[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#51
La ambición del Dr. Omph no conocía límites. Los avances científicos de la unidad tecnológica de la marina estaban desarrollando dos grandes proyectos en paralelo: El proyecto Patriota y el proyecto S.E.E.D.S. Y ambos proyectos parecían ofertar una gran promesa de cara al futuro de la organización. El primero de ellos había terminado las fases finales de desarrollo pero aun no se habían visto públicamente, y en cuanto al proyecto S.E.E.D.S. la cosa era distinta, pues ya estaba terminado y era funcional y de acceso a cargos importantes - y nada parecía indicar lo contrario a corto plazo - únicamente quedando disponibles para uso militar.

El proyecto S.E.E.D.S. o también conocido oficialmente como Super Ecological-Ethnic Dimensional System, es un proyecto que condensa el poder de las versátiles y múltiples frutas Zoan en píldoras - con apariencia de semillas, y por eso el sobrenombre de "Seeds" - que otorgan temporalmente el poder de una de esas frutas de bestias. La Seed en concreto podía brindar el poder de, por ejemplo, las pinzas de un cangrejo, las patas de un canguro, la espalda de una tortuga y la cabeza de un águila ¡todo por separado o conjuntamente! Dependía de la fuerza física y mental del individuo en cuestión el poder aguantar más de una de estas cápsulas y no ver comprometida su salud, tanto física como mental, valga la redundancia. El uso recomendado por el Gobierno y la división científica de la Marina era de una píldora a la vez, y esperar un lapso de cuarenta y ocho horas entre la finalización de los efectos de la píldora activa y el consumo de la siguiente... pero eso era el uso recomendado. Había quienes, a base de terquedad y una entereza encomiable habían conseguido consumir varios pares de estas píldoras y conformar un peligroso activo militar de cara a derrotar a los malvados malechores y criminales del mundo.

En el caso del joven Capitán Kurowashi, un héroe reconocido y superviviente de varios conflictos, alguien a quien sin duda sus compañeros - y los que no lo eran también - echaban de menos de verlo en activo. Era sabido que le iba bien, que había tomado un camino diferente y desarrollaba su carrera por su propia mano, y aunque se le deseaba la mayor de las suertes, de alguna forma todos tenían aun la pequeña esperanza de poder volver a verlo una última vez sabiendo que siempre sería bienvenido indistintamente de los errores o rencillas del pasado.
Pero la realidad para el pelirrojo era demasiado atenuante: Él sólo contra cuatro criminales potencialmente peligrosos. Un grupo que, sin duda alguna, antes contaba con un par más de integrantes y que de haber llegado la totalidad de ellos hasta este punto habrían barrido con el cuartel sin miramientos ni dificultad. Pero ¿qué misterios más podrían darse en un cuartel como este? ¿Habría más como Korg esperando? Antes de saberlo tendrían que acabar con el Capitán Kurowashi, quien seguramente no caería sin llevarse a alguien por delante con él.

El destino estaba en juego. ¿El héroe volvería a vencer y a imponer su justicia? ¿Conseguiría superar esta dificultar para continuar en su carrera por retar y derrotar a Tucrow? ¿O ganarían Ashura, el demonio blanco, y su improvisada banda de potenciales de guerra que amenazaban con sacudir la historia del mundo? La moneda giraba en el aire.





Cómo funcionan las S.E.E.D.S

Foreshadowing de las S.E.E.D.S

Información para el narrador y los participantes
#52
Leyenda (Guía de color)


Fallé el tiro. Algo extremadamente raro, la verdad, pues yo no suelo hacer eso. Pero, era algo esperable, pues el marine no se encontraba en el lugar al que había disparado. Lo había visto dar un salto y salir volando. ¿Parece que soy el único normal de aquí o qué? Esta sensación se intensificó cuando vi al marine, el cual ahora tenía unos brazos enormes y peludos. No quería ni pensar en qué había hecho para hacer que sus brazos terminaran así.

No quería pararme a pensar en ello, no porque no me generara curiosidad aquella extraña capacidad, que a decir verdad me traía sin cuidado. Hay gente que decide jugar barajas de combo estúpidas y aburridas, y no soy yo quien para juzgar (O tal vez sí, pero no siempre). No quería ponerme a pensar en ello porque no tenía tiempo. Me estaba mirando directamente, y no sólo eso si no que salió despedido hacia mí.

