[PASADO] Mushoku se muere, no se nace.
#1
En el subconsciente de Ashura


La oscuridad me rodeaba, sentía el frío agarrar mis huesos como pequeñas manos que congelaban cada célula de mi cuerpo. El viento ulula de fondo, con él trae una voz. 

- Ashura - El tono es gentil, me llama, me reclama. Me consuela - Ashura - 

Por mucho que quiera no puedo contestar. El frío entumece mi cuerpo, aunque esa gentil voz... Trae calor. La oscuridad persiste. Pero no encuentro miedo, no encuentro odio, la rabia se entremezcla con mi sangre, por primera vez en años siento mi ser en calma. 

De un momento a otro el viento que trae consigo esa voz se convierte en un gran vendaval que cercena mi cuerpo con pequeñas esquirlas congeladas. 

- Ashura - Reconozco esa voz. Me persigue desde el día que se marchó. Nunca he dejado de oírla. Se muy bien quien me espera al otro lado - Ashura - Repite, me atrae como un polo opuesto. 

El vendaval no deja arreciarme, siento como mi cuerpo se congela. Un golpe y me fracturaría en pequeños trozos, un empujón y caería hasta que el infinito me tragase. El viento cesa, siento un gran vacío a mi alrededor. 

- Ashura - 

- Lily - Soy capaz de contestar, mi aliento es gélido, corta mi lengua a su paso, quiero gritar de dolor, del dolor que me produce pronunciar ese nombre. 

- Has abierto las puertas del inframundo amor mío - Una explicación. No quiero una explicación, quiero recuperarte Lily, quiero que vuelvas a mi lado. Dejaría la sangre por tocar una vez más tu cálida mano, volvería a enterrar la hoja del luto si me lo pidieras - Pero no has cruzado... - Un breve silencio, después un grito desgarrador. El hielo vuelve a tragarme - Este hielo... Son los fríos vientos del inframundo. Es un regalo, corazón mío. Para que sobrevivas un día más - 

Me siento tentando a cruzar. ¿Pero a cruzar el qué? No veo nada, solo siento el frío, el hielo... Siento como se ramifica en gélidos látigos que suben desde mis pies, serpenteando por mis rodillas, arrollando mi cintura, paralizando con punzadas mi pecho hasta bajar entumeciendo mis brazos. El hielo se aposenta sobre mis dedos, noto como los inspecciona. El hielo busca mi espada. 

- Has abierto las puertas hacia la muerte, Ashura - 

- Li - No soy capaz de repetirlo, mi corazón aúlla con cada letra de ese nombre - 

- Shhh - Siento un dedo sobre mi boca. Ahora es mi corazón el que se congela - Recibe el frío de la muerte Ashura. Recibe el hielo del inframundo y sobrevive - 

- No - Siento un tirón, la oscuridad persiste, me traga. 


De vuelta al Niebla de Guerra.
Minutos después de su inmersión hacia la Isla Gyojin. 
Día 6 de Invierno Año 14.


