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[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 1 (East Blue)
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La algarabía y el gentío se arremolinaban sin parangón en las inmediaciones de la plaza de acceso al puesto de avanzada, provocando una situación descontrolada para el dúo de jóvenes e inexpertos Marines que aguardaban la llegada de algún oficial confiable. De una forma u otra, seguramente sólo por portar aquellos uniformes, podían controlar al populacho sin que nadie se atreviese a dar un paso en falso en dirección a cuestionar las órdenes dictaminadas directamente por la autoridad. Ah, pero qué caprichoso es el destino. Uno de entre toda la muchedumbre se alzó sobre los demás señalando con un índice acusador hacia uno de los barcos, bramando un grito de disconformidad e indignación.
- ¡Ese puto pulpo ya ha embarcado! - gritó con furia, haciendo que los coros incesantes y en aumento de sus congéneres, colegas, compañeros y compatriotas se sumaran a alzar la voz y procesar una disconformidad global y generalizada, comenzando a empujarse entre si en dirección a los barcos. Una lucha desatada y relativamente agitada en la que, tanto los que querían avanzar avanzaban, como los que estuvieran más pasivos se verían obligados a avanzar. Todos arrastrados por la corriente bravía de ciudadanos indignados porque, un caradura azulado con cresta variopinta se había atrevido a abordar uno de los barcos sin cruzar el control de acceso y sin realizar las gestiones oportunas siquiera. Los marines del puesto de avanzada intentaban retener sin éxito a unos aquí, y otros allá, llevándose algún golpe, empujón, y rotura de alguna de sus vestimentas o sus documentos, siendo completamente ninguneados y superados por la muchedumbre. Los trabajadores de los brazaletes comenzaron a preparar todo para zarpar, deseando poder comenzar con el trabajo porque cuanto antes empezasen, antes iban a terminar. Sumado a ese caos y alboroto, cuando todos estuvisteis a bordo de los barcos, y el dúo de Marines reflejaban que asumían su derrota, tirados en el suelo llorando mirando los barcos llenos comenzando a zarpar, el estruendoso sonido de unas gaviotas inundó todo el puerto y con él, dejaban un claro mensaje: era la hora del periódico. Mientras los barcos liberaban amarres y las velas comenzaban a cazar el viento, las familias que quedaban en tierra se despedían de los trabajadores y viajeros que ocupaban los barcos taponando la entrada o salida del mismo, y un pequeño pelotón de Marines aparecía muy a lo lejos: refuerzos que llegaban muy tarde para impedir algo, que sin saberlo se tornaría en una tragedia. Pero eso era cosa del futuro. Ahora, el ruido del gentío despidiendo a los viajeros, el sonido de los barcos zarpando y el mar rompiendo, y los gritos y pitidos de los marines se mezclaban con el estruendoso graznar de las gaviotas mensajeras provenientes de la sede del "World Economy News Paper", el periódico del infame presidente Edward Intha, dueño del "OKNews" el periódico diario que ahora llovía sobre vosotros, cayendo justo frente a cada uno de los grupos más variopintos y reseñados, casi como una coincidencia del destino. Casi, como si alguien manejase los hilos de esta historia, y quisiera que leyerais lo que esos periódicos portaban... esos periódicos, y aquellos carteles que comenzaban a asomar entre ellos. ![]() ![]() ![]()
Wanteds
Resumen del turno
A la atención de todos
El destino habló en toda esta situación de caos y descontrol en el puerto. Acabamos todo el grupo de marines juntos en el mismo barco, un auténtico milagro, pero mi plan sirvió para que Sephiroth pudiera ver a Karl desde lejos, y Minato apareció de repente entre nosotros. No sé cómo fue, pero lo importante es que estábamos juntos. Los dos marines con los que nos ordenaron hablar estaban muy agobiados, la gente no paraba de hacer lo que le daba la gana y ellos dos no podían con todo. Quizás tendríamos que haberles ayudado al ser del mismo gremio, pero a nosotros nos dieron especificaciones muy concretas, y no iba a jugármela. Puede que aquellos dos marines al cargo de todo esto no tuvieran la culpa, ya que también obedecían órdenes, pero muy chapucero la organización de esto, tendrían que haber puesto a más soldados. En fin, en otro asunto de cosas, los barcos estaban a punto de zarpar, hasta 3 he llegado a poder contar.