Por suerte para mí, ya había terminado de recargar para cuando el pelirrojo saltó en mi dirección. Tras tantos años de práctica, he adquirido la capacidad de recargar sorprendentemente rápido. Tan rápido, que hay quien incluso diría que recargo más rápido de lo que puedo salir por patas, lo cual es extraño porque correr es posiblemente la segunda cosa que mejor se me da.

Haciendo uso de la que era mi mejor cualidad, apunté al marine mientras viajaba por el aire hacia mí. Era algo relativamente sencillo, pues ya había disparado a gente en movimiento antes. No exactamente a un marine pelirrojo con brazos enormes y una katana que era como unos cuatro o cinco yos de largo, pero se entiende. Disparé sin pensármelo, pues la trayectoria del pelirrojo era clara. Corrí alejándome del lugar en el que el marine iba a caer, sin perderle de vista. Tenía que encontrar la forma de mezclarme entre aquel pintoresco grupo de gente, o por lo menos conseguir que ellos estuvieran entre el marine y yo. El objetivo de mi disparo era nuevamente la muñeca izquierda del hombre, pero tenía la suficiente experiencia como para saber que si disparaba a su muñeca directamente fallaría mi tiro otra vez. Haciendo uso de aquella información y de mi buen ojo, logré que el tiro impactara en la muñeca del marine, aunque hay quien diría que fue su brazo el que golpeó la bala. Fue un gran tiro (como todos, no voy a mentir. Bueno, el anterior no había sido mi mejor tiro la verdad), pues hizo que el marine soltara su arma y esta cayera al suelo a dos metros de él.

Recargué rápidamente mientras miraba al pelirrojo que hacía solo día de brazo en el gimnasio, preparado para cualquier sorpresa que este pudiera querer darme, a unos seguros 30m de distancia.


Off

Info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4148 + 0 = 4148
Energia: 2788 - 756 = 2032
Espiritu: 480 + 0 = 480
#53
Nunca pensé que trabajar en equipo se me diera tan bien. Simplemente tenía que ponerme dónde me saliera de los santos cojones, hacer lo que polla dictara y los demás podrían ignorarme como si nada. Otra bala corto el aire, el pequeño insecto nos estaba ayudando, bien por él, si resultaba ser útil no le mataría. Ben me atravesó, apareciendo desde mi estómago ya la teníamos dónde queríamos pero... Si algo tengo claro en esta vida es que solo 2 cosas pueden pasar cuando acorralas a una persona; una: se mea en los pantalones y suplica por su vida mientras te dice que hará todo lo que le pidas si no le matas y, dos: desvela todo su potencial latente, sus trucos y hasta traiciona su moralidad para sobrevivir, por eso, lo que pasó a continuación no me sorprendió.

Los brazos de aquella marine ramera se hincharon súbitamente, de ellos crecieron pelos negruzcos y ásperos y con una fuerza sin igual, ante alguien fuerte como era Rapax, se soltó sin mucho dilema. Esta parte si me sorprendió he de decir, no que evitara nuestros ataques, pues por esa misma razón había atacado con cuidado de no golpear a Rapax, si no, que esa zorra tuviera los brazos más feos que había visto en mi puta vida. En un grácil movimiento esquivo todos nuestros golpes, aunque a mis ojos se moviera lento y a mi mente le costara entender como diablos era capaz de esquivar siendo más lenta que una puta mula con 3 piernas, en cierta manera parecía que adivina todo lo que iba a pasar. De echo, Ben y yo atacamos desde la espalda, nadie en su sano juicio sería capaz de ver eso. Mierda. Esa hija de la gran puta tenía un ojo en la puta nuca ¿Cómo coño hacía para ver con el pelo? Dio uno paso en el aire,  mejor dicho, utilizó el mismo aire como suelo y se impulsó, salió despedida de nosotros. ¿Así que este era todo su potencial? ¿O estaba escapando? La ira me domino y me preparé para golpearle con todo. Le pedí a mi cuerpo más fuerza y a mis manos más destreza con la espada, este como el humo que me componía, respondió. 


