[Pasado] Viejas costumbres
#1
Día 56, primavera año 12. 20:55
Bosque costero, cubierta de la Rémora Fatua.


El sol comenzaba a ocultarse mientras viento se volvía algo mas frio, las sombras se alargaban y la sensación de paz que trasmitía el ruido de las olas rompiendo contra la playa era tranquilizadora, la compañía era agradable, estar con Maeve siempre lo era, hacia apenas unas horas que habíamos llegado a la Rémora Fatua y Maeve parecía muy complacida con el látigo nuevo. Estaba disfrutando de la simple compañía y de la puesta de sol cuando un sonido comenzó a llegar desde mi bolsillo.

"Pre pre pre"

Lleve mi mano hasta el caracol y lo lleve frente a mi rostro y descolgué.

"Quien va?"

Pregunte con un semblante serio, mientras miraba a Maeve. Mas le valía al interlocutor tener algo que mereciera mi atención en un momento como este. Una voz animada se escucho desde el otro lado, acompañada de unas palabras que hicieron que mi seriedad se disipara casi al instante.

"Aquí el "shinobi oscuro", me recibes "tiburón rubí"?"

Mi cara se volvió completamente roja, era un código que usábamos desde que éramos unos niños, pero que Maeve lo escuchara era otra cosa, estaba visiblemente nervioso, aunque estaba frente a Maeve gire mi mirada hacia la izquierda, buscando romper el contacto visual.

"A.. Aquí "tiburón rubí"" toda mi cara se había vuelto de color rojo. "Me alegro de escucharte Jerry."
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#2
     Era extraño, muy extraño. Me había pasado los últimos cuatro años de mi vida odiando al ser con el que hoy había estado compartiendo todo el día entero. Antes de encontrarlo en Ohara, volver a verlo me había parecido una absoluta locura y la posibilidad de reconciliación, imposible. Incluso cuando había fantaseado con ello más veces de las que estaba dispuesta a admitir, y no estaba dispuesta a admitir ninguna.
     Sin embargo, aquel día, todo había sido... normal. Al menos, lo que sería lo normal para aquellos que no se dedicaban a vivir entre el caos y el crimen. Es decir, anormal para mí. Habíamos pasado el día juntos sin peligros, sin peleas, sin huidas, única y exclusivamente disfrutando de la compañía del otro. Incluso me había regalado mi nuevo y flamante látigo. De hecho, en aquel preciso momento nos encontrábamos en La Rémora Fatua disfrutando de un anaranjado final de día, de esos en los que el sol agonizante parece ocupar la mitad del horizonte.
     Lo confieso: todo aquello también me hacía pasarlo mal. Me hacía sentir... vergüenza. El hecho de que Eaa, Peteiro y Kisuke supieran lo que había entre Zorak y yo —aunque tampoco habíamos dado explicación alguna— me hacía retirar la cara para que no pudieran darse cuenta del color de mi rostro si se hacía referencia al tema. Aunque mucho me temía que se daban cuenta de todas formas, lo que hacía que mi vergüenza se intensificara. Era como un bucle. Por eso, había decidido afrontar mejor todo aquello con una jarra de cerveza en la mano una vez llegados al barco. Sabía que el pelirrojo no probaba ni una sola gota de alcohol, pero eso no me impedía a mí hacerlo.
     El sonido de un Den Den Mushi me sacó de mi ensimismamiento mientras contemplaba la muerte del sol. Me giré hacia Zorak, quien extrajo al pequeño ser de su bolsillo. Me miró, serio. ¿Qué estaba ocurriendo? De verdad esperaba que no significase la llegada de problemas, porque me daba una pereza terrible después de un día como aquel.
     "Shinobi oscuro". "Tiburón rubí". ¿Qué?
     Entonces, la expresión del pelirrojo cambió por completo, y su cara pareció adquirir la misma tonalidad que su pelo. Deshizo el contacto visual, parecía nervioso. No entendía nada, pero su comportamiento me hizo esbozar una pequeña sonrisa. Me mordí el labio inferior para controlarla, no quería que pensara que me estaba riendo de él —sobre todo porque yo no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo—, pero me estaba pareciendo jodidamente... adorable. 
     Y yo no pienso que nada pueda ser adorable.
     Zorak respondió. Asumió el nombre de "tiburón rubí", tal y como el desconocido le atribuyó previamente. Jerry. ¿Jerry? ¿Jerry, Jerry? ¿El Jerry del que alguna vez Zorak me había hablado? Vaya, ahora sí que se ponía interesante. Di un trago a la cerveza, expectante ante la continuación de la conversación.
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#3
Parecía que la situación de verme avergonzado divertía a Maeve, que intento sostener su risa mordiendo su labio y le dio un trago a su bebida del demonio, antes de poder decirle o hacerle algún gesto, Jerry continuó hablando.

