[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra
#11
Cuando estábamos suficientemente cerca del Barco, pude notar como un tipo alto saltaba del mismo y ponía dirección hacia mi posición con Gero Gero. A medida que se acercaba a nosotros pude verle mejor, era un tipo enorme, me parece que media lo mismo que Doxxy, tal vez un poco menos, pero no mucho, tenia la piel de un tono moreno, muy parecido al mio, de caballos blancos con tonos en azul, otra cosa que pude notar eran los guantes y botas que llevaba puestos, mierda eran hermosos. ¿Dónde mierda los compro? Pénse… o ¿A quien mierda se los robo?.... Eso ya no importaba, cuando estuvo lo suficientemente cerca de nosotros se presentó.

Su cara me sonaba de algo, dijo que se llamaba Gambas al Gin Gin.. o alguna mierda así… No puede evitar recordar a mi maestro ButterJetto, un ávido bebedor de licor de las islas Swallow del North Blue, con quien, a pesar de no beber, aprendi mucho sobre licores, asi que este tipo seguramente amaba el Gin, porque formaba parte de su nombre, no una, sino dos veces…y por un momento sonreí debajo de la máscara al pensar que podría llamarme Quetzalli Jr Jr.

Siguió hablando y me parecio que era bastante educado, nos comento que queria hablarlos de la iniciativa Moshoku y pense…. Tienen que ser los Mashuka del periódico, volvi a sonreír debajo de la máscara, que buena suerte pense. Luego nos pidió que no nos asustara y que habia seguido nuestros pasos desde que vio nuestros carteles… un fanatico, luego le voy a regalar un autógrafo. Aseguro de no ser un Marine, claramente no era un Marine, no tenia cara de imbecil y si lo fuera seria uno bastante raro o imbecil.

En ese momento, estiro su puño derecho y creo una especie de esfera para mostrárnosla, El poder de una fruta, como Doxxy, que interesante.

Cuando iba a contestar, el bueno de Gero Gero lo hizo primero, su inocencia fue desmedida, nos presento a ambos, y acepto por los dos el unirnos a su grupo, no me molesto, estan los piratas del periódico de eso seguro asi que estar con ellos era nuestro objetivo, luego le hablo de esa bebida que se compro y que fueramos a explorar, alli le solté la mano y me quité la capucha, el tipo ya sabía quién coño eramos.

-Un placer Gambas al Gin Gin, soy Quetzalli Jr como bien ya sabes, el Águila de Oro y Plata. Me encantaría darte la mano, pero mi instinto me dice que no toque esa esfera. Claro que queremos unirnos a la tripulación que hará temblar al mundo y más un mundo, donde hay tanto marine.

Fue alli cuando escuche a alguien gritar por piedad, voltee a mirar el sitio de donde venia el lamento, era un mink, un zorro… a la cabeza me vino una imagen de Brenard, pero este era mucho más pequeño que él, estaba todo lleno de sangre y cargaba consigo una especie de bulto en uno de sus brazos, en ese momento tropezó y cayo al suelo, luego mi atención se dirigió hacia la turba de personas que venia tras el gritando insultos.

La escena era un poco rara y alli escuche un grito que venia de la dirección del barco, “Déjalos que se encarguen ellos, veamos si son útiles.” O Sino nos arrancaría el corazón, ¡JA! Que belicoso el tipo que grita, pero me gusta… es una prueba, estamos en el grand line, aquí ya no hay juegos de niños, sonreí debajo de mi mascara y le dije a Gambas al Gin Gin, mientras me daba la vuelta.

-Seguramente el que grito es el jefe de la banda,  ¿Sacarnos el corazón? Jajajaja, ya veremos.

Me quite la capucha que tenía puesta y mostré mis alas aleteando con ellas, realice mi típico movimiento de mover los brazos en circulo y tambien saque mis cosas de la mochila para parapetarme bien, no sabía que podía pasar, asi que debía estar preparado ademas decidi contestarle al griton con otro grito.

¡TENGO MUCHAS GANAS DE MANTENER MI CORAZÓN EN SU SITIO, YA LUEGO TENDREMOS LA OPORTUNIDAD DE CONOCERNOS!

Gritarle era una cosa absurda, puesto que nos separaban 8 metros del barco Miré a Gero Gero y le hice señas con la cabeza para que avanzáramos.

Me acerque al viejo mink recorriendo tranquilamente, pero atento a la horda los 10 metros que me separaban de él, me agache para mirarlo mientras le decia a Gero Gero.

-Atento a los tipos que lo perseguían amigo mío, no desenfundes la Katana, pero si estate alerta.

El zorro estaba muy golpeado y aun sostenía ese bulto negro, me erguí y miré a la horda que estaba a 10 metros de nosotros y con voz firme les dije.

-Buenos dias muchachos, ¿Paso algo con el señor?, me parece que tratar asi a alguien mayor, esta muy mal, al menos que esa persona mayor se haya portado peor, ¿Pueden ser tan amables de comentarnos, que paso?

