[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#11
Rapax acepto a Nicolás y Ben en una prueba más de su personalidad mostro lo calmo y sereno que era su ser. Ben era un ser que me fascinaba, no era ruidoso y era útil, era el tipo de armas que me gustaba empuñar. De echo, diría, que cada uno de nosotros éramos un reflejo inefable de nuestros poderes, pues Rapax era ruidoso, contundente y poderoso en contraposición a Ben, el cual era parado y tranquilo. Muy afines ambos a sus peculiaridades. Sin embargo yo era volátil y evanescente y como tal reposaba sobre los hombros de Ben, circulaba y observaba nuestras espaldas por si alguien decidía flanquearnos. Nunca esperaríamos un ataque por la espalda. Con la nueva arma de Ben y Nicolás seguro en Rapax, podríamos iniciar las incursión. 

Normalmente la valentía es el mayor apelativo para la estupidez... Y este caso no discernía con la verdad de aquella oración. Beligerante y orgulloso Rapax fue el primero en poner un pie en la fortaleza, para acto seguido desparecer. 

- ¡Ay mi padre! - Oí gritar a Nicolás sobresaltado - Churritaaaaaaaaa... - Su gritó se ahogo y desapareció. En el mismo momento en que su voz desapareció sentí como una paz invadía mi alma y la serenidad tomaba mi ser como lo hacían las huestes de los ejércitos con una ciudad amurallada y sitiada por años, cansada y mellada. Por un segundo dejé de ser quién soy, pensé en la bonanza, la felicidad y la esperanza. Pero todas esas cosas positivas que se encerraban en mi, de un momento a otro fueron succionadas por el ser que me conforma, el odio, la ruina y la furia las devoraron. Aquellos pensamientos no duraron ni un segundo libres en el campo de batalla que era mi cabeza. Mi misma psique los cazó y destruyó de las maneras más brutales, pero entendí que aunque por un segundo podía ser otro y un segundo... Es mucho tiempo. Si no fuera por el humo que protegía mis facciones, se me habría visto preocupado, perdido en aquel segundo, mi cara se hubiera relajado, aquel que hubiera podido observarme habría visto otra persona... Pero un vez más, el humo me había echo inaccesible. 

Junto a la confusión que aquel sentimiento me había generado y a la escasa visibilidad, perdí de vista el contexto y la situación. Quedé confuso sin llegar a entender que acababa de pasar. No sentí a Nicolás y eso era raro. ¿Habría muerto? Por suerte Ben tenía una visión privilegiada. 

- ¿Qué cojones ha pasado? ¿Qué hueles? - Dije formando mis labios en su oreja izquierda. 

La situación había cambiado, no llevábamos ni dos minutos dentro de aquel lugar y ya nos habíamos separado. En realidad, mis planes no cambiaban mucho, iba a ir solo de primeras, aquello solo reducía uno poco las posibilidades. El fallo de aquellos imbéciles es que habían llevado hasta los cimientos al único hijo de puta capaz de destruirlos. Cuando eso empezara a suceder tendría que pensar que hacer con Ben, aquel sitio era enorme, yo podía evitar el derrumbe y él... 

Volví a formar unos labios cerca de su oreja derecha esta vez. 

- Al primer indicio de derrumbe - Susurre en una voz tan baja que solo Ben que estaba a tan pocos centímetros podría escuchar - Frena las rocas como puedas y sal por patas. No te preocupes por mi - En aquella situación, yo sería el único capaz de salir ileso, pero Ben también debería, si es que quería seguir el ritmo - Ahora... - Observé el interior de la base, era más sencillo ver su lo que escondía aquel portón desde tan cerca, aquel sitio era inmenso y austero a partes iguales. Unas escaleras invitaban a subir hasta sus partes más altas y ambos lados del gigantesco recibidor, descansaban puertas cerradas - ¿Cuántos mierdas de estos crees que podremos matar de camino a las escaleras? - Teníamos que subir hasta arriba, tenía un plan. 

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#12
En cuanto puse un pie en aquel edificio, el suelo desapareció por un instante. Estaba pisando el vacío, y como un idiota absoluto caí en la trampa de esta gente. La caída no fue aparatosa ni mucho menos. No sé cuántos metros caí, pero se notaba que el ducto metálico estaba estratégicamente pensado para que no muriera al caer. Mis ideas se reafirmaron cuando finalmente, luego de algunos segundos, pude divisar el final del ducto, y mi culo cayó amortiguadamente sobre una montaña de heno.

