[Presente absoluto] - Destino incierto
#1
Aclaraciones del último post del narrador

Atributos Personaje



Estábamos navegando por el vasto mar. Incluso se respiraba cierta tranquilidad tras el absoluto caos del que veníamos. Mis últimos minutos en aquella plataforma fueron superiores a mí. No me bastaba con llevar encima el cuerpo sin vida de Minato. Para añadir más leña al fuego, una vez Sohem estuvo en el barco, pidió que subiéramos también un cuerpo que estaba observando. No sabía exactamente el motivo, pero algo dentro de él decía de hacerlo, y cuando me giré, no daba crédito a lo que estaba viendo. Era Taka, la cual, su luz se apagó al igual que la de Minato. Subí su cuerpo con dificultad dado al gran tamaño del grandullón. Una pena enorme recorrió dentro de mi cuerpo, pero no era capaz de expresarlo de ninguna manera. Estaba totalmente tocado y hundido por todo lo ocurrido. Simplemente, subí su inerte cuerpo y lo dejé apartado del resto, donde Sohem se sentó a su lado un rato en completo silencio. Por contraparte, Vulkan y Karl, al lado del cuerpo sin vida de Minato, de Sephiroth inconsciente y del gyojin malherido. Por un momento, en ese en concreto, pude oler en todo el barco algo que nunca había olido: el dolor humano.

Pasado un rato, Sohem se levantó y tomo el control del barco para salir de aquel sitio. Y sorprendentemente se le daba muy bien. No dijo muchas palabras, pero desde luego sabía lo que hacía. Tras esto, Vulkan decidió curarme las heridas que tenía por todo mi cuerpo gracias a sus conocimientos médicos. Karl, por su parte, no tenía ni un solo rasguño, pero estaba exhausta en el suelo descansando del agotamiento que sufrió. - Impresionante Karl, no sabía que pudieras transformarte en algo tan hermoso y majestuoso - La dije, mientras Vulkan terminaba de curarme y miraba al cielo. Una vez el joven terminó de atenderme, me puse manos a la obra para subir a lo alto del mástil del barco y quitar de allí la horrible bandera de los piratas que nos arrebataron tanto. La arranqué de allí, volví a bajar a la cubierta y lo que hice fue tirarla al mar. La bandera se alejaba de nosotros, yendo en dirección contraria por la que navegábamos, a la vez que caía al mar.

Una vez terminado ese pequeño detalle, fui a asegurarme y preguntar a los civiles que había en nuestro barco con vida que estaban bien. Estaban algo recuperados, pero tenían muchísima hambre. No tardé mucho en ir a la sucia bodega de aquellos asesinos. Al menos tenían ingredientes para hacer algo de comer. No me lo pensé mucho, necesitaba hacer algo rápido para todos y que llenase el estómago.


Cogí un saco de arroz de 10 kilos, un surtido de verduras de todo tipo, una botella de aceite y una de vino. Me dirigí a la cocina del barco, que, sorprendentemente, no estaba tan sucia como yo pensaba que estaría. Cogí un par de sartenes grandes y encendí los fogones. Comencé a picar cebolla, ajo y pimientos verdes para hacer un sofrito con el aceite, al cual a los pocos minutos le añadí un poquito de vino blanco para darle sabor. Una vez que el sofrito estaba a punto, eché en ambas sartenes arroz, seguido de unos champiñones para saltear todo. Saqué las dos sartenes y las puse encima de unas cajas de madera en la cubierta del barco - Es hora de comer, adelante, yo les serviré - Dije a la gente con una gran sonrisa y los ojos cerrados. Saqué boles de comida que había en la cocina y cubiertos y empecé a dar a todos un buen planto de arroz con verduras y champiñones salteado. Sé que no era gran cosa, ya que los ingredientes de aquel barco eran simples y sencillos - aunque no por ello tienen menor valor - pero mientras yo estuviera ahí, nadie se quedaría sin comer.

Una vez repartí a todos los civiles, miré a mis compañeros de División - Venga, coger un plato, vosotros también - Tras esto, miré a Sohem y le grité para que me escuchase - ¡Sohem! Es hora de coger fuerzas. Acércate y te sirvo un plato - Dije al hombre enmascarado. Esperaba que al menos a todos les gustase mi gesto y disfrutaran de un buen platito de comida. Me encendí un cigarrillo en lo que mis compañeros terminaban de comer, el cigarrillo que el joven peliazul me dejó en el bolsillo de la camisa mientras me apoyaba con la espalda en unas cajas de madera. Justo en ese momento, las gaviotas revoloteaban encima de nuestras cabezas, una vez más, dejando con ellas un buen puñadito de periódicos para leer.

Noticias de todo tipo, desde la caída de un Yonko por parte de una alianza hasta algunos acontecimientos climáticos en Drum o una invasión de avispas en Little Garden. Pero lo que más me sorprendió fue que tanto las caras de Vulkan y Sephiroth, como la mía, estaban ahí junto a las de Kovashi y 3. La noticia directamente decía que tuvimos un enfrentamiento, y que gracias a eso, subimos de rango, ahora éramos contramaestres - ¿Qué tipo de broma es esta? Ni siquiera dirigí una sola palabra con esos dos hombres y aquí dicen que luchamos contra ellos. Este ascenso no es real - Pensé mientras miraba con asco la noticia. Para colmo, al pasar la página, vi al peliazul, el cual se llamaba Tobias Murray, el cual era capitán de los Shogun Gari, una cruel banda criminal sin compasión - ¿Pero esto es real? Aquel chico no me dio en ningún momento la impresión de que fuera un asesino despiadado. ¡Todo lo contrario! - No estaba dando crédito a lo que leía. Encima, más carteles de Wanted. Los cuales tenía viejas caras conocidas del anterior, como Don Bambú, Jolyne, o Peixe, el cual, según Vulkan, era el gyojin que estaba con nosotros. Kovashi y 3 superaban los 100 millones de berries. Y ahí volví a ver al peliazul, Tobias, el cual tenía una recompensa de 55 millones. ¿Realmente este chico era peligroso? A continuación, una jovencita chica rubia con mechones rojos, la cual ya había visto. Era la chiquilla que ayudó a Sohem con su Kanabo y máscara, la grandota, al igual que Taka.