Y me quede alli mirándolos, atento a que uno de ellos me diera una respuesta.

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#12
Keropi se presentó de primero, diciendo que estaba buscando un país en particular. Era una criatura interesante. Se me hacía raro ver palabras comunes salir de la cara de una rana. Era como si alguien se hubiera puesto una máscara. Sin embargo lo que más atrajo mi atención era que por su voz y la forma en que aún tomaba de la mano a Kukulkán, sólo me daba a entender que se trataba de un niño. Un niño con 50 millones de recompensa, sí, pero un niño al fin y al cabo. El chico me invitó a explorar la isla y buscar un té de bobas o algo así. ¡Rahahaha. Me gusta tu determinación, chico. Seguro al capitán le gustará tenerte en nuestras filas-Gin!

Cuando Kukulkán habló, fue más maduro en su oratoria, y más sensato, pues no quiso arriesgarse a tocar la esfera que había generado en mi mano. Sin dudar la disolví sin hacerla estallar, pues no quería herir a nadie por error. Luego que escuché a ambos, asentí y entonces sonreí: Un mundo con demasiados marines, y con poca justicia-Gin, respondiendo a las palabras de Kukulkan. Esta vez, fui yo quien chocó puños con el luchador. Algo me decía que estos dos enérgicos combatientes serían una buena adquisición a nuestro pintoresco grupo. 

Súbitamente, los gritos de ayuda de un anciano se hicieron notar en el ambiente y vi a lo lejos, cómo un mink con cara de zorro venía tambaléandose todo herido hacia nosotros. Tenía un aspecto andrajoso y el cuerpo llego de golpes y magulladuras. La edad y las heridas le pesaban como para que, aún con un bastón le costara excesivo trabajo ayudar a su cuerpo para avanzar. Tras el anciano, un grupo de unas veinte personas corría persiguiéndole, con claras intenciones asesinas. "Maldita sea. Mira que atacar así a un anciano..."

¿Amigo de ustedes-Gin? pregunté a las jóvenes promesas que acababa de conocer, pero ambos negaron con la cabeza, con lo que me dispuse a correr al auxilio del anciano, quien acababa de desplomarse a unos cuantos metros de nuestra posición. Ni bien cayó, comenzó a manchar el suelo con su sangre; estaba gravemente herido. Iba a sacar mi den den mushi para avisar a Ben que trajera su botiquín de primeros auxilios, y ya había dado el primer paso, cuando el grito de Ashura me detuvo. Era una oportunidad para poner a prueba a los dos novatos. Interesante. No iba a ir, pero al menos les daría apoyo. No quería que los dos que acababa de reclutar se jodieran por una prueba de Ashura.



"Muy bien, jóvenes. Ya escucharon al capitán. Su primera prueba será enfrentar la situación. Krank y yo los vigilaremos desde aquí-Gin. Y espero que tengan buen oído, porque yo no grito. Pero si digo "abajo", les conviene salir de mi linea de tiro-Gin, porque no necesito un arma para disparar estas pistolas. Rahahaha" Dije a los dos aspirantes, mostrando mis bíceps con orgullo.

Me volteé a ver a Ben, aún en la cubierta y le dije "Oye, Doc. Hasta donde sé, un mink no tiene que ser de tu especie para ser familia. Por lo que ese señor de allí puede ser tu padre-Gin. ¿Qué dices si le salvamos un poquito la vida?" Junto a Ben estaba ahora August, pero el tipo portaba ahora una máscara con forma de ave que no sé qué tanto le protegía, pero estilo no le faltaba.

Miré a ambos aspirantes y con un movimiento de la cabeza les hice señas para que fueran, ya sea a ayudar o a intentar rematar al señor (cosa que no les dejaría hacer). Choqué entonces mis puños y me medio agaché a unos 8 metros del cuerpo del anciano, con ambas manos sobre mis flexionadas rodillas para prestar atención al escenario al completo y estar listo ante cualquier sorpresa. Silbé emocionado, pues lo que harían aquellos chicos me interesaba bastante.

Krank estaba a mi lado, no muy lejos, así que, sin apartar la mirada de la situación le pregunté "Amigo Krank. ¿Crees que esos dos ayuden al señor-Gin?" Luego de mandarme la de impulsivo y reclutar a dos promesas de la piratería, un poco de duda me invadió ¿Y si resultaba que no eran de confianza y nos traicionaban? No quería ser yo el que invitara a dos desgracias a nuestro grupo... No. no podía ser. Algo habían tenido que hacer para que la marina les buscara. Y si eran buscados, eran peligrosos. Y necesitábamos gente así.