- Destino - Pronuncié nada más verla alejarse unos escaso centímetros. Me convertí en un turba de humo que viajaba con celeridad a su lado formando mi cara en diversas posiciones, mientras la acompañaba en su vuelo y  le sonreía burlonamente en todas y cada una de las caras que le enseñaba a medida que avanzábamos. Dentro de mis planes no entraba dejarle escapar, de echo, dentro de mis planes ni si quiera entraba que pasara viva de esta noche. Que cojones, literalmente mis planes eran partirle el puto cuello con mi espada, mear sobre su cadáver caliente y ensangrentado y quedarme con su espada, además, en ese puto orden en específico. Volvió a patear el suelo y se impulsó, ¿Cómo cojones hacía eso? Aún así, iba lento, podía ver con claridad sus movimiento, me posicioné en su espalda. A 17 metros de la segunda patada al aire el sonido de la pólvora retumbó de nuevo. Ahora. Lo primero en emerger fueron mis manos portando la Hoja del Luto. 

 - DOLOR - La palabra se convirtió en filo, emergiendo a la vez que emergía yo completamente de la columna de humo que me formaba, quedando mi tren inferior convertido todavía en humo por completo. Apreté con fuerza e imprimí toda mi mala hostia en el golpe, apliqué más rapidez en la muñeca de la que acostumbraba buscando su espalda de nuevo. Quería mellar su carne, oír su sufrimiento, anteponerme a aquella puta desgraciada que usaba artimañas y no la espada. Por eso, acto seguido a dolor le crucé otro tajo en las misma zona buscando partir por la mitad a esa zorra.

Habría deseado que aquel enfrentamiento fuera un uno contra uno, sentirme digno de aquella muerte. Pero yo no entiendo de honor y tampoco entiendo de justicia. Lo único que entiendo es el combate, lo único que entiendo es que solo los fuertes pueden decidir sobre su vida, lo único que sé a ciencia cierta es que yo soy una catástrofe, que nací para matar y que si los 2 rufianes que habían venido conmigo no me seguían el ritmo para matar a aquella zorra con brazos de lomo plateado tendría un problema con 2 pelotas enormes y un nombre: Ashura. 



datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5287 + 0 = 5287
Energia: 2942 - 661 = 2281
Espiritu: 720 + 0 = 720
#54
Tenía al condenado marine colgado y podía ver a Ashura tras de mi arrojarse a la espalda de su objetivo. Vi también a Kronk disparar. Pero entonces el Cucarashi hizo algo y una extraña presión surgió de sus brazos. Pude notar con asombro cómo estos empezaban a crecer, hasta el punto que mis manos no se daban abasto para continuar aquel agarre sobre sus muñecas. Sus mangas se rasgaron y vi cómo sus extremidades crecían y se recubrían de pelo. Los nudillos callosos y la piel de la mano gris. Había peleado con suficientes gorilas para saber que aquellos brazos pertenecían a esos animales. ¿Cómo? ¿era también un usuario? No importaba. El pelirrojo transformó entonces sus brazos por completo y saltó hacia arriba y un costado.

"Maldito cobarde. No te vas a escapar tan facil de mi-Gin" pensé mientras veía al tipo ascender con su salto hasta llegar a unos 20 metros. Mientras me agachaba y flexionaba mis brazos a ambos lados, listo para ir tras él, vi cómo un halo de humo le seguía muy de cerca: Ashura no dejaría escapar a su presa tan facilmente. Su rostro sádico y lleno de sed de sangre se formaba múltiples veces en aquella nube. "de verdad es un tipo aterrador". Entonces, algo que jamás había visto pasó: Sérpico saltó nuevamente, como si se impulsara de una plataforma invisible, para redirigir su trayectoria. ahora volaba en picado justo hacia Kronk "¡NO! ese maldito marine va tras el mayor. Mira que intentar lastimar a un anciano. Qué falta de todo". Pero esto me venía de perlas. El tipo iba a pleno vuelo y esta vez no podría evitarme. Salté entonces, sabiendo que le alcanzaría por el costado, pero no apunté a donde estaba, sino a donde sabría que iba a estar. Chocaríamos antes de que pudiera tocar al señor Kronk. durante el vuelo, un disparo resonó nuevamente, y pude ver cómo la espada de Ashura cortaba el viento, pero no tenía tiempo para distraerme. 