El golpe aunque amortiguado, fue lo bastante fuerte para que me lamentara. No tardé mucho en ponerme nuevamente de pie. Quien quiera que fuera la basura que me mandó al sótano del cuartel, estaba cometiendo un gravísimo error al dejarme destrozar las bases del edificio. Me sacudí el polvo y las ramitas de paja de encima y pude notar que ya no tenía conmigo el halo místico de humo de Ashura. Al menos él y Ben van a estar bien allá arriba. Eso seguro. De pronto me sobresalté y me revisé el culo. Ahí está. El coco estaba ileso... Menos mal. El semioni me mataría si algo le pasara a su maldito coco.

Revisé mis alrededores y me encontré atrapado (no por mucho evidentemente) en una pobremente iluminada celda de unos 10 metros cuadrados. Una puerta metálica sin barrotes me "prohibía" escapar de aquí. Ya iba a hacerla mierda, cuando tomé una decisión más cautelosa. Mirando la celda pude ver que había algunas ratas correteando por el lugar. Pero yo sabía lo que había escuchado. Una voz había exclamado algo al momento de mi caída. Había alguien aquí, aunque no le viera.

¡Oh, vaya! La verdad es que no esperaba que apareciera nadie por aquí. Además, la gente por lo general tiende a entrar por la puerta, vaya

En cuanto escuché aquella voz masculina, busqué el origen de la misma y cuál es mi jodida sorpresa cuando me encuentro a un ancianito de unos pocos centímetros de alto, con una cola muy curiosa mirándome desde abajo. Nunca había visto nada igual. ¿A qué raza pertenecía este señor?

Mil disculpas, señor. No era mi intención sorprenderle así-Gin. He caído en una trampa y pues de algún modo terminé en esta celda con usted. Dije al señor mientras me agachaba frente a él para acortar las distancias Mi nombre es Rapax Gin y vengo a hacer mierda este sitio-Gin ¿Y usted es?

Me intrigaba de sobremanera el pequeño señor, pero lo cierto es que no había sido ni hostil ni maleducado ante mi claramente invasiva llegada, por lo que opté por ser totalmetne honesto y directo con él.

Veo que está usted atrapado aquí también. Seguramente alguna marramucia de los marines o de los nobles-Gin. Dígame...¿Le gustaría salir de aquí antes de que el cuartel quede hecho polvo? pregunté con una sonrisa amigable. El hombre era un prisionero y seguramente los malditos marines le hubieran engañado para terminar apresándole. La verdad no sé si este ancianito era un aliado o no, pero ciertemente no podía ser amigo de los marines si le tenían aquí.


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#13
Atento, con todos mis sentidos puestos en esperar algún ataque que fuera hacia Gin de cualquiera de los lados, no me dio tiempo a reaccionar cuando el suelo se abrió bajo sus pies y sin poder hacer nada cayó. Las puertecillas de la, evidente por otro lado, trampa que nos habían tendido me pilló por sorpresa, pese a todo. Nunca hubiera esperado que el suelo se abriese. Tomé nota mental para próximas ocasiones. Quizá lo mejor que nos podía haber pasado es que precisamente él cayera al fondo de la base. Más fácil tirarla abajo. No dije nada. El silencio seguía reinando por el momento. Ashura seguía en torno a mi convertido en un humo blanco que me recordaba a algunas de las imágenes que había visto en la catedral de San George. Me protegía y pasaba desapercibido al mismo tiempo. El semi-oni era un maldito genio, pese a que a menudo hablara con un coco. De pronto me di cuenta de que un sonido había comenzado a escucharse y las luces iluminaron la sala. Una gran estancia con varias puertas y una escalinata que subía. Mi primer impulso fue buscar una forma de descender para ir a buscar a mi compañero, pero luego me di cuenta de que, efectivamente era Rapax. Tiraría aquel sitio abajo desde donde estuviese. Solo tenía que esperar un terremoto bajo mis pies. 