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Rapax



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#13
La conversación con Rapax era agradable, y al parecer Quetzalli Jr también estaba de acuerdo con unirnos a ellos. Aunque aún no conocíamos al resto, cuántos eran, cómo era su forma de ser… A lo mejor había sido una decisión apresurada. Pero antes de que pudiera pensar en mucho más el silencio fue interrumpido por un zorro anciano el cual parecía herido, y estaba siendo perseguido por una horda de personas bastante furiosas. 

No había honor en esa escena. Eso fue lo que pensé justo antes de salir a correr a ayudar. Pero de golpe fui detenido por una sonora e intimida te voz de uno de los figurantes que aún permanecían en el barco, este parecía un hombre alto, poco agraciado físicamente y unos cuernos rojos destacaban en su frente. Este nos incitó a Tenoch y a mí de encargarnos de la situación… O si no… ¿Nos arrancaría el corazón? Era un poco excesivo. Pero está bien.

No eran más de una veintena de personas. Podíamos acabar con ellos si se ponía feo, al llegar Tenoch se adelantó y me dijo que no interfiriera, que no desenvainara mi katana. Bien, no lo haría, conocía más que de sobra la fuerza de mi compañero y si las cosas se salieran de control acabaría con todas aquellas personas sin esfuerzo.

Cuando llegué allí, me agaché, tomé al viejo entre mis brazos.-No te preocupes, estamos aquí. Vamos a protegerte~gero. ¿Vale? -Le sonreí tratando de darle seguridad mientras sentía su sangre brotar. Definitivamente no era médico pero era más que obvio que necesitaba ser atendido, miré atrás, hacia donde estaban nuestros nuevos nakamas, esperando que alguno de ellos fuera doctor. -Cuando mi compañero se encargue de hablar con ellos te curaremos y atenderemos~gero. -Volví a decirle para rebajar la tensión.

Era bastante tonto, pero confiaba en mi intuición, había visto como el mini trataba de proteger algo cerca del pecho, un bulto que sostenía en el brazo. Estaba casi seguro que aquellos agresores buscaban aquello, si no, no tenía sentido aquella agresión y para ser sincero me mataba la curiosidad de saber que era. -Pero cuando todo se calme, vas a tener que contarnos que es lo que ha pasado realmente, ¿es por eso que guardas con tanto afán en el pecho?  -Lentamente volví a dejar al anciano detrás mía para mirar a aquellos humanos pendiente de cualquier gesto o actitud que me indicara que vayan a ir a por él mink. Pendiente de si alguno tenía la desfachatez de atacar al anciano delante de nuestra presencia.

La situación era tensa y sentía además la presión de la mirada de los integrantes de los mushoku tras de mi. ¿Que era lo que esperaban de nosotros? Lo ideal era tratar de llegar a una solución pacífica pero el capitán no parecía una persona pacífica en sí. “Esperemos que todo esto salga bien”

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#14
Leyenda (Guía de color)


Poco después de que bajara del barco y antes de poder irme a hacer mis cosas por ahí, el adefesio que tenía por compañero cayó cerca de mí y echó a correr - Supongo que tendrá ganas de llamar la atención ahora que hemos llegado a un sitio nuevo, o yo que sé - pensé, ignorando a este. No pude hacerlo mucho tiempo, pues se puso a hablar con alguien. Hay un par de cosas que me gustan como: jugar a las cartas, los perros (en especial los corgis), los animales en general, comer pechuga de pollo empanada, agradecer que sigo vivo un día más haciendo todo lo posible porque a ese día le suceda otro día en el que sigo vivo, ganar dinero para pagar mis deudas y cumplir mi sueño y escuchar conversaciones ajenas. Bueno, este último no es tanto que me guste, si no que, como todo el mundo, tengo una necesidad imperiosa de saber de qué cojones está hablando la gente que tengo cerca. Por suerte para mí, cuidar de tantos perretes en mi pasado, sumado a la necesidad de tener que identificarlos por sus ladridos, ha hecho que tenga un oído especial (o tal vez es que ya lo tuviera de antes, no lo sé). La cosa es que giré instintivamente la cabeza, pues quería saber con quién hablaba el tipo de pelo blanco. Me sorprendió enormemente ver a su lado a dos tipos encapuchados, pues estaban a escasos metros de mí y ni me había dado cuenta. Me asusté, aunque más que asustarme me puse alerta. Había sido muy imprudente de no haber mirado bien los alrededores del barco antes de bajar. Si en vez del encapuchado de la máscara y la rana gigante hubiera estado ahí el gemelo malvado del tipo de cuernos que daba órdenes a estos, posiblemente ahora mimo tendría alguna extremidad engangrenada a causa de un corte con machete ponzoñoso. No pude evitar recordar las palabras de mi madre - Bueno, siempre se puede amputar - Por mi cabeza pasó mi yo niño gritando desesperado - ¡Nooo, por favor mamá, amputar noooo. Cualquier cosa menos amputar! - la verdad es que era un recuerdo terrorífico. Espera, ¿acabo de decir una rana gigante? Volví a mirar. En efecto, era una puta rana colosal. Y además tenía una  puta katana, pues se podía ver su empuñadura sobresalir por sus ropajes - Ostia, como las tortugas ninja, pero en rana - pensé, realmente sorprendido. Por alguna razón que no llego a comprender, el amigo que casi termina hecho brochetas en el ascensor de la base de la marina decidió no solo decirle su nombre a dos completos desconocidos (el mismo nombre que tenía puesto en un bonito cartel de se busca con un precio de trescientos cincuenta millones), si no que encima les invitó a la banda - No, si solo falta que les de un paseo por el barco y les enseñe donde está la letrina - suspiré, notablemente mosqueado. No voy a negar que se me pasara por la cabeza pegarle un tiro en el brazo en cuanto se puso a hacer el tonto ENSEÑANDO SUS PODERES A DOS COMPLETOS DESCONOCIDOS,  pero me dio demasiado miedo que se enfadara y decidiera usar los poderes apuntando hacia mí, y que encima le hiciera algo al barco que había conseguido traer hasta este archipiélago intacto.

