[Aventura T2- Presente Absoluto] Una química explosiva
#1
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Gracias a la generosidad de unos pescadores que os ofrecieron viaje gratuito al Reino de Ballywood a cambio de ayuda con sus redes, lograsteis llegar con éxito. A medida que os acercabais, Ballywood emergía, recibiéndoos con una brisa gélida. Aunque aún era otoño, la necesidad de abrigarse con chaquetas ligeras era evidente para combatir el frío. Este clima, en contraste con el calor del verano, os brindaba una sensación revitalizante, a menos que prefirieseis temperaturas más cálidas.

Desde la distancia, se destacaba una bulliciosa ciudad con altos edificios y amplios ventanales en el centro de la isla, ocupando una extensión considerable. También era visible un conjunto de fábricas despidiendo vapores, dispersados por el viento, y una vasta playa a la que os aproximabais, observando finalmente un puerto.

Tras atracar, os despedisteis de la amable tripulación y, con el olor a pescado aún en vuestras ropas, buscasteis una posada para descansar y disfrutar de una ducha caliente. En el activo puerto, os dirigieron a un lugar dentro de la ciudad. Era más un hotel que una posada, con una recepcionista que os entregó las llaves y pasillos largos llenos de habitaciones numeradas, cada una equipada para una estancia confortable.

Para vuestra sorpresa, la tarifa era bastante accesible, ya que el hotel estaba ubicado en la zona comercial de Ballywood Boulevard. Elegir otros barrios habría sido prohibitivamente caro. A pesar del bullicio, encontrasteis un lugar cómodo y limpio en el que hospedaros. Listos para explorar, os adentrasteis en la ciudad, disfrutando de sus delicias y sorpresas hasta el anochecer. 

En una de las calles que transitasteis, todas llenas de comercios, restaurantes y puestos de comida callejera, encontrasteis algo que llamó vuestra atención. Había toda una pared repleta de carteles con lo siguiente:

“Espectáculo del Gran Sabio de Ohara, el Dr. Infinito. Los sonidos de la ciencia. Una actuación asombrosa que combina arte, ciencia y pólvora. Esta noche a las 23:00 en La Mano de Oro. Entrada gratuita. Botella de vino con DOP de Toroa para los primeros 20 espectadores. ¡Una oportunidad única! No habrá más funciones.”

En los carteles, se indicaba el cómo llegar desde aquella posición, facilitando la tarea a aquellos que deseasen acudir. Quedaban un par de horas para el espectáculo, y aproximasteis que el lugar estaba a unos veinte minutos.

Caminando hacia allí, la multitud disminuía, alejándonos del bullicio central. Los restaurantes y tiendas daban paso a bares y lugares menos atractivos. Al final, una calle desembocaba en un espacio que antaño debió ser un descampado, pero ahora se alzaba un imponente edificio dorado, el último en ese área. 

El espacio lucía así:

Aspecto de La Mano de Oro


Afuera, una fila de personas esperaba. A las 22:50 comenzaron a ser guiadas al interior por el personal, que vestía con trajes y vestidos dorados.

El espectáculo estaba a punto de dar comienzo.


Resumen


Info del Narrador
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#2
Atributos Personaje

Día 26, Año 11, Otoño, 12.00 a.m.
West Blue - Reino de Ballywood – Ballywood Boulevard
.

Me encontraba en la proa mirando al horizonte, algo aburrido después de días ayudando a recoger y tirar las redes de pesca, tenía las manos encalladas, me dolían y según nos íbamos a acercando a nuestro destino, el viento que nos azotaba era literalmente gélido. Así que volví al catre que compartíamos con el resto de la tripulación para ponerme algo que tapara más mis brazos.
Al cabo de un rato, tras ayudar a los pescadores a amarrar el barco, bajamos tanto la Piipiola como yo. - Erika, ¿emocionada? - La pregunté mientras recorríamos con nuestro equipaje la zona de enlace. - Creo que en esta isla podremos encontrar algo de inspiración. - Tras una breve pausa, la comenté en un tono dubitativo - No te lo he dicho..., pero creo que necesito aprender autodefensa. ¿Cómo lo verías en un futuro cercano?, mientras charlábamos no me podía quitar de la cabeza el frío que tenía encima y el olor que mi ropa había adquirido a mar y pescado, un olor digamos que poco amigable. Así que necesitaba darme una ducha de agua caliente para entrar en calor y quitarme el peso del viaje. - Espera un momento Erika, voy a preguntar al de la garita a ver si encontramos algo para dormir. Al llegar a la garita abalance mi cuerpo sobre la ventanilla y pregunte al marine que estaba allí. - Buenos días, acabamos de llegar de un viaje larguísimo y nos gustaría encontrar un sitio donde poder dejar las cosas y darnos una ducha. Ah, y si puede ser sin que sea muy caro. - Le comenté al marine con un tono amigable mientras hacía el gesto del dinero con el dedo índice, pulgar y corazón. - JARARARA!!! ¿Chaval estás pálido, seguro que estás bien, hueles bastante mal? - Si si no se preocupe, es lo que tiene trabajar. - Bueno, conozco un sitio en Ballywood Boulervard.. - Me señaló un mapa y pude ver que la ciudad estaba dividida en sectores. El barrio que nos había marcado era el distrito comercial de la ciudad. - Busca el edificio de piedra que tiene unas puertas altas acristaladas, allí podrás descansar y comer algo. - JARARA!!! ¡Cuídate y Bienvenido a Ballywood!! - Me despedí del guardia y volví con Erika. - Ya está, tenemos sitio para descansar y ponernos guapos.
Tras andar durante una hora más o menos pudimos encontrar el alojamiento, no nos costó mucho encontrarlo, pero ambos cuando llegamos a las puertas nos quedamos anonadados, era un edificio altísimo y efectivamente con unas puertas acristaladas rotatorias. - Ya verás qué ostia nos pegan por dormir aquí. - La dije aún incrédulo y mirando para arriba. Al cruzar las puertas giratorias. El interior dejaba algo más que desear, pero tampoco me incomodaba, se notaba en el ambiente que había cierto tufo a clásico, tanto por el olor excesivo a lavanda y limpieza, como por la decoración tan pasada de moda. Vi que había una cafetería rodeando la recepción, así que me acerque a Erika y la susurre - Oye Pipiola, estas cosas se te dan mejor a ti que a mí, consíguenos dos habitaciones, por favor, pero da las que tú ya sabes. - Mientras ponía ojitos para tratar de embaucarla. - Ahora vuelvo, voy a por algo de beber que estoy deshidratado. En la cafetería vi que había una máquina de café, pero ponían que tenían caldo recién hecho para el frío que hacía, así que pedí dos caldos en vasos para llevar, pagué y volví hacia donde estaba Erika, pero para mi sorpresa ya había acabado. - Toma, no es café, pero te va a entonar, algo.
Horas más tarde, después de comer, descansar y darme esa ducha de agua caliente, me puse esta vez algo más guapete para la ocasión, durante la caminata vi que la ciudad estaba rebosante de gente, restaurantes y puestos de comida callejera, así que el outfit para nuestra primera noche, sería un traje rojo con camisa, corbata y zapatos negros, esta vez no podían faltar mis gafas de noche, unas gafas de laboratorio algo más especiales, más de vestir que me coloque sobre mi frente. Una vez vestido quedé en las puertas giratorias con Erika.
- GUAUUU!!!, eres Erika u otra chica. - Lo dije en tono de incredulidad mientras la miraba de abajo a arriba con mis brazos en jarra. Su reacción fue incendiaria y memorable, no volvimos a hablar más de ello en nuestra exploración por la ciudad. Mientras paseábamos, podíamos percibir un ambiente de festividad constante, como que la ciudad no durmiera, demasiadas bombillas haciendo patrones para llamar la atención de cualquier persona para entrar en los locales, borrachos que iban dando tumbos de lado a lado, imitadores pidiendo algo de limosna disfrazados en tono de burla, normalmente de los marines más conocidos e innumerables comportamientos nocturnos. Durante nuestro paseo pasamos delante de lo que parecía una pared de una tienda tapiada llena de carteles. En un flash con mi mirada vi "Dr. Infinito", "Ohara", "Ciencia". Me pare en seco y señale a Erika - Mira Erika, lee, podríamos acércanos, ¿tiene buena pinta, no? - Estaba ilusionadísimo, como un niño con zapatos nuevos, lleno de emoción, cualquiera que pasará por ahí pensaría que estuviera loco.
 