La última respiración antes de que recuperase la conciencia fue vaho no humo. Pero ni si quiera yo me hubiera dado cuenta. 
- aa - Pronuncié mientras recuperaba la consciencia de una fuerte bocanada. Mis ojos empezaron a enfocar, había algo blanco enfrente de mi.
- ¡AAAAH! ¡LA MUERTE! - 
Instintivamente apreté el agarré de mi espada, la cual seguía en mi mano. 
- DESESPERACI - Lancé el tajo sin premeditarlo, frenándome en seco justo antes de impactar contra - BEN, ¡JODER! - Mis ojos terminaron de enfocar, viendo al médico de mi tripulación demasiado cerca de mi - ¿Dónde estamos? - Mis ojos solo atisbaban oscuridad a las afueras del barco. 
- ¡Nos han hundido churrita! ¡JODER! - 
- ¿Dónde? - Me giré instintivamente. Las heridas de mi cuello y ojos escocían como si me hubieran echado algo en ellas - ¡VENID A MI HIJOS DE PUTA! - Aunque el movimiento fue torpe, todavía estaba bastante herido. Vociferé buscando a nuestros enemigos. Pero no había nadie más que mi tripulación. Resoplé con fuerza ¿por fin se había terminado aquel infierno? y otra cosa... - ¿Dónde coño estamos? - pregunté con incredulidad. 
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#2
Lo poco de ron que quedaba en la botella se agitó cuando el capitán casi me rebana el pescuezo. Mi cabeza se había acercado a la suya para comprobar que siguiese respirando. Dos especie de suaves gemidos para empezar a separarme y un grito que casi deja sordos a mis sensibles oídos en las orejas redondas que tenía en la cabeza. – Capitán. Que alegría que sigas vivo. Parece que hice un buen trabajo cosiendo. Realmente se me da mejor cuando bebo. Bahahaha. Diría incluso que puede que no te deje ni cicatriz. – Pese a la calma habitual de mis palabras, se notaba que había bebido ligeramente de más.
 
Me levanté tambaleándome y miré hacia arriba. No respondí cuando el Ashura preguntó por nuestra ubicación. La verdad es que no tenia ni puta idea de dónde exactamente estábamos. Me había centrado demasiado en los puntos que le estaba dando al líder humeante como para ver a mi alrededor, pero, por lo que había visto entre trago y trago, las únicas ocasiones en las que levantaba la cabeza, nos habíamos sumergido. Un pez pasó por encima de la cúpula que recubría el barco de velas moradas moradas que era ahora nuestro hogar. En ese momento, no había escapatoria alguna. De hecho, hubiera discutido mucho con Korg por el peligro que entrañaba sumergirnos, pese a la protección que recubría el barco. Había visto hincharse aquella cosa y no me fiaba de que, en algún punto allí abajo, explotara matándonos a todos. ¿Quién nos aseguraba que aquellos “trabajadores” no eran marines disfrazados que nos mandaban hacia una muerte segura, quitándonos además nuestro dinero? Pero bueno, Korg estaba seguro y confiaba en el pequeño navegante tirador. Ashura se puso en guardia, buscando enemigos que no había, al menos de momento.
 
-Solo sé que estamos sumergidos bajo el mar. El minitirador está seguro de lo que hace, pero no se yo si la burbuja esta aguantará.- Mi voz adquirió una sombra pesimista. Como un borracho que quiere que todo le salga mal por beber demasiado. Miraba aún hacia arriba. Serio. Esperando a que lo peor pudiera ocurrir, esperando que eso fuera la aparición de algún enemigo fuerte como la mujer del barco de los Alas Negras y no una agonía sin poder respirar hasta la muerte ineludible.

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#3
Leyenda (Guía de color)


Por fin habíamos salido de aquel pintoresco archipiélago. Por un lado sentía que me habían quedado muchas cosas por hacer. Lugares que visitar, (o revisitar como el dojo en el que aprendí a ver más allá) gente que conocer o incluso cartitas brillantes que comprar. Sentía como si hubiera desaprovechado mi estancia en aquel sitio. Por el otro lado, agradecía haber podido salir de aquel infierno, aunque las cosas no pintaban mucho mejor. Nuestro rumbo estaba fijado. Nos dirigíamos hacia la Isla Gyojin, aquel sitio que parecía estar ahora controlado por el Ejército Revolucionario (tal como se había encargado de mencionar el mink panda en su intento de extorsión), y desde allí, si es que ninguno de estos la liaba en exceso, entraríamos en el Nuevo Mundo.

El Nuevo Mundo. La segunda mitad del Grand Line. Un mar que hacía que la gente que lo había visitado viera la primera mitad como el Paraíso - Espero que la que se ha montado en Sabaody cuente como Nuevo Mundo, porque si cuenta como Paraíso madre de Dios la que nos espera - murmuré, mientras admiraba la fauna marina que se movía por los alrededores del barco. Era una vista relajante, extremadamente oscura y silenciosa pero relajante al fin y al cabo.