La rana ninja dijo dos nombres que parecían bastante falsos. Gaeru parecía un nombre algo más... no normal, si no menos inventado, ¿pero quién se creería que alguien se llamaba Quetzalli? Y encima Junior. Y el hecho de que se llamara Quetzalli Junior implicaba que tenía que existir un tipo alado de entidad superior llamado el Quetzalli Senior - ¿Y ese entonces qué es? ¿Un pollo de cuatro metros y medio que va por ahí dando mamporros? - pensé, sin creerme demasiado aquello. Además, la rana ninja ni siquiera hizo como que se pensaba un poco la propuesta. ¿En serio alguien aceptaría así sin más una propuesta de unirse a la secta de un señor tan feo al que se encuentran un día por la calle?

Estaba por volver a mi camarote a por mi equipo de camuflaje cuando escuché a alguien pedir ayuda. En cualquier otro caso hubiera sospechado, pero se trataba de un zorro que por alguna razón podía hablar. Era ya el segundo animal parlante que veía en menos de medio año. Me acerqué un metro, con intención de ayudar a aquel pobre animal en apuros, cuando Ashura dio un grito. Dijo que dejáramos que se encargaran aquellos dos tipos sospechosos, la rana ninja y el Quetzalli de entidad inferior. No tenía pensado hacerle caso, pero ver que la rana ninja y el tipo alado iban rápidamente a socorrer al pobre animal me permitió relajarme lo justo como para no salir corriendo detrás de ellos.

El tipo de la mala hostia me dijo entonces que apuntara a aquel grupo de gente que se acercaba, y que disparara únicamente si Rapax estaba en peligro - Como alguno de esos se acerque a menos de dos metros del zorro le meto una bala en el brazo - hablé con gran seriedad, dando un saltito, quedando a cinco metros del gigante cornudo y a quince metros del pobre y malherido anciano - O como alguien le haga daño al zorro también se lleva un balazo, aunque sea el amigo Rapax - expliqué, serio, mirando de reojo - Diría que me arriesgo a que me engangrenes un brazo con el machete ponzoñoso, pero yo no apuesto, y además sé que no lo vas a hacer - Me mantuve parado, metiendo mi mano derecha por dentro del abrigo, sin perder de vista tanto a la turba enfurecida como al hombre herido y los dos que fueron a ayudar. No quería sacar mi arma, pues hacerlo únicamente empeoraría las cosas, aunque estaba listo para hacerlo si se daba la necesidad.



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#15
El capitán me dejó dos carteles de "Se busca" de dos aparentes criminales, como nosotros, los cuales se supone que eran los que hablaban con Rapax. Miré entonces a mi lado con cara de aburrido y allí, de pie, un pájaro humanoide había hecho acto de presencia. Seguí mirando hacia la escena, mientras el peli blanco enseñaba sus poderes a los otros dos. Maldito impulsivo-Gin... Hará que lo maten por mostrar sus secretos tan a la ligera. Debería pensarse más las cosas. De pronto noté que algo raro había en el barco. Korg, Ashura y Rapax habían bajado a tierra. Supongo, y es mucho suponer tras haber estado tanto tiempo en Lègance sin noticias de mis compañeros, que nos esperarían antes de adentrarse para hacer un plan de ataque y ver quienes eran los marines que controlaban aquella zona y matarlos a todos. En el barco solo quedábamos Artur, yo, y el extraño hombre-pájaro.... hm...... hombre paj... QUIEN COÑO ERA ESE TIO???? Volví la mirada rápidamente y con las manos en posición ofensiva hacia el intruso, pero pronto me di cuenta de que era el mismo Artur, que se había puesto una especie de máscara en la cabeza. Quizá así consiguiera pasar desapercibido en la isla, revoloteando por ahí entre las altas ramas y las burbujas. El cabrón me había dado un buen susto, pero antes de poder decirle nada, un viejo, o aparentemente viejo (Había aprendido a no judgar la edad de la gente por su apariencia después de saber que Korg era de mi edad) mink zorro, salió a toda prisa cojeando de entre una especie de gentío que se arremolinaba en una especie de mercadillo. Al parecer estaba herido y de gravedad. Pedía auxilio. Lo podía ver desde mi posición, aunque con dificultad. Sangraba profusamente y pedía ayuda. En una mano un bastón que le servía de apoyo y la otra pegada al pecho. A mis oídos, entre súplicas, llegó la frase que quería oír: Puedo pagar. Observé detenidamente al viejo mientras caía a diez metros de los encapuchados, que parecían ser efectivamente los de los carteles que Ashura había dejado.