Mientras caminábamos para espectáculo, las calles cambiaron por completo de grandes aceras a callejones estrechos y poco iluminados, locales flamantes a bares oscuros y lúgubres similares a los de Toroa, hasta la gente que podías ver ahí tenía otros aires, como si fueran fantasmas sin ningún tipo de motivación. - Mmm, llevo toda la vida en Ohara y nunca he oido hablar del Dr. Infinito. - Me preguntaba en voz alta con mi mano en el mentón. - Los sonidos de la ciencia, Sonidos y Ciencia. Mmmmm, interesante. Finalmente, llegamos a una zona amplia, sorprendentemente había un edificio dorado de grandes dimensiones - ¡Eureka! Ahora entiendo lo de mano de "oro". - Al observarlo pude ver una arquitectura única, la mezcla de hormigón, acero y el dorado era impresionante, no llegaba a comprender como esta joya estaba tan escondida en la ciudad.
Vimos la fila de gente haciendo la cola, a primera vista no era muy larga, tampoco me apetecía contar, pero hubo algo que me sorprendió, aquellas personas iban con trajes dorados y vestidos dorados, o simplemente con accesorios dorados. Recordando el mensaje no ponía absolutamente nada sobre la etiqueta del evento, así que se lo consulte a mi compañera. - Oye Pipiola, ¿Te has dado cuenta de que toda esta gente viene con algo dorado? ¿Que hacemos, nos dejaran entrar? - Inesperadamente, los botones del evento empezaron a guiar a las personas hacia la parte más interna del local, miré la hora de mi reloj de bolsillo 22:50. - Parece que vamos en tiempo, espero que podamos pillar buenas vistas. - La comenté con una sonrisa de oreja a oreja y mis manos en los bolsillos, mientras recorríamos la cola de entrada.


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#3
Atributos Personaje


Joder, menudo viajecito. Todo el puto tiempo oliendo a pescado asqueroso en ese barco de mierda. No nos quedaba otra que ayudarles para que el viaje nos saliera gratis. Así que, con cara de culo todo el trayecto, tuve que ayudar ¡Qué puto asco, joder! Pero ya está, ya pasó, llegamos a Ballywood y nos bajamos de allí de una puta vez. Choto me preguntó que si estaba emocionada por haber llegado allí mientras llevaba encima mis cosas - ¡SI HIJO, SÍ! ¡HASTA EL COÑO DE OLER A PESCADO, VENGA, VÁMONOS! - le dije, otra vez, con cara de culo, para finalizar por decirme, que quería aprender autodefensa. Dejé mis cosas en el suelo, suspirando y mirándole - No estaría mal, no. Porque como te topes de nuevo con imbéciles que quieren de premio un ala tuya y yo no esté, no lo cuentas - Volví a coger las cosas - ¡Así que ya veremos que hacemos, ahora no quiero moderarte tu capacidad física, estoy hasta el coño! - Dije cabreada, avanzando delante de él para irnos.

Se quedó hablando con alguien, no sé de qué, pero yo me estaba cansando más y más de esperar, quería ducharme de una puta vez. Tras unos minutos, Choto se acercó y me comentó que había encontrado un buen hostal en la ciudad para dormir y poder ducharnos - Pues venga, vamos, joder - Avanzamos hacia aquella ubicación, y al llegar a ella, un edificio muy alto con puertas de esas que giran del copón, parecía de gente rica, pero a mí me sudaba el coño, solo quería entrar e ir a la ducha. Quizás iba a salir algo caro, pero esto era trabajo para mí, Choto lo sabía muy bien al decírmelo. Me acerqué al mostrador, y con unas cuantas palabras bonitas, sensuales y gestos, obtuvimos un descuento del 50% por alojarnos allí. Choto vino hacia ami ofreciéndome un puto caldo - Me caguen mis muelas ¿Caldo calentito? ... Bueno, no le haré ascos - Le pegué un trago rápidamente y miré al pelo arbusto - Piso 3. Habitación D, esta es la tuya - Le dije mientras le tiré las llaves que le pertenecían - La mía es la de enfrente, en una hora nos vemos aquí abajo - Confirmé dándole la espalda y levantando la mano en señal de despedida mientras me dirigía a mi habitación.

