[Presente Relativo] Ídolo vacío
#11
Apenas pude celebrar el impacto de Ein Hacuh sobre su cara pues mientras el llameante pedazo de hierro se hundía en su rostro unas palabras precedieron de nuevo la misma sensación anterior del pecho, pero esta vez en ambos triceps. El frío de su acero abriéndose paso por mi piel, cortando esta y músculo, en un movimiento de nuevo de descruce pero en esta ocasión en sentido ascendente, tajando la parte posterior de mis brazos en el transcurso de descender estos. El dolor fue incluso mayor que la vez anterior. Ambos cortes se sintieron mucho más profundos y peligrosos, tanto que por un breve instante sentí que iba a perder los brazos a manos de aquella loca, y la expresión de mi rostro - que por suerte no podía verla - así lo reflejaba. Mis ojos estaban abiertos como platos mientras veía a cámara lenta como las gotas de sangre salían despedidas con el curso del acero de sus espadas, mientras mi arma, a la cual se le apagaban las llamas conforme se me nublaba la vista por el impacto y el dolor, ocultaba su rostro. Ninguno de los dos podíamos ver la cara del otro en ese instante, y eso era terriblemente frustrante. ¿Habría sido por suerte? ¿Estaba esperando un ataque vertical para contratacar de esa forma?. Chasqueé la lengua, molesto.

Entonces, tras terminar su movimiento en amplitud y mientras mi kanabo terminaba de descender e impactar en el suelo de las escaleras, haciéndome trastabillar por un segundo y dar un paso vacilante hacia delante, ella se desplazó hacia un lateral. La frustración y la ira luchaban en mi interior como dos lenguas de fuego, ambas intentando imponerse a la otra, o combinarse en una sola, en algo que sobrepasaba mis capacidades térmicas e iba un poco más allá. Mi corazón se agitaba con fuerza, mi cerebro no paraba de mandar señales de alerta y mis brazos temblaban ligeramente fruto del imponente corte de Triana. Entonces, las lenguas de fuego se retorcieron y entremezclaron formando un dragón de largo cuello y poderosas fauces, que gritó en mi interior al unísono que yo mismo.
— ¡¡ QUIETA CERDA !! —


Grité mientras una explosión de viento surgió de mi cuerpo en todas direcciones, agitando mis ropas, las suyas y sus cabellos, más incluso de lo que había sucedido antes en el choque de nuestras técnicas y produciendo una completa parálisis en la espadachina. Tras esto me quedé mirándola, preso por completo de la cólera y la furia, mientras erguía mi postura de nuevo y respiraba pesadamente, observando la situación y sin terminar de comprender qué estaba pasando. No había sido una ola de calor, era algo más, y la tenía completamente paralizada y asustada, expuesta a mi merced. Pasé mi mirada a mis brazos, goteaban sangre y no pintaba a una herida fácil de tratar. Después miré mi arma. Esa puta había conseguido cortar mi concentración y hacerme apagar las llamas de Ein Hauch. Apreté el kanabo con fuerza con la mano izquierda y volví mi ambarina mirada hacia ella — Pay day — dije dando una pequeña sacudida al arma, haciendo que cambiase de color al del acero al rojo, y al instante entrase en combustión y empezase a arder, mientras recorría los dos pasos que nos separaban ascendiendo las escaleras — Hay un largo y polvoriento rastro de gente que me ha subestimado — le dije, parándome a menos de un metro de ella, en su flanco izquierdo — Cien mil demonios me atacan — cité, adoptando una posición de bateo alzando el kanabo junto a mi rostro con su cabeza apuntando al cielo, tamborileando ambos dedos en el mango de la misma, entre sus llamas — Cien mil cadáveres a mi paso — añadí, apretando los dedos y sintiendo como todos los músculos del cuerpo se contraían y se inflaban, terminando de girar el torso hacia atrás para terminar de conseguir el impulso que necesitaba para mi técnica, notando hasta las venas de la sien marcadas.

