[Aventura T3] Venganza. Epílogo.
#11
Ichitaro no esperaba eso, ya había asumido su muerte, pero no dudó ni un segundo al ver la imagen de su hermano en su cabeza, tenía que vivir para protegerlo, ya fuera de Ridel y sus secuaces como de cualquier peligro que viniera. Ese pelirrojo quería enfrentarse a todos aquellos tipos solo, o estaba loco o sabía bien lo que hacía. El joven ex-agricultor esperaba que fuera la segunda opción.

- ¡Gracias! - Salió corriendo en dirección a su casa sin mirar atrás. Ardía en deseos de abrazar a su familia, aunque no sabía si sería definitiva, la vida le estaba dando otra oportunidad. "No es mal tipo, seguro que tiene una buena razón para querer ver a Ridel, pero que busque justicia no suena bien, no parece que solo quiera hablar con él... Bueno eso no es asunto mío"

Zorak salió del bosque penetrando en el claro para gritar en dirección de la casa. Retó a Ridel ahí mismo, forzándolo a salir de su escondite, no iba a meterse en la boca del lobo, sabia decisión. El tiempo pareció congelarse. Ni una brizna de aire, ni un animal produjo ningún ruido. En la casa había luz, pero parecía abandonada, nadie respondía ni aparecía por las ventanas o la puerta. El joven mestizo incluso llego a dudar que hubiera alguien ahí dentro. Solo silencio y frío. 

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De pronto se abrió la puerta y salieron al porche de la casa diez figuras encapuchadas que sin mediar palabra se acercaron hasta Zorak, quedándose a ocho metros del él. Claramente no tenían intención de hablar, quien les había ordenado salir no quería conocer las intenciones de su invasor, simplemente quería eliminarlo. Se dispusieron en semicírculo, separados un metro entre ellos cubriendo casi ciento ochenta grados del campo de visión del pelirrojo. Por la misma puerta salieron también dos sujetos encapuchados, a simple vista ya se veían mucho mejor preparados para lo que venía que los diez primeros, pero se quedaron bajo el tejado del porche, observando la escena desde allí, a uno quince metros de Zorak. 

- Acabad con él. - Era la voz de un chica joven, una de las dos figuras que acababan de asomarse lanzaba la orden de ataque. La fiesta iba a dar comienzo.


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#12
Salieron de la casa varias personas, todos encapuchados, posicionándose delante de mí en semicírculo y otros dos que a simple vista parecían alumnos aventajados de Ridel, estaba claro que no salieron a hablar, pero tampoco estaba yo aquí para eso y después de las muertes que cargaba ya a mis espaldas cualquiera que se interponga en mi camino acabara de la misma manera, era hora de ponerse serio, metí las manos en mis bolsillos y dentro de estos metí mis dedos por los agujeros de los puños americanos que usaba para pelear para acto seguido dar un ágil salto hacia los encapuchados que estaban posicionados ante mí, conectando un puñetazo en el costado del que quedaba a mi izquierda que hizo que saliera despedido encima de sus compañeros, girándome gracias a la inercia del primer golpe, gire 180 grados en el aire para golpear con el otro puño al que quedaba a la derecha e igual que a su compañero mandarlo a volar encima del resto, aterrice mirando a los dos encapuchados restantes, alce mi mano hacia el mechón de mi rostro y juguetee con él para acto seguido bajar la mano hasta la altura de mi pecho y abrir la palma, posicionada para que quede mirando hacia arriba.

Zorak retando a los encapuchados


"Veamos que os ha enseñado Ridel "sensei"."

Puse énfasis en la palabra sensei con tono de mofa, quería reírme de ellos, humillarlos y destrozarlos. En este momento solo estaba sintiendo odio, un odio arraigado en lo más profundo de mi corazón, un hormigueo recorrió mi nuca, estaba ansioso después de ocho años esperando este momento "escuchas eso papá? Ha comenzado tu réquiem" pensé mientras adoptaba una postura de guardia

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#13
Los diez encapuchados acataron la orden y se abalanzaron al unísono hacia el pelirrojo, dándoles tiempo a avanzar cinco pasos al frente. Zorak reaccionó al instante y se lanzó a por los diez encapuchados a tal velocidad, que les fue imposible ver por donde estaban recibiendo. Dos certeros puñetazos le hicieron falta para tumbar a esos tipos, como si fueran fichas de dominó puestas de pie adrede para crear la reacción en cadena. Los diez quedaron tendidos en el suelo, inconscientes, formando un pequeño montículo. El joven mestizo miró entonces a los dos que observaban desde la puerta, para incitarlos al combate con una frase intencionadamente retadora, y efectiva. 