Sérpico seguía en su curso de colisión hacia el pequeño tirador y entonces, Tan solo un instante después de ver la espada de Ashura hacer su movimiento lo tuve a tiro. Lancé ambos puños contra su cuerpo, la zurda con la palma hacia abajo, contra el hombro del marine. La diestra con la palma hacia la izquierda, contra sus costillas. Por supuesto, el aire se rompió con el movimiento y como un cristal, el trueno se hizo presente. Una onda de choque le atravesó el cuerpo y causó estragos en sus huesos. Por suerte estábamos a una distancia prudente de los demás y tras del marine no había más que aire, con lo que el daño fue controlado.

Luego del choque, mi cuerpo salió despedido hacia atrás, lejos del punto de impacto, Sabía que me podía responder, así que me cubrí con ambos brazos y alzando mi pierna derecha, para cubrir cualquier posible represalia, mientras con la pierna izquierda me posé sobre el suelo. Había caído a unos 12 metros de Sérpico. Me cuadré en una postura defensiva nuevamente y observé al deforme marine, listo para el siguiente choque.


Resumen


Aclaraciones


Karmas Relevantes


Bélico

Frutagura no mi

Inventario
[Imagen: GGT7d9e.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4538 - 50 = 4488
Energia: 1553 + 24 = 1577
Espiritu: 720 + 0 = 720
#55
Justo en el momento de atravesar el cuerpo intangible del capitán demonio, este tapó mi visión, nublándola, como es lógico, y haciendo que perdiera de vista la perspectiva del marine. Mis dedos, preparados para soltar los rayos cuando notaran carne, no notaron nada más que aire. Abrí los ojos confundido por el humo y lo vi todo como una exhalación, aunque podía seguirlo, y aún más, reaccionar a ello. El marine, con los brazos ahora diferentes, se alzaba en el aire mientras Gin saltaba dertás de la presa. De la nada, el "nuevo capi" sacó un paso y se volvió a impulsar, seguido de cerca por Ashura convertido en un horripilante humo que mareaba solo de verlo. Rapax también había saltado. Que manía con pegar brincos en medio de una batalla. Es imposible cambiar de dirección en medio del aire... Bueno, al menos eso creía hasta ese mismo momento, pues el marine se había impulsado como si pisara un suelo firme. Al ver sus brazos empecé a sospechar que era un usuario de una fruta del diablo, pero desconocía qué efectos tendría esta, además de otorgar unos brazos con mayor fuerza que antes.

Un disparo. El pequeño parecía no ser imaginación mía, con cierto grado de alivio hacia mi persona. El disparo atinó en la mano donde el pelirrojo llevaba la espada y entonces oí las palabras de mi capitán. Las que tanto anhelaba oír cada vez que entraba en batalla. Un ataque que si no llega a ser porque esquivé milagrosamente en la playa de Kyodaima, ahora mismo no estaría en otro lugar que bajo el suelo de aquella playa. Dolor. Esas palabras hacían que mi pecho ardiera. Su espada atinó dos veces en el héroe de los cabos gemelos mientras la espada volaba en picado hacia el suelo. Rapax también lo atacaba con ambas manos mientras el aire se quebraba al rededor. Entre los saltos de uno y el poder destructivo del otro, cualquiera diría que el aire es tangible e incluso visible en este lugar. Vi la espada, la cual cayó a diez metros de mi. Sin pensarlo, le lancé directo al mando de la hermosa katana un rayo morado con mi mano izquierda cargado de fotones Norama. Aunque parecía no tener efecto alguno, pues la katana se quedó allí en el suelo, sin moverse ni aparentemente cambio alguno. No había probado mi poder con ninguna cosa que no estuviese viva, pero aquella acción me salió del alma. Observé fijamente al Marine de cabellos rojizos y lisos. Esas heridas no sanarían fácilmente ni con vendas. Me alejé cinco metros de donde lancé el rayo y me puse en posición de guardia, aguardando el movimiento del adversario, al cual ya habían atacado Ashura y Rapax. 

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4333 + 0 = 4333
Energia: 2938 - 270 = 2668
Espiritu: 342 + 0 = 342
#56


Cuando me dirigía al pequeño Tontatta lo supe.
Supe que aquel seria el lugar de mi muerte. No sabia cuantas veces había escapado de ella ya, en mi aldea natal, con aquel ataque pirata, en los cabos gemelos, contra aquel monstruo de brea. Tantas y tantas aventuras vividas que seguramente acabaran aquí. Todo mi esfuerzo no podía ser en vano, tenia que superar al imbécil de Tucrow, tenia que volver a ver a mis amigos...esto no podía acabar aquí.

