[Presente absoluto]El tiempo no cambia nada
#1
Vengo de aquí.
93 de otorño, año 16
13:50 p.m. Costa de Mystoria.

— ¡Jefe!¡Tenemos tierra a la vista por fin! — dijo Kraven, llamando mi atención a cubierta. Yo estaba en mi camarote. Se me seguía haciendo raro dormir en un sitio solo, sin mis amigos al lado, pero, por alguna razón, me preocupaba que no hubiera pesadillas. Casi se había convertido en una tónica y después de la pelea con Ren se habían agravado. Terminé de ajustar mis armas en el cinturón. No hacía mucho tenía la sospecha de ciertas cosas relacionadas con mis armas y tenía ganas de comprobarlo en mi nuevo destino. Tras enfundarme el manto celeste y colocar correctamente la placa de mi hombro, que dejaba caer el pequeño haori blanco por mi hombro izquierdo, salí hacia cubierta, donde Kraven estaba al timón. El navegante había hecho del viaje una delicia con el timón en sus manos. Casi parecía que conociera la embarcación al cien por cien y pudiera manejarla el solo.

— Buenos días, capitán. — saludé al navegante ex marine. — Largas ganas tenía de tomar tierra, aunque no lo creas. — dije subiendo a la segunda cubierta donde el timón se encontraba. — No me gusta inmiscuirme, señor. ¿Pero qué se le ha perdido a un Shichibukai en una isla desierta? — preguntó el hombre, mientras encendía otra pipa. — Amigos, Kraven. Viejos amigos. — respondí golpeando con confianza su espalda a media altura -donde llegaba- y volviendo a cubierta para acercarme a la escalera de bajada mientras Kraven aproximaba el Eidfrost a la costa. Delante de mi, una costa casi inmaculada con una subida escarpada que dirigía hacia un faro blanco inmenso. Supuse que ya habrían detectado mi presencia desde hace tiempo pues no me había molestado ni lo más mínimo en ocultar el barco ni mi aura. Tenía ganas de ver como habían pasado los años para mis conocidos de la marina. Cuando Kraven atracó, bajé a la costa y sentí la arena de playa cuando mis botas se hundían en ella mientras avanzaba hacia el límite de la playa. Sonreía.


— ¿Hay alguien en casa? —

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#2
Llevábamos ya un tiempo pensando en como organizar la nueva base en la isla, tranquilos, sin que nos molestaran ni molestar a nadie, entrenando mientras Joe y Fuguwu que eran los listos del grupo, analizaran cada rincon de la isla y discutieran donde era mejor establecer el cuartel. 

En el faro nos refugiábamos del calor de la isla y vivíamos bastante bien. El barco lo visitabamos de vez en cuando y me traje a Josebas para el faro, donde dormíamos toda la división, pero aquello eran como unas raras vacaciones. Mientras la vida continuaba como si fueramos una familia feliz en vez de los que debían de proteger el mundo. Cazabamos para comer, entrenabamos y compadreabamos unos con otros. Apolo tocaba musica, Joe cocinaba, Fuguwu meditaba y yo, yo me tocaba un poco el papo la verdad. Intentaba mantener todo limpio en aquel "hogar temporal" pues cuando empezaramos a contruir el cuartel, suponia que tendriamos otros aposentos, aunque tal vez usaramos el faro como base de operaciones, no estaba segura. 

Sin embargo, hoy la tranquilidad parecía acabarse, desde la zona del faro veíamos la isla y el mar y a mitad de la mañana, la verdad, no solíamos montar mucha guardia en esta isla desierta, pues nos cansamos pronto y de manera irresponsable, pero jugando con mi gato mi, este empezó a maullar sin razón aparente en el alfeizar de una de las ventanas superiores que daba al mar y cuando fui a ver qué cojones le pasaba al Josebas, me di cuenta de que un barco se acercaba a la isla. Un barco que no era de la marina. 

Busque a mis amigos a gritos.

 - Joe, Fuguwu, Apolo. ¡¡Tenemos problemas!! ¡¡Un barco desconocido se acerca a la isla!! ¡¡¡Preparaos para cualquier cosa!! ¡¡¡Salgo hacia la playa!!!

