[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#1
Primavera, Año 13
Selva Oki, la isla Kyodaina, Gand Line
Día 58, 11:30 AM

Aclaratoria


"Y luego de eso fue que nos hicimos amigos!-Gin" Terminé de contar mi historia al enorme cornudo sobre cómo conocí a Goopaw, mientras frotaba con mi mano izquierda el collar con el colmillo de mi amiga. "Por cierto, ya esto tiene pinta de estar listo-Gin" dije mientras revisaba si los muslos del enorme jabalí que había cazado ya estaban listos "Seguro que la capitana los prepararía mejor-Gin, pero te digo que yo tampoco los preparo tan mal. Dale una probada, Kenny!"  dije al enorme joven mientras le señalaba uno de los muslos que ya tenía un aspecto jugoso "Lamento que no podamos comer en la Rémora, pero son órdenes de la capitana-Gin". Nosotros estábamos allí sentados junto al fuego frente a la Rémora, mientras podía escuchar a Mandarina y Knox jugando en la cubierta del barco.

Mientras tanto tomé una tira de cuero del propio jabalí y la corté armando un cinto y atándolo al enorme martillo que había encontrado al adentrarme a la jungla. Parecía que esta isla era puro jungla, pero ciertamente no éramos los primeros habitantes en llegar aquí. El esqueleto que abrazaba el enorme martillo de guerra que ahora reposaba en mi regazo era prueba de aquello, como de que la isla no dudaba en cobrarse sus víctimas.

Terminé la correa de mi (no tan) nueva arma y la colgué a mi espalda. Se sentía bastante bien y seguro que me sería de utilidad. Contento con mi asombroso ingenio para la supervivencia y las artesanías, me senté y le di un bocado a otro muslo de jabalí. "La verdad no está mal, pero la comida de Eaa era incomparable-Gin. ¿Y tú no comes, Kaguya?"

resumen


Aclaratoria


Inventario


Karmas Positivos

Karmas Negativos
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#2
Leyenda


Algunas pequeñas nubes empezaban a aparecer en el gran cielo azul que teníamos sobre nosotros, las cuales se juntaban además de al gran y brillante sol, a una jauría de aves autóctonas de la isla, estás no paraban de rondar por la costa, zambulléndose de vez en cuando en el agua, seguramente cazando peces para alimentarse. El aspecto de estas aves era similar al de las gaviotas, pero mucho más grandes, y las sombras de estás al pasar entre el sol y nuestra posición daban la sensación que unos grandes monstruos volaban sobre nosotros, lo que provoco que levantase la mirada hacía el cielo.

Después de identificar de donde provenían las sombras volví a bajar la vista, hacía la pequeña hoguera que tenía enfrente mío donde se estaba cociendo lo que realmente me interesaba, siendo esto unos muslos de jabalí que había cazado y ahora cocinaba aquel peliblanco que había conocido hacía unas horas, el cual no paraba de hablar y me daba la sensación que explicaba algo sobre su pasado. Como era de esperar no le presté ningún tipo de atención, mientras hubiese comida o bebida por el medio mi atención era total hacía ellas, excepto que notase o detectase algún tipo de peligro, como había sucedido al observar las sombras que de vez en cuando tapaban el sol.

No sabía en que momento me había quitado la camiseta, pero como me pasaba habitualmente, me encontraba sentado en la arena con las piernas cruzadas y a Lucille entre estas, sin camiseta y con la gran vasija de cerveza apoyada en mis pies. “Que buena pinta tienen y que bien huelen estos muslos-ko” pensé mientras tragaba saliva e intentaba saborear el olor que desprendían aquellos muslos que se estaban rustiendo sobre las llamas de la hoguera.

No llegue a entender las palabras del peliblanco, ya que mi atención estaba por completo en los muslos y solo tuve que verlo señalar estos, para entender que me invitaba a comerme uno, y eso fue lo que hice. Sin soltar ningún tipo de palabra alargue mi brazo derecho por encima de mis piernas, mi preciada Lucille y la vasija de cerveza, y agarré uno de los muslos que se rustían en la hoguera, el cual me lleve directo a la boca, dándole un gran mordisco. Estaba caliente, pero no me quemaba, pesé a que acabase de salir del fuego.