El capitán de los piratas Mushoku me preguntó por lo que olía. Me seguía tratando como un sabueso. Me molestaba en cierta forma, pero lo dejé pasar una vez más. - No huelo, Veo... Oigo.... Se abrió una trampilla bajo los pies de Rapax. Veo unas grandes escaleras, pero no se si podremos llegar a ellas antes de activar otra trampa. Por lo de pronto, en caso de que pise y vuelva a activar las puertecillas iremos a parar al mismo sitio que él, por lo tanto, no estaría tan mal. Luego solo habría que subir matando marines hasta llegar otra vez aquí. - Dije con el tono tranquilo de siempre, como si la base no me hubiera empezado a dar sospechas de que la caída de Gin era lo más suave que nos iba a pasar. Ashura me susurró al oído que si se caía todo por las prisas de Rapax, que saliera corriendo sin pensar en él. Por supuesto que lo iba a hacer. Es de humo. No quedaría aplastado por nada que se le cayese encima. Si el médico palma, estos dos estarían bien jodidos, por lo que claro que saldría corriendo tras ralentizar las rocas del derrumbe. Asentí ante las palabras del capitán. Me invitó a entrar. A matar a todos los que allí estuviesen antes de llegar a las escaleras. Pero no veía ni un alma. Recorrí una vez más con la mirada la estancia y me di cuenta de que a la izquierda, por debajo de una puerta, una luz rojiza se asomaba tétrica. Mis ojos se clavaron allí. Tenía que ir hasta las escaleras. Era una luz escalofriante. No podía dejar de verla. Me acerqué un más a la puerta y, con cuidado, palpé el suelo. Avancé con precaución, con el halo de Ashura rodeándome me sentía más seguro. No podía dejar de mirar aquella luz de debajo de la puerta. Me había casi hipnotizado. - Mira allí, a la izquierda. Debajo de la puerta.- Me sentía una puta mosca ante una lámpara anti insectos. Quería ir hacia ella, pero a la vez, no quería saber los horrores que albergaba. Seguí avanzando con cautela hacia las escaleras. Las ordenes del capitán debía seguirlas si no quería morir por su propia mano. Con cuidado, llegué hasta las escaleras y miré hacia arriba.

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#14


Rapax no estaba solo en aquella celda como había podido comprobar, un pequeño ser ya ocupaba la celda en la que él se encontraba y ambos pudieron interactuar juntos. Era extraño ver a un humano tan grande junto a un ser tan extraño y pequeñito.  Más no habría mucho tiempo para presentaciones, la puerta que mantenía a Rapax y a Korg cautivos se abrió lentamente y de forma automática. Tras ella, un marine enmascarado acompañado de decenas de ellos se presentó ante nuestros dos protagonistas con unas esposas en la mano que lanzó hacia los pies de Rapax desde una distancia prudencial de 5 metros.

- Póntelas tú mismo y acompáñanos Rapax Gin. Sobre todo si quieres que tus compinches sigan viviendo.

La marina había hecho su trabajo, sabían perfectamente a quién habían capturado. Todos los marines estaban armados con rifles y en guardia dispuestos a disparar ante el menor indicio de resistencia. La sala en la que se encontraban era un pasillo estrecho de 2 metros de ancho y del que era imposible ver la longitud, ya que lo único que se podía visualizar eran marines armados hasta los dientes y preparados para actuar. El marine volvió a hablar.

- Ven pacíficamente y os ofreceremos un trato justo.


Mientras tanto, en lo alto de la base, aún en el hall, Ben y Ashura avanzaban con cuidado de no activar ninguna trampa, ambos sedientos de pelea y sangre y dispuestos a llegar hacia donde estuviera retenido su compañero aunque sin preocuparse demasiado de él debido a la confianza depositada en su fruta, capaz de destrozarlo todo. Ambos llegaron hacia las escaleras y entonces ambos pudieron sentir y oler como algo se activaba en la sala, de las rendijas de ventilación del techo empezó a salir un gas de color verde que poco a poco inundaría esa sala. Si querían evitar sus efectos, fueran los que fuesen, deberían de darse prisa y salir de allí.

Esta vez no habían activado ninguna trampa. Alguien les estaba observando y sabía que estaban allí, la base se defendía ante el ataque de los piratas, pero los cobardes marines no parecían dispuestos a salir a su encuentro. 


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#15
La puerta de la celda se había abierto de forma repentina y allí en el umbral, apareció un curioso marine enmascarado, acompañado de un pelotón completo que le respaldaba. La cantidad de estos se me escapaba, pues el pasillo detrás del sujeto estaba atiborrada hasta donde alcanzaba la vista de aquellos uniformados. El tipo arrojó unas esposas frente a mis pies, y me dijo que me las pusiera voluntariamente, llamándome por mi nombre. No tenían manera de saber que yo vendría hoy al cuartel... Eso solo me hace pensar que aunque el cuartel estaba aparentemente vacío, al menos había gente al otro lado de los den den mushis de vigilancia que había en el patio interno. Seguramente allí vieron mi rostro, pues en el perímetro exterior, salvo los dos guardias, no había visto ni uno solo de los dispositivos. También me dió a entender que Ashura y Ben estaban siendo vigilados. Esta gente no era poca cosa.

