apetecible por desgracia.

Por suerte para el edificio, y para vosotros, las superficies metálicas no prendían y la estructura se mantuvo prácticamente ilesa, a diferencia del contenido del escenario, el cual estaba destruido por completo. Las llamas del propio escenario se apagaron al cabo de unos treinta segundos, pues de la pared brotaba sin freno lo que antes estaba contenido por tubos de cristal, cubriendo por completo de líquido el escenario y arrastrando los restos mortales de los que acababais de masacrar.

Si uno de vosotros era capaz de mirar en detalle la escena, podría darse cuenta por los daños a los cuerpos y aparatos que lo que provocó la explosión descomunal no fue la bala, ni el líquido de los artilugios, sino lo que podíais haber identificado como pólvora que muchos llevaban en un saquito.

Aclaraciones
  Responder
#14
Allí estaba en aquella esquina, descubriendo que mi acompañante durante todo este tiempo tenía el poder de una fruta del diablo y no me lo había contado, nada más y nada menos que el de un cefalópodo. Asentí con la cabeza cuando me dijo que el doctor había escapado a través de una cortina en el escenario y quiso dar caza a aquellos sujetos que seguían en el mismo. En un visto y no visto su cuerpo empezó a desvanecerse, me había dejado solo o eso creía. De repente empezó a gritar al lado mío queriendo llamar la atención a los de abajo, estaba pletórica rozando la locura.

Segundos más tarde el caos llegó de una forma impactante, tan fuerte fue la explosión que me quedó pegado a la esquina, un pitido recorría mis tímpanos, no era capaz de escuchar a nada ni a nadie, sin tiempo a la reacción por todo el orgasmo de sensaciones que estaba teniendo mi cuerpo, faltaban aún dos cosas más. Una mano carbonizada que la faltaban tres falanges cayó encima de la mesa de forma perfecta, la carne cruda aún rezumaba humo del calor de la explosión y un olor desagradable, me hizo traer un pensamiento de mi padre. Mi padre siempre decía que el olor a guerra, era eso, piel quemada y pólvora mezcladas en un ambiente enrarecido, para más inri ese olor se entre mezclo con todas aquellos olores frutales, la combinación era jodidamente nauseabunda, pero no tenía nada más que echar por la boca.

Di dos pasos hacia adelante y pude observar desde el palco todo el escenario, los cadáveres mutilados, vísceras que decoraban gran parte de las paredes más cercanas al mismo, de cara a la platea todo estaba lleno de cristales, cachos de carne, algunos en llamas y restos metálicos. Todos los aparatos habían sido destruidos, no quedaba absolutamente nada que nos valiera. ¿Por qué Erika, era necesario volar todo por los aires todo? Me pregunté...

Volviendo a mis pensamientos sin fijarme más en la parte grotesca pude ver que el líquido que emanaba de las tuberías estaba saliendo a caño por los enlaces y lo más atractivo era que estaba apagando el fuego a velocidades altísimas, en cuestión de segundos el líquido inundo el escenario asfixiando las pocas llamas que quedaban, además desplazo los restos orgánicos y metálicos hacia la parte más interna de la platea. Así que cogí la botella de vino con mi diestra. - Siiiieh, esta es la botella que era cortesía de los que ahora son cadáveres dorados... Ah, no... que están con un outift color carbón... -Dije en un tono totalmente fuera de contexto, sin saber como gestionar mis emociones.  Giré la botella 180 grados, vaciando en unos segundos la totalidad del líquido.

- ¡ERIKAAAAAAAAAA! - Elevé el tono a nivel de grito, ya que desconocía su posición, mis oídos me estaban matando con el puto pitido y no oía nada, la pituitaria la tenía en modo juguetona con tanto descubrimiento olfativo y la boca tenía un gusto a vómito maravilloso. Un Cocktail perfecto. Era mi puta noche y ese cabrón la había jodido, a mí y al resto de personas que están ahí abajo, inconscientes o muertas... Desconozco el estado de ellas... - Ni científico ni ostias... - Maldije al mismo tiempo que me giraba sobre mis pasos dirección a la planta baja portando la botella de vino vacía. - Primero las personas, luego él.  - Primero las personas, luego él. - Solamente repetía esa frase en bucle para que me pudiera escuchar Erika.