Mientras me desplazaba pude sentir como se avecinaba una lluvia de ataques contra mi, no podría pararlos todos y todos iban dirigidos con un solo objetivo: acabar con mi existencia. No se lo pondría tan fácil a esa banda de piratas.

El ser que estaba junto a Rapax era como un demonio, convertido en humo me seguía con facilidad, dispuesto a atacarme por la espalda. Su energía era turbia, llena de locura, solo buscaba sangre, dolor y asesinato. El Tonttata que había decidido aliarse con los invasores estaba asustado, pero lo suficientemente calmado como para cargar un disparo. Rapax por su parte se preparaba también para alcanzarme y esta vez dudo mucho que pudiera evitarlo. 

Tenia que priorizar. No podía evitar todo el daño a las velocidades que se movían aquellos piratas, estoy seguro de que en un uno contra uno podría con todos ellos, pero aquí no había normas como en la arena de la isla del cielo, había vivido tanto, tantas aventuras, había visto tanto. Había tenido una buena vida, pero no. no podía pensar en la muerte, aun no, mientras quedara vida en mi, tenia que seguir luchando.

El primer ataque llego, era el disparo, con toda la determinación y concentración puesta en el conseguí desviarlo mientras aun seguía en el aire por los pelos. No podía evitar el segundo, una punzada de dolor traspaso mi espalda, el demonio mismo había realizado su movimiento. El dolor en la espalda era terrible, perdió toda la concentración y sentí como el Haki me abandonaba. No sabia ni donde estaba, aferrado aun a Masamune y cayendo. Mas dolor.

Otro golpe mas me impacto. En mis costillas y en mi hombro.  Caí con la espada en ristre sangrando por la espalda y agotado, pero de pie y en guardia delante del gigante, en ese momento pude ver de nuevo con claridad y aseste mi mejor golpe, con la katana aun agarrada con la mano izquierda, utilice todas mis fuerzas, volvi a imbuir mi arma de haki y aseste un golpe en el que me iba la vida, hacia delante y dirigido a su torso para dar a ese pirata mucho más grande que yo en su torso con las dos manos fuertemente agarradas a mi katana. Mi camino acaba aquí, pero el de estos piratas también.

EL suelo temblaba, no tenia mi Haki, pero el nivel del agua toxica ya había empezado a subir. las sirenas empezaron a sonar. La base estaba perdida y con ella, salvo milagro mi vida también, pero no la daría a cambio de nada, estos piratas se hundirían conmigo en el fondo de esta montaña.

resumen

belico

gastos

karmas

Narrador
|Hablo/"Pienso"/Narro|
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5780 - 3455 = 2325
Energia: 2924 - 46 = 2878
Espiritu: 1020 + 5 = 1025
#57
Sentí un escalofrío recorrer mi columna. Aquel hormigueo serpenteo hasta mi nuca y se acomodó en mi cabeza, llenándome de dopamina, sonrojando mis mejillas como si el alcohol estuviera demoliendo mis sistemas, mis corneas se abrieron en consecuencia a aquel subidón y yo apreté los dientes mientras le brindaba al mundo una de las sonrisas más macabras y desconfiguradas que podía ofrecerle. Aquella zorra nos había dejado una apertura y habíamos entrado con todo, sin pedir permiso y rompiendo el marco de la puerta. Nosotros somos piratas, si podemos saqueamos, si podemos matamos, si podemos hacemos todo lo que esta prohibido en nuestro beneficio, si el mundo nos da la oportunidad lo destruiremos.

Vi la sangre brotar de su espalda que caía presa de la gravedad como lo hacía su cuerpo. Rapax impactó después con un par de  golpes demoledores. El combate había llegado a su fin. En aquel instante, los Piratas Mushoku nos convertimos en una manada de hienas  hambrientas y deseosas de repartirse a trozos su próximo festín. Era la hora de ir con todo. Quería acabar con su vida, pero... Aquel combate, que nos hubiéramos vuelto a reunir a las entradas de aquella fortaleza... Yo ya había conseguido mi trofeo, tenía a 2 rufianes capaces de erigir un trono de cadáveres para que convirtiera el mundo en una pesadilla, es era mi jodido premio, por eso, ellos podían quedarse con su cabeza.