Mientras se preparaban para salir, Minato nos dijo una cosa que me llamó la atención. Nos contó que se enfrentó a un pirata y le dio una tremenda paliza, que no pudo hacer nada, unas palabras preocupantes si no fuera, porque después de eso se puso a reírse a carcajadas y a voces, como siempre vaya. Yo me dediqué a escuchar a los chicos sin decir ni una palabra, me dediqué a mirar alrededor nuestra todo el rato. No era algo raro debido a la cantidad de gente que había, pero por todo el puerto olía a varias cosas raras a la vez; pólvora, alcohol muy fuerte, perfume... Era todo un caos de olores, pero supongo que es algo normal. Aun así no quitaba ojo de nada. A esto que Minato de repente nos señaló de repente a una persona que había en el puerto e iba dirección a otro barco y nos lo soltó así de repente - -Chicos, ese tipo gigante de alas negras, es el pirata que me venció. No se puede volver a escapar - El pirata que le dio una paliza estaba allí. Impresionante, si Karl era un poco más alta que Taka, este pirata todavía era más alto que Karl. Cogí a Minato del hombro rápidamente, ya que estaba muy decidido de ir a por él ya mismo - Minato, me parece bien que quieras que ese hombre sea capturado, al fin y al cabo, si dices que es un pirata, así tiene que ser - Le dije seriamente - Ahora, no tienes en cuenta dos cosas. Primero, ¿Crees que ese hombre estará solo? Y segundo, ¿De verdad quieres iniciar ahora mismo una pelea con toda esta gente aquí? - Le miré a los ojos con determinación - Me parece estupendo que tu justicia te diga de atraparlo ahora mismo, es lo que yo pienso también ahora. Pero aquí hay demasiados civiles, y todos apelotonados en un puñado de barcos. Usa la cabeza, podemos avisar al cuartel para dar el aviso de que en este barco va un pirata, tendrás que darles tú toda la información. Si tienes un Den Den Mushi hazlo tú mismo, o si no habla con los dos marineros al cargo de todo esto para ver si pueden hacer algo. Mantén la cabeza fría ahora mismo. - Terminé de decirle a Minato. Creo que he sido sensato, empezar una pelea ahora mismo no lleva a nada, no sabemos si entre toda esta gente habrá más como él. Hay que mantener la calma y ver donde nos lleva el barco. Algo de lo que me percaté es que vi en nuestro mismo barco a lo lejos una figura familiar, a Taka, como siempre, inconfundible al ser tan grande. No quise ir a molestarle, además, podía percibir el olor de Sohem cerca. No quería verle el careto - o la mascara, yo qué sé -
Antes de seguir
Tras unos minutos, de repente, el sonido inconfundible de las gaviotas sonando por encima de nosotros apareció. Era el World Economy News Paper, de OkNews, cayendo encima de nosotros y trayéndonos la información más relevante de todo el mundo. Cogí un periódico al vuelo, pero antes, saqué un cigarrillo de la cajetilla metálica de mi bolsillo de la camisa y después el zippo con un estampado de pulpo del pantalón, me lo encendí y decidí ponerme a leerlo. En portada, de primeras, teníamos un almirante nuevo en la marina. Un chaval jovencísimo, de 16 años. Me resultó rarísimo que alguien de su edad ya tuviera ese cargo. Pero lo que más me preocupaba era Minato que tras esta noticia no sé cómo se lo tomaría. Como algo en plan "Puedo conseguir mi sueño" o "alguien más joven que yo lo ha conseguido". Luego más criminales en portada. Un tal Kovashi, junto a dos osos y una gyojin, según la noticia, pone que son revolucionarios que atacaron - y mataron - tanto a civiles como marines en la isla Dawn. Pero, ¿Por qué atacan a civiles? Esta noticia me enfadó mucho, apretando los puños en las hojas del periódico. Podía entender - en cierta manera - que atacasen a los míos, pero no a los civiles. Esto me descuadró mucho - Esta gente no son revolucionarios... - Pensé. Seguí leyendo y ahí estaba el hombre que comentó Minato que le propinó una paliza. Otro desquiciado con ser el rey de los piratas. Ni que esto fuera un libro de aventuras. Por último, allí estaban Sohem y Taka, como noticia y motivo de la bajada de criminalidad del East Blue. Por una parte, me alegré, pero por otra no, ahí debería estar la Marina. No estábamos en buena posición siendo honestos. No quise darle más vueltas y seguí leyendo el periódico. Muchas más noticias azotaban el mundo, pero algunas de ellas me quedaban algo lejos. Las leí con interés, por supuesto, pero con cautela, algo que siempre he sabido hacer es tener los pies en el suelo y saber cuál es mi posición. Y por último, los carteles de 'Se busca'. El primero de todos, Kovashi Shimatsu, seguido de otros 3 carteles, 'dos osos y una gyojin', tal y como decía la noticia de antes - Entre todos suman casi 87 millones, una cifra más que suculenta si van en grupo - Pensé. Luego había unos cuantos carteles con gente algo rara; un mink ornitorrinco que parecía un peluche, una jovencita con el pelo rosa que sostenía una patata - ¿Será cocinera? - Pensé rápidamente. Y luego un pulpo punky, pero no era una foto, era un dibujo. No entendí nada, pero estos 3 tenían recompensas más humildes (?), pero no dejaban de ser piratas. A continuación un cartel, pero que parecía una revista de corazón con un individuo que, hay que reconocerlo, tenía estilo, Aspros, y se le nota que sabe posar ante la cámara. Parece el típico guaperas que le gustan a las quinceañeras. En fin, me daba igual, casi 9 millones. Seguido de una foto de una dama, Triana Tempesta, con una cicatriz en la cara, muy bella y elegante, tengo que reconocer. 10 millones. Y la guinda del pastel, el pirata que mencionó Minato. El pirata que estaba en portada con la estupidez de ser el Rey de los piratas. 70 millones. Esto ya son palabras mayores. Me parece impresionante que Minato le plantase cara a este señor. No sé qué quería decir el nombre, no era capaz de entender las letras, pero sí el 3. Así que decidí llamarle Tres hasta que supiera de verdad su nombre. Ahora que estaba claro que era un pirata buscado con recompensa, no quedaba otra que avisar al cuartel de que se encontraba en uno de los barcos. Quería ver si Minato era capaz de hacerlo el mismo. Miré muy bien todas y cada una de las caras y nombres que vi en este periódico un par de veces más. Doblé el periódico y lo dejé encima de unas cajas del barco y me terminé el cigarrillo mirando al mar. Parece que el mundo empezaba a moverse.
Aclaraciones
22-09-2023, 04:42 PM
(Última modificación: 22-09-2023, 04:44 PM por Peixe Camarondi.)
