[Pre. Abs] ¿Qué es el destino?
#21
Conseguí encajar mi contraataque con éxito, pero Yojimbo, aún seguía con energías, al igual que yo. Ambos nos aferrábamos a la pelea para poder ver al otro caer. Si tenía que ser así, así iba a ser. Cuando conseguí alcanzar la altura deseada con mi salto, y preparar mi puño para golpearle en una caída en picado, parece ser que usó su fruta de nuevo, la cual le permitía poder sacar extremidades de los sitios, algo muy raro que no lograba comprender. Pero el caso, es que lo usó para cubrirse el cuerpo, casi parecía una armadura de carne humana, sabía que iba a ir a por él con todas, y esta vez, le tocaba a él, el poder aguantarlo. Tendría que darlo todo en un último golpe.


Apreté mi puño derecho una vez más, con toda la fuerza que podía, la rabia me invadía en ese momento, era como si tuviera energías extra al estar tan dañado por la pelea, volviendo a tensar cada uno de mis músculos del brazo para poner todo en un solo movimiento, el último de todos. Parecía que el tiempo se había parado, podía verle claramente como estaba en el suelo tirado, esperando mi movimiento, con las alas extendidas. Podía ver claramente la figura de un ángel, una deidad, un dios. Alguien que no estaba dispuesto a rendirse, a darme la espalda, iba a darlo todo hasta el final. Yojimbo estaba dispuesto llegar hasta donde fuera, pero con el coraje y el honor por encima de cualquier cosa. Durante una fracción de segundo, mientras podía notar como flotaba en el aire, e iba a comenzar a caer hacia él, mostré una sonrisa en mi rostro, y el tiempo, de nuevo, era como si se reiniciara otra vez. Yojimbo gritó mi nombre con fuerza, casi sonaba como su último suspiro, su último aliento. Y no iba a hacerle esperar más, iba a romper esa defensa artificial que se había creado, y lo más rápido posible.

— ¡CAE, YOJIMBO! —

Y me lancé hacia él con un Soru a mi máxima velocidad, cayendo como un misil, buscando golpeándole en el centro de su pecho, pero no sin antes, impactar antes en aquella armadura de carne que se había creado, consiguiendo romperla para finalmente, darle de lleno en el esternón, haciendo que saliera del impacto un chorro de sangre de la herida que le produje en el hombro derecho anteriormente. El golpe retumbó el suelo una vez más, haciendo un eco por todo aquel lugar. Me quedé totalmente quieto, jadeando continuamente para poder recuperar el aliento, estaba con el puño en su pecho, y mi cola de serpiente en su vientre. No sentía ni un solo movimiento por su parte, aunque sí que tenía pulso, gracias a su gran tamaño, y mi puño en su esternón, podía notar su corazón aun latiendo. Levanté la cabeza lentamente hasta poder ver su rostro, el cual estaba totalmente apagado.

Me levanté rápidamente, para a continuación saltar de su cuerpo al suelo, alejándome de él unos 5 metros hacia atrás. No podía parar de jadear, necesitaba recuperar la respiración, pero las fuerzas me estaban flaqueando, en cualquier momento iba a caer yo — ¿Y... ya está? — Pregunté al aire, esperando casi que alguien me respondiera por arte de magia.

El cuerpo del capitán de los Alas Negras, estaba delante de mí, totalmente inmóvil e inconsciente. Y yo no iba a ser menos, estaba a punto de caer al suelo, aquella quemadura en la cara seguía doliendo y no iba a aguantar mucho más. Tosí un poco de sangre mientras me llevaba la mano al bolsillo de mi pantalón para buscar el Den Den Mushi, pero algo tan sencillo me estaba costando un mundo, las fuerzas comenzaban a fallar.

— Nec... necesito llamar... a Karl... — Dije, mientras rebuscaba en mi bolsillo.

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#22
Aquella visión de aquel humano serpentizado flotando en el aire por encima de mi sería la última visión que tendría en mucho tiempo.
Sentí por un instante pasar una cantidad ingente y sin fin de recuerdos a toda prisa como un torrente de emociones que se arremolinaban en mi interior con la furia de un mar de lava embravecido. Recordé como conocí a Triana, a Jolyne, a Aspros a Jimba y a Peixe... recordé como vi morir a Peixe ante mis propias narices de manos de aquel imbécil con máscara. Recordé la isla Eliseo y el robo del diamante a Kosax. Recordé cómo traté de vengar a Peixe contra aquel cazador y perdí contra él delante de todo mi pueblo. Recordé cómo conocí a Tobías, Garnet y Sasha. Recordé cómo conocí a Zarutsuki y cómo me contó la verdad sobre mi padre. Recordé cómo Pawurs limpió uno de los errores de mi pasado y me quitó aquella akuma no mi. Recordé cómo conocí a Kenzo. Recordé cómo luché junto a Tobías contra aquel conejo cocainómano y con un estilo inigualable, y cómo conseguí mi nueva fruta del diablo. Recordé cómo despedí a Aspros en Momoiro. Recordé cómo viajamos hasta esta isla. Y recordé cómo entré en esta biblioteca tratando de buscar pararle los pies a quien arrojaba incertidumbre y desazón a mi grupo... volviendo a perder. ¿Acaso estaba destinado siempre a perder? ¿Acaso no podía hacer otra cosa que luchar y caer? ¿Qué es lo que me faltaba?