El capitán dio una orden con su habitual tono bélico y firme. Los dos chicos nuevos debían hacerse cargo de la situación si querían unirse a nosotros. Ya está otra vez atrapando soldados en esta vorágine de caos y destrucción. No se si quiere hacer que el mundo se suma en las tinieblas o que él mismo suma a la gente una por una. Sea como fuere, el encapuchado se quitó la capucha y , aleteando hizo una extraña y ridícula pose. Esperaba que, tras esa demostración de baile artístico, fuera a por el grupo de hombres que perseguían al mink y les diera de hostias hasta en el carnet de identidad, pero en vez de eso, se acercó al viejo. La rana le siguió y lo agarró como para levantarlo y llevárselo, pero optó por volver a dejarlo en el suelo. Desde mi posición de médico, no deberían hacer eso. Al moverlo podría empeorar la herida que tenga y matarlo directamente. Rapax me preguntó si podía atenderle y salvarle la vida. No. Yo estoy aquí para cuidar la salud y las heridas de los Mushoku y arrebatárselas a los demás. - No, Gin. No parece que tenga suficiente dinero para pagar por mis servicios. Excepto que el Capitán me lo pida, no gastaré mi precioso tiempo en curar a gente débil, que no sepa cuidarse. No vi a ese tipo en mi viida, así que no es siquiera de mi pueblo natal. Y no lo curaría ni aunque fuese mi padre.- No estaba seguro de que el moreno de puntas azuladas me escuchase, pero mi decisión era clara. No movería un músculo por nadie fuera de la tripulación si no me lo ordenaba quien me lo debía ordenar. 

Ashura ordenó a Korg, el cual estaba cerca suyo, estar atento por si nuestro impulsivo compañero se metía en líos y el pequeñín se metió una mano en el bolsillo, preparado seguro para sacar su arma. Luego, nos posicionó a los dos que quedábamos en cubierta por si había una emboscada. - Hombre-pájaro, deberías alzarte un poco y ver el perímetro, así tendrás mas metros de visión. Yo vigilo desde tierra y me encargo de que nadie nos pille por sorpresa. - No era una orden, pese a que mi voz profunda denotase seriedad. Al fin y al cabo, somos compañeros y no estoy por encima de nadie. Por encima solo está Ashura como capitán. Salté del barco en cuanto sentencié las palabras y me preparé para luchar, atento a todo lo que había a mi alrededor. Choqué los puños, preparado para la acción. Si alguien se movía lo más mínimo, lo mataría sin dudar.


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#16
Leyenda


Tanto Ashura como Ben me ignoraron al llegar, cosa que no me molestó ya que estaba acostumbrado a hablar solo, así que solo me dediqué a observar las situaciones, Rapax hablaba con un tipo encapuchado y una rana con katana, los cuales vi que tenían wanted ya que estos los tenía Ben en sus manos, ya que el capitán se los había dado antes de volverse hacía su camarote a saber que hacer. Aprovechando mi buena vista, pude ver en los wanteds los nombres de aquellos sujetos, la rana se llamaba Gaeru y el otro tipo Quetzallli Jr, o eso ponía en los wanteds. Sus cabezas valían 50 millones y 100 millones respectivamente. “Vaya, mi wanteds es superior al de los dos…” Me dije como menospreciando a esos tipos, si sus cabezas valían menos que la mía, eso quería decir que no eran tan peligrosos, ya que yo era un simple novato, que acababa de iniciar su aventura como pirata y ya tenía más wanted que aquellos tipos, que parecían más experimentados o al menos es la sensación que me daban.

Mientras seguía observando todo aquello, Ashura volvió del camarote y justo en ese momento a lo lejos pude observar como un zorro bípedo que portaba un sombrero corto, unas gafas redondas y se cubría con un manto roído, corría cojeando hacía nosotros, uno de sus brazos donde portaba un bastón y una taza lo estiraba hacía delante, mientras que el otro lo tenía pegado al pecho de donde se podía ver que le brotaba bastante sangre, aquel tipo estaba herido de gravedad. Detrás de él una turba violenta de unos veinte hombres corrían vociferando y gritando cosas que no llegaba a entender desde mi posición.