No estaba entiendo nada de nada. Tenía la cabeza hecha un lío. Incluso Triana Tempesta, la cual fue más fría conmigo, ni siquiera intentó nada malo. Doblé el periódico y lo puse debajo de mi axila derecha, no quería seguir leyendo. Tras todo esto dije a mis compañeros - Llevaremos al gyojin a un lugar seguro, lo primero es que se recupere tanto el cómo Sephiroth. Después, si reconoce que es Peixe, el pulpo del cartel, tendrá que darnos explicaciones. Mientras todo esto se aclara, sería bueno hacer un funeral en condiciones a Minato y a Taka. No quiero que sus cuerpos estén viajando de un sitio a otro. Creo que es la mejor idea, ¿qué os parece? - Dije rotundamente sin vacilar. A esto, me acerqué al lado de Sohem - No tengo ni idea de navegación. Pero por lo que veo usted sabe bastante. Me gustaría saber a donde nos dirigimos y si hay un cuartel de la Marina - Le dije seriamente - Y no se preocupe. No he olvidado lo que le prometí - 

Aclaraciones
#2
El barco por fin zarpó, a manos de un tío, con una especie de cubo de hojalata con agujeros en la cabeza al que no conocía, yo estaba agotada, así que caí rendida en cubierta y suspire, todo había acabado por fin. Estábamos a salvo, al menos por el momento. Volkan estaba curando a Mou que se dirigió a mí y me llamo REINA, -TÚ SI QUE ERES UN REY MOU! ¡EL REY DE LOS PAPUCHOS!, estuve a punto de decir, pero simplemente me emocione y le conteste, GRACIAS JEFE. 

Mou se fue sin saber a donde y yo me acerque a Volkan "me alegro de que hayas sobrevivido tu también sargento, tenemos una conversación pendiente desde hace mucho tiempo ya y depende de tu respuesta, puede que pases una noche muy cálida con una ¿Cómo me ha llamado Moe? Hermosa y majestuosa mariné novata.

Todo este asunto me había agotado, pero también me había hecho pensar en mí misma y mis objetivos, en vivir todas las experiencias que fuera posible, no me iba a enamorar de aquel tipo, pero no quería morir sin haber experimentado voluntariamente el placer del sexo. Continúe hablando, acercando mi cabeza a sus hombros, aunque media como 4 veces lo que el pequeño sargento

Te pongo un caso práctico... te encuentras a una pirata malherida y uno de tu soldados tiene a una pirata indefensa, incapaz de atacar o defenderse, tu no la está esposando, está claramente abusando de ella mientras ella grita y pide ayuda, haciéndola sufrir, no me digas que es imposible que un soldado tuyo haga eso, solo contéstame ¿qué harías en ese supuesto?

Antes de que Vulkan pudiera contestar, Mustacho nos gritó, llamándonos a la mesa, había hecho comida para todos en el barco y nos estaba llamando para comer, empuje a Vulkan y grite ¡¡¡COMIDA!!! El sexo podía esperar, la comida NO. El bigotudo nos había preparado a todos un arroz con setas que estaba delicioso, el aroma, la textura, los sabores estaban completamente equilibrados, las papilas gustativas bailaban ante aquellos sabores, simples, pero bien ejecutados.

JODER MOU, PODRÍAS SER COCINERO DEL BAROLE, TE HAS EQUIVOCADO DE PROFESIÓN, ESTE ARROZ ES DE LAS MEJORES COSAS QUE HE COMIDO EN TODA MI PUTA VIDA, MUCHAS GRACIAS


Estaba llorando de felicidad, estaba viva, estaba a salvo, y estaba comiendo una comida deliciosa con mis compañeros, de repente pensé en Minabo, el pobre chico de nuestra división con el que no había tratado y en el oro tipo, de mi especie que también había fallecido en el ataque, vi que Mou se emocionó un poco con mis palabras y me dirigi a el

-Lo siento mucho, siento todo lo que ha pasado, pero quiero que sepas que eres un Marine impresionante Mou, nos haremos más fuertes. Protegeremos a todos. La próxima vez protegeremos a todos.


De repente las gaviotas empezaron a rodearnos y me hice con un periódico mientras caía del cielo a mis manos, instantáneamente mis ojos se pararon en la parte en la que estaban las fotos de mis compañeros, busque la mia, pero no estaba ¿cómo? ¿Está el pelimierda y yo no? ¿Como que contramestres?

Quería felicitar a Mou y a mi posible futuro compañero de cama, pero no podía permitir que Kefka saliera en el periódico y yo no, recogí todos los periódicos que pude de civiles y del suelo y le pedí a un niño unas ceras

¡¡¡YA ESTÁ!! ¡¡SOLUCIONADO!!

Off


ME NIEGO A ACEPTAR ESTA SARTA DE MENTIRAS

Mou se dirigió a nosotros con un plan de acción que me pareció bien, asentí fuertemente, luego se dirigió al tipo del cubo en la cabeza para recordarle una promesa y le pregunto a donde nos dirigíamos, no habia reparado en eso ¿qué aventuras nos esperarían allá donde fuéramos?