- ¡MATADLA! - Ordené con fuerza desde el aire mientras me impulsaba hacia ella a la par que caía adormecida, la herida que le había propinado con mi espada era fatal, si nadie la socorría acabaría muriendo desangrada. - ¡PERO SU ESPADA ES MIA! - Grité en consecuencia, pues aquel trozo de metal sería el primero de mi colección. La marine cayó al suelo y en cuanto lo tocó, aquella puta volvió en si misma como si estuviera poseída, recomponiéndose en los pocos trozos que le quedaban, sin hablar, ni mediar palabra, como los verdaderos combatientes y asestó otra vez un potente espadazo a Rapax.
En consecuencia, y dándome la espalda una vez más, pues aquella zorra no se había dignado a enfrentarme cara a cara en todo el combate, asesté 2 espadazos sobre la herida que le acaba de abrir, buscando herir aún más su orgullo. Pues cuando encontraran su cuerpo, verían las heridas por la espalda y eso siempre es señal de que has intentado escapar. Aunque aquellos dos golpes no eran equiparables a los 2 anteriores, las sangre manó presa de la violencia que estaba ejerciendo sobre la parte trasera de su tronco, me estaba ensañando, aquel combate era lo más rastrero que había echo en mi vida y me estaba encantado. Aunque me gusta el riesgo y los enemigos poderosos, no puedo negar que apalizar sin dar tregua a un enemigo potencialmente demoledor no tenga su gracia, la verdad. Por otra parte, quizá hubiera podido defender a Rapax pero... Eso hubiera sido muy poco Ashura por mi parte. 

Entonces, el suelo se estremeció y  aquel agua de tonalidades verdes empezó a empujar y salir de los muros que la delimitaban. Un estruendoso sonido supero el ruido del fluir del agua, la sangre y el combate. Se me había olvidado, no estábamos peleando solo contra aquella puta, si no, contra todo un edificio y ni si quiera sabía dónde cojones estaba la salida... 

- ¡CHURRITA! - Gritó Nicolás - ¡HAY QUE AGUECAR EL ALA O ME VOY A CONVERTIR EN ZUMO DE COCO! - Gritó nervioso. Cierto, Nicolás estaba con Rapax... Había estado muy callado todo este tiempo ¿o quizá había estado tan metido en el combate que le había ignorado? Quizá lo mejor sería tirarlo al agua esa de mierda y que me dejará en paz de una puta vez - NI SE TE OCURRA PEDAZO DE MIERDA - Contestó al instante ¿Cómo cojones sabía siempre lo que estaba pensando?

Como fuera, tenía razón, era hora de salir por patas. Quizá en el cadáver de uno de los retrasados que nos habían bajado a mi y a Ben estuviera o la respuesta... O quizá en el cadáver de aquella marine... O quizá, estábamos destinados a morir con ella. Aúnque fuera así, nunca sabría que lo había pasado, pues íbamos a matarla antes de que pudiera descubrir si su plan había salido como pensaba.


datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5287 + 0 = 5287
Energia: 2281 - 19 = 2262
Espiritu: 720 + 0 = 720
#58
El marine cayó al suelo tras los golpes de mis compañeros. Me abalancé a por él sin dudarlo ni un instante, pero en cuanto tocó el suelo, a escasos cinco metros de mi, que ya había recorrido un trecho mientras caía, se me escapó, dirigiéndose hacia el último que le había atacado. Tenía las heridas de Ashura abiertas y mancharon mi cara mientras lo perseguía a la misma velocidad. Llegó a donde estaba el de cabello albo y lanzó un fuerte tajo. Mierda, me tocaría trabajar después de aquello. Entonces me frené, pues un cúmulo de humo se posó a la espalda del marine de pelo rojo. Ashura seguía atacando. Otros dos tajos. Aquello no lo iban a curar unas simples vendas. El suelo tembló y cambié mi trayectoria para esquivar a Ashura. Después de todo, casi ataco a Rapax con una situación parecida hace unos minutos. Giré y ataqué al capitán de la marina desde el costado, impactando con mi mano izquierda en su pecho y con la derecha en su espalda, liberando, a la vez que notaba el cuerpo del enemigo, rayos morados, no apreciables a simple vista, pues recorrían el interior del cuerpo del de la armada, llenos de fotones Norama. Di un paso atrás y disparé mi derecha, desde el costado de mi lomo girando el puño en el proceso, directo a la mejilla del marine. - Capitán, córtale una mano. Bahahaha - Mi voz tranquila y profunda sonaba ahora sádica y despiadada, sin cambiar de tono en lo absoluto. Una brizna de locura se asomaba en mí. El suelo temblaba y el agua contaminada comenzó a subir. ¿Aquel hijo de puta había hecho detonar algún dispositivo de autodestrucción? Estaba empezando a hartarme de las trampas y de los jueguecitos de aquella base. Quizá también fuese veneno. De pronto recordé las palabras del marine que nos llevó a Ashura y a mí hasta allí abajo. Algunas de sus últimas palabras, de hecho. El ascensor era la única forma de salir de la base G-65. Miré al marine con asco. - Rapax, controlas terremotos. ¿No puedes hacer que este puto sitio deje de temblar? Luego te miro la herida. - Miré a mi alrededor y mis ojos se volvieron a posar en aquel pequeño que parecía haberme imaginado en un principio y que, si no tenía una puntería completamente horrible, nos había estado ayudando. Pinta de marine no tenía desde luego. Me fui entre los temblores hacia el ascensor y me puse a examinar a los dos cadáveres descabezados que yacían en al lado del mismo. Tenían que tener algo con lo que activar el cacharro ese. Piensa, Ben, algo habían usado antes de bajar a ver al "nuevo capi". Si habían bajado desde la entrada, tendrían un permiso para volver hasta allí arriba. Un permiso, una identificación, algo. Había que encontrarlo y salir de allí antes de que nos tocara aquel fluido. Si era veneno estábamos perdidos.

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4333 + 0 = 4333
Energia: 2668 - 1306 = 1362
Espiritu: 342 + 0 = 342
#59


Mis golpes habían impactado el hombro el costado de aquel curioso rival, mitad hombre, mitad gorila. No tardé en pisar el suelo , alerta ante su respuesta, pues sabía que la arremetida sería fuerte y cargada de ira. Incluso la rata pelea por su vida cuando la serpiente le acorrala. El odio del marine no se hizo esperar y a tan solo un metro de mi, se abalanzó nuevamente con un tajo que de primeras parecía igual al anterior, pero poco tardaría en comprender la diferencia. Todo sucedió en cuestión de segundos.

Rhino Skin

Contra un rival así no puedes responder el fuego con fuego, o terminarás quemándote. Si quería una ventana de oportunidad tendría que crearla, así que primero debía sobrevivir a aquel espadazo que ahora venía de las manos de un primate como los que ya antes había aniquilado. Ahora que lo pienso, no sé si el que este tipo tenga la fruta del gorila sea el universo con su curioso sentido del humor. Como la vez que... Bueno. No importa. El tajo vino hacia mi, y como pude, interpuse mi antebrazo izquierdo, esta vez parando no su mano, sino la hoja de aquella maldita espada. Sentí mi carne abrirse y fue entonces que fui consciente de que hacía un momento que estaba sangrando con cada uno de mis movimientos. Fui consciente también que con este nuevo impacto, mi sangre empezaría a salir a chorros. Por suerte mi brazo no fue amputado, y con su espada hundida en mi piel, mi ventana de oportunidad se había abierto. Era ahora o nunca. El dios de la guerra quería su tributo y no iba a ser yo.

Allí, sosteniendo en alto mi zurda y su espada, tuve vía libre hacia el pecho de este tipo. Quien por momentos dibujaba en su rostro una extraña mueca que iba entre el dolor y la furia. El poder de partir el mundo creció en mi puño derecho, mientras le atinaba de lleno en todo su estómago. Sus huesos tronaron y su piel vibró como si arrojaran una roca al agua, para acto seguido, ser atravesado por una onda expansiva que saldría por su espalda, rasgando lo que quedaba de su ropa tras el ataque de Ashura. Un segundo impacto, tan fuerte como el primero y estaba casi seguro de oír un *crack* en algún lugar. Tal vez fuera mi imaginación, pero ese sonido era tan placentero como cenar la tarta de carne que preparaba Eaa...