Habiendo dado la alarma, cogí mis cosas rápidamente y me dirigí hacia la playa más cercana al faro, donde parecía que el barco iba a atracar. Aquello no me gustaba, según me iba acercando a la playa pude sentir un aura poderosa y ligeramente familiar ya en la playa.

Allí había un hombre de pelo plateado esperando, no sabía cuál eran sus intenciones, pero me sonaba de algo. Cuando estaba como a cien metros de él, al fin lo reconocí. ¿Vicente? ¿El amigo especial de Joe? ¿El que siempre iba con Sohem? Me relajé un poco al ver que era una cara conocida ¿Pero qué hacía aquí? ¿Cómo sabía que estábamos en esta isla? ¿Y a que había venido? Creo que Joe y él eran amigos y aunque soy olvidadiza no se me olvida que el tipo era, guapo y había intentado algo con el sin éxito. ¿A qué había venido? No sentía el aura de Sohem en principio, parecía que no había venido con él.

Espere a una distancia prudencial, a ver como reacionaba Joe.

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[Imagen: 9GdOzk1.png]
#3
La vida en Mystoria no era apasionante, ni especialmente divertida. Los días y las semanas habían pasado desde que conquistamos este trozo de tierra infernal en medio del mar, habitado únicamente por seres hostiles y un clima sofocante. Pese a todo hacíamos lo que teníamos que hacer y, teniendo mucho trabajo por delante, los cuatro trabajábamos para lograr que nuestro terreno yermo llegase a ser en un futuro un territorio marine. A veces pensaba en si podríamos incluso conseguir llegar más allá y poder convertir la zona en una ciudad... si es que hubiese incautos por el mundo a los que le apeteciese vivir en un lugar tan caluroso y feo.

Por la temperatura yo me había acostumbrado a vivir en el lugar vistiendo únicamente el pantalón y las botas del uniforme, además de mi media máscara, y así me encontraba sentado encima del tejado del faro blanco, pluma en mano. Mis habilidades estaban en el mar, aunque suene irónico, y también en los mapas, por lo que desde lo alto del faro en lo alto de la cordillera, podía tener una buena vista de nuestro hogar para trazar la información sobre un papel. Me entretenía dibujando la costa que daba forma a la cabeza del elefante, así como el cabo, la gran bahía, los lagos, las cordilleras y el volcán... ojalá pudiese apagar ese volcán con mi arena.

En medio de mi trance artístico, volví en mí al escuchar la voz de Karl, alertándonos de que había visto un barco — ¡Lo he visto, Karl! — Hacía minutos que desde la línea del horizonte había aparecido una embarcación dirigiéndose hacia nuestra costa. Una corbeta militar de color azul con un gran lobo en el mascarón y, aunque yo era más del zorro, se veía como un buen navío y bastante bonito. De un inicio no le había dado mucha importancia a aquella aparición, ya que hasta que desembarcase aún había tiempo de sobra, pero esperaba que no fuese alguna banda pirata a estropearnos el mediodía. Cuando ya estaba cerca de nuestra costa, me levanté sobre el faro estirando mis brazos y piernas y bostezando sonoramente. Agarré mi pluma y mi papel y, de forma acrobática entré por la ventana del faro para dejar todo dentro. Karl ya había ido hacia la playa, así que cogí mi capa de Marine que había dejado sobre una silla y, ondeándola en el aire, la dejé caer sobre mis hombros para acoplármela. — La justicia nunca descansa ¡kakahaha! — le dije al gato de Karl, mientras acariciaba su cabeza con mi mano completa. Tras ello, salté por la ventana mientras me convertía en arena completamente para volar más rápido.

Tras volar hasta el lugar en el que se encontraba Karl, aterricé estrellándome contra el suelo levantando polvo a mi alrededor, mientras mi arena se arremolinaba dándole forma a mi cuerpo — Oh — dije al ver que el barco no era de una banda pirata, sino de una cara conocida — ¿un Shichibukai? ¿en este lugar del Nuevo Mundo? ¿en esta época del año? — No habíamos vuelto a ver a esos cazarrecompensas desde el incidente de hace dos años, pero lo último que supe de ellos fue a través de las noticias. Viktor había sido nombrado Shichibukai. Tras ello extendí mi haki de observación sobre doscientos metros para cubrir el navío, dándome cuenta de que venía solo — ¿Cómo le va al chico de las alas? — No tenía ningún interés sobre su jefe, el cretino con el cubo en la cabeza, pero sí recordaba cómo el científico de su grupo había sido bastante agradable con nosotros, ofreciéndose incluso a tratar mis heridas.