Posible canción de ambiente para la épica narración sobre Peixe Camarondi Boquerone, si, lo sé, hacía bastante que no aparecía por aquí, soy el narrador personal de Camarondi Jr, desde que Peixe se autonarra no le hago falta, en fin...
Canción Cuando subí al barco la gente empezó a revolucionarse para finalmente subir, estaban algo enfadados o eso parecía, yo también lo estaría con tan mala gestión pero no lo estoy, después de todo soy el primero al que han dejado subir. Todos los barcos de la zona empezaron a abarrotarse, ver tanta gente junta siempre me recuerda a las persecuciones de mi pueblo, en las que por cierto, al ser en mi contra, también iba siempre delante ¿Será que nací para ser un líder? sea como fuere, "mi" barco también se llenó, mis ¿amigos? estaban aquí. Os falta iniciativa - dije sonriendo mucho y, aunque pasando mi mirada por todos los miembros del grupo, parándola más tiempo que en los demás sobre Mura, como cuando un amigo te presenta a sus amigos y te da vergüenza, que vergüenza no me da, pero siento, en cierta parte y obviando que es un criminal, algo de admiración hacia él. En ese momento el estruendo de los pajarillos del mar comenzó a sonar más de lo que suele hacerlo, trayendo tras de sí, una pequeña lluvia celular (celular de celulosa, no de células, que también porque hasta donde tengo entendido todo tiene células, o bacterias o algo de eso, en fin, eso no importa ahora), entre los papeles se encontraban un par de ellos llenos de palabras con pequeñas fotos y otros cuantos con fotos más grandes, sabiendo leer lo justo y no queriendo esforzarme más de lo necesario, agarré el papel con garabatos a los que cualquier otro ser llamaría palabras por un único motivo, la cara de Mura salía en el, acto seguido, ignorando los otros papeles y estirando el brazo con el papel en la mano dirección a mis amigos dije ¡Eh mirad! es... o por lo menos se parece... - murmuré - el capitán Mura Mi característica sonrisa no se despegó en ningún momento de mi rostro
22-09-2023, 07:31 PM
En última instancia, Kovashi se metería ambas manos en el interior de los bolsillos exteriores de la chaqueta, mirada al frente y a lo que hay que ir. Sin embargo algo le chocó por un costado. Apenas pudo identificar la voz de Derya hasta que la mujer impactó contra él. Fue extraño, el espadachín reaccionaría un par de segundos tarde, mezclándose en un fuerte abrazo. La agarró con entereza con el brazo derecho, palpando aquellos músculos de la hembra. Incluso le magreó el trasero.
— Hasta esto lo tienes fuerte. — Bromeó, separándose un poco para poder verla bien. — Los estoy buscando, se supone que el Panda tenía un plan, pero ni de eso se puede encargar. — Toma palo que te crió. — Por mi parte, estoy genial, tengo ganas de ver lo que depara este viaje ... — No acabó de hablar porque rápidamente distinguiría a Khruner entre la gente. El oso terminó por acercarse a Derya y Kovashi. — Ya estamos los tres. — Susurró, ojeando el entorno a ver si alguien más aparecía. Lo que apareció fue Enma, tan pequeño como siempre. Kovashi no pudo evitar ponerle una mano en la cabeza y desordenarle el cabello. Dos meses es mucho tiempo, tanto que se quiera o no, terminabas conociendo más a los demás y si bien es cierto que entre los revolucionarios (el grupo) no se les podía considerar gente muy apegada a los demás (la verdad es que a su manera todos eran muy independientes) si que llegaron a conectar. Tal como Enma se alegró de ver a Derya, le invadió una extraña ilusión. La ilusión de quien se reúne con su gente, una sensación olvidada ya por nuestro querido protagonista. Rápidamente corrigió aquello. Este mundo era cruel, encariñarse no le daría nada bueno, mejor mantener la cabeza fría ante lo que pudiera ocurrir. Sacó de nuevo su petaca del interior de la chaqueta, la cual ya dejó completamente abierta. No reconocería que le estaba entrando calor, en la vida. — Panda es el único que no veo por ningún lado. — Escupió al suelo. — Fue él quién hizo este condenado plan, ¿y llega tarde? — Otro trago. — Me estoy quedando sin ... — La movió, quedaba poco ... Venía de beber unas cuantas cervezas, es lo que solía desayunar. No era estúpido, comenzaba a darse cuenta de que sin alcohol no podía estar bien, quizás y solo quizás, valoraría próximamente si de verdad tenía un problema con la bebida. - Céntrate - Sacudiría la cabeza, refrescando así las ideas. Voces se alzarían no muy lejos de allí, otras malhumoradas respondieron, se mascaba una tensión extraña. El caminar de la gente se sentía, la masa de seres allí en el puerto se fue movilizando casi al unísono. Kovashi alzó una ceja al darse cuenta de que aquellos venían, si no se movían rápido los aplastarían. — A estas alturas creo que todos somos capaces de actuar sin ayuda de los demás. — Dijo con ironía, mostrando una pequeña sonrisa. Acompañando a sus palabras un enorme gyojin le pasó por el costado, más de dos metros de pez que sería el inicio de una galopada legendaria, le seguía todo el puto mundo. — ¡Nos vemos en el barco! — Kovashi se perdió entre la gente. Las figuras de Derya, Enma y Khruner desaparecieron, ya solo quedaba el y su plan improvisado para subir cuanto antes a alguna nave. Ni corto ni perezoso comenzó