“Pues no está nada mal… no había probado este tipo de carne nunca-ko…” pensé mientras saboreaba aquella carne de jabalí gigante, la que no sabía ni de lejos igual a la de los jabalís que había comido hasta el momento. Mientras comía el muslo sin prisas, pero sin pausas, el peliblanco seguía hablando sobre algo relacionado con unas ordenes de su capitana, pero no había escuchado concretamente cuales eran estas. Me acabé el muslo y lancé el hueso de nuevo al fuego para luego agarrar con la misma mano la vasija de cerveza, a la vez que me tocaba el pelo con la mano izquierda. Luego le di un largo sorbo a la vasija mientras miraba al peliblanco, el cual se había callado mientras manipulaba un trozo de cuero de la piel del jabalí, para en un momento crear lo que parecía un cinto, el cual ataría a un martillo que llevaba con él.

“Esté tipo es todo un manitas, en el archipiélago, no vi ningún artesano que trabajase tan bien y rápido un cuero como ese-ko…” pensé alabando las habilidades del recién conocido, el cual no tardó en volver a hablar al finalizar su faena, pero esta vez se dirigió expresamente al pez humanoide, el que también estaba junto a nosotros y lo invitaba a comer también.

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#3
Atributos Personaje

  
No tuve más opción que quedarme escuchando las historias del peliblanco llamado Rapax, su verborrea me mareaba pero debido a que no tenía maneras de moverme en tierra, o eso creía yo, me toco quedarme sentado de brazos cruzados junto a mi lanza que se encontraba clavada en la arena.

Mientras yo escuchaba observaba al Gigante con cuernos que se encontraba con nosotros, parecía igual de idiota que Bobo, inmerso en su propio mundo. Algo me decía que no le estaba prestando la menor atención a Rapax.

Cuando Rapax termino de hablar agradecí por dentro, pues no entendía del todo su historia, y tampoco le habíamos pedido que nos la contara.

— No sé qué diablos es una osa. ¿Te hiciste amigo de un animal? ¿Los humanos pueden hablar con los animales así como nosotros con los peces? —le pregunté a Rapax intentado actuar como una persona interesada.

Cuando Rapax mencionó a Eaa, la capitana de la tripulación mi mente se preguntó a donde había ido aquella particular mujer. Mi primera impresión acerca de ella es que parecía ser alguien fuerte, y en cuyos ojos había algo de tristeza o melancolía. Ella era quien me causaba verdadera curiosidad, muy distinta a Rapax que era un libro abierto.

Observé el martillo que Rapax había conseguido en la jungla y como estaba intentando hacer una correa para él.

— Esa arma parece idónea para ti. Sería genial colocarle púas metálicas en uno de los extremos. Imagina los destrozos que harías usando el peso del arma para perforar con facilidad la carne al mismo tiempo que aplastas —dije sonriendo pensando que al viejo Gustave le desagradaría lo que acababa de salir de mi boca—. O quizá añadirle una cadena al mango para tener mayor alcance, aunque se necesitaría de demasiada fuerza. Es un arma interesante, nunca había visto una asi, en mi hogar solo usamos lanzas y tridentes.

Yo solía tener ideas muy opuestas a las que el viejo Gustave, el creaba artefactos útiles para la vida cotidiana, mientras yo usaba lo que aprendía de el para idear y diseñar cosas no tan útiles pero si dañinas. La tecnología tenía múltiples usos y hasta el artefacto más tonto se podía usar como arma. Aquel martillo era casi perfecto para probar algunas ideas, pero en una isla como la que estamos difícilmente habría manera de encontrar materiales idóneos para mejorar el diseño de aquel martillo.

— ¿Crees que tengo la boca de lujo? Obvio que comeré. Aunque admito que nunca he probado comida preparada por humanos o carne de ningún tipo. Mi especie suele ser vegetariana y solo come algas o coral. Pero probaré —le respondí a Rapax mientras tomaba un pedazo de aquella carne.

Llevé el pedazo de carne a mi boca y mordí. Mis ojos se cerraron para disfrutar aquel sabor. Era delicioso, era muy diferente a lo que había comido antes. El olor, el olor era muy particular. ¿Todas las comidas de la superficie seria así?

—Esto esta delicioso —le dije a Rapax mientras aun tenía la boca llena—. Y por cierto. Soy Kazuya y no Kaguya. ¿Qué tan difícil es aprenderte un maldito nombre? ¿Acaso eres retrasado?
  