En un primer momento, pude ver como tanto Rapax como Krog hicieron gestos y movimientos con intenciones de ir a ayudar al mink zorro, pero rápido se pararon cuando Ashura con un grito les órdeno que dejasen ese asunto en manos tanto de Gaeru como de Quetzalli Jr, a los cuales los nombro como los nuevos. “Así que el capitán quiere ponerlos a prueba… no esperaba menos de él” Pensé esbozando una sonrisa bajo mi mascara. Después de la orden el capitán se bajo del barco y se puso al lado del pequeño Korg. En ese momento fue cuando Ben se giró a mirarme y aunque al principio no reacciono de ninguna manera de golpe dio un salto y se puso en guardia separándose de mi un metro, acción que contesté con una carcajada – Yohohohoho – Reí alegremente, Ben pareció reconocer mi carcajada y se relajo volviendo a la normalidad y diciéndome que podría aprovechar mi habilidad de vuelo y vigilar todo desde las alturas, cosa que ya había pensado, pero esperaba alguna otra orden del capitán. – Si yo me ocupo de vigilar desde las alturas, tener cuidado ahí abajo y dile al capitán que cualquier cosa me avisé por el den den mushi – exclamé antes de desplegar mis preciosas alas y elevarme en el cielo hacía un pequeño tronco saliente que había visto en el árbol más cercano. Desde allí, aunque iba a tardar en llegar a tierra, podía ver todo con mayor perspectiva y podría avisar por el den den mushi de cualquier peligro cercano.
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#17
Tras las indicaciones del sanguinario capitán y acatarlas todos sus hombres, el inocente o confiado Quetzalli decidió hablar con los enfurecidos hombres que perseguían al anciano, y la respuesta no se hizo esperar. Una bala de cañón - del tamaño para entrar en la palma de una mano - fue lanzada desde la parte más posterior del grupo como una pelota hacia su rostro y dio de lleno en él, mientras la parte más adelantada del mismo se lanzaron contra el luchador y comenzaron a golpearle con todo lo que tenían a mano. Sus puños, codos, rodillas, piernas... algunos daban mordiscos, otros usaban palos y barras de hierro. Estaban enfurecidos y eran unos salvajes y no iban a atender a razones contra nada ni contra nadie, motivados en exceso por lo que fuera que estaba transportando aquel hombre consigo.

El anciano escuchó las palabras de Gaeru y comenzó a llorar lleno de frustración y pena - Por favor - dijo suplicando al gyojin - ¡Por favor! - repitió y miró hacia atrás, hacia donde estaba estallando la pelea - Quieren robarme ¡esto es mío! - dijo volviendo a mirar al gyojin - Lo he ganado en una partida de cartas ¡es mi premio! ¡cuando la venda podré sacar a mi hija de la casa de subastas y marcharnos de aquí - añadió mostrándole sólo al gyojin lo que portaba: una akuma no mi. Era una fruta algo ovalada, con un color lila suave y espirales azuladas, con unas hojas de color verde muy claro y dos tallos retorcidos y extraños. Y tan rápido como la enseñó, la volvió a guardar en sus ropajes - Por favor ¡por favor! - suplicó mientras las lágrimas caían por su rostro, llevando una mano para agarrar las ropas en el pecho del gyojin - Van a matarme y algún noble loco comprará a mi hija - imploró con la voz desgarrada tratando de conseguir protección en estos nuevos y aparentemente fuertes hombres que se había encontrado. Estaba completamente desesperado y sus lágrimas sinceras abogaban el miedo al terrible destino que le esperaba si no recibía auxilio, tanto él como su hija.

Mientras tanto, la turba enfurecida seguía vapuleando a Quetzalli sin miramientos, al grito de que era una escoria y que todo el que se interpusiera iba a morir. Que ese ladrón no iba a escaparse y que esta era su "isla". Aunque esto no fuera una isla, como obviamente ya había reseñado antes este apuesto narrador.



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Apariencia de la fruta
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#18
La respuesta por parte de la turba enardecida no se hizo esperar, pude ver claramente como una bala de cañon lanzada desde la parte posterior de la misma, venia directo a impactar a mi rostro, por lo que tense el cuerpo y la esquive moviéndome un metro hacia mi izquierda, evitando que me golpeara, adicional a esto las personas restantes se me abalanzaron de frente para querer golpearme, al igual que con la bala pude verlas venir, asi que decidi  demostrarles a quienes tal vez serian mis nuevos compañeros de que estaba hecho, por lo que me plante con firmeza, cruce mis brazos haciendo una X y grite.



-¡EAGLE STAND!


Al cubrirme pude sentir una lluvia de golpes, alguno de esos hijos de puta me mordió la manga que llevo en mi brazo izquierdo, tambien pude ver como otro usaba una especie de barra de metal para impactarla contra mis brazos. Todo esto vino acompañado de una cantidad insana de gritos, improperios y alaridos hacia mi persona. Me parecio bastante exagerada su respuesta, yo solamente había hecho una pregunta, pero con esto entendi qué lenguaje hablaban estos trogloditas.