"Llamaba para informarte de unas cuantas cosas"

La voz de Jerry tomó un tono algo más serio, como un empresario que se pone serio en el trabajo, ese cambio de tono me hizo volver a ponerme serio y olvidarme del momento anterior, qué demonios le pasaba a Jerry.

"La semana pasada tomé el control de "las líneas", no te preocupes, nadie salió herido. Lo hicimos a la manera de Vander, salí elegido por mayoría absoluta."

Se podía notar un deje de orgullo en su voz y sabía bien a que se debía, recuperar el control de las líneas era a grandes rasgos, recuperar nuestro hogar y no se me ocurría nadie mejor que Jerry para liderar ese grupo de "niños perdidos".

"Por otra parte, hable con Melissa. Quería informarte de esto, he tomado al hijo de Ridel como discípulo, creí que tenías que saberlo."

Mire a Maeve a los ojos cuando Jerry dijo esas palabras, mi mirada se ensombreció, no sentía remordimiento por la muerte del asesino de mi padre y de mi hermana jurada, por otra parte, el hecho de haberle quitado al hijo de Melissa a su padre... ese remordimiento seguía ardiendo en mi pecho.

"Le vi cuando fui a hablar con Mel, parece un buen chico."

Fueron las únicas palabras que logré pronunciar, Jerry continuó.

"Sobre la petición que me hiciste el otro día..."

La voz de Jerry volvía a ser despreocupada, casi como si se hubiera quitado un gran peso de encima tras informarme sobre haber tomado al hijo de nuestro maestro como aprendiz, continuó hablando.

"Mis pajaritos me han traído información, si todo va según lo planeado, en unas horas debe llegar una tripulación pirata a Ohara. Según la información y te puedo asegurar que es de una fuente fiable, tienen el mapa de la Gran Line que querías para "tu chica" a bordo."

Mi cuerpo se tensó cuando escuche "tu chica", el rubor volvió a mi cara mientras miraba a Maeve. Aún se me hacía raro estar con ella y más que mi hermano se refiriera a ella de esa manera estando ella presente.