Al llegar a la planta baja por el lado derecho del escenario empecé a recuperar parcialmente la sonoridad en mis oídos, sin tiempo que perder me acerque como pude al escenario y rellene la botella de aquel líquido viscoso, necesitaba algo para cerrar de una forma factible la botella así que con el pañuelo que tenía en el bolsillo busque algún tipo de dedo que pudiera hacer las labores de tapón. - Anda mira, este me puede valer. - Mientras me agachaba al suelo a recogerlo. - Si tiene tacto a corcho y todo. - Mientras cerraba la botella con un dedo meñique de lo que parecía una mano fina y pequeña, muy probablemente de alguna de las "ayudantes" junto al pañuelo.

Tenía plenamente fe ciega en Erika aunque no me haya comentado lo de su fruta, sé que no me va a abandonar por lo que me puse en dirección a los espectadores que estaban inconscientes por el lado derecho de la platea, mientras avanzaba intentando no resbalarme y con cuidado de no acabar en suelo manchado del líquido.- ¡Pipiola! Voy a ver como están de críticos, no podemos arrastrarlos, hay demasiados cristales. - Grité posicionando mi boca en dirección al escenario. Después del bombazo, si no están despiertos, tendríamos un serio problema. - Pensé

Información del turno
  Responder
#15
Atributos Personaje


Aquel momento lo viví a camara lenta. Según disparé y la bala se acercaba a donde se encontraban esos asquerosos, una risa maquiavélica se dibujaba en mi rostro a medida que se acercaba el momento, y de repente, 'catapum', una explosión de la hostia se formó en el escenario.

Todo aquello casi nos da por completo, pero no me preocupó en ese momento. La fuerte corriente de aire que formó mi bala explosiva chocó contra mi cuerpo transformado, fui rápida, aún camuflada con mi mimetismo y con mis tentáculos inferiores me sujeté a la barandilla bien y de un salto me subí a ella, posando mis pies para notar aquella sensación bien, y con mis armas en mis otros dos tentáculos, Shock y el otro rifle - ¡IIIIAAAAAAAHAHAHAHAHAHAHA! - Estallé completamente, riéndome como una maniaca, haciendo que mi risa se escuchase bien por todo aquel sitio, pero como me gustaba, hasta casi me pongo cachonda. Todo el escenario era una bola de fuego brillante y preciosa.

Así se vería a Erika, más o menos

Mientras disfrutaba de aquel espectáculo, me percaté de como trozos de carne, manos, pies, trozos de cristal, metálicos... todo eso estaba volando por aquella enorme sala dorada. Un escenario sangriento y soez, y me encantaba, era el resultado de que aquellos hijos de puta habían pagado su merecido. Aspiré bien por mi nariz aquel olor, una mezcla entre masacre y fruta - ¡Parece una puta colonia, IAHAHAHA! - Estaba chistosa, parecía que había cenado payaso. Me fijé que cerca del escenario salía, de una especie de tubería, un líquido extraño, poco a poco iba apagando todo aquel caos que se formó en el escenario. Agudicé aún más el ojo según el fuego se iba desvaneciendo, y me pude fijar que en los restos de todo aquello, había pólvora al lado de una especie de saquitos - Vaya, vaya, así que sí iba a haber al final espectáculo de pólvora, chss - Dije chasqueando la lengua - Meeeeh, pues se acabó el espectáculo - Dije apenada mientras me encogía de 'tentáculos' y miraba a mi derecha para ver que hacía Choto.

Eso sí que era un espectáculo en toda regla. Estaba totalmente asqueado por todo lo que había pasado. El tío cogió una botella para vaciarla mientras ponía caras de asco y decía cosas sin sentido, cuando de repente gritó mi nombre. Se me había olvidado, no puede verme por mi mimetismo, se estaba poniendo nerviosito el pobre, echaba de menos mi presencia - Si si... no grites joder, estoy a tu puto lado - dije mientras me arrascaba la cabeza con mis dos tentáculos superiores. El pelo arbusto decidió bajar a la planta de abajo, así que usando todavía mi mimetismo le seguí - Voy a seguir así de momento. De los dos, soy la fuerza, así que tengo que estar preparada ¿Sá'entendido? - Pregunté, no sé por qué, porque era más una afirmación que pregunta - Estate con los ojos abiertos, porque al que van a ver de primeras es a ti y no a mí - finalicé, dejándoselo bien claro por si las moscas. Cuando llegamos al piso de abajo, era todavía más impactante que lo que se podía ver desde arriba.