"¡Cae, Yojimbo!" se escuchó resonando por la habitación y con un destello aquel serpenteante marine se deslizó como un misil por el aire hacia mi. Oh... ojalá hubiera afrontado esta pelea en un exterior. Lo pensaba demasiado tarde. Y entonces sentí un terrible impacto en la zona donde mis brazos más convergían entre si y generaban ese escudo. Un impacto tan brutal y tan poderoso que hizo que mis brazos estallasen en cientos de miles de pétalos de cerezo, permitiendo al puño de Joe Joestar abrirse paso hasta mis brazos verdaderos e impactar en ellos con fuerza. El golpe fue tan brutal, que clavó un poco más mi cuerpo en el suelo, haciendo que mis piernas y alas se alzasen por el propio efecto de la inercia y mezclando conjunto con los pétalos residuales del uso de mi fruta del diablo, las plumas negras de mis alas.
Abrí los ojos de par en par, vomité sangre por mi propia boca y la hemorragia de mi hombro se redobló, chorreando el líquido vital de mis venas para propiciarme un destino completo e incierto. El estruendo fue tan grande que sacudió las paredes de la biblioteca y agrietó el suelo bajo mi espalda usando esta como epicentro, unos cuantos metros, mientras las llamas de mi espalda se apagaban.

Joe Joestar permaneció encima de mi unos instantes, antes de saltar y alejarse de mi y comenzar a farfullar algo. Algo que oía en la lejanía y de forma borrosa. ¿Acaso creía que había ganado?.
Las llamas de mi espalda volvieron a surgir y con ellas, un último impulso de mis músculos me hizo doblar las rodillas y usar los codos para incorporarme, levantándome lentamente y dejando caer de mi cuerpo los pétalos que aun reposaban sobre este, las gotas de sangre que habían salpicado, y las plumas que se habían desprendido de mi, junto con el polvo y los pequeños restos de escombros que habían sido levantados por el impacto.


-Aún... no...- dije mientras me ponía en pie con las piernas temblando y los brazos colgando, expulsando aun más sangre por la boca dado que mi cabeza estaba mirando hacia el suelo acompañando la dirección de mis plateados cabellos -Ellos... deben... escapar...- susurré con pesar y mientras la llama de mi espalda titubeaba de forma intermitente y dubitativa, alcé mis temblorosos brazos para colocarlos en una posición de guardia -Soy....... su capitán- y con un último chispazo, las llamas de mi espalda se apagaron definitivamente, haciendo que el silencio se apoderase de la sala.
Mis ojos estaban cerrados, mi cabeza gacha y mi cabello ocultando los laterales de mi expresión. Mi cuerpo temblaba con ligeros y tímidos espasmos pero se mantenía firme en aquella posición, con las piernas algo flexionadas y los puños en alto manteniendo una guardia de boxeo. Mis alas desprovistas de fuerza caían a ambos lados de mi flanco y arrastraban las plumas más bajas por el suelo, y los pétalos y las plumas danzaban a mi alrededor.

Había sido derrotado, de nuevo.
Joe Joestar, había conseguido pararme y, ahora si, había usado el todo por el todo de mi. Había ido al cien por cien de mis capacidades y aunque caía inconsciente, lo hacía con la conciencia tranquila porque había conseguido dañar tanto a mi contrincante que conseguiría darles tiempo a mi tripulación para escapar sin mi. Y así lo reflejaba la sonrisa de mi rostro.

Triana, Jolyne, Tobías, Garnet, Sasha, Kenzo, Jimba... parecía que mi sueño de ser el rey de los piratas, y del dominó, iba a tener que tardar un poco más de tiempo en cumplirse.


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#23
Antes de revolver mi mano dentro del bolsillo, cancelé mi transformación híbrida. Sacar el Den Den Mushi me estaba costando demasiado, no iba a aguantar mucho más. Cuando, de repente, escuché el suelo crujir lentamente. Levanté la mirada al frente, y mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo. Yojimbo se estaba poniendo de pie — No... — mis ojos se abrieron de par en par.