— ¡¡ H E L L ' S    B E L L S !! —

Bramé más alto y más fuerte que nunca antes, realizando un bateo horizontal, paralelo al suelo, de izquierda a derecha e impactando mi arma envuelta en llamas de nuevo contra la cara de aquella mujer trajeada, llena de cicatrices, y que había conseguido hacerme cinco cortes que lanzaban la sangre fuera de mi cuerpo como si fuera gratis. Con lo poco que me gustaba a mi el despilfarre... pero eso era un problema para después. El impacto de Ein Hauch sonó más que el anterior, al ser realmente el impacto más fuerte y más potente que podía emitir, y aquel tañido se mezcló con el eco de mi voz resonando por las inmediaciones. Ya no había sentido ninguno en intentar no llamar la atención. Iba a terminar esta pelea en este mismo instante, golpeando las veces que hicieran falta la cabeza de aquella fulana hasta abrírsela y poder pintar con sus sesos todas las escaleras de este puto palacio.
Tras el impacto del arma retrocedí un paso - hacia el borde de las escaleras - y me dispuse de nuevo en la misma posición, sintiendo la sangre resbalar por mis axilas y mis codos, brotando desde los triceps, al igual que la que desfilaba por mi pecho, o por mi pierna. Estaba luchando contra un reloj que se medía con sangre.





Resumen


Bélico
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4159 - 1900 = 2259
Energia: 1696 - 178 = 1518
Espiritu: 1170 - 180 = 990
#12
Mi sonrisa se amplificó cuando la sangre comenzó a manar de su brazo, impregnando mis armas y parte de mis manos con ella. Había sido un sacrificio arriesgado, pero, desde luego, había valido la pena. Aquella pequeña victoria me motivó para continuar sin bajar la guardia y dándolo todo. La adrenalina hacía que apenas notase el cansancio y mi dolor se viese algo mitigado, pero no olvidaba las graves heridas que me había causado. El calor que sentía en todo el cuerpo no hacía más que aumentar, causándome una sensación de agobio asfixiante.

Cuando me alejé, me preparé en seguida para mi próximo movimiento. Actuaría rápidamente según lo que hiciese. Gracia a mi postura, podía tanto atacar como defender algún ataque. Sin embargo, no estaba preparada para lo que ocurrió. Desde detrás de aquella máscara, emitió un potente grito que hizo que mi cuerpo dejase de responderme. No tenía miedo de nada. No me importaba morir, cuando me embarqué como pirata conocía las consecuencias, por eso vivía cada día como si fuese el último. Tampoco me aterraba que me encerrasen. Sin embargo, en aquel momento, lo que sentí fue miedo, un miedo irracional que no parecía tener una procedencia lógica. Era simplemente aquella sensación aislada que me impedía sentir nada más. Lo intenté con todas mis fuerzas, pero el no conseguir moverme a pesar de ello solo acrecentaba este sentimiento.

Veía cómo hablaba y cómo se movía, pero solo podía pensar desesperadamente en cómo mi vida iba a acabar en ese instante. Me quedé completamente inmóvil mientras se preparaba para su ataque. A pesar del miedo, no pensaba darle la satisfacción de rendirme, pedir ayuda o cambiar mi expresión para que reflejase lo que sentía. No le quité la mirada de encima cuando cogió impulso con su kanabo para volver a golpearme en la cara. La sangre resbaló por mi rostro, tiñendo parte de él. Ni siquiera el dolor pudo hacer que me moviese. Me mantuve con la mirada fija en el cazarrecompensas, lista para aprovechar cualquier oportunidad para acabar con él o recibir todos sus golpes hasta morir en aquellas escaleras.