Los cuerpos de la gente inconsciente, rodeados completamente de partes humanas desmembradas, cristales, suciedad, el suelo inundado... Quizás, solo quizás, me había pasado un poquito. Pero a saber que hubieran hecho aquellas ratas, mejor muertos y en trocitos. Aquel líquido era resbaladizo, lo notaba solo con sentirlo en mis piernas tentáculos, por suerte, soy un puto pulpo, no tengo problema en caminar por algo así. El pelo arbusto, con la botella que vació arriba, la llenó de aquel líquido y la cerro con fuerza con un dedo que había por ahí tirado - ¡iahahaha! ¡Eso ha sido bastante gracioso! ¡Te ha venido como anillo... al dedo! ¡IIIAHAHAHA! - No pude evitar soltar el chiste. Choto se dispuso a mirar como se encontraban los inconscientes de allí, pero yo no podía dejar de mirar el escenario, el cual ahora estaba completamente apagado e inundado por aquel líquido. Sabía que a su izquierda estaba la puerta por la que se fue el viejo de la bata blanca con más gente - Oe, Choto. Voy a subir al escenario un momento, ayuda a la gente, ahora vengo - dije de manera seria.

Con el ceño fruncido me dirigí allí, con sumo cuidado y sin abrir la boca, "caminando" sin problema, el cual, a ojos de cualquiera, solo vería como algo se movía por aquel líquido, puesto que seguía con mi mimetismo. Subí al escenario, con sumo cuidado, situándome delante, a unos 4 metros de la puerta por la que se habían ido los desgraciados esos para ver con mi buen ojo que podía ver y distinguir. A su vez, me situé a la izquierda de la entrada, pegada a la pared para intentar escuchar alguna cosa, voz o conversación. Mi oído era normal, pero quizás algo sacaría.

Toda la información
  Responder
#16
Tras la superexplosión y con la sala ya despejada de miembros hostiles, ambos decidisteis manteneros en ella y revisar distintas cosas.

Por su lado, Shoto, con una botella metálica tapada con un dedo amputado a modo de tapón, se dirigió al público inconsciente. Fue un acto de pura bondad, pues el lugar seguía tambaleándose y su bienestar propio no estaba todavía asegurado. Por desgracia para todos, no tardo mucho en darse cuenta de que de las doscientas personas que había, exactamente 104 habían fallecido por la explosión que había catapultado cristales a modo de metralla por toda la sala. Algunos, aquellos que tan solo se habían llevado heridas leves, comenzaban a despertar y gruñir maniatados.

—¡Susan! —exclamó un hombre situado tres metros a la derecha de Shoto— No puede ser… Sus…

El humano, de mediana edad estaba arrodillado frente al cuerpo de una mujer que tenía los ojos cerrados y un enorme trozo de vidrio clavado en su esternón. Lloraba ante el cuerpo sin vida de la que debía ser su esposa o alguien importante. Poco a poco, más personas despertaban y lloraban a los fallecidos mientras otros entraron en pánico, gritando y saliendo corriendo en dirección a la puerta central por la que habían entrado al lugar. Entre el tumulto de unas 80 personas presas del pánico, de alguna forma varios consiguieron librarse de sus ataduras y abrieron las enormes puertas doradas. El fresco aire penetró con fuerza en la estancia, desequilibrando todavía más a aquellos que estaban frente a ella y que junto al vaivén del edificio cayeron al suelo y resbalaron entre una maraña de personas hacia fuera. Unas veinte personas cayeron gritando hacia el exterior mientras el resto consiguieron sujetarse de alguna forma al suelo, las puertas y entre ellos. A través de los portones abiertos se veían a lo lejos las luces de la ciudad, cada vez más lejanas. Cualquiera que echase un vistazo se daría cuenta de que el edificio se estaba moviendo a gran velocidad, como si de un vehículo se tratase, y que aquellas puertas que antes estaban a ras de suelo ahora se encontraban a casi quince metros de altura, haciendo que aquellos que habían caído se habría precipitado a una muerte casi segura.



Erika, sin embargo, en lugar de atender a los civiles se había dirigido a la plataforma resbaladiza del escenario, aprovechándose de las ventosas en sus patas para no resbalar. La mujer pulpo, mimetizada con el ambiente se colocó junto a la puerta por la que el Dr Infinito había desaparecido un rato antes, pero una cortina impedía poder ver más allá de ella. Escuchó atentamente y pudo advertir una voz femenina proveniente de allí, pero no distinguió nada más allá de ello.