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#3
Atributos Personaje


La sensación general era amarga. Tras las vivencias acontecidas, mucho debíamos de celebrar tras nuestra supervivencia y "supuesta" victoria por parte del Gobierno Mundial, pero el ambiente en cubierta era bastante desolador.
Por un lado teníamos esclavos liberados, pero llenos de heridas y deformidades intratables. Por otro, la certeza de una victoria frente a los piratas, pero con una baja imperdonable y un compañero al borde de cumplir el mismo destino.
Frente a todo este cúmulo de sensaciones, Joe todavía no ha terminado de cerrar este capítulo y se baja una vez más, esta vez para subir un cadáver gigante, pero uno reconocible...

-Tú, tú, tú... ¿Qué estás haciendo ahora? ¡Joe, vas a conseguir que te mantén al final!- le grito mientras baja a la plataforma.- Otra cosa no, pero lo tendrían que apodar el Capitán Cojones, porque macho...-

Mi pensamiento sarcástico se ensombrece ante "la pesca" de Joe.Vuelvo a mi forma híbrida. Este sube al barco a Taka, el semioni del que tanto aprendí antaño, sin vida. Acto seguido volteo hacia el otro individuo desconocido, entendiendo que es Sohem, sin máscara. No digo nada. Procedo a agachar la cabeza y a seguir con mis labores sanitarias y de vigilancia.

Después de atender a un gran número de heridos, le toca el turno a mis compañeros. Joe mostraba una serie de cortes importantes, pero se mostraba inalterable al dolor, como siempre.
Karl volvía en sí, tras tanto trajín y agotamiento. Joe la elogiaba por su transformación y su labor. Sin duda de lo más destacable. Ella le devolvía los elogios con un agradecimiento comedido, más de lo que tenía acostumbrado por su parte. Un breve momento cálido en mitad de un escenario frío y desolador. Yo me limité a sonreír tierno, pues estaba centrado en mis labor sanitaria.
Al terminar, Joe se dispone a quitar restos y dibujos identificativos a los piratas. Karl sorpresivamente se me acurruca, haciendo contacto cercano. Yo en ese momento dejo de guardar mis utensilios médicos, pues tonto no soy y podía sentir el calor del fénix. Esta se alegra de mi estado tras la batalla y me recuerda la conversación que quedó colgada en el G-34. A la par, se me insinúa de forma deliberada y sensual. No obstante, me hace una pregunta para nada fugaz que me deja pensativo. Todo el calor que podía tener en el segundo cerebro, se afloja para ir rápido al cerebro de pensar. La pregunta no era moco de pavo y me pilló con la guardia baja.

-Pues a ver... Somos Marines... ¿A que Marine se le ocurriría tener relaciones con un pirata o abusar de esta? La normativa indica captura  o ejecución. No abuso. -Mi mente cuadriculada en la normativa no comprende que alguien quiera nada con un pirata -Pues lo que...- 

Un grito del cocinero advierte a todos. Yo salgo despedido por un brazo, que me empuja con fuerza a la orden de comida. Sin duda Karl me traía loco. Me reí con fuerza, me recompuse pero me quedé en mi puesto de guardia, vigilando a Sephi, Minato y el pulpo raro.

-¡Traeme un plato para mi! ¿Karl? ¡¿Kaaarl?!-

Podía oír la algarabía de fondo. Todos disfrutaban de la comida que, probablemente, Joe había preparado. En el pasado había tenido ocasión de probar sus platillos, pero no era lo más habitual. No obstante, yo iba a mantener mi guardia en proa y no iba a perder de vista a nadie. Ya comería más tarde o de sustitución por alguno de mis camaradas.
Mientras miro al horizonte, una gaviota se acerca. Esta deja caer un periódico al costado mío, envuelto. 

-Que pronto... ¿Hablará del incidente de los Cabos o habrá pasado algo?- me dispongo a agacharme y cogerlo del suelo, pero a mitad de camino, me quedo paralizado y pensativo- ¿Sabes que...?- reculo hasta mi posición erguida de nuevo. -Por hoy ya he tenido suficientes noticias malas... No tengo ganas de más por hoy. ¿Verdad Sephi?- Lo miro de reojo mientras veo como su pecho se contrae, confirmando que sigue respirando.

En ese momento vuelvo a mirar al suelo, al periódico. Decido finalmente cogerlo y acercarme a mi compañero inconsciente. Se lo guardo en la chaqueta, a buen recaudo.

-Para ti. Cuando despiertes querrás saber que ha pasado en el mundo y me lo tendrás que explicar tú mismo, ¿qué  te parece? Así que despierta rápido hermano.-

Me vuelvo a recolocar, asomado a la barandilla cercana al borde de la proa. Observo hacía el interior del barco, donde todos están comiendo o leyendo los papeles. Veo como Karlglass se frustra y pintarajea el periódico. Veo como los esclavos sonríen frente al plato de comida de Joe. Y veo a este fumar, tan serio como siempre, cavilando y organizando sus ideas.