Con todo en contra, no me había rendido, pero era realista. La posibilidad de que acabase con mi vida era elevada. Lo único que lamentaba eran los problemas que esto le ocasionaría a Yamamura. Estaba convencida de que se pondría como loco y que no descansaría hasta acabar con Sohem y, más aún, que lo conseguiría. Al final, tan solo era una pieza más del tablero que era el mundo. Podría ser valiosa para algunos, pero prescindible. Por eso mismo, a pesar del miedo que atenazaba mi cuerpo, no me preocupaba mi muerte. Estuviese o no, Yamamura conseguiría sus objetivos, cambiaría el mundo. Lo único que me hubiese gustado era estar ahí para verlo.

Resumen

Info bélica

Inventario
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2293 - 1574 = 719
Energia: 1536 + 20 = 1556
Espiritu: 1185 + 0 = 1185
#13
Sentía que tenía el poder para doblegarla. Sentía de nuevo que volvía a tener el control sobre la batalla y que mi descuido había sido sólo eso, un único descuido puntual que había torcido las cosas en mi contra momentáneamente. Nada que no pudiera revertir, y nada que no pudiera enfrentar, pero no podía seguir bajando la guardia sólo por haber tenido enfrentamientos interesantes a mi favor anteriormente. Sasha fue capaz de imponerse a la potencia de mi golpe, al igual que esta mujer, así que era claro que me faltaba entrenamiento. Aun necesitaba hacerme más fuerte, concretamente, más fuerte físicamente. Más músculo. Más potencia. Pero mis ensoñaciones se disiparon como un diente de león al viento cuando al apartar el kanabo del rostro de mi enemigo, ella seguía clavando sus ojos en mi. Por un momento abrí los míos de par en par, alzando las cejas. Esa determinación no era normal. Esa mirada de odio, esa capacidad de sobreponerse, y encima la entereza de querer aguantar la mirada en mi... estaba inmóvil pero no estaba derrotada.

— ¡Ja! — grité con sorna, sonriendo tras el yelmo y chasqueé la lengua — ¡¡Wry ha ha ha!! — reí alegre mirándola, ignorando por un momento la sangre drenándose por mis cortes, pues realmente su acción sorprendentemente me había gustado — Bien hecho, Triana —la halagué, sin trucos, mientras bajaba mi arma a mi costado y sólo se escuchaba el crepitar de sus llamas y mi presencia imponente sobre ella se iba relajando y yo volvía a descender las escaleras caminando tranquilamente, revelándola en un lenguaje no verbal que tenía el control absoluto de la situación — Normalmente me encuentro con mierdas que se desmayan en uno o dos movimientos, pero tú... — y para ese momento ya estaba dándole la espalda, en mi posición inicial, a seis metros de ella — ... alguien como tú es la clase de compañeros que hay que tener — entonces me giré, ofreciéndola el costado izquierdo y la apunté con el arma en llamas — Ese capitán tuyo tiene suerte de tenerte, y visto lo visto en nuestro encuentro, más le valdría conservarte — dije, y entonces la presión desapareció por completo de una forma completamente inconsciente pero que pude sentir, liberándola de las ataduras y dejando que pudiera moverse de nuevo. Ahora estaba de buen humor.

Volví a recolocar el kanabo en posición de bateo. Pies a la altura de las caderas, rodillas semiflexionadas, espalda recta, hombros fijos, arma apuntando al cielo y sujeta por ambas manos a la altura de mi cara. Estaba listo para zanjar esto.
Triana había sido la primera persona en tanto tiempo que no era capaz ni de recordarlo, en ponerme en verdaderos aprietos. La primera en mucho, mucho tiempo que había conseguido recordar, obviando a Sasha y su caso especial, y la primera en mucho más que me había hecho sangrar de forma incontenible como esta. Era un oponente digno y en el futuro traería de vuelta esta sensación multiplicada por mucho más aun. Y aunque podría haberla intentado rematar con una tormenta de golpes cuando la tuve a mi merced, mi propio código de honor me instaba a comprobar si era la clase de oponente que estaba buscando, y de serlo, ver hasta donde era capaz de llegar. No iba a marcharme de ahí hasta que uno de los dos no cayese al suelo inconsciente, o muerto. Y todo se decidiría en el siguiente movimiento. Un movimiento que determinaría si Triana volvería a entretenerme un día más, o sus amigos recogerían su valiente cuerpo de estas escaleras... o quizá, el fin de mi tortuosa trayectoria. Fuera lo que fuera lo que el destino deparase, lo abrazaría con respeto.