Aclaraciones
  Responder
#17
Atributos Personaje


Mientras caminaba por la platea, agarrándome como podía, con cada paso que daba iba recuperando mis sentidos afectados y mi nivel de conciencia por la situación que acabábamos de vivir. Desde arriba no pudimos percibir tanto lo que aquella explosión significó para todos los que estábamos allí. No era momento de buscar culpables ni de señalar con los dedos, ya que había demasiados cadáveres repartidos por esa zona tan acotada.

Escuché un hombre gritar a unos metros cerca de mí, no tenía los brazos atados, tenía el cuerpo lleno de cortes y las muñecas estaban echando sangre, clarísimamente ese hombre se deshizo de las ataduras por la fuerza al ver a su esposa o pareja con un trozo de cristal que la atravesaba el pecho. Sus ojos demostraban la impotencia de aquella situación. Me acerqué como pude donde estaban ambos y me arrodille enfrente de él, quedando el cadáver entre los dos. Cogí mi americana y al quitármela la puse tapando la zona superior del tronco, incluida la cabeza.

- Recupera las fuerzas, ella querría que salieras de aquí con vida... Por los dos... - Tras decir eso, el hombre omitió las palabras que le dije, continuando sus lamentaciones sobre el cadáver. No puedo hacer mucho más, pensé, así que me levante y seguí mis pasos intentando ayudar a aquellas personas que lo necesitaran. Las personas que quedaban con vida y no estaban tan malheridas empezaron a despertar y como no, empezaron a entrar en pánico, por lo que sus ojos estaban viendo. Un grupo de ellos buscaron la vía fácil, correr como si no hubiera un mañana hacia las puertas de entrada, cada vez más se agolpaban buscando abrirlas a la fuerza, segundos después las puertas se abrieron con violencia, atrapando en una corriente de turbina a todos aquellos que estaban cerca o en las propias puertas. Salieron despedidos, un visto y no visto, me pude fijar que aquello que se podía ver a través de las puertas era nada más y nada menos, un fondo iluminado sobre las azoteas de la ciudad, muy romántica la escena si no fuera por todo lo que habíamos vivido. Esto me hizo pensar que nos estábamos desplazando tanto a lo vertical como en lo horizontal, por lo que estábamos volando.

- Aghhhhh!!!!! Tengo que moverme de esta corriente, es leve, pero podemos acabar todos succionados y no hay forma de cerrar esas puertas. - Expandí totalmente mis alas y las usé como freno para poder manejar aquella situación mucho mejor, seguí avanzando esta vez en el sentido contrario, no podía hacer nada más allí más que o morir por una caída o volverme loco entre tanta lamentación.

Al llegar al escenario me dirigí a todos aquellos que quedaban con vida. - ¡ESCUCHADME SOY SHOTO Y NOS HAN TENDIDO UNA TRAMPA! ¡ESTA PLANTA ESTÁ COMPROMETIDA! - ¡LOS QUE PODÁIS CAMINAR AYUDAD A SUBID A LOS HERIDOS, USAD LAS CORTINAS, LAS MESAS Y DEMÁS PARA HACER CAMILLAS! - El tiempo se paró por poco, después de comunicar esto la gente volvió al estado natural, su modo pánico activado y salvando su culo, quise fijarme en algún rostro más o decirles algo más, pero simplemente tiré la toalla. Giré sobre mí mismo, intentando buscar a Erika, pero desconocía su posición, así que pude dar por hecho que en su estado habría traspasado la cortina. Así qué dicho y hecho, me armé de valor y me puse dirección para saber qué había más allá con mi botella tapada, mis alas desplegadas y mi voluntad, sabiendo que para parar todo esto necesitábamos llegar hasta el final.

Información del turno
  Responder
#18
Atributos Personaje


- Tsss, mierda, no he podido ver nada. Y para colmo, escucho la voz de una mujer en el otro lado, pero no consigo averiguar de lo que hablan - Pensé mientras me mordía la lengua.

Pude escuchar los gritos de desesperación y dolor de algunas personas que se estaban despertando en aquella sala. Giré la cabeza un poco para observar lo que estaba pasando, y me di cuenta de la situación. Había algunos que ni se movían, ni reaccionaban, y por desgracia para mí, he vivido mucho en la calle, y he visto de todo. Sabía que estaban muertos. Choto estaba intentando el solo socorrerlos a todos. No pude evitar sentirme mal, de nuevo, los pensamientos pasaban por mi cabeza de manera muy nítida.
 - ¡Eres una desgraciada, Erika! ¡Por eso nadie te quiere! ¡Por eso estás sola! -
Todas aquellas personas que me lo decían una y otra vez, me recordaban lo egocéntrica que soy. No estaba ayudando a los heridos de algo que yo misma provoqué y fue mi culpa.