-Esta es mi familia a partir de ahora JAJAJAJA. Y la voy a cuidar... Te doy mi palabra Minato...- sonrío levemente mientras una lágrima se deja caer por mi mejilla derecha disimuladamente.- Por cierto...- mi cara se convierte en una mueca de preocupación - ¿Quién está conduciendo el barco? JAJAJAJA.-

Aclaraciones
#4
El señor del bigote subió el cuerpo de aquel tipo a bordo. Era muy alto, mediría aproximadamente unos cuatro metros tranquilamente, tenía una larga melena y un físico entrenado y visiblemente capaz. Seguía empapado. Morir ahogado habría de ser una de las cosas más horribles que se me podían ocurrir, y sin duda, uno de los mayores temores que yo particularmente podía sentir como usuario de fruta del diablo. Observé su cuerpo tendido sobre las frías maderas de la cubierta del barco mientras los Marines y el resto de los presentes deambulaban y hacían sus cosas.... no era lo que más me apetecía pero si que era la opción más lógica para mi. Ir con piratas habiendo salido en el periódico como un cazarecompensas no era una opción inteligente, así que por descarte viajar con estos poligomas sería lo más beneficioso en corta instancia. Ya los perdería de vista cuando tuviera opción o cuando dejasen de serme útiles... lo que pasase primero.

Tras unos largos minutos observando el cuerpo, decidí buscar lo que fuera que llevase encima, bien para intentar identificarle o bien para beneficiarme de algo que un cuerpo muerto no iba a poder aprovechar, guardándome sus pertenencias haciéndolas mías ahora — Buen viaje — dije dándole dos palmadas en el pecho al terminar de saquearle — Seas quien seas — añadí, y me incorporé. No quería seguir enfrentando esa extraña sensación de conocerlo y no saber de qué, por qué, o cómo. Así que tras usar una soga para amarrar el brazo al resto del tórax - con el consecuente dolor - me dispuse a dirigirme hacia el timón, pues no pareciera que ninguno de los presentes lo ocupasen o fueran a ocuparlo. ¿Y a donde cojones pensaban irse sin un navegante? Miré en derredor hasta dar con dos cuerpos tendidos, uno de un pelirrojo con una horrorosa larga cabellera - odiaba las melenas de ese estilo - y otro un muchacho con el pelo púrpura, el de las alas de bicho que había muerto en nuestra particular empresa flotante de hacía unos minutos. Bufé, al final el muy imbécil había obtenido lo que andaba buscando, aunque no había sido yo el que se lo había dado... caprichos del destino. Pero mejor así, el resultado era el mismo y yo no me ensuciaba las manos ni salía mal parado. No tenía un verdadero problema en matar a un Marine, para mi sus vidas valían lo mismo que las de cualquiera: Si eran un problema estaban mejor muertos. Si no daban problemas podrían seguir con su movida.

Caminé hasta el timón encarando el barco por la corriente rumbo a la primera isla donde nos fuese a llevar el destino navegando por el Grand Line... qué locura ¡al fin fuera de ese circo!. Escapar del North Blue fue una necesidad. Escapar del East Blue un anhelo. Salir de los Cabos Gemelos... eso había sido pura suerte. Pero ahora estaba llevando un barco enorme en dirección hacia la primera de las islas del enorme mundo que amenazaba con engullirnos, y lejos de sentir miedo, sentía la emoción de descubrir qué nos deparaba la vida a todos y cada uno de los presentes... aunque no fuera a recordar a ninguno al día siguiente. Pequeñas bendiciones que tiene tener mala memoria: No retienes caras de don nadies.

Mientras manejaba el timón, el marine del bigote empezó a repartir comida entre los civiles. Era algo tan básico como arroz con cosas, y no se podía decir que fuera algo digno de un cheff ni mucho menos, pero al menos había tenido la decencia de tratar de alimentar y animar a los demás, mientras otro de sus compañeros, pelirrojo también - pero qué cojones pasaba con los pelirrojos - curaba heridos y atendía personal. Con ellos había una tipa enorme, musculosa y que había estado yendo y viniendo del barco a las plataformas de la emboscada cargando con personas, teniendo una apariencia alada ígnea de color azul. Sin duda una usuaria de fruta del diablo... y no era la única. El tío del bigote tenía una forma serpentina, y me recordaba vagamente a unos pringaos que me encontré en otra isla, que se transformaban en animales, estando yo con... Juancar, o como se llamase aquella zebra. Pareciera que ese tipo de frutas animaloides abundaban... pero la curiosidad sobre si el ave de fuego podría soportar mis habilidades empezaba a brotar en mi.
Salí de mis pensamientos cuando el señor del bigote me llamó por mi propio nombre ofreciéndome algo de comida de la que había preparado y al unísono las gaviotas del OkNews! empezaban a lanzar sus periódicos sobre la cubierta de este barco, pudiendo ver en el horizonte que estabamos siendo perseguidos - o simplemente compartiendo ruta - por otros barcos que parecían provenir del mismo lugar que nosotros. El periódico anunciaba la muerte de uno de los Cuatro Emperadores: Josh Dush, un hombre de una avanzada segunda edad con apariencia realmente intimidante — Un Yonko... — dije en un susurro, y apreté el periódico preso de la emoción — Así que se les puede matar... — añadí, preso de la euforia y revisé el resto de noticias. Anunciaban la desaparición de los Piratas Sticky, cuya bandera antes hondeaba en lo alto de la cofia de nuestro barco, el incidente de los Cabos Gemelos en los que decía que tres de los cuatro marines - y un cadáver - que habían aquí habían conseguido plantar cara a un capitán pirata Lunarian y a un líder revolucionario. Una noticia sobre que en Whisky Peak ahora reinaba un Gremio de Cazadores de recompensa, y mucha, mucha más paja a la que no presté atención, yendo directo a ver los carteles de recompensa. El lunarian y el líder de los revolucionarios valían cada uno más de cien millones. Chasqueé la lengua. Eso no es que fuera un problema como tal, pero eran presas muy jóvenes en cuanto a trayectoria con recompensas muy grandes, así que o estaban infladas y corría el riesgo de que alguien los matase antes que yo, o tenían en verdad un poder abrumador. Cualquiera de las dos opciones era una putada.