"Sobre lo de mi chica... Jerry, te presento a Maeve"
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#4
     Siempre me resultará curioso el uso de los Den Den Mushi. Cómo un caracol de ojos saltones toma los rasgos de quien se halla al otro lado para, a través de sus labios, emitir la misma voz. En este caso, en efecto, parecía que se trataba del Jerry que residía dentro del corazón de Zorak. No solo porque dudaba que fuera tanta la casualidad de que conociese a dos Jerrys (que podía ser, no es que fuese algo impensable), sino la familiaridad con la que intercambiaban palabras. Y, por supuesto, la ya mencionada reacción de Zorak.
     Jerry habló de cosas que, aunque pude intuir algunas —como algún que otro nombre—, me resultaban completamente ajenas. Claro, que la conversación no iba conmigo, no tenía por qué saberlo. Es más, probablemente el chico al otro lado de la conexión esperaba hablar con Zorak sin oyentes inesperados.
     Hubo un momento en el que el pelirrojo me miró con unos ojos significativos, justo cuando el nombre "Ridel" había salido a colación. En concreto, con oscura significancia. La conversación en el bosque, si es que esa era la palabra para describir nuestro doloroso intercambio de información, hacía que pudiese interpretar esa mirada.
     Luego, Jerry aseguró que sabía que una banda pirata llegaría de forma inminente a Ohara. Qué curioso. Incluso estando nosotros allí, se me hacía raro que los piratas eligiesen aquella isla como destino. En muchos casos, lo intelectual no solía llevarse muy bien con la delincuencia. Eaa, por supuesto, era la excepción a la norma. Habló de un mapa del Grand Line. Luego, pronunció las palabras mágicas: "tu chica".
     Me atraganté con la cerveza. 
     El líquido ambarino comenzó a derramarse por la comisura de mis labios en mis ridículos intentos de no toser de forma abierta y escupir todo sobre Zorak.
     ¿Por qué ese tipo sabía que... lo habíamos arreglado y que ahora... éramos...? ¿Qué éramos? ¿Y cómo que Zorak quería ese mapa para mí? Fruncí el ceño mientras lo miraba, aunque no existía ningún tipo de credibilidad en mi expresión de molestia al estar todavía luchando contra mis terribles ganas de toser. De hecho, tragué como pude y di vía libre a tratar de recomponerme, perdiéndome, durante unos —para mí— eternos segundos, en un violento ataque de tos.
     Zorak me estaba mirando, no era para menos, lo que me extrañó es que nadie más viniese a ver si es que me estaba muriendo. Y, cuando pensé iba a decir algo referido a la cerveza, esa que tanto aborrecía él, continuó hablando con Jerry. Volvió a usar un pronombre posesivo para referirse a mí y, no contento con eso, me presentó ante su Jerry. 
     Oh, mierda, ¿tenía que hablar? Se supone que algo hay que responder cuando te introducen ante otra persona. Sabía lo importante que era ese chico para Zorak, así que me dije que debía estar a la altura. Pero es difícil alcanzar ninguna altura después de haber tosido como un demonio.
     —Ho...hola —conseguí decir haciendo acopio de toda la dignidad que me fue posible e intentando no volver a toser. Eso y que, en el fondo, la vergüenza me carcomía. ¿Eso significaba que éramos... pareja formalmente? No habíamos utilizado ningún término para definir lo nuestro, pero a la sociedad le encantan las etiquetas. Esperando que Zorak entendiera que la rojez de mi rostro se debía al ataque de tos (que, en gran parte, así era) y no a la última parte de la conversación, intenté reconducir esta—: ¿Cómo que un mapa del Grand Line?
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#5
Tuve que controlar una risotada cuando Maeve se atraganto al escuchar a Jerry aunque logró saludar y preguntar sobre el mapa, a Jerry por su parte se le notaba nervioso cuando contesto a Maeve.

"Esto... Hola Maeve, es un placer... mi hermano me ha hablado mucho de ti"

La cara del denden mushi era un poema, parecía que sus ojos estaban por salirse de sus orbitas tras lo cual se le escucho carraspear y siguió hablando.

"Eso, sobre el mapa... esta en posesión de una pequeña tripulación, ninguno de ellos tiene cartel de se busca y son básicamente novatos con aspiraciones demasiado altas."

Se escucho movimientos de papeles, como si estuviera buscando algo y prosiguió.

"4 tripulantes por la información que tenemos, el barco es una pequeña goleta con velas de color amarillo."

No pude evitar una sonrisa de orgullo al escucharle hablar, mi pequeño hermano llorón estaba ahora moviendo información como lo hacía el mismísimo Vander el sabueso.

"Te lo agradezco de corazón Jerry. Estoy muy orgulloso de ti"

Los ojos del denden mushi comenzaron a cambiar de nuevo, un rasero de lagrimas se hizo presente en sus ojos, la voz de Jerry se notaba crispada y aguantando el llanto cuando dijo.