Entonces, una voz conocida, una así como de persona que vive siempre con mala hostia y ganas constantes de machetear a gente, rompió el tranquilo silencio - Oh, vaya, parece que por fin te has despertado IS IS IS IS - le dije a Ashura, quien estaba notablemente desorientado. Cómo no, si seguro que no había ido nunca a bucear siquiera, como para darse cuenta de que estábamos bajo el mar - Pues estamos en el reino del norte, en un carro camino a Helgen... - dije, parpadeando dos veces, conteniéndome la risa - No, es broma. Si te fijas, verás que hay pececitos por ahí afuera. Tranquilo, no estás en una pecera, aunque lo parezca. Estamos yendo a ver a los primos de Gaeru, o en otras palabras, camino a la Isla Gyojin - expliqué lo mejor que pude, esperando (aunque sin muchas esperanzas) que este entendiera lo que le quería decir - Salimos de Sabaody hace poco, y bueno, es la única ruta posible, así que tampoco podemos volver aunque quieras - seguí hablando - Si te sirve de consuelo, no somos los únicos que vamos para allí. Tus no tan amigos los revolucionarios y la tripulación que capitanea Triana Tempesta, vaya mujer, también tenían pinta de dirigirse al mismo sitio - dije, a juzgar por los revestimientos en sus correspondientes embarcaciones - Juraría haberles visto salir del puerto como nosotros, así que mira el lado bueno. Seguramente podamos tener el brazo para Gaeru más pronto de lo que esperábamos - busqué a la rana ninja con la mirada -¿Tendrá también shurikens como todo buen ninja? Le tengo que preguntar - pensé - Bah, da igual. Lo dicho. Ahora nos dirigimos a la isla Gyojin, y de ahí en cuanto podamos al Nuevo Mundo. Habrá que agenciarse un Log Pose nuevo, y también provisiones... - me quedé un rato en silencio - Espera. Tenemos provisiones, ¿no? - pregunté, rascando la cicatriz de mi mano izquierda nervioso, buscando nuevamente a Gaeru, pues siendo él el cocinero suponía que él estaría al tanto - Más nos vale que sí, porque si no me quedo sin comer


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#4
Estaba atento a los movimientos de Ñorgo en el timón y siendo extremadamente sinceros a pesar de mis ganas de aprender, no entendí una verga, sus movimientos eran excepcionales, quede “Moñeco” la verdad, asi que simplemente decidí hacerme el loco y asentir de tanto en tanto para que mi ignorancia se viera mitigada.

Quien me saco de mi ensimismamiento fue el capitán y centré mi mirada en él, este se despertó de su siestita y dijo “Venid Hijos de Puta” y yo fruncí el ceño, porque mi madre no era ninguna puta, todo lo contrario, mi madre era una santa, pero decidí ignorarlo, luego se cuestionó donde estábamos, a pesar de su ofensa decidí acercarme a él pues debía acatar la orden, decidí acercarme al doctor y le dije. – Felicitaciones Doctor, el capitán quedo como nuevo y estoy seguro de que Baldur no tardara en despertar. – Y le di unas palmadas en los hombros, aunque en realidad fue en la espada porque los brazos no me alcanzaban, el hijo de osa era enorme.

Me aleje un par de pasos de los chicos y mirando que estábamos bajo del mar en mi cabeza empezó a nacer una melodía con letra, esta decía algo asi como.

-Bajo del Mar, Bajo del Mar.
-Vives contento siendo Gyojin, eres feliz.
-Los Gyojines son felices, tienen libertad, bajo del mar.