Guardé todos los Wanted en mi bolsillo para verlo más tarde y me dirigí hacia el bigotudo para aceptar el plato de comida, que no me tomaría delante de ninguno de ellos, pues volvería a ir junto al timón y me sentaría de espaldas a este y al resto del barco, observando los barcos que nos seguían y evitando que los presentes pudieran verme el rostro - de nuevo - de darse el caso, para poder empezar a comer ya sin mi casco. Pero mi paz no duró mucho, ya que el marine del bigote, quien pareciera el jefe de todos aquellos tipos, vino a preguntarme por el rumbo y a decirme que no había olvidado su promesa. Era cierto, me debía una recompensa.
— Nunca he estado en el Grand Line, marine. Vamos a donde nos lleve la corriente y de ahí ya estableceré mi propio rumbo, así que id pensando en pedir un navegante para vuestro grupito porque las aguas de este lugar no son ninguna puta broma — le dije como aviso y consejo, siendo completamente sincero — Y sobre esa promesa — añadí, girando mi rostro mascando el arroz, mirándole — ¿Cómo piensas cumplirla? — le pregunté — No te conozco de nada y no se ni cómo coño te llamas — añadí, esperando una respuesta por su parte paciente mientras tragaba aquella improvisada comida. No estaba mal.



Información
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#D86700
#5
Parecía que a todos les gustó mi plato improvisado. Sé que no era gran cosa, pero allí solo había ingredientes básicos e hice lo que pude. Con tal de llenar un poco el estómago, cualquier plato es bienvenido.

Tras mi pregunta a Sohem, este me respondió con bastante sinceridad y sin titubear. Primero necesitábamos un navegante entre nosotros - los marines - cosa que decía que Sohem en cuanto pudiera tomaría su rumbo, puesto que no somos compañeros, cosa con mucho sentido. Iba a dejar un poco por libre ver donde nos llevaba la corriente y una vez él supiera, iríamos a la isla más cercana - Me parece bien. Tú eres el entendido, en la primera isla que anclemos, cada uno tomará su camino, pero al menos ya estaremos en tierra firme. Si podemos ayudarte en alguna cosa para que el barco vaya más rápido, dinos sin problema. - Le dije.

También me habló de la promesa que le hice en la plataforma. Menudo es. Me daba la sensación a veces de que se acordaba de lo que le interesa y de lo que no se hace el loco. Me preguntó como iba a cumplirla, que no me conocía de nada y que no sabía mi nombre - Me puedes llamar Joe. Y nos conocemos desde hace un poco de tiempo. Tú y... - De repente, me paré en seco. Iba a mencionar al grandullón de Taka, pero no quería remover el sufrimiento, si es que se llegaba a acordar de él -... Y mi compañero, el pelirrojo de gafas de sol, y yo, tuvimos un pequeño calentamiento y entrenamiento para mejorar nuestras dotes de pelea - Dije rápidamente y me saqué un cigarrillo de la cajetilla del bolsillo de la camisa junto al zippo con el estampado de un pulpo. Procedí a encendérmelo para dejar aquel asunto y quitarle importancia.

- En cuanto a la promesa... - Cerré el zippo con mi mano izquierda y con esta misma, apunté al gyojin pulpo que estaba atado - Esa cosa de allí, según mi compañero, es el tal Peixe que aparece en los carteles de recompensa. Son 14 millones. No es gran cosa, pero es todo lo que puedo ofrecerte de lo que hay en este barco, que no nos pertenece - Me guardé el mechero de nuevo en el bolsillo de la camisa - Si estás conforme adelante, es todo tuyo. Pero poco más opciones hay ahora mismo. Voy a ir a comentárselo a mis compañeros - terminé de decirle y procedí a acercarme a mi División, los cuales estaban terminando de comer.

- Chicos, vengo a deciros una cosa. Voy a ser rápido y directo - Dije mientras le di una calada al cigarro - El enmascarado va a manejar el barco, sabe navegar. En la primera isla que paremos, buscaremos si hay algún cuartel de la Marina, o si no, comprar algún Den den Mushi para comunicarnos con la Marina. Procederemos al entierro de Minato. Y sobre el pulpo que está atado... - Miré a Vulkan con determinación - Ese mérito no va a ser nuestro. Sohem es un cazarrecompensas, que menos que dejarle que él entregue al buscado, al fin y al cabo, sin él manejando el barco, a saber donde estaríamos ahora - me senté en unas cajas de madera, y abrí de nuevo el periódico que tenía bajo mi brazo derecho para leer mejor las demás noticias

- Y si alguno tiene alguna queja sobre esto, que vaya de manera personal a decírselo a él -
#6
Mou se acercó al cabeza cubo y hablo un poco con él, luego se volvió hacia el resto y nos dijo que Calamardo era un pirata y que se lo iba a entregar al tipo ese y que si teníamos algún problema que lo habláramos con el, saque los carteles de Wanted que venían con el periódico y mire el de ese tal Paisa, es cierto que ambos eran Gyojins y ambos tenían el mismo tipo de creta morada, pero el Gyojin que yo había conocido, era imposible que fuera un pirata, era más bien, bueno, ya sabéis, un poco especial, así se lo hice saber a Mou:

-Jefe, no sé yo,recogí a ese extraño pulpo de la plataforma en la que estaba conmigo y soy la unica que lo ha conocido un poco, te aseguro que este tipo no puede ser un pirata, tiene una cresta y es un pulpo, puede que sea un familiar suyo ¿pero él? dije señalando al amordazado pulpo inconsciente.