Para más inri, los desesperados, que eran bastantes, abrieron las grandes puertas doradas, y eso iba a ser su tumba. Daba la impresión de que aquel sitio estaba volando en el aire, yo no pude notarlo bien gracias a que con mis tentáculos pude agarrarme bien antes, y ahora en aquel líquido no tenía problema para mantener el equilibrio. Aquellas personas salieron volando debido a la gran fuerza del aire que se adentraba, como si de un aspirador se tratase, haciendo que salieran volando y sellando su destino. Yo tan solo me quedé parada, en invisible, contemplando aquel horror - Joder... - Choto estuvo rápido y uso sus alas para impedir que él y algunos más salieran disparadas, apartándolos de la corriente y diciéndoles algunas palabras alentadoras, aunque con poco éxito, pues se veía que aquella situación le estaba superando. Al menos dio instrucciones para que los que quedaban allí vivos estuvieran a salvo.

Tras todo esto, vino al escenario donde estaba yo, pero no podía verme, yo estaba paralizada y no dije nada, no me salían las palabras, estaba totalmente deprimida por lo que ocasioné, aunque todo esto no hubiera pasado si el viejo de la bata blanca no hubiera hecho lo que hizo. Apreté los dientes y agarré con fuerza a Shock y el rifle en un ataque de ira mientras veía como mi compañero entró por la cortina como pollo sin cabeza - ¡Que haces desgraciado! - Pensé rápidamente. En aquella sala escuché una voz femenina y fue por donde el viejo se marchó acompañado, podría estar entrando en la boca del lobo.

Así que me situé detrás de Choto, sin decir nada, en invisible, para protegerle en caso necesario una vez atravesamos los dos la cortina.

Toda la información
  Responder
#19
Un poco antes en algún lugar del interior del edificio…


Una sala estrecha, ligeramente iluminada por los múltiples monitores que hay en ella. El sonido de unos motores en plena combustión hacen eco en la sala, mezclándose con las voces de los allí presentes.

—Señor, en veintitrés minutos llegaremos al lugar de la entrega. Los motores funcionan correctamente y la estructura está resistiendo sin problemas gracias a los últimos ajustes.

Dos hombres de complexión delgada ataviados con batas blancas estaban de pie frente a pantallas llenas de números y letras en apariencia inconexas, apuntando en papel los resultados que estas mostraban.

—Por supuesto que resiste, mis cálculos siempre son correctos. —sonó una voz profunda y masculina tras ellos, sentado en un sillón cruzado de brazos con una mujer vestida de dorado apoyada en el reposabrazos de este— Y llámame Doctor.

—Disculpe, Doctor. —contestó el mismo hombre.

El doctor levantó una mano y se quitó las gafas, limpiándolas con un pañuelo de seda que sacó de su bolsillo.

—Eva, ve y comprueba que todo esté en orden. Después de todo lo que hemos trabajado para que esto funcione, no quiero dejar ningún detalle al azar, ya sabes lo poco que me gusta eso.

La mujer junto a él se levantó, asintiendo con los ojos cerrados.

—Por supuesto, Doctor. —dijo agachándose para darle un beso en la mejilla— Y no se preocupe, demostraremos a esos ineptos de la Asociación que cometieron un error con usted.

El hombre arqueó hacia arriba las comisuras de los labios, con la mirada fija al frente, mientras la mujer abandonaba la sala por un lateral.



Tras el abrupto y accidentado despertar de los indefensos civiles y el golpe de realidad que les supuso averiguar que, no solo habían sido secuestrados y heridos, sino que las posibilidades de escapar eran prácticamente nulas, muchos quedaron a la espera de que alguien diese un paso al frente y una orden que seguir, como corderitos a la espera de su pastor. Y no tardaron mucho en recibirla, pues uno de vosotros decidió alzar la voz por encima de las demás y guio a aquellos pobres con sus palabras, dándoles algo rápido y tangible que poder hacer. Alguno de ellos se cuestionó dichas órdenes, pero muchos de ellos comenzaron a seguirlas ipso facto y estos los siguieron, desconfiando de ser capaces de pensar en algo mejor que hacer dada la situación.