a avanzar hacia los barcos. Daría un agradable salto a la vista, como todo lo que hacía, con estilo. Depositó sus dos pies sobre la espalda del gran gyojin que antes pasaría a su lado e impulsándose en esta fue pasando de tipo en tipo hasta llegar a las inmediaciones de un barco cercano. — ¡No sabes quién soy yo, maldito enano! — Se escucharía decir al hombre pez, ya lejos de Kovashi. ¿Enano? el peli blanco medía dos metros, pero claro al lado de un puto gigante ... — Una escalera. — Susurró tras dar su último brinco, que le llevó a depositar sus pies en la sólida madera. Desde allí se daría la vuelta, contemplando a personas despedirse forzosamente de algunos viajeros. ¿Por qué forzosamente? por que una ola de tipos/as estaban abordando los barcos, llevándose a inocentes civiles con ello. Estaría feo decir que no sintió ninguna pena por la situación, pero era la verdad. Sería una mayor perdida para el mundo que gente como Panda, Derya, Enma o Khruner no pudieran tomar el viaje de sus vidas. Ellos transformarían el mundo y para ello había que tomar medidas extraordinarias, una de ellas "el fin a veces justifica los medios". Pero claro, esa solo era otra metodología que no compartía con los suyos. Y qué. No lo buscó, alzó su diestra intentando señalizar a Enma (que era al único que veía con claridad) y un periódico le cayó en el regazo. Cuál niño traído por la cigüeña. — Oh vaya, gracias señor. — ¿Era religioso? lo era, algunas veces más que otras. Que le caiga un periódico justo cuando acaba de tomar un viaje, eso es una señal que Kovashi tomaría como un claro "Disfruta". — Como sabes que me gusta la política, siempre tan atento. — Se dijo a si mismo, hablando con su particular dios invisible. Fue mirar las primeras páginas y toma, mazazo. Salieron wanteds, entre los que estaban los de sus compañeros y el suyo mismo. Asomó una inevitable sonrisa. — ¡CAPITÁN! — Gritó. El tío que estaba delante se giró asustado. Medía más de dos metros veinte, calvo, imponente, su chaleco rojo tenía lentejuelas. Joder qué hortera. Kovashi le golpeó en la cara con su pie al dar un salto, cayendo la cabeza del tipo sobre la madera acompañado de su suela. — ¡Quita coño! — Buscó con la mirada a Derya, Khruner y bambú, no logró identificar con claridad a ninguno, pero le sudó los cojones. — !ESTA GENTE SABE DE LO QUE HABLA! — Era un debate estéril, realmente no quería ser capitán, pero Kovashi era consciente de lo que les molestaba a sus compañeros. Venían de un combate para establecer el liderato del equipo. Eran revolucionarios, un líder en un pequeño grupo era bastante insignificante, había algo por encima de ellos, muy por encima, que seguir. Eso sí, para aquel conjunto de personalidades tan dispares y de ideas políticas tan diferentes, nombrar de líder a un tío como el Shimatsu, en el que convergían desde bastantes ideas comunistas, como casi fascistas, era cuanto menos gracioso. Pasó por alto otras noticias a las que enseguida le dieron ganas de hincar el diente. Por ejemplo, la gran imagen que le llevó a sorpresa fue la del joven almirante seleccionado para el nuevo puesto. Le apetecía mucho hablar del asunto con Panda, por ejemplo. Le encantaban los escenarios descontrolados. Caldo de cultivo para la revolución.
resumen
Objetos
22-09-2023, 09:09 PM
(Última modificación: 22-09-2023, 09:12 PM por Derya Tyhr.)
Derya sintió aquel abrazo profundamente. Le encantaban los abrazos, eran un gesto tan puro que en el momento adecuado y con la persona idónea, podían tocar tu corazón. Además, llevaba una componente extra, al haber estado mucho tiempo sin verse, era aún más reconfortante. Sentía que había vuelto a casa. Era curioso como un grupo de personas podían hacerte sentir en tu hogar, estuvieran donde estuvieran. Aquella magia se rompió un poco cuando Kovashi aprovechó para manosearle el culo. Derya rápidamente le dio un empujón, con toda la cara roja, no había sido muy fuerte, lo suficiente como para que alejara la mano. Le había pillado con la guardia tan baja que no sabía ni que decir. — C-calla anda. — Menos mal que cambió de tema enseguida. — ¿Verdad? Yo también me muero de ganas. — Entonces Khruner se sumó al grupo. Llevaba un poncho muy gracioso, le quedaba bien, de color verde bosque. — ¡Khruner! — Derya le abrazó también. Con él sí que hacía tiempo que no hablaba. ¿Recordará su nombre o tendrá que decírselo de nuevo? Ya había conseguido acordarse de ella, pero después de esas semanas sin verse, pues a saber si ya la había olvidado o no. Y luego llegó Enma. Kovashi no tardó en ponerle una mano sobre el pelo, revolviéndoselo. En cuanto a edad, Enma y ella estaban bastante cercanos, pero tanto por apariencia como por personalidad, Enma había adoptado en el grupo sin quererlo como un papel de hermano pequeño. Derya le abrazó también, con muchísimo entusiasmo. — ¡Enma! — Parecía casi de comedia que fuera abrazándoles uno a uno mientras gritaba sus nombres, pero les había echado mucho de menos, y ver que estaban allí y que estaban bien la alegraba muchísimo. — Sí, pero seguro que le vemos pronto. Al fin y al cabo es un oso panda de casi cuatro metros. — Respondió a Kovashi, que declaraba en voz alta la ausencia de Don Bambú. Al final era difícil no encontrárselo.