Tengo que terminarla pensé, pero memoricé el compás de ritmo asi que ya tenia una base con la que trabajar. En ese instante un dolor terrible se apodero de mí, me tomé el pecho con mi mano derecha y empecé a respirar entrecortadamente, ¿Qué mierda me pasa? Me cuestione y de la nada vi horrorizado como me empezaban a crecer 4 patas de caballo y me salían otros pares de alas, tenía los ojos abiertos como platos y me voltee a ver al doctor, al capítan y a Ñorgo, diciendoles. – ¿DOCTOR QUE MIERDA ME PASO?, ¿ALGUNO SABE QUE MIERDA ME PASO?, ME SALIERON PATAS Y ALAS, AYUDA CHICOS, AYUDA, ¿QUÉ MIERDA ES ESTO? Y sin notarlo aletee y con mis 4 alas, Estaba en shock y visiblemente alterado, miraba a mis compañeros con cara de que alguno me dijera que mierda estaba pasando conmigo.

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#5
Estaba sentado cerca de la proa, en el suelo de madera de aquella corbeta blanca de velas moradas. La burbuja parecía resistir bien, aquellos trabajadores hicieron un buen trabajo, y esperaba que también lo hicieran en el barco del panda revolucionario, para poder recibir mi brazo por el cual había pagado y poder pelear contra alguien con una presencia tan intimidatoria como él. 

Según nos íbamos alejando de aquel archipiélago, sumergiéndonos más en aquel vasto mar, las preocupaciones y eventos que habían pasado ese día parecían mucho más lejanos, como si fueran un mal sueño el cual perdía importancia a cada segundo. Respiré hondo mientras los rayos de sol iluminaban con menor intensidad la embarcación, debido a que cada vez descendíamos más y más, dejando la escena casi en penumbra. Había muchos de la tripulación que no iban a poder volver a ver un paisaje así en toda su vida. Y me preguntaba si estarían disfrutando este momento de paz casi tanto como yo. 

-Three, two, one ¡Fire!
-Gero, gero, gero. Llegó la hora
-Venimos a sembrar el miedo
-Gekkero gero aquí no queda
-Ni siquiera el pobre apuntador~

Iba canturreando casi en susurro mientras miraba hacia arriba, hacia donde estaría la superficie, casi dejando mi cabeza caer hacia atrás. Parecía que iba a poder relajarme al fin durante el visaje, o eso pensaba ya que de golpe, la tranquilidad fue interrumpida por unos gritos de confusión. La voz era la de Quetzalli, así que no dudé en dejarme caer de espaldas y rodar haciendo la croqueta para quedarme tumbado de panza, mirando hacia el lugar de donde provenía el sonido.

Al levantar la mirada pude observar una insólita escena, el tren inferior de mi hermano enmascarado se había convertido en el de un caballo con alas, miré para arriba otra vez. “Tal vez la burbuja está suelta sustancias que me están haciendo alucinar” pero no pude evitar contener la risa. No se si fue por lo bizarro de cómo se veía, pero no pude evitar estallar en una carcajada bastante sonora. -YIARARARARARARARARARARARA. ¿Que percebes te ha pasado~gero? -Preguntaba mientras no dejaba de reír y rodar por el suelo. -Ahora eres Quetzalli Jr, el caballo de oro y plata. YIARARARARA. 

Me dolía el estómago de tanto reír, además de los golpes aún no sanados. No podía negarlo, era raro pero de alguna forma se veía majestuoso. Me puse en pie casi a trompicones, mi mirada se centró en Tenoch con mis ojos llenos de brillo e ilusión. -Porfavor porfavor porfavor. Déjame montarte, déjame montarte… -Empecé a insistir mientras cerraba mi puño con fuerza y daba saltitos de ilusión. 

Aclaraciones

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#6
Habíamos sobrevivido por los pelos a aquella hecatombe que se había sucedido en lo que se te conoce como el Archipiélago Sabaody. No lo recomiendo visitar la verdad. Puro conflictos. Estuvimos como dos meses en aquel sitio y nadie había comprado ni un regalo para mí, aparte que ya faltando 20 días les dije para comprarme una torta de cumpleaños y con todo el despelote que hubo justo ese día, mira que ni una panadería conseguimos. Lo que sí conseguimos fue putazos, patadas y nuevos enemigos. Esa mierda no faltaba.