Miré las esposas y luego al sujeto y no pude evitar esbozar una sonrisa. Tienen que estar muy cagados para venir tanta gente solo por mi-Gin. Me respondió que si me las colocaba nos ofrecerían un trato justo. Suspiré y le dije: ¿Sí sabes que son tantos, que si abren fuego, los de atrás van a matar a los del frente, verdad? Observé, solamente para que el tipo entendiera la terrible estrategia que habían pensado. Querían convertir al cazador en presa, pero la estrategia de manada, la verdad no era la mejor forma.

Entonces, con la brutalidad que me caracteriza, me abalancé contra toda aquella multitud de gente incauta e inconsciente de lo que les estaba por ocurrir. Entre puños, codazos, cabezazos y todo tipo de arremetidas, los dientes volaban y los huesos se rompían a mi paso, mientras yo iba saltando de cara en cara como si esos infelices fueran unas plataformas vivientes. Mis brillantes Patea-suelos también se fueron manchando de rojo a medida que con mis pisadas rompía mandíbulas y craneos a partes iguales. La caótica danza de muerte que estaba desempeñando me llevó de ida y de vuelta a través del lugar, pues en mi pasada inicial  sabía que uno que otro "suertudo" había quedado vivo o ileso. Saltando y rebotando entre craneos y muros, terminé de pie una vez más en el marco de la puerta, admirando el fruto de mi fuerza. Qué lejos había llegado desde aquel día en que unos malditos marines me lo arrebataron todo.

Allí de pie en el marco de la celda observé el panorama y pensé en cuán feliz estaría Khorne de recibir aquellos craneos para su trono y aquella sangre corrupta para saciar su sed. No sabía qué me esperaría más adelante, o si quedaba alguien más por intentar contenerme, así que me cuadré defensivo y, recordando al pequeño señor que estaba en la celda, sin girarme le pregunté Entonces abuelo. ¿Vienes-Gin?


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#16
Leyenda (Guía de color)


Arqueé una ceja, mirando con gran molestia a aquel hombre - ¿Cómo que señor si solo tengo veintiocho años? - pensé, sin dejar de mirar a este - ¿Acaso le he dicho yo algo sobre que sea más feo que una almorrana? No, verdad ¡Pues se lo voy a decir! - antes de empezar a hablar la puerta de la celda se abrió - Cierto, igual es la hora del desayuno, ya. No tengo hambre, pero bueno, nunca está de más picar algo, que luego el día se hace largo

Para mi sorpresa no se trataba del desayuno, ni mucho menos. En cambio, fuera de la celda había una gran cantidad de marines, más incluso de los que podía llegar a ver. El marine enmascarado lanzó unas esposas y le dijo a Rapax que se las pusiera y les acompañara si quería que sus compinches no la palmaran - ¿Compinches? - volví a arquear una ceja, esta vez sorprendido. Recordé entonces que mencionó algo acerca de hacer mierda aquel sitio - No sé qué parte de su plan implicará acabar en una celda en el calabozo, pero la verdad es que no parece la mejor línea de juego - por suerte para mí (supongo), aquel hombre decidió pelearse con los marines. Podía aprovechar la confusión para salir de la celda, que, aunque no estuviera para nada mal, la verdad es que tenía una iluminación bastante mediocre. Era una idea arriesgada, pero siempre me han conocido por quedarme manos arriesgadas, a decir verdad.

Tan pronto el hombre de pelo blanco comenzó a moverse, yo hice también mi movimiento - Esto puede servir más adelante, supongo - murmuré mientras recogía las esposas del suelo a la vez que recorría los cinco metros que había hasta la puerta. Salí de la celda y comencé a inspeccionar la sala - Todo el mundo sabe que siempre que detienen a alguien dejan sus cosas en un cofre sin cerradura justo al lado de la puerta - me dije, mientras buscaba algún sitio donde pudieran estar mis cosas. 