Se estaba negando a caer derrotado, no quería que esto acabase. Iba a seguir peleando, y yo no podía más. Me quedé paralizado, sujetando el Den den Mushi dentro del bolsillo, pero sin llegar a sacarlo. Me estaba viendo totalmente fuera, no me quedaban fuerzas para seguir peleando, y a pesar de que Yojimbo estaba en un estado similar al mío, iba a ponerse de pie, iba a seguir luchando, mientras intentaba encender la llama de su espalda de nuevo e intentaba hablar, comentando algo sobre de que debían de escapar. A pesar de mi estado, no me costó entender que hablaba de su tripulación, la cual, conozco a muchos de ellos por cosas del destino. Levantó sus brazos para cruzarlos, iba a realizar otro ataque, o no, no lo sé, pero algo iba a hacer y no podía quedarme parado. Con muchísimo esfuerzo y dolor, hice lo mismo, sacando mi mano del bolsillo, levanté como pude los brazos para estar preparado. Pero, de repente, la llama se apagó. Aquel escenario se llenó de las plumas de sus magníficas alas, con la combinación de pétalos de flores rosadas, que no entendía de donde provenían, pero me daba igual. Delante de mí, tenía la viva representación de la voluntad y fortaleza de aquel hombre.

Respiré lento, observando la escena, y tras unos segundos, Yojimbo se quedó quieto, había perdido el conocimiento de pie, sin caerse, no daba crédito a lo que estaba viendo, jamás en mi vida vi tal determinación en nadie. Comencé a comprenderlo. Se puso de pie por su gente, no luchaba por matarme, luchaba por proteger a los suyos, algo que nadie puede recriminarle, ni siquiera un Marine como yo. Bajé los brazos mientras no apartaba la mirada de su cuerpo, sintiendo pena, pues su deseo no era cruel o malvado, era lo normal, lo que cualquier persona podría desear — Yo también... tengo gente... a la que... proteger... — Dije, esperando que pudiera escuchar mi mensaje para que estuviera tranquilo. Pero quizás era demasiado tarde.

Esta vez, saqué el Den Den Mushi de mi bolsillo de una maldita vez, y contacté con Karl.

— puru-puru-puru... puru-puru-pu¡GOCHA! - Por fin.

— Karl... he derrotado... a Yojimbo, Cap... Capitán de los Alas negras... Moviliza al resto y venid a la biblioteca de la ciudad... No... puedo... más... — Finalicé, dejando caer el Den Den al suelo y que se escuchase el golpe y detrás, mi cuerpo totalmente derrotado, impactando y haciendo un fuerte sónido que se escuchó en todo aquel sitio vacio. Solo me quedaba rezar para que Karl viniera cuanto antes. Mi destino, aún no estaba dictaminado.

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#24

Cuando acabó el entrenamiento con los nuevos me dirigía a descansar de nuevo a mi camarote cuando de repente mi caraconofono comenzó a sonar "Como vuelva a ser alguien queriéndome vender algo, le mando a tomar por culo, me cago en la hostia no sé cómo cojones pueden contactar con un caracolfofono de la marina". Pero no era propaganda, era Joe, estaba en apuros.

- ¿Cómo? ¿Quién es el Gymbro ese? Joe aguanta joder, aguanta me cago en Dios, voy para allí ya mismo.

Inmediatamente, salí corriendo y cuando volví a la cubierta me transforme en Fenix en mi forma completa para ganar velocidad adentrandome en las cavernas sin importar lo que me llevara por delante, a toda velocidad hasta encontrar la biblioteca de la ciudad que afortunadamente tenia las dimensiones suficientes para que pudiera entrar volando, el nombre de Sephirot retumbaba en mi mente, no podía dejar que le pasara lo mismo a Joe, no le podía perder, a él no. 

Pase volando la puerta de la biblioteca mientras un viejo me gritaba que lo iba a destrozar todo, no me importaba, me daba igual absolutamente todo, solo quería llegar y salvar a mi compañero, mi amigo, mi padre adoptivo, mi mentor.  Corriendo por el suelo en mi forma de fenix con las alas recogidas, por fin llegué a una sala donde claramente había habido una batalla, había cenizas y varios destrozos alli y un gran hombre con alas que debía ser el tal Jogymbro, completamente derrotado pero sorprendentemente, aun de pie, cerca de el, mucho mas pequeño, estaba Joe, completamente quieto

- Joe no, por favor, tú no, despierta, joder, despierta.