Korg había logrado sacarnos de allí en Una Pieza, cosa que le agradeceré por siempre al pequeño con corazón de león. Tomé en mi mano el colmillo de Goopaw y lo froté, pensativo sobre qué rumbo tomaría mi vida a partir de ahora, con tanto camino a mis espaldas, así como la reciente derrota que había sufrido a manos del héroe de la marina.

Ben había estado remendando al humeante Ashura, cuando el tipo se despertó todo salvaje lanzando espadazos y preguntando dónde estábamos.

Tranquilo, Demonio. Estamos bien, al menos de momento-Gin. Korg nos sacó de aquel Archipiélago y por lo que entiendo, vamos a la tierra de los Gyojinses- Dije al capitán, dándole un pequeño toque en el hombro con mi puño en tono de camaradería- El oso loco de antes dijo que allá abajo es un nido de comunistas,-Dije entrechocando los puños- así que más te vale recuperarte al completo, porque estoy seguro que te vas a querer pegar con más de-- ¿¡qué mierda es eso!?

El enmascarado había comenzado a gritar y donde antes había un muchacho enmascarado con alas, ahora había una creación sacada de las más descabelladas historias mitológicas: El tipo tenía patas de caballo y otro par de alas, y andaba aleteando como desquiciado sin parar. El chico estaba en pánico. No podía permitir que su desesperación terminara por hacer estallar la delicada burbuja que nos separaba del océano sobre nuestras cabezas. Corrí como pude ante la criatura mitad caballo, mitad águila, mitad amigo y alzando ambas manos con las palmas extendidas solo atiné a decirle.

Calma, carajito. No te muevas-Gin. ¡No vayas a tocar la burbuja por error!-Trataba de hacerle calmarse un poco para que al menos escuchara a razones- Vaya. Parece que ya sabemos qué tipo de fruta te comiste. Rahahahaha. Por lo que veo eres como un caballo raro-Gin ¿Cómo te sientes?

Mientras decía eso, no pude evitar ver a la ranita Keropi revolcarse de risa en el suelo mientras pataleaba y aullaba agarrándose la panza con su única mano. No pude evitar soltar un *Pfff* y reir también, aunque con menos burlas que el pequeño anfibio.



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#7
Leyenda
                                                                                                                                   En el subconsciente de Artur.

Oscuridad. No hay sonido, no hay movimiento. Me encuentro atrapado en el silencio opresivo de mi propia inconsciencia. La última imagen que recuerdo es el golpe que me lanzó al suelo, la fuerza desgarradora que me dejó indefenso. La batalla había terminado, y yo había caído. Pero en este abismo de quietud, algo comienza a formarse. Una figura. Una presencia que desafía la lógica y las leyes del mundo.

Frente a mí, está mi maestro. Su semblante es sereno, sus ojos llenos de sabiduría y una chispa de vida que trasciende su muerte. Estoy abrumado por la confusión. “¿Estoy muerto?” le pregunto, temiendo que mi vida haya llegado a su fin en la arena de combate. Pero su respuesta llega con la fuerza de una verdad inquebrantable: “No, no lo estás. Tu lucha no ha terminado.” Sus palabras reverberan en mi ser, como si fueran un eco que se filtra a través de cada rincón de mi alma. Entonces, una sonrisa leve cruza su rostro, y su presencia parece envolverme en un manto de apoyo y guía. “Has caído, pero no por debilidad, sino porque aún te falta avanzar. Es momento de entrenar, de aumentar tu fuerza.”
Me habla de una fuerza que trasciende la resistencia física, una fortaleza que nace en la mente y en el espíritu. Con cada palabra, siento que algo despierta en mi interior, una llama que había sido casi extinguida por la derrota. La presencia de mi maestro, aun siendo un recuerdo traído por mi inconsciente, se convierte en el catalizador de una transformación inevitable.
“Levántate con propósito.” dice, su voz firme pero alentadora. “Entrena no solo para ser fuerte en el cuerpo, sino para endurecer tu mente y abrir tu espíritu. La verdadera batalla no está en el campo de combate, sino dentro de ti mismo.”