Info
#17
La cosa estaba tranquila. Joder, se suponía que esto era un asalto. ¿Dónde cojones estaban estos mierdas? ¿Dónde coño estaba la resistencia? Ben pasaba a hurtadillas por el enorme hall intentando evitar cualquier indicio de trampa. Parecía que estaban jugando con nosotros, no era mucho peor, parecía que no tenían miedo. Aquella sensación me gratifico.

Desde la espalda de Ben generé un pequeño hilo que se convierto en un respiradero por el que hablé.

- ¡¿QUÉ PASA?! - Grité, a Ben le molestaría seguro, pero no podía evitar estar tan cerca de él - ¡¿TENÉIS MIEDO?! - Era eso, estaban acojonados - HArHArHAr - Reí de manera estruendosa - Que puta vergüenza me daría ser vosotros... - Decía la verdad, solo los débiles son cobardes, solo los que no están seguros se amedrentan. A medida que caminábamos me fijé en una sala que quedaba en un lateral, bajo el entresijo de su puerta se veía una luz llamativa y un zumbido molesto y ruidosos provenía de ella - Y sí... - Cavilé dubitativo . Quizá para el resto de cosas no era el lápiz mas afilado del estuche, pero esto era un combate mi territorio. Nos estaban empujando, era un táctica, quería ganarnos con estrategia y no con fuerza bruta. ¿Pero porque serían tan precavidos con unos don nadie como nosotros? ¿Acaso éramos ya famosos? Aquello era extremadamente sospechoso... Acaso... ¿Eaa me había traicionado y me había vendido como boleto para un intercambio? Aquello me haría matarla... Aunque Eaa ¿nunca haría eso verdad? ¿Pero que me debía Eaa a mi? Había destruido su barco, la había matado, la había obligado a seguirme, ¿entonces Rapax? El había aparecido con ella, junto a Kenjo y Kazuya, de los cuales no había ningún tipo de indicio y justamente a Rapax el único al que ella conocía lo habían separado el primero. Mierda. Mierda. Mierda - Ben, nos acaban de tender una puta emboscada - Dije. Era claro, Eaa tenía indicios de mi intento de atentado y Rapax... Y Ben... ¿Acaso Ben también me había traicionado? ¿No era extrañamente sospechoso que hubieran aparecido ellos dos allí por arte de magia? ¿Y si me hubieran estado esperando? ¿Y si hubieran estado esperando una señal sobre mi y hubieran aparecido también ellos en ese justo momento? Observé atentamente la espalda y la escalera. Esperaba una táctica básica "La pinza" Era útil, pero no para esta situación. En lugares angostos y con paso dificultosos, la superioridad numérica no supone un ventaja, es por eso que rodearnos sería más efectivo para ellos, si su caudillo tenía una noción básica de guerra lo sabía. Por un momento me sentí volátil, no era tan buen general como me hacía. Había sufrido una traición y me acababan de encerrar. Era un puto juguete para esos mierdas. Ni un signo de derrumbe todavía. ¿Qué pasaba con Rapax? Entonces era cierto. Durante todas estás cavilaciones Ben había llegado al límite de las escaleras. Un hedor rancio y podrido inundó la estancia, de las rejillas de ventilación empezó a emanar un gas verde. Hijos de puta. ¿Qué coño era eso? ¿Pero si subíamos habría más gas? Es decir, no había nadie en todo el edificio. Entonces Ben no me había traicionado, también intentaban matarle. Nos querían arriba... Bien, entonces arriba es dónde iríamos, iba a darles lo que querían - Corre - Ordene beligerante - Aquí abajo solo está nuestra muerte - Dejé que Ben subiera las escaleras. Totalmente preparado y llamando al humo que me componía para que preparase mi espada, al primer indicio de conflicto con humanos estaría preparado para actuar. 



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#18
Todo aquel silencio, salvo el sonido lejano del generador, me ponía de los nervios. Por un momento incluso olvidé que Ashura me estaba rodeando convertido por completo en humo. Pero un grito del mismo me sacó de mis pensamientos e hizo que, por tan solo un instante olvidara mi precaución para no activar trampas. - Joder, que susto. Avísame cuando vayas a hablar. - No se si se notó mi molestia, pues mi voz, como siempre, sonó tranquila. Me intenté volver a centrar. De pronto, un olor desagradable empezó a emanar. Venía desde arriba. Miré y un gas verde salía de unas rejillas. Era inevitable que aquellas putas trampas iniciaran, por tanto, lo que empecé a sospechar cuando pasé por encima de donde Rapax pisó y no se abrió nada. Las trampas no las activábamos nosotros. Nos estaban vigilando. Cobardes de mierda. 