Terminada su arremetida, era mi turno para contestar de la misma forma que ellos habían hecho conmigo, sonreí malévolamente debajo de mi mascara, y ejecute dos patadas giratorias cargadas con bastante violencia, impactando varias caras, torsos y partes del cuerpo que no alcance a detallar. Lo que si alcance a notar fue un diente ennegrecido salir volando, por lo que ahora ademas de luchador era odontólogo.


Si bien mis patadas fueron certeras algunos de los idiotas mal educados seguían en pie, asi que con toda la soberbia decidi contestarles.


-Qué manera de mierda de tratar a un desconocido…¿Quieren que les siga enseñando modales por las malas?.


Al terminar de responderles, los seguí mirando desafiante y atento en postura defensiva, con mis brazos puestos en guardia como boxeador, para asi estar prevenido ante cualquier otra arremetida que quisieran intentar.


Esperaba ademas que en mis ojos azules se reflejara la determinación que tenia para que mis posibles nuevos compañeros me aceptaran dentro del grupo.



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Belico

Gastos y Regeneraciones

Karmas Involucrados

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4944 + 0 = 4944
Energia: 3145 - 343 = 2802
Espiritu: 762 + 0 = 762
#19
Di la orden y los dos "intentos de piratas" se pusieron a... ¿Protegerle? Levanté el labio, fruncí el ceño y puse la misma cara de asco del que había olido una mierda mientras apretaba las dos espadas, a punto de lanzarme formado en humo y matar a 25 personas. 20 venían juntos, 2 estaban ayudando al zorro y el zorro, 25 personas.

- Eso son 23 Churrita - Me dijo Nicolás. Mierda, pues entonces habría 2 a los que mataría 3 veces - ¡ESO SON 26 PEDAZO DE IMBÉCIL! - Bien, pues entonces habría que matar a 3 dos veces - Mira... - Dijo Nicolás irritado - Déjalo - 

Por lo menos todos habían asumido la orden... Mejor, esos 20 hombres eran un problema mucho menor de lo que podía a llegar a ser yo. Lo que más me sorprendió en cierta manera fue Korg. Había notado ¿Decisión? ¿Valentía? Así que el enano escurridizo guardaba dos cojones, con el tamaño de dos chinas, pero dos cojones al fin y al cabo, de echo, hasta me había parecido que había seguridad en su tono porque sabía que le necesitaba. Sorprendente. 

- No te calientes, Korg -  Dije con calma - O te engatillo 2 hostias que te pongo a bailar sardanas - Ni sabía que era una puta sardana, pero vaya. Igualmente Korg no solía enfadarme, de echo, estaba pagando con él la surrealista situación y el bochorno que me estaban haciendo vivir esta panda de hijos de puta. Por lo menos Ben y Artur tenían 2 putos dedos de frente me cago en la zorra que me parió.

Rapax le pedio a Ben que curase al tipo, Ben se negó, a no ser que yo se lo pidiera. Asentí agradecido, Ben parecía ser el único que entendía el espíritu de la piratería. ¿Por qué cojones iba ayudar yo a un tipo moribundo? ¿Por que a mi me gustaría que me ayudasen si estuviera moribundo? Y una polla como un rascacielos, a mi esos hijos de puta no me iban a dejar medio pie en la tumba y menos iba a ir llorando y rogando por ayuda a una panda de desequilibrados mentales. 

- ¡EH, BEN! - Le grité al médico - Estos se creen que somos los protagonistas del cuento ese que me leía de crio mi abuela - Pronuncié mientras le miraba - El del niño ese que iba salvando las islas por las que pasaba con sus amiguitos y hacían fiestas y banquetes - Dije mientras negaba con la cabeza e intentaba calmarme haciendo daño con algo que no fuera la espada - Igual debían haber sido marines y no piratas... - Volví a mirar el tumulto de gente - Por que nosotros... Somos Piratas -  Apreté los dientes al pronunciar la frase, como si me doliera tener que explicarlo. 

Una explosión sonó y empezó la trifulca. Observé tranquilo. Una bala de cañón voló y los hombres atacaron al idiota que había decido que para calmar a una turba violenta había que utilizar las palabras. Me empezaba a doler la cabeza. La rana estaba socorriendo al herido... En fin, correría un estúpido velo o como cojones sea. 

- Hmm - Siseé sorprendido al ver que el tipo que quería unirse a nosotros se defendía. Parecía que había aguantado ileso por los pelos. Dio dos golpes, lentos pero parecían fuertes, más que fuertes firmes, metió bien la cadera, avanzó bien con el hombro, pero seguía sin ser suficiente. Si ese se une Pensé Rapax tendrá que enseñarle como se pega un puñetazo. No era débil del todo pero estaba muy lejos de nosotros. La diferencia con Ben era mínima a la hora de moverse, pero Ben tenía una cosa que te dejaba parado en el suelo y luego otra cosa que aparecía entre humo y usaba su "machete ponzoñoso" para partirte a la mitad. 