Tiré mis cosas encima de la cama, y avancé al cuarto de baño, mientras me desnudaba y tiraba toda la ropa por el suelo. Para mi sorpresa, era también bañera, así que abrí el grifo del agua caliente, dejando que se llenase poco a poco, esperando con ansias poder meterme, dando saltitos de alegría y ansia. Una vez se completó me metí lentamente y me dejé sumergir hasta que el agua llegaba entre mis labios y mi nariz, levantando mis piernas delicadamente, dejando que el agua fluyera por ellas. Estaba en la gloria, podía quedarme así horas, pero con treinta y cinco minutos fueron suficientes, el olor a puto pescado desapareció de mi cuerpo de una vez, me sentía limpita y bella. Salí de la bañera, dirigiéndome mojada hacia mi maleta para coger las cosas de aseo y volver dentro, frente al espejo, mientras tarareaba algún tipo de música inventada por mi mente. Comencé a peinarme, y esta vez, iba a dejar de lado mis coletitas. Me alisé el pelo completamente, hoy me apetecía, y así además, podía combinarlo con un vestido y su chaqueta elegante, que me compré en Toroa. Había pasado una hora exacta desde la última vez que vi a Choto, así que bajé hacia la recepción, obviamente, con Shock debajo de la chaqueta, y a mi hombro izquierdo colgando, el otro rifle. El pelo arbusto estaba esperándome, el cual también se vistió elegante para la ocasión. Parece ser que le sorprendió mi nuevo conjunto.
Outfit de Erika
- Soy la misma de siempre, cabezón. Sé que estoy guapísima, pero estás fuera de mi alcance, truhan - Le dije sonriendo malévolamente. Dimos una vuelta por aquella ciudad, y, aunque si es cierto que no era lo que me esperaba, se respiraba un ambiente mucho más de fiesta, de gente canallita, y eso me gustaba. Mientras caminábamos, Choto se paró en seco observando un cartel - Peligro - Pensé. Se acercó hacia mí pidiendo que observara aquel trozo de papel. Mierda, cosas de pipiolos de ciencia. Incluso mencionaba a Ohara - ¡Joder tío, no voy a librarme de esta mierda nunca! - Grité enrabietada como una niña pequeña. Pero lo que me llamó la atención fueron dos cosas. 'Pólvora' y 'La mano de Oro', se me activaron todas las alertas - Bueeeeeeeeeeeeno, por esta vez vamos, pero no más, estoy hasta el chichi de estas cosas - Le dije para que no sospechase de mí. Tras unos minutos andando por callejones un poco oscuros, a lo lejos se podía contemplar un edificio gigantesco y muy bonito.

Aquello parecía el palacio de una princesa de un cuento. Era increíble, hasta yo me quedé fascinada - Me caguen la puta... - Dije en un tono bajo mirando embobada aquel edificio. Para mi sorpresa, Choto ya se puso a la cola de aquel sitio, así que me acerqué a el. Comentó sobre como la gente iba con ropa de tonos dorados - o algún complemento dorado - y era algo que tenía razón. Me miré mi nuevo conjunto detalladamente, señalando los hombros de mi nueva chaqueta - A ver si me van a confundir con uno del personal - Dije con un tono de cachondeo. Esperamos a que la gente avanzase para entrar a aquel sitio, y por las palabras de Choto, parece ser que aún no había empezado lo que fuera esta cosa, suplicando que pillásemos unos buenos asientos para verlo todo mejor - Estoy en éxtasis, cariño - Dije con sarcasmo mientras me llevaba un chicle de fresa a la boca, para amenizar la espera.

A su vez, me puse a observar con detalle el edificio, buscando alguna cosa que estuviera fuera de lugar o llamase la atención.


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#4
Después de vuestro esplendoroso primer día en aquella novedosa y burbujeante isla, tras que la fémina del dúo sedujese con sus atributos a un pobre y desprevenido recepcionista para obtener una oferta para hospedaros, que incluso se quedó corta dada la belleza de la susodicha, el destino os llevo frente al cartel que anunciaba la que sería vuestra próxima parada. ¿Qué os depararía aquel resplandeciente y soberbio edificio? Pronto lo descubriríais.

Una vez frente a la imponente Mano de Oro os pusisteis a la cola y, a medida que pasaban los minutos, más asistentes se concentraban tras vosotros formando un reguero de personas que seguía hasta los callejones de dónde veníais. Sin duda aquellos carteles habían llamado la atención de un buen repertorio de espectadores, la mayoría de ellos de clase media o alta por su apariencia. No sabíais si os encontrabais entre los afortunados que podrían obtener una botella del preciado vino de Toroa, pero la posibilidad estaba ahí. Conforme avanzabais en la cola, una amable mujer, con un vestido dorado como todo el personal del espectáculo, se acercó a vosotros.

La que os atiende


-Bienvenidos a la Mano de Oro. -dijo recibiéndoos con un suave y agudo tono de voz- Para dos, verdad? -preguntó confirmándolo con la mirada- Acompañadme por aquí, por favor.

La mujer extendió la mano a su derecha y señaló las escaleras derechas que conducían a la planta superior. Caminó por delante de ambos ascendiendo por los peldaños metálicos y os condujo hacia el interior a través de una puerta de casi tres metros de alto y de ancho decorada con cortinas doradas. Una vez pasasteis, podéis observar el interior.