Tenía una quemadura enorme y no podía saber si seguía vivo, el terror y la desesperación empezaban a hacer mella en mí, quería creer que estaba vivo, pero no lo sabía, utilice entonces mis poderes para intentar curarle, abrazando todo su cuerpo con una de mis alas.

- VAMOS JODER JOE, NO ME HAGAS ESTO, NO ME ABANDONES TU TAMBIÉN HIJO DE PUTA, ME TENÍAS QUE HABER LLAMADO MUCHO ANTES JODER

Volví a mi forma normal moviéndome de un lado a otro sin parar de los nervios, derribando mesas para paliar mi frustración, me cago en la puta, no puede estar muerto, tiene que vivir por favor, dime que he llegado a tiempo. Tenia que pedir refuerzos, no sabía si ese gigantón del suelo que había vencido Joe podía volver a la vida y necesitaba ayuda, era incapaz de pasar por esto yo sola. Cogí mi Caradecol y llamé al cuartel 

- Aqui Karlglass Firebirth, Comodoro de la división 21, Joe Joestar se ha enfrentado al pirata de alas negras, Jogymbro, repito, Joe Jostar se ha enfrentado al pirata de alas negras Jogymbro, necesitamos refuerzos, marine caido, envíen todos los refuerzos que puedan INMEDIATAMENTE. Jogymbro ha caido, necesitamos atencion medica y refuerzos ¡¡JOE JOESTAR HA VENCIDO A JOGYMBRO !! REPITO ENVÍEN REFUERZOS DE FORMA INMEDIATA

Me pareció ver como Joe se movía algo, tenía que estar vivo, debía de estar vivo, no podía abandonarme, iría al mismísimo infierno a matarle yo misma como fuera capaz de abandonarme, el no, el era invencible, de hecho su rival habia sido vencido por el, mucho más grande, pero derrotado, era imposible que nadie acabara con él

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#25
Con la llamada de Karlglass Firebirth al cuartel general, estos transmitieron el reporte pertinente a la persona indicada, quien de forma rápida y eficaz mandó un buque a la isla Chika cargado de Marines dispuestos a atender a tal urgencia como debía ser.

La noticia de que Joe Joestar, el Comodoro a cargo de esa división de marginales y bichos raros de la división 21, había vencido a Yojimbo, el Supernova con quinientos millones de recompensa por su cabeza, corrió como la pólvora más pura ante la chispa más viva. El boca a boca de los cuarteles en el lapso de los dos días que transcurrieron hasta la llegada de la embarcación se extendió tanto, que aquellos que llamaban a Joe "El Héroe" con cierto desagrado y cinismo empezaban a verse consumidos por la frustración. Yojimbo no era uno de los grandes piratas de la época, pero amenazaba con convertirse en uno de ellos, y en su linaje había avisos suficientes como para no dejarle pasar por alto mucho más tiempo. Era un peligro que había que detener, y un tipo cualquiera, un humano sin habilidades especiales como un Haoshoku, o una fruta monstruosa, lo había parado en seco y había dejado a su tripulación, una de las más peligrosas del momento, sin su líder y potencial bélico más alto.

La resolución y determinación de Karlglass, quien poco a poco - seguramente dado el paso de la edad - dejaba de ser tan cabeza loca y empezaba a demostrar pequeños atisbos de cordura fue también trivial. Tras la llamada al cuartel, avisó a su división para efectuar los preparativos necesarios, haciendo que transportasen a Joe a su navío, y encargándose personalmente de encadenar a un inconsciente e inmovilizado Yojimbo, y custodiarlo dia y noche sentada a las puertas de su celda. Si Yojimbo recuperó la consciencia o no, fue un misterio, pues se mantuvo en silencio durante los dos días, sin hacer el más mínimo movimiento. La Comodoro Firebirth aprendió una valiosa lección en todo este período de aislamiento y reflexión: la templanza.
El proceso de montar guardia día y noche frente a la celda de Yojimbo, sólo permitiéndose dar pequeñas cabezadas cuando el sueño pesaba más que nada, y ser capaz de reprimir sus instintos destructivos contra un prisionero indefenso, permitiendo a la justicia hacer su trabajo, le dieron a aquella semioni algo de luz en su interior, gracias a su mitad humana, demostrando que lo diabólico de su parte Oni no iba a imperar sobre ella si ella no lo alimentaba.