Mientras me habla, escenas entrenando llenan mi mente como si fueran visiones. Me imagino llevando mi cuerpo al límite, enfrentando mis temores y dudas, cada movimiento cargado de intención y determinación. Mi maestro me guía a través de estas imágenes, mostrándome el poder que reside en la disciplina y la voluntad.

Siento que mi inconsciencia comienza a disiparse, como si la fuerza de sus palabras me llevara de regreso a la realidad. Antes de desaparecer, me deja una última enseñanza: “Recuerda siempre que la verdadera fuerza se encuentra en el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Vive con esa conciencia, y no habrá límite que no puedas superar.”

                                                                                                                           Volviendo a la realidad.

Abro los ojos. La luz del mundo real me golpea como una ráfaga, pero esta vez no siento debilidad ni derrota. Mi cuerpo sigue dolido, pero mi mente está más clara que nunca. La imagen de mi maestro permanece conmigo, no como un fantasma, sino como una guía eterna. Me incorporo, decidido a seguir adelante, a entrenar con más intensidad, no solo para ser más fuerte, sino para ser más completo.

La derrota ya no es un fin, sino un comienzo. Y mi viaje hacia la verdadera fuerza acaba de iniciar.

Al fijarme donde me encontraba, observo que estoy en mi camarote, en nuestro preciado barco, el Niebla de Guerra. La familiaridad del espacio me reconforta, pero el dolor en mi cuerpo y las vendas que lo cubren me recuerdan que el combate fue real. “Seguramente el enmascarado y la rana lograron derrotar al enemigo y me trajeron de vuelta al barco” pensé con una sonrisa aliviado. Ellos siempre hablaban de que son un baluarte de fuerza y lealtad, y la idea de que lucharan hasta el final para recuperar nuestra posición me da una sensación de gratitud y responsabilidad renovada, además de hacerme ver que estaba equivocado con mi punto de vista inicial, se podía confiar en esos dos y nunca lo iba a olvidar.

Mientras me incorporo con cuidado, el crujido de la madera del barco me ancla a la realidad. Miro alrededor del camarote, y mis ojos se detienen en mi espada, Pluma Sangrienta, apoyada en el escritorio. Su hoja parece brillar tenuemente a la luz que se filtra por la pequeña ventana del camarote, como si compartiera mi impulso de no rendirme. A pesar de las vendas y el dolor, mi prioridad es clara: volver al lado de mis compañeros.

Me visto con movimientos lentos pero decididos, cada prenda colocada con un propósito, como si fuera una armadura que reforzara no solo mi cuerpo, sino también mi espíritu. Al tomar a Pluma Sangrienta en mis manos, siento una conexión inmediata, como si la espada también estuviera ansiosa por volver al combate, por ser parte de la próxima etapa de nuestra lucha.

Con un último ajuste al cinturón donde aseguro la espada, me dirijo hacia la puerta del camarote. Al abrirla, el olor salado del mar y el sonido de este me golpean como un recordatorio de la vida que llevamos a bordo del Niebla de Guerra. Salgo con paso firme hacia la cubierta, con la determinación de encontrar con toda la banda, y de enterarme de todo lo que ha ocurrido mientras estuve inconsciente.

Off
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#8
Antes si quiera de que pudiera habituarme al mundo las palabras de Korg, Ben y Rapax se entremezclaron hasta marearme.

Bajo el agua, pececitos, isla gyojin, territorio comunista, kisuke, triana, nuevo mundo, log pose.... Todo eso entro por mis orejas sin pedir permiso hasta clavarse en mi cerebro y generarme una jaqueca atronadora. 