Imagen de interior


Si por fuera el lugar daba la sensación de ostentoso, su interior era una oda a la opulencia aún mayor, con una decoración que desbordaba en lujos y detalles extravagantes, creando un ambiente de esplendor y riqueza que superaba incluso la grandiosidad de su fachada. Pudisteis ver como aquella planta se extendía bordeando la inferior, en una especie de pasillos de unos cinco metros de ancho y más de tres de alto. Al final de ambos lados, junto al escenario, unas escaleras subían a incluso una tercera planta casi idéntica a en la que estabais. Os condujo hasta casi llegar enfrente de las otras escaleras, en lateral derecho, junto a unas cortinas y las levantó con cuidado para que ambos pasaseis al interior. Parecía la típica zona reservada para los clientes más caudalosos.

Era un espacio pequeño y circular, de un diámetro de tres metros. Una mesa redonda estaba colocada en el centro decorada con un jarrón de flores, una jarra de agua, un cuenco con aceitunas y unas intrincadas copas metálicas, con dos cómodas butacas dispuestas para vosotros.

La mujer entró con vosotros y se acercó a uno de los laterales de la mesa, en la que había un pequeño aparador con más copas y lo que parecían botellas con distintos tipos de licores. Cogió de la cubitera una fresca botella de vino y os la acercó mostrando la etiqueta.

-Este es el prometido vino de Toroa, queridos. La botella que ofrecemos está valorada en 200.000 berries, pero es totalmente gratis para los veinte primeros. Ha sido envejecida en barrica de madera de cerezo durante nada más y nada menos que veinticinco años. Si me permitís… -dijo mientras vertía el dulce vino en vuestras copas- Dejaré aquí la botella por si queréis tomar más. Tenéis la carta de nuestros demás refrigerios y comidas en la mesa, si deseáis alguna otra bebida o comida, estaré justo tras las cortinas para serviros. ¡Ah! El agua y las aceitunas son también cortesía de la casa, por supuesto. El espectáculo del Doctor Infinito comenzará en breves. Espero que lo disfrutéis.

Con una sonrisa, atravesó los visillos y os dejo solos en vuestro lujoso reservado. Ahora que prestabais atención al lugar, podíais ver como comenzaba a llenarse de gente la parte de abajo, la cual seguía siendo opulenta, pero algo menos que vuestro lugar privilegiado.

Pasados unos minutos, todas las mesas estaba al completo y las luces se atenuaron, quedando el escenario en completa oscuridad. Los murmullos del gentío se atenuaron y pudisteis ver algunas sombras moviéndose por el escenario y sonidos proviniendo del mismo. Poco después, las luces iluminaron la plataforma permitiéndoos ver una gran cantidad de extraños aparatos metálicos de distintas formas y tamaños. Todos, claramente metálicos y dorados. Algunos de ellos estaban conectados entre sí con unos tubos cristalinos que contenían distintas sustancias burbujeantes. En el centro de todo ello, un hombre se erguía frente a lo que parecía el origen de aquellos líquidos.

Dr Infinito


-¡Bienvenidos sean, señores y señoras, a la que será nuestra última actuación en Ballywood! Soy el Doctor Infinito, sabio de la mítica Ohara y he convertido los descubrimientos y avances en la ciencia del lugar en un placer que todo el mundo pueda experimentar -su voz grave retumbaba en los extraños aparejos metálicos creando un extraño y agudo eco.

Los vítores se extendían entre el público que los acompañaba con un fuerte aplauso. Al escenario comenzaron a subir doce ayudantes que vestían de dorado, ayudantes del doctor para el espectáculo, y se posicionaron junto a algunos de los objetos metálicos sosteniendo en sus manos unas bolsitas. El famoso doctor levantó entonces la mano y se hizo el silencio. Dirigió una mirada a su público, dedicando algunas sonrisas y habló, esta vez con un tono más bajo pero perfectamente audible para todos.

-Escuchad, oled, degustad y sentid las vibraciones de la ciencia. Pero sobre todo, disfrutad. ¡Que dé comienzo el espectáculo!


Aclaraciones


Contenido Oculto
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#5
- Buenas noches, señorita. Si para dos. - La mujer era espectacular y eso que no suelo fijarme mucho en los cuerpos, pero aquella chica tenía un aura que te encandilaba. Tras ello la mujer nos indicó el camino por unas escaleras metálicas. Me paré tras llegar a la puerta junto con Erika. - Pipiola has visto esto, donde nos hemos metido? - La comenté en un tono más bajo antes de que los empleados del local nos invitaran a pasar tras las cortinas doradas. Caminé hacia el interior y una vez dentro, estábamos ante un auditorio totalmente preparado para un estamento social al que ninguno de los dos pertenecíamos. Qué clase de lugar es este y como es posible que hayamos acabado aquí, me pregunte, mis pulsaciones aumentaron de golpe, mis pupilas estaban reflejando la opulencia y exuberancia de tal sitio. La chica que nos atendió previamente nos acompañó a través de unas escaleras que parecía llevarnos a un piso superior. - Por favor, Erika. - Juntando mis palmas de la mano. - Vamos a disfrutar de la velada, no la liemos antes de que esto empiece. Por favor... - La dije en un tono más bajo para que el resto de personas de nuestro alrededor no nos pudiera escuchar.

Al llegar a la parte superior, la dulce azafata nos abrió las cortinas a lo que parecía un espacio mucho más privado en la intimidad. Rápidamente, la chica paso para acercarse a la mesa.- Uy, perdón. La dije tras dejarla pasar. A continuación saco una botella de vino, dándonos unas indicaciones de su procedencia, su aroma y como había sido envejecido en barrica. Hubiera prestado mucha más atención si fuera un amante de las bebidas espirituosas, pero no fue el caso. Tras verternos su líquido en las copas, la chica procedió a comentar el cocktail que nos habían proporcionado y la carta del local. - Muchísimas gracias por todo, esperemos disfrutar del espectáculo tanto mi pareja como yo. - La dije en un tono de agradecimiento y al mismo tiempo de seriedad, mientras hacía una afirmación con la cabeza. La chica abandonó el reservado y nos quedamos Erika y yo a solas. Lo primero que hice fue acercarme a la butaca de la derecha e invitar a Erika a que se sentase. - Antes de que me llames de todo, sé que antes me he referido como tu pareja. Luego en el hotel me cortas la cabeza si quieres. - Lo dije en tono de burla cariñosa. - No, pero ahora en serio, sigamos esta pequeña mentira, a lo mejor sacamos algo más que una botella. - Mientras indicaba con el dedo las cortinas. Me fui al lado izquierdo para sentarme en la butaca que quedaba libre.