La que había dado la orden no dudó en saltar del porche a abajo, en un majestuoso salto de seis metros y, tras aterrizar, comenzó a correr hacia Zorak, recorriendo ocho metros mientras desenvainaba su espada con la mano derecha, pasaba por encima de sus compañeros y se situaba a un metro la izquierda del mestizo, dibujando un arco descendente con la hoja de arma desde encima de su cabeza hacia el torso del pelirrojo. Acto seguido daba dos pasos para atrás. El otro encapuchado la siguió con un salto idéntico, recorrió la misma distancia corriendo justo detrás de ella, evitando ser visto por el mestizo, pero se situó a la derecha de Zorak, pegado a él, agachándose para propinarle una patada baja giratoria con la intención de golpearle en los talones y quedándose agazapado ahí mismo.

Ambos se combinaban bien, se notaba que tenían por costumbre pelear juntos contra sus objetivos. Ella era bastante joven, un metro setenta, tenía una larga melena naranja y resaltaba su belleza. El también parecía joven, ambos debían tener una edad similar a Zorak, medía más de un metro ochenta, cabellos castaños y unos penetrantes ojos verdes. Se notaba que eran discípulos de Ridel. Lo habían flanqueado aproximándose uno detrás del otro y a una corta distancia separando sus caminos, uno a cada lado del pelirrojo, dirigiendo sendos ataques casi al unísono, pues el joven, al moverse más rápido, había alcanzado a su compañera para sincronizar los golpes.


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#14
La mofa pareció surtir efecto, pues uno de los encapuchados salió disparado hacia mí, agarrando un mango a su espalda y soltando un corte en vertical, de arriba a abajo, era buena, pero demasiado obvia, una simple pivotación sobre mi pie derecho, posicionando mi pierna izquierda tras la derecha fue suficiente para esquivar el ataque, sin dejar de perder el contacto visual con la preciosa jovencita que se había agenciado Ridel, mientras le sonreía macabramente, pues sabia que estaba a mi merced, un golpe débil impacto contra mi tobillo derecho, parecía que su compañero también había pasado a la acción, cosa que le dio una idea a Zorak, debía enseñarles bien como su senpai.

"Tu senpai tiene que enseñarte a golpear?"

Dije mientras apretaba mis puños americanos y soltaba un puñetazo directo a la nariz de la chica con mi puño izquierdo, seguido de otro en el mismo punto de mi puño derecho, para acabar la acción con un potente rodillazo en la barbilla de la chica haciendo que saliera despedida hacia atrás.
Tras esa acción me giré hacia el compañero de la última mencionada, saque tranquilamente un cigarro y me lo lleve a la boca, encendiéndomelo y soltando el humo en dirección al chico. 

"Esa es la manera correcta de golpear! BAAAAATOTOTOTO!"

Dije mientras estando apenas a un metro del chico, abrí los brazos de par en par, demostrando una nula guardia ante su patético golpe, instándolo a dar el golpe que quisiera, diciendo en voz alta, para que me escuchara Ridel desde dentro y de paso para humillar más a ese pobre flojeras.

"Vamos Ridel viejo, pensé que tendrías mejores peones. Me juego quinientos berries a que estás observando bien mis movimientos, mira bien y no te pierdas nada."

Dije la última frase con un tono macabro, los haría sufrir y el vería bien lo que le pasaría a él cuándo acabara con ellos.