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#4
Es medio día. Dentro de esta isla ya nos han sucedido mil y una aventuras, y de seguro nos quedan un par más por vivir antes de marchar. Esta vez, no recuerdo la razón, decidimos ir por separado para recorrer el máximo tamaño de la isla y así terminar de estudiar su perímetro. Tal vez nos dejábamos algo por descubrir. O quizás la razón fuera otra, de verdad que no lo tengo claro. Acepté básicamente porque también me apetecía andar un poco solo, a mí rollo. Montar tripulación con Ashura y el oso amoroso está de cojones, pero así recupero un poco mis raíces.
Durante el paseo, sin embargo, voy con precaución. Voy chill, de relax, pero con atención al detalle y bien equipado. Sobre mi hombro derecho, un par de caracoles pequeños: un Den-Den de toda la vida y uno blanco. Sobre el izquierdo, un Den-Den negro, por si alguien se comunica en la isla y no me lo quiere comentar. Por lo demás, flow chill y bacano. No hay enemigo que me haya plantado cara por el momento desde que navego por el mar azul. Y el único que lo ha hecho, es ahora colega. Ni los rapes de colores, ni el oso gracioso bien vestido que ahora es aprendiz. Nada.
Mientras paseo por la playa de la isla (ya por duodécima vez en lo que llevo encerrado aquí) voy mirando el cielo con anhelo. Anhelo de venganza por volver allí arriba y proclamar la más absoluta de las venganzas. Poco a poco, todo llegará. Todavía necesito aliados a la altura, y voy por buen camino. Somos pocos, pero somos la puta polla.  Me fijo en que el cielo empieza a nublarse. Bastante aburrido el día de hoy. Lo único interesante son las aves del lugar, que ya me conozco de sobra, sobrevolando la zona y pescando en el mar. Nada nuevo. Por saber, sé hasta a que saben. Sé a qué sabe cada puta criatura de este lugar. -!Joder!- grito pegando una patada en la arena. -¿Donde está la Marina cuando se la necesita?-


Todo parece tan monótono como la ultima vez por la que pasé por aquí. Selva infinita a mi izquierda. Océano eterno a mi derecha. Un carril de arena que recorro de forma inagotable. Un gran barco a esto de un kilómetro de distancia de mi posición y una fogata con lo que parece a esta distancia unas hormiguitas y una hormiga mucho más grande. -Espera... ¡¿QUÉ COJONES?!-
En efecto, parece que otro barco ha atracado en la isla. Un barco que desde aquí no parece Marina, parece organización privada como poco. Es el momento de actuar. Subo la mano hasta pulsar un botón en el Den-Den Mushi. -Aquí a todas las unidades, habla Zarek. Repito, habla Zarek. Estoy a 2 kilómetros a la izquierda de la playa donde nos conocimos con Ashura. Donde la Marina. Hay un nuevo barco, venid deprisa. Corto, que así me llevo yo toda la fiesta, sHIAHAhahHah...- repito la acción de pulsar el caracol y ambos hombros empiezan a deslizar los caracoles a un saquito blanco colgado de mi cadera, dejándolos encendidos pero sin que se dañen en caso de altercado. Voy para allá sin vacilar.


Cuando estoy a una distancia prudencial de 15 metros de la fogata, me detengo en seco. Puedo ver la escena como un cuadro. Un cuadro que arderá pronto. Alrededor de la fogata hay unos 3 individuos. Son sin duda de lo más variopintos. Un rape, un cornudo alto y un tío aparentemente normal. Los tres rodean la fogata a un metro de distancia de la misma. El más alejado de mi, el humano, se encuentra de cara conmigo, a 18 metros. Los otros 2, con el Gyiojin a mi izquierda y el Oni a mi derecha, me dan la espalda por el ángulo. Se encuentran cerca de la orilla y de su barco, con unos 10 metros de la fogata al agua y a unos 15 del barco, atrancado en la orilla un poco más alejado. A 20 metros la tropical jungla, y por lo demás, una inexorable playa que nos rodea y no acaba nunca. Los Dioses del Caos han decidido otro duelo en la playa, otra muerte en la arena.
Hago acto de presencia, si es que nadie se ha percatado de ni existencia antes. Parece que no mucho, se les ve entretenidos comiendo y charlando. Yo soy tan caballeroso y educado como siempre, como mis mentores me enseñaron. -¡Eh, vosotros! ¡Panda de hijos de puta!- con eso ya debería haber sido suficiente como para que, sorprendidos o no, supieran que estoy aquí. Mi rostro entonces empieza a descomponerse de forma grotesca. Una masa blanca desfigura mis facciones faciales a la altura de la frente y los ojos. Como una pesadilla, de esa masa blanca nacen dos apéndices a la altura de los mismos ojos, como si fueran los ojos de un caracol. Ambos con un movimiento disonante al de su compañero, que os observan atentamente y de forma tétrica. Una sonrisa macabra se dibuja, para terminar de adornar un rostro diabólico. El gesto del cuerpo es agresivo, con el torso echado para delante y los brazos abiertos con las manos en garra, preparados para asaltar al mínimo movimiento. -¿Acaso os he dado permiso para aparcar en mi playa? ¡¡¡SHIAHAHAHHAH...!!!-
Horus, todo poderoso señor del Caos y la Disformidad ha preparado para mí este nuevo desafío. No hay que ser lumbreras para ver mis intenciones, aunque quizás esta gente opta por el diálogo. A saber... Solo el destino decidirá quien vence en la arena. Y el Portador de la Palabra no tiene tiempo para derrotas.