— ¿Ya te rindes? — pregunté con sobrada sorna, chasqueando la lengua de nuevo, aguardando en aquella posición.





Resumen


Bélico
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2259 - 100 = 2159
Energia: 1518 - 27 = 1491
Espiritu: 990 - 180 = 810
#14
Cada vez estaba más convencida de que mi viaje acababa ahí. No había nada que le impidiese rematarme y entregar mi cuerpo a la justicia para ganar algo de dinero, a eso se dedicaba. Sin embargo, tal y como ya había podido comprobar, la actitud de ese tipo era algo fuera de lo común, completamente errática. Estaba disfrutando, pero no de estar a punto de vencerme, sino de todo el combate en sí. No iba a mentir, no había estado nada mal. Parecía que le había costado encontrar un oponente digno. Tal vez por ello, sus palabras me daban a entender que no tenía la intención de matarme o de entregarme. Daba la impresión de que pretendía que volviese con mis compañeros, los que estaba protegiendo. Aunque, quién sabía, con ese tipo no se podía dar nada por sentado.

Tanto él como yo éramos conscientes de que tenía la situación bajo su control. No sabía cómo lo había hecho, pero me había dejado inmóvil, a su merced, y mostraba tanta confianza que incluso se permitió el lujo de darme la espalda durante un momento, sabiendo que yo no sería capaz de hacer nada contra él. Aquello solo acentúo mi rabia y el sentimiento de impotencia. Sin embargo, cuando se dio la vuelta para continuar, esa presión que me oprimía y me impedía realizar ningún movimiento desapareció, al igual que la sensación de miedo. ¿Lo habría hecho a propósito para continuar con el combate o había sido un despiste por su parte? Fuera cual fuese la opción correcta, mi respuesta iba a ser la misma.

Se colocó de nuevo en aquella posición, como si fuese a batear mi cabeza para despegarla de mi cuerpo. Esta vez no me quedaría esperando su golpe. Estaba agotada, dolorida, confusa y emocionada, pero por nada del mundo podía dejar de pelear si continuaba en pie. Ahora que había recuperado el control de mi cuerpo podía atacarle con cualquier movimiento, sin embargo, no me lo pensé. Tenía que ir a por todas. En cualquier momento podría volver a paralizarme y entonces sí que se habría acabado todo. Nos encontrábamos a 6 metros, más distancia de la que me gustaría. Cambié la posición de las katanas para colocarlas de nuevo en forma de equis delante de mí y me lancé hacia él sin pensarlo dos veces. Avancé lo más rápido que pude, pero no sería suficiente, me vería venir y estaría listo para afrontar el ataque. Cuando me encontrase a un metro de él descruzaría mis armas con un movimiento hacia abajo para darle con ellas en la cara. 

—¡Trinidad!

Resumen

Info bélica

Inventario
[Imagen: 8Rsjucn.png]

❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 719 - 100 = 619
Energia: 1556 - 198 = 1358
Espiritu: 1185 + 0 = 1185
#15
Tras desaparecer la presión sobre ella su acometida no se hizo esperar y se precipitó hacia mi de nuevo, por tercera vez, con ese ataque en forma de cruz que ya me había hecho cuatro cortes: dos en el pecho y uno en cada triceps. Parecía no tener mucha diversidad de ataques - al igual que yo - pero lo podía usar con una cadencia tan alta que realmente no parecía necesitar más que eso. Era una mujer desconmensuradamente fuerte y capaz, como ya había visto en los juegos del rey mono, pero al poder comprobarlo en mis propias carnes, la cosa cambiaba considerablemente. Aquel ataque era peligroso, y asumirlo tantas veces iba a ser un problema.