Seguí observando sin moverme... Si iba sería para masacrar a todos y supongo que nadie quería eso, además Korg no me montaría el mazo de ese que es de espadas. Un mazo de espadas parecía bastante letal ahí grande y poderoso, pero, en vez de tener una cabeza de madera o metal sería de espadas. Así que bien se podían matar entre ellos... Y Rapax... Bueno el sabe cuidarse solo la verdad, así que si se le tiraran encima todos esos hombres... Me preocuparía más por el barco que por él.  

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BÉLICO



ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5929 + 0 = 5929
Energia: 3561 + 2 = 3563
Espiritu: 804 + 0 = 804
#20
Leyenda (Guía de color)


- Menos mal que se que le caigo lo suficientemente bien como para que no me vaya a hacer nada - pensé, mientras escuchaba la amenaza del más alto de los que nos encontrábamos allí. No tuve que esperar mucho hasta que empezara a armarse tremenda fiesta, pues, como era de esperar, aquellos tipos con ganas de pelea decidieron, como bien se podía suponer, pegarse con el tipo alado de entidad inferior, también conocido como Quetzalli Junior. El pobre zorro comenzó a llorar, diciendo que querían robarle algo que llevaba. Algo que había ganado en una partida de cartas. Aquellas palabras resonaron en mi interior. Sabía lo gratificante que era ganar algo jugando a las cartas. Lo sabía muy bien, al igual que sabía el sufrimiento que implicaba el perder, y perder, y volver a perder. Aquello era una espiral que no terminaba nunca. Una espiral de ilusiones rotas, esfuerzos vacíos, de sufrimiento y pérdida. Una espiral de la que en teoría es muy fácil salir, pero que en la práctica es prácticamente imposible de dejar. Y si en algún momento llegas a salir, el precio que hayas tenido que pagar por haber entrado en un principio te perseguirá para siempre. Mi pasado me perseguía todos y cada uno de los días de mi vida. Era algo que vivía en mi interior, devorando poco a poco mi ser. Algo que dictaba mis acciones, que movía los hilos que tejían mi destino. Vivía cada día y hacía lo que hacía con el único fin de poder reparar el daño que había causado, poder arreglar los errores de mi pasado. Aunque algo dentro de mí sabía que aquello no era posible, no podía simplemente dejarlo, pues, si lo hacía, les estaría fallando a ellos. Es por eso que no lo pensé ni siquiera una vez tan pronto escuché aquella frase del herido anciano. Aquella frase en la que mencionaba algo muy valioso. Corrí en su dirección, agarrándole con fuerza cuando llegué, después de que mencionara algo de que un noble compraría a su hija - Tranquilo, amigo rana. Ya me encargo yo de proteger a este señor. Agarra todo bien, que nos vamos - le pedí al maltrecho animal, antes de saltar y volver junto al oni. En esta posición debería estar fuera de peligro, por lo que podría tratar de convencerle para que me dejara ayudarle - Tranquilo, tranquilo. Vamos a ayudarte a salvar a tu hija - le dije, tratando de tranquilizar al señor mientras le soltaba. Mis palabras eran sinceras, pues mi intención ya no era la de tratar únicamente de salvar su vida. Aquella frase que había dicho me había hecho recordar viejas heridas, y si podía hacer algo para evitar que aquel señor no se viera obligado a apostar iba a hacerlo sin ninguna duda - Este tipo de aquí es seguramente el más peligroso de todos los que estamos aquí cerca - le expliqué, refiriéndome obviamente a Ashura - Y también el que está más tocado del ala -  murmuré, esperando que ninguno de los dos me escuchara - Yo voy a hacer todo lo posible por ayudaros a ti y a tu hija, aunque no sepa cómo os llamáis ninguno de los dos - seguí explicando - Quizás debería haber preguntado primero el nombre - volví a pensar en alto - Y voy a hacer que no tengas que verte obligado a apostar nunca más. Y seguro que a este amigo del machete ponzoñoso le parece una buena idea cargarse a unos esclavistas y posiblemente encontrar a alguna persona interesante más a quien convencer - esta vez estaba tratando de convencer al que más malos humos tenía de aquellos dos - Yo no tengo problema con ayudarte, pero este señor se toma muy en serio eso de negociar, y no creo que quiera ayudarte así sin más, así que podrías darle eso que llevas a cambio. Sé que es tuyo y te ha costado mucho, pero seguro que si intentas convencerle a él se va a intentar quedar hasta tus gafas - hablé - Entre tú y yo, una vez vi cómo convencía al dueño de un astillero para que le vendiera el barco que había guardado para su hija a un precio irrisorio




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