Y esa determinación sería lo que más falta le haría y el compañero más férreo que podría tener en su siguiente misión: Comandar la División 21.
Joe Joestar fue convocado tras despertar por el Almirantazgo, para que personalmente custodiase a Yojimbo hacia Impel Down, donde sería entregado a las autoridades gubernamentales, sin juicio previo, para encerrarlo en una profunda mazmorra. Y él debía responder ante los altos mandos sobre su encuentro y todo lo que había acontecido. De esta forma, Karlglass tendría que tomar el control de su grupo y esperar el regreso del hasta ahora Comodoro, continuando con las órdenes establecidas: establecerse en Sabaody hasta nueva orden.

Así fue como un día después de la llegaba del buque - y dos días más desde la pelea entre ambos contendientes - Joe Joestar zarpó hacia Impel Down despidiéndose de sus compañeros, aun malherido y desgastado, compartiendo barco con el hombre que lo arrinconó tanto y consiguió sacar su "vé más allá". El hombre que, quizá sin saberlo ninguno de los dos, había dado un paso de hierro en la trayectoria de ambos, entrelazando sus caminos para siempre.



Una semana después, el buque acorazado de la Marina daba aviso de estar cruzando las puertas de la justicia, entrando en el terreno marítimo controlado por el área circundante de Impel Down. El destino de ambos hombres, de Yojimbo y de Joe Joestar, vería un nuevo rumbo trazado frente a ellos en cuanto pusieran un pie en el puerto. El marine aun vendado y uniformado, y el pirata cargado de cadenas y con un saco en la cabeza. La entrada triunfal y la llegada deshonrosa. Pero... ¿quien sería quien?



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#26
Una semana después de la pelea contra Yojimbo

Este tiempo se me hizo largo.
Primero, el reposo de mis heridas. Karl pudo llegar a tiempo y curarme algunas heridas, aunque no todas, pero ni siquiera fui consciente de ello, estaba tan agotado que ni me enteré. Cuando me desperté, habían pasado casi tres días, dormí bastante. Karl en ese tiempo estuvo al mando de todo, cosa que me alegra mucho, pues está demostrando ser capaz de poder liderar. A su vez, los demás, como Ryze, y las nuevas incorporaciones, siguieron órdenes e hicieron un gran trabajo. Suspiré aliviado en ese momento, pues pude ver que son capaces de poder llevar las cosas bajo control.

Me hubiera gustado pasar más tiempo con todos y cada uno de ellos en Chika. A pesar de que lleva tiempo con nosotros, conozco muy poco a Ryze, y se ha convertido en alguien esencial para mí en la División 21. Con Apolo empecé con mal pie, no deja de ser un chaval con tontunas en la cabeza, pero con un corazón honorable y justo. Fuguwu más o menos igual, es tan recto y educado que incluso a mí a veces me pilla por sorpresa. Y James va un poco a su bola, con aires de superioridad con esos ... "arre arre dice" o algo así, pero se le ve buen tipo. Realmente, me gustaría pasar más tiempo con ellos, y era lo que iba a hacer ahora. O más bien, después de este viaje que estoy haciendo.

Tocaba volver a visitar la prisión de Impel Down, una vez más. Ahora, para custodiar el prisionero Yojimbo, Capitán de los Alas Negras. Aún sigo pensando en aquella pelea, se me pasa por la cabeza a veces, pero ya no es momento de pensarlo. Ahora era momento de concentrarse en el trabajo. Supongo que Nicholas me recibiría allí, había pasado mucho tiempo y tenía ganas de verlo. ¿Estarán Daisen y Tenma por aquí? Me haría especial ilusión poder verles, aunque fuera para un abrazo y un saludo.

Delante de mí, estaba contemplando una vez más aquella magnífica entrada al sitio más hermético del mundo: La prisión de Impel Down. Tenía media cara tapada por el vendaje, pero aun así, podía notar que el viento soplaba con fuerza, haciendo mover mi chaqueta de Marine a mis espaldas. Ya bajé un pie del acorazado para ponerlo en suelo de la prisión. Solo quedaba avanzar, y detrás de mí, soldados escoltando al prisionero Yojimbo.

— En marcha —

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#27
Según la guía de Reputación al ganar Joe, éste obtiene el nivel de su adversario x5 y Yojimbo al haber sido derrotado, el nivel de su rival x3.
Cita:Joe Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 2
  • Rolear acorde a las guías: 1,75
  • Total: 7,75

  • Reputación conseguida: 29 x 5 = 145 + 15 (karmas) = 160 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (29 + 0) x (7,75 / 2) / 1,5 = 75 Mugiwaras
Yojimbo Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 2
  • Rolear acorde a las guías: 1,75
  • Total: 7,75

  • Reputación conseguida: 29 x 3 = 87 + 15  (karmas) = 102 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (29 + 0) x (7,75 / 2) / 1,5 = 75 Mugiwaras
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#28
Continua en este tema, por favor.
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