Con un vistazo pude ver que la mesa tenía las copas de vino, una botella de agua, las aceitunas y la carta. Menos las aceitunas, todo, literalmente todo era dorado, así que me acerque a coger la carta, bastante bonita, no era el típico cuaderno de bordes de piel, sino una carta metálica. Al cogerla noté como me costó quitarla de la mesa como si estuviera imantada. No presté mucha atención de primeras. - FUFFF, Sabes cuanto vale el café? - La dije en tono de total asombro a Erika. - Hay muchos ceros y no a la izquierda precisamente. Al dejarla con cierta desgana noté como la mesa parecía reclamar la carta. Cogí una aceituna con mi mano derecha y me la llevé a la boca. - No está mal, lo que no sé si probar el vino ya sabes que yo no soy de beber, es una ocasión especial y quiero estar totalmente centrado. - La dije mientras cogía la botella de agua. - Otra vez lo mismo, la botella parece que está pegada a la mesa. - Qué coño... - Mi cabeza empezó a carburar, como era posible que las cosas estuvieran imantadas, no había ningún tipo de imán, así que podría ser que los objetos pudieran tener polos diferentes tanto para repelerse como para acercarse. - Que ideaza, así, nadie puede tirar una copa sin querer, JEJEJE. - Reía mientras me servía el agua en otra de las copas intrincadas y sin compartirla el contexto de mi pensamiento a Erika.

Al acabar la charla con Erika y tras un tiempo relativo, las luces empezaron a disminuir su intensidad. - ¡Ya empieza que nervios!!!! Guardé totalmente silencio y no pude ver nada más en la oscuridad, aquel sitio al ser tan dorado con luces impresionaba, pero impresionaba más cuando las luces se apagaron, era literalmente un negro perfecto y no era capaz de ver ni los reflejos. En un instante los tramoyistas y los iluminadores hicieron que todo el mundo se fijara en una plataforma. La plataforma tenía muchos aparatos sacados de un laboratorio, pero mucho más elaborados y como no, todos dorados, aun así no conseguía verlos con claridad. Me incliné hacia adelante en mi butaca sin levantarme del sitio y pude observar como había interconexiones entre ellos y esas conexiones venían dadas por tuberías que portaban un líquido dorado en su interior. En mi palacio mental no recordaba ningún tipo de fluido dorado, ni rebuscando en lo más profundo de mi cabeza. Lo más importante fue nuestro protagonista, el Dr. Infinito que había salido a escena ya.

Ohara, Última Actuación, Descubrimientos. - Pensé en esas palabras tras su presentación, la puesta en escena era increíble, pero quería saber más de él, nunca había oido hablar de él en Ohara, ni en los documentos, ni en los libros que he leído, ni siquiera a los eruditos. ¿Por qué? La función continuaba, solo escuchaba los aplausos y los vítores del público cuando subieron al escenario varios ayudantes vestidos como la chica que nos atendió. Todos llevaban unas bolsas y todos tomaron posiciones cerca de los artilugios científicos. En ese instante él comenzó a dar introducción a su obra. - Mmmm, acaba de decir vibraciones.  -La dije susurrando a Erika, mientras tapaba parte de mi boca para reducir sonoridad. Al recolocarme en la butaca solo pensaba en Movimientos, Energias, Pendulos, Ondas, Campos... un sin fin de ideas que venían como rayos en mi cabeza. - Que empiece el espectáculo. -Susurre

Aclaraciones
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#6
Atributos Personaje


Esperar en aquel sitio para entrar se me estaba haciendo un auténtico aburrimiento.

Con las manos apoyadas en la parte trasera de la cabeza, mientras mascaba mi chicle de fresa y hacía pompas con el, me percaté de algo realmente raro raro raro raro. Aquel edificio no era lo que parecía. Primero de todo, las partes de más arriba, no eran naturales de la arquitectura base del resto, eran como piezas, que pusieron más adelante de alguna forma. Puse cara de culo, extrañada, y, cuanto más me fijaba en todo y más nos acercábamos a la entrada, me percaté de que el edificio realmente no era de oro, sino más bien metálico, como si estuviera pintado por encima y de mala manera - mmmmmm - Se me escapó el pensamiento por la boca, intentando darle vueltas a mi cabecita del porqué, pero, no me apetecía más, así que lo dejé aparcado en mi cerebro.

Cuando íbamos avanzando, de repente, una chica guapísima, con el pelo rubio y un vestido dorado acorde con incluso su tono de piel, se presentó delante de nosotros, dándonos la bienvenida y pidiendo que la siguiéramos. Choto me dijo algo pidiéndome, por favor, pero le ignoré completamente, me puse detrás de la rubia con las manos aún en la parte de atrás de la cabeza - Oye, cara lagartija rubia, ¿por qué el edificio es así de raro? Mmmmm - Pregunté maleducadamente.

La rubia nos invitó a subir unas escaleras, y me percaté del ruido que hacían al pisarlas, eran de metal, la puta barandilla era de metal, cuando llegamos arriba, el puto suelo era de metal - ¿Qué cojones? - Pensé, era algo muy raro. La rubia nos invitó a lo que parecía ser una especie de palco que daba a la gran sala principal. Entramos en aquel sitio y me caguen la puta, aquel interior me dañaba casi a los ojos de lo dorado que era, aunque era de mentira, pero hay que reconocer que era muy llamativo, hasta para mí, aunque me causaba náuseas, pues, aunque no era oro real, sí que contaba con ciertas cosas que mostraban riqueza y dinero - Puta mierda de gente que le gusta restregar el dinero... - Dije suspirando. Estando allí los tres, de repente, escuché a Choto decir una cosa que hizo que me diese la vuelta lentamente, para mirarle con ira: se dirigió a mí como SU PAREJA, agradeciendo a la rubia - ¿Pero qué cojones dice este gilipollas? - Estaba completamente enfadada por dentro, pero la rubia estaba explicando algo, no sé el que, pues no podía prestar atención porque solo miraba al idiota de Choto con cara de mala hostia, esperando a quedarnos solos. Y ahí fue, aquella preciosa niña se fue.