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#15
La noche iba enfriándose a pasos agigantados. La niebla, que hacía un buen rato que casi se había disipado por completo, volvía a aunar fuerzas para entrar de nuevo en la escena, comenzando a cubrir el suelo y lentamente ascender hasta llegar a las rodillas de los presentes. Había diversas alimañas clavando sus miradas en la disputa, pero una en concreto, la que menos destacaba a la vez que la más relevante, no perdía detalle de ninguno de esos movimientos, analizando, preparándose para intervenir en el momento preciso.

Por muy veloces que fueran los movimientos de la muchacha encapuchada, el joven mestizo fue capaz de detener su ataque y soltarle tres precisos golpes que la empujaron medio metro hacia atrás y le hicieron perder la visión unos instantes. Como Zorak parecía dispuesto a darle ventaja a Jubaru tras ver lo insignificante que había resultado su golpe, el encapuchado no desaprovecho esa oportunidad y mientras el pelirrojo alzaba sus brazos, giró sobre si mismo a ras de suelo para situarse detrás de su rival, se levantó y agarró con cada mano una de las muñecas del mestizo, bajándole los brazos después para situar las manos detrás de la espalda de Zorak. Hanne recupero el norte y vio como eso sucedía. No dudó en sacar tajada (nunca mejor dicho) de la situación y aprovechando que la punta de su arma se hallaba apoyada en el suelo, tras caer hacia delante después de los golpes del mestizo, amarró bien el mango con ambas manos, dio un paso hacia el pelirrojo, dejando su pierna derecha adelantada cargando su peso en ella y realizó un movimiento en arco ascendente, completamente vertical, para cortar el pecho de su adversario, indefenso en ese momento. 

Hanne intentó hablarle a Zorak para recriminar sus palabras, pero los golpes que había recibido de su parte instantes atrás en la cara, le impedían mover con fluidez la mandíbula, así que se limitó a mirar con extremo odio al mestizo y cargó su espada hacia atrás por encima de su hombro derecho como si de un bate de baseball se tratara, situando su pierna derecha atrás, reforzando una posición de defensa y ataque al mismo tiempo. Aunque el joven pelirrojo los superaba con creces, no iban a permitir que le faltara al respeto a su maestro e iban a darle toda la guerra posible. 

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#16
El chico aceptó mi invitación agarrándome los brazos por la muñeca y llevando los mismos hacia mi espalda, como si estuviera esposado, la chica por su parte parecía más resistente de lo que parecía, tras pasar unos segundos atontada se lanzó de nuevo hacia mí, volvía a ser previsible, aunque más rápida que la última vez que ataco, era hora de acabar con ella rápido antes de que haberlos subestimado pudiera llegar a pasar factura, así que en el preciso momento en que mis manos llegaron al punto más bajo de mi espalda sonreí a la chica mientras decía unas palabras para el chico.


"y con esto serían dos errores."

Justo cuando la chica agarraba su espada, lance una patada con mi pierna derecha hacia la muñeca de la chica y sin esperar la reacción, con la misma pierna, pero después de recogerla en una décima de segundo, un golpe seco con el pie en la tráquea de la chica, seguido de un sonoro ruido de un peso muerto cayendo al suelo.

"Deberías haber pensado en las piernas también, chico."

Dije mientras me zafaba de su pobre agarre fácilmente mientras giraba mis manos haciendo un juego de muñecas y enganchando las del chico con los dedos índice y pulgar, para dar una vuelta sobre mí mismo y quedar frente a frente con el juguetito de Ridel que aún quedaba vivo.


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#17
Zorak se desenvolvía la mar de bien en las situaciones más adversas, ni contra dos adversarios bastante dignos le temblaba el pulso. El encapuchado Jubaru fue consciente de eso demasiado tarde, cuando el pelirrojo le advirtió su error su compañera ya estaba cayendo de espaldas tras dos veloces patadas. La primera golpeó las manos amarradas a su espada, hecho que no evitó que el arma de filo siguiera su ascenso y la segunda, con la misma pierna izquierda tras retraerla fugazmente, el golpe fue dirigido a su tráquea dejándola sin respiración y sin equilibrio a la vez que terminaba su corte vertical. Hanne quedó tendida en el suelo, de espaldas a éste, sin consciencia y Zorak con un corte en el pecho, que comenzaba a sangrar. Mientras el pelirrojo le aclaraba al otro encapuchado que no había tenido en cuenta sus piernas, se zafaba del agarre que éste le había hecho y lo volvía en su contra. Así pues, Zorak giró sobre si mismo, pasando el brazo izquierdo de Jubaru sobre su cabeza en el giro y quedando de cara a éste con ambos brazos agarrados y cruzados.  