Pase por delante de Joe y me dirigí al nuevo navegante misterioso manteniendo las distancias, el tipo parecía peligroso y tenía un kanabo enorme con él, no parecía amistoso, estaba muy cansada, pero debía de tener cuidado, sabía cuando alguien tenía ganas de pelea, tras años viviendo entre piratas, no quería iniciar ninguna hostilidad, pero algo en mí me decía que ese caracubo tenía ganas de gresca. Deje mostrar una pequeña, pero amenazante aura azul alrededor de mi cuerpo para mostrarle a ese tipo que estaba listo para contestar a una agresión, aunque esperaba que no se diera. Estaba lista para transformarme en caso de ser necesario.

-Hola Navegante, me llamo Karl, soy el miembro de menor escalafón de este barco lleno de marines y no tengo nada en contra de que te lleves a este tipo, sin embargo, a pesar de lo que dice el pelirrojo de mi compañero, no creo que sea ningún pirata, interactúe con el brevemente y me pareció... ya sabes... - baje un poco la voz, como queriendo que Paisa no me escuchara - un poco cortito, ya sabes, bastante bobo, idiota, con capacidades diferentes, no sé si me sigues, le falta una patatina pal kilo, no es el lápiz más afilado del estuche, si tuviera una técnica, se llamaría inicio lento - sin querer volví a alzar la voz VAMOS QUE ES BASTANTE RETRASADO. Y dudo que alguien así pueda tener una recompensa como esta, la verdad, obviamente puedes hacer con él lo que quieras, pero no quiero que luego le pidas cuentas a mi amigo Mou, no se admiten devoluciones... y por favor, no le hagas daño, es un ser inocente, al no ser que realmente sea el pirata, en cuyo caso no sería inocente supongo. No sé, me parece imposible que le haga daño a una mosca la verdad. Bueno, que te lleves a este si quieres, pero no digas que no te he avisado, y muchas gracias por llevarnos a tierra, menudos marines estamos hechos. ¿Portémonos bien vale? Ya hemos tenido suficiente violencia por hoy.  

Me quede quieta y un poco atemorizada ante ese tipo, a pesar de ser mucho más bajito que yo, sentía que estaba hablando de nuevo con alguien parecido al cocodrilo misógino de los piratas Sticky. estaba completamente a la defensiva, pero esperaba que no se notara. 

aclaraciones


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#7
Disfrutaba del viento fresco de poniente. Me recordaba a mi antiguo hogar y esa vida de calma y paz con mi madre. Si cerraba los ojos y escuchaba el bullicio generado en cubierta por la comida, podía transportarme a una época que recordaba con cariño, una época donde la revolución y la piratería quedaban lejos de mi puerta.

-Que infancia... No puedo quejarme, ¿sabes?- Hablaba con el cuerpo inconsciente del tritón azul mientras daba una vuelta a su alrededor- Todo eran risas y amor hasta que llegaron los de tu calaña.- pego una patada con rabia en el estómago del ser, dejando en el golpe mi odio hacia la piratería. -Puñetero pirata asqueroso.- Terminé de maldecir, escupiendo en él con malicia.

Tenía pensado seguir agrediendo al ser, por pura frustración. Pero una descripción sobre mi pelo y mi apariencia de manos de Joe me detienen y me hacen prestar atención. Doy un paso al frente, como si la conversación fuera conmigo y con la oreja puesta.

Cuando me engancho a al tema, Joe está hablando con el enmascarado. Habla de una promesa que debe cumplir.

-¿Promesa?¿Desde cuándo Joe le debe nada a nadie y no me ha dicho nada?-

Este dice de cumplir su "pago" con la pesca del día, Peixe. Lo ofrece pues, bajo el criterio de Joe, el pescadito cuesta 14 millones de Berrys.

-¿QUEQUEEE?- En ese momento debía tener los ojos más abiertos que nunca, mientras una gota de sudor me caía por un lado de la cara. Por suerte, las gafas de sol podían disimular la sorpresa. -¿Este tío ahora vale 14 millones?¿Desde cuándo?- Doy un vistazo al bicho azul girando el cuello, para al segundo, volver a la conversación.

Joe termina de "medio cerrar" el trato con el tipo para dirigirse a Karl y a mí. No tenía pinta de estar para bromas y, con el cigarro, parecía más amenazador.
Joe deja las cartas sobre la mesa y nos confiesa su trueque con el Sohem. La idea es que el cazador es un navegante diestro que nos puede dejar seguros en un cuartel en ausencia de Minato. Y que, como pago de este favor, dejaríamos que cobrara la recompensa del pirata. Joe tenía la mirada clavada en mí. Sabía que si alguien iba a poner resistencia a esto, era yo, pero la ironía de la vida volvería a hacer de las suyas. 
Conforme, pongo una mueca de aprobación mientras asiento con la mirada y un gesto leve de cabeza. Y cuando estoy dispuesto a dar mi aprobación, Karl se me adelanta.
Esta reniega del origen piratesco del captivo por activa y por pasiva. Y no solo delante mío y de Joe, sino que se acerca a Sohem y le argumenta que no puede ser pirata porque "es demasiado bobo". 
En ese momento no sabía si matar al pulpo o si cargarle a Karl. 

-Pero a ver, Karl...- Empecé una frase con la mano en la cara y el rostro bajo de vergüenza ajena.- Mira... Paso...-susurro. -Ya se encargará Sohem o Joe de ponele los puntos sobre las íes.-

Avanzo hacia Peixe y los demás inconscientes. Mientras le hablo a mi compañero, dejándolo a mi espalda.