Di un golpetazo a la mesa antes de que ni siquiera Choto abriera la boca - ¡PERO COMO QUE TU PAREJA! ¡ESTÁS MAL DE LA CABEZA O QUE! ¡ESTO NO ES NINGUNA CITA! ¡HEMOS VENIDO AQUÍ PORQUE A TI TE APETECE, JODER! - Grité sin pensar en que cualquiera pudiera haberme escuchado en aquel sitio, sinceramente, me sudaba el coño muy basto. Respiré muy profundamente para relajarme, en lo que Choto aprovechó para decirme que lo hizo para sacar algo más que una botella - ¿¡AAAH!? ¡Y eso que tiene que ver! ¡No soy un puto objeto, asqueroso! - Me di media vuelta, dejando mi rifle en el suelo, pero apoyándose en el borde de aquella mesa, y Shock dentro de mi chaqueta. Me senté, me crucé de brazos y subí las piernas encima la mesa, poniendo cara de culo. El pelo arbusto comenzó a hablar de precios y demás que había en aquella carta, y que no sabía si beber el vino que nos regalaron - Basura - Dije con la boca entre abierta - Si no hay cerveza, no me vale. Que se metan por el ojete el vino - Pero hubo una cosa que sí me llamo la atención de lo que dijo. Parece ser que, todo allí estaba como imantado, pues todo se atraía y era costoso coger las cosas con las manos. Miré de reojo mientras Choto se ponía a deducir y teorizar sobre ello, pero me importaba una mierda.

De repente, aquel gran salón empezó a bajar la iluminación, parece ser que el espectáculo empezaba, haciendo que la luz se centrase en una misma zona, revelando así máquinas muy raras y metálicas con el mismo toque dorado que no entendía para nada. En todo el centro, apareció un viejo, con bata blanca y gafas doradas para variar. Se presentó como el Doctor Infinito, alegando que era un gran científico y bla bla bla - Qué coñazo... - Dije en un tono bajo.

Dejé totalmente de prestar atención a lo que el viejo estaba diciendo, fue escuchar "Ohara" y se me fue la mente totalmente. Así que me puse a mirar aquella enorme sala, me acerqué a la barandilla, tanto para ver lo que había debajo de mí, como, alzando la mirada, lo que estaba encima, seguido del propio escenario donde estaban aquellas máquinas. Seguía dándole vueltas a lo que vi fuera, aquella parte alta del edificio no era real, estaba puesto posteriormente. Así que puede que aquí pudiera contemplar alguna cosa más.

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#7
Aquel hermoso y dorado lugar quedó en oscuridad casi absoluta, únicamente interrumpida por los focos que iluminaban el escenario, permitiendo ver apenas unos metros más allá de él. El Doctor Infinito levantó una mano en alto con un recipiente que contenía unos dados de algo que en apariencia podría pasar por caramelo endurecido y, con un gesto teatral, vertió el contenido en el recipiente central relleno de líquido dorado que tenía ante él. Al hacerlo, el líquido se volvió rojo y comenzó a burbujear. Con su otra mano, asió un disco dorado y lo colocó para sellarlo. Justo entonces, las burbujas comenzaron a estallar en el interior con fuerza, expandiendo el color rojo a través de los tubos que interconectaban todos los aparatos del escenario. 

Musica ambientación 1


Durante aquella erupción, varios dispositivos comenzaron a emitir un vapor rojizo que se dispersó por el área. Conforme el burbujeo aumentaba su intensidad, lo que inicialmente parecían ser pequeñas explosiones, el sonido se transformó en una vibrante sinfonía de percusión y tonos metálicos. Los doce asistentes se acercaron a uno de los aparatos y empezaron a cantar una melodía que armonizaba con la música instrumental. Estos sonidos generaban potentes vibraciones que emanaban del escenario, envolviendo todo el entorno, incluyéndoos a vosotros, permitiendo que sintierais la música resonar en vuestro ser. Los muebles metálicos temblaban, sin embargo, las copas permanecían intactas y ningún objeto caía; parecía imposible, pero era así. Incluso aquellos ubicados en los balcones superiores experimentaban completamente la sensación. Los espectadores vitoreaban asombrados, aunque sus voces quedaban opacadas por el concierto.

Cada ciertos momentos, el Doctor Infinito iba afinando algunas de sus herramientas, vertiendo otras sustancias, haciendo que la música fuese alterándose y cambiando los colores del líquido pasando por toda la gama del arcoíris, alterando también los vapores que emanaban. A medida que el concierto continuaba, los ayudantes a su vez iban lanzando pequeños puñados de un polvo procedente de las bolsitas a otros de los artilugios, que estallaban al impactar contra discos moviéndolos, reposicionándolos y creando percusión y humo a la vez. Vuestros sentidos estaban rebosantes de información. Los sonidos en vuestros oídos, las vibraciones en vuestros cuerpos, incluso si olfateabais, con cada color de vapor que os iba llegando podíais notar un aroma distinto. El rojo olía ligeramente a fresas, el amarillo a vainilla, el verde a manzanas ácidas, el morado a arándanos… Cada uno traía consigo un olor frutal distinto que incluso se colaba a través de las fosas nasales y os dejaba el sabor de esa fruta en la boca. Incluso a la vista, era un espectáculo hermoso y embriagador, con los ayudantes desplazándose ágilmente por el escenario en lo que parecía una danza.

El espectáculo prosiguió durante unos minutos, en los que el público finalmente había quedado en completo silencio, tal vez embriagados por la exhibición.



Se hizo una pausa, en la que el lugar quedó completamente en silencio. Los trabajadores que estaban en el escenario se miraron entre ellos y acercaron a la pared tras el escenario. Cada uno de ellos agarró una palanca distinta y giraron la cabeza en dirección al Doctor Infinito. Este dio un par de pasos a su derecha y, a la vez que los demás lo hicieron, tiró de una palanca.