Tan solo de pensar en aquellos cobardes sentados en sus sillones, viendo pantallas a salvo de nuestros puños, me ponía de los putos nervios. Tenía que saber a qué nos enfrentábamos. Vi marines por el puerto, por lo que había soldados en aquella base. Además estos marines no podían ser comandados solos. Esos inútiles no saben pensar por si mismos. Tenía que haber, como mínimo un capitán que los llevara. Pero me parece que ese rango sería muy bajo para llevar una base solo. Quizá un escuadrón, pero una base entera no. Algún rango mayor, quizá un comodoro o algo así. Tampoco tenía muy clara la jerarquía que llevaba esa gente. Al fin y al cabo, yo seguía a un tipo para que este no acabase con mi propia vida. No era miedo, es más falta de ganas de morir. Pero, a diferencia de los marines rasos, yo y el resto de mis compañeros podíamos pensar por nuestros propios medios. Lo demostramos durante el tiempo que nos separamos en esta isla. Cómo les estaría yendo a los demás que no habían subido a la base. No sabía nada sobre Eaa, Kenjo o Kazuya.

Mientras pensaba, Ashura me dio otra orden. Como siempre directa y concisa. Miré bien las escaleras. Intenté memorizarlas lo mejor que pude y cerré los ojos. No conocía aquel gas, por lo que no podía suponer que afectaría solo a la respiración. Me tapé el hocico con la mano derecha y corrí escaleras arriba con la mano izquierda levantaba por si mis cálculos fallaban y me tropezaba. Subí por encima de la altura a la que se encontraba el gas sin inhalar ni una minúscula brizna de aire. Al pasar el peligro, hablé de nuevo con el humo que me rodeaba. Si querían que el gas nos afectara, saliendo de las rejillas del techo, este debía ser más denso para que pudiera bajar, así que arriba estaríamos a salvo de él. Abrí los ojos y no vi rastro de gas verde, pero aún podía olerse ligeramente.- Capitán, nos controlan. Esos putos marines se esconden y juegan a la guerra de guerrilla. Ataques a distancia para no tener ninguna baja y la mayor cantidad de muertes en su haber. - Teníamos que encontrar el Den Den mushi de vídeo con los que nos controlan. De repente me di cuenta de una cosa. Tengo un caracol de comunicación y Rapax debería tener otro encima. Espero que si. Podría comunicarme con él y saber su situación.

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#19


 
Lo que menos se esperaba aquel marine es que ante 125 soldados aquel pirata, Rapax, aquel con el poder de una fruta capaz de destruir el mundo (aunque él eso no lo sabía) se abalanzara sobre ellos como si de un villano de leyenda se tratara. Sangre y huesos quebrados es lo que les esperó a todos ellos, sin excepción, que acabaron derrotados, algunos inconscientes, otros se hicieron los muertos esperando que esa bestia les dejara en paz, más de uno agonizaba con heridas mortales en el suelo.
 
Uno de los marines sacó la fuerza para sacar una foto de su familia y mirarla por última vez antes de perder la vida, entre lágrimas y sangre, que nadie podría ver a través de su máscara. Otro de los marines, antes de perder el conocimiento, tuvo la osadía de dirigirle la palabra a su verdugo:
 
- Eres un monstruo, no te saldrás con la tuya pirata.  
 
Pero la realidad era que ante Rapax Gin y Korg, ahora había un pasillo manchado de sangre de marines caídos. Al menos de momento, Rapax si se estaba saliendo con la suya.
 
Por su parte, Korg había aprovechado la fuerza de su nuevo compañero de celda para escapar de ella y buscar sus pertenencias, tal y como pensaba, a la salida de su celda había un cofre, sin cerradura, y efectivamente, sus cosas estaban dentro.
 
Con los marines caídos se podía ver con claridad el pasillo, era una galería de celdas de unos 500 metros de longitud, que terminaba en la celda de Rapax y Korg, al fondo del pasillo había un ascensor que fuera tenía una leyenda donde se podía ver donde iba cada piso, aunque parecían necesitar una llave de acceso para poder acceder a la misma, seguramente entre los marines caídos alguien tendría autorización para acceder a otros pisos. Si se fijaban en ello, los piratas podrían ver que estaban en el FF7. El FF1 era el Hall de entrada por el que habían entrado los piratas, FF2 comedores, FF3 barracones, FF4 Salas de entrenamiento, FF5 Biblioteca, FF6 Sala común y sala de visitas, FF7 Celdas, FF8 Cuartel general, FF9 sala de control y FF10 laboratorio.
 