Lo vi venir prácticamente a cámara lenta. Lo había usado tantas veces que ni tan siquiera tuve que escuchar aquella palabra para saber que se trataba del mismo movimiento. Un movimiento exageradamente desesperado y frontal, un todo o nada, con la cara llena de frustración, el cuerpo humeante y varias quemaduras nuevas sembrando su cuerpo... pero su determinación no flaqueaba — ¡Bien! — bramé al mismo tiempo que pronunciaba su técnica, sonriendo bajo el casco, realmente contento de que ella quisiera seguir peleando y no se rindiera o se marchara por estar en una peor condición, y mientras ella descruzaba sus espadas frente a mi casco yo movía lateralmente el kanabo en llamas liberando una oleada de calor desde mi cuerpo al mismo tiempo, impactando con Ein Hauch en su costado derecho con todas mis fuerzas y tratando de poner fin a esto mientras ella partía mi yelmo en cuatro partes triangulares, produciéndome un corte en equis en el rostro y pudiendo ver mi cara bullente de felicidad, como un niño disfrutando de su juego favorito, sonriendo y con los ojos como platos — ¡Triana Tempesta! — grité mientras se producían ambos ataques.

El golpe de mi kanabo desplazó lateralmente a la mujer y la lanzó contra el suelo, dejándola inconsciente en el proceso mientras que su doble corte no sólo cortó de raíz mi explosión de calor o las llamas de mi arma, si no que me hizo retroceder un paso y llevarme la mano al rostro, jadeando, sangrando y viendo como los pedazos de mi máscara yacían en las escaleras, completamente ensangrentados. Ahora el astro rey bañaba tanto mi cabello rosado como mi piel normalmente oculta, y dos cortes diagonales formaban una equis perfecta en mi rostro, conjuntamente con la enorme cicatriz horizontal que habitualmente estaba ahí. Quien sabe si serían cicatrices nuevas. Lo que estaba claro es que la perdida de sangre era cada vez más notoria, y necesitaba curarme cuanto antes o podría obtener un prematuro sino.
Miré a Triana en el suelo, escupí un poco de sangre frente a mis pies y alcé la mirada al palacio, respirando pesadamente con la vista casi nublada — Sigue creciendo — sentencié, refiriéndome a mi contrincante, dándome la vuelta y comenzando a caminar dejando pisadas ensangrentadas en mi camino — Vendré a por tu cabeza cuando valgas lo suficiente como para volver a pasar por esto — finalicé, adentrándome en el poblado con paso débil pero decidido, asombrando a las personas que allí se encontraban y se quedaban mirándome pasar, dejando aquel reguero de sangre.

Tenía que llegar a la playa. Debía llegar al barco. No iba a morir aquí.





Resumen


Bélico


Continúo en este tema
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2159 - 2058 = 101
Energia: 1491 - 125 = 1366
Espiritu: 810 + 0 = 810
#16
Enfrentamiento finalizado
Cita:Según la guía de Reputación al ganar Sohem, éste obtiene el nivel de su adversario x5 y Triana al haber sido derrotada, el nivel de su rival x3.

Sohem Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1,25
  • Rolear acorde a las guías: 2
  • Total: 7,25

  • Reputación conseguida: 20x5 = 100+5+15=115 de Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (23+0)x(7,25/2)/1,5=56 Puntos Mugiwa

Triana Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1,25
  • Rolear acorde a las guías: 2
  • Total: 7,25
  • Reputación conseguida: 23x3 = 69 de Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (20+3)x(7,25/2)/1,5=56 Puntos Mugiwara
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)