El edificio al completo comenzó a temblar como si un terremoto de alta magnitud estuviese asolando el lugar, obligando a todos aquellos en pie a agarrarse a algo para no caer. La sacudida inicial fue tal que el líquido de las copas se desparramó por los suelos, casi parecía que el edificio fuese un barco en el océano azotado por inmensas olas, balanceándose de un lado al otro. No se escucharon gritos, únicamente el abrumador sonido de mecanismos encajándose y placas metálicas entrechocando. Pasados apenas cinco segundos, los temblores se redujeron, haciendo que fuese posible de nuevo erguirse en pie. A pesar de ello, todo el edificio seguía vibrando con un traqueteo rítmico que podía dificultar algo el movimiento.

Las luces del local volvieron a encenderse, haciendo posible que si alguien decidía mirar hacia abajo se encontrase con una visión perturbadora. El público yacía en posturas estáticas, algunos sentados en sus sillas con las cabezas inclinadas, otros apoyados sobre las mesas con los brazos extendidos y algunos más dispersos por el suelo, reposando en posiciones relajadas. De los laterales de la sala, aparecieron 20 hombres y mujeres vestidos con trajes dorados que comenzaron a atar las muñecas de los espectadores con sogas. En el escenario, el doctor conversaba con dos ayudantes y desaparecía a través de una cortina a la izquierda del escenario acompañado por ellos, dejando a exactamente 10 personas en el escenario, que comprobaban algunos de los artilugios aún en funcionamiento y emitiendo vapores. Con el ruido que había, era imposible saber de qué estaban hablando.

Aclaraciones
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#8
Atributos Personaje


La actuación del Dr. infinito comenzaba a partir del momento que saco unos terrones de lo que parecía azúcar moreno. En ese instante vertió un par en una vasija transparente como si fuera un café. El color comenzó a cambiar a tornar a rojo, lo que me pareció una reacción química. Acto después cerró de una forma hermética el dispositivo y toda esa fuerza y explosiones pasaron a través de los tubos que conectaban el escenario. - Interesante... Una reacción exotérmica... Así que el componente en mezcla con el líquido genera calor y esa energía se mueve por los tubos... - Y si esto se pudiera utilizar para otras cosas... -Pensé en voz baja mientras seguía viendo el espectáculo.

De repente, una música empezó a emanar ruido de los tubos del escenario. - ¡Claro como no, los gases de la reacción pasan por unas boquillas troqueladas y EUREKA! - Tenemos música para nuestros oídos. - Dije en un tono apenas imperceptible, incluso para Erika. A medida que fue pasando el tiempo, la música se convirtió cada vez más explosiva, una vez que todo el sistema adquirió un punto óptimo, las personas que estaban en el escenario empezaron a cantar. Todo ese mix hacía que nuestro cuerpo retumbara completamente, mi corazón parecía que quería abandonar mi cuerpo, mis piernas no se podían casi ni mover, todo este batido era una mezcla de sensaciones encontradas para nuestro cuerpo.

Me acomodé en el sillón para disfrutar del espectáculo, cuando empecé a sentirme muy cómodo en aquellas butacas que nos habían preparado, mi cuerpo entró en resonancia con la música y en cierta manera en trance. Empecé a bostezar más de lo normal y poco a poco mis parpados pesaban cada vez más y más. Sentí la necesidad de decírselo a Erika, pero lo único que recuerdo fue como mi brazo derecho cayó por fuera de la butaca y como mi organismo me llevó a un fundido a negro.

Resumen del turno
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#9
Atributos Personaje


Usando mi cabeza y brazos, me apoyé en la barandilla de aquel balcón para intentar observar alguna cosa de interés que me llamase la atención, pero nada, todo era un coñazo. Aquel viejo de la bata blanca levantó algo con la mano, con una especie de líquido raro que echó en otro vaso y se volvió de color rojo y bla bla bla. A la vez, Choto estaba murmurando cosas que no lograba entender, pero supuse que eran sus teorías de pipiolo, de como le fascinaba lo que se estaba haciendo en aquel escenario lleno de máquinas y cosas raras. Hice una pedorreta, fruto de mi aburrimiento - Joder, ojalá ese líquido fuera cerveza, fresquita y espumosa - Dije mordiéndome el labio inferior mientras pensaba en ese licor de los dioses.

Al poco, ciertos aromas invadieron aquel lugar, que, para que negarlo, era agradable hasta para mí, dejando olores parecidos a las frutas, dulzones, como yo. Estaba mirando por inercia al escenario, los ayudantes del viejo estaban bailando de manera extraña, no me podía parecer más aburrido todo aquello. Suspiré, aun estando apoyada en la barandilla del balcón y desvié la mirada de nuevo a la gente que había debajo de mí. Me resultó gracioso, toda aquella gente se estaba quedando dormida, iban de finos y pijos y resulta que se aburrían igual que yo, no pude evitar soltar una sonrisa picarona ante ello - Heh, mira Choto, la gente se está aburriendo, eres el único pipiolo que le está gustando esto, iahahaha - Dije en un tono bajito, esperando alguna respuesta con cierto sarcasmo o chascarrillo de mi amigo pelo arbusto. Pero, no la obtuve - Hijo, sí que estás concentrado en todo esto - Manteniendo los brazos en la barandilla, solo giré la cabeza para mirarle - Es un puto espectáculo con agua de color... - Y me llevé la sorpresa, Choto se había dormido, al igual que todos - ¿Pero qué cojones? - Estaba confusa, muy confusa, que el pipiolo se durmiera era algo que no me esperaba para nada, y menos cuando hace un rato estaba en su mundo pensando y disfrutando de aquel espectáculo.