Tú, Shoto, te diriges sin más hacia la cortina tras la que Erika vio por última vez al doctor, y la atraviesas sin más para llegar a la habitación que había a continuación. Nada más entrar, al posicionarte dos metros por delante de la puerta, ante ti hay una sala circular de 10 metros de extremo a extremo, los lados cubiertos de estanterías refrigeradas llenas de distintas bebidas y alimentos. En su centro, una mesa con botellas descorchadas y vacías, con copas y cubertería apilada, y al fondo, frente a ti, una puerta cerrada. No hace falta decir que, nuevamente, todo es de metal. Sin poder reaccionar, notas como alguien te coge desde detrás, proveniente de un lateral de la puerta por la que acabas de acceder, llevándote los brazos a las espalda y sujetándolos con ambas manos por tus muñecas, con una fuerza que te imposibilita escapar de su agarre.

—¿Eres tú el que ha liberado a la gente? —pregunta una voz femenina que recuerdas haber escuchado con anterioridad— Puaj, y menuda peste echas entre colonia y vómito.

Erika, tú entras justo para ver como, la mujer que os había acompañado hasta vuestro balcón privado, sostiene con fuerza a Shoto, justo delante de ti y de espaldas. Lo demás que ves es lo mismo que he descrito de la sala.

Aclaraciones
  Responder
#20
Atributos Personaje



Tras cruzar la cortina y avanzar unos pasos pude observar con más detalle la sala, una lindera de frigoríficos llenas de comida y bebida, a cada lado de la misma. En el medio una mesa llena de botellas descorchadas y menaje de cocina apilado, parece ser la sala de preparativos donde el servicio abastecía la sala principal y donde los propios secuaces del Doctor hacían sus comidas. De repente, note una fuerte presión en mis muñecas y un fuerte dolor por las luxaciones de las mismas al llevarlas contra mi espalda.

Una voz familiar me pregunto acerca de los supervivientes. - Sí. Yo los he liberado, parece que vuestro espectáculo ha sido un tanto soporífero. - Perdona por mi olor corporal, siempre uso un compuesto de Sándalo, me recuerda a mi tierra y el vómito, digamos que algo no me ha sentado nada bien.  - Dije con firmeza y determinación, mientras aún me quedaban algo de fuerzas para sujetar la botella.

Tras un par de segundos para coger algo de aire. - Si no me falla la mente, eres la anfitriona, ¿no? - Que te parece si coges este maravilloso vino que tengo entre mis manos, lo sirves y las aceitunas somníferas las pongo yo - Comenté con una actitud entre chulesca y bromista mientras doy un par de punterazos con mi pierna derecha al suelo. - Mierda, me ha pegado un pequeño calambre, es lo que tiene hacer malabares entre cadáveres. - Dije mientras hacía gestos de molestia con mi cara. - Y si mejor nos ahorramos la velada romántica y vamos al grano. - Sinceramente, la idea de un espectáculo encubierto para secuestrarnos ha sido la ostia, pero mejor ha sido la idea de crear una distracción mediante la música y las explosiones para que no nos diéramos cuenta de que estábamos volando. - Todo ello adornado con lujo al alcance de unos pocos. - ¿Ahora bien, como es posible que hayáis podido crear un edificio volador con una tecnología totalmente futurista y que nadie os haya echado el ojo encima?

Suspire esperando que Erika estuviera conmigo en esa maldita sala y pensar que no iba a morir a manos de una preciosa dama de pelo rubio. Mi cabeza se llenaba cada vez más de preguntas: ¿Que necesidad hay de secuestrar gente? - ¿Qué queréis demostrar? - ¿Para quién trabajáis? Pero antes de preguntar más tenía que intentarla convencer de alguna forma para ganarme su confianza. 

El farol era la única forma de salir de aquí. - ¿Sabes que tenéis las puertas del edificio abiertas de par en par, ha habido varias explosiones y no descartes que pudiera suceder algún tipo de descompresión, si eso ocurriera sabes lo que pasaría no? - Pensé que la descompresión solo sucedería si hubiera estado afectado alguno de los laterales del escenario, pero no ha sido el caso, espero sinceramente que no tenga ni idea de lo que hablo y el farol tenga efecto... - Porque no me sueltas y me ayudas a parar esta locura... - La dije en un tono calmado y de apaciguamiento.

Info de Turno
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)