Aclaraciones

Invasión

Off personal
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#5
Costas de Kyodaina
12:30pm



Kenny era un poco callado para mi gusto, pero no parecía un mal tipo. Además de que me dio la impresión de que su fuerza iba en concordancia a su tamaño. Kaguya, por su parte, me daba la impresión de ser un aguerrido combatiente. Sus ansias de demostrar su poder ante los demás eran evidentes, aunque ahora mismo, bajo el nublado cielo de aquella costa, todos logramos encontrar un punto en común al disfrutar aquella comida, pues aunque el clima anunciara lluvia desde hacía unos 30 minutos, nosotros estábamos concentrados en los muslos de aquel jabalí. Kaguya me corrigió algo de su nombre, al parecer tenía que decirlo con cierto acento o algo así... 'Káguya' me pareció entender.

El almuerzo improvisado seguía su curso, cuando una figura se hizo presente al frente. A unos 35 metros pude ver, a través de las ondulantes llamas, como una figura un poco difusa se acercaba. Se trataba de una persona, pues pude ver en la distancia cómo cruzaba su brazo izquierdo hacia su hombro derecho y decía algunas palabras. No detenía su avance mientras lo hacía y pude escuchar en la distancia un par de palabras. Parecía estar tratando de comunicarse con alguien. Lo que más llamó mi atención fue su nombre. Entre los lejanos balbuceos logré distinguir su nombre. Parecía reportarse con alguien a un tono de voz lo bastante alto para captarlo: "-Aquí a todas las unidades, habla Zorak. Repito, habla Zorak." 

No podía creerlo. Zorak. El Zorak que Eaa estaba buscando. No podía ser un error, pues incluso lo repitió. Qué clase de azar del destino terminó llevándonos precisamente al lugar donde el tal Zorak se encontraba. Tal vez Eaa estaba en la selva buscándole y el tipo estaba aquí frente a nosotros. "Muchachos, tenemos compañía a sus espaldas-Gin. Sé que es un poco repentino, pero esto me huele mal. Estén alerta" Cuando el sujeto estuvo a unos 25 metros le pude detallar mejor: qué apariencia más grotesca tenía aquel tipo. No dudé un instante. Saqué mi den den mushi y presionando el botón me comuniqué con el caracol de Eaa "Eaa, capitana. Zorak está aquí. Se acerca a la Rémora-Gin. Regresa" Corté de golpe la comunicación, pues sabía que eso sería suficiente para que Eaa tuviera clara la importancia de esta aparición.

Me puse en pie y cuando el tipo estuvo a unos 16 metros de mí, empezó a  vociferar una sarta de insultos hacia nosotros, mientras comenzaba a deformar su cuerpo grotescamente, transformándose este en una especie de masa blanca extraña con garras por brazos. “Es un usuario de fruta-Gin. Tengan cuidado” advertí a los dos junto a mi.

“A ti justamente te estábamos buscando Zorak. ¿Cómo te atreves a aparecer así-Gin?” dije, mientras las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer, haciendo bailar las llamas de la fogata, aún frente a mi “Maeve está muerta-Gin. La asesinaron y sólo podía pensar en ti. Nos pidió que te buscáramos…” Mis puños temblaban producto de la rabia contenida y la impotencia de recordar lo vivido en los Cabos Gemelos. Dijo alguna estupidez sobre invadir su playa. Entrechoqué mis puños, y luego sostuve mi martillo con ambas manos, mientras el recuerdo de Maeve desangrándose en la cubierta de la Rémora a mis espaldas retumbaba en mi mente. “¿Y tú estabas de vacaciones mientras ella se desangraba?” 