De repente, el ambiente se caldeó más de lo que ya estaba y un montón de personas empezaron a empujar hacia los barcos. Como una oleada de carne, llenos de desesperación y ansia, acabaron arrastrando al grupo hacia delante. Kovashi se despidió y se adelantó para asegurarse su sitio a bordo, así que Derya no perdió el tiempo. Fue haciéndose paso entre la gente, buscando quedar en el extremo del muelle. Una vez lo consiguió, saltó al mar. Que buen chapuzón, estaba el agua bastante fría, pero no le molestó, adoraba el agua. Localizó el barco donde se había subido Kovashi -estuvo pendiente antes de perderle de vista- y con un enorme salto digno de un delfín, salió de la superficie, impulsada por su larga cola. Había poco sitio donde aterrizar, estaba todo lleno de gente, así que reaccionando rápido se agarró a uno de los cabos que quedaban sueltos de alguno de los mástiles. Qué buena vista tenía desde ahí, y qué triunfante parecía ser. Tardó un rato en bajar, gozando su propia presencia y aprovechando para ver como pintaba la escena. Había varios barcos y estaban todos a reventar. Entonces se fijó en Kovashi, su ropa era rápidamente identificable. Estaba a punto de bajar hasta él, cuando el graznar de las gaviotas llamó su atención. Miró hacia arriba, y unas hojas cayeron justo delante suya, como si un ser superior hubiera querido que así fuera. Agarró las páginas con la mano que le quedaba libre y no tardó en echarles un ojo. Se trataba de un periódico. Miró un poco por encima todas las hojas pero... — ¿Qué? — Si la cara de Kovashi estaba en la primera página. Se puso a leer rápidamente el texto que acompañaba la foto. "Grupo radical revolucionario bajo el liderazgo de un hombre llamado Kovashi. Acompañado por dos osos y una joven gyojin"... Dejó de leer cuando escuchó el grito del peliblanco debajo suya. Sintió por un segundo como se le hinchaba una vena en la frente, cómo el gesto de la cara se le cruzaba. No podía ser verdad. Ahora sí que se iba a volver insoportable con el tema. Ya no era una cuestión de si ella quería ser capitana o no, era aguantar el ego de Kovashi después de esto. Además en el texto les habían colgado encima las muertes de los civiles. — ¡Pero si los salvamos nosotros! ¡Putos marines de mierda! — Cómo sabían manipular los medios el puto gobierno opresivo, siempre poniendo la balanza hacia su favor. Sacudió la cabeza, olvidándose del tema, y continuó leyendo. Hasta que llegó a los carteles de Se Busca. El primero que salía era el de Kovashi, con nada más y nada menos que treinta y cinco millones. Qué guapo salía el cabrón. Lo dobló un par de veces y se lo guardó. Y luego vio el suyo. No pudo evitar soltar un grito de emoción. Era una cifra algo más pequeña, pero le daba igual, era un número precioso y encima ella salía guapísima. Le daban ganas de enmarcar aquel cartel. Continuó mirando, justo después estaban Don Bambú y Khruner, ambos con la misma cantidad. También salían increíbles en sus fotos. Las guardó todas, las guardaría como pequeños tesoros, una muestra de sus primeros pasos como revolucionarios en el mundo, la primera huella del camino. Del resto de carteles sudó un poco, le llamó la atención ese tio con alas que tenía como setenta millones, pero no le hizo demasiado caso. Dio un salto para bajar hasta donde estaba Kovashi. Por el camino aplastó a un tio, que se quedó dormidito en el suelo del barco. Pasó de él completamente. — ¿¡Has visto los carteles!? ¡Son increíbles! — Sabía que los había visto, pero estaba emocionadísima y podía ver que él también. — Los he guardado todos, esto tiene que quedarse para la posteridad. — Reía, estaba tan contenta que olvidó aquella tonta competición que tenían. También porque era consciente de que ahora no iba a poder ganarla. — Por cierto, no me ha dado tiempo antes a dártelo... Os he traído unos regalos a todos. Pero bueno, hasta que lleguen los demás, te doy el tuyo. — Rebuscó en su mochila, momento que aprovechó para guardar las hojas del periodico, ya lo leería más detenidamente en otro momento. Le ofreció una figurita de madera. En esta se podía ver esculpidas un par de katanas que se cruzaban formando una cruz, sujetadas por una vitrina. — ¡Son tus katanas! Lo he hecho yo, me enseñó mi maestro como un ejercicio para la relajación. — Le contó, emocionada. — Ah, y como sabía que te iba a faltar... También te he traído esto. — Dijo, dándole otra petaca completamente llena. Contenía el mismo alcohol que bebieron juntos en Conomi, resulta que había un local allí que lo servía también. Sonreía, un poco avergonzada y con la incertidumbre de si sus regalos le gustarían.