"Mierda... ¿Dónde estás?¿Estás bien? no puedo esperar a leer tu carta para entender por qué haz hecho esto. Solo espero que no te metas en problemas...Por favor"

La carne ardió como el diablo cuando solté mi brazo de su hoja, y pude ver que ahora aquel temerario marine, Cucarashi Sérpico, estaba completamente inmóvil. A escasos metros noté entonces a Ben y a Ashura, quienes se notaban agitados. Al parecer en mi trance y el frenesí de la batalla, no noté que ambos también acababan de arremeter contra Sérpico.

Ben entonces me preguntó si podía detener temblores - "No es tan simple amigo-Gin. Yo solo las creo, no las apago. Tal vez en algún lugar exista la Arug Arug no mi, pero esa no es la mía-Gin" Respondí. Ben entonces se dirigió al ascensor y empezó a registrar dos cuerpos sin cabeza. "¿Qué carajo?¿ Cómo llegó eso ahí?" No importa. Revisé entonces los bolsillos de aquel marine y encontré algunos objetos de interés. Cargaba consigo algunos berries, que le arrojé a Ashura "A ver si nos consigues un barco, porque parece que nos va a hacer falta-Gin" Además de esto, encontré unos denden mushis muy curiosos y en su bolsillo, una brújula que, si Ashura terminaba de conseguirnos un jodido barco, ciertamente nos haría falta.

Podría ser algo deshonesto robar al marine, pero la marina ya me habría robado una vida a mi. Esto solo era parte de la indemnización, una que me dedicaré a cobrar poco a poco. Tomé todo lo que pude y fui entonces con Ben. Mostrándole la tarjeta que había obtenido en el nivel 7 "Esto nos trajo a mi y al señor Kronk hasta aquí abajo. Seguramente puede llevarnos a la superficie-Gin". Hice señas a Ashura y a Don Kronk para que se nos unieran, pues el nivel del líquido subía y no quería terminar atrapado en este lugar. Mientras ellos venían, observé mi brazo y miré entonces a Ben "Mierda,Doc. Creo que te voy a dar muchos problemas-Gin"


Resumen


Aclaraciones


Karmas Relevantes


Bélico

Frutagura no mi
[Imagen: GGT7d9e.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4488 - 966 = 3522
Energia: 1577 - 551 = 1026
Espiritu: 720 + 0 = 720
#60
Leyenda (Guía de color)


- Vale, no creo que estando aquí vaya a poder pillarme - me fijé entonces en que allí donde hacía unos instantes me encontraba yo, se encontraban el gigante de humo, el feo de pelo blanco y el oso de la gabardina. A pesar de mi buena vista, me costaba discernir qué era lo que allí estaba sucediendo. Comenzaron a sonar las alarmas, mientras todo empezaba a temblar - Ay mi madre, ¿qué pasa ahora? - me pregunté, asustado. Como para no estarlo, si aquel sitio parecía que se iba a inundar

La situación era realmente terrorífica. No es que no supiera nadar, y después del tiempo que llevaba allí encerrado, tampoco me vendría nada mal una ducha. Pero una cosa era lavarme voluntariamente, y una muy diferente era tener que meterme al agua por obligación. Y sobre todo si aquel agua parecía más zumo que agua. Salí pitando hacia el ascensor, ignorando al grupo que se encontraba junto al marine. Era muy probable que este tuviera una tarjeta de esas de las que hacían falta para salir, pero visto lo visto, prefería mojarme la cabeza en el zumo ese y que el pelo se me quedara de cualquier manera que volver a acercarme. No pensaba volver a arriesgarme a que intentara rebanarme por la mitad, o peor aún, que a cualquiera de los otros psicópatas se le cruzara un cable. Entonces, para mayor sorpresa, aquel oso no solo habló si no que se echó a reír - Lo sabía. ¿Acaso aquí no hay ninguno normal? - me pregunté.

Por suerte para mí, nadie había tocado a los dos marines. Nadie los había tocado después de que les disparara y el loco de los cuernos les rebanara la cabeza, quiero decir - No es mi intención morirme aquí - murmuré, mientras rebuscaba para encontrar algo que me permitiera salir de aquel lugar, aprovechando para coger cualquier cosa de valor que pudieran tener. Tras terminar de rebuscar, me alejé de los dos cuerpos, acercándome nuevamente al panel de control del ascensor - No pierdas el tiempo, no tienen nada - le dije al oso cuando vi que comenzaba a rebuscar


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