Uno de los marines agonizantes, con la rodilla izquierda fuera de su rótula y la cabeza abierta y sangrando, intentaba arrastrarse hacia el ascensor descrito con algo en sus manos, era una llave electrónica que ponía "FF10". Lamentablemente o no, cayó mucho antes de llegar a su destino, dejando un rastro de sangre a su paso.
 
Nada tenía que ver el exterior y la estética de la ciudad e incluso del edificio por el exterior a como se veía por dentro. Todo parecía alta tecnología, tal vez los piratas no estaban ante un cuartel normal y corriente de la marina.
 
Arriba, los acompañantes de Rapax, Ashura y Ben parecían haber llegado al final de su viaje. Decidieron subir las escaleras e intentaron no respirar el veneno, pero cometieron varios errores al hacerlo, el primero fue permanecer en la sala, había varias puertas que podrían haber intentado abrir para escapar del veneno, pero no lo hicieron, por miedo a otra trampa o lo que fuera. Intentaron subir arriba, esperando que el veneno no se expandiera por allí con la densidad del aire y aguantando la respiración, sin embargo, es imposible hablar y comunicarse al no ser que  sea de manera telepática o mediante otros sistemas respiratorios diferentes a los de Minks y humanos, sin respirar. Y ambos intentaron comunicarse, Ashura, paranoico, hablando de la traición de antiguos compañeros y Ben quejándose abiertamente y de manera poco inteligente de la estrategia de los marines.
 
Mientras subía las escaleras, Ben pudo sentir cómo su gran cuerpo iba agarrotándose hasta poco a poco quedar completamente inmóvil sin poder hacer nada para evitarlo. Por su parte, Ashura a pesar de estar convertido en humo, tampoco podía moverse, viviendo una situación cuanto menos extraña y quedando como si fuera una extraña bufanda alrededor de Ben.
 
Pasados un par de minutos, el veneno paró de inundar la sala y un par de minutos después, un extractor se activó, limpiando el hall de veneno. Desde luego estaba todo muy bien montado. La puerta de la que salía la luz roja se abrió y de ella salieron dos marines, uno grande y barrigón y el otro alto con una bandana roja en la cabeza, con pinta de guaperas que se aproximaron a los cuerpos paralizados de los marines.

- ¿Pero qué cojones es esta cosa Biggs? ¡¡Es un oso polar enorme!! ¡¡Ni de coña voy a poder cargarlo!! ¡¡Rápido ven a ayudarme!!

- Es bastante mono la verdad, aunque parece bastante peligroso, al parecer dos de los nuevos que vinieron con el capi cayeron y la han liado bastante en la entrada. Un momento. Ya te ayudo.
 
Entre los dos cogieron el cuerpo de Ben como si de un sofá se tratara y empezaron a bajar las escaleras.
 
- Poco a poco, que no se te caiga Biggs, primero un escalón, así, muy bien, ahora el siguiente...
 
Al llegar abajo de las escaleras, soltaron al Ben paralizado para descansar. Entonces Biggs preguntó a su compañero:
 
- Pero ¿Qué habrán venido a hacer aquí? Al parecer venían con un pirata que está abajo en el piso siete encerrado.
 
A lo que Wedge contesto que ni lo sabía ni le importaba lo más mínimo, pero que sus órdenes eran claras, llevarlo hasta "el nuevo capi".
 
Tras el descanso volvieron a agarrar a Ben (y a Ashura aunque ellos no lo sabian) y pasaron a la siguiente habitación, que era una gran biblioteca, sacaron dos libros de su sitio y un portón secreto se abrió de entre los libros dejando a la vista un gran ascensor, el mismo que el marine había intentado llamar en el piso 7 donde Rapax había vencido a casi la totalidad de marines de la base que habían ido a su búsqueda.
 
resumen

notas del narrador


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#20
El pasillo entero había sido redecorado de un brillante tono rojo, así como mis botas y mis puños. No me había dado cuenta al momento, pero lo cierto es que aquel esfuerzo me dejó un poco sin aliento. Intenté limpiar un poco los nudillos de mis guantes con el costado de mi pantalón, y entonces noté la falta de algo: El coco de Ashura no estaba en mi bolsillo... Mierda, seguramente se salió en algún momento de toda aquella redoblona de vergajazos que acababa de repartir. Empecé a caminar por aquel corredor de la muerte (nunca mejor dicho) mientras observaba en detalle los cuerpos y el suelo a ver si conseguía ver un coco mal parado en algún rincón.