Resumen
Objetos
22-09-2023, 09:17 PM
Don Bambú se aproximó un poco más al sujeto al que le estaba hablando. Notó el temblor de la mano que sujetaba el mechero para darle fuego al cigarro y amplió su sonrisa al saber que estaba a punto de caer. —Venga, véndeme tu bill... —Pero entonces el caos se desató. De forma completamente incontrolable, la marabunta de gente que esperaba su turno para entrar en aquellos barcos tan mal organizados decidió que la espera había sido suficiente. La ausencia de una figura de autoridad imponente que los detuviese hizo un daño irreparable en la paciencia del gentío, que cargó hacia los barcos buscándose un lugar en ellos. La presión fue tal que los jóvenes marines que intentaban por todos los medios detener aquel caos fueron absorbidos por la horda de civiles y se perdió por completo la ilusión del control. El panda vio su oportunidad y se unió a la gente, no sin antes sacar su propio mechero y encender su cigarrillo. —Tuviste la oportunidad de ganar dinero, ciudadano anónimo. —Y el panda se marchó dejando tras de sí lo que sin duda sería un sujeto más aliviado que antes. Desde la perspectiva de Don Bambú, la marabunta de gente consistía mayormente en niños que, al ser incapaces de empujarle, le rodeaban echándole miradas de soslayo de vez en cuando. El panda caminó sin dificultades entre la gente hasta uno de los barcos del puerto, preguntándose en ese momento dónde estarían Kovashi, Derya, Khruner y Enma, que debían de estar ya por la zona. La respuesta a aquella pregunta pasó volando a escasos metros del panda, saltando alocadamente de civil en civil hasta uno de los barcos. Kovashi no le había detectado en su camino, pero daba igual. Don Bambú le siguió hasta el barco en el que había embarcado y llegó poco después que él a la embarcación. El barco se llenó increíblemente deprisa y zarpó de inmediato dejando el puerto y a los sollozantes marines atrás. El panda los miró con desprecio desde la cubierta de la embarcación y escupió al mar en señal de absoluto desprecio. Después se dio la vuelta y se encaminó en la dirección en la que creía que había visto al peliblanco. Sin embargo, antes de detectar a su compañero, un trozo de papel impactó sobre la cabeza del panda. Era un periódico, pero un periódico con su cara. El panda se agachó inmediatamente y lo cogió del suelo para empezar a leerlo con atención. Lo primero que identificó eran los carteles de se busca. La cara seria de Kovashi le dio los buenos días con una cifra de 35 millones seguida de la sonrisa inalterable de Derya por valor de 18,5 millones. El panda silbó sorprendido ante las cifras que habían alcanzado sus compañeros. Entonces llegó a su foto, en la que había salido bastante favorecido, aunque no recordaba haber mirado a cámara de aquella forma... Y justo después de él estaba Khruner con un precio igual al del panda: 16,5 millones. Ya podía escuchar la voz socarrona del peliblanco echándole en cara al panda que valía más del doble que él. Se imaginó a si mismo respondiéndole algo muy inteligente y muy hiriente, pero por desgracia no sabía qué respuesta era esa. La lista seguía con lo que era indudablemente un mink ornitorrinco y un... ¿Qué? —Se parece mucho a Baraqqiel... —Se dijo a sí mismo. Baraqqiel era un lunarian y su mera existencia era un milagro. Formaban parte de una raza casi extinta y muy poderosa. Entonces vio la cifra que daban por su cabeza. —Menuda jubilación. —Le dijo de nuevo al aire. Los siguientes no le interesaron tanto. Una mujer de pelo de color... seguramente era rubio, pero no lo identificaba bien, con una sonrisa que daba miedo y que valía 10 millones, un cartel de se busca adornado, una chica de pelo de otro color diferente y un... Lo último era un dibujo de un calamar o algo. Cuando terminó con los carteles, leyó las noticias que estaban en la portada. Un almirante de 16 años le devolvió la mirada con absoluta frialdad y una brillante espada. Sin embargo, el panda no tuvo tiempo de sopesar las implicaciones que tenía el hecho de ascender a menores de edad a los puestos de mayor responsabilidad en una organización como la marina porque la cara de Kovashi le devolvió la mirada desde la primera plana del periódico. Surge un grupo revolucionario bajo el liderazgo de un hombre llamado Kovashi —¡Y una mierda! ¿¡Dónde está!? —Y esta pregunta también se respondió sola, pero de una manera mucho menos agradable que la anterior.
— ¡CAPITÁN! — El panda identificó al peliblanco en la multitud gracias al estruendo que estaba montando y se encaminó hacia él tropezando con casi todas las personas que había en su camino. Don Bambú era incapaz de evitar a gente tan pequeña. Llegó hasta él inmediatamente con el papel por encima de su cabeza. —¡Esto aún hay que disputarlo! —Protestó agitando el periódico. —Puto Edward Intha. Las noticias que escribe siempre son la basura más imprecisa y sesgada del mundo... —Retomó la lectura del artículo donde la había dejado, decía que habían estado matando civiles. —¡Bah! —Arrojó el periódico al mar desde donde estaba y se cruzó de brazos mirando a su recién nombrado líder. Kovashi parecía eufórico. —Capitán, ¿dónde están los demás? —Le siguió el juego a la broma. La verdad es que ver a su compañero de aquella forma le estaba haciendo gracia. Entonces miró a su alrededor e identificó la presencia de la gyojin, que estaba leyendo atentamente el periódico a su lado y comentando la jugado. —Ah, Derya, no te había visto, perdón. —Se disculpó el panda. La gyojin le dio algo al capitán, era una figurita de madera bastante chula y una petaca. Ah, el alcohol. Con el tiempo el panda había aprendido que ese era el camino más rápido al corazón del espadachín.
Resumen
Karmas
Inventario
22-09-2023, 09:24 PM
El encuentro con Karl fue la mar de agradable y fortuito. Gracias a ella, ya no me sentía solo en el mar de gente que nos rodeaba.