Un par de lágrimas de rabia empezaron a brotar de mis ojos, para perderse entremezcladas por las gotas de lluvia que cubrían aquella nublada playa. A pesar de todo, mis ojos estaban fijos en aquel sujeto, a la espera de la excusa que estuviera dispuesto a darme.





Resumen


Aclaratorias para Zarek


Karmas Pertinentes


Bélico


Inventario
[Imagen: GGT7d9e.png]
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#6
Atributos Personajes

Leyenda


El pez humanoide también parecía un tipo al que le encantaba hablar, aunque de una manera muy diferente, ya que su forma de hablar era bastante agresiva y prepotente, lo que provocaba que diese la impresión de que estaba siempre malhumorado u ofendido. “Este tipo puede llegar a ser divertido-ko yihihihihi” pensé mirándolo divertido, realmente la gente como aquella, que perdía los nervios rápido me hacía mucha gracia, puesto que sin mucho esfuerzo montaban espectáculos dignos de una obra de comedia.

Por otro lado, quitando sus formas malhumoradas, el pez humanoide parecía alguien con grandes aptitudes para la creación de armas u objetos de combate. No dudo en alabar y darle ideas al peliblanco, de cómo mejorar y hacer más destructor su martillo recién obtenido. Las cuales el peliblanco ignoró por completo, para luego ofrecerle comida, la cual sorprendentemente el pez humanoide acepto. “Y yo que pensaba que los peces solo comían plancton y algas-ko…” pensé sorprendido cuando vi al pez humanoide agarrando un muslo de jabalí y llevándoselo a la boca.
Pero aquello no fue lo que más me sorprendió, ya que, aunque la probase, estaba seguro que no le gustaría, puesto que el sabor no tenía nada que ver con cualquier otro, esté era más intenso y sabroso, pero mi sorpresa fue al escuchar de su propia boca que le parecía delicioso y además de sus palabras, también lo demostraba su cara de felicidad. La cual aún así duro muy poco, ya que no tardó en corregir al peliblanco, el que le había llamado Kaguya en vez de Kazuya, algo que nunca me pasaría a mí, ya que nunca acostumbro a llamar a nadie por su nombre hasta que no lo conozco bastante, justo para no equivocarme, ya que yo también soy muy malo para recordar nombres.

Pese a todo, el almuerzo siguió su curso, cada uno centrado en el muslo que estaba comiéndose. Las pequeñas nubes que había detectado al inició del desayuno, ahora eran mucho más grandes y oscuras, ocultaban ya casi por completo el cielo azul y su brillante sol. “Parece que se aproxima una leve tormenta-ko…” pensé después de mirar también hacía el mar, donde este se empezaba a enfurecer, creando grandes olas, las cuales aún rompían lejos de la costa.

Estaba mirando el mar, mientras me limpiaba los dientes con el hueso del muslo de jabalí, cuando el peliblanco llamo nuestra atención informándonos que teníamos compañía, lo miré y vi que miraba fijamente hacía mi espalda, su cara no expresaba miedo, pero si inseguridad, no mentía cuando decía que aquello le olía mal. Así que solté el hueso y agarré a Lucille de entre mis piernas con la mano derecha y me la eche al hombro mientras apoyaba mi mano izquierda, en el suelo, para semi incorporarme, quedándome con la mano izquierda apoyada en el suelo, la mano derecha agarrando a Lucille apoyada en mi hombro, la pierna izquierda flexionada y la derecha apoyando la rodilla en el suelo.
Contenido Oculto

Mientras el peliblanco intentaba contactar con la pelirroja, informándole, que se aproximaba al barco alguien al que parecían conocer los dos, yo seguía en la misma postura mirando hacía lo que al principio únicamente era una sombra, luego una silueta humana y finalmente lo que parecía un humano. Pero aquel tipo, cuando estaba a una distancia de 14 metros empezó a vociferar insultos intentando provocarnos, a la vez que su cuerpo se deformaba grotescamente, transformándose en una especie de masa blanca extraña con garras por brazos y en su cara, los ojos se habían salido de sus orbitas, empujados por una especie de dedos blancos y debajo de estos se dibujaba una sonrisa aterradora o para mi percepción asquerosa. “Aagghhss que asco de tipo-ko…” pensé poniendo cara de asco, al ver el final de su deformación.