-Yo no tengo problema, Joe. Un pirata menos es un pirata menos, venga de donde venga.- Doy un giro de 180 grados a la altura de la cabeza del calamar y le pongo la bota en la cabeza, sin hacer en exceso presión. Con tono burlón prosigo. -Tampoco es que vayamos a cobrar nada nosotros por entregarlo, así que premio para el caballero. JAJAJAJA.
-¿En qué momento me había vuelto tan cínico e intolerante? A sí... Cuando ellos llegaron...-

Aclaraciones
#8
El marine rondando la treintena habló tras su espeso, extraño, y gracioso - a ratos - bigote. Estaba de acuerdo con que nos separásemos al llegar, pero no concretábamos aun quien se iba a quedar el barco. Yo necesitaba uno para moverme, y ellos a alguien para llevarlo. Si no encontraban a nadie así, negociaría por las buenas o por las "Ein Hauch en mano" para llevarme el barco. Seguro que de alguna de las dos formas lo entendían... pero no era un suicida. Si el del pelo sedoso y cuidada cabellera ígnea despertaba y estaba en condiciones de continuar, sería un enfrentamiento de cuatro contra uno, y la ventaja que tenía actualmente podría desaparecer en tierra. Sin mi quedarían a la deriva y podrían naufragar, así que mientras el mar fuese el camino y este barco el corcel que manejar, tenía que jugar sabiamente mis cartas para establecer las mejores condiciones. Eso, o aprender lo suficiente como para poderlo usar en su contra en un posible futuro hostil.

Pero del pasado iba la cosa. El bigotón por fin se identificó como Joe, añadiendo que nos conocíamos desde hacía algún tiempo, incluyendo en la ecuación a uno de sus compañeros pelirrojos - el consciente - diciendo que habíamos entrenado o combatido en el pasado — ¿Conocernos? ¡Ja! — dije sin mirarle — Si me hubiera enfrentado a un hombre serpiente y a un hombre tortuga creo que me acordaría — añadí con un monosílabo que pudiera interpretarse como una risa — Una serpiente y una tortuga... — dije negando con la cabeza, agachándola ligeramente hacia el plato, y me quedé un rato pensando mientras You seguía hablando. ¿Me había enfrentado alguna vez a una serpiente y una tortuga? ¿no fue una tortiente? ¿o era una serpentuga? La cosa esa que me recibió cuando fui a encontrar mi akuma no mi. Menuda puta mierda de memoria.

Moe me sacó de mi ensoñación señalando a un gyojin azul con cresta rosa que yacía en el suelo, prometiéndome que me lo podría llevar para cobrar sus catorce millones de recompensa mientras el compañerito de las gafas de sol le daba una patada en el estómago — Valiente hijo de puta — dije en un ligero susurro mientras Low decía que iría a comentarlo con sus compañeros, y a los pocos segundos, quizá breves minutos, la mujer gigante se dirigió hacia mi con una actitud desconcertante. Por una parte parecía que pretendía ¿intimidarme o algo? pero por otra se la veía poco confiada en sus capacidades al no acercarse a menos de quince metros de mi. Empezó a decir quién era, cómo se llamaba, y lo que pensaba, creía o sentía. Me la sudaba enormemente. Mientras empezó a atropellarse a sí misma la lengua, terminé el plato y agradecí con honor con una ligera reverencia de cabeza y llevando la mano izquierda frente al pecho, abierta y en paralelo el pulgar con el esternón, antes de ponerme de nuevo el casco y levantarme, con el plato en la mano, y ahí le dirigí la mirada. Era mucho más alta que yo, tenía cuerno y medio, una cara bonita promedio que servía de escudo de un seso sin salsa, y estaba emitiendo levemente un aura azulada en todo su cuerpo. Por tamaño - y esas astas cabrías - era difícil pensar que fuera una humana, pero seguramente sí lo fuera en algún porcentaje de su sangre, pues aunque era grande no alcanzaba los tamaños desconmesurados de las grandes aberraciones genéticas que vagaban por los mares, onis y gigantes. En resumen, era una mestiza


— La persona con menos rango en cubierta ¿eh? — dije, y comencé a caminar hacia ella calmado, muy lentamente — Escúchame cabeza de cabra — comencé, tercer paso — Mientras estemos surcando este mar y si queréis llegar a un puerto, yo soy el que da las órdenes aquí — sexto paso, y comenzó a salir algo de humo tímido de los agujeros de mi casco — No os necesito para llevar este cacharro — octavo paso — Y lo que haga con el pulpo es cosa mía — noveno paso — Así que limítate a estar en silencio y no molestarme con jueguitos de luces de colores — decimosegundo paso, estaba frente a ella, y le dejé el plato que llevaba en la siniestra a la altura de su pecho, mirándola hacia arriba, esperando unos segundos a que lo sujetase — Recoge esto, llévalo a la cocina, y aprovecha para darte un poco de agua en la cara... — añadí, soltando el plato indistintamente de que lo agarrase o no — ...pareces un poco sofocada — finalicé, abandonando el puesto de navegación para bajar por las pequeñas escaleras hacia la cubierta, acercándome hacia donde estaban el resto de Marines mientras el humo de los agujeros de mi casco se iba deshaciendo, caminando con la mano izquierda metida en el bolsillo y el brazo izquierdo atado al cuerpo. Ya sabía qué tenía que pedirles a cambio.