Juntos pudimos discernir el punto de encuentro y encontrarnos con Joe. Este nos guió a destino y dialogó con los 2 encargados del barco. Al acabar, nos organizamos para dar con los restantes de la división 34, Minato y Sephiroth. Así hicimos. En un puesto algo más alzado, echamos ojo a la multitud para encontrar a los marines. Yo más que buscar, me quedé asombrado observando la diversidad que se podía encontrar en la ciudad. No podías distinguir que hacían o a que se dedicaban, pero si te podías maravillar la vista con la cultura y fauna que se montaba. Desde osos enormes, a calamares de colores, a personas corrientes. Cuantas historias en un mismo lugar... ~~~~~ ~~~~~~ ~~~~~~~ Cuando dimos con Sephi y Minato, los dos tenían cosas que decir. Por una parte, el primero me traía un par de paquetes de balas. Yo sorprendido las cogí y las guardé avergonzado, pues con la emoción de la aventura me las había dejado fuera del zurrón. El segundo, de pelos morados, nos trajo algo más de dilema a la mesa. Este llegó más alegre que ninguno. Su espíritu joven, como siempre, alegraba el alma y encendía el ansia de aventura. Pero la cosa cambió cuando localizó a un transeúnte peculiar. Nos anunció que allí se encontraba un pirata con el que ya había luchado, y que no debía escapar. El pirata en cuestión era un gigante alado y de tonos oscuros, armado y acompañado de más personas. Joe se adelantó a la reacción de todos, dando cátedra sobre como debíamos actuar en ese momento. Sin duda tenía razón y, aunque me cuesta admitirlo pues mi justicia pedía sangre, no era el lugar para luchar, con tanto civil presente. Subidos al barco, decidí no hacer mucho caso ni entrar en el debate de si ir o no. Agradecí una segunda vez por las balas y, sin pedir perdón ni permiso, tiré a dar un paseo por el barco en cuestión que nos llevaría. ~~~~~ ~~~~~~ ~~~~~~~ Tras unos minutos pasada la charla, yo ya estaba en la amura de babor, observando el mar, haciendo inventario y... Y cayó un periódico a mis pies. Lo cogí con interés, a ver que noticias podían resultar interesantes y sobre todo los nuevos Wanteds. No daba crédito a lo que podía leer. Un chaval ascendido a Almirante, que si trifulcas entre clanes de cazadores y un Shichibukai aliándose con piratas... El mundo estaba patas arriba y teníamos que actuar. Supongo que por eso estábamos allí, para intentar frenar la ola de crimen y sinsentidos que estaban doblegando el mundo. Luego había una sección de Wanteds. Habían caras nuevas la mar de peculiares y algunas cifras la mar de altas. Me dediqué a memorizar por encima sus rostros y arrancar las hojas del periódico para en un futuro, poder distinguir por encima si me chocaba con alguno. Tras esto y leer por encima las notícias con titulares grandes, lancé el periódico al mar y continúe haciendo revisión de todo mi equipaje. ~~~~~ ~~~~~~ ~~~~~~~ Observé a derecha e izquierda, y viendo que me encontraba algo solo y aburrido, seguí con mi paseo. No estaba muy atento con quien me cruzaba ni si habrían caras conocidas, pues tras separarme de mi equipo mientras tenían su conversión, no los había vuelto a encontrar. Sabía que tarde o temprano nos tocaría reunirnos, así que fui a mi aire un rato más. Me dejé caer en una sala de estar, adornada con muebles para sentarse y reposar. Eso hice. Apenas vi el sillón más cercano me lancé sobre el. Acto seguido saque mis recortes de carteles de Se Busca y los revisé uno por uno. Apenas me fijé en si había alguien más conmigo, pero bueno, si alguien quería algo de mi, ya me llamarían la atención o darían conmigo.
Aclaraciones
22-09-2023, 10:21 PM
¡¡¡¡Que alivio!!!!
Me encontré a mi compañero el supuesto fascista guapo (a ver si encontraba un rato para hablar con el y terminar la conversación que teníamos pendiente) y Moe nos encontró y nos ayudó a pasar el control y subir al barco, faltaban el pelo mierda y otro chico al que aún no conocía que también pertenecía a nuestra división, gracias a mi altura, encontré a los compañeros y ellos también subieron al barco, Solmenor y un chico que no conocía llamado Minabo entonces se armó la marimorena, los civiles empezaron a gritar y a empujarse y liarla parda ¿no deberíamos hacer algo y ayudar a mis dos pobres compañeros a organizar todo? Reconocí a uno de los dos reclutas encargados de la organización, además, era el chico que tartamudeaba y solía limpiar letrinas conmigo, el que me llamo para conocer a Vulkarona. El pobre estaba desesperado, los civiles no paraban de empujar y podría armarse el desastre y hablaban de un calamar que la había liado, antes de que pudiera ofrecer ayuda, el joven Minabo nos informó de que había visto a un pirata entre los civiles de un barco que teníamos cerca, al parecer era un PIRATA, Yo me dispuse a abordar el barco donde se encontraba, pero entonces Mou nos instó a que no lo hiciéramos, que estaba lleno de civiles y podíamos hacerles daño. Tenía razón. Mientras el caos continuaba empezamos a oír un ruido de gaviotas que dejaron caer unos periódicos, a mí uno me cayó en la cabeza y lo atrape con mis manos después, eso me cabreo, pero abrí el periódico para ver lo que ponía, eche un vistazo rápido y ahí estaba un nuevo pez gordo, más joven que yo que al parecer ahora habían nombrado Almirante, su cara no me gusto, pero no podía guiarme por las apariencias al fin y al cabo, tal vez era un tío competente, o tal vez y lo más seguro se tratara de nepotismo, pero yo no podía saberlo en un rápido vistazo me detuve de nuevo ¡¡¡el tipo al que había señalado Minabo estaba en el periódico! ¡Había atacado a otros compañeros y saqueado pueblos! Además, en los carteles de se busca tenía una recompensa de 70 millones de berris! Casi la misma que el capitán del North que me tuvo aprisionada y esclavizada tanto tiempo. No pude ver más, enloquecí. MOU!!! MOU AMIGO!!.