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Bélico

Gastos
#4
La mañana iniciaba tranquila como como todos los días en Mystoria. Despertar con el alba era vigorizante, a pesar del calor constante que emanaba del volcán y se expandía por toda la isla. Normalmente, nos manteníamos lejos de aquella fuerza de la naturaleza, resguardados dentro del faro hasta terminar de montar nuestra base. Las discusiones sobre la cantidad de tropas y los recursos que la Marina extraería en la isla seguían en pie, aunque a paso lento, bendita burocracia. Al despertar, tomé una ducha y me vestí como lo estaba haciendo últimamente, portando el uniforme de la marina, la capa con los kanjis de ‘Comodoro’ adornando mi espalda, aportando un toque personal que me permitía mi rango, llevando una camisa manga larga con patrones y colores que me recordaban a mi isla natal. Las botas reglamentarias calzadas y amarradas firmemente en mis pies, y la gorra oficial de la institución que representaba cerraban el atuendo. Desayune luego de bañarme y vestirme para realizar mi entrenamiento diario por la playa. Lleve conmigo todo lo necesario, pues, en una isla prácticamente deshabitada, nunca se puede ser demasiado precavido. Empaqué conmigo ungüentos para tratar las quemaduras, así como vendas, kits médicos, antídotos contra el veneno, raciones de comida y utensilios que podrían sacarme de un apuro. Salí del faro alrededor de las 9am, con todas las provisiones listas, expandí mi haki de observación en 140 metros y comencé a trotar los kilómetros por recorrer hasta la playa.
 
Llegué alrededor de las 11am, dejé mi mochila a 2 metros detrás de mí sobre una piedra, y me puse a entrenar: katas del gyojin karate, ejercicios militares para fortalecer los músculos, y ejercicios de meditación para perfeccionar el haki. Todo ante el hipnotizante sonido del ir y venir de las pequeñas olas del mar que bendecían la isla, era la mejor forma de entrenar y me permitía concentrarme particularmente mejor durante la meditación que hacia para mejorar mi dominio del haki. A la 1:00pm había concluido con el entrenamiento, me lo había tomado con calma, particularmente disfrutando del mar y del perfecto día que hacía, mi cuerpo acostumbrado al calor de la isla luego de meses viviendo aquí. Mantenía mi haki de observación expandido al máximo que me podía permitir tras el entrenamiento cuando algo capto mi atención a 140 metros mar adentro, una presencia – extrañamente familiar y fuerte – se acercaba a la isla. Tomé el Den Den Mushi de la mochila que se encontraba a dos metros de mí, levantándome en el proceso, y avise a mis compañeros – “Tenemos visitas, alguien cuya presencia me resulta familiar pero no recuerdo de donde, no tiene aura hostil.” – me colgué la mochila a la espalda y espere en la playa a 50 metros a la izquierda de donde llegaría el barco si seguía su ruta en línea recta.
 
El navío era impresionante, la madera era de un tono azul que recordaba al invierno y el mascarón estaba adornado por una gran cabeza de lobo de un tono tan gélido que llego a refrescarme el espíritu. Parecía que nuestro invitado venia acompañado únicamente por otra persona cuyo haki no era ni de cerca reseñable, mucho menos en comparación con el de quien presuponía era el dueño de aquel imponente navío. Una vez llegaron a la costa, tiempo durante el cual yo reduje la distancia para quedar a 10 metros del lado derecho del barco, nuestro invitado desembarco en la playa de Mystoria, quedando igualmente a 10 metros, preguntando si había alguien en casa a lo que contesté inmediatamente en voz alta mientras reducía la distancia caminando hasta quedar a 5 metros del peliblanco – “Bienvenido, soy el Comodoro Fuguwu, miembro de la División 9 de la Marina, tu aura me resulta familiar y tu cara aun más, ¿podrías refrescarme la memoria estimado…?” – dejé la pregunta al aire para permitirle contestar, en caso de que así quisiera. Cinco minutos después llegaron Karl y Apolo desde el faro, Karl manteniéndose a 15 metros de distancia en diagonal a la izquierda de nuestro invitado, Apolo aterrizando a su lado y saludándolo con familiaridad, preguntando por el chico alado que iba con ellos.
 