- Fuuuu - Suspiré mientras se escapaba humo en mi respiración - Helgen - Fue lo único que fui capaz de repetir entre bocanadas. 

- Sobre carga en el sistema. ¡ATENCIÓN SOBRECARGA EN EL SISTEMA! Petición excepcional: Borrar toda la información recibida. Guardar solo información del combate contra Yugu. IMPORTANTE PARA TODOS LOS SOLDADOS: Vamos a territorio comunista, ¡REPITO! VAMOS A TERRITORIO COMUNISTA, CUIDAD DE ARTUR, NO QUEREMOS QUE FUME PORROS Y QUIERA COMPARTIR - 

Cuando quise recomponerme de aquel jarrón de agua fría y de mar que me habían soltado, incluso antes de que pudiera organizar mis ideas para responder, el enmascarado empezó a convulsionar. Sin que pudiera remediarlo se empezó a transformar de la forma más atroz y antinatural que había visto. De su tren inferior nació el cuerpo de un jamelgo blanco con alas. 

Mi boca cayó sin que pudiera remediarlo y a la par mis ojos se abrieron como platos. 

- ¡TIENE VIH! - Gritó Nicolás completamente en Shock. 

Una enfermedad, sin duda. Eso era obra del mismo diablo, el pobre cantarín había contraído VIH, la abreviatura de "Verse Increíblemente Hermoso", eso había que tratarlo antes de que reprodujera, era eso o darle de comer a Gaeru un trozo de las patas para que recuperase su brazo, igual Ben podría hacer drogas para que todos tuviéramos la enfermedad y nuestros brazos salieran de nuevo cuando los perdiéramos. Pero había que amputar, no podía dejarle sufrir así.

- ¡¿Hay que amputar?! - Pregunté rápidamente a Ben mientras con una mano me remangaba el brazo con el que agarraba mi espada para no mancharme y contraer lo que fuera eso que le estaba pasando, estaba contento con la talla que calzaba en la entrepierna y ser de humo me parecía más útil que ser un asno con alas - Dime por dónde y lo parto a la mitad Ben, ¡Vamos! Esto hay que pararlo antes de que ponga huevos - Di un paso hacia Quetzalli mientras me preparaba para cercenar su transformación de un tajo y salvar a mi pobre tripulante de aquella horrorosa enfermedad. 

El dolor de cabeza o las punzadas de los puntos palidecían ante lo que fuera que le estaba pasando a aquel pobre diablo.
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#9
Las cosas estaban bien hasta que todo empezó a descontrolarse rápidamente. Quetzalli empezó a transformarse en una especie de centauro loco gigante, mientras todos entraban en pánico y reaccionaban como medio podían a aquella surrealista escena. Ashura había despertado y parecía estar aturdido luego de la paliza recibida, pues ante la información que le dimos, su cara era de catatonia mezclada con estupefacción total. Al menos así lo fue hasta el momento en que la transformación de Quetzalli comenzó. El demonio se vio tan sorprendido e impactado como todos los demás. Confieso que yo también estaba sorprendido por aquello, pero habiendo experimentado el despertar de mis poderes, sabía que el enmascarado tenía que estar tranquilo si no queríamos que agujereara la burbuja por error.

Quetzalli por favor cálmate -Gin -dije al joven centauro alado mientras aún trataba de contener la risa, todo por culpa de ver a la ranita revolcarse de risa en el suelo- Esto solo es el poder de tu fruta. No te alteres, o vamos a terminar todos ahogados-Gin. A todos nos ha pasado al principio, seguro puedes volver a la normalidad.

Mientras intentaba calmar al chico, Ashura estaba con una expresión que nunca le había visto antes: La mandíbula se le estaba cayendo y los ojos eran tan grandes como los de la ranita. La verdad se me hacía un poco gracioso todo esto, pero no perdía de vista la gravedad del peligro potencial en el que estábamos. 