Mientras todo esto pasaba, el peliblanco exclamaba que tuviésemos cuidado con aquel tipo, ya que este era usuario de una fruta del diablo. “¿Fruta del diablo…?” me pregunté algo nostálgico, mientras las primeras gotas de lluvia empezaban a descender de las nubes grises que ya cubrían por completo el cielo, aquella no era la primera vez que escuchaba aquellas dos palabras juntas. “¿Acaso… eso también significa…?” me dije pensativo mientras de fondo escuchaba como el peliblanco empezaba a decirle cosas al tipo deforme como si lo conociese de algo, pidiéndole explicaciones sobre algo de una mujer muerta y la petición que esta les hizo antes de morir. “No llego a entender de que va todo esto… pero ese tipo es realmente peligroso… No es momento para estar despistado, no hay pizca de mentira en las palabras del peliblanco-ko…” me dije mientras no dejaba de observar al monstruo que tenía enfrente, esperando observar cualquiera de sus movimientos.

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#7
Atributos Personaje

  
Mientras me encontraba degustando aquella carne de la superficie observaba el cielo y como las nubes no eran del color habitual al que estaba acostumbrado a ver. Las pocas veces que veía al cielo aquellas eran nubes blancas, pero esta vez son nubes totalmente negras y parecían cubrir el cielo poco a poco acercándose a la isla.
 
De repente Rapax nos dio una advertencia que hizo que dejara de comer, con mi mano izquierda aun sosteniendo la carne tomé la lanza que estaba clavada en la tierra con la mano derecha, observando las reacciones de Rapax, manteniéndome alerta. Parecía que el peliblanco conocía a la persona que había interrumpido y no se tardo en llamar a su capitana por una especie de caracol.
 
Aún sin girarme, permanecí inmóvil, tenso de espaldas, pero apenas escuché que me llamaron hijo de puta empecé a sumergirme junto con mi lanza en la arena girando como si fuese un tornillo para poder darme vuelta y ver quién fue el que interrumpió mi comida. Y era un humano o eso parecía, pero si rostro se deformó de un momento a otro. No sabía si era alguien de otra especie o si también sería un consumidor de alguna fruta del diablo

Parte de mi cabeza aún estaba fuera del suelo cuando aquel hombre insinuó que aquella playa era suya. Lo escuché parcialmente a él y a Rapax. Sin embargo como me sumergí por completo al agua no termine de escuchar aquella conversación. Rapax le estaba diciendo quien sabe qué cosa que no me interesaba en lo absoluto.
   
— ¿Por qué no viene a sacarnos de su playa en lugar de gritar desde la distancia? Menudo cobarde, seguro se te sale la mierda como se le salen los ojos? Ja, ja, ja —pensé burlonamente una vez ya sumergido mientras desaparecía de la vista de todos.
 
Luego de que me sumergí el cielo empezó a llorar a cantaros y el Sol de Kyodaina se había perdido entre las nubes ¿Acaso el cielo sabía lo que estaba por venir en aquella playa y sufría de pensarlo? Quien sabe. Lo cierto es que de un momento a otro una fuerte lluvia empezó a caer en aquella isla apagando la fogata y mojando toda la arena a su paso.
 
Me quedé sumergido por completo sin moverme del lugar, esperando las reacciones y movimientos de quienes permanecían aún en la superficie.
     
Me encontraba a 2 metros de Kenjo; aproximadamente a 1.4 metros de Rapax; a 15 metros aproximadamente de aquel hombre grotesco; a 20 metros de la jungla; a 1 metro de la fogata, y a 2 metros de profundidad.
     
No me importaba mucho lo que le ocurriera a Rapax o Kenjo, pero me acababan de llamar hijo de puta. ¿Acaso en maldito fenómeno tenía el derecho a llamarme así?, la respuesta es no.
 