- cogí a Mou de su barba estirándola. TE RESPETO PERO NO PODEMOS DEJAR QUE SE ESCAPE ESE TIRANO!!! ¡TENEMOS QUE IR A POR ÉL, PEDIR REFUERZOS Y ATRAPARLE ANTES DE QUE HAGA DAÑO A MAS GENTE MOU!!! AL MENOS SEGUIRLE, HAY QUE HACER ALGO!!! ¡UN TIPO ASI DE MALO NO PUEDE CAMPAR A SUS ANCHAS!- grité Solté el bigote de mi amigo y me vacíe los bolsillos en busca de un dendenmushi que no tenía, me puse a gritar ¡¡QUE ALGUIEN LLAME REFUERZOS JODER!! ¡¡¡QUE NO ESCAPEN ESOS INFAMES PIRATAS!!! Me acerque al borde del barco dispuesto a llegar de un salto hacia el enemigo, abordarlo y atacar a ese pirata negro, alto y de grandes alas, pero era imposible ya llegar de un salto hasta allí, estaba desesperada y fuera de mí. Pensé en coger del pelo al pelimierda y lanzarle como si fuera lanzamiento de martillo hacia el barco donde estaba el tipo de las alas, pero era demasiado arriesgado y el solo no podría ni de coña con un enemigo así. -¡HAY QUE HACER ALGO MOU, SEÑOR FASCISTA, SOFURETE, TIPO ALQUEAÚNNOCONOZCO!! ¡LLAMAR A ALGUIEN!! EVITAR QUE ESCAPEN!!! ¿¿¡¡¡¡ES QUE NO SOMOS MARINES HOSTIA PUTA JODER!!!!???
karmas
resumen
![]() Todo pasó en un segundo.
Mientras intentaba establecer comunicación con Sohem y observaba el ambiente para tratar de dilucidar algo más de la situación, una voz sobresalió entre todas las demás de la multitud. De repente, lo que ya era un sonido constante y molesto de las conversaciones insulsas de los viajeros, se convirtió en un estruendo de gente intentando avanzar a los barcos. El sonido recordó al bramido de un animal enfurecido que, contra toda lógica, estalló en cólera y avanzó sin miramientos sobre sus semejantes y los dos pobres marines que había controlando el paso. La muchedumbre comenzó a saltar a los barcos como podía y estos comenzaban a moverse con intención de partir. Creo que los capitanes de dichos barcos eran plenamente conscientes de que, de no salir de allí rápido, se verían contra una turba encolerizada capaz de quemar sus propios transportes. Hubo poco tiempo para decidir. - A la mierda. - dije con desgana. Había decidido que iba a montar en uno de los barcos independientemente de si lo hacía solo. Esto era un billete de ida y no tenía posibilidad de cambiar la fecha de salida. Si el enano malhumorado se quedaba en el East blue, lo contactaría de alguna manera para hacerle saber que me marché. A fin de cuentas, era un hombre de recursos y seguro lograría seguirme la pista. Tenía ese curioso don para dar conmigo sin problemas. Para eso y para llamarme de cualquier forma menos por mi nombre. Guardé el Den Den y salí a correr. Gracias a mi estatura y mi velocidad, pude pasar entre la masa de gente sin problema y acercarme a uno de los barcos que parecían ir a zarpar inmediatamente. Mirando hacia la cubierta, pude divisar a un ser de gran dimensión, parecía tan grande como yo. Salté al barco y, justo cuando llegué allí, las gaviotas aparecieron soltando una gran cantidad de periódicos. Uno cayó justo en mis manos y lo revisé rápidamente. Entre otras noticias que si bien podían ser interesantes, no me llamaban la atención, había cosas importantes. La marina había conseguido un nuevo almirante y solo pensar en la edad del muchacho, me daba escalofríos. Tan joven y tan poderoso. Y parte más abajo, estaba mi cara. Mi puta cara junto a la máscara agujereada de Sohem. ¿En qué momento había pasado esto? También hablaban de un gremio revolucionaro en guerra con otro. Eso significaba que sí había gremios y que, con suerte, podríamos entrar en alguno para poder crecer como cazadores. "All Hunt" y "Crusaders". Ya tenía nombres para investigar cuando tocara tierra.
Pero lo más jugoso estaba justo después: una lista de carteles Wanted que enumeraban las recompensas de varios individuos del East blue en emergente ascenso. Varios eran verdaderos caramelos. Un lunarian, un revolucionario... podrían ser buenas presas si estaba a la altura. A fin de cuentas ellos viajan en grupo, por lo que relata el periódico y yo... aparentemente estaba solo. O eso creía, porque pude escuchar discutir a alguien muy cerca, en cubierta. Mi sorpresa fue ver al marine serpiente discutiendo con el enorme ser que, a todas luces, era uno de mis congéneres. La mujer estaba intentando convencerlo de ir a "atrapar" a un pirata de alas negras. - Alas negras. - musité, buscando con la mirada en otros barcos. Era fácilmente reconocible con el periódico en la mano y, su estatura no lo había precisamente fácil de ocultar. La fémina estaba gritando alocada queriendo luchar contra un pirata de setenta millones. Me acerqué a ellos mientras ella lo soltaba del bigote y la agarre del hombro girándola hacia mi.
- Medir cuatro metros no te hace fuerte. Haz caso a tu compañero. - sentencié solemne. Miré a Joe con gesto serio y volví mi mirada a la semioni - O vas a convertirte en cuatro metros de cadáver. Esto se ponía interesante.
Aclaraciones
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