El Shichibukai Viktor Evans había desembarcado en Mystoria.
 

 
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Haki

Off
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#5
Crear una base no era algo que se hiciera en tres días. Necesitábamos pasar tiempo allí y poder organizar todo bien y con calma. Nos habíamos acostumbrado bien al clima de allí (en cierta manera), sabíamos que la habitaban criaturas de todo tipo, y ahora era un sitio habitable, aunque fuera en el faro de momento.

Tenía en mente cuál iba a ser nuestro siguiente objetivo, y quería planificarlo perfectamente, a la vez que todos nosotros nos hacíamos más fuertes, y así poder estar preparado. Desde hace años lo tuve muy claro, y a día de hoy, no iba a echarme hacia atrás. Pero aquellos que se llevaron la vida de mis amigos y compañeros, iban a pagarlo caro. Quizás no de la misma manera, pero me iba a asegurar de que no vieran la luz de sol nunca más. Pero eso es para otro momento.

Estaba sentado en el poyete de la ventana de mi habitación del faro, que daba al interior de la isla, mientras pelaba una manzana y disfrutaba un poco de la tranquilidad — Hoy es un buen día... Lo bueno de esta isla es que es poco probable que alguien venga a tocarnos las narices... Qué paz, que tranquilidad, qu... — Y de repente, Karl dio la voz de alarma. Un barco se acercaba a la isla, y ella salía corriendo para ya — ¿QUÉ? ¿UN BARCO? ¿AQUÍ? ¡VAMOS NO ME JODAS! — Grité mientras fui directo a ponerme mi capa de Vicealmirante y el calzado, y así salir para allí con mis compañeros.

— ¿Quién ha venido aquí? ¿Será de la Marina? Si hubiera sido así, Karl se hubiera dado cuenta y no daría la voz de alarma... ¡Mierda, con lo bien que pintaba el día! — Pensé mientras bajaba por el faro para salir de él. Cuando abrí la puerta, pude verlo a lo lejos, era un enorme barco con una cabeza de lobo al frente — Mierda, mierda, mierda... No es la marina — Pensé mientras me dirigía a toda prisa allí.

Fui el último en llegar, mis compañeros llegaron antes que yo. Tenía miedo de que algo malo pasase de nuevo, aunque esta vez estábamos más preparados y éramos más fuertes, y en cierta manera, también estábamos en nuestro territorio. Iba con prisa cuando, de repente, pude ver a mis compañeros con el invitado. Uno que me bastó una simple mirada de un segundo y poder reconocerlo.

Me sentí aliviado, y me calmé, mientras me reía por lo bajito y me acercaba lentamente andando, viendo como Fuguwu se estaba dirigiendo a él. Una vez, un poco más cerca, alcé la voz — Hmmm... No me esperaba para nada el poder tener la visita de nada más y nada menos que un Shichibukai en Mystoria — Dije con cierto tono cómico — Hay que ver, menudo barco ¿Te pega, eh? No has estado quieto todo este tiempo, por lo que veo — Terminé de acercarme a nuestro visitante, hasta estar al frente de él, cara a cara.