Lejos de perder el juicio frente a esa adversidad pelirroja, el joven encapuchado bajó su centro de gravedad tirando atrás su pierna derecha y cargando su peso en ella antes de proyectar su rodilla contra la boca del estomago de Zorak. el movimiento fue relativamente instintivo y por consiguiente rápido, pero tras él seguía amarrado a esas frías manos que no tenían la más mínima intención de soltarlo. Probó a zafarse en vano, así que se preparó para cualquier golpe que pudiera recibir, colocando sus pies alineados con sus hombros y flexionando levemente las rodillas. Era la primera vez que se encontraba en una situación tan desnivelada en su contra fuera de sus entrenamientos junto a Ridel, pero eso no lo desalentó, el chaval era valiente y sabía que las situaciones más difíciles eran las que hacían madurar con mayor velocidad. Lo que no sabía era el alcance del potencial que tenía Zorak, pero no tardaría en descubrirlo, todo a su debido tiempo, de momento estaba preparado para encajar lo siguiente que fuera a venir. Lanzó una mirada a su compañera y seguidamente al mestizo, cargándola con todo el odio que pudo, pues era lo único que podía hacer sin lengua que respaldara sus sentimientos.


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#18
Esa perra consiguió herirme y hacerme un buen corte, pero para mi suerte ya estaba fuera de combate, estando ahora frente a frente con el chico, este atraso la pierna hacia atrás, estaba claro que vendría un golpe, parecía que si los había subestimado, después de todo eran discípulos de Ridel y eso ya era suficientemente peligroso, era hora de ponerse serio.

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Justo cuando el pie del encapuchado se apoyaba en el suelo, antes de dejarle hacer cualquier tipo de ataque, escupí el cigarro que aún portaba en la boca hacia los ojos del tipo, para acto seguido soltarle y colocarme con un ágil juego de pies a su derecha, apretando los puños dentro de mis puños americanos, disparando el puño derecho directo al mentón, seguido del izquierdo en la sien, y acabar la acción con un rodillazo directo a sus costillas, antes de que cayera, volví a agarrarle, esta vez del cuello, aprisionándolo con mi mano derecha, apretando con fuerza para no dejarle respirar mientras que mi mano izquierda se posaba en su hombro y hacía fuerza hacia abajo, comencé a abrir la boca, casi desencajando la mandíbula y mordí al sujeto en el trapecio, dejando mis dientes clavados en él.

"BAAATOTOTOTOTO!"

reía mientras mis dientes se regeneraban, aunque no tenía recuerdo de mi madre, estaba agradecido por esta herencia tan útil que me había brindado.

"Cuanto más va a tardar en salir el salvador del pueblo?"

masculle para el encapuchado.

"No os dais cuenta de que solo sois peones para él."

La fuerza en el agarre aumentaba mientras una vena se inflaba bajo el mechón que caía sobre mi frente.

"TODOS SOMOS IGUALES PARA ÉL, PERO ESO ACABA HOY, ME ESCUCHAS RIDEL? VOY A DESTRIPARTE MALDITO HIJO DE PERRA."

La paciencia de Zorak estaba llegando a su límite.

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#19
Parecía que había pasado mucho tiempo desde que Zorak se había plantado frente a esa casa, desafiando a los que la moraban, pero apenas habían transcurrido tres minutos y ya había dejado fuera de combate a diez hombres y a la joven Hanne. El mestizo tenía las ideas claras y un objetivo muy interiorizado, no había ido ahí para perder el tiempo y lo estaba demostrando. La niebla no dejaba de apoderarse del escenario y la luna llegaba al cénit, iluminando el claro, las copas de los árboles y el tejado de aquella mal envejecida casa. 