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1792 + 0 = 1792
Energia: 1107 - 9 = 1098
Espiritu: 234 + 0 = 234
#8
Los tengo en frente. Tres mosqueteros con la mala suerte de encontrarse con el final del camino. Uno alto, uno bajo y otro de colores, que extrañamente me recuerda a los rapes de colores que ya me cargué en esta misma isla tiempo atrás. Aunque sin piernas. Que incómodo debe ser mear así. Y follar ya... 
Cuando llego a una distancia lo suficientemente favorable como para saltar a matar, ellos ya me están esperando con ganas de acción. Tampoco es que haya disimulado mi llegada. El estilo Zarekiano es de frente y sin miedo. De boca y su boca contra el bordillo. El más grande de todos, exageradamente enorme, me espera silencioso, con un garrote tan grande como un bote de remos. Chocar en fuerza contra él sería todo un deleite. El más canijo, se puso de pie y parecía poca cosa. De entre todos, parecía el menos amenazante del grupo. Tal vez debería empezar por ahí, por el eslabón más débil de la cadena. El tercero, el pececillo, no se digna a mirarme de primeras, dándome la espalda. ¿Tal vez el líder?
Como sea, es ahí cuando les insulto y mi rostro se deforma. Cuando entro en una posición agresiva, todos empiezan a reaccionar. El del pelo blanco advierte, de forma inteligente, que soy usuario de Akuma. Quizás no parezca el más fuerte, pero si es quien toma la voz cantante. El Oni seguía atento a mis movimientos, probablemente más alerta con la advertencia de su compañero. Y el último, ahora sí tras mis palabras y mientras me desfiguraba la cara, empieza a... ¿hundirse en la arena? Como si fuera una caca en el váter, rota y se hunde bajo sus pies, como si cavara un agujero en la arena. Tal vez es algún tipo de pez de arena o no sé qué tipo de capacidad posee. El caso es que desaparece de mi vista. Habrá que estar atento al mismo. Las lanzas y armas punzantes siempre han sido un problema.

La trifulca no empieza por parte de los tipos que acabo de insultar. Parecen más pacíficos y más calmados que yo. Una virtud que bajo mi punto de vista, es un error en estos mares. El diálogo es para los políticos o para humillar. Ahora mismo solo tienen que hablar los puños, y lo van a aprender de todas todas. 
Cuando el peliblanco parece que abre la boca para darme una respuesta a mis improperios, salgo despedido como un misil. A mí no me tiene que decir nada, mejor se lo diga a mi mano. De una carrera, cruzo por el medio de la posición triangular de mis adversarios. Parece un sprint completamente recto y buscando el choque con el peliblanco, pero a un metro y medio del mismo, pivoto por su diestra y repito la acción para ganar su espalda. Con la posición favorable ganada, lanzo una estocada perpendicular a mi pecho con el brazo en tensión y con la mano convertida en una estaca. Como si de una lanza se tratase, la mano se clava en la espalda baja de mi víctima, atravesando la carne. Retiro feroz la mano, dejando ver que ahora tiene un boquete en la espalda que empieza a escupir sangre. -¡¡¡Esta es la lanza del Dios de la sangre, Khorne!!! ¡¡¡SIENTE SU MANO DE HIERRO!!!¡SHIAHAHAHHAH...!- grito y me carcajeo mientras sale despedido el hombre. -¿Quién es el siguiente?- retomo la postura agresiva. Los apéndices de mi rostro se mueven y bailan, como si uno fuera independiente al otro. Estos observan con claridad al Oni y al herido, que han sido incapaces de percibir mi ataque. No puedo frenar ahora ni quiero. Los tengo a punto de caramelo, aunque uno lo tengo desaparecido. Y también tienen un barco. Quizá es buena idea trasladarme ahí.

Aclaraciones
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Energia: 1615 - 415 = 1200
Espiritu: 462 + 0 = 462
#9
Atributos Personajes

Leyenda


Una pequeña sonrisa se me dibuja en la cara cuando sin dejar de mirar al agresivo invasor, veo periféricamente como el pez humanoide a desaparecido de su lugar. “He predicho bien sus acciones… tenía claro que se iba a hundir con su poder-ko…” me digo contento al creer que esté ha utilizado su poder y se ha hundido en la arena, para ocultarse del rival y así evitar que le ataque y también poder atacar él sin que lo vean. Pero eso era lo que menos me importaba en aquel momento, yo había acertado en haberle dejado un hueco, del tamaño de su cuerpo debajo de él, sin mantequilla.

Al no estar observando al peliblanco, no sé exactamente que gestos o acciones está realizando, pero de repente el invasor empezó a correr en línea recta hacía nuestra posición, esté era realmente rápido, tanto que me era imposible verle bien, solo la estela de arena que levantaba al correr me dejaba identificar por donde iba. Al verle salir y venir en línea recta, la sonrisa de mi cara se acentúa pronunciadamente. “Ven sin miedo-ko…” pienso animando al rival a que siguiera corriendo en línea recta sin pensar en nada.