— Bienvenido, amigo mío. Me alegra ver que estás bien, siempre es un gusto coincidir — Levanté mi brazo y estreché mi mano derecha, esperando su respuesta — ¿Qué te trae por estas tierras, Viktor? —
#6
La marina no tardó en presentarse. Era de esperar que si habían conquistado la isla, tuvieran detectores o personal especializado en divisar amenazas, pero bien parecía que los únicos habitantes por ahora en la isla eran mis viejos conocidos. El primero en aparecer fue el gyojin. Fuguwu se presentó militarmente, siendo cortés y presentando su rango y nombre, manteniendo una posición de seguridad conmigo. — Comodoro Fuguwu. — contesté con tono amable y una ligera flexión de mi cabeza sin dejar de mirarlo — Creo que coincidimos en momentos menos amables durante la visita del Yonko a Sabaody. Viktor Evans. — respondí. Acto seguido aparecieron Karlglass, que siendo prudente se mantuvo lejos de mi hasta que llegó Apolo, estrellándose contra el suelo y convirtiéndose en un remolino de arena que tomó forma humana. Apolo se dirigió a mí preguntando que hacía por aquí en esta temporada y, acto seguido, preguntando por Shoto, o eso interpreté por su descripción vaga de “el chico con alas”. — Estaba claro que nadie iba a preguntar por el jefe... — pensé irónico mientras enfocaba a Apolo — ¡Se defiende! —  dije riendo mientras hacía un gesto con la diestra totalmente abierta, rotándola sobre sí misma a la altura de mi tripa.

Entre carcajadas, apareció el vicealmirante Joe. Desde lo lejos divisé su figura acercándose con gesto alegre en su rostro mientras terminaba de charlar con sus compañeros. Este nada más llegar dijo que no esperaba tener un Shichibukai en su isla. — Anda, anda… Shichibukai... — dije con la diestra extendida delante de mi cara en vertical, moviéndola de lado a lado tratando de evitar el tema hasta que éste mencionó sobre mi nuevo barco. — Sí… ¡el Eidfrost! Cortesía del… nuevo emperador del inframundo y dueño del banco Goldreich. — dije con tono rimbombante mientras Joe se acercaba para darme la bienvenida y extender su brazo derecho hacia mí, correspondiendo y agarrando hasta su antebrazo firmemente. — Siempre es un placer, amigo. — contesté antes de que llegara la pregunta del millón: ¿Qué hago aquí?

— ¿Yo? ¡Estoy de vacaciones! ¡JA JA JA JA! — dije con absoluta y genuina seguridad. — Foodvalten me aburre, ¡y hacía mucho que no pasaba tiempo con mi mejor amigo!… Hay que ponerse al día de muchas cosas. — dije guiñando un ojo a Joe con picardía. — Salvo que estéis muy ocupados, ¿eh? — sentencié con tono irónico, cerrando el ojo derecho y mirando a la División 9 para finalmente hacer una seña con los dos dedos en V a Kraven, que observaba desde el navío, para que dejara caer unas cajas con víveres y bebida, pudiendo después relajarse y descansar de la travesía.


— A una visita no se puede ir con las manos vacías... —

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#7
No me equivocaba. 

Hay pocas cosas que olvide, pero un rechazo así es difícil de olvidar, en su momento pensé que tal vez solo le interesaban los hombres, pensándolo hoy en frío y siendo algo más madura, simplemente soy una Oni guapa pero enorme, que impone muchísimo a cualquier hombre y aunque el Vicente este es muy guapo, no me conocía de nada.

Cuando llegué Fuguwu ya estaba allí y tras de mi llegaron Apolo y Joe, que saludo a nuestro visitante de manera amistosa. Al parecer ahora era un chichibukai de esos, no era algo que me gustara, pero si era amigo de Joe, confiaba en su criterio. Si tenían que existir esos piratas tolerados por el gobierno, al menos que fueran amigos de Joe. Confiaba en su criterio.

En quien no confiaba tanto era en su jefe o compañero, Sohem, pero ya estaba fuera de mi alcance y había sido derrotada por él. Ahora mismo poco podía hacer. Además, llamo a Joe "mejor amigo", así que me fie de el. 

Vicente era más majo que su amigo enmascarado, decía que venía de vacaciones y traía consigo comida y bebida, así que baje la guardia totalmente. 

- Pues aunque estemos muy ocupados organizando la isla, podemos tomarnos un día de vacaciones contigo, Vicente. ¡¡ Fuguwu, Apolo !! ¡¡¡Ayudemos a bajar las provisiones del barco!! ¡¡¡Hoy toca emborracharse!!! ¡¡ Vicente, bienvenido a Mystoria, Ciudad de vacaciones!!

Hacía un montón que no bebía y comía bien, al fin y al cabo, los recursos de la isla eran limitados, tocaba divertirse y conocer más al amigo de Joe. Me dispuse a llegar a los víveres para ayudar en su descarga. 