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Mientras Jubaru cargaba su rodillazo, el pelirrojo le arrojó su cigarrillo a los ojos escupiéndolo con sus labios. Lo soltó y se posicionó a su derecha esquivando el rodillazo del encapuchado, para soltarle dos certeros puñetazos, el primero al mentón con la diestra y el segundo en la sien derecha con su zurda. Finalizó el combo con un rodillazo en las costillas y antes de que Jubaru saliera disparado hacia atrás, lo agarro fuerte del cuello con su mano derecha. Aún no había terminado con él, pues ayudándose con su mano izquierda para bajarle el hombro derecho y abriendo sus fauces exageradamente, le plantó un mordisco entre el cuello y el hombro, dejándole ahí clavada su afilada dentadura. Comenzó a brotar sangre de la herida a la vez que brotaban de las encías del mestizo nuevos dientes igual de intimidantes que los que se hallaban en el trapecio del encapuchado, mientras, sonaba la macabra risa del pelirrojo. 

Tras recuperar el norte después de los tremendos golpes que le acababan de propinar, el joven encapuchado, incapaz de respirar, se aferró con sus manos al brazo que lo estaba agarrando, haciendo un vago intento para liberarse. A la vez que apretaba más el cuello de Jubaru, Zorak le explicaba la realidad de su situación, que tan solo era un peón en el tablero de Ridel al igual que lo eran todos los que tenían o habían tenido relación con él. Zorak estaba realmente resentido por lo que aquel hombre le había hecho en el pasado. Mientras el mestizo demostraba su odio hacia Ridel, Jubaru había sacado, con su mano izquierda, un pequeño cuchillo de debajo del cuero que cubría su antebrazo derecho y le hizo un corte con éste en el brazo que lo estaba agarrando del cuello, en una ineficiente y desesperada maniobra para liberarse, pues su intención era clavárselo, pero había errado en el intento. Veía próximo su fin, pero todavía no se había rendido, así que se calmó todo lo que pudo para recibir con entereza el siguiente golpe que seguro estaba por venir. Se acababa de dar cuenta de que su rival podía ser un mestizo y él odiaba a los gyojins y todo el que tuviera su sangre. Eso solo generó más rencor hacia su adversario, aunque estuviera a punto de perder, no pensaba rendirse.


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#20
Mientras perdía los estribos gritando a Ridel, el bastardo saco un puñal, e intento apuñalarme con él sin éxito.

"Tienes agallas, chico, eso te lo concedo." Sonreí hacia el encapuchado. Mientras tensaba mi brazo izquierdo "pero no tienes lo suficiente."

Descargue el puño en su mentón en un rápido movimiento y seguidamente lance otro puñetazo con la misma mano en medio de la cara del tipo, el chico parecía duro, aun con eso no perdía el brillo en los ojos

Zorak comenzó a hablar con una falsa calma en la voz mientras avanzaba hacia la casa, con Jubaru aun agarrado por el cuello.

"Sabes? Durante estos ocho años me enteré de más cosas sobre el sensei, pero pensaba que estaba muerto." Los dientes del joven mestizo se apretaron en rabia.

"Sé que no fui el único en ser traicionado por ti, rata." Grito Zorak en dirección a la casa, apretando los puños cerrados, mientras  las venas de los brazos comenzaban a inflárse.

"Sé que traicionaste a Jerry" La cara de su antiguo amigo invadió su mente, mientras Zorak daba un paso más hacia la casa.
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"Sé que mataste a Vander." nuevamente, la cara amable de Vander se presentó ante él.
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"Sé que mataste a Powder." Una dulce chica de pelo azul con una sonrisa invadió su mente. Seguía caminando, al llegar a la puerta, Zorak lanzo a Jubaru hacia la puerta y la hizo añicos.
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"Son muchas cosas que pagar viejo y soy el único que queda para cobrarlas. ¡SAL DE UNA MALDITA VEZ RIDEL!" 

Solo dos cosas existían en el interior de Zorak ahora mismo, una tremenda melancolía por su grupo caído por los tejemanejes de Ridel al igual que su propio padre y un profundo odio arraigado en lo más profundo de su ser

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