Ashura comenzó entonces a decir que si había que amputar al chico y que si tenía VIH, pero no solo eso, sino que no había terminado de hablar y ya estaba él mismo arremangandose para practicar una cirugía rústica a machetazos ahí mismo sin siquiera esperar a la respuesta de Ben. Había que hacer algo y pronto. Conozco al demonio lo suficiente como para saber que si se le mete en la cabeza la idea de picar a alguien a espadazos, nada lo va a disuadir de ello 

"Mierda, no quería hacerlo tan pronto" Solo se me ocurrió una cosa que distrajera la atención de todo aquello y calmara los ánimos. Pensé que podría esperar a la isla gyojin, pero la integridad de la nueva montura de la banda estaba en juego... A la mierda. Rápidamente miré al caballo frente a mí y señalándole con el dedo índice y expresión sería, le dije:

-Tú, deja de patalear y cálmate -Gin. Deja de moverte. Ya vuelvo. ¡Ranita! Ayuda a tu novio a qué no rompa la burbuja-Gin

Acto seguido giré hacia Ashura y con el mismo índice que usé antes, le apunté al pecho, mientras viéndole a los ojos y con toda la seriedad le dije:

-No vas a mutilarlo. Nadie va a amputar a nadie. Aún no resolvemos nuestro último amputado y si seguimos así vamos a terminar siendo los Mochokus. No te muevas. Ya vengo. Tengo algo que te va a gustar más que mutilar gente.

Miré a Korg y Ben y les pedí: Por favor muchachos, ayúdenme a que no mutile al muchacho. Solo necesito un minuto.

Tras esto salí corriendo directo a mi camarote, casi chocando con el joven Lunarian que parecía estar mejor, pues aunque remendado, pudo llegar por sus propios medios a la cubierta. Me alegré mucho por él, aunque ahora mismo debía ir a mi habitación y abrir mi cofre. 

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#10
Desde la transformación equina de Tenoch todo fue un caos, el propio enmascarado parecía no entender lo que le sucedía y el propio capitán, el cual después de tener ese breve desmayo parecía desorientado. Alegó querer amputar la parte animal de mi hermano de otra madre. 

El único que pareció actuar de forma racional y con algo de cabeza fue el señor Gin, el cual mencionó la posibilidad de que este extraño suceso fuera a consecuencia de la fruta que le robó al viejo zorro, el mismo que se inmoló llevándose mi brazo izquierdo con él. Pero tras esto, nos pidió que tratásemos de contener al capitán mientras él corrió a las habitaciones. Esto lo hizo antes de que pudiera siquiera corregir el dato que Quetzalli y yo éramos novios. Soplé un poco mientras corrí hacia donde estaban todos, y saltando sobre la cabeza de mi noble corcel alado, aterricé sobre su lomo. Adopté una posición de cuclillas mientras me llevaba la mano a mi arma. -Aléjate de Ashura, no creo que te haga mucha ilusión perder tu tren inferior~gero. -Sugerí a mi amigo mientras mis ojos se centraban en el demonio.

Entre todo aquel caos me llegó también a llamar la atención otro detalle, algo exhausto y todo vendado salía Artur de la zona de los camarotes a la par que entraba Rapax. “Menos mal, al final está bien” llegué a pensar a la par que recordaba la trifulca contra Fuguwu, me reconfortaba que al final pasara lo de aquella explosión repentina y le dejara marchar. Es cierto que tuvimos suerte en ese aspecto. Pero lo conseguimos, habíamos logrado escapar con vida. No obstante estaba alerta. Este era un lugar peligroso y más rivales fuertes se interpondrían en mi camino de ahora en adelante.

-Korg, Ben. Haced que entre en razón, no soy doctor pero estoy casi seguro que si le amputamos la mitad del cuerpo se muere~gero. -Llegué a pronunciar esperando que alguno de los dos pudiera detener las intenciones homicidas del capitán.
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