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[Imagen: 9GdOzk1.png]
#8
Por las palabras de nuestro invitado, parecía que al científico le seguía yendo todo bien. El último en llegar a dar la bienvenida fue Joe y, mientras hablaba con Viktor, me limité a poner la oreja. La situación con el espadachín era muy relajada e incluso le trataban como un amigo, eso hacía que me preguntase a mí mismo en cómo podía funcionar su grupo. Tanto el chico alado como Viktor, siempre presentaron una buena actitud y modales hacia nosotros; su jefe sin embargo tenía una actitud totalmente diferente cuando le vimos, como si dentro de ese ex gremio de cazadores fuesen el agua y el aceite. Tampoco podía juzgarlos, nosotros en un inicio tampoco dábamos la sensación de remar hacia el mismo lugar.

Viktor decía aburrirse en la isla en la que se habían asentado, Foodvalten, una isla que se me escapaba de mis conocimientos puesto que aún no habíamos navegado por estas nuevas aguas desde que llegamos. Tras ello y con un gesto, su acompañante desde su navío dejó caer unas cajas — Pues si Foodvalten te aburre ya verás qué bien te lo pasas en Mystoria... tenemos calor, tierra volcánica y cenizas — me inmiscuí ironizando de una forma relajada intentando bromear, puesto que habíamos escogido una isla demasiado hostil de un inicio a la que había que sacarle su potencial — sólo espero que esta vez no aparezca un viejo borracho queriendo partir nuestro volcán... ni que tampoco nos convoque el abuelo senil del zodiacool — Aludí a las dos situaciones en las que ambos grupos nos encontramos, por lo menos conmigo formando parte. No sabía cuáles de las dos opciones me apetecía menos, si la de volver a pelear contra un yonko, o la de tener que volver a escuchar a Nanashi.

Mientras tanto Karl se había animado a que ayudásemos con las cajas, no sé si quería causar una buena impresión como anfitriona o qué, pero la idea de emborracharse sonaba apetecible... no por mí, sino por intentar llevar a Karl al límite y ver qué hace en ese estado. Llevé mi mano zurda al interior del bolsillo de mi pantalón y extendí mi brazo derecho hacia abajo, de forma paralela a mi cuerpo, abriendo la palma de mi mano derecha apuntando hacia adelante, a la altura de mi cadera. Con Karl dirigiéndose hacia las cajas, expulsé un chorro de arena de forma controlada a través de mi diestra, moviéndolo como si fuese una extensión de mí mismo y ocultándolo entre la propia arena de la playa — ¡Eh Karl, piensa rápido! — grité mientras desde la lejanía provocaba que mi chorro de arena saltase como resorte desde debajo de una de las cajas, catapultándola hacia Karl para ver si la atrapaba — ¡kakahaha! — Tras ello rodeé con la arena otra de las cajas, levantándola en el aire y moviéndola hacia mí para desplazarla sin esforzarme. Sonreía disfrutando de haber puesto en un aprieto a Karl, aunque corría el riesgo de que me reventase la caja en la cabeza por ello.


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#9
La tensión inicial que había mantenido desde que detecté la presencia de Viktor se disipó considerablemente al ver la reacción de Joe y escuchar la familiaridad con la que se trataban. Aun así, mantuve mi postura profesional pues, aunque nuestro invitado fuera amigo de Joe, no dejaba de ser una persona que había desembarcado sin previo aviso en territorio recién conquistado por la Marina. Di tres pasos hacia adelante, reduciendo la distancia entre Viktor y yo hasta quedar a 2 metros de él, lo suficientemente cerca para conversar sin necesidad de alzar la voz, pero manteniendo una distancia respetuosa y profesional – “Es un placer recibirte oficialmente en Mystoria, Viktor” – dije con tono cortés — “Ahora recuerdo, coincidimos en Sabaody. Ese día fue... caótico, por decirlo suavemente. Me alegra ver que las cosas te han ido bien desde entonces” – hice una pausa, dirigiendo mi mirada brevemente hacia el imponente navío anclado en la costa – “Tu barco es verdaderamente impresionante. Aunque sigo prefiriendo a nuestro O’Redentor.” – concluí, refiriéndome a nuestro propio galeón anclado al otro lado de la cordillera, lo más cerca del faro.
 