El tipo había recorrido la mitad de la distancia que nos separaba en pocos segundos. “Te atrapé-ko…” pienso al ver como la nube de arena se encuentra ya a menos de 7 metros de mí, justo en el inicio de mi trampa, cuando puso el primer paso encima de la mantequilla que yo había creado, hice que esta se incrustará en su pie y empezase a subir por esté, luego lo mismo con el otro pie. El tipo era muy rápido pero la gran cantidad de litros que había dispersado en un radio de siete metros empezaron a dirigirse hacía él, siguiendo bajo mi orden a las otras partes de mantequilla, tanto las que ya tenía subiendo por su pierna, como aquellas a las que seguía pisando mientras recorría aquellos siete metros de distancia que había del inicio hasta justo a mi lado. Durante el recorrido no deje de mirar al tipo, el cual, aunque seguía corriendo a alta velocidad, cuanta más mantequilla se le incrustaba en su cuerpo más lento iba.

Al llegar a mi lado, esté dio un salto hacía el lado, pero no tan rápido como quería porqué ya tenía las piernas recubiertas por completo de mantequilla, más o menos se le habían incrustado ya unos 7 litros de mantequilla, la cual durante los diversos saltos que hizo no dejo de seguir cubriendo el cuerpo del agresor, el cual, en el momento del ataque a el peliblanco, tenía ya el torso también cubierto.

“Mierda… a alcanzado al peliblanco, sin que pueda defenderse-ko…” pensé al ver que había alcanzado en el torso de esté, el cual sale despedido con un boquete en la espalda, el cual empieza a sangrar. El ataque según el invasor se llamaba lanza del Dios de la sangre. “Un nombre divertido, pero ya has caído en mi trampa-ko” dije al ver como mi mantequilla empezaba a cubrir primero la boca, la nariz y finalmente los apéndices que tenía como ojos en el rostro.

- ¿Qué decías-ko? – le pregunto ya que su pregunta sobre quien era el siguiente fueron las últimas que pudo decir antes de quedar completamente cubierto de mantequilla. – Ah sí, el siguiente eres tú-ko – expresé a la vez que agarraba con la mano derecha fuertemente a Lucille y, sin llegar a levantarme, blandirla hacía el invasor deformado atacándole a la altura de los hombros. “Este tipo es muy rápido y seguro que puede esquivar mi ataque, pero al estar recubierto por mi mantequilla podré seguir sus pasos y adelantarme a su próximo ataque-ko” pensé mientras atacaba a este, sin perderlo de vista.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2232 + 0 = 2232
Energia: 1207 - 105 = 1102
Espiritu: 375 + 0 = 375
#10
MODERACION DE COMBATE
Voy a clarificar los dos puntos que se han expuesto en esta petición de moderación de combate:

Punto número 1: La trampa de mantequilla.
Cuando Zarek aparece, Rapax avisa y contacta a Eaa mientras Kenjo realiza la trampa. No, en palabras de Zarek, hasta que se dirige a ti que le atacas,
Cita:Cuando el peliblanco parece que abre la boca para darme una respuesta a mis improperios, salgo despedido como un misil. 
por lo que hay tiempo de sobra para extender la mantequilla por el suelo haciendo que cuando pises esas zonas te impregnes de ella. La velocidad de la fruta Bata Bata es el 55% de su CA, que se actualizará en su tabla próximamente. No obstante, esta velocidad no influye para que "suba" por tu cuerpo. Pisas en el área rellena de mantequilla y recibes el debuff de agilidad.

Punto número 2: Los karmas
Zarek tiene el karma épico y, como Rapax expone, dice el nombre de la técnica DESPUÉS de realizarla.
Cita:Retiro feroz la mano, dejando ver que ahora tiene un boquete en la espalda que empieza a escupir sangre. -¡¡¡Esta es la lanza del Dios de la sangre, Khorne!!! ¡¡¡SIENTE SU MANO DE HIERRO!!!
El karma es tajante con esto, ANTES o DURANTE. Por lo tanto, Zarek intentó convertir su mano, pero no lo logró, impactando en el cuerpo de Rapax como un golpe blanco simple y llano, haciendo el daño pertinente. Al tener la mano a medio convertir, se queda adherida durante este turno a Rapax, quedando pegado a él en la zona impactada.

Sobre el karma aura angelical: No, Rapax, no pareces una amenaza. Pero eso no te hace intargeteable. Si os invaden y de tres personas eres el que tiene sistema de comunicaciones, quizás sea buena idea quitarte de en medio para que no llames a refuerzos.

Veredicto:
- Zarek ataca con un golpe blanco y recupera su energía. El quedar pegado este turno a Rapax funcionará como penalización por el mal uso del karma.
- Zarek está afectado por el debuff de la mantequilla.

Moderación de combate cerrada.
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