En mi camino pude ver a un pobre diablo que había muerto sosteniendo una foto de lo que deduzco sería su familia. "Pues tal vez si ustedes, manga de hijos de puta no me hubieran arrebatado a mi familia, me dolería un poco, pero es lo que se ganan" Sé muy bien que ser un marine no significa directamente ser una mierda, pero si este tipo me apuntó con su arma, intenciones de agredirme tenía, e indefenso no estaba, así que simplemente se trataba de alguien a quien el reto le quedó grande.

Otro mequetrefe agonizante me llamó monstruo, mientras la sangre escurría de su boca. Le clavé una patada. "Monstruos ustedes que se atreven a encerrar a este pobre ancianito que se ve más bueno y noble" pensé. Seguí mi camino, pues al no recibir antes respuesta del señor de la celda, asumí que tenía algo que hacer, o sencillamente no quería salir de aquí conmigo. El pasillo era enorme. Era al menos medio kilómetro de recorrido hasta el final. Este lugar ciertamente no era solo un cuartel militar. La instalación subterránea era muchísimo más amplia de lo que la fachada dejaba ver. Este sitio por lo que veía, debía cubrir una gran parte del interior de la montaña donde estaba el cuartel.

Continué mi camino pensando en si los muchachos estaban bien, cuando vi a otro marine agonizante agarrar algo e intentar vengarse de mi, pero rápidamente le pisé la ensangrentada mano, rompiendo sus huesos. El objeto rodó y allí estaba: era el coco. Lo tomé sin perder el tiempo y vaya... Tenía la mano ensangrentada de aquel marine plasmada completamente en su superficie "Mierda... Ashura me va a matar" fue lo primero que pensé al ver aquella mano roja en el coco. Ya sé. Mojando mi dedo índice con un poco de mi propia saliva comencé a dibujar sobre aquella mano, mientras continuaba caminando...

Ya está. Para cuando Ashura te vea seguro se pone muy feliz-Gin dije hablando con el coco, que ahora llevaba una carita feliz desdibujada dentro de la figura de la mano. A ver si eso le quita un poco la amargura. Rahahaha Tal vez hasta te ponga nombre y todo-Gin

Habían pasado un tiempo cuando finalmente llegué al ascensor, pero el panel necesitaba una especie de tarjeta o algo para avanzar. Qué raro este sitio, ahora que me fijaba, era todo como muy... metálico y tecnológico para ser un simple cuartel de la marina. Este sitio era una fortaleza subterránea. Miré afuera por si el señor venía detrás o algo y mi vista captó por pura casualidad a un marine caído con una tarjeta en la mano. Mira tú cómo son las cosas. La tomé y decía FF10... ¿Qué serían esas siglas? ¿Fantasmas Fiesteros? ¿Futbolistas Furiosos? Ya luego lo descubriría. Tomé la tarjeta y entré al ascensor. Leí entonces lo que marcaban los pisos... FF1 era el lobby, FF2 comedores, FF3 barracones, FF4 Salas de entrenamiento, FF5 Biblioteca, FF6 Sala común y sala de visitas, FF7 Celdas, FF8 Cuartel general, FF9 sala de control y FF10 laboratorio.

Este maldito lugar de cuartel tenía lo que yo de feo. Era un verdadero complejo militar secreto. Iba entonces a pasar la tarjeta para ver a dónde me llevaba y descubrir si había futbolistas furiosos en algun piso, cuando recordé entonces al señor de la celda. Sin mi no podría salir de este nivel... No podía ser tan mierdas. Con un fuerte silbido traté de darle a entender que estaba esperándole y que apurara el paso, porque aunque no le conociera, dudo que mereciera quedarse aquí solo. Seguro sus nietos le esperaban en casa, y yo no iba a ser el que separara a una familia así. Me recosté entonces a un lado dentro del ascensor a la espera de mi pequeño y fugaz compañero de celda.


Resumen


Karmas Relevantes


Bélico


Frutilupis no mi


Inventario


Off
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