Saqué mi Den Den Mushi del bolsillo interior de mi uniforme, sosteniéndolo en mi mano derecha mientras lo alzaba ligeramente para que Viktor pudiera verlo – “Si planeas visitarnos con más frecuencia, sería prudente intercambiar números. Estamos en proceso de establecer defensas más robustas en la isla, y preferiría evitar futuros malentendidos. Así podríamos recibirte apropiadamente desde el inicio.” – la oferta era práctica y sensata. Ya que Viktor era realmente amigo cercano de Joe, lo mejor era tenerlo en nuestros contactos que tratarlo como una amenaza potencial cada vez que apareciera en el horizonte, particularmente los nuevos reclutas que apostaremos en la isla lo agradecerán, estaba seguro. Observé cómo Karl se dirigía animadamente hacia las cajas que Kraven había dejado caer del barco, declarando que era momento de emborracharse y dándole la bienvenida oficial a Mystoria. Apolo, siempre el bromista, lanzó una de las cajas hacia Karl usando su arena desde aproximadamente 8 metros de distancia, claramente disfrutando de ponerla en un aprieto. El ambiente se había tornado completamente festivo en cuestión de minutos. Joe evidentemente confiaba en Viktor, y si Joe confiaba en él, yo también podía bajar la guardia.
 
Guardé el Den Den Mushi de vuelta en mi bolsillo y caminé hacia donde estaban las cajas, pasando junto a Viktor y avanzando unos 12 metros hasta quedar a un metro de las provisiones. Si vamos a tener una celebración improvisada, lo mínimo que podemos hacer es ayudar a nuestro invitado con sus regalos, por lo que levante una de las cajas con ambas manos. Giré mi cabeza hacia Viktor, esbozando una ligera sonrisa – “Hace tiempo que no tenemos una buena razón para celebrar, ¡Gowowo wowowo!” – parecía que por primera vez en todo este tiempo que llevábamos en Mystoria, tendríamos la oportunidad de relajarnos.
 

 
Resumen

Haki
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#10
Viktor estrechó mi mano, como era de esperar. Por un momento, un recuerdo pasó por mi mente, cuando el difunto y excompañero de Sohem, Taka, nos enseñó un valioso consejo sobre eso de dar la mano. Por suerte, Viktor no iba a hacer eso, era alguien de confianza.

Tras nuestro saludo y mi pregunta a que hacía aquí, básicamente estaba buscando un sitio para irse "de vacaciones", y no había un mejor lugar que nuestro nuevo hogar. Sonreí mientras mencionaba esas palabras, a la vez que todos mis compañeros estaban también contentos con la idea de que alguien como él pasara tiempo aquí con nosotros. En el barco donde vino le acompañaba alguien, no era ni Sohem ni aquel muchacho alado, así que supuse que vino solo — Hmmm... ¿Te ha dado permiso el jefe para poder tomar un descanso? ¡Eso sí que no me lo esperaba! — Grité alegremente.

— Como ves, mis compañeros están encantados de que puedas quedarte aquí, así que yo no iba a ser menos. Puedes quedarte todo el tiempo que quieras. Además de que nos vendrá bien un par más de manos, acabamos de instalarnos en esta isla y verás que las condiciones, pues, bueno, son peculiares — Le comenté mientras me acercaba a recoger un par de las cajas que estaba bajando de su barco y así poder ayudarlo

— Hay muchas cosas de las que hablar y comentar, sí ... — Dije haciendo una leve pausa mientras pensaba — ... ¡Pero tenemos tiempo de sobra para ponernos al día de todo! ¡De momento vamos a acomodarte en una de las habitaciones del faro para que puedas descansar y escribir tus cosas en tu libro! — Dije mientras me ponía en marcha con el resto de mis compañeros.

— Por el momento, yo hoy tengo una buena tarea y hacer un banquete de recibimiento para nuestro invitado. Con lo que hay al menos podré hacer algo, pero sí que me vendría bien poder buscar por esta isla a ver si encuentro cosas para más adelante... — Comenté un poco por lo bajito, hablándome a mí mismo.

— ¡Bienvenido Viktor, sientete como en casa! —


Salto de foro:


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