Cuando estuve frente a ellos señalé al de las gafas de sol — Tú, te vi antes curando a los civiles — prácticamente gruñí — Dime tu nombre — le exigí, sacando la mano izquierda del bolsillo y agarrando del cuello al gyojin, alzándolo un poco del suelo — Puedo entender la diversión de patear un cuerpo inconsciente, pero es una alarmante muestra de debilidad y pésima capacidad de autocontrol... y más si lo haces frente a un grupo de personas heridas y traumadas que tienen que ver en ti alguien amable y en quien confiar — maticé mientras miraba la cara y las facciones del hombre pulpo, estudiándolo - para nada, porque mañana no lo recordaría - y volvía a soltarlo, sin cuidado ni cariño, justo donde estaba, sentándome en una caja a su lado — Aún tenemos unas horas de rumbo fijo, así que cúrame el brazo. Necesito los dos para poder navegar bien — le ordené, mirándole, y después girando mi cara para mirar a Zou, por si acaso hacía falta recordar la situación, sus ventajas y sus inconvenientes... y esperé.





Fruta

Info
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
#9
Abrí el periódico de nuevo, dispuesto a leer de nuevo las noticias, ahora que estaba un poco más calmado. Tras las palabras que dije tanto a Sohem como a mis compañeros, poco más había que debatir. Eran las cartas que teníamos en la mesa y había que saber jugarlas. Está claro que sin un navegante podíamos acabar bajo el profundo océano o vete a saber donde. La prioridad era encontrar tierra firme y un cuartel de la Marina, enterrar a Minato - y Taka siempre y cuando Sohem nos dejase - Una vez realizado todo esto, se verá de donde podemos sacar un barco o si la propia Marina nos puede facilitar uno en caso de que este también decida quedárselo Sohem. Al fin y al cabo era un barco pirata, y a mí en lo personal no me hacía ninguna gracia estar en él.

Karl y Vulkan se sorprendieron de mis palabras. Miré de reojo con mi periódico en las manos. La grandota de primeras fue a decirle algo al enmascarado, con poca confianza en sí misma, intentando convencerle de que aquel pulpo era buena persona. Me estaba oliendo la tragedia. Y el kanabo de Sohem en la cara de Karl. Si llega a pasar, era una lección para Karl, al igual que me pasó a mí. No iba a intervenir. Para mi sorpresa, Sohem hizo de nuevo de lo mejor que hacer. Que lo que le digan le dé absolutamente igual y no mostrar respeto ninguno cuando alguien le dice algo que no le interesa. Al menos Karl no cobró directamente en sus carnes, pero sí que pudo notar como se "calentaba" la cosa.

Vulkan a su vez, aunque al principio estaba confundido, acepto de buenas maneras el trato que hice. Al menos, es la sensación que él quiso dar. Sohem se acercó a él, recriminando la patada en el estómago que le pegó a alguien inconsciente y diciéndole que debe de dar ejemplo si quiere ser una figura de respeto y salvación para la gente que se encontraba en el barco. Más razón no podía tener. Yo seguía absorto en mi periódico, podía intervenir de alguna manera, pero no lo hice. Sohem se hacía respetar mucho más que yo, así que le dejé que dijera lo que quisiese a mis compañeros.

Sohem pidió a Vulkan que lo curase, que iba a necesitar sus dos brazos para poder navegar aquel gran barco. Supongo que el trato que le dije le gustó, puesto a que en ningún momento dijo nada negativo de él. Tras esto, me levanté de la caja de madera en la que estaba sentado y dejé el periódico en ella. Me puse a recoger los platos de comida de los civiles y de mis compañeros para meterlos dentro de la cocina y dejarlos allí junto a las dos sartenes. Me lavé las manos y salí de nuevo.

- Recuerda Sohem, si podemos ayudar en algo para que el barco pueda ir más rápido solo tienes que decirlo - Le dije con determinación. Poco más podía hacer yo en esta situación. Me fui al lado del cuerpo de Minato y me crucé de brazos mirando al océano. Lo único que podía hacer era esperar llegar a tierra firme.

resumen
#10
Ese cabrón se acercó a mí poco a poco y empecé a sentir un calor insoportable, según se acercaba, estaba completamente paralizada y encima el cabezacubo me dejo el plato sucio donde había comido y me dijo que me estuviera quiete cita, ese miedo se estaba empezando a convertir en rabia. Aunque el calor fuera sofocante

Con el plato en mis manos vi como el tipo, ese se dirigió a Volkan de manera igualmente despectiva, pero con razón, al parecer había dado una patada en el estómago al pobre Paisa, menos 10 puntos para el nazi guapo y acto y seguido agarro al pulpo del cuello y exigiéndole a Vulkan que curara a Sohem.

Al ver como hablaba a mi compañero y como cogía al ser que yo había subido al barco y le había pedido que no hiciera daño, apreté tanto mis puños que rompí el palo lleno de sobras que me había dado el cabezacubo sin que pudiera reaccionar. Mire alrededor y vi que Mou estaba contemplando todo en silencio leyendo un periódico tranquilamente sentado, me dieron ganas de ir a cogerle del cuello y decirle cuatro cosas

¿Quién era ese tipo y porque nos hablaba así? ¿Qué relación tenía con Mou para que no nos defendiera ante sus continuas faltas de respeto? En momentos así me costaba mucho comportarme como una marine, la verdad, seguía teniendo miedo, pero la rabia me consumía.

Mou levanto la cabeza y le pregunto al tipo que si le podíamos ayudar en algo, al parecer se llamaba Sochen.

-¿encima de putas vamos a poner la cama contramaestre Mou? Me voy a la cocina a estar calladita. 

Tire la cubertería rota hacia donde estaba mi superior bigotudo y me dirigí a la cocina, dando un portazo. Cuando estuviéramos a salvo y en tierra Mou tendría que explicarme muchas cosas, el tío ese hablaba como si nos estuviera salvando la vida, pero sin nosotros tampoco él había podido sobrevivir 


[Imagen: 9GdOzk1.png]


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