Un escalofrío pasó por mi cuerpo, desde mis piernas, pasando por mi cadera, mi vientre y mi pecho, hasta acabar en mi pelo, el cual me alisé esta noche. Aquella sala estaba completamente en silencio. Un silencio que daba incluso miedo, era demasiado la ausencia de ruido. Giré de nuevo la cabeza para observar que estaba pasando ocultando mi cabeza lo máximo posible, pero que me permitiera ver que estaba sucediendo. La gente del escenario junto al viejo de la bata blanca eran los únicos que estaban conscientes ahí abajo. De repente, todos ellos tiraron de unas especies de palancas cuando, de pronto, aquel edificio comenzó a temblar bruscamente, haciendo que fuera difícil mantener el equilibrio - ¡Me caguen dios! - Pensé, pero aún más fue mi acto reflejo a todo esto. Rápidamente, me transformé en mi forma híbrida, y en una astucia y demostración de mis controles sobre esta, usé 2 tentáculos - Uno izquierdo y otro derecho - para agarrarme a la barandilla, otro - lado izquierdo - para coger el rifle, el cual estaba apoyado en la mesa, y girando solo mi cuerpo para mirar bien, otros dos - lado derecho - que estiré un poco más para sujetar tanto a Choto como la silla en la que estaba durmiendo. Shock, al estar colgando de mi cuello, estaba bien a salvo. Solo se escuchaba maquinaria por todos lados, como si fuera un tren de vapor o algo parecido, todo esto dificultaba mucho el poder moverme libremente, pero a los pocos segundos, la cosa se tranquilizó un poco, siendo posible estabilizarme tanto a mí como la silla de Choto, aunque la sensación no se fue del todo, pues el puto edificio aquel temblaba de vez en cuando. Aun así, era más fácil el poder moverse ahora, aunque con mucho cuidado - Joder, me he transformado por pura inercia, chsss - Pensé cabreada. No es que no me gustase usar mi fruta, sabía que era muy útil para mí, pero tampoco lo amaba. 

Terminé de coger bien el rifle con uno de mis tentáculos izquierdos - el superior -, y me preparé a Shock agarrándolo con el derecho - superior también - no quería que nada me pillase por sorpresa, tendría que estar preparada. Mire abajo y el escenario era turbio, muy turbio. Es como si la gente estuviera inconsciente, Choto incluido. Y para joder más las cosas, unas 20 personas salieron de los laterales y comenzaron a atar de manos y pies a cada uno de los inconscientes - ¡Joder! - No sabía muy bien que estaba pasando, no soy tan lista para saberlo con exactitud, pero sí lo suficiente como para saber que algo estaba pasando, aquel ruido constante y molesto me lo recordaba ¿Y por qué coño yo era la única que estaba consciente? Estaba totalmente cabreada por todo esto, y no me gusta estar cabreada. Me giré a Choto, y le pegué un tortazo en la cara, con todas mis fuerzas, con uno de los tentáculos, aprovechando que la acústica de aquel sitio estaba inundada por el sonido de maquinaria y a saber qué, esperando que pudiera despertarse. Una vez eso, volví a mirar al escenario, cuando pillé justo a tiempo al viejo de la bata blanca, yéndose tras una cortina en el lado izquierdo - ¡Hijo de puta! - Pensé apretando los dientes. En la sala, solo quedaban treinta personas, diez en el escenario, las cuales estaban mirando hacia la pared, y veinte en el centro de la sala, donde estaba la gente inconsciente.

De repente, algo se apoderó de mi cuerpo y mi mente, una sensación totalmente de éxtasis y placer recorría cada milímetro de mi piel, haciendo que mi respiración se acelerase bruscamente ante esta situación, notaba la frialdad del tacto de mis armas en mis brazos tentáculos, hacían que me sintiera totalmente viva. Veía muy claro lo que iba a hacer, y me iba a sudar completamente todo el coño: Poder disparar a estos hijos de puta. No era una heroína ni una salvadora, no tenía por qué socorrer a esta gente, eso me daba igual. Pero lo que sí quería es que, tanto el viejo de la bata blanca como toda su gente de mierda no se fueran de rositas, iba a pillarlos, y obligarles a que cantasen o se iban a ir con un tiro en la puta cabeza. Así que no me lo pensé ni lo más mínimo.

Aprovechando todo aquel ruido, me preparé. Shock y mi rifle en los tentáculos superiores de cada lado, y en los dos de abajo, sujetaba dos cargadores para recargar, los cuales tenía en una especie de bolsita atada a mi cintura en la parte de atrás, la cual no se podía ver por la chaqueta del vestido. Me aproximé a la parte más alejada del balcón con respecto a la entrada, para así poder tener visión completa de esta en el caso de que entrase alguien, y agarrándome bien a la barandilla con los dos tentáculos restantes para sujetarme de los pequeños meneos que el edificio pegaba. Me asomé, sin pensármelo mucho, y con una sonrisa macabra de oreja a oreja, haciendo una demostración de mi puntería, y usando mis dos armas, reventé de un tiro las cabezas a cada uno de los veinte ayudantes que estaban en el centro de la sala, sin poner en peligro a ninguno de los que estaban inconscientes. En cuanto lo hice y gracias a mi destreza de juego de brazos - o tentáculos - cargué rápidamente las armas, y mi siguiente objetivo era la peña que estaba en el escenario, los cuales esperaba que, por el ruido que había en aquel sitio y que estaban mirando a la pared, no hubieran escuchado nada de lo que hice ahora mismo.

Toda la información
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#10
Vuestra cárcel dorada se balanceaba mientras vuestras acciones, o más bien las de Erika, sucedían. En un impulso por despertar a Shoto, Erika lo abofeteó en la cara con la suficiente fuerza para sacarlo de su sueño narcótico. Finalmente, aprovechó su posición ventajosa para disparar desde el lugar al grupo de 20 integrantes justo cuando terminaban su labor atando a los inocentes espectadores que yacían por la sala. Trozos de cráneo, carne y sangre salieron despedidas por todo el lugar, tiñendo aquella zona del hermoso color de la sangre.

El alboroto de la maquinaria era suficiente para que el estruendo de la masacre no saliese de entre aquellas paredes, sin embargo, todavía había personas allí que sí fueron capaces de percatarse. Los 10 ayudantes que estaban en el escenario localizaron el origen de los disparos por el ruido, sumado al destello brillante del cañón de las armas de fuego de lo que parecía ser un monstruo Lovecraftiano. Aprovecharon el momento y se pusieron rápidamente a cubierto tras los artilugios metálicos repartidos por el escenario, impidiendo ser disparados desde la posición de aquel ser.



Aclaraciones
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