"Nada nuevo jeje" prosiguió dirigiéndose a Maeve, casi como si buscara cambiar de tema. "Por cierto Maeve, cubrimos tu pequeño "contratiempo" con el embajador, si alguna vez vuelves por la isla no dudes en pasarte por "la última gota" tu y tus amigos seréis bienvenidos."
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#6
     Así que Zorak le ha hablado mucho de mí a Jerry, pensé mientras alzaba una ceja. Me intrigaba y me inquietaba a partes iguales. Llevaba mejor salir en el periódico por haber llevado a cabo una barbaridad —como la primera y la única vez que había sido el caso— que saber que alguien sabía de mí por otro alguien si esto se ligaba al ámbito personal. En cuanto a la piratería, me importaba una mierda, jamás me he arrepentido de lo que soy.
     —Un placer, Jerry —respondí con voz impersonal ahora que había recuperado la capacidad de hablar sin hacer el ridículo.
     Dejé que continuase hablando sobre los presuntos piratas que tendrían la mala suerte de encontrarse con la gente equivocada, si es que era verdad que Zorak pretendía hacerse con ese mapa. Hacerse con ello para dármelo a mí, según había revelado el muchacho tras el Den Den Mushi. El pelirrojo era una caja de sorpresas.
     —Sin aspiraciones altas no se va a ningún sitio, todos comenzamos alguna vez —comenté—. Claro que no todos están a la altura de la grandeza.
     ¿Por qué había dicho eso? ¿Estaba yo a la altura de la grandeza? Quería pensar que sí, Peteiro y Eaa confiaban en ello al haberme nombrado líder de nuestro pequeño grupo, sobre todo teniendo en cuenta que pretendíamos adentrarnos en Grand Line. Para ello hace falta aspiraciones altas y la capacidad de alcanzarlas. Mi plan contemplaba ambas.
     Una goleta de velas amarillas. Joder, qué mal gusto.
     Cuatro tripulantes.
     Un mapa.
     Zorak le dio las gracias por la información, transmitiendo su orgullo. Miré hacia un lado, incómoda. No acostumbraba a presenciar muestras de cariño entre camaradas más allá de las que me ofrecía Eaa. A veces me gustaría corresponder su entusiasmo, pero me es jodido estar a su altura. Al menos, si no he bebido. Sin embargo, para mí era importante que supiera cuánto me importaba, aunque mi habilidad emocional era la misma que la de una bota.
     De pronto, el Den Den Mushi se emocionó. ¿Se puede emocionar un caracol? Jerry, entonces, me habló directamente a mí. Cubrieron mi contratiempo, dijo. Fue como llamó a aquel embajador puerco y abusador que tuve a bien asesinar en East Ballywood para posteriormente arrancar su polla a modo de mensaje. Sonreí. Era agradable saber que tenía a aquella gente de mi lado. Me invitó a pasarme por La Última Gota si algún día me dejaba caer por allí de nuevo, así como a Eaa y a Peteiro. Era la primera vez que hablaba con Jerry y ya me caía bien.
     —Te tomo la palabra —respondí. A continuación, bebí de mi jarra de nuevo, asegurándome de no morirme en el intento. La cerveza bajó, fresca, por mi garganta. Así sí—. Y si alguna vez pisas nuestro barco, también estarás invitado a una buena cerveza. O a varias, las que este —miré a Zorak— no se quiere beber.
     Saber que Zorak quería dar un golpe a unos pobres novatos disparó mi adrenalina. No diría que no a una aventura improvisada. Porque, por supuesto, me sumaría a él, lo quisiera o no. Me terminé de golpe el contenido de la jarra.
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#7
Agradecí de nuevo a Jerry y me despedí de él, tras esto comencé a estirar mis brazos, llevándolos tras mi espalda y juntando las manos entrelazando los dedos, haciendo sentadillas en el proceso, calentando mi cuerpo para la acción que estaba por llegar, llevé mis manos nuevamente frente a mí y crují mi cuello moviendo la cabeza de izquierda a derecha, mire a Maeve y esta tenía una mirada decidida, la cual gritaba "No vas a ir tú solo".

"Que haces aún que no estás calentando? Podrían llegar en cualquier momento, tenemos presas que cazar."

Dije con una sonrisa de oreja a oreja, mostrando mis afilados dientes a Köri, estaba contento, muy contento de hecho, la última vez que salimos de caza los dos fue hace cuatro largos años y en ese entonces nos llevemos como trofeo la cabeza del tipo que nos hizo las cicatrices, hace cuatro años también le conseguí una de las joyas de la corona del Reino de Ilisia y hoy le conseguiría a la futura Reina Pirata el pase a la gran line.
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